Miércoles 17/02/2016

La sensación que Asuka sentía en el pecho no era nueva ni pasajera. El vacío sumado a lo que estaba empezando a entender como falta de pertenencia, poco a poco empezaba a llevarse por delante a la alemana, que la llevaba a pensar que, al menos en Japón podría volverse un ciclo interminable donde salía perdiendo cada vez. Terminando la guerra podría volver a Alemania teniendo la primera oportunidad que se le presentase e intentar comenzar de nuevo, pero el daño y estado en el que se encontraba, de forma cada vez más acentuada, le demostraban que necesitaría demasiada ayuda, y años de ella, para poder salir adelante.

¿Pero quién estaría dispuesto a aguantarla por voluntad propia durante ese tiempo? Su madrastra siempre mantuvo distancia de ella, básicamente por la misma actitud de la pelirroja, pero su padre... su propio padre no la había llamado aunque sea una vez para saber de ella. Comparaba a su padre con el de Shinji, y el suyo seguía siendo mejor que Gendo, aunque eso no era particularmente difícil. El esfuerzo que hay que poner para ser mejor padre que su Comandante es el mínimo.

También estaba el hecho de que lo que había sido su cosmovisión respecto a su vida actual se vino abajo en muy poco tiempo. Su última interacción con Kaji, una que sintió forzada por parte de su ex tutor, hizo que finalmente le diese algo de crédito a su actual tutora, a pesar de que usó la hipotética muerte de su mejor amiga para intentar lograr una actitud más responsable de la 2do Niño.

La ponía un poco alegre eso sí haber logrado encontrar un interés en común con Rei. Si bien le seguía molestando la actitud extremadamente sumisa de la albina, ahora podía compartir espacio con ella sin desearle algún tipo de mal, lo que siempre es bienvenido para la salud mental propia, aunque también era cierto que no sabía nada de ella realmente, por lo que era muy difícil lograr empatizar o entender en parte su actitud.

Con Shinji era una historia totalmente diferente, por otro lado. Con lo que le contó Misato sobre cómo Shinji se transformó en el 3er Niño, mucha de esa rabia se transformó primero en lástima hacia él. Realmente no quería pilotar, pero ahí seguía, sufriendo más secuelas por batalla que cualquiera y a su vez siendo el único imprescindible, pero cuando vio los videos de combate, la lástima hacia se transformó en más odio hacia sí misma, porque la lógica indicaba que ella, o incluso Rei debían ser la mejor piloto del equipo, no alguien obligado y extorsionado para estar ahí, y que encima se transformó en el Gran Shinji Ikari, el dominado y a su vez dominador de la bestia más temible que haya visto. Además, las bromas que hacía Hikari sobre ella y Shinji tenían un efecto que ella no quería.

También la conflictuaba la posición en la que estaba respecto a Toji. Le molestó mucho lo que hizo Gendo para lograr que pilotara nuevamente el 4to Niño. Ella no podía ayudarlo porque honestamente no sabía cómo, y al ser confidencial, no podía decirle de esto a Hikari, quién sí podría intentar algún amago de ayuda al Stooge. Eso sin contar la desesperación que hacer que en particular hayan hecho que él vuelva a NERV, con una bestia aparentemente renovada llena de armas y una armadura prácticamente impenetrable. Un equipo completo y renovado para alguien sin experiencia. Si su desempeño era bueno, podrían cambiarla a ella, y esa idea era lo que realmente le aterraba. Ser prescindible y reemplazable.

Tenía demasiadas cosas en la mente, y a esta altura no podía manejar ninguna de ellas. Misato le reconoció en la cara que no se sentía con la autoridad moral de hacer su trabajo. Era su trabajo corregirla si hacía algo mal, lo que parecía ser el caso al menos en los ojos del viejo Fuyutsuki, pero no podía, y esto es porque así funciona la Mayor. Hay cosas que ella no hará si no se siente capaz y que si las llega a hacer, las hará con la culpa carcomiéndola, y la distancia que hay entre ellas es tan grande que prefirió pedirle a alguien que a priori, ella consideraría legítimo para hacer su trabajo.

El viaje a la escuela fue malo, más de lo que habían sido las últimas semanas porque ella solo era una espectadora en los sucesos de su vida. No tendría control de nada que le suceda. Ni siquiera podría impedir que Hikari se vaya en caso de que el jefe de su padre lo considere prescindible en un poco más de una semana.

Hikari… su única amiga, la que la ha aguantado desde el principio, la única persona a la que de alguna forma no ha alejado, es muy probable que se vaya, y la distancia con el resto de su entorno es demasiado grande.

Siempre podría intentar acercarse a Rei, aunque tener una conversación casual con ella era difícil y tenía miedo de las conversaciones realmente profundas. También podría intentar acercarse a Shinji y dejar que parte de sus sentimientos por él florezcan, aunque luego de estas semanas, dudaba que en la mente de su compañero de cuarto haya alguien que no sea la Mayor, y no quería ser lastimada de esa forma. No lo soportaría.

Podría darme una última oportunidad con Kaji. Que él me ayude con estas cosas, total, Misato le pidió que haga esto precisamente para poder desahogarme. Creo que no perdería nada, además, podré pedir un buen corte de carne. Uno que ni Misato ni nosotros podríamos pagar, pensaba mientras llegaba al colegio, otro lugar que cerraría en semana y media.

Ya en su sala, analizó su entorno. Al ser un salón pequeño, era muy evidente cuando faltaba alguien. Ella sabía de antemano que Misato no iría a dejar a Shinji a la escuela desde la Ready Room, debido a lo que sucedió la noche anterior. Sabía que Rei no iría porque le tocaba a ella hacer el turno de espera. Tampoco esperaba ver a Toji en la escuela en lo que restaba de semana, debido a que perdió a su hermana ante sus ojos. Tampoco podía refugiarse en su amiga, quien ya ponía orden en su función como representante de la clase, porque esa información es confidencial. Iba a ser un día difícil, y si bien con algo de suerte su tarde noche podría ser de provecho, vio cómo venía Kensuke hacia ella. Un tipo con el que no era capaz de tener empatía en nada.

-Hey, Asuka, ¿cómo estás?

-He estado mejor -respondió con una molestia cansada.

-Oye, vendrá hoy Shinji, ¿verdad?

-No, Aida. No vendrá, y no te puedo decir el por qué. Es confidencial.

-Vamos, Asuka…

-No es broma, Aida. Si quieres podrías preguntarle mañana mismo a Shinji y te dirá lo mismo –le interrumpió, más cansada que molesta-, así que no te responderé. No puedo.

-Está bien -respondió antes de irse el otaku, viendo que el tono de su compañera de clases no era de molestia, para ahora dirigirse a la delegada-. Oye, Hikari, ¿sabes algo de Toji? No vino ayer y no me ha contestado el teléfono.

-A mí tampoco -respondió la niña pecosa-. Asuka, dijiste que Shinji no venía hoy, ¿no? Pensando que él podría saber…

-Así es. No viene.

La pelirroja se alejó de la conversación que empezaron a sostener sus dos compañeros, porque en ese momento su presencia no aportaba. Sabía el por qué ambos no irían, y no podía decirlo.

Supongo que tendré que confiar en Kaji… sí. El me ayudará. Solo debo aguantar hasta las cuatro, he pasado por cosas peores.

Pasaron varios minutos en los que rodaron en el futón, como readaptándose a lo que repararon, más abrazándose que otra cosa, jugueteando para redimir el ánimo y calibrar sus emociones a la decisión que tomaron sobre no hacer suyo al otro. Era mucha responsabilidad la que evitaron y así mismo era mucha más la responsabilidad la que asumieron: en algún momento iban a tener relaciones, y sea cuando sea que lo hagan, iba a ser un momento hermoso para recordar, y sólo podían aspirar a que ese momento sea memorable y que puedan sonreírle al otro al recordarlo. Iban a tener relaciones y así mismo como podría ser algo horrible, podía ser algo que los consolidara. Irrisorio, pero todo lo que habían vivido en sus vidas lo había sido ya.

Mientras se besaban y revolcaban en el piso, ella se aferraba a su Shinji del cuello, y él de aferraba a su Misato de la cintura, para ahora quedar ambos sobre el futón del dormitorio. Él arriba de ella.

La Mayor se felicitaba a sí misma por ser capaz de mantener el control un rato atrás. Sí, la realidad es que no están bien, pero se hacen bien, y tanto es así que ella sabe que lo más feliz que está el 3er Niño es cerca de ella, porque se trata de ella. De alguna milagrosa forma, Misato es preciosa a los ojos del muchacho que tiene encima, a pesar de que aparentemente vio todas las miserias que vivió e hizo luego de la absorción del Eva, y mientras tanto, tan bien le hace a ella esto que la decisión tomada se basó en su propia dignidad, en que ella merecía algo mejor. Al darse cuenta de esto, casi se pone a llorar de nuevo, pero ahora de felicidad

Shinji, por otro lado, amaba más a la mujer bajo él. No se le negó porque no quisiera hacerlo con él, se negó porque quiere que la primera vez de ellos, SU primera vez, sea algo inolvidable luego de un día feliz. Sí, se odiaba un poco por estar cerca de usarla de una forma egoísta, pero no sucedió. Sus miedos cada vez eran menos, siendo eliminados por el deseo de estar siempre así, como estaban en ese instante, alejados del infierno del mundo exterior mientras se disfrutaban el uno al otro.

Nuevamente ambos vivían esa sensación de que estar así es todo lo que está bien.

Cuando soltaron el beso para respirar, Shinji se hizo a un lado y apoyó su frente contra la de ella, sonriendo como nunca lo había hecho antes.

No había nada que aclararse, casi cometen un error imperdonable y no lo hicieron, y lo saben. Se arreglaron del traspié.

Misato pensó que había recargado las fuerzas suficientes para lo que vendría, sobre todo porque sabe que si Shinji dice que le gusta estar con ella es porque en el fondo quiere decir algo de mucho más valor, y conociéndole, eso le sobra, pero por otro lado, tenía que saber lo que su Shinji vivió antes, ese deja vu que casi dejó todo dado vueltas hacia arriba la noche anterior en la sala de pruebas.

-Quédate aquí. Vengo ahora -dijo la de pelo púrpura antes de darle un beso en la mejilla izquierda.

-Oh… ok.

Misato, con algo de gracia se levantó del futón, sacó algo de uno de los cajones del mueble en su dormitorio, y salió del mismo. Quedando Shinji solo ahí.

Ella fue al baño a lavarse la cara del remanente de lágrimas que le quedaba aún y a cambiarse el sostén por la parte de arriba de un bikini. Con esto hecho, se miró al espejo y le gustó lo que vio. Seguía sonriendo, y esa sonrisa era muy amplia.

Esa mañana estaba siendo perfecta. Desde que llegó al departamento con Shinji, todo lo que sucedió la benefició de una u otra manera, y eso la alegró aún más. Y aunque lo que vendría ahora podría arruinar el ambiente, era necesario. No quería tener esta conversación en los dominios de NERV, sino que la quería tener a solas, en un espacio mutuo donde ambos estuvieran a sus anchas, donde ella pudiera hacer lo necesario para calmarlo si así lo requiriera la situación.

Pero antes de eso, fue al teléfono a hacer unas llamadas.

Por su lado, Shinji esperaba tranquilo. Cada vez tenía más experiencia y menos miedo al estar así con Misato, y empezaba a dejarse llevar con más calma cuando ella le brindaba amor, porque eso hacía. Están ahí para el otro cuando lo necesita, para bien o mal. Se decían cuanto se amaban cuando podían, y se sentía bien. Por primera vez se sintió bien luego de llorar, además, porque no estaba solo. Estaba con ella, y estuvo para ella porque estaba igual que él.

Todo estaba bien, y eso era perfecto. Por fin estaba aprendiendo a ser amado y estaba aprendiendo a amar, algo que hasta hace 3 meses le hubiese resultado imposible de creer.

Luego de unos minutos, se sentó y examinó la habitación. Es cierto que no estaba pulcramente ordenada, pero definitivamente estaba más limpia que de costumbre. No había ropa tirada por todas partes, ni latas de cerveza, o de café, ni bolsas de papas fritas desparramadas por el piso, solo había unas pocas prendas de ropa interior, y junto a ellas un minúsculo chip. Este último lo miró con algo de extrañeza y lo apretó con su mano derecha, con odio, mientras que con su mano izquierda fue tomando las prendas una a una, soltando el chip al salir del lugar.

Cuando salió de la habitación, se topó con Misato.

-Shin-chan, ¿qué haces con eso?

-L-lo llevaba al cuarto de lavado. Están sucias, ¿no?

-Bueno, sí… pero no te preocupes por-.

-No, no… no hay problema. Si quieres las puedo lavar ahora, n-no me demoro nada.

-Está bien, Shin-chan. Te espero en mi pieza -dijo mientras le sonreía tiernamente.

-Sí… voy enseguida.

El muchacho definitivamente sabía lo que hacía mientras lavaba esa ropa interior. Era ropa cara, de la que se compró con el dinero de NERV, por lo tanto la forma de lavarla debía ser precisa y meticulosa, y si ella lo dejó hacer eso sin más era porque la escencia del muchacho no era una lasciva, no iba a tomar el olor de la prenda, realmente sólo iba a lavar las prendas para volver al lugar. Él es más que eso, y Misato lo sabe.

Cuando las dejó cuidadosamente tendidas en la secadora, se lavó las manos y volvió al dormitorio de la Mayor, quién lo esperaba detrás de la puerta para darle otro beso. Ella se sentía enamorada, y así actuaba para que Shinji entrara en más confianza y se atreviera a hacer lo mismo con el tiempo. Mientras lo besaba lo arrastró hasta el futón, donde se dejó caer. Con Shinji bajo ella.

El 3er Niño primero se sintió molesto porque cayó pesado sobre la parte baja de su espalda, causándole dolor, pero cuando cayeron Misato soltó el beso y rió profusamente, a carcajadas. Shinji no podía enojarse con ella viéndola así de feliz y natural. Con eso, solo atinó a abrazarla mientras sonreía junto a la mujer que amaba, mientras se echaba de espaldas contra el futón.

Luego de caer, Misato se separó lo suficiente de él, quedando casi nariz con nariz.

-Shinji, ahora hay algo de lo que necesitamos hablar -dijo con una sonrisa más pequeña ahora-, quiero hacerlo aquí donde sé que nadie más nos escuchará. Somos solo tú y yo en este momento, y si te puedo ayudar con lo que sea que me digas, lo haré. Sólo dímelo -dijo antes de darle un último beso rápido-. ¿Sí?

-E-está bien, Misato. ¿De qué quieres hablar?

-De lo que te sucedió anoche. Necesito saber a qué te referías cuando dijiste que ya habías vivido lo que sucedió ayer con Sakura.

-Bien… Te lo diré, pero, ¿estás segura?

-Soy todo oídos -dijo ella mientras se echaba al lado izquierdo del muchacho, arrastrándolo con el abrazo para quedar cara a cara mientras le sonreía comprensivamente.

Shinji habló sin parar durante una hora, y casi logra decir todo.

Habló del día donde vio a su madre quedando absorta en el Eva, habló de los planes de SEELE y NERV, el propósito de Rei, el por qué Yui no podía hacer nada desde el núcleo… En vez de contar esto en orden, partió por lo malo.

Misato volvió a ser un mar de lágrimas, porque con esto se caía su cosmovisión de vida, el gran motor que tuvo durante muchos años para evitar caer en el suicidio. Se sentía engañada y usada como un viejo trapo por el destino, pequeña como una hormiga porque esto sucedería sin necesitar su presencia, lo que la convierte en prescindible. Y por último, furiosa. Los monstruos de SEELE hicieron todo esto y utilizaron a su padre para ello. Esa horrible infancia sin amor paternal era perfectamente evitable.

Los pensamientos de venganza inmediata que estaban empezando a surgir en su mente se detuvieron cuando de repente sintió una temblorosa y asustada mano derecha en su rostro, el cual se aclaró para ver al triste niño frente a ella acercarse lentamente para darle un tierno beso. Fue uno corto, y no aclaró su mente, pero la ayudó a volver a la realidad.

Shinji la abrazó como pudo luego de ese beso. Odiaba verla así, no se lo merecía, pero no podía esperar otra reacción luego de toda la información que recibió.

-Misato…

-Shinji, ¿dices que recordaste todo esto luego de ver a Sakura anoche?

-S-sí. Fue casi igual, la única diferencia es que lo de mi madre no se lo esperaban.

-Dios mío…

-Pero yo… yo no he terminado.

-¿No…?

La cara de susto ante esta última frase del muchacho frente a ella desapareció cuando contó lo bueno. Si bien partió contando cuando casi golpea a su madre, luego le dijo lo que sucedió después. Ellos cenando, su madre haciendo aparecer cervezas de la nada, la broma pesada que les jugó, la comprensión que mostró cuando se tuvieron que ir, y finalmente la promesa que le hizo al final. Él la iba a recuperar como fuera. También esto explicaba, indirectamente, la relación que Misato tiene con Shinji y la Unidad 01 durante los combates y las simulaciones. Además, si bien aún no era oficial, su 'suegra' la quiere como tal, la acepta para él, ese era todo el respaldo que necesitaba.

-Misato, ¿crees que Ritsuko-san nos podría ayudar?

-¿…La verdad? No lo sé. Está tan metida dentro de esto que no sé si quiera hacerlo, y aunque quiera, es muy peligroso intentar algo aún. Shinji, ¿acaso sabes lo peligroso que es esto que me has dicho?

-Lo sé, pero tú… me preguntaste que me pasó. Yo confío en ti, y… sé que me apoyarás en esto -respondió Shinji con un pequeño rubor en sus mejillas-, además… luego de que mi madre me explicara qué es la Instrumentalización, pensé en que no sabía si seríamos capaces de soportarla.

Tiene razón. Él ama lo que eres y tú amas lo que él es, pero no nos soportamos a nosotros mismos. Imagínate el resto del mundo. No les va a importar lo que estés haciendo mejor ahora, todos siguen viendo a la puta alcohólica que eras antes, pensó amargamente mientras miraba atrás a su pasado.

Igual, tenían tiempo para descifrar cómo podrían resolver esto. Lo más urgente era Rei, pero nada de las otras cosas que Shinji acababa de contar se podían resolver antes de acabar con los Ángeles. Los Eva en Serie no harán su aparición antes de acabar con los enviados de Dios, e incluso, quizás no lo hagan antes de que Gendo intente llevar a cabo su propio plan.

-Shin-chan, tu sabes que recuperar a tu madre es difícil, ¿verdad?

-Sí, lo sé.

-Y sabes que la única forma de que tengamos una pequeña oportunidad es con tu padre muerto, ¿verdad?

-S-sí. De hecho… -empezó con vergüenza- cuando he estado enojado, me lo imagino muerto… por mí. Lo tomo con una de las manos de la Unidad 01 y lo desmiembro de a poco. Sé que no debería pensar así, pero…

-Shinji… no te culpo -empezó Misato-. Yo creo que solo hay una persona que no anhela eso…

-Ritsuko-san, ¿no es así? En… en la conversación que escuché de ustedes aye, diste a entender eso, creo. Me llama la atención que vio mi madre en él, o Akagi-san…

Misato se daba cuenta de que Shinji miraba frente a ella, pero no la miraba a ella. Su vista estaba dirigida al vacío, como buscando algo más, una respuesta en la nada para algo que le era un enigma. ¿Qué podría ver alguien en un hombre como Gendo? ¿Cómo alguien tan inteligente como la doctora Akagi, quizás la persona más inteligente y capacitada en el mundo en ese momento podría querer en alguna forma a alguien como su padre?

-...ji. Shinji… Te perdiste en tus pensamientos, ¿no?

-B-bueno… sí. Un poco.

-A ver… Oh, son las 12 y media.

-¿Y que tiene? ¿Quieres que cocine? ¿Quieres cocinar?

-No. No será necesario hoy, ya me encargue de ello. Hice un par de llamadas.

-¿Qué pediste?

-Comida Thai, para variar un poco el menú. Llegará a las 1. Además me comuniqué con el Sr. Suzuhara. Le avisé que yo me encargaría del traslado de Toji desde su casa hasta la Ready Room, y desde ahí hasta la escuela. Solo una formalidad, nada de qué preocuparse -finalizó ella mientras se acurrucaba contra el muchacho frente a ella con la intención de brindar confort.

-Oye, Misa-chan…

-Dime.

-Creo que sería buena idea comentarle esto a Toji -dijo mientras Misato ponía ojos de sorpresa-. Si podemos recuperar a mamá, podremos recuperar a su hermana.

Misato estaba sorprendida de que Shinji tuviera esta ocurrencia. No era una mala idea contar con él, considerando todo lo que le había sucedido a raíz de su relación con NERV.

-Creo que aún no es momento, Shinji. Se supone que nos faltan peleas ante los Ángeles que 'quedan', y aún debe tener mucho en su mente. Démosle al menos unos días.

-Está bien, tienes razón -dijo el 1er Niño mientras intentaba meter su brazo izquierdo entre el futón y la cintura de su amor-. Misato… gracias. De verdad.

-... -ella le dio un beso en los labios-. Esto es lo que hace la gente que se ama. Tú llegaste y entraste a mi habitación porque supiste que estaba mal, y sé lo que te debió costar no huir. Esto es lo menos que podía hacer.

Ahí murió esa conversación entre susurros, con ellos acurrucados y disfrutando el uno del otro mientras esperaban su almuerzo. Se necesitaban el uno al otro. Se hacían bien el uno al otro.

Con lo que fue esa montaña rusa emocional, Shinji ni siquiera se había fijado que Misato primero estaba en sostenes, luego en medio bikini y que no llevaba puesta su tradicional top amarillo. Se había enfocado tanto en que no quería verla llorar que fue capaz de omitir el resto de su humanidad.

Disfrutaron su comida en silencio, y se fueron a la sala de estar a ver una película. Shinji se sentó en una punta del sofá, y Misato se acomodó en su pecho al terminar de poner el disco. Se quedaron dormidos y acurrucados contra el otro a los veinte minutos, cerca de las dos de la tarde, sabiendo que su muchacho la amaba tanto que no notó que iba media desnuda.

Asuka tuvo un día aburrido porque no hubo nada nuevo. Kensuke en su mente seguía siendo profundamente desagradable, Hikari seguía en ese mismo limbo respecto a si se iba a ir de la ciudad, y en su mente el resto seguían siendo unos niños inmaduros. Cuando llegó la hora de salida, se fue sin muchas ceremonias, solo despidiéndose rápidamente de Hikari al irse.

Bueno… Estaré en el departamento de Misato cerca de las 4 y media. Podré meterme a la tina por un rato largo, a ver si me saco la mala cara, pensó mientras caminaba lentamente por las calles vacías de Tokio-3.

En poco menos de dos semanas iba a ser un desierto. Sólo iban a estar los trabajadores fundamentales de NERV y cierto tipo de negocios abiertos. Cerrarán muchos locales en el centro comercial, quedando sólo una tienda dependiendo el tipo de elemento que quieras comprar. Cerrarán varios restaurantes, y quedará sólo un par de minimarkets. Al resto de los habitantes los distribuirán a distintas zonas de Japón. Al azar.

Hikari podría irse a vivir a la ciudad colindante como al otro extremo del país. Si era esto lo que terminaba sucediendo, quizás no la volvería a ver. Quedaría totalmente sola, porque no contaba con nadie más. Ella se dio cuenta por sí misma. Asuka distanció a su entorno, y con una naturalidad que la empezaba a impactar. Con eso dominando sus pensamientos, llegó al departamento de la Mayor.

Obligatoriamente debía pasar por la sala de estar, por lo que le llamó la atención ver la televisión en negro con una figurita de colores que decía DVD video, chocando con las paredes internas de la pantalla. Fue ahí donde vio un mechón de pelo marrón sobresaliendo de las posaderas del sofá.

No pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa, generada por la empatía que su colega piloto le empezó a generar luego de que Misato le contara cómo fue la batalla ante el 3er Ángel. Al parecer sí tuvo una noche horrible. Quizás qué es tan complicado que es clasificado lo que le pasó a él… pensó obligada por esa misma empatía naciente.

Decidió apagar la tv y el DVD sin hacer ningún tipo de comentario, en un acto que en ella parecía totalmente fuera de contexto, y luego de hacerlo, notó un gran detalle que no podía creer haber omitido cuando fue a apagar los electrodomésticos, y era que Shinji no estaba solo, ni parecía estar sufriendo. Estaba siendo abrazado mientras abrazaba él mismo a Misato, que, entre los brazos del 3er Niño y el cabello púrpura, la hacían ver como si estuviese en topless, y tenía una considerable sonrisa en su rostro.

Sintió una vorágine de emociones rondando su corazón y mente, y fueron esos sentimientos encontrados la que no la llevaron a explotar como lo hubiera hecho normalmente, y es que sintió todo junto.

'Pervertido'. 'Aprovechadora'. 'Qué se creen'. 'Qué haces, Baka'. 'Vieja puta mentirosa'. Sólo por nombrar algunas de las cosas que quiso gritar al verlo así, preguntándose inevitablemente si podría estar ella en la posición de la Mayor alguna vez. Quizás Shinji… No. Es demasiado cobarde para tomar la iniciativa. Llevan viviendo un infierno y la Unidad 01 los obliga de alguna forma a preocuparse demasiado por el otro. Sí, eso es… se dijo finalmente antes de ir, muy molesta a su cuarto y prepararse para estar un rato en la tina.

El portazo que pegó la pelirroja despertó a los tortolos. Luego de sopesar un poco el susto inicial, Misato le sonrió al muchacho bajo ella y le dio un pequeño beso en el pecho, casi en el cuello.

Shinji, un tanto ruborizado, atinó a mirar a su lado izquierdo, en el ángulo que a él le quedaba el televisor y lo vio apagado. Ni Misato ni él se levantaron a apagarlo. Sí, Asuka llegó y nos vio. Nos debe querer matar, pensó Shinji con algo de miedo por lo que podría venir.

-Shin-chan, ¿sucede algo? –le susurró Misato.

-Llegó Asuka…

-¿Cómo lo sabes? ¿Crees que nos vio?

-Sí… lo hizo. Ella apagó la TV.

… -La Mayor miró el televisor apagado- Bueno, esto no implica nada. No te preocupes. Yo me encargo.

-¿De verdad?

-Sí. Tranquilo… -fue interrumpida por un beso de Shinji, como queriendo demostrar más comodidad con esta nueva realidad.

No era ni cerca el mejor beso que había recibido. Era el típico beso que daría alguien con la experiencia de Shinji, uno torpe, pero era especial. Había honestidad y amor, no existía una segunda intención en el corto plazo. Ese beso la hizo sentir digna, y esa sensación en alguien con su historial de vida, era totalmente impagable. Cuando él soltó el beso, se sonrieron. Él demostraba estar orgulloso de sí mismo, era un paso muy importante el tomar la iniciativa, y ella lo sabía.

-Me levantaré –dijo ella con un tono de voz normal-, le dije a Asuka que la ayudaría en su cita.

-¿Tiene una cita? –Preguntó Shinji con interés- ¿Con quién?

-Kaji. Le había dicho que le arreglaría una cita con él, y creo que mientras antes, mejor. Que aproveche de salir antes de que la ciudad se vuelva un desierto. Pienso que es lo ideal –remató Misato omitiendo los motivos para esto, sabiendo que Asuka ya estaba en casa-. Pasará por ella a las 7.

-Que bien por ella –dijo él con cara de 'mejor para nosotros'.

Asuka, habiendo escuchado la conversación, sintió un vacío en la boca del estómago que ahora pudo identificar. Estaba molesta de que Shinji no hubiera reaccionado de otra forma, una más lógica. ¿Cómo puede ser que no le incomode que yo tenga una cita con alguien tan mayor que yo? ¿De verdad no le genera nada? ¿No le molesta? Pero… aunque le molestara, no creo que diga algo. ¡Mierda! ¡¿Por qué me pasa esto?! ¡No debería pensar así!

La pelirroja temía a lo que no comprendía, una actitud común entre los mortales, por lo tanto odiaba ese sentimiento que 'El Gran Shinji Ikari' le generaba de forma algo más recurrente. No era empatía, como cuando Misato le explicó la verdad del primer día de Shinji en NERV, o respeto como cuando vio los videos que le facilitó Maya. A ella le gustaba el 3er Niño, y sabía que si bien (en su mente) era imposible que Shinji tuviera los cojones de declararse a Misato, la dueña de casa era todo lo que ocupaba la mente del muchacho.

Sería rechazada simplemente porque no hay espacio allí, sin siquiera contar la distancia que ella creó.

Había perdido, y ni siquiera pudo jugarse su posibilidad. Otra derrota más en estos pocos meses, y nuevamente en manos de alguien que (Asuka finalmente entendió), jamás ha tenido la intención de hacerle algún mal, más bien todo lo contrario. Él intentó acercarse a ella, y lo alejó con insultos y golpes.

La 2do Niño terminó de ordenar la ropa con la que cruzaría el pasillo para ir a ducharse, y viceversa. Se cambió de ropa, y salió de su habitación, donde chocó con Misato.

-¡Asuka! ¿Cómo estuvo tu día? –dijo la Mayor con una actitud radiante.

-Bueno… estuvo aburrido –le respondió con algo de cansancio, y aliviada de ver que estaba en bikini. Aunque también le molestaba ver ese pecho tan prominente.

-Asuka, ¿te sientes bien? Te ves decaída.

-Bueno… creo que estaré mejor luego de entrar a la tina. Necesito un baño.

-Escucha, sabes mejor que nadie que contigo hice las cosas mal, pero si me das una nueva oportunidad, aquí estoy. Para lo que necesites.

-Este… gracias, Misato. Yo no lo hice nada fácil tampoco, no es como que todo fuera tu culpa…

-Pero soy la adulta, y tu tutora. Es mi responsabilidad, y no la he cumplido bien, con ninguno de ustedes dos. De verdad, Asuka, si…

-Lo tendré en mente, Misato. De verdad –respondió la pelirroja con una pequeña sonrisa.

-Bien. ¿Vas a querer que te ayude con respecto a esta noche? ¿A elegir ropa y todo eso?

-Sí, sí… me serás de ayuda.

-Perfecto. Avísame cuando me necesites, ¿está bien?

-Lo haré.

Misato entró a su habitación, y Asuka amagó a entrar al baño, para ahora chocar con Shinji, que salía de él.

-Ho-hola, Asuka… ¿Cómo estás?

-Bien, supongo…

-¿Hubo algo interesante hoy?

-¿Eh…? No, no… si quieres en un rato te paso tus deberes. Los tengo en la mochila. No es mucho, pero…

-¿En serio? Gracias… Está bien. En un rato te los pediré.

-Sí, sí…

Shinji se alejó de la pelirroja para entrar a su propia habitación, y ella lo interrumpió tomándolo de un brazo.

-Oye, Baka… Anoche Misato me contó lo que sucedió con Toji, y algo de lo que sucedió contigo… Lo lamento, debió ser duro.

-Bueno… sí. Lo fue, de hecho. Gracias por el detalle –dijo sonriendo con sorpresa mientras se dio cuenta que no podría avanzar porque su brazo seguía siendo apretado por su colega piloto.

-No es que… que te quiera obligar, pero…

-¿Tú… quieres saber qué me pasó a mí?

-… -la 2do Niño asintió.

-Creo que es mejor que no te cuente… aún. Es muy importante, así que no puedo decírselo a cualquiera. Te prometo que cuando llegue el momento lo haré, si quieres…

-¿Tan complicado es?

-No tienes idea. Aunque sí…

-No te preocupes. Si no puedes hacerlo aún… está bien.

Asuka lo soltó, y Shinji entró a su habitación, dejando a Asuka con el baño libre para poder meterse a la tina a sus expensas.

Ya en su habitación, Shinji tomó su SDAT y lo examinó un momento. Siempre escuchó los tracks 25 y 26 solamente, nunca se había tomado el tiempo de examinar el resto del contenido del equipo de sonido, porque el track 25 se trataba de la 4ta Sinfonía de Mozart, y el 26 era la 9na de Beethoven. Cada vez que quería aislarse recurría a esas piezas de música clásica, porque le traía algo de calma.

Habían más piezas clásicas que supo identificar, como la 9na de Dvorak y la 6ta de Beethoven, que eran los tracks 23 y 24 respectivamente, o la Obertura de Tchaikovski, que era el track 27, pero muchas de las canciones occidentales no podía reconocerlas por nombre ni musicalidad, y no habían artistas japoneses de ninguna era que pudiera amagar a conocer.

Aunque, de los 29 tracks que tenía el SDAT de su padre, las canciones 1, 2 y 3 le volaron la cabeza. Su naturaleza, que evitaba situaciones y sonidos fuertes, quedó cautivada por la introducción vocal de la 1ra canción.

"Woe to you, oh Earth and Sea. For the Devil sends the beast with wrath, because he knows the time is short. Let him who hath understanding reckon the Number of The Beast, for it is a human number. It's number is six hundred and sixty six".

Luego de esas palabras, pronunciadas por una voz masculina muy grave, vino el riff de guitarra. Era una canción que no conocía, y era evidentemente de rock pesado, pero le encantó. Se sintió con energía, con otro tipo de felicidad recorriéndole el cuerpo.

Antes de escuchar el 2do track, se tomó un momento para sopesar esto. Era como un niño pequeño descubriendo que le gustaban los dulces, y como tal, quería más.

La 2da canción era algo más tranquila en su inicio, pero por otro motivo, era más poderosa que la primera introducción porque sintió un mensaje allí, uno más profundo en el cuál podía hasta identificarse.

"Is this the real life? Is this just fantasy? Caught in a landslide, no escape from reality. Open your eyes, look up to the skies and see. 'I'm just a poor boy, I need no sympathy, Because I'm easy come. Easy go. Little high. Little low. Anyway the wind blows, doesn't really matter to me… to me'".

Luego de esa introducción, vivió cinco minutos que fueron simplemente gloriosos. Sintió que era la mejor canción que había escuchado, lo que por sí solo era motivo de emoción, pero además, en muchas partes se sintió identificado, a excepción del final, cuando al muchacho de la canción se el acercaba alguien a ofrecerle cariño y este se lo negaba. Shinji no había hecho esto último porque no era capaz de hacerlo con Misato. Ella lo amaba, y se lo demostraba cada vez que podía.

Shinji pasó a molestarse de que Asuka estuviera en casa. Quería que llegara Kaji para poder demostrarle a la mujer que ama que en efecto lo hace.

Luego de esta reflexión, llegó al 3er track. Un pequeño solo de batería acompañado por una guitarra de fondo, para dar pie al riff.

Cerca de 10 minutos intensos, de principio a fín. No era mejor que las otras dos canciones, imposible, pero era épica. Una historia de gloria para uno donde el resto se hundía en la miseria, una canción donde visualizó a su padre llegar a lo más alto, mientras el resto del mundo imploraba por un presente tranquilo, no el desastre al que Gendo los había condenado. Una canción premonitoria.

En realidad, podía identificar al menos parte de su presente en las tres canciones, canciones gloriosas que eran impecables.

Así fue como siguió explorando las canciones, una a una. Reconoció a Led Zeppelin y a Queen, que en todo caso eran la mayoría de las canciones, aunque no escuchó todas esas canciones completas, porque quería aprender de las nuevas. Sin darse cuenta, le dieron las seis de la tarde, y tenía energía. Ganas de hacer cosas, algo que no era común en él.

Fue a la sala de estar, y al no ver ni a Misato ni a Asuka, se dirigió a la cocina. Era muy temprano para empezar a preparar la cena, pero los muebles no estaban limpios. Se demoró 15 minutos en ello, para avanzar con la sala de estar.

Asuka miró a Shinji mientras hacía esto último, con una energía fuera de contexto. No parecía ser algo que alguien haría mientras sufría, menos con ese nivel de energía. Aunque tampoco abrazarse con alguien casi desnudo parecía lógico en lo más mínimo.

En fín. Mejor me preparo para más rato. Comeré filete, pensó mientras ya saboreaba el corte de carne que iba a digerir. Es cierto que la aburrían o miraba en menos muchas de las cosas provenientes o típicas de Japón, pero allí solo se come wagyu, la variante de la res que es la de mejor calidad en el mundo y que es, para su ventaja, el único tipo de res que se come allí. Una de las pocas cosas que el 3er Impacto no ha podido alterar.

La pelirroja iba a entrar a su dormitorio, y se frenó. Pensó en lo que le ofreció la Mayor, y lo consideró. Esa oferta podría significar disminuir la distancia entre ellas, algo que iba a necesitar pensando en lo que iban a ser las próximas dos semanas donde quizás no estaría Hikari, y definitivamente serían ellos solos en Tokio-3.

'Toc toc toc'.

Misato salió con ropa que no la había visto usar antes. Era un pantalón más largo y ancho respecto a los que usa regularmente, así como su remera. Definitivamente ropa muy conservadora para alguien como Misato.

-Hey, Asuka. ¿Estás lista para vestirte?

-Sí. Vengo a cobrarte la palabra.

-Genial, estaba esperando -dijo la Mayor visiblemente aliviada-. Bien, ¿en tu cuarto o en el mío?

-En el mío.

-Perfecto. Vamos.

Solo el futón del dormitorio de Asuka estaba desordenado, pero solo porque no estaba preparado para dormir. Era un cuarto pulcro y, fuera de algunas cajas que aún quedaban, era un cuarto organizado y amplio.

-Bien, Asuka. ¿Tienes en mente que te quieres poner?

-Bueno… Vamos Misato, si tuviese alguna idea, me vestiría sola… Quizás una falda y una remera, o una camisa.

-Mmm… creo que si la falda es negra y la remera o camisa blanca, te verás muy linda, sobre todo si usas una chaqueta roja encima.

-Me gusta tu idea… ¿y los zapatos?

-Bueno, unos pequeños tacones finos, si los tienes.

-A ver… debiese haberlos traído…

Aquí jugó su cantidad de ropa y vestimenta. Tenía demasiado de todo, por lo que tuvo que abrir algunas cajas buscando los zapatos en cuestión.

Incluso se encontró con un par de arañas en su búsqueda, y luego de maldecir su sentido del orden, encontró la caja de zapatos.

En esa caja tenía unos 8 pares más, fuera de los 6 pares con los que se movía generalmente, y decidió usar los tacones finos más bajos. No porque su intención ya no fuese romántica significaba que sacrificaría verse bien. Quizás podría entrar en un recoveco de la mente del 3er Niño en el proceso.

-Oye, Misato -dijo la 2do Niño mientras empezaba a desnudarse para cambiarse de ropa.

-¿Si?

-¿Has escuchado algo sobre los prescindibles en NERV?

-La verdad es que aún no. Y tampoco creo que me pidan opinión o algo así. Por el tipo de puesto que tengo, debo adaptarme a las situaciones con el personal que hay. Además, los únicos que tengo bajo mi mando son Hyuga y a ustedes, los pilotos. Te preocupa Hikari, ¿verdad?

-... -era tan evidente que no valdría la pena negarlo- Sí. Me preocupa que se vaya, la verdad, no sé qué haría sin ella, pero tampoco quiero que pase peligro estando aquí.

La de cabello púrpura observó el rostro de la pelirroja mientras ella quedaba desnuda, para ya empezar a ponerse ropa. Era un dilema esto, Asuka no estaba bien, y lo peor que podría pasarle ahora es perder a Hikari ahora, aunque tampoco podía mover muchos hilos para lograr que se quedara. También sabía que Hikari tenía dos hermanas, y sería egoísta tanto por su propio lado como el de Asuka lograr que solo Hikari se quede. O son los cuatro, contando a su padre, o ninguno.

-Oye…

-¿Si, Misato?

-No te prometo que lo lograré, pero si quieres puedo intentar que Hikari y su familia se queden en Tokio-3. Solo dame hasta el viernes para tener alguna idea.

-¿D-de verdad? ¿Crees que podrías…?

-Lo intentaré. El puesto de trabajo del señor Horaki no tiene que ver conmigo, pero lo intentaré.

-Misato, yo… de verdad te lo agradecería…

-Nah, no te preocupes -dijo sonriendo la Mayor-. No perdemos nada con intentarlo. Solo… dame un par de días.

-Está bien. Gracias por…

-Asuka, termina de vestirte -dijo Misato riendo al darse cuenta del tiempo que Asuka llevaba desnuda.

La alemana se puso su ropa interior rápidamente, sonrojada por la vergüenza. Con eso hecho, se vistió, tomándose su tiempo, y en efecto, le gustó lo que vio. Se estaba desarrollando bien, ya tenía piernas largas y tonificadas, cumpliendo con un biotipo más bien occidental, y además la combinación que le propuso Misato la hacía ver bien.

La falda era ajustada a las piernas pero iniciaba un poco más arriba de sus rodillas, los zapatos eran los típicos zapatos de vestir, aunque los tacos no alcanzaban a ser de unos cinco centímetros, y la camisa que se puso, era de manga corta y la iba a usar bajo la falda. Encima de todo eso, una chaqueta roja de cuero.

Se veía hermosa. Era lo suficientemente elegante para no caer en la exageración considerando que iba a ser una cena casual, y era un outfit que la hacía ver y sentir más madura de lo que era, lo que le elevaba el ego en precisas y sanas dosis, algo que necesitaba en estos últimos días. Si, lo admito. Misato entiende de esto.

-¿Te maquillarás? –preguntó la Mayor.

-Mmm… no. Lo que sí… -antes de terminar de hablar, Asuka descartó los conectores neuronales. Iba a salir con el pelo suelto-. ¿Qué hora es?

-Eh, a ver… espérame un poco. Iré a ver la hora a la sala de estar.

La de pelo púrpura miró a Shinji antes de ver el reloj, y estaba dejando la sala de estar impecable de limpia, y estaba tan concentrado en su tarea que no notó su presencia. Así que, con sorpresa, se devolvió a los aposentos de la alemana.

-Quedan 20 minutos para que llegue. ¿Estás nerviosa? –intentó juguetear Misato.

-De hecho, no... Sé que pediré carne, pero, a ver, como te lo explico… Antes estar cerca de él me daba cosquillas en el estómago, en cambio ahora… ayer, cuando vino… se fue y no sentí nada.

-¿Cómo? ¿Te dijo algo? Mira, si quieres puedo intentar…

-No, no… creo que es algo mío. La verdad es que intentaré descubrirlo por mí misma esta noche, pero no. No me ha hecho nada, no te preocupes.

La Mayor vio que algo andaba mal, porque a pesar de que no era del estilo de Kaji haberle hecho algo, en eso le creía a Asuka, pero definitivamente algo le pasó a ella.

-Asuka –empezó Misato-, mañana iré a comer ramen con Shinji y Rei. No te dije antes porque bueno… no había tenido la oportunidad. En el mismo lugar al que fuimos la última vez, en caso de…

-¿Qué quiera ir? –Interrumpió la alemana-. Me gustaría, la verdad. Si no les molesta.

-Todo lo contrario. Fue idea de Shinji, todos hemos pasado por demasiada mierda últimamente, así que creo que corresponde que distraigamos la mente.

-Sé que no es mi problema, pero, ¿y Toji?

-Bueno… esta fue idea de Shinji. Le hablaré del tema, quizás tenga alguna sugerencia –dijo Misato finalizando la conversación mientras salía del dormitorio.

-Oye, gracias.

-Agradécele a Shinji. Esto es idea de él, él invita mañana.

-Oh… lo haré –dijo la pelirroja sorprendida.

-Vamos, aprovecha de caminar un poco para adaptarte a los tacones. Son pequeños, pero no estás acostumbrada a usarlos.

Asuka recorrió los lugares abiertos del departamento. No tenía una caminata con gracia, pero era visible que imponía presencia con su outfit elegido para esa noche. Recorrió el departamento, salió del él y volvió a entrar, así fue como se adaptó al par de zapatos.

Cuando entró al departamento, se encontró con la sala de estar vacía. Esperaba ver a Shinji allí, y de hecho, fisgoneando el entorno, de casualidad lo vio cruzar el pasillo con algo de ropa listo para bañarse.

Aún quedaban diez minutos.

Misato salió de su propio dormitorio, con la misma ropa "conservadora" de hace un rato, y se sentó en el sofá, lista para acompañar a Asuka mientras esperaba a su cita. En eso, Shinji salió del baño a la sala de estar, visiblemente sorprendido por Asuka. Se trataba de Kaji, por lo tanto pensaba que iría con algo más coqueto, quizás, pero vestida así, irradiaba presencia. Y sí, se veía hermosa.

-¿Qué opinas, Shin-chan? –Empezó Misato- Yo la ayudé a elegir esa ropa.

-¿En serio? Bueno, la verdad es que te ves muy bonita Asuka. De verdad.

-Eh… gracias, Shinji –respondió perpleja la pelirroja.

-Me iré a duchar, será rápido. Disfruta tu cita.

-S-sí, lo intentaré…

Ambas estaban sorprendidas. Era demasiada naturalidad por parte del mimado de NERV.

Misato quedó en una pieza, porque su intención era ponerlo nervioso. Tener material para molestarlo después, algo que terminara en más besos, algo romántico y juguetón. Aprovechar de intentar que su Shinji entrara en más confianza. No esto, definitivamente no lo que acababa de pasar. No es que le preocupara en lo más mínimo, pero sí era algo fuera de contexto. Ahora iba a tener que pensar en algo para poder salirse con la suya.

Por su parte, Asuka creía que quizás había logrado entrar en un recoveco de la mente del 1er Niño. Aunque también podría ser que por lo mismo, que su mente estuviera tan llena de Misato, podría ser capaz de ser tan espontaneo con otras personas ahora. Quizás sí lo hizo, y ahora que es legal… carajo.

La sorpresa las hizo quedar en silencio por unos minutos, mirándose fijamente, hasta que finalmente tocaron la puerta. Sin mucha energía, Asuka fue a abrir la puerta. La apariencia de Kaji era sorprendente. Claramente venía de trabajar, porque estaba incluso algo polvoso en sus ropas, aunque tenía una mochila puesta.

-Ho… hola Kaji –dijo Asuka bastante sorprendida-. ¿Dónde estuviste metido?

-Hola, Asuka. Como puedes ver, me tocó hacer el trabajo sucio. Pero estoy bien, de verdad. Me adelanté hoy en la mañana y traje ropa para cambiarme, así que si me puedes prestar tu…

-Shinji está en el baño –interrumpió Misato de forma neutra.

-Bueno, entonces… -Kaji estaba esperando a que alguien le prestara su dormitorio.

-Usa el mío –dijo Asuka-. Está limpio, no tropezarás con nada. Primera puerta a la derecha.

-Gracias, no me demoro.

Un par de minutos después, Kaji salió con un jeans azul algo ajustados a las piernas, que estaban cubiertos por unos botines en la parte baja de las canillas y pantorrillas, y una camisa casual de manga larga de color negro, que llevaba puesta sobre la camisa. Sobrio pensando en la ocasión, pero bien pensado en su intención de verse bien.

-Kaji, ¿dame un minuto? Voy a buscar algo y salimos.

-Sí, te espero –cuando Asuka salió de escena, el espía se dirigió a la Mayor-, y tú… ¿Qué cuentas?

-Nada nuevo –respondió Misato secamente-, ¿y tú? ¿Qué hiciste para llevar polvoso aquí?

-Tuve que hacer algo hoy en la tarde. Nada que me cansara, pero estaba realmente muy sucio. Lo que sí, nos dará buenos resultados a futuro.

-¿Nos? ¿Te refieres a nosotros dos o al mundo en general? Porque si es la prime…

-No te preocupes, nos beneficiará a todos –respondió Kaji, derrotado al notar el tono de voz cargado de desinterés hablando de algo que podría implicar relacionarse con él-, es respecto a los Caídos. Estoy muy cerca de la verdad.

-¿Qué tan cerca? –preguntó la Mayor con un evidente interés.

-Tan cerca que no estoy seguro solo porque tengo que ratificar lo que sé. Hasta entonces, es confidencial, pero lo que te puedo decir, es que el origen de ellos parece imposible. Yo al menos no me lo creo.

-Pero…

-Bueno, Kaji –dijo la pelirroja apenas salió de su pieza con un pequeño bolso, sin darse cuenta que interrumpió a la Mayor-. Estoy lista, ¿vamos?

-Perfecto, Asuka. Adiós, Katsuragi. Saluda a Shinji de mi parte.

-Lo haré. Tengan una buena noche.

Se fueron. Esta es la carta que tiene la Mayor para con Asuka, era casi un todo o nada esta 'cita'. Ahora sólo debía esperar, y tenía alguien con quién hacerlo a gusto.

Misato se levantó de su asiento y se dirigió a la cocina, más específicamente al refrigerador y despensa para empezar a cocinar algo para ella y Shinji, y decidió hacer pollo frito, para variar otro poco en el menú.

Mientras deshuesaba los muslos de pollo, sintió un abrazo desde su espalda. Esas manos aún eran más pequeñas que las suyas, y el dueño de ellas enterró su frente en la espalda de la Mayor. Todo en silencio.

El muchacho esperaba este momento, porque para estos efectos en particular, el resto del mundo lo estorbaba, y sería así hasta que su padre no tuviera control sobre ellos. Aparte, una hora atrás se había dicho lo que quería demostrarle su amor, y como era malo con las palabras, decidió experimentar con un contacto más bien físico porque era ahí donde estaba empezando a acomodarse.

Ella, con una amplia sonrisa y sin ser soltada por él, terminó de tratar el pollo y empezó a preparar un poco de arroz. Con esto listo, se lavó las manos, se dio vuelta y se miraron. Misato apoyó su frente en la de él y cerró los ojos.

Era un momento de paz al cuál ni siquiera le tomaba el peso que correspondía. Estando así, se olvidaba que en cualquier momento podría volver al desastre y que uno de ellos iba a ser arrastrado a pelear mientras que el otro vivía esa misma experiencia de manera extrasensorial. Pero eso es harina de otro costal.

-Shin-chan –rompió ella el silencio.

-Uh… ¿Si?

-Asuka aceptó venir con nosotros mañana.

-¿En serio? Me alegra.

-Me imagino, luego de ese ataque de honestidad de hace un rato… -dijo ella mientras fingía algo de tristeza, capturando el aroma a limpio que tenía el muchacho.

-¿Qué? ¿De qué hablas?

-Te costó muy poco decirle que estaba bonita.

-Pe-pero… -aquí Shinji se alejó un tanto de ella- Si lo estaba. Además, si dices que tú la ayudaste, no sé… es como decirte a ti que estás linda. T-te imaginé con algo así puesto, y…

-… -Misato sabía que esto no tenía el más mínimo sentido, pero se sonrojó- No sé si te has fijado como ando vestida, jeje…

-No sé, es solo…

Ella lo besó para interrumpirlo, y para su sorpresa él respondió desde el principio.

Esto quería, molestarlo un poco, lograr llevarlo a su lado y juguetear con él. Fuera de la promesa que le hizo en la mañana, ella se daba por pagada con estar así. No quería apurar nada porque tenía claro que ahora era exclusivamente su responsabilidad mantener ese margen de inocencia que aún le quedaba al piloto, y sentía susto de tener sexo con él en las condiciones actuales de vida que les tocaba vivir. Podría ser la primera vez que haría el amor como tal, y si era así, no quería pensar en que en la siguiente batalla uno de los dos podría morir o ser absortos en la Unidad 01.

Ella soltó el beso, y se dio vuelta para empezar a freír las piezas de pollo, aún sostenida por su muchacho. Tal como le enseñó él, la primera parte de la cocción debía ser a fuego bajo, para que el trozo de proteína saliera jugoso, y la segunda parte debía ser a fuego alto por algo menos de un minuto por lado, para que saliera crocante.

-Misato…

-¿Sí?

-¿Quieres que te ayude con algo?

-Bueno… podrías llevar la salsa de soya a la mesa.

El 1er Niño soltó a su amor, metió la cabeza en un mueble y sacó un platito hondo, al que procedió a llenar con la salsa en cuestión. En 30 segundos había completado su tarea, y se sentó a esperar. A los diez minutos estaban cenando en el comedor.

Hablaron de banalidades y de cosas más serias, como por ejemplo que compartiría los gastos en las dos noches que saldrían, que irían a ver a Toji el día jueves en la tarde para compensar que en esta oportunidad saldrían sin él, la intención de la Mayor en la cita de Asuka y Kaji, de la escuela en el caso de Shinji… Cosas en las que no habrían perjudicados, solo debería haber ganadores.

Cuando terminaron de comer, el mimado de NERV se levantó, avisando que volvería al instante. Misato prefirió esperarlo mientras sonreía. Ya se tomaba con calma el hecho de que en el fondo, todos los cambios que había hecho en su vida los había realizado para ella sentirse digna de compartir espacio con él. Le debía todo, y ya no lo tomaba como un problema, sino como un lindo desafío para el futuro.

Pensaba en eso cuando la volvió a abrazar por la espalda, pero ahora los brazos los puso justo bajo sus senos. Esto la sorprendió un poco, sobre todo cuando Shinji empezó a darle besos cerca de la oreja izquierda. El 3er Niño la estaba empezando a poner nerviosa, su respiración se estaba empezando a agitar de a poco y cada vez estaba más dispuesta a llegar más allá si él quería. El día había sido maravilloso en una gran parte, y si de alguna forma, Shinji hacía los avances correctos, ella cumpliría lo que le prometió. Con lo horrible que ha sido la vida del muchacho, fácilmente este día podría considerarlo como el más feliz.

Él no pensaba en eso, en todo caso. En la inocencia que aún guardaba respecto a lo que pensaba Misato en ese instante, todo lo que hacía era intentar decir con gestos corporales lo que con palabras podría ser redundante, así que apenas se encontró con la boca de ella, la tomó y no la soltó. Era su forma de demostrar lo que siente, nada más que eso.

A los segundos de iniciado el beso, Misato tomó la cabeza de su muchacho con la mano izquierda con la intención de que se quedara ahí, y él hizo exactamente lo mismo. Se quedaron así unos minutos, hasta que, de manera inconsciente, Shinji puso su mano derecha en el costado derecho del seno de la Mayor, abrazándola en sus costillas.

Podría estar equivocada, pero parte del pensamiento que tenía sobre el margen de inocencia del muchacho, era que cualquier avance real debía hacerlo él primero. Era una forma de tener una excusa para sí misma, porque si iban a tener relaciones, se sentiría culpable si la iniciativa la tomaba ella y Shinji se ponía nervioso o parecía que lo harían más como un favor por parte de él. Así que, en su mente, esa mano estaba en el lugar indicado, en una situación indicada, y el dueño era el correcto. Con eso pasando por su cabeza, ella soltó el beso, le faltaba saber una sola cosa para seguir adelante.

-Shinji, respóndeme algo.

-S-sí, claro. Dime.

-¿Ha sido el día más feliz de tu vida?

El mimado de NERV cayó en lo que significaba esa pregunta. Su intención no era esa, al menos no en ese momento, pero aún así tenía una oportunidad con la que cualquier adolescente soñaría: le estaban preguntando si querían tener sexo. Pero él es más que eso, e inconscientemente, lo sabe.

-No. No lo ha sido, creo…

-¿A qué te refieres con que 'crees'? –preguntó ella sorprendida.

-O sea, lo ha sido, pero… te vi llorar de tristeza. No puedo pensar en un día realmente feliz si te veo llorar así. Además, creo que… creo que si te digo que sí –sabiendo lo que quería responder-, entonces me estaría aprovechando de ti.

Shinji dijo esto desde su honestidad inocente, porque no quería (ni podía) mentirle, y no había el más mínimo signo de mentira en sus palabras, pero a la Mayor la golpearon en lo más profundo de sus sentimientos. Nuevamente su muchacho había cumplido uno de sus pequeños sueños idealizados sin darse por enterado, porque la estaba respetando solo por tratarse de ella. En teoría, no le costaba nada mentirle, u omitir el detalle del llanto matutino. Sí, me ama de verdad.

Ella se levantó de la silla, poniendo la misma cara que puso cuando él se le declaró. Él se alejó un paso porque nuevamente no sabía cómo interpretar esa cara, hasta que ella le sonrió y dejó escapar otra lágrima, y atinó a lanzarse encima para abrazarlo.

Cayeron al piso, y aunque Shinji se golpeó la cabeza con una muralla debido al impacto repentino, ella no era capaz de darse cuenta de ello porque se incrustó en el pecho de su amor. Desde que él le preguntó si podían volver a salir a pasar el rato que no sentía que un gesto así la hiciera tan feliz.

-Misato…

-Mírame –lo interrumpió ella con una sonrisa de oreja a oreja, y más lágrimas saliendo de sus ojos marrones-, tú sólo dime cuando te sientas listo.

-¿…Qué…?

-Cuando tú quieras, Shinji –Si él le decía que estaba listo en ese momento, ella se hubiera dejado llevar-. Te amo, y quiero que lo tengas claro siempre. Así que será cuando quieras.

Ella lo abrazó, y él quedó en shock por un momento. Entre el golpe en la cabeza y el ofrecimiento de ella no supo cómo actuar, o qué decir. Claro, luego de diez segundos su mente se aclaró y entendió lo que sucedió, así que la acunó entre sus brazos y le susurró "te prometo que lo haré".

Con el pasar de los minutos, terminaron en la posición en la que Misato se imaginó mientras hablaba con Asuka luego del arrebato de la pelirroja en batalla: ella sobre el hombro del hombre que ama, simplemente descansando.

Kaji iba contento en su auto camino al restaurante que eligió para esta salida. Gendo desde el principio que de forma explícita añadió presión extra sobre sus hombros, y el trabajo duro que llevaba haciendo desde hace un tiempo empezaba a rendir los frutos esperados por ambas partes. Sólo le faltaba corroborar quién era, porque de buenas a primeras era imposible que esta fuese la mujer que tenía todo dado vueltas en Tokio-3.

Comparado con lo que tuvo que hacer en esa tarde, esto en su mente era pan comido. Darle un pequeño gusto a Asuka, algo que no implicara nada para poder llevarla luego por su lado y darle el recado que quería el viejo Fuyutsuki, mientras intentaba mantener un estado de ánimo positivo en la 2do Niño de NERV.

Aún así, cada vez más le llamaba la atención el creciente desinterés de Misato, que era lo que realmente le preocupaba. Desde que el volvió al Cuartel General de NERV había una especie de tensión sexual entre ellos, y a pesar de que ella se llevó lo mejor de estas interacciones al lograr evitarlo, ultimamente para que la mejor parte se la llevara el 3er Niño, siempre quedaba una sensación de que si apretaba las teclas correctas, y vaya si sabía cuáles eran, él terminaría haciéndola suya de nuevo.

Pero ahora había desinterés. Nada escondido, sólo un profundo desinterés, y eso simplemente no era capaz de entenderlo. ¿Qué podría pasar tan rimbombante en la mente de (la que piensa que es) "su" mujer para que el cambio de actitud ahora fuera tan progresivo? Es como si esas teclas de verdad ya no fuesen a funcionar si tenía la posibilidad de apretarlas.

En fin, ya tendré otra posibilidad. La conozco mejor que nadie. Por algo es mía, pensó para sus adentros con un optimismo poco sano.

-Kaji –preguntó la alemana, interrumpiendo el tren de pensamientos del espía-, ¿qué cuentas de nuevo?

-Bueno… de verdad que no estoy cansado, a pesar de lo que diga la apariencia con la que llegué al departamento, pero estoy contento.

-¿Por qué? ¿Lograste algo importante hoy?

-Sí. Es sobre los Caídos. Sabes cómo es esto, no te puedo decir que es, pero estamos cerca de llegar a las personas responsables de esto. Si mis pruebas son correctas, es muy grande, pero sabremos quienes son.

-¿Eso quiere decir que podríamos deshacernos de ellos rápidamente, ¿verdad?

-Rápidamente… no. Pero sí nos deberíamos deshacer de ellos.

-Es bueno escuchar eso. Espero que podamos terminar con ellos entonces.

-Difícil, te lo digo ahora. Ni siquiera me imagino a Gendo haciendo lo que habría que hacer para ello.

Asuka miraba a su ex tutor con algo de sorpresa. Entre lo que escuchó y vio hacer al su Comandante en Jefe, no imaginaba algo que no estuviera dispuesto hacer. El espía, por su lado, solo dijo algo lo suficientemente poderoso para evitar más preguntas. Gendo hará esto con gusto.

Luego de unos 15 minutos de viaje en silencio, llegaron al restaurante que reservó Kaji. Tenía una linda fachada, amplia, mientras que desde el estacionamiento se notaba que era un gran restaurante. Además de exclusivo.

Kaji en esta elección mató tres pájaros de un tiro. Primero, y conociendo los gustos de la alemana, le gustaría y se sentiría más cómoda en un ambiente como el de ese restaurante. Segundo, toda la presión a la que estaba siendo sometido debiese bajar, porque era realmente grande lo que descubrió, por lo que merecía un gusto. Tercero, esta cena iba con cargo a NERV, por lo que ya estaba saboreando esa botella de Chivas. No iba a trabajar al siguiente día, y se merecía un buen trago.

Entraron al restaurante, y el ambiente era algo mezclado, incluso turbio si se veía lo suficiente. Así como había parejas coqueteando y siendo románticos, había familias pequeñas y otras grandes, y gente que ya estaba disfrutando de las nuevas leyes a sus anchas. Gente realmente vieja que intentaba engatusar a niños. Hombres que el espía fácilmente podría identificar como sus padres, debido a su apariencia, intentando flirtear con niñas de la edad de Asuka.

Que viejos de mierda más asquerosos, por Dios. Esta bazofia de ley la hicieron para saciar esa lujuria enferma. Ya me puedo imaginar a estas niñas siendo madres solteras… degenerados hijos de puta. Quizás me veo igual que ellos, deberé tratarla de forma aún más casual.

La 2do Niño, por su parte, no fue capaz de identificar este detalle. Era un lugar amplio, claramente. Su visión estaba enfocada en los platos que llevaban los meseros: papas doradas adornadas con hojas secas de romero acompañadas por bifes chorizo (*) u ojos de bife (**).

-Kaji –empezó la niña, motivada por el hambre-, ¿cuál es nuestra mesa?

-Oh, este… ¡Esa de allá! Sí… esa. Ven, sígueme.

Era una mesa al fondo pero visible para todos. Fue la mesa que pudo conseguir, pero al final iba a ser beneficiosa debido a que no quería dejar una mala impresión, a pesar de que no haría nada y se trataba de gente que era muy probable que no volviese a ver en la vida.

Era una mesa para dos, que estaba acomodada en un principio para una pareja, por lo que las sillas eran hechas para estar uno al lado del otro. Asuka, quién llegó primero, acomodó su silla para quedar de frente. Realmente no tenía otra intención que intentar recomponerse emocionalmente, por lo tanto tampoco quería dejar otra impresión.

-NERV invita –dijo el espía al sentarse, mientras identificó a una mesera desocupada y la llamaba-, así que elige lo que quieras, siéntete en confianza al hacerlo.

-Um… ¿de verdad? Este… -la alemana procedió a mirar el menú.

La mesera llegó

-Buenas noches señor. Señorita… ¿Ya eligieron lo que se servirán cada uno?

-Bueno… Quiero un risotto cubierto de queso y un ojo de bife, por favor.

-Buena elección señor. ¿Señorita…?

-Yo querré unas papas con romero, y un ojo de bife.

-Buena elección usted también. ¿Beberán algo?

-Yo quiero una botella de Chivas de 25 años, ¿y tú, Asuka?

-Un jugo natural, me da lo mismo el sabor. Gracias.

-Vengo en un momento.

Kaji se preparaba para beber el mejor whisky en su vida, algo para lo que tendría que ahorrar (y mucho) si se lo comprara él, y Asuka se disponía para, en unos minutos, degustar el mejor corte de carne disponible en el mundo.

Desde el principio, para conservar su apariencia o al menos no aparentar lo que los otros hombres con niños, se echó para atrás. No le interesaba ver a Asuka de otra forma que no fuera el de una niña de 14 años, una a la que encima intentaba sacarse de encima siempre, pero esto era trabajo. Para bien o mal, esto es distinto.

-¿Cómo te sientes, Asuka?

-Bueno… no me siento muy bien en realidad. Tengo varias cosas en la cabeza, sueños lúcidos, pesadillas…

-A ver, Asuka. Cuéntame.

-A ver… -la pelirroja miró con confianza al hombre mayor, que echado atrás, esbozó una sonrisa comprensiva.

-Soy todo oídos.

-Es que…

La pelirroja soltó casi todo. Las pesadillas de ella muriendo en combate o con la bestia púrpura, la visión de su entorno haciendo un escarnio público a su costa, el estrés que le genera pensar en que Hikari puede irse, la distancia emocional con el resto de su entorno, la salida que Shinji organizó y lo que la hizo sentir que a pesar de todo pensara en ella… palabras que siempre encontraron una respuesta comprensiva como mínimo, ya que en muchos de estos tópicos su ex tutor simplemente no podía ayudarla de manera directa.

Kaji miraba con una sonrisa lastimera a Asuka, mientras llegaban los platos con un jugo que, aparentemente era de durazno, y la anhelada botella de whisky. Realmente no podía hacer nada para detener al menos uno de estos problemas más que escucharla, pero eso no era excusa para intentar hacerla sentir mejor.

-¿Sabes, Asuka? Creo que debes empezar por pedir disculpas. No todos son como Maya, Shinji y Misato, que lo intentan y son cordiales contigo. No estamos en circunstancias normales donde en NERV los vean como niños. Son pilotos, sabes que son la única esperanza contra los Ángeles, la verdad es que el trato a ustedes… ¿cuatro me dijiste que son ahora?

-Sí. Desde ayer, nuevamente –dijo Asuka, obviamente omitiendo los detalles confidenciales.

-Escúchame. Si empiezas por ahí, créeme que con el tiempo podrás armar una relación mejor con todos.

-No sabes lo difícil que es, para ti es fácil decirlo.

-No, te lo digo porque es precisamente lo que debería haber hecho con Misato. No terminamos porque yo fuera infiel, pero cuando terminó conmigo yo no peleé por ella, y desde que nos volvimos a encontrar, la verdad es que he hecho todo mal. Te lo digo porque para mí quizás ya es demasiado tarde, pero no es tan tarde para ti. Tienes tiempo, es más, podrías empezar con el mismo Shinji mañana. No te digo que debas hacerlo con todos al mismo tiempo, pero sí tomarte tu tiempo y hacerlo. Créeme cuando te digo que te abrirá muchas puertas, pero debes atreverte, está en tus manos.

-¿Y qué me puedes aconsejar respecto a las pesadillas?

-La verdad… no te puedo ayudar con ello. Estás es una situación similar a los otros pilotos y los del puente, me imagino que son varios quienes están viviendo pesadillas. Es más, si logras acercarte a ellos, quizás podrás compartir experiencias, eso ayudará a todos.

-Tienes razón… -dijo la alemana echándose hacia atrás, tomando un trago de jugo y sin haber tocado aún su plato- es difícil, pero si no lo hago, y Hikari se llega a ir…

-Si lo harás, hazlo pensando en tu sanidad mental, no en que esta gente con la que te debes reconciliar son tu segunda opción. No esperes a saber si Hikari se queda o no para ponerte al día con el resto.

-¿Sabes? Sería más difícil aún si no supieras que decir. Gracias, de verdad.

-No hay de qué, Asuka. Cuando me necesites.

Empezaron a comer. Era comida de primera. Lo sabían y así se sentía.

Comieron en silencio debido a esto. La carne era un manjar de los dioses, la mejor a la que podrían acceder en la vida, y no iban a perder tiempo en hablar mientras podían saborear sus platos.

Cuando terminaron, Kaji no pudo evitar mirar al resto del restaurante. Observó con asco a una importante parte de las mesas: hombres viejos, evidentemente con grandes sumas de dinero, coqueteándoles a adolescentes.

Era una escena grotesca que, con orgullo, sabía que no iba a hacer jamás.

-Que ley de mierda… -pensó el espía en voz alta.

-Me imagino si Misato y Shinji vendrían aquí alguna vez… -respondió inconscientemente la 2do Niño en voz alta, cuando quería hacerlo solo en su mente.

-¿Qué? ¿Por qué vendrían aquí ellos solos?

-Bueno… tú mismo los has visto. Desde que el Baka salió de su Unidad que Misato ha puesto mucho más énfasis en su seguridad en particular, y desde que ambos salieron de la Unidad 01 ha sido peor. La verdad me los imagino saliendo solos.

-Asuka, ¿Qué estás implicando?

-… -no iba a delatar a Misato a un nivel tan alto tampoco sobre todo porque no tenía pruebas, pero se dio cuenta sobre qué no debía hablar- Nada realmente, solo… se han vuelto muy cercanos, y…

-Te da celos, ¿no? –preguntó Kaji más relajado.

-¿Celos? ¿Del Baka?... Sí. Sin buscarlo y sin quererlo, tiene todo lo que necesito, quizás más. Esa es la verdad. No quería… es más, no quiere pilotar el Eva y es el mejor piloto. Tiene el cariño y respeto de la gente del puente, recibe cumplidos… me llega a dar vergüenza admitirlo, pero… –dijo la pelirroja derrotada y sabiendo que no ganaba nada ocultando su verdad- lo peor es que… él me gusta, y creo que nada de lo que haga me dará una oportunidad con él.

-¿Te preocupa que él esté enamorado de Katsuragi?

-Ajá –respondió ella asintiendo con la cabeza, sabiendo que si era así y se le declaraba a la Mayor, era el fin.

-Bueno… tú inicia por arreglar las cosas con Shinji. Apenas pueda intentaré acercarme a Katsuragi. Matamos dos pájaros de un tiro, ¿te gusta la idea?

-Sí… de hecho, sí. No sé como agradecerte esta noche –dijo la alemana genuinamente agradecida, con una sonrisa que hace tiempo no esbozaba-, realmente me has ayudado mucho.

-No te preocupes. Es mi trabajo…

-Sí, si… -dijo la pelirroja, que en ese momento cayó en su realidad.

Kaji pagó la cuenta y se fueron luego de la fructífera conversación.

Asuka, a pesar de la última frase, no iba a intentar negar que en todo lo que Kaji dijo había lógica, porque era un ejercicio inútil, pero no podía sentirse aliviada ya que hubiese preferido que esta conversación su ex tutor la tuviera con ella por tener un real interés en su salud mental, o al menos que omitiera el detallito de "es mi trabajo".

Sea cuál sea el caso, estaba más tranquila con respecto a ella misma. Sí, Kaji se sacó la máscara frente a ella, con la misma naturalidad con la que ella alejó a la gente, pero a si mismo le dio la pauta para intentar recuperar al resto. Como si esa fuese su verdadera intención…

Bueno… después de hoy, te libraste de mí. Más me vale que tus consejos me ayuden, sino me quedaré sola, pensó mientras se subía al auto, notando que Kaji llevaba la botella de Chivas en la mano izquierda. Iba en un buen estado, el trago que se tomó mientras comían fue pequeño, pero nunca había visto a Kaji beber siquiera.

En el auto, Asuka le preguntó lo único que no preguntó en la mesa del restaurante.

-Kaji, una pregunta.

-Dime…

-¿Por qué no me dijiste sobre las condiciones en las que hicieron pilotear a Shinji? Hubiese sido todo muy distinto si me hubieras dicho que lo extorsionaron para pilotear.

-La verdad es que me enteré hace poco –mintió-. Todo lo que escuché fue sobre cómo tuvo ese tremendo índice de sincronización desde un principio, y para cuando Misato me dijo, que fue mientras Shinji estuvo dentro de su Unidad –volvió a mentir-, creo que ya era demasiado tarde para decirte otra cosa. Lo lamento si me equivoqué.

-Oh…

De ahí en más, el viaje fue bajo un silencio sepulcral, como si ya estuvieran inconscientemente separando sus caminos.

La feliz pareja en el departamento de la Mayor estaban viendo un programa de televisión en la sala de estar, un programa ligero y jocoso para pasar el rato. A la de pelo púrpura se le ocurrió quedar tapados con su chaqueta de trabajo, total, estaban limpios y la chaqueta era pequeña. Una excusa para ella poder apegar su cuerpo al de él, más que nada, ya que ni siquiera los cubría bien.

El programa terminó a eso de las 9, y con esto, ella se levantó y apagó la tele para poner música. Eligió poner un mezclado de los grandes éxitos de Led Zeppelin, a un volumen moderado para poder mantener una conversación en el sofá, al que volvió para apoyarse sobre el torso de su muchacho.

-Espero que la cena esté rindiendo frutos –empezó ella mientras distraídamente acariciaba las costillas de Shinji-, necesitamos que Asuka esté bien, alguna vez… conociéndola, le hará caso a lo que diga.

-¿Tanto confías en Kaji? –le preguntó Shinji con intriga, que por su lado acariciaba inconscientemente la nuca de Misato.

-No es que confíe en él, pero… creo que Asuka sí lo hace. Ojalá que con esto mejore su estado de ánimo, quizás su actitud. Todos ganaríamos, ¿no crees?

-Ni que lo digas. Aún es tenso que ella despierte en la mañana y no ver su desayuno en la mesa.

-Ya aprenderá que no debe ser así. Dale algo más de tiempo.

-¡Ah! Se me olvidaba. Tengo que pedirle mis deberes, ojala no haya nada para mañana…

-Si quieres te puedo hacer compañía…

-¿En serio?

-O sea… la verdad es que no sé si te pueda ayudar, pero bueno, me gusta estar así contigo –dijo ella mientras le dio un beso al medio del pecho.

Shinji se puso rojo de la emoción. El beso ese le dio igual, no le generó nada, pero siempre es lindo que se ofrezcan a hacerle compañía a uno, y con lo solitario que el 1er Niño suele ser… Ahí se quedaron un rato, en un silencio cómodo, hasta que unos quince minutos después sonó el timbre.

-Yo voy –le dijo Misato a Shinji.

-Está bien.

Como tal madre yendo a recibir a su hija luego de su primera cita, Misato se dirigió a la puerta de entrada para recibir a Asuka, con una genuina ilusión de verla al menos más tranquila que cuando se fue.

Poniéndose la chaqueta, que adentro contenía el arma de servicio con la que debe contar en su trabajo, abrió la puerta, donde se encontró con un sonriente Kaji, y una menos sonriente, pero tranquila Asuka.

-¡Asuka! –Dijo la Mayor con alegría al ver que Asuka venía algo similar a contenta- ¿Cómo te fue?

-¿La verdad? Bien. Me ayudó mucho esto –la pelirroja procedió a abrazar a la dueña de casa-, gracias.

-Eh… no es nada.

Misato se sintió algo así como la hermana mayor de Asuka en ese abrazo.

La pelirroja incrustó su cabeza entre sus pechos, obviamente sin una segunda intención más que agradecerle el esfuerzo, donde, a pesar de que a raíz de esto descubrió la naturaleza de su ex tutor al menos con ella, si logró recibir consejos útiles, precisos y concisos. En el fondo era una por otra.

La Mayor con su brazo izquierdo abrazó a Asuka, y con la mano derecha acarició su nuca, en una forma más bien familiar, comprensiva.

-Ho-hola, Asuka –dijo Shinji, que iba camino a la puerta, sorprendido de ver a Asuka abrazando tan abiertamente a alguien-. ¿Cómo lo pasaste?

-Lo pasé bien –respondió la alemana soltando el abrazo-, gracias por preguntar. Tengo tus cosas en mi mochila, ¿te las paso?

-Si, por favor.

-Bien, enseguida vengo.

Asuka fue a su dormitorio a buscar lo que le mandaron a ella para Shinji desde la escuela, quedando Misato, Shinji y Kaji solos en el dintel de la puerta de entrada.

-Entonces, Katsuragi –empezó el espía omitiendo la presencia del 1er Niño- ¿Cómo te fue hoy en el trabajo?

-Tuve el día libre, al igual que Shinji. Un regalo de Ritsuko.

-¿Por qué no me avisaste? Hubiéramos podido 'jugar' en la mañana –intentó juguetear Kaji mientras trataba de tomar una mano de Misato.

-¡Suéltame! ¡Por favor, ten algo de respeto alguna vez!

-Ay, vamos. Sabes que en el fondo es lo que quieres –respondió Kaji mientras intentaba entrar en el espacio personal de su ex.

-Ya te dijo que la sueltes. ¿Estás sordo?

Al decir esto, el mimado de NERV se posicionó entre ambos.

Los adultos en cuestión quedaron sorprendidos. Kaji, porque simplemente omitió su presencia, la que no había sido un impedimento para en sus términos "juguetear" con Misato, como sucedió en el 'Over the Rainbow' o cuando se vieron por primera vez luego de que el 1er Niño y la Mayor salieran de la Unidad 01.

Misato, a pesar de su asombro en el fondo estaba feliz, porque nadie había saltado a defenderla así antes.

-¿No te vas a disculpar? ¿O de verdad estás sordo? –dijo Shinji que ahora estaba parado entre Misato y Kaji.

-Vamos niño, hazte a un lado –respondió el espía, hastiado de la situación, que atinó a empujar al mimado de NERV hacia un lado.

-¡INTENTA TOCARLE OTRO PELO Y TE VOY A METER UN TIRO ENTRE LOS OJOS! –Gritó la Mayor sacando con mucha habilidad su arma de servicio desde su chaqueta- ¡Inténtalo, atrévete a tocarle otro pelo, que no voy a dudar en matarte por meterte con nosotros!

-¡¿Nosotros?! ¡¿De qué estás hablando?!

-Si alguien llegara a preguntar –empezó ella con una calma sacada de su entrenamiento militar-, te maté por arriesgar la seguridad de dos pilotos de Eva.

-¡¿Seguridad?! ¡¿En serio?! ¡¿De qué hablas?!

-Me intentaste tocar a mí, sin mi consentimiento y violando mi espacio personal, y lo empujaste a él. A los dos pilotos de la Unidad 01. Si te mato, tengo una coartada lo suficientemente convincente.

-Por favor, como si alguien te llegara a creer ese disparate…

-Sería nuestra palabra contra la de un espía triple cara. Ahora, elige…

-¡CARAJO! ¡¿Qué demonios te pasa, Katsuragi?! –Preguntó desesperado Kaji, viendo que de verdad le podría disparar Misato, de toda la gente.

-¿De verdad creías que era una máscara mi desinterés en ti? Ándate ahora, que me cosquillean las manos…

Shinji, asustado, cerró la puerta.

Misato respiraba de forma muy audible.

-¿E-están bien? –preguntó la pelirroja

-¿Ah…? sí, si… -respondió Misato, consumida por la adrenalina.

-Oigan, me iré a duchar, yo… Shinji… tus deberes están sobre la mesa.

-¿Eh…? Oh, sí… gracias Asuka –respondió el 1er Niño, evidentemente asustado.

Asuka se fue al baño analizando lo que acababa de pasar. Vio con sus propios ojos cómo el hombre que básicamente le dio la pauta sobre cómo seguir adelante (pauta que seguía siendo simple y realmente efectiva) era amenazado con argumentos por la Mayor Katsuragi, cuya postura realmente era amenazante. Nunca había sentido miedo de su comandante directo, al menos no como en ese momento.

Kaji quedó un minuto de pie frente a esa puerta. No podía creer lo que acababa de suceder.

No podía creer que ese juego tan inofensivo, al menos comparado con los otros dos que realizó en público, generara esto. Conocía lo suficiente a Misato para saber que, en efecto, Shinji le acababa de salvar la vida.

No podía creer que este mismo niño, que se supone que es tan tímido que poco menos necesita ayuda para hablar, haya sido tan desafiante con él.

Menos podía creer su reacción, la de empujarlo, como si se estuviera sacando de encima un obstáculo. ¿Qué sucedía si a raíz de ese empujón Shinji llegaba a caer, se golpeaba la cabeza y debía tomar reposo? Peor aún, ¿si durante ese reposo venía un Ángel o un Caído? En efecto, puso en riesgo la seguridad de Shinji, y con esto, la del mundo. Si Misato le metía el tiro en la frente, hubiese tenido los argumentos suficientes para salirse con la suya.

Mierda. Definitivamente necesito un trago, se dijo en voz baja mientras se empezaba a alejar del departamento para ir a su auto, pensando en que ahora podía darle un uso útil al whisky que guardaba en la guantera de su auto.

¿De verdad la perdí? ¿Tan mal hice las cosas? Si Shinji no cerraba la puerta, ella… me salvó la vida el mocoso ese. No puedo creerlo… Ella tuvo esa reacción porque lo empujé a él. ¿Será que ellos…? Mierda, puede ser. Mierda, ¿de verdad perdí contra un mocoso? ¿En serio ella es capaz de estar con él? No, me niego a creer esto, es una locura

Cuando Asuka cerró la puerta del baño, Misato estaba considerando salir y matarlo, porque tenía una coartada. Sólo debía asegurarse de matarlo de frente para que esta tuviera sentido al explicarla al Comandante Ikari.

Estaba enceguecida de furia, y estuvo a punto de salir a quemar su adrenalina cuando de repente sintió un tímido abrazo, uno que le ayudó a volver a la realidad. Shinji incrustó su cara en el pecho de la mujer que ama, y el abrazo que le dio fue suave, uno lleno de amor y comprensión.

-Misato, por favor… No lo hagas –imploró el 1er Niño sabiendo lo que pasaba por la mente de la Mayor-, no lo vale.

-Shinji…

La furia la había hecho olvidar la presencia del muchacho que ama, un muchacho que salió y la defendió, quizás a pesar de sí mismo.

Misato besó su frente, y le susurró:

-Gracias por salir a defenderme. No sabes lo que significa para mí eso, nadie se había tomado esa molestia antes…

-Yo… -empezó a responderle su Shinji- yo debí hacerlo las otras dos veces, también. Lamento no hacerlo antes, de hecho.

Ella se alejó lo suficiente para mirarlo a la cara.

-No. Es al revés. Me faltará vida para agradecerte todas las cosas que has hecho por mí y que no tienes la menor idea de lo que significan en mi corazón. Definitivamente me quedé con el Ikari bueno… tengo material de sobra para desquiciar a Ritsuko –aprovechó de bromear para alivianar el ambiente.

-Misato, nos puede escuchar…

-Y es por eso que estoy hablando bajito… no me escuchará decirte que te amo, no al menos hasta que terminemos con todo esto. Te-a-mo.

-Yo… -Shinji enterró nuevamente su cara en el pecho de su amor para que no lo vea rojo como un tomate- yo también te amo. Creo que no sabes cuánto…