Notes:
Espero les guste este ultimo capitulo de esta adaptación al mito griego de Hades y Persefone adaptado a Geto x Utahime
Al final decidi poner a Gojo como Zeus
𝕮𝖚𝖆𝖗𝖙𝖔 𝕬𝖈𝖙𝖔: 𝕰𝖑 𝕿𝖗𝖆𝖙𝖔
Mientras Utahime sentía por primera vez los placeres carnales y probaba las mieles de la gloria
Su hermana Shoko estaba sufriendo penurias por ella ...
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Shoko regreso al campo donde normalmente ella y su hermana vivían y eran veneradas por los mortales y seres del bosque
Había salido para bendecir las tierras del norte y ahora, solo quería ver a su hermanita y darle algunos regalos que los mortales les habían ofrecido
—¿Utahime?
Nombró a su hermana una vez que entro a sus aposentos, pero sorprendentemente no había nadie
—¿Dónde estará?
Se pregunto mientras mandaba a su ninfa a buscar a las demás
Pensó que estaría en el campo, recogiendo flores o jugando por ahí
Pero por dentro, su corazón tenía un extraño presentimiento...
—¡Mi señora! ¡Venga pronto!— soltó su ninfa Nobara, quien regreso asustada
Ahí, la diosa de la agricultura sabía que algo malo había pasado
Tanto aquella diosa como la ninfa llegaron a aquel estanque que era la escena de un crimen
Encontraron a las ninfas de su hermana, Mai y Miwa en el suelo, cubiertas de maleza y de un extraño polvo dorado en sus cuerpos
Veían como se retorcían de placer, sus mejillas estaban muy rojas y calientes como la lava y de sus bocas salían gemidos de satisfacción
—¡Despierten malditas pecadoras!— grito aquella diosa acercándose a esas dos criaturas
Puso sus manos sobre sus cuerpos, el poder de esta diosa logró despertarlas con una violenta sacudida de aquellos sueños húmedos
—¡¿Dónde está mi hermana?!— grito aquella diosa a las ninfas
Agitadas y asustadas, las pobres recuperaban el aliento
—¡Mi señora!— grito Mai en una súplica—¡Piedad!
—¡Se la llevaron!— decía Miwa con dificultad
—¿Quién se la llevó?— Shoko estaba muy molesta
—¡No lo sabemos con exactitud!— Mai poso su cabeza contra el suelo
—¡Solo vimos la tierra abrirse y a un hombre llevársela!— Dijo Miwa de rodillas frente a su ama
—¡Después de eso, no sabemos que paso! ¡nuestro cuerpo empezó a sentirse pesado y caímos dormidas!— Mai levanto la cara llena de lagrimas
—¡En sueños pecaminosos!— grito Shoko muy molesta —¡Sus gemidos las delataron!—
—¡Su trabajo era cuidarla!— del suelo hizo salir unos látigos de espinas —¡Malditas, buenas para nada!—
Aquellas ninfas fueron rodeadas por aquella planta que pinchaba su piel hasta hacerlas sangrar
Shoko las hizo sufrir demasiado, descargando su ira contra esas dos mientras sus gritos se podían oír hasta el olimpo
Al final, aquellas ninfas se convirtieron en hojas marchitas muriendo rápidamente
—¡¿Dónde estará Utahime?! ¡¿Quién se la habrá llevado?!— Shoko empezó a llorar
Aquel triste llanto empezo a marchitar todo a su alrededor
Su lamento era demasiado triste... que podía helar a cualquiera
Era un llanto de muerte...
—¡Mi señora! — dijo Nobara acercándose a su ama —Quizás... y como dijeron mis hermanas... un hombre se la llevó... quizás un dios— sugirió su ninfa
—¡¿Pero quién?! ¡Por eso, por tantos años la estuve ocultando! ¿Dónde estará? — su llanto empezó a ser muy amargo
Aquellas lágrimas salaron el estanque, haciendo que los peces murieran
Era tal la tristeza e ira de aquella diosa que empezó a vagar por el bosque... marchitado y matando a todo ser que viviera de la naturaleza mientras buscaba a su hermana en el mundo
Daría como fuera con su hermanita... aunque eso significará matar de hambre a la creación de los dioses
Los hombres empezaron a notar que sus ganados morían y su cosecha se echaba a perder
Las tierras se estaban volviendo infértiles y las plegarias a los dioses para no morir de hambre no se hicieron esperar
Aquello llegó a oídos de Gojo Satoru, gobernante del cielo y del olimpo
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Gojo estaba sentado en su trono real admirando la creación y tratando de llevar todo en orden
Pero hubo algo que lo inquieto demasiado y eso fue que las plegarias a ellos se elevaban en una misma petición
—"Alimentos, fertilidad para la tierra y que el ganado no muriera "
—¡Nanami!— ordeno Gojo levantándose de su trono real y mirando la tierra de los mortales
El dios mensajero apareció al instante
—¡Dígame señor!
—¿Qué está pasando en la tierra? ¿Por qué hay tanto alboroto ahí abajo?— pregunto Gojo mirando aquel caos
—Parece que la diosa Shoko ha dejado sus deberes de lado, señor...— dijo aquel dios mensajero
—¡¿Por qué está haciendo eso?! ¡¿Acaso se está revelando contra mí?!— dijo Gojo un tanto furioso
—¡Ve y trae a Shoko hasta aquí! ¡No podemos dejar que aquellos que nos alaban mueran!— ordeno aquel dios supremo
—¡En seguida!— contesto Nanami desapareciendo de ahí rápidamente
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Una simple brisa soplo y llevó a Nanami frente a Shoko, quien lloraba desconsolada en medio del bosque
—¡Mi señora!— Nanami hizo una reverencia —¡Satoru me ha enviado por usted! ¡Quiere verla inmediatamente! — explicó el motivo de su llegada inesperada
Shoko pensó que quizás el dios supremo y líder del olimpo pudiera ayudarla, así que no desaprovechó esa oportunidad
—¡Llévame frente a él!— dijo aquella diosa secando sus lágrimas
Después se lamentaría el tener que recurrir a los demás
—¡Enseguida mi señora!
Y sin poder resistencia, Nanami llevó a Shoko tan rápidamente como sus pies le permitían hasta el olimpo
En un abrir y cerrar de ojos, Shoko estaba frente a Gojo
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Aquel dios todo poderoso estaba sentado en su trono real
—Shoko diosa de la agricultura… dime ¿Por qué has descuidado tus obligaciones? — pregunto recargando su codo en el respaldo de su trono
Shoko respiró profundamente, trato de calmar sus lágrimas, pero estas seguían brotando de sus ojos
—Oh señor de los cielos, me ha pasado una desgracia… alguien ha raptado a mi adorada hermana, la doncella de la primavera… Utahime — Shoko trato de que su voz no se quebrará, pero fue inútil
La pobre se soltó a llorar lágrimas saladas
—Y ¿Sabes quién ha sido? ¿Sabes dónde está?— pregunto Satoru sorprendido por aquello
—No mi señor… Las ninfas que la cuidaban fueron hechizadas, estuve buscando por toda la tierra de los mortales, pero no hay restos de mi hermana sobre la faz de esta tierra— Shoko sonaba muy triste
—Pero esa desgracia tuya no te da derecho de descuidar tus deberes… Shoko— contesto Gojo con una mueca en los labios
Shoko sintió aquello como una ofensa… no se iba a dejar por aquel dios
—¡Si no la encuentro, Juro por el universo que dejaré a este mundo infértil para siempre!— amenazó la diosa
Él dios se molestó por aquel comentario… sabía que Shoko era una diosa con la que se debía tener cuidado
—¡De acuerdo! ¡Nanami!— Gojo Trono los dedos
—¡Si señor!— dijo aquel dios rubio en una reverencia
—Ve rápidamente con todos los dioses del olimpo, pregunta si alguno ha visto a la doncella de la primavera, si es así, regresa enseguida con la información — ordeno aquel dios supremo
—¡Si señor!— dijo aquel dios alado, desapareciendo rápidamente
Nanami hizo rápidamente su trabajo, preguntando al dios del sol, al dios de la guerra y al dios del mar
Pero ninguno de ellos había visto a aquella hermosa doncella perdida
Eso… hasta que llego con la diosa del amor
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—Perdón la interrupción mi señora— se arrodillado frente a Mei Mei
Aquella diosa estaba sumergida en su bañera real, rodeada de uno que otro amante (víctima) de sus encantos
—Y dime ¿Qué trae al dios mensajero hasta mis aposentos?— pregunto aquella diosa jugando con la espuma de su cuerpo
—Mi señora, el dios Satoru me ha mandado a averiguar si alguno de ustedes ha visto a Utahime, la doncella de la primavera, ya que su hermana la diosa Shoko ha amenazado al olimpo de que, si no la encontramos, el mundo del hombre sufría hambruna para siempre— dijo aquel mensajero arrodillado frente a la diosa
Mei abrió de golpe los ojos, ahora sabía de quien provenía aquellos lamentos
También sabía que podría meterse en problemas si decía que ella ayudó en aquel rapto... así que decidió hablar a su favor
—mmm ¿La doncella Utahime, dices?— pregunto Mei recargándose de manera sexi en aquella tina dejando un poco de su cuerpo al descubierto
—Así es mi señora— dijo Nanami fríamente tratando de no caer en los encantos de aquella diosa
—Si mi mente no me falla... creo que la vi hace un tiempo en el campo junto a un "hombre"— comento aquella mujer jugando con la espuma
—¿Puede decirme como era ese hombre mi señora?— cuestiono Nanami
—Era un hombre muy apuesto, de cabellos negros, pero con un aura negra y pesada ... creo que era el dios del inframundo por el poder que se sentía alrededor — comento Mei con una sexi sonrisa
Nanami abrió grande los ojos por aquellas palabras
Aquello era muy sospechoso
—Gracias por la información mi señora...— se levantó de ahí y antes de despegar hizo una pregunta más
—Si no es molestia mi señora, me atreveré a preguntar pero... ¿Qué estaba haciendo usted en ese momento mientras veía a aquella doncella por última vez?— Nanami era un dios muy listo
Aquello hizo que Mei fingiera que estaba tratando de recordar
—Veamos mmm — llevo una mano
a su barbilla — Si mi hermosa mente no me falla... esa noche, mi querubín y yo estábamos de paso por ahí dándole la bendición a unos amantes en el bosque...—Miro con ojos coquetos a Nanami
—Fue ahí cuando escuche un grito y noté que aquel dios estaba desapareciendo con alguien entre los brazos bajando por la tierra que se abrió en dos— la diosa del amor sonrió de manera coqueta
—Entiendo...— comento Nanami analizando aquello
—Gracias por la información mi señora, con permiso —
Así como llego aquel dios, desapareció hacia el olimpo
Mei solo esperaba que no descubrieran que ella tuvo mucho que ver en todo esto...
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Nanami llego corriendo con aquella información que la diosa del amor le había dicho
—¡De seguro ella tuvo que ver con todo esto! ¡Mis ninfas estaban sumergidas en un sueño erotico!— Shoko soltó furiosa —¡Mei Mei es parte de este crimen en donde raptaron a mi hermana!—
—No solo la diosa del amor tiene esa capacidad de dar sueños eróticos — explicó Gojo defendiendo a aquella diosa —Quizás pudo haber sido un fauno, esas criaturas son peligrosas para las ninfas, pero no tenemos tiempo para discutir eso—
Shoko seguía furiosa
—¡Ese maldito de Geto Suguru rapto a mi hermana! ¡Te exijo, Oh gran dios del olimpo que me regreses a mi hermana ahora mismo!— apunto a Gojo sin miedo
Aquel dios albino suspiro pesadamente
—No puedo.
—¡¿Por qué no?! ¡Tú eres nuestro líder! ¡Tú puedes hacer eso y más!
Gojo se levantó de su trono real y camino hacia la ventana para ver el mundo mortal
—No puedo... si tu hermana está en el inframundo junto a mi hermano Suguru, yo no puedo intervenir en sus asuntos ni en su reino — comento Gojo encogiéndose de hombros
—Yo solo reino el cielo y la tierra de los mortales, Suguru tiene poder sobre el reino de los muertos y ahí yo no tengo autoridad ni palabra — dijo aquel dios mirándola sin esperanza
—¡No puede ser!... — Shoko se soltó a llorar amargamente
Aquel llanto hizo que las tierras fueran más estériles bajo el olimpo
Gojo al querer detener aquello y que los hombres no murieran, sugirió una idea
—Aunque... quizás si haya una forma de salvar a tu hermana... — se acercó a Shoko y le miró con seriedad
—¿Y cuál es?— pregunto esta entre lágrimas
—Que tu vayas personalmente por ella hasta el inframundo... para eso, Nanami te acompañaría ya que yo te daría mi bendición para entrar a dicho reino, pero... — Gojo suspiro pesadamente
—Espero que no sea demasiado tarde ... — camino hacia su mesa real
—¿Tarde? ¿Tarde para qué? — Shoko cuestiono muy nerviosa
Gojo tomo una manzana de aquella mesa real
—Tarde en que tu hermana ya haya comido algún fruto de aquella tierra ... si es así, ella no podrá volver a menos que Suguru así lo desee— dijo aquel dios dándole una mordida a aquella fruta
El corazón de Shoko se quería detener, esperaba que su hermana no hubiera sido muy tonta para comer nada de aquel reino...
—¡De acuerdo! ¡Iré yo misma por mi hermana!— Shoko apretó sus puños
Gojo puso una gran sonrisa en sus labios
—¡Perfecto! ¡Nanami, acompaña a Shoko hasta las entrañas del infierno! ¡Partan ya que el tiempo se acaba!— ordeno aquel dios ansioso por ver que pasaría con todos ellos
Y así fue... Nanami llevó a Shoko hasta el mismísimo inframundo... pero al llegar... ya era demasiado tarde...
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Utahime besaba una vez más los labios de Geto... ambos estaban acostados y desnudos sobre aquella cama real de pieles
Ella era muy feliz en aquel lugar al lado de aquel dios y eso podía notársele en la sonrisa que ponía estando con él
Pasaba sus finos dedos por el suave cabello de su amo
—Quiero quedarme aquí para siempre... quiero estar siempre a tu lado, mi amor — soltó Utahime en un suspiro mientras Geto acariciaba su cabello
El corazón de aquel dios dio un salto de alegría en su pecho al oír aquellas palabras
—Mi doncella — Geto la lleno de besos mientras sus manos acariciaban su piel desnuda
—Si hay una forma para que siempre estemos juntos...— soltó aquel dios haciendo a un lado el cabello de esta y pasando sus labios por su fino cuello
—¿Así? ¿Y cuál es mi señor?— dijo está sonriendo ante tales besos
Geto se acomodó a su lado, sentándose para mirarla mejor mientras hablaba
Utahime hizo lo mismo, cubriendo su hermoso cuerpo con aquellas delicadas pieles
El dios del inframundo sonrió, poso su mano en su mejilla y sin más la beso antes de soltar su respuesta
—Eso es aceptando ser mi reina en una ceremonia solemne... — entrelazo sus manos
—En la ceremonia, ambos comeríamos un fruto especial que sólo nace aquí en mi reino... y así sellaríamos nuestro amor para siempre — sonrío con maldad
—Si hago eso... ¿Podre ser libre de andar por aquí y por allá? Y lo más importante ¿Me seguirás amado?— cuestiono la doncella acercando sus labios a los de su amo
Un rose de ellos era suficiente para hacer caer a aquel dios a sus pies
—Lo serás... comiendo aquel fruto podrás ir y venir sin problemas por todo mi reino, además podrás ser la reina de los Campos Elíseos junto a mi... todos te obedecerán sin cuestionarte y lo más importante — le empezó a comer la boca — te amaré más cada día hasta la eternidad—
Utahime beso con pasión los labios de aquel dios, enredando sus brazos en su cuello y pasando sus manos con lujuria por su cabello mientras aquel dios la acercaba demasiado a su cuerpo, acariciándolo con deseo mientras recorría cada centímetro de su piel desnuda...
Ambos se separaron después de unos minutos... el aliento se les había acabado
Y con una gran sonrisa... Utahime dijo un "acepto"
Geto sintió júbilo al oír aquella respuesta y sin más aplaudió para llamar a sus sirvientes
A los cuales ordeno que aquella noche preparan un gran festín y que les vistieran con las mejores ropas... ese día Geto presentaría a su nueva esposa a todo el reino del inframundo...
El altar fue bellamente puesto
Utahime estaba sorprendida de que aquel reino pudiera ser tan hermoso cuando era decorado
Las manos de Geto tomaron con delicadeza las manos de Utahime, quien estaba bellamente vestida con prendas de seda en color negro
—Ahora... mi reina — aquel dios beso las manos de su amada, después la soltó con cuidado y se giró a tomar una Granada
Pero no era una Granada normal del mundo mortal... esta era una Granada con una bella cáscara dorada y por dentro era tan roja como la sangre... se veía muy jugosa y olía deliciosamente
—Para sellar nuestro amor para la eternidad — Geto dio una mordida a aquella fruta... dejando caer hilos rojos por sus labios
—Mi reina... abre tus labios y come de este delicioso fruto real...— dijo Geto con una gran sonrisa mientras acercaba aquella fruta a los labios de su amada
Utahime sintió un extraño sabor que nunca había probado antes
Aquel amargo elixir recorrió sus carnosos labios...
Poco a poco la doncella fue plantando una fuerte mordida en aquella fruta... tragando los granos y saboreando aquel líquido rojo que cruzaba toda su boca y bañaba su garganta
—¡UTAHIME!
Interrumpió la voz de una mujer
En aquel momento... tanto Geto como los sirvientes vieron a Shoko llegar junto a Nanami
La doncella de la primavera, sintió la respiración irse por un momento de sus pulmones, sentía una extraña sensación por todo su cuerpo...
Aquella fruta la estaba transformando en una mujer apta para el inframundo
—¡MONSTRUO! ¡¿QUÉ LE HAS HECHO A MI HERMANA?!— grito Shoko corriendo hacia Utahime
Sino fuera por los brazos de su hermana, la nueva reina del inframundo hubiera caído al suelo
—No le he hecho nada malo, al contrario, ahora ella es oficialmente mi esposa... es mía para la eternidad — dijo Geto en una gran sonrisa
Utahime se levantó con cuidado, mientras Shoko le acariciaba el rostro
—¿Estás bien? ¿Este maligno ser no te lastimo?—Shoko revisaba su rostro
Utahime seco algunas de las lágrimas de las mejillas de su hermana... también ella estaba llorando de felicidad por ver a Shoko
Negó con su cabeza —Al contrario, hermana... él no es un ser maligno...— se soltó de ella y corrió a los brazos de Geto, quien la abrazo con ternura
—Este Dios me ha tratado como una reina... me ama y me adorna de bellos presentes... no es un monstruo, ahora él es mi esposo y yo he sido suya tanto carnal como espiritualmente — dijo Utahime mirando con amor a Geto
Quien le sonreía y miraba con cariño
Shoko se soltó a llorar...—Hermana tonta...¿Acaso nunca me extrañaste? ¿Qué no vez como me traes ante tu ausencia?—
Utahime se soltó de los brazos de su esposo y fue a abrazar a Shoko, quien se soltó a llorar en su hombro
—Yo también te extrañe... pero aquí soy muy feliz... aunque debo admitir que también a veces extraño el campo donde vivíamos — dijo secando las lágrimas de su hermana
—¡Entonces Salgamos de aquí!— suplico Shoko jalando a Utahime
—¡Pero yo quiero estar aquí!— dijo Utahime poniendo resistencia —¡Amo a Suguru y no lo quiero dejar!—
—¡TÚ ERES UN MALDITO MONSTRUO! ¿QUÉ CLASE DE HECHIZO LE HICISTE A MI HERMANA?— soltó Shoko muy molesta dirigiéndose hacia Geto
—Soy inocente... no he hecho nada más que amarla y darle la atención que se merece — dijo Geto con una gran sonrisa
—Además... ahora ella es mi esposa y debe reinar a mi lado aquí en el inframundo — dijo Geto rodeando a Shoko para tomar la mano de Utahime
—¡Utahime sino regresas... la tierra de los hombres jamás volverá a ser fértil— soltó Shoko entre lágrimas —Sin ti allá en la tierra de los mortales ... yo sola no podré dar vida — tomo su mano— Además... le prometí al dios Satoru que regresaría a darle alimento al hombre solo si él me ayudaba a encontrarte y a llevarte de vuelta hasta allá arriba—
—Eso es cierto mi señora... — por fin hablo Nanami — si usted no vuelve... él mundo como tal morira— dijo aquel dios mensajero
Utahime se sentía en un dilema... primero miro a Geto
Quería estar con su esposo... aquel que la amaba y la dejaba ser libre en su reino
Después miro a su hermana... claro que la extrañaba, al igual que al sol, el pasto, a las ninfas y a la naturaleza misma
Utahime se sentía mal que, por su culpa, el mundo de los hombres estuviera muriendo
Ambos dioses discutieron un poco más sobre con quien debía quedarse aquella doncella de la primavera
Pero aquello era inútil... no podían llegar a un acuerdo
Así que a Nanami se le ocurrió una idea
Rápidamente corrió hacia el olimpo, contándole la situación a Gojo
Él cual, para que el reino mortal no muriera y de paso su hermano no se quedara solo en el inframundo
Organizo un trato, el cual mando a decir con Nanami, quien regreso en un pestañeo
—Mis señorías...— empezó a decir aquel dios alado mirando con compasión a ambas partes
—El dios supremo ha dicho que deben hacer un trato...— miro a las doncellas de la primavera
— Utahime puede regresar al mundo de la superficie junto a su hermana, PERO solo por seis meses del año mortal... serán los meses donde la tierra esta más cerca del dios sol y es la mejor época para las siembras, cosechas y la caza — después Nanami miro al dios del inframundo
—Y los siguientes seis meses en el año mortal, los pasará junto a su esposo Suguru... que son los meses más fríos para el reino mortal y nada favorables para las cosechas... así ambas partes saldrán ganando— comento Nanami mirando a todos ellos
—Y de paso, el dios Gojo dijo que si se oponen a dicho trato... mandara a matar a Utahime, ya que no puede dividirla en dos... ¿Aceptarán las palabras de su señoría o mandaran a matar a esta doncella? — dijo Nanami apuntando a Utahime
Shoko y Geto suspiraron ante tales palabras... no les quedaba de otra que aceptar aquel trato por la mujer que ambos amaban
Así que juntando sus manos en un apretón... ambos dioses aceptaron aquel trato Y Geto dio permiso para que su esposa saliera de ahí como habían acordado
Y así... Utahime, la diosa del inframundo y de la primavera al mismo tiempo, empezó a pasar seis meses en el reino mortal y otros seis meses en el inframundo...
Se dice que de vez en cuando... cuando la doncella de la primavera extraña a su Rey
Le canta una canción que habla sobre el amor y la muerte y declara a la luna todo su amor hacia aquel dios
Y cuando la primavera se está abriendo paso entre el frío invierno... se puede oírla cantar una canción de amor fraternal
Fin
