𝕾𝖊𝖌𝖚𝖓𝖉𝖔 𝖆𝖈𝖙𝖔: 𝕷𝖆 𝖍𝖚𝖎𝖉𝖆
𝕰𝖓 𝖊𝖑 𝖎𝖓𝖋𝖗𝖆𝖒𝖚𝖓𝖉𝖔
Aquella doncella poco a poco empezó a despertar a raíz del frio del ambiente
Ahora vestía unas finas telas color blanco que quedaban perfecto a su cuerpo
Sus ojos color ámbar se iban acostumbrando a la luz que entraba entre las cortinas de aquellos ajenos aposentos
—¿Dónde estoy?— se cuestionó la doncella al ponerse de pie un tanto apurada
Notó que había estado dormida en una bella cama de flores por sabe cuánto tiempo
El ambiente en aquel lugar se sintio desolador, nada similar al calido campo de flores donde ella crecio
Con miedo se empezó a acercar a aquella ventana por donde la brisa entraba... quería descubrir dónde estaba
Rápidamente a su mente obtuvo vagos recuerdos de sus ninfas que la abandonó en soledad debido a su petición y entre sueños grabó a un hombre alto, de hermoso pero pálido rostro acercarse a ella
Y cuando por fin sus manos finas iban a alcanzar aquella ventana
—Qué bueno que ya estás despierta!— una voz femenina la llamo
Utahime se giró rápidamente y en el umbral de aquellos aposentos, la esperaba Suda junto a dos hermosas chicas que la miraban curiosamente
Esas dos jóvenes le grabaron a sus ninfas
— ¿Don— Utahime no tuvo tiempo de preguntar
Aquella mujer que tenía una mueca en los labios se dirigió a ella un tanto molesta
—Date prisa, Nuestro Amo ya quiere verte!— dijo Suda jalándola de la mano
—¿Amo? ¿Pero dónde estoy? — pregunto Utahime tratando de resistirse a los jaloneos de aquella mujer
—¡Eso lo descubrirás pronto! ¡Ahora andando!— dijo Suda molesta
Utahime frunció los labios por aquella orden, pero la risita de aquellas ninfas la sacaron de su molestia
—Por aquí mi ama— dijo amablemente la ninfa de cabellos rubios, seguida de la ninfa de cabellos oscuros que imitaba todos sus movimientos
Ambas revolotean alrededor de ella, como si casualidad hubieran sido atraídas por algún tesoro
Utahime demostró aquel lugar por donde la dirigían... era un gran palacio un tanto oscuro para su gusto y el ambiente era pesado al igual que el aire
Aquellas dos chicas seguían revoloteando alrededor de aquella mujer mientras hablaban entre si
—Qué hermosa es usted mi ama!— volvió a decir la chica de cabellos rubios
-¡Si! Ahora sabemos porque nuestro amo se fijó en usted — comento la chica de cabellos negros
—Gra...Gracias — soltó Utahime tímidamente
Aquellas dos niñas le daban buena espina... no como la otra mujer, que sentía una extraña vibra venir de ella
—¡Ustedes dos! ¡Ya cállense y vayan por lo que os pidió vuestro amor para su invitada!— grito Suda molesta de tanto parloteo
—¡A la orden!— dijeron en coro esas dos y desaparecieron rápidamente
—¿Quiénes son ustedes?— pregunto Utahime una vez que se quedó sola con aquella mujer
—Solo somos sirvientes del señor del inframundo — dijo Suda cruzando los brazos
-¡¿What?! ¿Por qué estoy aquí? ¡No, él muerto! ¡No aún! ¿O si?— comentó Utahime al borde de las lágrimas
Suda suspiro y se acerco a aquella doncella
—Cierra la boca — sujeto con fuerza las mejillas de Utahime
Admiro de cerca a la invitada de su amo... era demasiado hermosa, sus ojos eran del color del sol, tenía una piel muy suave y descubrí un aura muy cálida
—Tsk!— Suda se sintió asqueada con tal perfección
—Ahora sé porque nuestro amo te eligió — soltó con desprecio
—¿El señor del infierno me escogió? ¿Para que?— comento Utahime asustada
—Pronto lo sabrás querida...— Suda de manera amenazante — solo espero no seas una decepción para este reino— soltó antes de girarse para entrar al gran comedor
La entrada de aquel lugar estaba bellamente adornada con cientos toques típicos de un gran palacio
Dentro de aquel recinto había una gran mesa decorada con deliciosa comida y parado cerca de la gran chimenea estaba el señor del infierno vestido con seda negras y grises
—Amo... — comentario Suda en una reverencia —Le él trajo a vuestra invitada —
Geto se giró rápidamente
Su corazón ahora vivo por la flecha de Ui Ui casi se detuvo al ver vestida de esa manera a Utahime
Aquella doncella se había robado tanto su corazón como su aliento
La lujuria regresó rápidamente a su cuerpo al ver un poco entre aquella tela transparente en el cuerpo de su amada... sea lo que sea aquel sentimiento lo hacía sentir vivo
—Gracias Suda... puedes esperar afuera — comento Geto comenzando a acercarse a Utahime
—Si mi señor...— dijo aquella rubia en un suspiro mientras se iba de ahí
Antes de cerrar la gran puerta, miro con desprecio a Utahime, aún no entendía porque una mujer como ella se había ganado el corazón de su amo
Utahime trago saliva mientras veía como aquel hombre se acercaba a ella
—Estas muy hermosa... — Geto tomo con delicadeza su mano y poso con suavidad sus labios en aquella palma
Utahime sintió su respiración detenerse... aquel hombre era apuesto pero aún no podía confiar en él
—¿Quién eres tú? Recuerdo verte en un sueño... además ¿Dónde estoy? Este lugar es muy extraño — pregunto Utahime quitando rápidamente su mano de los labios de Geto
—Mi querida... aquello no fue sueño sino fue real— dijo tratando de acariciar la mejilla de Utahime Quien ahora tenía presente aquel rapto que vivio
—Soy el dios del inframundo, Suguru Geto... mi amada estas en tu nuevo hogar— Sonrió al presentarse y movió elegantemente las manos
Utahime sintió que estaba en peligro
Así que se acercó corriendo a aquella puerta para huir de ahí, pero era inútil, estaba cerrada por fuera
—Es inútil que quieras escapar de mi amada... te he traído hasta aquí ya que te eligió para ser mi reina — dijo Geto acercándose más a ella
Geto la acorraló contra aquella puerta, ahora todo su cuerpo estaba muy cerca... sintió una gran tentación de hacerla suya
Su cálido aliento cayó sobre el cuello de su invitada y sus labios rosaron su oreja derecha mientras hacía con delicadeza a un lado su suave cabello azabache
—También te he traído aquí para profesar todo el amor que siento por ti...— dijo aquel hombre en un susurro
Utahime se giró para mirarlo de frente, no lo iba a negar era demasiado atractivo
Su rostro era perfecto, sus labios se veían carnosos y tentadores, además de tener un gran y perfecto cuerpo
Esto último hizo temblar a la doncella, ya que esta alcanzó a apreciaba bajo aquellas finas telas que hacían crecer en ella una extraña atracción
¿Acaso aquella mujer virginal estaba experimentando el deseo carnal por alguien?
—¿Tu amor hacia mí? Pero ni siquiera me conoces...— Dijo Utahime con la respiración casi cortada al sentir como los labios de aquel hombre estaban cerca de ella
—Me basta un día para conocerte y una eternidad para amarte, me bastó solo una mirada para enamorarme de ti... ¿Tu acaso podrás sentir lo mismo que yo? ¿Acaso tu amor será correspondido? — Geto sujeto con delicadeza su rostro y la miro fijamente
Podía verse una flama de lujuria en él y en ella aquel sentimiento apenas iba despertando... ¿Esto sería acaso efecto de las travesuras de Mei Mei diosa del amor? O ¿Acaso aquel sentir era real?
Utahime se estremeció ante tal atrevimiento, sintió que su sangre corría muy rápido por sus venas
Aquella excitación era un placer bien recibido cuando es la primera vez que lo experimenta
Nunca un hombre había estado tan cerca de ella y menos así... y aquello en cierta forma le agradaba
—En serio amada mía... eres tan bella que hasta por ti renunciaría a este reino— Geto acerco sus labios a los de Utahime —Daría todo solo porque me amaras y fueras mía para siempre alejando esta maldita soledad con tu hermosa sonrisa— aquellas eran palabras encantadoras
Utahime sintió sus mejillas arden ante tales halagos, pero la idea de ver a su hermana molesta por aquel avance la hizo temblar
Logro reaccionar antes de que los labios de aquel hombre tocaran sus virginales labios
Aquella doncella corrió hacia la mesa, utilizó de evitar cualquier contacto físico con aquel hombre ya que sintió que su cuerpo la traiciónía
—Alejate de mi!— grito Utahime — ¿Dónde está mi hermana Shoko y mis ninfas?—
El rey del inframundo sonrio ante tal actitud
—Tu hermana debe seguir en la tierra de los mortales y tus ninfas no lo sé... cuando te encontré estabas sola— dijo Geto deteniéndose a unos pasos de ella
Utahime estaba agitada... sintió miedo
—¿Acaso estoy muerta?— pregunto temblorosa
Geto negó con la cabeza
—Estas tan viva como nunca amada mía ...Tan vivo como yo estoy en este momento por tenerte aquí conmigo — dijo dando unos pasos más hacia ella
Pero Utahime era rápida y de nuevo volvió a escabullirse por aquella mesa
—¡Regrésame a mi hogar!— grito la doncella tratando de alejar a su secuestrador lanzándole algunas manzanas que estaba en aquella mesa
Pero Geto modificó esquivar aquellos manjares
—¿Cuál hogar? ¿Al que tu canto decía que era un triste lugar?— comento Geto con una sonrisa
Utahime se congelo ante tal declaración
—Lo se mi bella dama... cuando escuche tu triste canción habló de que ahí te encontré atrapada y puedo asegurarte que aquí en mi reino serás libre y feliz — dijo Geto acercándose más
—Mi canto no habló de eso...— mintió Utahime
Pero el rey del inframundo soltó una carcajada
—Querida... incluso en tu canción invocaste a la muerte diciendo que era la única que podía liberarte de ahí y fue el destino y los demás dioses los que me mandaron hacia ti— dijo Geto acorralándola de nuevo contra la mesa
Utahime estaba asustada pero no podía dejarle de ver a los ojos
—Yo...— la pobre trago saliva... sabía que su canto no solo atraía pájaros sino que podía atraer problemas
—Dame la oportunidad de conquistarte... yo te aseguro que aquí serás muy feliz — dijo Geto poniendo sus manos alrededor de la mesa donde estaba ella acorralada
De nuevo aquella aura de atraccion se hacia presente
—¿Cómo piensas hacer eso?— pregunto Utahime sintiendo el aliento de aquel hombre en sus labios
El deseo de nuevo se hacia presente... su respiracion se entrecortaba y sus latidos se hacian mas fuertes
La tentación por besarlo era fuerte
— ¿Qué se vio tener otros labios sobre los míos? ¿Por qué mi cuerpo quiere que él lo toque?
Eran algunas preguntas que la tenian perdida mientras los labios de aquel hombre se iban posando sobre los suyos
—Dándote presentes, entregándote mi atención y otorgándote la libertad que tanto deseas...— dijo Geto con una sonrisa de oreja a oreja
Utahime sintió muy tentador aquellos placeres ofrecidos por el dios... pero no quería ceder tan fácilmente...
Antes de recibir un beso de aquel hombre, Utahime giró su rostro rechazando aquel primer avance
Geto soltó una leve risita por aquello
—Esta bien... esperaré a que quieras entregarme tus labios y tu cuerpo... por ahora cenemos— ofreció aquel dios dando un paso hacia atrás
—No tengo hambre...— soltó Utahime sin mirarle
—De acuerdo... entonces ¡Suda!— grito Geto dando unos aplausos
Rápidamente por la puerta entró aquella mujer que había conducido a Utahime hasta aquel comedor
—Si mi amo...— dijo aquella mujer en una reverencia
—Lleva a mi reina a sus aposentos reales, debe descansar y asegurarse de que Mimiko y Nanako les traen todo lo que le apetezca del mundo mortal— dijo tomando una manzana de aquella mesa y entregando una mordida
—Si mi amo... por aquí — dijo Suda tratando de sonar cordial con Utahime quien empezó a seguirla
—¡Ah! ¡Y una cosa más mi querida!— Geto la detuvo un momento por el brazo
-¿Cual es tu nombre? Aún no me dices cómo te llamas — pregunto acariciando su mejilla
Utahime suspiro y guardo silencio mientras el pulgar de Geto recorría sus labios sellados por la tristeza
—Espero que pronto me lo digas— beso su mano con delicadeza y la dejo ir
Geto no se rendiría con sus avances
Suda llevo a Utahime de vuelta a sus aposentos reales
La pobre sirvienta iba muriéndose de celos porque no entendía como aquella mujer se había ganado el corazón de su amo y no entendía como esta "mortal" no le correspondía a su dios
—Lo que yo daría porque mi amo me mirara así...— fue el pensar de aquella sirvienta
Y tal como dijo el rey del inframundo, comenzo a llenar a su invitada de regalos, ropa hermosa y comida mortal
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Los avances románticos siguieron los siguientes tres días al igual que los cantos de muerte por parte de Utahime donde sus sentimientos eran reflejados en su melodiosa voz
Geto la colmó de regalos y flores traídas desde el reino mortal
Poco a poco aquella doncella de la primavera se fue soltando a las caricias pasajeras sobre sus manos y el sentir el aliento de aquel dios sobre su cuello y labios
Empezando a ver una faceta diferente en su anfitrión siempre que este le daba un paseo por todo su palacio, cosa que solo podía hacerlo con él o con un sirviente
O cuando la invitaba a todas las comidas del día o le invitaba y dejaba leer oa cantar en sus aposentos reales antes de partir a sus deberes como Rey
Cosa que no podía hacer con su hermana ya que la regañaba por ser ruidosa o por leer todo el día
Utahime aún no era libre como tal, pero empezaba a sentirse con la atención que ella siempre deseaba
Pero aquella doncella aún tenía miedo de traicionar a su hermana en las cuestiones carnales, aunque su cuerpo se estremecía a la simple idea de ser tocada por el dios del inframundo
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Y al igual que en el olimpo, en aquel reino empezó a surgir la envidia por parte de Suda hacia Utahime
Tenía que eliminar a aquella doncella que creía era mortal así que en la cuarta noche de su estancia ahí
Aquella sirvienta se vistió con una capa negra que le cubría todo el cuerpo, incluso el rostro
Y al escuchar el cantar de muerte de aquella doncella a su hora habitual, esta se fue a presentar en sus aposentos
Suda toco con delicadeza aquella puerta
—¿Quién es?— pregunto Utahime desde el otro lado de la puerta
—Soy una contratada por su hermana, la diosa de la agricultura... mi señora, eh venido para sacarla de aquí — dijo Suda tratando de fingir la voz
Utahime abrió rápidamente aquella puerta encontrándose con aquella figura negra
—¿Dónde está mi hermana? ¿Acaso voy a poder salir de aquí? — pregunto Utahime tratando de tomar las manos de aquella figura
—Su hermana está esperándola en la puerta al mundo mortal y si hay una forma de salir de aquí mi señora...— decía Suda en voz baja escondida en aquella capa
—¿Así? ¿Y cuál es? ¡Por favor ayúdame! — suplico Utahime tomando las frías y delicadas manos de aquella figura
El plan de Suda para deshacerse de aquella doncella estaba en marcha
—Puedes salir por aquí... —apunto a su derecha por aquel pasillo donde estaban
—Mi señora yo no puedo acompañarla, pero escuchar con atención — dijo Suda con malicia
—Siga este camino hasta donde la pared de piedra fría termina, de ahí gire a la izquierda y sobre aquel muro verá las ramas de un gran árbol, vaya hacia ese árbol y ahí alado de este hay una escalera secreta que lleva hasta la superficie con los mortales — comentario Suda aun apuntando al camino
-¡Muchas gracias! ¡Qué la abundancia te bendiga!— soltó Utahime antes de salir corriendo de ahí
Los labios de Suda se agrandaron en una maléfica sonrisa
Quería destruir de esa mujer sea como sea
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𝕰𝖓 𝖑𝖆 𝖊𝖓𝖙𝖗𝖆𝖉𝖆 𝖆𝖑 𝖎𝖓𝖋𝖗𝖆𝖒𝖚𝖓𝖉𝖔
Utahime corrió por aquel camino como aquella figura encapuchada le había dicho
Una vez vio el árbol, sintió que su corazón se salía de su pecho de la emoción, por fin regresaría a "casa"
¿Acaso aquello sería real? ¿Así de fácil podría salir de ahí?
Al pensar en su hermana pudiendo esperarla en aquel umbral fuera de ahí, Utahime se detuvo un poco...
—¿Será bueno regresar a aquella prisión llamada hogar?— se cuestionó mirando aquel árbol seco donde iniciaron las escaleras
—En este inframundo eh encontrado la atención que deseo, pero también sigo siendo una prisionera — se dijo a sí mismo posando delicadamente su mano en aquel seco tronco
A su mente vino el rostro del rey del inframundo y aquella extraña atracción que sintió cada que él estaba cerca de ella y de sus atenciones recibidas
Sus palabras sobre si ser la reina de aquella seca tierra y su deseada "libertad" de regresar al mundo mortal la llenaron de duda
Una hermosa y triste melodía salió de su boca... aquel canto parecía invocar de nuevo a la mismísima muerte
Ese dulce canto hizo que aquel arbol seco regresara a la vida
Manifestando unos capullos que dieron lugar al nacimiento de unas hermosas flores
Aquel mágico nacimiento de las flores y el dulce aroma de la vida, chocaban contra aquella árida tierra y aquella triste melodía terminaron por despertar al guardián de aquella zona
Un gran perro de tres cabezas apareció frente a Utahime, quien se dispuso a atacarla
Aquella doncella de la primavera trato de escalar aquel frondoso árbol para poder subir a las escaleras que conducían al mundo mortal y poder escapar de las fauces de aquella criatura
Pero fue inútil, en aquel intento terminó con una herida en la pierna a la altura de la rodilla por un colmillo de aquel perro
De su piel blanca, empezó a brotar sangre tan roja como el carmín
Por culpa de aquella herida, Utahime no podía ponerse de pie...
—Hermana...— las lágrimas brotaron a brotar de sus bellos ojos al pensar en la muerte inminente y que ya jamás vería a su familiar de nuevo
—Suguru... — Aquel nombre salió de su garganta inconscientemente
No mucho llevaba de conocerlo, pero su corazón sintió marchitarse ante la idea de ya no ver a tal ser tan fascinante con el cual había pasado los días anteriores
Cuando la doncella estaba lista para ser atacada por aquella criatura y pedía que su alma fuera recibida por las Keres
Una sombra apareció para salvarla
Los dioses son misericordiosos y más aquel que reina sobre la muerte
—Cerbero... esa no es forma de tratar a tu reina — aquella fría voz sonaba tan serena
Los ojos de Utahime se abrieron de golpe al ver a su Salvador... aquel que también había sido su secuestrador
Aquel hombre que la habia raptado ahora la estaba salvando de aquel monstruo
Este hombre que vestía bellas, finas y holgadas telas negras para descansar, estaba calmando a aquella criatura de tres cabezas
—Eres un chico malo... has lastimado a mi amada — dijo Geto mirando a los ojos de aquella criatura que de estar gruñendo ahora estaba chillando de dolor por alguna extraña razón
Los ojos de su amo irradiaban ira pura y aquel dios tenía algo en la mirada y en su tranquila sonrisa que podía hacer que sus súbitos suplicaran clemencia
—Ahora fuera de mi vista perro estúpido antes de que te mande hasta el último circulo del infierno — ordeno Geto haciendo que aquel animal corriera chillando de ahí
—Y tu...— ahora se dirigió a Utahime, quien estaba asustada aun tumbada en el suelo y herida
Geto se fue agachando y aquella doncella instintivamente se cubrió con sus brazos como si fuera a defenderse contra alguna represalia física
Al contrario, la mano de Geto fue directamente hacia un mechón de su cabello, el cual olfateo con delicadeza
Aquella doncella olía a una dulce fragancia de rosas y más después de haberle dado vida a aquel hermoso árbol
Utahime empezó a bajar poco a poco su guardia y Geto tomo con delicadeza su mano
Las palabras no pudieron de su boca debido a la sorpresa y se sintieron estremecer de tal manera una vez que los labios de aquel dios tocaron una vez más la delicada piel de su mano
—Te dije que no saliera del palacio sin un sirviente o sin mi compañía mi reina— su voz sonaba tranquila
La mano de aquel dios era cálida y sus labios se sintieron tan carnosos que aquel delicado tacto despertaron en ella lo que quedó de su lujuria dormida
¿Acaso sería el efecto de la diosa del amor? O ¿Acaso esto es lo que los mortales llaman atracción?
El corazón de aquella doncella se sintió extremadamente feliz de volver a ver a aquel hombre
—Yo...— Utahime fue silenciada por el dedo índice de Geto
Quien poso con delicadeza sobre aquellos carnosos labios de la doncella
Esta sintió su respiración agitarse demasiado ante tal tacto... que hasta el dolor de su herida se había ido
Los ojos de Geto miraron aquella sangre carmesí aún salir de la pierna de su amada
—Vamos a curarte... vayamos a casa — aquel dios tomo con delicadeza a su reina entre sus brazos y de nuevo se dirigieron a los aposentos de aquel palacio
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𝕰𝖓 𝖑𝖔𝖘 𝖆𝖕𝖔𝖘𝖊𝖓𝖙𝖔𝖘 𝖉𝖊𝖑 𝖗𝖊𝖞
Geto acomodo con delicadeza a Utahime sobre aquella delicada cama de suaves telas y pieles
Los ojos violetas de aquel dios miraban aquella sangre carmín, un color que era común en aquel reino por todos los muertos que ingresaban
—Déjame curarte... — dijo aquel dios con unos ojos compasivos
—Estaré bien... mis heridas sanaran en un día— Utahime trato de oponerse, pero no podía levantarse de ahí
—Si no te curo pronto, podrías sufrir el mal de estas tierras — comento Geto antes de ir por una jarra de agua que tenía en una de sus mesas y unas hierbas medicinales
Rasgo con suavidad un poco de sus prendas finas y empezó a presionar aquella herida
Utahime cerró los ojos por el dolor que sintió... a pesar de ser una diosa, estos siguieron sintiendo dolor con heridas provocadas por criaturas mitológicas
Geto empezó a tratar con cuidado aquella herida mientras admiraba aquellas piernas de su doncella y todo lo que aquellas finas prendas dejaban ver
—¿Qué hacías en aquel viejo y seco árbol?— pregunto el rey del inframundo mientras acariciaba y limpiaba con delicadeza aquella herida
Utahime trago saliva... lo mejor que podía hacer era mentir
—Quería salir a caminar un poco... — contesto Utahime soltando un suspiro de dolor
—¿Sin mí y sin un guardia? Ya te dije que no puedes andar sola por estos reinos — le sonrió juguetonamente como si fuera un niño pequeño
—Ya te dije que mañana te llevare a un lugar donde podrás caminar libremente sin que salgas lastimada mi reina — contesto Geto aplicando un poco de esas hierbas medicinales
Utahime se estremeció por el dolor
—Fue mi culpa... lo siento... no volverá a pasar — suspiro mirando a los ojos de aquel dios
Geto apretó con fuerza aquella herida porque quería ver un poco de dolor en el rostro de aquella doncella
Aún era un sádico en esas cosas
Utahime soltó un jadeo por el dolor... ver su rostro rojo y sus ojos cerrados con leves lagrimas le provocaron una gran aceleración en su corazón
Poco a poco, Geto empezó a acariciar sobre la rodilla de Utahime... pasando suavemente sus dedos como si acariciaba el pétalo de una rosa
—Que no se vuelva a repetir... ¿Entendido?— dijo Geto mirando directamente a Utahime
La doncella sintió su pulso acelerar al ver como los penetrantes ojos de aquel Rey se fijaban en ella
—Entendido...— soltó Utahime nerviosamente
En aquel momento, Geto sujeto con delicadeza la pierna de aquella doncella, poso sus labios con cuidado sobre aquella herida
A Utahime se le detuvo la respiración y el corazón por un momento... aquellos carnosos labios tenían algo que le llenaban de tentación
Aquella atracción de nuevo empezó a salir... la tentación que tenía el rey del inframundo regreso al ver la piel desnuda de aquella doncella
Incluso sintió el cambio de respiración y hasta en los latidos de aquella princesa de la primavera
Así que aquellos labios tibios siguieron besando sobre aquella herida para que sanaría más rápidamente
Aquel dios empezó a ir más allá acariciando con la yema de los dedos los muslos de aquella mujer
Utahime no opuso resistencia... al contrario... era la primera vez que experimentaba una sensación tan placentera provocada por los labios de un hombre
—Utahime...— salió en forma de jadeo de los labios de aquella doncella
—¿Hum?— cuestionó a Geto mirándola sin despegar sus labios de la piel de esta
—Ese es mi nombre... te debía mi nombre mi Salvador... aunque algunos mortales me conocen como Kore— dijo aquella doncella
Geto dibujo una tierna sonrisa en sus labios
—Es un bello nombre mi reina...— aquel Rey siguió besando esas piernas
Ahora se intercalaba entre ambas, besando y acariciandolas, subiendo y bajando con delicadeza hasta las ingles de aquella doncella
Utahime inconscientemente se había acomodado en aquella cama al borde de está teniendo al rey del inframundo a sus pies...
Geto empezó ahora a pasar su lengua por aquella piel y un suave gemido escape de los labios de Utahime
De nuevo la lujuria inicial en el cuerpo del rey empezó a subir
—¿Se siente bien? ¿Ya no duele?— pregunto el dios con una sonrisa mientras su mano empezaba a subir más a la entrepierna de Utahime
Aquella mujer sintió su cuerpo calentarse ante tal atrevimiento
—Ya no duele... al contrario... se siente muy bien...— dijo en un jadeo más
Geto comenzó a acercarse a Utahime sobre aquel borde de la cama
Los cabellos sueltos de este hombre lo hacían tan atractivo... era una atracción que no había sentido antes por nadie y era algo que anhelaba sentir
Las caricias de Geto subieron hasta que entraron por las ropas de Utahime pasando por sus muslos hasta su trasero
La mayoría de sus dedos era suave... uno que otro un poco áspero como aquellas tierras infértiles pero eran perfectos y deseosos al acariciar más allá
La respiración de Utahime estaba acelerada y sentía el corazón en la garganta cuando vio como Geto se acercó demasiado a sus labios a los de esta... sus rostros estaban a centímetros el uno al otro
Aquello hizo que Utahime se inclinará hacia delante con aún sus brazos recargados en la cama
Se acomodó abriendo un poco sus piernas y la invitación perfecta para que este se acomodara entre ellas
Geto acarició la mejilla de Utahime mientras hacía un mecho de su cabello hacia atrás de su oreja
—En serio... eres tan bella... mi Utahime — dijo en voz baja mientras acercaba sus labios al cuello de esta
La doncella no estaba poniendo objeción... al contrario quería que aquel hombre la besara más e hiciera con ella todas aquellas cosas que alguna vez escucho que estaban mal
Incluso admiro un poco de lo que se alcanzaba a apreciar de su cuerpo por la abertura de su ropa... era demasiado atractivo
Utahime paso sus finas manos a los hombros de este, bajando aquella prenda que le cubría hasta su cintura
Dejando al descubierto su cuerpo tonificado de dios griego
—Gracias... mi señor — por fin salió de sus labios con un leve rubor en sus mejillas
—Prometo que mañana te llevare a un lugar que te hará cambiar de opinión sobre este sitio — siguió hablando Geto en un susurro mientras sus labios pasaban por la clavícula de Utahime
—¿Así?— Utahime jadeo—¿Dónde será?— otro jadeo salió de su boca
—No comas ansias mi querida Reina... mañana lo descubrirás... aunque en este momento quiero descubrir algo más en ti— beso su cuello varias veces y sus clavículas
Utahime paso con cuidado sus manos al cuello de este... ya no lo quería alejar, al contrario, quería que llevara sus labios al cuerpo de esta
—Aunque puede que haya algo más que me haga cambiar de opinión — dijo Utahime en un jadeo más al sentir las manos de Geto debajo de su ropa, sobre sus muslos y cómo estás se dirigían a su intimidad
Geto roso con sus dedos la delicada pubis de aquella mujer, haciendo que se estremeciera frente a él
Pero aquel rey quería dejar esa área femenina para el final, así que volvió sus manos a sus caderas
Un beso en los labios empezó a desencadenar todos sus deseos ocultos
Geto empezó a besarla con pasión, comiendo su boca de poco a poco mientras esta pasaba sus dedos por su largo y oscuro cabello
El deseo había iniciado... Geto empezó a jugar con los tirantes de aquel vestido que la adornaban mientras sus labios bajaban para comer su fino cuello
Utahime empezó a sentir en su vientre deseo aquel que alguna vez una ninfa le dijo que sintieron las mujeres cuando el carnal las invadían... una humedad inexplicablemente placentera empezó a inundarla mientras Geto bajaba aquella prenda hasta su cintura dejando al descubierto sus senos
La doncella se apeno por aquella parte de su cuerpo
—Lo siento...es la primera vez que un hombre ve mis senos... no son la gran cosa — cubrió sus montículos con sus manos
Geto río un poco
—Al contrario... son hermosos... los más hermosos que he visto — dijo mientras le besaba en los labios
La respiración de Utahime era demasiado agitada mientras Geto empezó a acariciar con un dedo el centro de su pecho
La doncella quito sus manos de sus senos para abrirle paso al rey del inframundo
Geto bajo su rostro hasta ellos y empezaron a jugar con sus pezones
Primero sus labios apretaron suavemente su botón izquierdo mientras su otra mano apretaba el rosado botón derecho
Sus dedos eran tibios y ya no tenía nada que temer... sus manos la hacían sentir tan bien que hasta unos escalofríos muy agradables sacaron a cruzar por toda su espina
Sus primeros espasmos de placer se hicieron presentes... haciendo que arqueara la espalda mientras Geto la tenía acostada contra aquella cama de pieles
—¿Acaso a esto le llaman deseo?— se preguntó Utahime mientras sus gemidos empezaban a salir de su boca
—Amo y deseo tu cuerpo...— soltó Geto en un susurro mientras subía besando su cuello hasta su boca
Utahime estaba muy roja mirándolo debajo de el... tenía un extraño sentimiento de necesidad, quería que él entrara en ella y saciará aquel deseo húmedo entre sus piernas
—Yo...— Las palabras no salían de la boca de la doncella, pero su cuerpo decía lo que quería
Acomodo sus caderas en aquel borde mientras el dios del inframundo pasaba sus manos por su trasero y acercaba su entrepierna en ella
Podía sentir su dura erección bajo lo que quedarían de esas finas telas
—Quiero que seas mía y calmes este deseo que tengo por ti...— digo Geto empezando a hacer a un lado la parte que cubría las caderas de Utahime
—Yo quiero que tu...— Utahime fue interrumpida por otra vos femenina
—¡Mi señor!— era la voz de Suda
Utahime y Geto rápidamente se levantaron de aquella posición
—¿Qué demonios quieres?— gruño Geto al ver que la impertinente de su sirviente entró sin previo aviso
Utahime cubrió sus senos con sus manos y su largo cabello
—Mi señor yo...— las palabras apenas le salían mientras aquella veía escena que le partía más su corazón
—Yo...— Suda no podía dejar de ver a Utahime ni a Geto que iban a consumir el acto
¡Aquella doncella viva seguía!
Aquella esclava se maldigo por no haber hecho las cosas bien
—¡SUDA! ¿QUÉ TE TRAE A MIS APOSENTOS SIN PREVIO AVISO?— digo Geto cerrando su bata negra
Suda miro a Utahime con los ojos bien abiertos... noto que aquel perro solo le hizo una herida en su pierna
Al sentir la mirada pesada de su amo, Suda se agacho hasta el suelo
—Venía a avisar que nuestra doncella no estaba en sus aposentos mi señor...— dijo hipócritamente aquella mujer
Geto respiro profundamente
—Estaba con Cerbero y yo fui a salvarla... además — miró con furia a su sirvienta — Es de mala educación entrar en algo importante... Suda— dijo un tanto furioso
—¡Lo siento mi amo! ¡merezco un castigo por eso!
Suda no se atrevió a levantar la cara del suelo por miedo a su amo
En cambio, Utahime sintió que la voz de aquel sirviente se le hacía conocida
—¿Acaso ella era el espectro que la "ayudo" a tratar de escapar? ¿Por qué su voz era conocida? —
Se cuestionó a Utahime mientras se levantaba los tirantes de su vestido
Geto camino alrededor de Suda de manera imponente
—Tu como mi sirviente más fiel debe saber cuál es tu lugar y ahí abajo es perfecto para ti... — dijo aquel hombre mientras tomaba una granada de una canasta de frutas
—Si mi señor— seguía diciendo aquella esclava sin despegar su vista del suelo
—Otra desobediencia tuya y te mandare a las profundidades del infierno ¿Entendido? —Getto sonaba amenazante mientras partía aquella fruta a la mitad
—Entendido mi amo... no volverá a pasar — dijo Suda toda temblorosa y levantando su vista
Geto comió un poco de aquel fruto... aquel rojo elixir pasó por sus labios
Despues le dio la otra mitad a Utahime
—Ten mi amada, la necesita más que yo por tu herida... los frutos mortales tienen un extraño sabor para mi— dijo Geto mientras veía a Utahime a los ojos
En ambos podia verso el deseo por continuar lo que habian comenzado pero el que llegara aquella sirvienta lo complicaba todo
—Gracias...— soltó Utahime mientras Geto acariciaba su mejilla mientras ella comía de aquel fruto prohibido...
Había algo en sus miradas que los hacia desearse cada vez mas
Geto beso la palma de Utahime —Mañana por la mañana te llevare al lugar prometido— dijo con una linda sonrisa
—Ahora estos aposentos serán tuyos y le pediré a Nanako ya Mimiko que sean tus sirvientas personales... a partir de ahora ellas te seguirán como me sirven a mi— beso una vez más la mano de su amada
Utahime le regreso aquel gesto con una sonrisa y una grata caricia a su mano
—Ellas me agradan demasiado y será un placer tenerlas a mi servicio... mi amo — soltó Utahime seximente
Suda se moría de celos por dentro... su corazón latía con fuerza por la envidia de ver a esos dos
—Descansa mi reina — Geto se despidió una vez más para después salir de ahi
—¡Suda! ¡Tenemos trabajo que hacer!— dijo aquel Rey saliendo de ahí
—Si mi amo!— contesto está yendo detrás de él y cerrando la puerta de aquellos aposentos
Utahime llevo la palma de su mano a su agitado pecho mientras se dejaba caer en aquella cama que ahora estaba repleta de flores por su poder
El apenas descubierto deseo sexual dentro de ella crecía mientras extrañaba las caricias y los besos de aquel dios... que hicieron que poco a poco su delicada mano bajara a su intimidad...
Continuara...
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Notas:
Primero quería meter la tentación a estos dos... así que pido perdón por dejarlos a la mitad jaja
Ya en el siguiente capítulo ya habrá entrega carnal entre Geto y Utahime
