Este es un relato one shot de los chicos de SNK. Con el mal final que les dio el señor Isayama no queda de otra que imaginarles un mejor término. Esto salió de un momento de inspiración. Espero les agrade.
Se había desmayado durante la rutina de ejercicios. Y este accidente, lejos de ser tomado como un incidente habitual, porque hasta a la teniente Hangi alguna vez la vieron desvanecerse extenuada, su caída generó de inmediato toda clase de comentarios. Se podría decir que, si competían a nivel olímpico, la mayoría obtendría medallas doradas ya que parecían maratonistas desde que el capitán les impusiera una meta de velocidad contra cronómetro. Aun así, Mikasa poseía una marca imbatible, superada sólo por ella misma y el líder de escuadrón.
Mucho más tarde, cuando abrió los ojos en medio del camastro, un dolor en el costado la hizo olvidar el deseo de abandonar la enfermería. Vislumbró la imagen de su mamá en cama esperando al doctor Jaeger, pero rechazó ese triste recuerdo.
-No te muevas tan rápido, puedes estar mareada – escuchó la advertencia y buscó con la opaca luz el rostro de la enfermera, quien la miraba de vuelta con rostro severo - ¿cómo te sientes, Ackerman?, tus signos vitales están normales y dormir te ha ayudado a recuperar el color.
-Estoy bien – volvió a moverse, impaciente por dejar ese lugar que olía a desinfectante - me puede dar mi ropa, por favor.
-Debes quedarte dos horas más y no intentes levantarte. Avisaré a la teniente - salió de prisa, dejándola sumida en sus pensamientos.
"Me desmayé durante la práctica… seguro que deben sospechar...!" - pensó acomodándose en la estrecha superficie y llevando su mano instintivamente sobre el vientre. El recuerdo: "les enseñaras a tus hijos estas puntadas con la aguja…" – mis hijos… No!, no estoy lista para tener hijos, debo cuidar a Eren."
-¿Cómo te sientes, Mikasa?!, nos diste un gran susto cuando caíste, fueron unos cinco metros, por suerte estaba Levi para recibirte… pero no te preocupes, que no le hiciste daño - rio Hangi al recordar el rostro del capitán - aunque ahora que lo pienso, estaba despeinado y temeroso de haber perdido algo de estatura… ¿Algo que informar? - remató observándola inquisitivamente.
-No, señora.
-Puedes hablar en confianza con la señora Nightingale, ella te hará algunas preguntas de rutina.
-Está bien. ¿Me puedo retirar?
-Aún no. Espera a que te den el alta.
Después de llenar la ficha médica salió al patio, donde la esperaban Eren y Armin, desde que les avisara Hangi que había despertado. Ambos llevaban cara de preocupación, que ella les agradeció en silencio.
-Ya me siento bien y hambrienta. No es como si fuera la primera vez que caigo.
-Esta vez fue diferente – refutó Armin - Vamos al comedor, los otros te esperan - dijo atentamente – están ansiosos por verte.
Y así era, porque sus amigos la esperaban en pie, aunque faltara poco para la medianoche. Porque la amistad es recíproca, y ellos le debían más que unas horas de vida a ella. Incluso Sasha había postergado los placeres del sueño por no ausentarse de la cofradía que formaban.
-¡Cielos Mikasa, hubieses visto la cara del capitán cuando te levantó! estaba muy pálido y con esa expresión de terror… ¡creímos que estabas muerta! – declaró Sasha.
-Te puedes servir la comida del mediodía si prefieres, ¿o sólo pido una merienda? – ofreció Eren.
-Puedes pedir ambos, si lo deseas - se apresuró a explicarle Sasha – el almuerzo estuvo delicioso.
-Ambas, por favor – dijo Mikasa, pensando en Sasha.
–Es que, en serio, se veía como si le hubieran vaciado un tarro de basura encima – dijo Connie entonces, volviendo al tema de Levi – cuando se dio cuenta, ya lo habías aplastado.
-¿Tienes alguna idea de qué fue lo que te ocurrió? - dijo Jean mirando con suspicacia - la rutina no estuvo especialmente dura esta mañana… es más, creo que hasta fue algo aburrida – su nunca disimulada autosuficiencia.
-Puede ser que Mikasa se haya descompensado, porque ella es quien más se esfuerza en cada enfrentamiento. No puede deberse sólo a la rutina de hoy… ¿habías desayunado? - dijo Armin acertadamente.
-Es Eren quien más visita la enfermería, nos hemos acostumbrado a que Mikasa se recupere sola.
-Es cierto, puede ser sólo la sumatoria del cansancio de los últimos meses.
-Yo creo que nuestro cuerpo empieza a resentirse y no nos vendrían mal unas vacaciones.
-La tropa de reconocimiento no toma vacaciones, idiota.
Mientras Jean, Connie y Sasha, se acaloraban discutiendo por las posibles vacaciones y lo que harían en caso que las tuvieran, Mikasa comía en silencio y a pesar del hambre que había sentido minutos antes, ahora sólo quería que Sasha le ayudara a acabar con el pastel de calabaza y los panes llenos de queso. Ese sabor metálico en el paladar, que la molestaba hace algunos días, se había hecho presente otra vez anulando las ganas de continuar saboreando.
Miró a Eren y se enfrentó a la profundidad de su mirada centrada en ella y tuvo temor de que leyera sus pensamientos - Voy a dormir - dijo enseguida, esperando frenar de esta manera la avalancha de especulaciones que sabía rondaban la cabeza de sus amigos – el té estaba delicioso.
-Pero si acabas de levantarte - soltó Connie con su habitual falta de tacto - cuando caíste sobre el capitán, algunos decían que seguramente era el padre - volvió a soltar con una sonrisa, haciendo que todos quisieran golpearlo, mientras él celebraba su ocurrencia sin reparar en el silencio que lo rodeaba.
-Deja de decir pelotudeces … - dijo Jean golpeándole con fuerza en el hombro y no hizo el menor caso a la queja del otro.
Pronto cerrarían el comedor, así que se retiraron de a dos, hasta que Mikasa quedó con Eren y su todavía enorme plato de pastel.
-¿No vas a comer más?
-No podría.
-Está bien – retiró los cubiertos y los llevó al lavadero. Estaban solos mientras él lavaba los utensilios - Mikasa, ¿no crees que estás comiendo poco?
-Tengo ese sabor metálico otra vez, debe ser por la caída.
-Estás muy rara.
-Tuve ese sueño otra vez.
-Vamos, tienes que descansar.
-Eren…
Después la acompañó hasta el dormitorio de las chicas y esperó hasta que vio apagarse la luz de su habitación.
Pero al día siguiente, desde que ingresó a desayunar, supo que algo andaba muy mal. Porque las miradas curiosas la habían acompañado todo el trayecto y cuando Eren se acercó a su lado, pareció como que una bomba expansiva de murmullos se había desatado.
-Mikasa, tenemos que hablar – Eren la había tomado del codo y la había guiado hacia una valla alejada de las miradas curiosas de la tropa.
-¿Qué sucede? - dijo cuando él se detuvo.
-¿Es verdad que estás con retraso?
Ya era una completa sorpresa que Eren le pidiera hablar con ella en medio de los comedores y la guiara a la vista de sus compañeros a un lugar apartado. Pero que le dijera, además, sin ningún tipo de preámbulo, ese secreto que llevaba hace algunas semanas intentando disimular de la mirada cariñosa de Sasha y de la falta de tacto de sus amigos, más todavía, de él.
-¿Quién te lo ha dicho? - afirmó ella temerosa.
-Lo pusiste en ese informe que te hicieron llenar ayer, y todo indica que esos cadetes hicieron más que limpiar la enfermería.
-Malditos intrusos, los voy a …
-Espera - dijo atajándola - conoces las normas, te interrogarán.
-Ya lo sé.
-¿Segura que quieres pasar por esto?
-¡No voy a renunciar a la legión!.
-Pero...
-Soy perfectamente capaz de asumir mis responsabilidades.
-Pero no es sólo responsabilidad tuya…
-Ya lo sé.
-¿Por qué no me lo dijiste? – Ahí estaba, enfrentada a la interrogante más temida de los últimos días. Si decirle o no decirle, o esperar el reproche. Las manos le temblaban y las palabras no llegaban, como si estuviese a punto de ingresar al cielo y la atajara San Pedro por alguna falta que no recordaba haber cometido.
-Eren, sólo es una sospecha.
Unas horas más tarde, estaba siendo interrogada por la teniente Hangi, que a sabiendas que ella no hablaría, debía cumplir con los procedimientos establecidos para los casos de esta índole
-Entonces Mikasa, ¿me vas a decir quién es el responsable?
-No, señora.
-Es Eren, ¿verdad?
Permanecía muda y se esforzaba mentalmente para no hacer gesto alguno que la delatara. Conocía los métodos de Hangi, la había visto ir más allá de lo aceptable para obtener una respuesta. Aunque esperaba que con ella tuviese alguna consideración, porque la camaradería se había establecido como norma desde que Mikasa la protegiera en más de una ocasión de ser devorada por los titanes.
-¿Es Levi? - decía recelosa.
Pero Mikasa seguía impasible, procurando pensar en las lágrimas de Sasha, cuando enfrentó un problema similar al suyo, pero a la vez muy diferente.
-Mira Mikasa, no estoy molesta porque no me digas el nombre del responsable, sé que hay enamoramientos fugaces entre ustedes y lo entiendo, mientras cada uno ponga de su parte en ganarle el territorio a los titanes, da lo mismo con quien nos relacionemos, siempre que sea de común acuerdo. Nuestras vidas están bajo amenaza permanente y eso nos hace vivir al límite. Por algo les damos charlas de sexualidad, porque nos preocupan las enfermedades venéreas y los embarazos. Lamento decirte que, si decides continuar con la gestación, deberás abandonar el frente.
Aunque Hangi había sido muy cuidadosa, casi maternal, Mikasa entendió que la estaban despidiendo y no le ofrecían una salida alternativa. La rabia y el dolor le pedían que hablara, pero decidió omitir cualquier tipo de comentarios, porque estaba dolida y enojada consigo misma.
-Dime Levi, ¿tú eres el responsable? - habló la Hangi desconfiada.
-Me conoces cuatro ojos, sabes que siempre tomo precauciones.
-Si, ¡eres el maldito "no quiero ser padre"!
-¿Y qué, si no quiero serlo?
-Nada… - tomó de su copa de vino - Creo que hemos perdido a la mejor guerrera que teníamos.
-¿Está pensando en tener un hijo? – la imagen de su madre embarazada lo asaltó tras decir esas palabras.
-No me ha pedido ayuda para interrumpir el embarazo y eso es lo que hacen todas las chicas de la tropa en cuanto perciben los síntomas.
-Debe estar loca.
-Crees que sea de Eren?
-No lo sé, siempre me ha parecido bastante asexuado ese mocoso. Pero tratándose de Mikasa, podría ser.
-No pueden ser Armin, ni Connie ¿y si es de Jean?, él me parece más idiota para no tomar las precauciones. Ya lo puedo ver presumiendo de un hijo con Mikasa.
- Ella sólo se fía de esos dos – tomó de su té y lo saboreó con agrado – Debió ser uno de ellos, un eyaculador precoz.
-¿Un principiante?
- ¿Cuánto tiempo tiene?
-Un mes, por la fecha de su regla. Tal vez menos.
-¡Mierda, Hangi!, tanto escándalo por un embrión.
Mikasa pensaba mucho en su madre, pero era la imagen de Carla y la sonrisa azumabito quienes le escuchaban mentalmente. Con nadie comentó la decisión que tomara Hangi, estaba segura que la compartían tanto el comandante Erwin como el capitán Levi y a pesar de que la consideraba injusta, los entendía.
Ahora estaba liberada de los ejercicios de maniobras y sus tareas se habían reducido a ordenar antiguos expedientes y archivar planillas de la tropa. Por lo que contaba con muchas horas libres para echar a volar la imaginación.
Junto con alejarse de los entrenamientos, empezó a evitar a sus mejores amigos, porque no quería volver a escuchar reproches acerca de la escasa consideración que les tuvo, acusándola de demostrarles poca confianza, cuando le reclamaron ambos por separado, echándole en cara que ellos le confiarían la vida.
Además, habiendo asumido que la decisión final era suya, se negaba a escuchar la opinión que tuviesen sobre lo que debía o no hacer al respecto, porque el infante era inocente al venir a este mundo y también lo era al apartarla de Eren.
Mikasa conocía los riesgos de enamorarse, desde que su valiente corazón aceptó un inquilino y lo convirtió en su sueño, entendió que jamás podría renunciar a él, y se entregaría voluntariamente en sus brazos ante la fuerza de sus sentimientos y la embriaguez del deseo, menos podría llegar a prescindir de la unión apoteósica entre la muerte y la vida.
Con el escándalo que se había armado, Mikasa no podía encontrarse a solas con el hombre que amaba, pero cada mañana recogía una nota que le deslizaban por debajo de la puerta y eso le bastaba para sentirse acompañada.
-Y si es niña cómo le pondrás? - preguntó Sasha - No te gusta Sasha?, le diríamos Sashita, aunque también me gusta mucho Irina.
-Sí, es un lindo nombre. Lo consideraré.
-Hay muchas niñas que se llaman como las murallas, es tan ridículo – rio la castaña - ¿Y si es un niño?
-No lo he pensado, como su padre o como su abuelo.
-Pero espera hasta los tres meses para darle un nombre, antes no hay nada seguro. Mi mamá es partera… ya sabes.
-Recibe potrillos y terneros… – rio Mikasa
-Mamíferos… es lo mismo.
Pero sólo unas horas más tarde, lentamente salió del baño, con los ojos grises llenos de lágrimas.
-Mikasa! - dijo Sasha, entendiendo por experiencia. Con la diferencia que ella se sintió aliviada.
-Recuéstate, llamaré a la enfermera.
-No, por favor. Sasha, quiero ver a Armin.
-¿A Armin? - dijo la chica extrañada.
-Si, por favor.
Cuando Armin salió de la habitación de Mikasa estaba con los ojos llorosos, aun así, partió enseguida buscando a Hangi para darle la noticia.
Por la tarde los chicos comentaban asombrados que el padre de la criatura resultara ser Armin, el joven más cándido de las tropas de exploración. Aunque las mujeres decían entender la elección de Mikasa.
-No me digas que ahora empezarás a odiar a Armin - le dijo con sarcasmo Connie a un taciturno Jean, que fingió no escucharlo.
-Sí que fue sorprendente, hasta yo empezaba a pensar en el capitán - comentó Sasha por el hermetismo que mantuvo Mikasa - creí que se avergonzaba de ese desliz.
-Me gustaría verle la cara a ese imbécil de Jaeger, que se creía dueño de Mikasa - acotó Jean con desdén.
-Eso no es verdad - dijo Sasha
-Si una chica como ella me quisiera, yo no la dejaría pasar. ¡Ahí tiene el imbécil!
-Eres un idiota, Jean boo - dijo Sasha
Hangi había hecho reposar a Mikasa en su propio dormitorio, prueba de la estimación que sentía por la chica.
Cuando Armin había llegado con la noticia, mientras dejaba órdenes a Moblit para que siguiera él con los experimentos, se derrumbó el cuerpo del titán y Eren, abandonando la prudencia y desobedeciendo los llamados de sus superiores, subió a un caballo y se alejó rápidamente del campo de pruebas. Y llegó antes que Hangi para ver a Mikasa.
La encontró pálida y llorosa, más triste que nunca, pero también más hermosa. Pese a que estaba agitado y sudoroso, se alegraba de estar ahí su lado, por lo que arrodillándose en el piso tomó una de sus manos y le habló, mientras dejaba que su espíritu apesadumbrado le dictara las palabras.
-Mikasa, amor, está bien… no te preocupes, todo está bien. ¿Te duele algo?
Cuando llegó Hangi, él seguía en la misma posición al lado de la chica que tenía los ojos abiertos, pero miraba hacia la ventana, evitando el contacto, para no echarse a llorar. Entendiendo la situación, los dejó solos unos momentos para que hablaran y se fue con Armin para preparar la habitación.
-Ahí tendrá más privacidad - dijo cálidamente Hangi - ¿sólo Sasha está enterada?
-Eso creo. Mikasa siempre ha sido muy reservada.
-Lo entiendo.
Con tanto acontecimiento ocurriendo casi a diario, los meses pasaban rápido en los cuarteles y a los pocos días ya nadie se acordaba del supuesto embarazo de Mikasa y que el padre era Armin. Sólo Jean sacaba todavía el tema a colación, porque sólo a él, le dolía.
El retraso que había tenido la chica no había hecho más que acercarlos, porque el amor entre ellos había superado diversas etapas, de apego, de rechazo, de vergüenza, de celos y de negación, unas más complicadas que otras y las habían ido superando.
Aunque nunca lo admitiera en voz alta, Eren podría pasarse la vida mirándola sentada frente a él, con el fino talle desnudo segundos antes de liberar sus redondos senos. Su mirada era la única invitación válida para acceder a tocar y recorrer con sus masculinas manos sus turgentes pechos, antes de besarlos y probarlos, prueba real de que el paraíso estaba en la tierra. Placer supremo al que nunca podría renunciar.
-Te amo - dijo media hora después, mientras una corriente eléctrica recorría su cuerpo, antes de derramarse sobre las sábanas, respirando entrecortadamente y con la mente en blanco. Mikasa se encontraba desnuda con sus largas piernas flexionadas sobre la cama, atenta al hombre que amaba desde siempre y que con solo mirarla lograba encenderla como si ella fuera de metal y su cuerpo reaccionara primitivamente ante su varonil figura - ¿cuándo les diremos a todos que estamos juntos? – le solía preguntar, en esas ocasiones en que, recostados al calor del otro, solían hacerse confidencias.
-Pero en secreto es más excitante – comenzaba la chica nuevamente a recorrer su torso con suavidad, marcando los contornos y hundiendo sus dedos mientras suspiraba de placer – con que lo sepa Armin, es suficiente.
-Aun con la golpiza que le dio el capitán, salió bastante beneficiado. Ahora lo llaman el semental - rio con sus ojos luminosos.
-Eren… vas a seguir hablando? – dijo ella con una mirada de impaciencia. Y no fue necesario añadir más, porque, así como las curvas de su cuerpo se encendían con su mirada, una leve sonrisa de ella bastaba para que el corazón de él bombeara con violencia anhelando sentirla fundida a su piel.
Ambos sabían que no era posible aun pensar en hijos, que los tendrían más adelante y que la niña se llamaría Carla y tendría los ojos de él, mientras que el niño sería de cabellera azabache y se llamaría con el mismo nombre de su padre. Aunque ambos coincidían en que sería lindo llamarlo Armin.
-Nota de la autora.
Espero les haya gustado esta pequeña historia. Con el cariño de siempre, por esta pareja que no tuvo un final feliz sólo porque el autor original lo quiso.
Si les gustó, pueden dejarme una nota. Tengo muchas ideas para esta pareja, algunas mejores que otras, unas oscuras y otras eróticas. Hay que ver que son inagotables los personajes de SNK.
Muchas gracias por leer. Adiós.
