Notes:
Bueno debía sacar esta idea de mi cabeza
Espero les guste
también aun no se si meter a Gojo en esto pero... aquí van los personajes
Utahime como persefone
Geto como Hades
Mei Mei como afrodita
Ui Ui como Cupido/eros
Shoko como Demeter
En este UA, Shoko será hermana de Utahime
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Ella era tan hermosa, tan frágil como una rosa y solo el frío de la muerte logró hacerla libre
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La sirviente más fiel del rey del inframundo, Suda, aquella bella mujer entraba apurada en aquellos majestuosos y fríos aposentos, donde su amo Geto estaba sentado en su trono real, observando como siempre a la muerte llegar
—Mi señor— se arrodillo frente a su amo —Las almas de este día son muy proliferas, están llegando por motón y se espera que lleguen más, esto deberíamos festejarlo —
Geto suspiro desde su trono
Su hermoso rostro reflejaba todo lo contrario a la felicidad
El frío y casi muerto corazón de aquel rey necesitaba algo que lo llenará de vitalidad, cosa que escaseaba en el inframundo
—¿De qué me sirve montones de almas en desgracia, si eso ya no me emociona? No hay nada que festejar Suda...— comento Geto mirando con desprecio a su sirviente
—Pero mi señor...— cuando Suda iba a exclamar el porqué aquello valía la pena
Un temblor sacudió aquellas tierras en tinieblas
—¿Qué fue eso?— pregunto Geto levantándose confundido de su trono
Su sirviente se acercó a la mesa donde estaba la pileta que todo lo ve en el reino de los mortales
—Parece que es el volcán Etna mi señor... parece que el monstruo Tifón está descontento por alguna razón — comento Suda mirando por aquella pileta
Geto se acercó a aquella visión, podía verse el caos sembrado por aquella erupción
Lluvia de cenizas, piedras rojas que salían desprendidas y la angustia se hacía presente en las faldas de aquel volcán
Y las vidas cobradas por aquella desgracia no tardarían en llegar
Un segundo temblor sacudió el inframundo
—No queda de otra...— dijo Geto dándose la vuelta, para dirigiéndose a las afueras de su palacio
—Tendré que ir a la superficie, primero para asegurarme de que la tierra ya no se sacuda hasta nuestras entrañas y en segunda, para asegurarme de que la luz del dios del sol no entre a mi reino —
—Déjeme acompañarlo mi señor— Suda alcanzo con descaro a su amo —¡Por favor!— suplico aquella mujer poniéndose de nuevo a sus pies
Geto la miro y soltó una risa escandalosa mientras la tristeza enmarcaba la cara de aquella esclava
—Ja ja ja No me hagas reír Suda, sabes que no puedes salir de este reino — dijo pasando de lado
—Estas atada aquí por saciar tu hambre y tu sed, ahora mi más fiel sirviente, asegúrate de que las vidas tomadas por aquel volcán lleguen aquí — ordeno Geto antes de salir de ahí
—Como usted ordene mi señor — dijo aquella mujer con un suspiro apagado
—Espero que aquel volcán no nos traiga más desgracias — fueron las últimas palabras que pronunció Geto antes de abandonar su palacio
Y así, aquel rey del inframundo salió a la superficie
Tardaría un poco en llegar a las faldas de aquel volcán, pero aquel recorrido sería perfecto para admirar la vida que escaseaba en su reino
Geto observo en su travesía a una pareja de amantes
—¿Qué es aquel sentimiento que llaman los mortales como amor?— se cuestionó un poco mirando como aquellos mortales se unían en un beso
—Es imposible para el dios de la muerte sentir algo así — dijo aquel Rey marchitado algunas flores a su paso
Aquel rey del inframundo siguió su camino, no sin antes cobrar la vida de uno de esos dos amantes
—¿Uh?— algo en él viento llamó su atención
Un bello canto se escuchaba a lo lejos, así que decidió investigar que era aquello que producía esa bella melodía
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Entre aquellos campos de flores, donde las ninfas corren, los faunos asechan y uno que otro amante se entrega a las pasiones
Estaban haciendo travesuras Mei Mei, Diosa del amor junto a Ui Ui, aquel querubín que lanzaba sus flechas que enamoraban a cualquiera
—¿Ahora a dónde vamos? Mi Bella ama— pregunto Ui Ui revoloteando alrededor —¿Ahora a quien vamos a llenar de deseo?—
—Vayamos a...— la diosa cerro sus labios de golpe
Mei Mei escucho un canto provenir de lo más profundo del bosque
—Ven, presiento algo de diversión por aquí — dijo aquella diosa, moviéndose elegantemente entre los árboles
En medio de aquel bosque, donde había un bello estanque de agua pura
Estaba una hermosa doncella tomando un baño
Su canto atraía a algunos pájaros y abejas
Su dulce voz hacía que las flores nacieran a su alrededor
Aquella bella joven era Utahime, la doncella de la primavera y hermana de Shoko, la diosa de la agricultura
Aquella diosa de la fertilidad había alejado a su hermanita del olimpo
Esto porque no quería que sufriera la misma deshonra que ella sufrió a manos de un dios
Quería que Utahime conservará su castidad, así como la diosa de la sabiduría para que fuera una más de aquel clan de vírgenes
Pero por azares del destino, Mei Mei terminó dando con ella
—Vaya vaya... a quién tenemos aquí— dijo la diosa del amor en voz baja mientras espiaba a aquella doncella
Utahime se encontraba tomando un baño en el estanque y con ellas estaban sus dos ninfas guardianas de nombre Mai y Kasumi
El dulce canto de Utahime era un deleite para sus sirvientas, quienes esperaban sus ordenes
—¿Se le ofrece algo más mi ama?— pregunto la ninfa Mai mientras esperaba instrucciones al pie del lago
—¿Quiere que cepille su cabello? — pregunto la ninfa Katsumi
—Así estoy bien gracias... solo quisiera un poco de soledad— comento Utahime en un suspiro antes de nadar un poco más
—Son instrucciones de Shoko, no podemos dejarla sola mi señora— comento Mai
Utahime suspiro una vez más... odiaba estar atada a su hermana por el miedo de esta a los varones
Aunque sea, quería estar sola por un rato, así que a esta doncella se le ocurrió una idea
—Mai... Kasumi— dijo Utahime acercándose nadando a la orilla del estanque
—Si mi señora— comentaron las ninfas
—¿Podrían traerme un cesto de manzanas de los campos del norte? Por favor — pidió aquella doncella
—Pero mi señora, esos campos quedan un tanto lejos de aquí — comento Mai
—Además, no podemos dejarla sola— contesto Kasumi mirando a su ama
—¿No quiere mejor unas manzanas de este bosque?— pregunto Mai apuntando a los árboles
Utahime hizo un no con su cabeza
—Quiero unas manzanas de aquellos campos, porque son más jugosas que las de aquí... por favor mis buenas ninfas, sé que con sus poderes de las brisas irán y vendrán en minutos... no pasará nada — suplicó Utahime
—¿Pero y las instrucciones de nuestra ama Shoko?— pregunto Kasumi preocupada
—No se enterará, por favor mis bellas ninfas... — suplico Utahime recargada en la orilla
Ambas ninfas se miraron
—Está bien— soltó Mai
—No se mueva de aquí mi señora— dijo Kasumi
Y así, como un viento suave que lleva pétalos de rosas, ambas ninfas fueron a cumplir aquel encargo
Una vez que Utahime se quedó sola, salió a sentarse a la orilla de aquel estanque
Las gotas de agua recorrían su hermoso cuerpo, cepillaba entre sus dedos su hermoso cabello y su melodiosa voz empezó a resonar de nuevo
Aquel triste canto aclamaba libertad...
No solo la dulce voz de Utahime atraía animales y hacia las flores surgir de un de repente
Sino que también atraía a visitas inesperadas
Cuando Mei Mei iba a entrar en escena...
Noto que entre las sombras había alguien más que admiraba a aquella doncella que empezaba a vestirse con sus delicadas prendas
Aquel ser era el dios del inframundo, que veía con deleite a aquella doncella
Geto siguió aquel canto hasta el bosque y fue ahí donde encontró a aquella bella mujer vistiéndose y cantando hermosamente
Aquella doncella era el ser más hermoso qué habían visto sus ojos
—Es hermosa...— salió de los labios de Geto al observar su esbelto cuerpo asomarse bajo aquella ropa húmeda
Sintió un instinto carnal hacia ella, pero al mismo tiempo algo se agitó en su vacío corazón
—¿Acaso eso es amor a primera vista como llaman los mortales?— se cuestionó mientras seguía admiradola
Había quedado fascinado con ella y eso lo noto Mei Mei
—Interesante...— comento la diosa del amor con una gran sonrisa en el rostro
—¿Qué hace Geto, dios del inframundo aquí? —cuestiono Ui Ui en voz baja
—Sea lo que sea, esto nos beneficia a nosotros, los encargados del amor — comento Mei en voz baja
Aquella diosa había detectado el deseo que había despertado en aquel dios del inframundo, algo muy raro en aquel ser
Mei Mei una vez trato de coquetear con aquel dios, pero este la rechazo
Ahora era su turno de hacerle una travesura
—Ui Ui... —Empezó a ordenar la diosa
—Lanza a Geto tu mejor flecha —
—A la orden mi ama— contesto aquel querubín
Este pequeño se acercó con sumo sigilo entre las ramas y gracias a que ni el ni sus flechas eran detectables, dio en el corazón de aquel dios
Geto sintió una extraña presión invadir su casi vacío pecho, era como su hubiera cobrado vida de repente
Incluso el deseo por aquella doncella aumento considerablemente, haciendo que todo su cuerpo entrara en calor, desatando en él la lujuria
Aquella flecha le dio el valor para acercarse a ella
Utahime no estaba consciente de que alguien la estaba vigilando... no hasta que el pájaro que traía en sus manos cayó muerto y las ramas a su alrededor tronaron
—Que dulce y triste melodía cantabas, bella doncella — dijo Geto saliendo de entre las tinieblas
Utahime se asustó al ver a aquel hombre acercarse
Se levanto rápidamente
—Lo siento... no era mi intención llamar a nadie — contesto Utahime dando pasos hacia atrás mientras aquel hombre se acercaba más a ella
Aquel dios admiro su cuerpo detrás de aquella casi transparente tela
Sus frías manos tomaron con delicadeza la muñeca de esta al tratar de escapar y sin previo aviso, el rey del inframundo tomó el rostro de aquella doncella, quien tenía demasiado miedo y eso podía verse en sus ojos
Geto la había acorralado contra unos frondosos arboles
—¿Cuál es tu nombre?— pregunto con deseo mientras alejaba un mechón de su cabello de su bello rostro
—Mi hermana me tiene prohibido hablar con hombres — contesto Utahime desviando su rostro
—Yo no soy ningún hombre, Yo soy un dios y te ordeno que me digas tu nombre — dijo Geto besándole la mano
—Sea un dios o no, aun así no tengo permitido estar cerca de los varones... — comento Utahime tratando de alejarse de ahí
Pero Geto la sujeto con fuerza, la acercó lo suficiente a él al ver que no le revelaría su nombre
Utahime trato de zafarse de sus brazos, pero era inútil, aquel dios no la soltaría fácilmente
Ambos Intercambiaron unas miradas... había algo en los ojos de aquel dios que le daba tranquilidad a Utahime
Pero las palabras de su hermana retumbaban su cabeza... debía escapar, pero fue muy tarde para la pobre
—De ahora en adelante serás mia...— dijo Geto en voz baja a su oído haciendo que esta cayera dormida
Geto la tomo entre sus brazos, su antes casi muerto corazón empezó a latir con fuerza admirando su letal belleza
Y así como el dios del inframundo que era, empezó a abrir aquella tierra fértil con su gran poder para poder entrar a su infernal reino
Mientras la diosa del amor y su pequeño secuas se reían de placer por ver aquel rapto
Las ninfas no tardaron en llegar y presenciaron que su ama estaba siendo llevada por el dios del inframundo
Y cuando iban a pedir ayuda, la diosa del amor intervino
Mei Mei no quería que ellas interfirieran en lo que acababa de provocar
Así que con ayuda de su querubín lograron hechizarlas en un leve y erótico sueño del cual no despertaría en días
