En enero de 1994 aún perduraban los días lluviosos y nevados, los terrenos estaban restringidos hasta cierto punto para evitar acercarse a los dementores, y las partes que sí estaban permitidas eran aprovechadas al máximo por los demás estudiantes que habían vuelto de las vacaciones: por los grupos de amigos o algún que otro solitario estudiante que quisiera solo tenderse en la nieve a leer un libro.

Ron y él aún seguían peleados con Hermione a causa de la saeta de fuego supuestamente maldecida, y aunque estuviera comenzando a pensar que ella podría tener razón, ahora mismo Harry no quería concentrarse en ello mientras decidía aprovechar el mapa que los gemelos Weasley le habían dado, para intentar hallar a Sirius Black, al menos en las zonas que no estaban custodiadas por los dementores.

Ahora sabía que él no solo era su padrino, sino que había traicionado a sus padres de una manera más directa. Sin embargo no podía evitar recordar a la tal "rata" que este había mencionado, la supuesta culpable, y en ese momento Harry inconscientemente estaba tratando de pensar en quién podría ser. De todos modos no era como si él hubiera conocido mucho al círculo social de sus padres para que tuviera una idea. Pettigrew era el único sobre el cual había oído aquel día en Hogsmeade y estaba muerto. Así que quien podía darle algunas respuestas era el mismo Black, si este le decía la verdad.

A lo lejos, en medio del blanco y brilloso paisaje, Harry distinguió dos manchas que corrían de la izquierda a la derecha, persiguiéndose. Se fue acercando, curioso, llegando a ver el naranja del gato de Hermione y el negro de un perro.

Recuperándose de la leve sorpresa inicial de ver a un perro y gato llevándose tan bien como si fueran hermanos, Harry hizo lo primero que se le vino a la mente al registrar que estaba en presencia de un perro: agarró su varita casi como si de una daga se tratara y lanzó el petrificus totalus en la criatura negra que, tomada por sorpresa, no pudo esquivarlo.

Crookshanks se abalanzó sobre él al tiempo que la voz incómoda de una figura diferente llegaba a sus oídos.

—¿Harry? —Los bordes de una túnica rozaron su rostro al despegar al gato de él.

—¡Hermione! —exclamó sin preocuparse por los arañazos en sus mejillas—: ¡Es él! ¡Es…!

Sus verdes ojos finalmente se fijaron en ella, que tenía el rostro confuso, el gato bajo uno de sus brazos y una rata entre sus dedos enguantados… A su lado se hallaba un enfurruñado Ron que parecía estar confundido también, pero por distintos motivos.

Hermione soltó a Crookshanks, agarró su varita y apuntó, como mejor podía hacerlo usando su mano izquierda, a la rata.La rata.Usó el mismo hechizo que Harry usó en el perro que seguía sin poder cambiar de posición, y uno que no reconoció. Ron no se inmutó.

En unos pocos segundos, un hombre sucio y gordo ocupó su lugar y Hermione se alejó con asco y sorpresa mientras Ron ensanchaba sus ojos y se alejaba lentamente, como si comenzara a entender algo que a Harry ni se le pasaba por la mente en aquel momento al llegar a una realización.

—Ron, ve por Dumbledore —dijo Hermione. Y Ron parecía contento de cumplir la orden y alejarse de la conmocionante escena solo por unos minutos mientras ella y Harry vigilaban a Pettigrew y Black, a quienes habían atado.

Ahora no había tiempo para seguir enojado por una escoba, así que Harry, que apenas podía registrar lo sucedido, preguntó, sin apartar los ojos de los anímagos, cómo Hermione había sabido que Scabbers era uno y que Pettigrew no estaba muerto.

Desafortunadamente antes de que su amiga le contestara, los hechizos colocados en Pettigrew se agotaron y este se apresuró a huir en su forma anímaga.

—Después te explico —Y ambos se apresuraron a perseguir a la rata, poco preocupándose por el perro porque el hechizo a los pocos segundos se agotó y el animal no perdió tiempo en acompañarlos, algo que decidieron no cuestionar por el momento mientras apuntaban y gritaban petrificus totalus, y apuntaban y gritaban y...

Finalmente el perro se puso al día y atrapó entre sus dientes a la escurridiza rata, que no perdió ni un segundo en volver a su forma humana.

Todo pasó muy rápido.

Estos pocos minutos realmente fueron rápidos al igual que este instante, en el cual Pettigrew se las ingenió para lanzar un hechizo, sin varita o palabras, pero débil, débil, tenía que ser débil, comprensiblemente. No por que la profesora Mcgonagall hubiera mencionado en las tres escobas que Peter no era aplicado, sino por que él parecía haberse desacostumbrado a su magia.

Se oyeron no solo dos pares de pasos sobre la blanda nieve, sino cuatro. Y el perro cayó sobre su lado derecho y movió sus patas izquierdas una y otra vez para intentar incorporarse. Luego de repente se detuvieron y apegaron a su cuerpo, que parecía intentar volver a ser piernas y manos, para que solo su lado izquierdo lo lograra.

Entonces otros hechizos pasaron al lado de Harry y Hermione e impactaron en los anímagos, petrificándolos nuevamente.

Ropas de segunda mano se adelantaron y Harry vagamente se dio cuenta de que se trataba del profesor Lupin, que empezó a lanzar un hechizo tras otro sobre el perro... humano... ¿o seguía siendo perro? Lo escuchó murmurar algo sobre huesos inútiles y magia oscura al intentar revertirlo.

—Harry —Una mano se posó en su hombro—: ahora nos tenemos que ir. Nos tendrás que explicar que tenemos que robar a Scabbers, petrificarla y usar un revelio.

Él quiso reír y Hermione continuó por Ron. Parecía frustrada.

—Somos de un par de horas del futuro y si no lo haces esto no sucederá porque… Se creó una… paradoja.

—Después te explicamos pero ahora debes buscar a nuestros yoes pasados para que vengan.

Harry asintió, sin saber qué más hacer. No obstante al venírsele a la cabeza la discusión sobre la saeta, algo un poco más normal que los acontecimientos recientes, no pudo evitar aferrarse a ello y mencionarlo mientras los profesores hacían lo que tenían que hacer con presuntos asesinos en los terrenos de Hogwarts.

—En un rato hablamos —contestó Hermione—, que en menos de media hora oficialmente nos reemplazamos, y no podemos encontrarnos con nosotros mismos. Hasta entonces ellos estarán en la sala común, Ron saliendo de la ducha y yo yéndome para la biblioteca.

Y sin advertencia, apenas entendiendo, apenas poniéndose al día, Harry corrió y se preparó para seguir las instrucciones de Hermione.

«Viaje en el tiempo... ¿Así es como asistía a todas sus clases?»

[...]

Por solo unos momentos parecía que morías, morías y solo habías admitido inocencia a una persona. Sin embargo te era suficiente. Además de que simplemente viendo que Harry huía furioso de la casa en la que vivía… justo como lo habías hecho teniendo tres años más… Hizo que quisieras que Harry supiera que sus tíos no eran la única opción y nunca lo fueron.

«Soy tu padrino.»

Impulsivo, desesperado luego de reencontrarte con tu ahijado. Tampoco querías quedar en el olvido, que solo supieran lo maníaco eras por haber traicionado a tus mejores amigos, a tu familia y a tu ahijado.

Ahora apenas captás las palabras de Remus, alguien a quien no hubieras esperado volver a escuchar…

—Tardará un poco en poder transformarse correctamente…

Solo ves magia, la sentís hasta en tus huesos. Quizá estás inconsciente.

—Pero no volverá a mover su pierna y brazo…

«Peter, maldito mortífago. Vieron a Peter y nadie lo puede ocultar».

«Solo quiero que lo sepas, Harry».


Entoncess, sé qué la narración de este último capítulo es rara pero creo que es perfecta para representar que Harry y Sirius no se ponen al día con los sucesos.

En fin, de seguro alguna vez voy a leer esto y editaré. Pero me gustó como terminó y me gustaría que opinaran sobre este final.

Gracias por leer!