¿Cómo diablos los dioses comen humo?
A
Después de que mi hermano me diera una cachetada para hacerme despertar (aún que hubiera preferido un beso de Percy, siendo sincera), Annie nos enseñó el camino a una tal "Casa Grande". Primero nos preguntó si queríamos ir a la enfermería, al observar el pie de Jack, pero me negué. Mi hermano no se iba morir por una torcedura de tobillo, yo iría a ver al centauro sí o sí.
Era realmente hermosa la vista, el paisaje estaba rodeado de edificios que parecen arquitectura griega antigua, pero con aspecto de recién construidos, con las columnas de mármol blanco relucientes al sol. en una pista de arena cercana había una docena de chicos y sátiros (Jack y yo gritamos sorprendidos al ver sus patas de burro), jugando al voleibol. Más allá, unas canoas se deslizaban por un lago cercano. Había niños vestidos con camisetas naranjas como la de Annabeth que portaban el nombre del campamento. Algunos disparaban con arco a unas dianas, algo que me parece sumamente peligroso pues cuando pasamos por ahí casi meten una flecha por mi trasero semidivino. Otros montaban a caballo por un sendero boscoso, y si mi excelente vista no me fallaba, algunos de ellos tenían alas.
Al final del porche había dos hombres sentados a una mesa jugando a las cartas junto a un sátiro que parecía que vomitaba de los nervios. Uno de ellos parecía sumamente preocupado y casi no se había concentrado en el juego, mientras que el otro miraba con desesperación el tablero buscando la victoria.
El hombre que estaba frente a mí era pequeño pero gordo. Nariz roja y ojos acuosos, su cabello era negro azabache. Parecía uno de esos ángeles pequeños que se encuentran en las pinturas antiguas, que si no mal recuerdo se llamaban: "Ángeles pequeños que se encuentran en las pinturas antiguas".
Realmente no sabía su nombre pero algo parecido debe ser.
Traía puesta una camisa hawaiana con estampado atigrado y parecía unos tipos que siempre tenían suerte en los juegos de azar.
A su lado se encontraba el de cara preocupada, estaba en silla de ruedas y traía una chaqueta de tweed, el pelo castaño ralo, y la barba espesa. Después el sátiro que metía a su boca algunas cartas discretamente.
Me coloque frente a ellos, interrumpiendo la partida y el desayuno del sátiro.
—¡Hola, soy Max!—sonreí—, ¿saben dónde podemos encontrar a Quirón, el centauro entrenador de héroes?—mi voz estaba al límite de la emoción.
El señor en silla de ruedas hizo un ruido de sorpresa.— ¿Centauro?
—Umm, sí—dude y mire a mi hermano que tampoco tenía idea de que hacer a continuación. Quizá Annabeth nos vio la cara e hizo una broma.
El señor tomó ambos brazos de la silla y se impulsó hacia arriba.
Le salió una cola de caballo blanco acompañándolo.
Que buenos rulos los de su cola. ¿Será algún tratamiento?
—Soy yo, ¿Quiénes son ustedes?
Mi hermano fue el primero en salir de su asombro.
—Wow, es increíble. Soy Jackson Cherry—le tendió la mano dudoso y el centauro la estrecho—. Ella es Maxxine Cherry, mi gemela.
Volví a la realidad cuando mencionó mi nombre. En mis pensamientos repasaba el viejo chiste de "¿De qué color es el caballo blanco de Napoleón?" Y lo cambiaba a "¿De qué color es el trasero blanco de Quirón?".
Claro que no lo dije, posiblemente al centauro no le daría la misma gracia que a mí, y la verdad no quería que me diera una patada con sus patas traseras.
—Mi nombre es con doble "x", señor caballo—empuje a mi hermano haciendo que soltara al Quirón y tomé su mano para estrecharla con entusiasmo—. Es un verdadero honor conocerlo, soy su fan, mi semidiós favorito es Aquiles.
El hombre que estaba a nuestro lado murmuró algo con enfado que no alcance a escuchar así que volví a colocar mi atención en el centauro que se veía muy sorprendido.
—Perdonen mi desconcierto—soltó mi mano delicadamente—. Normalmente los que llegan no saben que son semidioses o que yo soy un centauro.
Sonreí alegre.
—Una chica de cabello rubio y un tipazo de la más chulo nos contaron después de ver la cola de mi hermano—mi hermano me dio un codazo y me di cuenta lo mal que había sonado eso así que corregí—. No hablo de su trasero, hablo del monstruo que degollamos fuera del campamento.
Jack alzó la cola para que pudieran verla y el señor que estaba a nuestro lado silbó divertido. —Vaya, hace mucho no veía uno de esos.
Me sentí apenada por un momento así que me acerque a él y tomé su mano.
—Disculpe no haberlo saludado, señor. Mi nombre es Maxxine con doble "x"—agite su mano—, ¿Cuál es su nombre? ¿Cómo estuvo su día?
El hombre pareció sorprenderse por un minuto y soltó mi mano.
—Mi nombre es Dionisio, niña inoportuna y mi día siempre es terrible desde que fui condenado a cuidar de sus estúpidos traseros semidivinos—gruño.
Abrí mi boca sorprendida y antes de poder soltar un chillido de emoción mi hermano se colocó a mi lado tapando mi boca con su mano.
—¡Max!—se quejó Jack al sentir mi lengua en la palma de su mano.
Lo ignoré.
—¡Es un gran honor conocerlo! ¡Usted es el Dios del vino, es asombroso!—sabía que las lentillas de mis ojos se estaban fundiendo al sentir que mis ojos rosas brillaban, siempre pasaba cuando me emocionaba mucho—. Me encanta la historia que tiene con su esposa y me parece terrible su castigo—hice una mueca de tristeza.
El Dios pareció sorprenderse.
—¿Sabes mi historia?
—¡Por supuesto! Es una de mis favoritas.
Se le veía incómodo, como si no fuera frecuente que alguien lo admirará. Hice una mueca de tristeza, debía ser feo estar en un lugar donde nadie piensa que eres importante, ser alejado del amor de tu vida y tener vida eterna (pues sabes que no te puedes encariñar con nadie ya que que morirá algún día).
—Debo irme—el hombre desapareció dejando un rastro de olor a uvas en el lugar.
Quirón aclaró su garganta con sorpresa.
—Lo siento, la mayoría de los semidioses entran aquí sin conocimiento alguno de la mitología, estoy bastante asombrado.
Mi hermano me pasó una pequeña cajita de su chaqueta.
—Maxxine es gran fan de la mitología y un montón de cosas, señor Quirón, lamento nuestra inoportuna visita, mi padre nos dejó a las afueras del bosque sin explicación—explicó Jack mientras yo me quitaba las lentillas fundidas de los ojos que me impedían ver para colocarme unas nuevas—, ¿usted podría decirnos quién es nuestra madre divina?
Volví a prestar atención y el señor caballo movió sus patas con nerviosismo.
—Me temo que no lo sé, lo lamento, quizá algún día los reclamen, mientras deberán dormir en la cabaña 11.
"quizá algún día"
—¿Podría indicarnos el funcionamiento de este lugar, señor?—preguntó mi hermano con cortesía.
Rodé los ojos y le di un codazo.
—Habla como alguien del siglo XXI, Jackson—el señor Quirón volvió a aclarar su garganta y yo le sonreí—. No se preocupe, en realidad, Annabeth Chase ya nos explicó todo lo que debemos saber, ¿puede decirnos cuál es la cabaña 11?
El centauro asintió con aire distraído y llamó a un chico corpulento , con cabello rubio rapado como el de mi hermano.
El chico se acercó y nos miró fijamente con sus ojos cafés.
—Butch, te presento a Maxxine y Jackson Cherry—mi hermano estiró su mano y el tal Butch la tomó demasiado fuerte porque mi hermano hizo una mueca hasta que lo soltó—. Maxxine, Jackson, les presento a Butch Walker, hijo de Iris.
Podía sentir mis lentillas empezar a fundirse de nuevo así que suspiré tratando de controlarme y le sonreí al chico.
—¡Es un gusto conocerte! Iris es una diosa genial, es una de mis favoritas—lo pensé un momento—. Bueno, tengo muchos favoritos pero más Iris y Hermes, son geniales.
Al parecer los halagos a su madre le sentaban bien porque me sonrió de vuelta con ternura.
—Es bueno escuchar eso, casi nadie toma en cuenta a Iris más que para mandar mensajes.
Le di un abrazo, debe ser triste que todos los demás no crean que su madre es cool y solo la utilicen. Él se sorprendió y torpemente dio unos golpecitos en mi espalda.
¿Es qué aquí todos estaban tristes?
Bien, tengo una nueva misión y no tiene nada que ver con toros con cola de serpiente.
—¡Seremos grandes amigos!—dije con entusiasmo cuando lo solté. Me di la vuelta y vi que mi hermanos nos veía divertido.
Era extraño, normalmente él era muy celoso con los chicos que se acercaban a mí.
—¿Podrías llevarlos a la cabaña 11? Están por determinar—di un pequeño brinco en mi lugar, había olvidado que Quirón estaba aquí—. Bueno, primero que revisen el tobillo del chico.
Uy, también había olvidado el dolor de mi hermano.
—Está bien, señor, el dolor ya se a pasado—mostró de cerca su tobillo y era cierto, el color morado había disminuido notablemente.
Quirón asintió dándonos permiso de seguir con nuestro camino. Al parecer la cabaña 11 era la de Hermes así que estaba muy emocionada. Butch y mi hermano se enfrascaron en una conversación en la que no puse atención.
¿Todos en este lugar estaban rotos?
Nunca me gustó la tristeza, es un sentimiento que esta en mi pecho desde hace mucho y como una fiel conocedora de lo que puede provocar, no creo que sea una buena idea que un montón de chavales con poderes espaciales tengan tanto dolor.
El dolor a veces se convierte en desesperación y en casos extremos, ira.
No sé cuál de los dos es peor.
—Te he encontrado una bolsa para dormir—levante la vista al escuchar una voz masculina.
Era un chico rubio, de ojos azules y cuerpo ejercitado. Un gran cicatriz pasaba por su cara, casi cerca del ojo. Cualquiera que sea la cosas con la que lucho, casi lo deja ciego. ¿Quién era aquel desconocido y porque sentía que su tristeza ahora era odio?
Aún lado de él se encontraba Perseus Jackson, tenía las mejillas rojas y una mirada avergonzada.
—¿Quiénes son ustedes?—habló de nuevo el de la cicatriz cuando noto nuestra presencia.
—Por determinar—respondió Butch y una oleada de "buuu's" se alzó. Les saqué mi dedo de en medio y dos chicos idénticos sonrieron en mi dirección—. Maxxine y Jackson Cherry.
—Hola—mi gemelo sonrió incómodo.
—Soy Luke. Pueden dormir a lado de Percy. Les recomiendo que alejen sus cosas de mis hermanos—eso me saco una mueca.
—Querrás decir, "nuestros" hermanos—corregí emocionada hasta que sentí el brazo de Jackson golpearme la espalda—, ¡auch! Oh, vamos, Jack. Seria muy cool ser hijo de Hermes.
—¿Así que tu padre es Hermes?—preguntó Percy.
Luke sacó una navaja automática del bolsillo y justo cuando pensé que iba a sacarle las tripas a mi nuevo crush por hacer tal pregunta, se quitó el barro de la sandalia.
—Sí, Hermes.
—¿Me prestas tu navaja?—interrumpí su conversación y eso desconcertó a Luke, quién solo asintió y me la dio.
Ellos siguieron platicando mientras yo hacía unos movimientos profesionales de navajas que había visto en una película y Jack intentaba de que no lo apuñalará por accidente tratando de quitármela.
—No te preocupes, Percy. Los campistas suelen ser buena gente. Después de todo, somos familia lejana, ¿no? Nos cuidamos los unos a otros.
Butch se unió a tratarme de quitar la navaja después de ver como mi gemelo casi perdió un ojo.
—Clarisse, de Ares, ha gastado bromas sobre que yo sea material de los tres grandes. Después Annabeth, en dos ocasiones, ha dicho que yo podría ser el elegido. Me dijo que tendría que hablar con el oráculo. ¿De qué va todo eso?
Por accidente, cuando hice la navaja hacia atrás tratando de escapar de Butch y Jack, solté el arma haciendo que saliera volando. Escuché un grito detrás de nosotros y los tres nos quedamos estáticos.
—¡Lo sentimos!—nos disculpamos al unísono.
Espero que Luke no quiera su navaja de vuelta porque va tener que sacarla del abdomen de un campista.
Butch y Jack se fueron a ayudarlo mientras yo me quedaba a escuchar el resto de la conversación que en realidad no me incumbía pero chisme era chisme.
—Odio las profecías—Luke me miró colocarme al lado de Percy.
—¿Qué quieres decir?
La cicatriz se movió en lo que parecía un tic y por un momento tuve ganas de tocarla.
—Digamos que la lié a base de bien. Durante los últimos dos años, desde que fallé en mi viaje al Jardín de las Herpérides, Quirón no ha vuelto a permitir más misiones. Annabeth se muere por ganas de salir al mundo. Estuvo dándole tanto la paliza a Quirón que al final le dijo que él ya conocía su destino—Yo no creía en el destino. Creía en el camino que formábamos a partir de las pequeñas decisiones que hacíamos al día. No estaba dispuesta ha aceptar que alguien determinara lo que será de mi vida—. No se lo contó todo, pero le dijo que Annabeth no estaba destinada a partir aún en una misión. Tenía que esperar a alguien especial llegara al campamento.
—¿Alguien especial?
—No te preocupes, chaval—repuso Luke—. A Annabeth le gusta pensar que cada nuevo campista que pasa por aquí es la señal que ella está esperando. Venga, vamos, es la hora de la cena.
Al momento de decirlo, sonó un cuerno a lo lejos. Luke parecía a punto de decir algo pero rápidamente hablé:
—Si dices que Annabeth piensa eso de cada campista que llega, ¿por qué no pensó que quizá éramos nosotros?—fruncí los labios en cuanto una sonrisa algo burlona se instaló en su cara.
—Bueno, ustedes se ven como nosotros los de Hermes. Ya sabes...—lo miré sin comprender y no pude evitar notar la superioridad con la que me miraba—. Sin nada de especial.
—Nada de especial vas a tener el culo cuando...—empecé a amenazar cuando Butch y Jack llegaron a mi lado tapando mi boca.
Percy nos miró incomodo.
—¡Once, formad en fila—vociferó Luke.
Mi hermano y Butch intentaron arrastrarme para que me formara pero me negué a dejar a Percy solo con el rubio con cara de Scar el del rey León.
Me aferré al brazo de Percy y aunque al principio se sonrojo demasiado, no me apartó. Seguimos caminando hacia, supongo, el comedor.
Vi un montón de mesas, unas más llenas que otras. Las que estaban casi vacías me transmitían una profunda tristeza al igual que las que estaban tan llenas que los campistas tenían que empujarse para caber en la banca.
Vi al señor D sentado en una mesa junto con el sátiro de hace rato. El señor caballo estaba de pie a un lado debido a que la mesa era demasiado pequeña para su cola. También pude ver a Annabeth en una mesa junto a un montón de chavales casi iguales a ella.
Maldición, ¿son dioses o fotocopiadoras? ¿Por qué todos se parecían tanto?
No muy lejos estaba Clarisse, ya no parecía un toro con problemas de ira. De hecho, estaba muy alegre bromeando con sus hermanos y eructando el abededario.
Que talento.
Cuando noté que en la mesa de Hermes parecía a punto de explotar decidí comer en el suelo. Después de todo la regla es no comer en una mesa de otro dios, no creo que el piso cuente. Al menos eso espero porque no quiero terminar rostizada.
Todos me miraron raro. No paso mucho tiempo para que Jack, Butch, Percy y unos gemelos se unieran junto a mí. No pude evitar sonreír ante eso.
—Soy Travis Stoll—se presentó el que era ligeramente más alto.
—Soy Connor Stoll—dijo el que se parecía a Travis Stoll a su lado.
Me sentí muy emocionada por hacer amigos. Quizá este lugar sería por fin mi hogar. El que siempre quise.
—Soy Maxxine Cherry—alcé los dedos en signo de paz y sonreí—. Maxxine se escribe con doble "x"
—¿Por qué?—preguntó Connor.
—Error en el acta de nacimiento.
—Error de nacimiento—bromeo Jack—. Soy Jackson Cherry, un gusto.
Antes de poder seguir platicando, un montón de ninfas se acercaron con bandejas de comida: uvas, manzanas, fresas, queso, pan fresco, y barbacoa. Parecieron confundidas cuando nos vieron con los platos en el piso pero aún así nos dejaron una bandeja. Les agradecí estrechando sus manos con mucho entusiasmo y se fueron sonrojadas.
Llené mis mejillas con fresas y uvas ya que no me gustaba la barbacoa.
Luke llamó nuestra atención:
—Háblale—noté que Percy estaba viendo su vaso vacío—.Pide lo que quieras beber...sin alcohol, por supuesto.
Me di la vuelta para preguntarles a los Stoll porque no nos habían dicho eso pero ellos también tenían la boca llena de comida.
—Coca cola de cereza—dijo Percy. Su vaso se llenó de un líquido burbujeante pero eso no pareció dejarlo satisfecho—. Coca cola de cereza azul.— El refresco se volvió de una tonalidad cobalto intenso y bebió un sorbo. Por alguna razón eso pareció regresarle un poco del brillo que hacía falta en sus ojos. Aunque era algo nostalgico.
Decidí que su refresco se veía interesante así que lo intenté.
—Coca cola de cereza rosa—rápidamente mi vaso se llenó de mi pedido y no pude evitar chillar emocionada.
¡Esto era genial!
Jack copió mi bebida así que le di un golpe en la nuca y así empezó una competencia de golpes. Butch intentandio detenernos y los gemelos bitoreando detrás de nosotros con las bocas llenas. Percy se estaba riendo hasta que Luke volvió a hablar:
—Vengan—nos guio a un intenso fuego en el centro del pabellón. Pensé que olería a humo pero en cuanto más nos acercábamos, podía notar un delicioso olor a diferentes comida. Estuve a punto de tocarlo para ver que pasaba pero Jack golpeo mi mano.
Vi que todos empezaban a tirar el mejor trozo de comida que tenían en su plato y eso me pareció un tremendo desperdició.
—Quemamos ofrendas para los dioses. Les gusta el olor.
Por eso decía que, que bonita tradición.
—Estás de broma—dijeron Jake y Percy al mismo tiempo.
La mirada de Luke nos decía que no era ninguna broma. Los gemelos se acercaron a tirar un montón de uvas al azar como si fuera un juego de quien atina más y después Luke tiro un gordo racimo de uvas negras.
—Hermes—dijo.
Percy era el siguiente. Parecía muy indeciso y perdido. Recorde que eramos niños. La mayoría aquí eran niños. Demasiado jovenes para estar tan perdidos.
Se inclinó y echó una gruesa rodaja de jamón al fuego.
Jake y yo nos acercamos juntos sin dudarlo.
—En realidad no sé si te mereces esto, mamá—murmuró Jack—. Nos dejaste a los tres y jamás nos diste ni siquiera una señal de que existías. Lo siento, no puedo ofrecerte nada si tú nunca lo hiciste—me miró para ver si estaba molesta pero yo solo asentí respetando su decisión. Yo tampoco quería ofrecerle nada a mamá. Quizá era solo una comida, pero no podía sentir que ella se mereciera eso cuando me dejó con un hombre que me odia solo por parecerme a ella—. Mi ofrenda es para ti, Hermes. Gracias por aceptarnos en tu techo.
Se apartó después de lanzar un par de fresas y limpió discretamente unas lágrimas que caían por su rostro, tome su mano y la apreté.
—A todos los dioses que en algún momento se cansaron de ser dioses, a los que necesitan que alguien los recuerde debes en cuando y a los que aún no han perdido por completo su humanidad—puse mi comida en el fuego y con Jack nos fuimos en silencio a nuestro lugar.
Cuando Butch pareció reparar en nuestro cambió de ánimo, el casco de Quirón contra la madera del piso, llamó nuestra atención.
El señor D se levantó con un gran suspiro, como si estuviera cansado de comer.
—Sí, supongo que es mejor que os salude a todos, mocosos. Bueno, hola—reí levemente—. Nuestro director de actividades, Quirón, dice que el próximo capturar la bandera es el viernes. De momento, los laureles están en poder de la cabaña cinco.
En la mesa de Ares se alzaron en vítores amenazadores. Se veían tan felices que no pude evitar unírmeles, así ganando un golpe de mi hermano y una risa de Percy.
Me alejé de mi hermano y me recargué en Percy mientras bostezaba.
—Personalmente—prosiguió el señor D—, no podría importarme nos, pero os felicito. También debería deciros que hoy han llegado tres nuevos campistas. Peter Jonhson. Jackie Chan y Max Cherriot—Quirón se acercó y le murmuró algo mientras yo aguantaba la risa—. Esto...Percy Jackson, Maxxine y Jackson Cherry—se corrigió el señor D—. Pues muy bien. Hurra y todo eso. Ahora podéis sentaros alrededor de vuestra tonta hoguera de campamento. Venga.
Me empecé a destornillar de la risa.
—¡Te dijo Jackie Chan!
—¡Hasta aquí!—Jackie Chan se lanzó a golpearme y Butch intentaba apartarlo de mi mientras yo seguía casi orinándome de la risa.
Escuché a Travis y Connor haciendo apuestas con las demás mesas. También la gran risa de Percy llenando el lugar.
Por primera vez, no me sentí enojada. Tampoco triste.
Me sentí en paz.
Si tan solo hubiera durado más...
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Hace como mil años no actualizaba esta historia, jshjdhd. Lamento decir siempre que la iba a actualizar y no hacerlo. Prometo empezar a hacerlo seguido si es que todavía les interesa leerla.
Espero que amen a mis gemelos tanto como lo hago yo.
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Al sin doble x
