Palabras rápidas se arremolinaron en los pensamientos de Harry, desesperadas e insuficientes para transmitir todo lo que pudiera apaciguar su curiosidad. Él veía cómo encastrar a Black en su vida compleja, y más, y más compleja, siéndole difícil alejarse de aquel cada vez más grande "qué" en el que se estaban convirtiendo sus días. Ni siquiera en aquella misma noche del escape de los Dursley, con la presencia tranquilizante de Hedwig, había llegado a analizar los sucesos ocurridos debido al cansancio que había acumulado a lo largo del día, ni las semanas en las que se había hospedado en el Caldero Chorreante, lleno de un sentimiento de independencia y plenitud que nunca había creído haber experienciado alguna vez.

Que Harry tuviera por padrino a Black, ese asesino acerca del cual despotricaba tío Vernon hacía un par de semanas cuando lo habían mencionado por televisión, era algo sobre lo que había podido pensar correcta y completamente una vez que tomó el tren de camino a Hogwarts con sus mejores amigos, luego de que el señor Weasley le confirmara algo que él ya sospechaba desde aquella noche que había conocido a Black, algo que ya había confirmado al haber escuchado que lo discutía con la señora Weasley.

Sin embargo sentía que aún no veía el panorama completo, que Sirius Black estaba lejísimos, sencillamente suelto y vagando bajo un disfraz, delirante y buscando fantasmas de su pasado, como así se lo había dado entender en el inolvidable encuentro, desesperado por decirle algo, insultar al supuesto culpable de lo que fuera que hubiera hecho para que terminara encerrado… ¿Quién sería "la rata"?

Pensó en cómo inicialmente había deducido que él era un muggle, amigo de su madre, y por eso era su padrino, hasta que en menos de un segundo lo había descartado por recordar que él se había transformado en un animal —justo como la profesora Mcgonagall lo había hecho en su primer año—, uno que, por coincidencia, parecía ser un augurio de la muerte, según la portada de uno de los libros de Flourish y Blotts que había vislumbrado mientras compraba los que requería. Así que simplemente siguió especulando por qué su supuesto padrino habría asesinado a alguien, y si siquiera alguien en su familia estaba desquiciado, conclusión a la que le costaba llegar debido a tener en un pedestal a sus padres, que lo habían amado lo suficiente para protegerlo, para morir por él, y a fin de cuentas confiar en la persona equivocada, quien había sido uno de los tantos seguidores de Voldemort (según la información que había obtenido de Stan Shunpike, el cobrador del Autobús Noctámbulo).

Harry nunca hubiera esperado ser el objetivo de Black, quien, no obstante, si era un seguidor de Voldemort, tenía que seguir lealmente sus ideales y entonces claro que le llevaría a Harry Potter, vivo o muerto. Un escalofrío recorría sus hombros al percatarse de que Black tenía que haberlo conocido de bebé, por supuesto que sí, e incluso alzado en brazos: Harry lo había confirmado al mirar una vez más el álbum que Hagrid le había obsequiado… Se mareó al vislumbrarlo junto a su padre y madre vestidos para su casamiento…

Cuando se lo había contado a Ron y a Hermione, en el tren hacia Hogwarts, esta última se había mostrado muy preocupada no solo por el inminente peligro que corría su amigo, sino por la relación diferente que Sirius Black tenía con él a diferencia de Voldemort.

—Hace casi un mes hablaste con un asesino y recién nos lo cuentas —Ron lo miró con incredulidad, sin poder creer que este tipo de situaciones ya fueran normales alrededor de Harry, a quien todo le sucedía.

—En ningún momento de ayer pude decirles —Hizo una mueca: sus reacciones a que Sirius Black era su padrino no fueron las mejores. No esperaba cómo serían las siguientes.

Esto complicaba un poco más las cosas, las emociones, haciendo que Ron y Hermione evaluaran con cuidado el nivel de indiferencia y desatención de Harry hacia el problema del año para que no hiciera una decisión de forma precipitada.

—Este no es solo un loco, Harry —No era solo un cuento al otro lado de la cortina que solo hería en pesadillas.

—Seguro conoció estrechamente a tus padres y te conoció —Sí, un asesino alguna vez lo había cargado en sus brazos y balbuceado palabras bobas—. Es mucho más perturbador que un seguidor del innombrable sea tu padrino a que no sea nadie en especial... No busques problemas.

—Yo no los busco —Había respondido, medio ofendido ante la indirecta de su amiga acerca de que podría perseguir a alguien que lo quería muerto.

El planteamiento poco innovador de Hermione había generado dudas que Harry no había pensado al haberse centrado en otras.

¿Sirius Black había planeado sus palabras?, ¿actuado con el fin de ponerlo en conflicto acerca de su inocencia y culpabilidad? ¿Estaba jugando con él o tenía un as bajo la manga para terminar siendo "inocente" o salir airoso del radar del ministerio?

—Tendrías que ser muy tonto para ir tras un lunático que te tiene como objetivo —dijo Ron, temblando—: Es el primero en escapar de Azkaban… Y eso que estaba en el régimen de máxima seguridad.

—Creo que tengo una idea de cómo podría haberlo hecho —comenzó, como si estuviera caminando de puntitas, y hasta percibió las miradas aun cerrando los ojos, mismas que parecían preguntarle de dónde había sacado información para formular una suposición si no había sido del mismo Black—. Él…

Harry vaciló. Sus amigos se habían tomado la noticia peor de lo esperado y no preveía cómo reaccionarían a la siguiente.

—Antes de irme de Privet Drive, un perro callejero se me acercó y se transformó en Black.

Murmuró un insulto como signo de arrepentimiento luego de confirmar que había horrorizado a Ron y a Hermione al detenerse en sus rostros, cuya palidez bien se lucía entre las numerosas pecas del pelirrojo.

—Hay que decirle a un profesor, Harry —dijo de inmediato la castaña al hallar las palabras—. Quién sabe si así Black no podría infiltrarse en Hogwarts...

—Hermione... —Harry ya sentía que estaba viviendo las siguientes situaciones que estaba describiendo, que el resto iba a Hogsmeade y él permanecía dentro de los muros del castillo, que alguien lo vigilaba las veinticuatro horas para su protección y sentía los muchísimos ojos clavados en su nuca por un miedo irracional a que de repente se esfumaría y aparecería muerto en los brazos de un sonriente Sirius Black, evitando que él lo encontrara primero y lo zarandeara sin más, exigiendo su versión antes de que lo ejecutaran sin preguntas o algo similar que suponía que los magos harían.

Se lo intentó explicar pero esta vez Ron fue quien le contestó, anonadado:

—¿Y estás pensando en el peligro que corren los demás solo porque no digas eso? No podemos ocultar que un asesino peligroso es un anímago.

—No sabemos si es un asesino —replicó. Y si eso era posible, la expresión de Ron lució aún más desconcertada, como si estuviera procesando aún sus palabras y quisiera reírse hasta no respirar, luego parar y carcajearse una vez más.

—Harry… —Este lo interrumpió, sin querer reflexionar más las palabras de su amigo, para así aferrarse a su presente curiosidad hacia lo que tenía derecho a saber, mientras que nadie parecía ser capaz de decirle algo en específico.

—También me dijo que era inocente.

No obstante con solo escuchar la palabra Hermione y Ron finalmente soltaron la risa contenida, media ahogada pero aún una risa, una burla. A su parecer, Harry sabía que ellos se estaban despidiendo de a poco del tema, ya clasificado como "delicado", decidiendo que se hablaría de la disparatada historia en un tiempo, cuando no estuvieran inmersos en su conmoción.

—Si es inocente, ¿por qué quiere ir a Hogwarts?

—Seguro que busca al culpable luego de doce años en Azkaban en vez de hacerlo antes de pudrirse ahí, ¿o no Harry? No tiene mucho sentido lo que planteas.

Y Harry giró la cabeza hacia la ventana, mirando fugazmente al profesor que yacía dormido en el asiento de enfrente antes de dejar morir el resto de la conversación, queriendo olvidarla un poco y hablar de otra cosa en unos minutos, tan solo pretendiendo que no les había dicho nada a sus amigos, quienes por una de pocas veces le habían discutido su razonamiento que creía haber dejado claro.

—La profesora Mcgonnagall tiene que hablar conmigo sobre mi horario… —Escuchó de Hermione, quien tenía un atisbo de cautela en su voz—: ¿Qué tipo de perro es?

Él suspiró, pensando en que una respuesta vaga era lo mejor.

—No vi bien, estaba oscuro.

Se sintió un poco… herido.

—Supongo que eso servirá.

La actitud de Ron y Hermione solo estuvo tensa por un rato hasta que el chivatoscopio que Ron le había regalado los sacó a los tres de sus propios ensimismamientos, instándolos a comenzar otra charla. Harry no quería disculparse aún pero tampoco estaba muy reacio: los otros dos parecían haberlo deducido y así al compartir una mirada significativa acordaron que dejarían pasar un tiempo antes de confrontar a su amigo y preguntarle el verdadero porqué de su desinterés por la seguridad del resto de los estudiantes de Hogwarts mientras había un asesino suelto.

Sin embargo no había un porqué satisfactorio y no egoísta para alguien que no fuera él mismo. Harry solo se sentía confundido sobre por qué alguien sería capaz de traicionar a sus padres y ponerse en su contra... del lado de Voldemort. Y desesperadamente anhelaba saber la respuesta, oírla de la boca del propio Black y de una vez por todas entender sus acciones mientras contemplaba cómo matarlo de manera dolorosa.

Recién unos días después, mientras se sentaban a una de las mesas de la sala común a hacer la tarea, había sido capaz de explicárselo en susurros a Ron y Hermione, quienes señalaron que no justificaba nada, aunque de todos modos no estaban enojados, puesto que, gracias a ella y Harry cuando Mcgonagall los había llamado mientras se estaba haciendo la clasificación, los profesores ahora ya eran conscientes del disfraz de Black y lo miraban más de dos veces, dejándolo poco contento acerca de ello.

Y se terminó la conversación. Hermione intentó continuar su abundante tarea y Ron casi trataba de hablarle a Harry, pero al verlo pensativo decidió subir a la habitación de tercer año y dormir un poco.


Recordar que "mortífago" y "dementor" no existían aún en el vocabulario de Harry.

Originalmente este capítulo abarcaba hasta el partido de Quidditch en el que Harry pierde, pero creí necesario cortarlo acá.