Al enterarse por la profesora Trelawney que en el futuro se le aparecería el Grim, y aunque no pudo evitar compararlo con el perro que había visto en el verano, Harry no pudo evitar burlarse de aquello. A sus trece años se había enfrentado a la muerte más veces de las que le gustaría, y si lo tenía que volver a hacer, no dudaba de que sobreviviría una vez más, a pesar de que una parte de sí mismo se estremeciera de solo pensarlo.

...soy tu padrino... la rata... soy inocente...

Frases sueltas provenientes de Sirius Black viajaban en círculos pequeños por su mente, abrumando a Harry, quien se preguntaba qué insinuaba al acercarse como un perro desamparado si en realidad lo quería muerto.

Las palabras podrían haber sido dichas con el tono adecuado, cuidadosamente elegidas con el fin de manipularlo, y sin embargo la duda había quedado instalada en él, quien en cada ocasión que salía a los terrenos de Hogwarts, buscando con la mirada a un perro negro, nunca encontrándolo…

Sirius Black hizo su movida el 31 de octubre, desafortunadamente lejos de Harry, y lo único relevante que causó (además de que pasara una noche durmiendo en el Gran comedor) fue que se volviera a discutir sobre él, que todo el alumnado se pusiera nervioso y que Harry estuviera más atento a la poco probable aparición de Black. Aunque de seguro no se dejaría ver por un tiempo, eso no lo desanimaba de buscarlo con más apremio en sus ratos libres, usando la capa de invisibilidad para que los profesores o algún prefecto o premio anual no lo siguiera.

[...]

Hermione había hechizado los anteojos de Harry para que pudiera ver a través de la densa lluvia que azotaba el campo de Quidditch. Se escuchaban relámpagos en varias ocasiones mientras él seguía buscando la snitch.

Un relámpago iluminó más que los otros y guió la mirada de Harry hacia un sector en específico. A lo lejos, la silueta de un perro grande y lanudo tenía pinta de devolverle la mirada. Su color negro contrastaba con el cielo grisáceo y, inmóvil en la parte superior y más vacía de las gradas, se destacaba aún más.

Era… era… Había un asesino a metros de prácticamente todo Hogwarts, observándolo a él: su objetivo.

Harry no se iba a quedar paralizado.

Con una rapidez que las escobas del resto de los jugadores de Quidditch no podrían igualar, aceleró hacia el animal, que al prever sus intenciones trató de alejarse del punto de mira del Potter.

Harry chocó con él y con fuerza se aferró al pelo de su cuello aún huesudo.

Olvidó frenar la escoba y esta se fue volando mientras que él quedó de rodillas ante el perro, incorporándose con algo de dificultad y balbuceando incrédulo.

—¿Qué estás haciendo? —Se llegaba a entender de sus atropelladas palabras—. ¡¿Qué estás haciendo?!

Ojos caninos le devolvieron la mirada, suplicantes. Un puchero formaban sus labios.

Creeme, parecía decir muy humanamente, creeme.

Y en el instante siguiente Harry no sentía nada más que el frío trepando por su cuerpo, sacudiéndolo y causando que su agarre sobre el perro se aflojara. Giró la cabeza y vio a un centenar de dementores en el suelo del campo de Quidditch, pero poco a poco empezaron a volar alrededor, dando a entender que eran depredadores cazando a sus presas y trayéndole la voz de la mujer que había oído en el tren y otra voz, inquietante, estridente..., que iba a asesinar a la primera.

[...]

—¿No vieron al perro?

—¿Qué "perro", Harry? —El tono de Ron se volvió nervioso al recordar a qué tipo de perro se refería.

Harry suspiró. Tampoco tenía sentido discutir al respecto si una vez más Sirius Black se había marchado a su escondite.

—Solo volaste de repente, como si hubieras visto la snitch, pero Diggory ya la había visto. Creo que los gemelos te lo advertían pero no escuchaste...

—¿Y… la Nimbus? —Enredó entre sus dedos las sábanas de la enfermería, preguntándose qué hacía Sirius Black entre casi trescientas personas sin siquiera aprovechar y asesinar a un par como el loco que era.

Y ahí Hermione y Ron intercambiaron una mirada.

¿Llegaba a creerse un adolescente estudiando en Hogwarts al ver el partido de Quidditch?


Hay que tener en cuenta que después de todas las escenas algo diferentes no se mostrará sus consecuencias, como el que la profesora Mcgonagall no tranquilice a Harry luego de que Trelawney le haya dicho que iba a morir porque este Harry se burla de la idea: cosas así se pueden asumir. Solo si repercute en la historia se mostrará mejor "el efecto mariposa".