Primer mes.
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Lincoln cayó al suelo después de una patada de Lynn en el abdomen. Aún no tenía mucha experiencia en las artes marciales que su hermana le estaba intentando enseñar. La patada que le dio le saco el aire como un globo.
Cayó al suelo, sosteniendo su estómago con ambas manos. El golpe no lo sintió tan fuerte como otros que le dio anteriormente, o puede que sí; la verdad no sabía muy bien, desde que empezó la situación del "encierro" Lincoln se comenzó a aburrir, así que decidió decirle a Lynn que le enseñara y de paso usarlo como "sparring".
Era doloroso, apenas llevaba dos semanas, aunque poco a poco comenzó a sentir que su condición física iba mejorando; la sensación de dolor posteriormente al entrenamiento era increíble. Además, lo mantenía en forma, el resto de su familia comenzó a subir de peso por su falta de actividad física. Lisa les dijo que también les faltaban vitaminas por la falta de sol.
–Aun no puedes soportar un golpe mío, deberías hacer más abdominales –dijo, intentando sonar exigente.
–Tienes razón. Aunque creo que voy mejorando -respondió, señalando su brazo que estaba rojo por un golpe suyo.
–Te falta mucho.
Acarició su cabello y lo ayudó a levantarse. Lincoln pensó que estaría más molesta al lograr golpearla fuertemente en su brazo. Puede que por eso le dio esa patada.
–Chicos, a comer -avisó su madre desde la cocina.
Se limpiaron las gotas de sudor que caían desde su cara. Se irían a bañar después de comer. Era una buena idea antes de hacer una video-llamada con sus amigos. El único que no estaba en esa llamada era Liam, aunque era porque a él no le gustaban los aparatos eléctricos. Esperaba que fuera eso, no quería pensar lo peor por vivir en el campo.
El resto de sus amigos, era lo mismo de siempre. No tenía clases tampoco. Las cancelaron después de que algunos maestros y alumnos fueron asesinados (por lo que vieron en algunos videos.
La señal de la televisión seguía funcionando a pesar de la emergencia. En las noticias dijeron que, según algunas fuentes, unas ciudades estaban llenas de sangre, tanta que si una persona salía, la sangre le llegaría a las rodillas.
Sus hermanas llegaron inmediatamente a la mesa del comedor. Ya no se tardaban desde que habían tenido mucho tiempo para hacer sus cosas.
Lori ya no hablaba mucho con Bobby a partir de la primera semana, una o dos veces al día.
Leni, ella seguía siendo Leni, al inicio gastó su tiempo haciendo ropa. Se detuvo, sin embargo, cuando se le acabó la tela.
Luna comenzó a escribir canciones al inicio, pero se fastidió a las dos semanas, aunque a veces practicaba y en las noches escuchaba música de varios géneros.
Luan había comenzado a hablar mucho más tiempo con el señor Cocos. Cosa que le aterró un poco a Lincoln.
Lynn se la pasaba en sus deportes.
Lucy, la verdad, casi no la había visto, si acaso cuando ella se asomaba en la madrugada a su habitación. Fue aterrador, vio sus ojos y, por un momento, pensó que era un monstruo. Aunque se dio cuenta que era Lucy al encender la luz y ver su cabello negro al cerrar la puerta otra vez.
Las gemelas se volvieron un poco más odiosas. Cualquier cosa llegaba a irritarlas. Era una de las razones por la que Lincoln se alejó de ellas.
Lisa tampoco salía de su habitación, a menos que fuera para ir al baño o comer.
Lily seguía siendo Lily.
Sus padres habían tenido varias discusiones, su padre se volvió más sensible cuando a uno de ellos no le gustaba su comida, su madre también se había vuelto más agresiva cuando no la obedecían.
Y en cuanto a él, había intentado sobrellevar la situación conviviendo con sus hermanas, pero hubo un punto en que ellas comenzaron a fastidiarse y él también. Eso las llevó a no hablarse tanto entre ellos. Quizás con la única que comenzó a tener buena relación, fue con Lynn, nada más.
Y no sabía muy bien cómo la pasaban sus amigos. En cuanto a Ronnie Anne, ella le dijo que aún podía salir dentro del edificio; es decir, podía pasear por los pasillos y las escaleras, subir y bajar, no había ningún problema en ello. No obstante, si daba un paso afuera, los matarían.
Eso se lo contó unos cuatro días antes. Aunque Lincoln decidió no hablar más con ella, porque comenzó a caerle mal su actitud. Aunque Lori le dijo que ella lo extrañaba mucho más, según Bobby.
Lincoln, por su parte, no. Se sentía bien, sobre todo por el cambio que quiso hacerse pasando la segunda semana. Desde hace mucho quiso hacer ejercicio, no solo por su madre, si no por impresionar. Al pasar a la secundaria notó que ellas mostraban más interés con los chicos que practicaban algún deporte como el fútbol Americano, o el béisbol.
Lynn era buena maestra, tenía algo de paciencia para enseñar lucha, boxeo, judo y taekwondo. Ella lo había intentado en el pasado, pero como a Lincoln no le gustaban mucho los deportes los llevó a discusiones, era quizás que por eso no eran muy cercanos.
Ahora que volvían a entrenar, Lynn era bastante dura con sus horarios; al despertar tenía que brincar la cuerda, hacer tracciones, abdominales y sentadillas. Los primeros días se sentía muerto, aún le dolían sus músculos.
La cena pasó normal, desde hace dos semanas dejaron de hablar. Se debía principalmente a que no había mucho que contar. En los primeros días la conversación estaba muy activa, la única que no hablaba era Lisa.
Pero sin embargo, se terminó; ahora solo se sentaban, comían, emiten los ruidos al despedazar la comida en sus bocas e iban de regresó a lo que estuvieran haciendo.
Y así sería por mucho tiempo.
Al terminar cada uno regresó a su habitación. Lincoln intentó comunicarse con Clyde, para intentar distraerse un poco, no le respondió. Siguió con el resto de sus amigos, hubo algunos pitidos hasta que le salieron "llamada rechazada". La última fue Stella, quien le contestó.
Su amiga filipina se veía bastante bien. Aunque Lincoln sabía que para él se veía. Él había intentado hablar con ella en más de una ocasión, pero solamente con ella.
No quería oír la voz del resto de sus amigos, quería hablar solamente con Stella. Posteriormente no pudo negar que le gustaba mucho. Sobre todo cuando se sintió feliz de hablar de nuevo con ella en privado.
Ahora que tenía el tiempo suficiente de pensar en él, se dio cuenta que Stella le gustaba desde el primer día en el autobús.
-Hola, Lincoln.
-Hola, Stella. ¿Cómo has estado?
-Bien. Aunque siento que estoy subiendo de peso. ¿Y tú? Imaginó que al tener muchas hermanas tienes como pasar el rato.
–La verdad solo pasó más tiempo con Lynn –respondió –, creo que desde que empecé a entrenar con ella nos llevamos mejor.
– ¿Imaginó que están mucho tiempo juntos?
-Sí. Me levanto temprano y entrenamos, luego almorzamos y volvemos a entrenar, en la tarde volvemos a entrenar y antes de la cena volvemos a entrar. –Lincoln sonrió.
–Deberías mandarme una foto tuya sin camisa –dijo haciendo que Lincoln se sonrojara un poco.
Stella comenzó a reír al ver la cara de Lincoln, mientras que él la siguió poco después.
–Supongo que yo también debería hacer ejercicio. Ojalá tuviera hermanos.
– ¿Y tus padres?
Stella negó con la cabeza, indicando que olvidara esa idea. Pero a él le pareció un poco extraño el modo en que agitó la mano, como si hubiera algo malo.
-Me tengo que ir, Lincoln. Cuídate mucho.
–Tú también.
Y le colgaron.
Se sintió bien hablar de nuevo. Aunque no entendía porque Clyde, Rusty o Zach no le hablaban. Lo habían hecho. Aunque solo fue la primera semana después solo habló con Clyde, a excepción de Liam, quien le preocupaba mucho.
Quizás ya estaba muerto, puede que no se enterara de lo que estaba pasando en el mundo y le dispararon al verlo peleando con su cerda en el lodo.
Sacó uno de sus cómics y comenzó a leer. Había varios que había vuelto a releer para entretenerse y encontrar cosas que no había notado la primera o segunda vez que los leyó.
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Lisa se detuvo. Era suficiente, no había hecho nada realmente. Hizo unas pruebas, usó ratones; logró sacar algunos y que regresaran de nuevo, al parecer los animales no tenían que seguir la regla de no salir.
Les colocó una aparatito en su cabeza que le permitiera llevarlos a ciertos lugares y hacer que regresaran.
Imaginó que las personas que habían roto la regla estarían en estado de descomposición, no fue así; las calles estaban vacías y lo único que alcanzó a oír fueron discusiones en los hogares.
Era probable que a partir del tercer mes las cosas se iban a poner peor, para todos. Pensó en congelar a su familia durante unos años para salir hasta que todo esto terminara y no tener que experimentar las discusiones y alucinaciones que comenzarían aparecer pronto.
Era un poco riesgoso, sin embargo; no tenía la tecnología necesaria y el resultado final podría salir mal. O quizás usar medicamentos que los drogaran y olvidarse del mundo durante horas, y al estar sobrias no tener que discutir.
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Alguien tocó la puerta de su habitación. Lincoln se despertó de golpe. Miró entre la oscuridad para ver si podía alcanzar el rostro de una de sus hermanas. Esperó que Lana o Lola entraran para preguntarle si podían dormir con él, o simplemente hacerlo sin preguntarle.
Pero no entró nadie. Lincoln pensó que, fuese quien fuese, se arrepintió. ¿Vergüenza? No lo sabía. Volvió a cerrar los ojos para dormir, y nuevamente tocaron a su puerta. Eso lo sorprendió, sus hermanas no eran de las que respetaran su privacidad.
– ¿Quién es? –preguntó en un susurro. No hubo respuesta. Lincoln rodó los ojos –. Puedes pasar, Lola. –Pensó que era ella. No respondía por ser igual de orgullosa que Lynn, y se sentía humillada que Lincoln le dijera algo a Lynn por lo bien que se llevaban ahora. Era algo que pasaba entre ellas, tenían una rivalidad ver quien era mejor que quien –. Y no, no le diré nada a Lynn.
La puerta permaneció cerrada. Y entonces volvieron a tocar. Lincoln quiso gruñir. Se levantó y se dirigió a la puerta, al abrirla no vio a nadie. Eso lo confundió. Sin embargo, hubo un pensamiento fugaz de que había "fantasmas".
–Déjame dormir, Lucy –dijo, azotando la puerta.
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Lynn lo despertó de golpe. Lincoln bostezó. En el resto de la noche se despertó dos veces, pero no le gustaba que lo despertaran entre horas.
– ¿No dormiste bien? –preguntó Lynn.
Lincoln volvió a bostezar mientras estiraba sus brazos.
–Lucy estuvo haciéndome una broma en la noche –respondió con enfado en su voz, comenzó a desvestirse para ponerse su ropa deportiva. Lynn no pudo evitar ver su cuerpo que comenzaba a estar un poco más marcado –. Voy hablar con ella sobre eso.
–Lo va negar –espetó.
Lincoln terminó de vestirse y salió junto a su hermana.
– ¿Cómo sabes?
–Me hizo lo mismo hace unas noches con la puerta del armario. Y cuando lo hablé con ella lo negó, como ya sabrás, casi peleamos.
Lincoln recordó esa pelea, no se enteró, y no le preguntó después porque su hermana aún parecía molesta cuando Lori habló con ambas del tema. Quizás fuese porque Lynn se asustaba con facilidad, y que Lucy lograra asustarla, la molestó mucho.
El resto de la mañana pasó con normalidad; ellos entrenaron algo de lucha. La razón de que lo hicieran antes de que todos despertaran, era porque llegaban a tener roces accidentales; en una ocasión Lincoln llegó a tocarle un seno.
Su hermana no le dijo nada, ni tampoco pareció molesta. Al final, fue un accidente y sabía que su hermano no era un pervertido.
En otra ocasión fue Lynn la que le tocó los testículos; fue algo raro, al menos para ella fue extraño por las bolitas (parecidas a canicas) junto con la piel que colgaba. Aunque a Lincoln le dolió cuando se las agarró y también causó que ambos se sonrojaran.
Así que era mejor no hacer todo eso enfrente de sus hermanas, podían pensar raro.
Poco tiempo después salieron a desayunar.
Lincoln esperó a que todas regresaran a sus habitaciones. Fue cuando subió a los ductos de ventilación y encontró a Lucy hablando con sus "amigos".
–Hola, Lucy. –Ella levantó la mirada –. ¿Puedo hablar contigo de algo?
– ¿Qué quieres? –preguntó toscamente.
– ¿Por qué tocaste a mi puerta en la noche?
Lucy lo miró atentamente. Él no le apartó la mirada.
–Yo no fui.
-Por favor, eres la única a la que le gusta asustarnos.
– ¿Así que Lynn…?
–No metas a Lynn, estamos hablando de ti –comentó, algo duro. A Lucy le sorprendió que usara ese tono de voz con ella –. Deja de hacer eso, Lucy. Me molesta. Quizás Lynn sea lo bastante orgullosa para no decirle a Lori o a nuestros padres, pero yo no.
Y salió de ahí, dejando a Lucy sola.
Ella se sorprendió del tono que usó Lincoln con ella. Nunca antes le había hablado así, mejor dicho: a nadie. Sin embargo, ella no hizo nada. No tocó a sus puertas. La puerta del armario también la escuchó. Hasta se lo dijo, cosa que le molestó, porque pensó que mentía.
Ahora era Lincoln.
Quizás debía hablar con sus nuevos amigos sobre esto.
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Notas de la autora: Si, es bastante pequeño y no hay mucho para mostrar. Denme algo de tiempo, no soy muy buena en esto y no sé cómo darle ritmo.
En los próximos capítulos se ira poniendo "peor".
Nos vemos en la próxima.
