Jueves 18/02/2016
Eran las 6 con 20 cuando sonó el despertador del 3er Niño, del día jueves de esa semana. Iba a ir a la escuela por un rato, para luego dirigirse al GeoFrente a tener una prueba de armónicos y luego ir con su chica y sus colegas a comer ramen. Una excusa para salir solo con su chica al día siguiente.
Mientras se vestía con sus pantalones de escuela y una remera que podría manchar para cocinar el desayuno, se dio cuenta de lo feliz que estaba siendo su vida. Tenía una relación amorosa con alguien que le hacía bien y que le juró amor y lealtad, y si bien era cierto que cada pelea era un suplicio, la recompensa a ese suplicio iba a ser formalizar esa relación y quizás, recuperar a su madre.
Jamás el futuro había sido tan auspicioso para Shinji, y dirigiéndose a la cocina para preparar el desayuno de los tres, se predispuso a que ese día no iba a ser menos feliz que el día anterior.
La primera en salir de su dormitorio para bañarse fue la pelirroja, y ciertamente también iba más feliz y tranquila que de costumbre.
El impacto de lo que sucedió la noche anterior seguía ahí, pero no escaló a más, y seguía siendo un gran consejo el que le dio su ex tutor la noche anterior. Una pequeña mezcla de emociones que no mermó su buen ánimo, porque ya en la ducha, se predispuso a que ese era el primer día de la 'nueva' Asuka.
La Mayor, que escuchó el sonido de la puerta del baño cerrarse a disposición de la 2do Niño, se tomó su tiempo para preparar sus prendas del día. A diferencia de sus pupilos, ella no necesitaba guardar expectativas para el futuro porque su presente era demasiado auspicioso.
Estaba con alguien que la hacía sentir digna. A Misato Katsuragi. Una mujer que se ensució todo lo que pudo para manchar la memoria de su padre y hasta antes de ser absorbida por el monstruo púrpura era una persona que (objetivamente hablando) vivía mal.
Tan digna se sentía, que no había ningún rastro de culpa en lo que estuvo a punto de hacer la noche anterior. Lo haría de nuevo, con quién sea. Sea su ex, algún desconocido en la calle o el Comandante.
Asuka salió del baño a los cinco minutos de entrar, dejando el mismo libre a la dueña de casa para ducharse ella.
La pelirroja se demoró diez minutos en vestirse para la escuela y disponerse a comenzar su día, iniciando por sentarse en el comedor a esperar que Shinji tenga el desayuno listo. Quizás deba ofrecerme a hacer las comidas, un día o dos a la semana, no mataría a nadie. Shinji lo hace casi siempre, y Misato se da el trabajo de ayudar allí a pesar de que trabaja mucho, pensó la pelirroja mientras empezaba a emerger el aroma de los huevos revueltos desde la cocina.
Misato apareció desde el pasillo, con una remera dispuesta para desayunar. Como para cambiarse solo para ir a trabajar.
-Buenos días, chicos –dijo la Mayor.
-Buen día –respondieron los pilotos al mismo tiempo.
Shinji llegó con dos platos primero, compuestos por huevos revueltos con tocino picado en cubos que dispuso frente a las dos mujeres chicas sentadas allí. Luego, llegó con dos tazas de café, que también dispuso frente a sus compañeras de piso, y finalmente llegó con su propia porción, para desayunar. Con Shinji sentado a la mesa, dieron gracias y se dispusieron a comer.
A los segundos después, Asuka rompió el silencio.
-Chicos, ¿me podrían escuchar un momento?
-Obvio, Asuka –dijo Misato con la boca llena-. Somos todo oídos.
Cielos, si a Shinji le gusta Misato, entonces está realmente enamorado para que no le moleste eso, pensó Asuka fijándose en el detalle que Misato habló con la boca llena, genuinamente confundida por esto.
-Bueno, primero, lamento lo que les pasó anoche –empezó la alemana-. En serio. Al menos yo ya pensaba que de alguna forma Kaji era distinto a lo que creía, pero jamás a ese extremo…
-No te preocupes, Asuka –la interrumpió el mimado de NERV-. Aunque gracias.
-Bien… dicho esto, debo decir que el consejo que me dio anoche… es bueno, y decidí que… -estaba cediendo a la lógica, y le costaba hablar debido a su orgullo- que mientras antes empiece a hacerle caso a él, mejor. Misato…
-¿Sí?
-Perdóname por ser un dolor en el culo. Lamento haber llegado tan bajo para darme cuenta realmente de ello, no he sido responsable de ninguna forma en estos meses y…
-Me alegro que te hayas dado cuenta. No hay nada que perdonar por mi parte al menos, de verdad.
-Gr-gracias, Misato. Shinji…
-¿Sí? ¿De verdad Asuka está pidiendo disculpas? Debo estar soñando…
-Lo lamento por todo. Creo que lo que ha sucedido en estos meses… me lo tomé personal, y bueno… tú no has hecho nada realmente para lastimarme. Mi orgullo ha sido demasiado fuerte, siempre, y dejé que me dominara…
-Creo… creo que esto nos ha pegado a todos de distinta manera, aunque me alegro que cambies tu visión. Yo tampoco tengo cosas que disculparte.
-Gracias. Prometo que con el tiempo cambiaré. Dejaré de hacer las cosas por mi tonto orgullo, dejaré de decirte Baka… solo les pido tiempo, de verdad intentaré ser mejor. Necesito serlo, mi actitud me ha hecho mal, y también a ustedes dos en particular. ¡Ah!, lo otro. Gracias por invitarme esta noche, Shinji. Lo aprecio mucho.
-Oh… no hay de qué, en serio. Creo que los cuatro hemos pasado por mucho, y bueno… esto nos ayudará a sacar la mente del desastre que tenemos que vivir.
Esa conversación murió ahí, pero todos tenían una gran sonrisa, por lo que el silencio posterior fue de hecho agradable.
Shinji estaba contento de escuchar algo así de Asuka, aunque su sorpresa por escucharla pedir disculpas era mayor.
Misato estaba feliz de que, a pesar de todo, Kaji haya sido útil esta vez para Asuka. Claro que después de lo de la noche anterior, estaban a mano.
Asuka estaba aliviada. No hubiera culpado al dúo si no la disculpaban, sentía que lo merecía si esto terminaba así, pero terminó bien. Su primer día en su genuino intento por mejorar había empezado de buena forma.
-Bueno, con permiso… -dijo Asuka que se levantó de la mesa para ir a su dormitorio para tomar su mochila- le dije a Hikari que la iba a ir a buscar. Nos vemos más rato.
-Nos vemos… -respondieron los enamorados, aún sin terminar de comer.
Misato y Shinji siguieron comiendo su desayuno en silencio, que en el momento que terminaron, el muchacho se levantó primero para lavarse los dientes.
Cinco minutos después, ambos estaban listos y dispuestos para seguir con su día.
-Shin-chan –empezó Misato, abrazándolo y sacándose la máscara, al menos por unos minutos-, ¿quieres que te lleve a la escuela? Lo que sí, es que llegarías más tarde, junto a Rei. Debo ir a pasar a buscar a Toji para que haga de turno hoy.
-Claro, me gustaría. ¿Debo esperarte?
-Si prefieres, puedes esperarme en el auto mientras hacemos el cambio de turno.
-Está bien. ¿Vamos?
-Vamos.
Poniéndose las máscaras nuevamente, se dirigieron al Alpine de la Mayor, para ir en dirección a la casa de Toji.
Eran alrededor de 20 minutos de camino para llegar hasta allí, donde Shinji aprovechó de tocar dos tópicos que, en medidas bastante diferentes, le preocupaban.
-Misa-chan.
-¿Sí, Shin-chan?
-Estaba pensando en un par de cosas.
-Y esas serían…
-Bueno, ¿me acompañarías a pasar el rato con Toji antes de la prueba de armónicos? Saldremos sin él, y…
-Me imagino que estarás ahí…
-Bueno, sí…
-Entonces te acompaño.
-Genial. Con una media hora antes bastará…
-Me gusta esa idea. ¿Y la otra cosa en la que pensabas, cuál es?
-Es mucho más importante, de hecho. Si Rei –empezó el 3er Niño, recordando lo que hablaron la mañana anterior- es clon de mi madre, ¿eso no la hace mi hermana?
-Oh… No puedo creer que no haya sacado esa conclusión antes que… me parece que sí. Creo que es tu media hermana.
-Es curioso…
-¿Qué es curioso?
-Hasta hace un par de meses pensaba que no tenía nada, y ahora… ahora puede ser que tenga hasta una hermana. Y más importante que eso, te tengo a ti…
-Shinji… -A Misato la consumió la emoción. La persona que ama, acaba de descubrir que es posible que tenga familia de sangre, algo que parecía imposible fuera del Rey bastardo, y aún así, ella era su prioridad. Ella…
Si no es porque estaban en la calle, posiblemente con agentes de la Sección 2 siguiéndolos de cerca, ella se lo hubiese devorado a besos ahí mismo de la sola emoción que la acababa de hacer sentir. Y por lo que iba a ser el día, para su inconveniente, no iba a poder hacerlo una sola vez siquiera.
Cuando llegaron a una luz roja, ella puso su mano izquierda sobre la mano derecha de él.
-Te lo he dicho varias veces ya, pero me faltará vida para agradecerte todo lo que haces por mí.
-No, no es nada… -respondió Shinji, confundido y rojo como un tomate- Solo es lo que siento.
-Por eso mismo, Shin-chan.
El muchacho se perdió en esa sonrisa que ama con el alma, tanto así que se le fue el rubor de la cara y sus ojos se llenaron de fascinación.
Llegaron a la casa del nuevamente 4to Niño, que entró al deportivo lleno de optimismo, uno inusual para lo que había vivido dos días antes.
-Buen día Shin-man. Misato-sama…
-Buen día –dijo el dúo al unísono.
-¿Cómo te sientes? –preguntó la Mayor.
-Me siento bien, con energías. Es más, ojala venga un Ángel o un Caído mientras yo esté de turno, quiero acabar con esto cuanto antes.
-Cuidado con lo que deseas. Yo pensaba igual que tú, y terminé en cama dos días pensando que no iba a despertar, y si tu idea es recuperar a Sakura…
-Tengo que terminar vivo al pelear… lo sé, por eso quiero poder pelear lo antes posible.
-Toji, escúchala… -interrumpió el 3er Niño- Estás sin ningún tipo de entrenamiento, espero que puedas entrenar eso sí, si de verdad quieres pelear…
-Tranquilo hermano, estaré bien. Y si no, tú me protegerás. Si proteges sin quejarte al demonio rojo…
-Oye, To-hermano –corrigió sobre la marcha Shinji, poniéndose al corriente con el 4to Niño-, no nos creerías lo que pasó hoy en la mañana: Asuka nos pidió disculpas por su actitud, nos dijo que iba a intentar cambiar.
-¡IMPOSIBLE! –Exclamó Toji, incrédulo- Misato-sama…
-Sí. Ojala sea capaz de cambiar de verdad, a nosotros dos nos pidió tiempo para ella poder acostumbrarse.
-Dios mío, los milagros existen… ¿tan mal está?
-No tienes idea, hermano. A mí también me alegra que de verdad lo intente.
Luego del impacto, Toji siguió la conversación hablando de banalidades. De verdad estaba de muy buen humor, y tanto la Mayor como Shinji asumieron a que el deportista se convenció de que iba a tener una chance de recuperar a su hermana sana y salva, tal como cuando Misato salió de la Unidad 01 sin secuelas de ningún tipo a pesar de entrar moribunda al Entry Plug.
El mérito del 4to Niño fue llegar a esa conclusión solo, sin ayuda de nadie. No era tan banal como aparentaba ser, ni cerca. Iban a poder contar con él si iban a intentar doblegarle la mano a SEELE y a Gendo.
Cuando llegaron al Geofrente, faltaban quince minutos para las nueve de la mañana, e irían atrasados si no es porque el proceso automatizado para acercarse a la Ready Room tiene una velocidad más que respetable.
Caminaron los cinco minutos de distancia que hay entre el improvisado estacionamiento y la sala de espera, y alcanzaron a llegar a las nueve en punto a la puerta de la misma. Misato tocó la puerta, y en un par de segundos, una estoica Rei hacía acto de presencia para recibir al trío.
-Buen día Rei –saludó animadamente Misato.
-Buen día Mayor. Suzuhara-kun, Ikari-kun…
-¿Qué tal, Ayanami? ¿Lista para irte? –preguntó Toji.
-Sí. Solo denme unos minutos para cambiarme.
-Tómate tu tiempo, Rei.
Rei fue a su dormitorio a cambiarse ropa, y Toji entró a la sala de estar, con Shinji y Misato esperando a la 1er Niño para ir a la escuela.
-Misato… -preguntó Shinji tirando de la chaqueta a la Mayor, como indicándole que se le acerque al oído para susurrarle.
-¿Si…?
-¿Crees que sea buena idea que hable con Rei de…? Tú sabes…
-Oh… a ver… espera a que esté yo. Tú sabes cómo es Rei, quizás te haga alguna pregunta complicada y será mejor si soy tu respaldo, pero no hoy… quizás sea buena idea mañana, antes de que salgamos los dos…
-E-está bien –respondió el mimado de NERV algo ruborizado, ya pensando en su cita.
-Estoy lista –interrumpió Rei, vestida y lista para ir a la escuela. Cuando ustedes quieran.
-Vamos –respondió Misato-. Que tengas un buen día, Toji.
-Ustedes igual, chicos.
El trío ahora conformado por la Mayor y la 1er y 3er Niño se dirigió al deportivo para ahora ir a la escuela. El día de la Mayor ni siquiera comenzaba realmente…
El camino a la escuela fue en silencio, sabiendo que no podían aspirar a más en esos quince minutos teóricos de viaje, que se transformaron en cinco con el manejar de la Mayor.
-Bien… aquí estamos. Bajen, que ya van tarde. Oye, Rei…
-¿Si, Mayor?
-Nos acompañarás esta tarde, ¿no?
-Sí, Mayor. Iré con ustedes, pero… ¿qué tal de la prueba de armónicos de hoy?
-Iremos después de eso. No te preocupes. Ahora vayan, que de verdad van tarde.
-Misato –interrumpió Shinji-, yo llegaré a NERV un rato antes…
-¡Es cierto! Asegúrate de avisarme cuando llegues. Ahora sí. ¡Vayan!
La mujer de cabello púrpura los vio alejándose camino a su salón de clases, y con una sonrisa de felicidad, se dirigió al GeoFrente. No tenía tanto trabajo, y quería sacar de quicio a Ritsuko lo antes posible. Tenía todos los argumentos para sacar pecho por el hombre que ama, y la Doctora en Jefe era su única víctima posible.
09:45 horas
Ritsuko Akagi era una mujer que hasta hace un par de meses era capaz de guardar sus sentimientos y emociones en un lugar recóndito de su ser. Ella sabía que no faltaba quién decía entre pasillos que se había convertido en un robot sin emociones, pero esa táctica se había convertido en efectiva considerando todo lo que había que hacer y vivir.
Llevaban casi ocho meses en una dura guerra ante los Enviados de Dios, una que al parecer estaba terminando antes de lo calculado. Llevaban cerca de dos meses, además, peleando contra Bestias enviadas por el hombre, que tenían la característica de ser más impredecibles y peligrosos (hasta el momento) que los mismos Enviados de Dios, y en la primera de ellas, el daño físico se lo llevaban niños de catorce años. Ella vivía con ello de lo más bien.
Hasta que la hicieron trabajar con los niños Suzuhara y que Shinji le salvara la vida a su única amiga, quién a su vez casi muere salvándole la vida a ella misma. Estas tres situaciones dieron vuelta su cosmología de vida, y la hicieron llegar a la conclusión de que esta misma estaba errada porque le hacía mal.
El daño mental generado por el hecho de que Misato casi muere, y el verla sufrir daños directos e indirectos a manos de la Unidad 01 por sí solos era más fuerte de los que aparentaba. Este primer hecho mencionado, generó que también empezase a tener una genuina preocupación por el 3er Niño, quizás como agradecimiento. Ya no lo veía como a un compañero/subordinado en el trabajo, ahora realmente quería verlo progresar, y esto le generaba culpa también porque sabía que debería sentir esto por los otros dos pilotos, pero entre lo que es Asuka y representa Rei, es difícil.
Pero Toji y Sakura eran otra cosa. Ahora era personal, y quizás no por los mejores motivos.
El hombre que durante años ella ha creído amar la expuso. La expuso a cuidarlos, que le mostraran agradecimiento, que se mostraran con ella como buenas personas. La expuso a bajar su guardia a niveles que ni siquiera con el Rey Bastardo había necesitado hacer.
Llevaba dos días decididamente trabajando en cómo iban a derrotar al destino. Para esto contaba, por ahora, solo con Maya, y ahora iba en camino a ver a alguien que podría ayudarla en nombre de la venganza.
Que impresionantes son los coletazos de la guerra. Peleamos contra todo y todos, y nuestra esperanza real para sobrevivir, son niños… Bueno, si quiero arreglar las cosas, debo empezar por aquí antes de seguir buscando aliados. No puedo creer que me aprovecharé de la sed de venganza de un adolescente…
El adolescente en cuestión se encontraba leyendo una revista de deportes en la Ready Room. El tomo de esa semana hablaba sobre cómo iban los avances en el mundo respecto a la intención de volver a jugar futbol profesional competitivo. Era un desafío difícil y algo egoísta, considerando que el semillero del mundo, Sudamérica, prácticamente quedó despoblado debido a que es el lugar más cercano al Polo Sur, y los pocos habitantes que hay no han logrado ni siquiera armar un gobierno único. Ni hablar de que los países sudamericanos pudiesen tener gobiernos autónomos.
Toji estaba en eso cuando de repente tocaron a la puerta.
-[Toc- toc toc]
-¿Si…?
-Toji, soy yo. La Dra. Akagi.
-Oh, sí… deme un momento.
El moreno 4to Niño se levantó del sofá, donde estaba cómodamente sentado, hacia la puerta para dejar entrar a la científico jefe en NERV.
-Buenos días, Toji.
-Buenos días, doc. ¿Cómo ha estado? –preguntó alegre el muchacho.
-¿Yo…? Bien, creo… dentro de lo posible.
-Me alegra escuchar eso, doc. Pase. ¿Le puedo ofrecer algo? ¿Agua, algún refresco, algo para comer…?
-No, no… con un vaso de agua me basta, Toji. Muchas gracias –respondió la doctora, muy sorprendida por el ánimo del niño.
-Enseguida voy. Doc, pase… Siéntase cómoda.
La Ready Room es un lugar que, por su composición, le recordaba mucho al departamento de Misato, siendo la única diferencia es que dentro de esta instalación de NERV también se está con los zapatos puestos.
Cuando pueda tomarme un par de días libres, me iré una noche donde Misato. Me interesa saber si de verdad aprendió a cocinar, además, hace tanto que no hablamos de cosas que no sea el trabajo…
Finalmente se acomodó en el sofá, al medio de este, y en ese momento llegó el deportista, complicado con un par de vasos de agua y un plato con unas papas de bolsa que ubicó en una pequeña mesa que acercó al medio del sofá y un sillón de un cuerpo que asimismo acercó al sofá, para quedar a poca distancia de las papas y la doctora, así como para que ambos pudieran colocar sus vasos.
-¿Desde cuándo tienen refrigerios aquí? –preguntó Ritsuko.
-Desde nunca, creo. No he revisado la verdad, es mi primer día en espera… estas papas las traje yo, para tener algo que comer mientras hablamos, doc.
-Vaya… buen detalle. Gracias. Intentaré que haya refrigerios siempre, se reúne más gente de la que se planeaba antes… Bien –empezó la doctora, yendo al grano-, no es por ser maleducada, pero ambos necesitamos algo del otro, y estoy saltándome mis deberes, así que dime, ¿sobre qué quieres hablar conmigo?
-Bueno, quiero saber si con mi padre recuperar a Sakura cuando todo esto termine. Me imagino que los otros Evas también funcionan con almas, y a Misato-sama la recuperaron una vez, y a Shinji dos. También asumo que sin un alma, el Eva queda inerte, entonces tengo claro que si recupero a Sakura no será antes de terminar las guerras, pero terminando eso quiero recuperar a mi hermana.
Toji era un muchacho decidido, eso Ritsuko lo sabía, pero esto era otra cosa. Estaba exigiendo algo que falló dos veces en su aplicación, una vez su madre con la madre de Shinji, y ella misma con el propio Shinji, y ambos fracasos siendo a manos de la Unidad 01. Aunque también, si bien no iba preparada para este escenario tan directo, su intención de hablar con él iba por este lado, de llevar a Toji en una dirección que a ella le servía pero en la que ambos podrían salir ganando.
-Escucha, te diré algo que Shinji no sabe, por lo tanto no se lo puedes decir.
-E-Está bien… -respondió el muchacho poco convencido de tener secretos con alguien a quién empezó a llamar hermano.
-La operación en la que fallamos en recuperar a Shinji de su Eva, no fue la primera. Fue la segunda. La primera vez que intentamos sacar a alguien de la Unidad 01 fue a la madre de Shinji…
Ritsuko, con mucha calma y una dicción envidiable, explicó de forma clara, precisa y concisa cómo fue el proceso por el cual Yui Ikari quedó absorta en la Unidad 01. También le explicó la historia de Asuka, y cómo está relacionada ella a la Unidad 02, aunque sin tantos detalles, ya que no conocía el trasfondo de esa historia.
-¿Y… y Rei, doc?
-Lo lamento, pero eso es confidencial. No te puedo dar muchos detalles porque eliminaron sus antecedentes cuando la ingresaron aquí en NERV –mintió ella, mezclando algo de verdad con la mentira-. Mira, Toji, es muy difícil que recuperemos a Sakura, pero, de hecho, es sobre ella que vine a hablar hoy contigo. Te traje algo.
La doctora en jefe de NERV sacó de la parte interior de su chaqueta unos audífonos. Eran dos audífonos sueltos, sólo los cabezales, y con ello le pasó un cargador con un adaptador USB.
-¿Qué es esto, doc?
-Es algo en lo que llevo trabajando hace un tiempo, Toji. La intención de estos audífonos es que puedas comunicarte con Sakura directamente mientras estás en el Eva, a través de mecanismos mentales.
-¡¿En serio?! ¡¿De verdad podré…?!
-Son experimentales. Si no funcionan o tienen algún problema mientras te comunicas con ella, la idea es que me lo hagas saber. Tengo la teoría que al llevar poco tiempo en el núcleo de la Unidad, tendrás mucha más facilidad para comunicarte con el alma dentro. Si de casualidad llegas a comunicarte sin problemas, intentaré trabajar en esto mismo, pero para Shinji y Asuka, aunque será mucho más difícil que resulte en ellos.
-¿Por qué, doc?
-Porque son almas que llevan muchos años en sus respectivos núcleos. El alma en la Unidad 01 lleva ahí más de 10 años ya, y en el caso de la Unidad 02, más de 7. Mientras más comunicación el alma dentro del núcleo tenga con el mundo exterior, quizás sea más fácil recuperarla cuando esto termine. Trabajé en esto con Sakura y contigo porque bueno… ya tienes una idea de que si el Comandante dice algo, ese algo puede influir tanto en su desayuno como en la vida de millones de personas. No había nada que pudiera hacer para evitar lo que sucedió, pero al menos puedo ayudarte de esta forma.
Ritsuko si bien sabía qué hacer en caso de que Toji quisiera intentar compensar este favor, realmente no sabía que más hacer para poder ayudarlo. Sentía que era lo menos que podía hacer por él, independiente si no podían recuperar a Sakura luego.
-Doc… -Toji no sabía qué hacer. Si bien la doctora apreció mucho los aretes, estos eran minúsculos en comparación a todo esto. Esta mujer, que al principio parecía tan apática, le devolvió su brazo y pierna izquierda y quizás le pueda devolver a su hermana, porque si bien era difícil, acababa de inventar un método para que, cuando llegue el momento, sea más fácil. Se tomó esa molestia, por él, y a su pesar, este hecho lo hizo llorar- Yo no sé cómo pueda pagarle esto, esto es…
-Bueno, si quieres ayudarme con algo, escúchame…
-B-bien.
La doctora le explicó cómo iba a funcionar la Instrumentalización Humana, y los planes que tienen SEELE y Gendo, por separado, incluyendo el verdadero propósito de Rei.
-… Ayúdame con esto, por favor. Hablaré de esto con Misato y Shinji lo antes posible porque son los pilotos de la Unidad 01, y Shinji más que nadie merece darse el gusto de arruinar los planes a Gendo. A pesar de todo lo que le ha hecho a mucha gente, él es el más afectado.
-Me parece bien, doc. La verdad es que quiero pelear a su lado…
-Ojala que sean las menos batallas posibles. Los cuatro ya han pasado por suficiente, y cada vez pareciera que es más difícil y más lejano el final de todo esto. Pasó navidad y año nuevo, y no le importó a nadie.
-Bueno… con algo de suerte, podremos festejar esas fechas como corresponde el próximo año –respondió un optimista Toji, convencido y animado por la situación.
-Toji, disculpa, pero no puedo evitar notar que estás demasiado optimista…
-Es que… me anima pensar en que puedo recuperar todo, ¿sabe? Me ilusiona, en serio.
-Me imagino que sí, ojala que todos fueran como tú… bueno, Toji. Me debo ir, mi trabajo me espera.
-Doc… gracias. Por todo.
-… -Ahora era Ritsuko quién estaba al borde de las lágrimas- No hay de qué. No puedo hacer menos, creo. Nos vemos en las pruebas, en un rato.
-Oh, sí. Nos vemos.
La Dra. Akagi se fue, y el 4to Niño quedó nuevamente sólo en la habitación. Silenciosamente se dirigió al televisor para prenderlo, junto con la consola de videojuegos.
Iba a jugar a lo que sea que estuviera puesto, pero antes de tomar el control de la máquina, observó los audífonos y su cargador. Los iba a intentar usar esa tarde, y para ello debían tener carga.
Mientras tanto, la doctora se dirigió a su oficina, con una forma de caminar que aparentaba cualquier cosa menos la emoción que estaba viviendo por poder serle útil a alguien que genuinamente quiere. No, a dos personas que realmente quiere. Tenía confianza en su trabajo, y si bien pensaba que era muy difícil, por no decir imposible recuperar a las madres de Shinji y Asuka, iba a dejar su alma en recuperar a Sakura.
Llegó la hora de almuerzo en la escuela, y Shinji decidió que se iría de allí al terminar. Primero iría al departamento a buscar dinero para la tarde, luego iría a NERV para pasar el rato con Toji y para las pruebas, y luego por el ramen. Lo único que podría intervenir esos planes era un Caído o un Ángel, y para ambos casos iba mentalmente preparado.
El 3er Niño se quedó en su asiento, preparándose para comer, cuando se le acercó Kensuke, quién finalmente iba a poder hablar con él debido a que había llegado tarde, y en ese momento llamó a Rei, invitándola a almorzar con ellos.
Mientras el improvisado trío almorzaba e intentaban entablar una conversación, eran observados por Hikari y Asuka. Shinji las vio y las invitó. Con más ánimo la petiza que la pelirroja, debido a la presencia del otaku más que nada, se fueron a cercar cerca del ventanal que daba al patio de la escuela.
-Hola, chicos. ¿De qué hablan? –preguntó la dirigente de la clase.
-Oh, hablábamos del nuevo juego de Mortal Kombat. Bueno… mas ellos dos que yo –respondió Shinji.
-¿Ah, si…? –preguntó Asuka, viendo que hablaban de algo de su interés.
-Sí. Escuché que saldrá en poco menos de dos meses.
-Espero que salga –intervino ahora el otaku-, les ha costado mucho poder sacar el juego adelante, debido a la falta de dinero. Oigan, ¿cómo creen que estará Toji en el turno?
-Se veía tranquilo. Suzuhara-kun es un muchacho fuerte –respondió Rei, sabiendo que no debía dar detalles-, así que creo que lo hará bien en caso de que suceda algo mientras esté solo allá.
-¡¿Es piloto de nuevo?! ¿¡Por qué?! –preguntó preocupada Hikari, dolida de que ninguno de los pilotos le haya dicho algo al respecto.
-Por decisión del alto mando –respondió Shinji-, no hay más explicación que esa.
-Pero no tiene entrenamiento, ¿o sí? ¿Y si viene un Ángel…?
-No tiene entrenamiento, pero tiene determinación –respondió Shinji en defensa de su hermano-. ¿Recuerdas lo que hizo cuando estuvimos en problemas con el C-Ángel? A pesar de seguir usando las prótesis, hizo todo lo posible para distraerlo. Creo que al menos podría distraerlo hasta que lleguemos allá, y en todo caso, Misato está allí ahora, así que debiesen estar bien.
-Misato-sama… cualquiera estaría motivado si tiene al lado a los 'mejores activos' de NERV, ¿no es así? –respondió Kensuke, claramente omitiendo la presencia de tres de sus compañeras de clase.
-Por favor, Kensuke… Al menos espera a que nosotras no estemos presentes. Que mal gusto tienes, Aida –respondió claramente molesta Asuka.
-Sí, Aida. Si vas a hacer esos comentarios al menos fíjate quién está presente –respondió igual de molesta la dirigente-. Igual que cuando fuiste feliz de la vida a decirle a Toji de la nueva ley, menos mal que ahí te mandó a volar.
-Yo… no entiendo –respondió una estoica Rei.
-¿Cómo eres tan lenta, Rei? –preguntó Kensuke, molesto porque lo hayan interrumpido así-. Hablo de…
-No lo hagas, Ken. No se lo expliques. Ya basta con que Asuka y Hikari lo entienda, ¿no crees? –acotó Shinji, molesto, para sorpresa de Hikari y Rei y la expectación de Asuka.
-Creo que es mejor que lo entienda, Shin-man.
-No. No es mejor, déjalo como está. Y deja de hablar así de ella.
-¿Qué te pasa? Es primera vez que te molesta que me refiera así a los pe…
-En serio, Ken. Detente –respondió Shinji.
Mientras Rei seguía tan estoica como siempre y Hikari estaba muy sorprendida, Asuka se asustó. No la asustaba que esta fuera la segunda vez que se ponía de ese humor para defender a Misato, incluso si ahora ella no estaba presente, sino por la cara de su colega piloto. Ella sabía que si Kensuke seguía tentando su suerte, de alguna forma Shinji le iba a hacer mucho daño.
-Aida, detente. En serio –imploró Asuka sabiendo que el otaku estaba en problemas.
-Asuka, ¿qué te pasa? ¿Qué tanto puede pasar?
-He visto esa cara, Aida. Por favor, hazte un favor y para. Está dispuesto a hacerte daño.
-¿Shin-man? ¿Él? Fuera del robot no mataría una mosca –dijo sin intención ni el tono de voz para provocarlo.
-¿Quieres apostar?
Kensuke lo supo al mirar detenidamente a Shinji. Tenía sed de sangre, claramente. Era la cara de un loco que inspiraba miedo, y algo significaba que Asuka realmente le estuviera pidiendo, ella con cara suplicante, que parase. Si seguía hablando de Misato así, iba a terminar mal, ¿pero por qué?.
-E-está bien. Tranquilízate, Shin-man, no volveré…
-… -El 3er Niño, sin cambiar su expresión, se levantó, dejándole su bento a Rei.
-¿A-adónde vas? –preguntó Hikari, sin entender que acababa de pasar.
-Dije que iría más temprano a NERV. Chicas, no lleguen tarde.
Tres de los cuatro niños que quedaron sentados en el improvisado círculo decididamente demostraban su susto, porque realmente pudo haber pasado algo grave. Rei, en cambio, demostró pena, porque este no era el Shinji Ikari que conoció y que le demostró tanto cariño y comprensión.
-Yo… de verdad no entiendo.
-¿Qué…? ¿De qué hablas, Rei? –preguntó Hikari, aún atónita.
-Algo pasa con Ikari-kun. Me preocupa qué… qué le pueda estar pasando.
Asuka entendía a qué se refería. Esto no era normal bajo ningún estándar porque sí, puede ser que con todo lo que ha pasado Shinji sí esté enamorado de Misato, sacando el hecho que desde que salieron de la Unidad 01 la relación entre sus compañeros de cuarto cambió a una con un entendimiento mutuo envidiable, pero esa cara era similar a la que tenía cuando ella tuvo que pelear con él, y ahí estaba sometido bajo el control del monstruo púrpura. Ahora no, era sólo él, con la disposición de pasar por encima de un amigo.
Pasados los minutos y el susto, a Hikari se le vino a la mente un pensamiento algo venenoso. Será que Shinji… ¿se le declaró a Misato-san? Pero ese día llegó muy feliz… No, no creo que ella lo haya aceptado… Espero que no, porque Asuka… Maldición, no puedo preguntar nada tampoco al parecer. Quizás cuando lo vea solo, pero… Ay, no sé qué hacer. Quizás no deba hacer nada…
-¿Aló, Shin-chan?
-Misato… ¿cómo estás?
-Estoy bien, Shinji…
-Estaré allí en una hora. ¿Puede ser?
-Sí, eso creo… -respondió la Mayor de NERV sintiéndose interrumpida.
-Bien. Allá nos vemos entonces.
-Bien, nos vemos…
Vaya, eso fue raro. Quizás tuvo algún problema en la escuela y aprovechó para venir antes. Le preguntaré aquí que sucedió, fue el pensamiento que recorrió la mente de Misato mientras se dirigía a la oficina de Ritsuko a almorzar. Era su oportunidad de refregarle en la cara que tenía al Ikari bueno.
La Mayor iba alegre a la oficina de su amiga universitaria, a pesar de lo extraña de la llamada de su muchacho, cuando recibió otro llamado, ahora de Asuka.
-¿Asuka? ¡Hola! ¿Cómo estás?
-¿Yo…? Estoy bien.
-Me alegra. ¿Pasa algo? Nunca me llaman ustedes –dijo la Mayor con un tono que dejara claro que no los culpaba por ello-, y justo me llamó Shinji…
-¿Hace cuánto te llamó?
-¿Ah…? Bueno… no más de un minuto. La verdad es que colgué y a los segundos entró tu llamada…
-Creo que deberías hablar con él cuando llegue allí.
-Asuka…
-Estuvo a punto de golpear a Kensuke. Estaba como loco, logramos que él pidiera disculpas, pero Shinji lo iba a golpear…
-¿A Kensuke? ¿Shinji? Pero…
-Kensuke hizo un chiste de mal gusto sobre ti –empezó la alemana acusando al otaku, sabiendo que era la única forma de entregar un contexto decente-, y bueno… Shinji le dijo que se detuviera, pero la cara que puso… era casi similar a la cara que puso cuando peleo en la última batalla. Si lo hubiese llegado a golpear… no sé si lo hubiéramos podido detener. Hasta Rei dijo estar triste por Shinji…
-Asuka, cálmate. No pasó, y Shinji me llamó para avisarme que viene en camino. Cuando llegue hablaré con él. Los hombres siempre suelen hacer chistes de mal gusto sobre las mujeres, aunque no deban… pero si actuó como dices, es porque algo más pasó. No te preocupes, hablaré con él, y estará más tranquilo para cuando llegues con Rei a la prueba de armónicos.
-Está bien, Misato. Te llamé porque bueno… creo que él te escuchará si le dices esas cosas.
-Gracias por avisarme, Asuka. Yo también creo que me escuchará. Nos vemos en un rato.
-Nos vemos…
Esta era una de las cosas que quería evitar la semana pasada. Bien… sigue siendo el Ikari bueno, pensó algo alterada la Mayor que, sabiendo lo que acababa de saber, tenía que llevarlo por un mejor camino. Era su responsabilidad al ser aún la tutora del 3er Niño, además de que si él no estaba bien, ella no lo estaría. Aunque por otro lado, nadie la había defendido sin la posibilidad de recibir algo a cambio. Esto a Misato la sonrojó y le hizo poner una cara de felicidad inmutable. Hablaría de esto con Shinji, sobre las formas de hacer las cosas. Por otro lado, la defendió… Se sintió nerviosa ante esto, aunque luego sintió una punzada de culpa que la hizo relajarse.
Llegó con su almuerzo a la oficina de Ritsuko para encontrar a la falsa rubia bebiendo café y sentada frente a su computador, apretando teclas como si la vida fuera a acabar si se detuviese.
-¿Qué tal, Rits?
-Bueno… trabajando, como puedes ver.
-¿Y se podría saber en qué?
-Aún no.
-¿Tan seca para responder?
-Es algo secreto. Me estoy aprovechando de mi control con las MAGI para esto, te prometo que te lo diré lo antes posible, pero no en este momento. ¿Y tú? ¿Qué tal tu día libre?
-Empezó y terminó horrible, pero el día en general fue maravilloso, revitalizador. La conclusión de esto es que Shinji es lo mejor que me pudo pasar.
-… -Ritsuko dejó de trabajar, apagó la pantalla y giró su silla rápidamente hacia donde estaba la de pelo púrpura- Misato… ¿Qué hicieron?
-¿No vas a almorzar?
-¿Qué hicieron?
-¿No vas a almorzar? Tranquila, no es lo que crees.
La doctora fue a su bolso a sacar su porción de comida.
-Bien. Almorzaré. Ahora respóndeme…
-Nos negamos, de hecho… dos veces.
-¡¿QUÉ?! –exclamó la doctora, preparándose para estar furiosa.
-Te dije que te tranquilizaras. Dios, ¿tan mala imagen tienes de mí? Nos negamos por nuestro bien. Además, te dije que no me aprovecharía de él, y aunque no lo parezca, no lo he hecho. Todo lo que ha sucedido ha sido por iniciativa de él, y no he hecho nada que lo pueda arruinar. De hecho… fue para evitar eso que no lo hicimos en la mañana.
-… Carajo. Explícate.
-Llegamos en la mañana al departamento, y bueno… cuando entramos a cambiarnos ropa, yo… -ya en este punto el tono de voz de Misato cambió de uno muy jovial a uno triste- colapsé en mis rodillas, cuando solo estaba en shorts y sostenes. Shinji entró a mi pieza al escucharme llorar. Con los minutos nos empezamos a besar, y… era mi rutina antes, ¿sabes? Estar triste por algo y dejarme arruinar por algún hombre, al menos para cambiar una sensación con otra. Nos detuvimos cuando nos miramos y ambos llorábamos. Él estaba dispuesto a dejarse arruinar si eso me hacía sentir mejor y… no. No con él. Le dije que si lo íbamos a hacer, que no iba a ser así, que sería en el que fuera el día más feliz de su vida. No lo voy a arruinar, Rits, y a pesar de que me costó, nos detuvimos y nos quedamos ahí un rato largo, como recomponiéndonos.
-Perdón, pero me cuesta procesar todo esto. Parece algo improbable, sobre todo de tu parte.
"Luego de que mi madre me explicara qué es la Instrumentalización, pensé en que no sabía si seríamos capaces de soportarla". "No les va a importar lo que estés haciendo mejor ahora, todos siguen viendo a la puta alcohólica que eras antes". Parece que tengo razón. No importa cuánto lo intente, aún ve a mi antigua yo…
-En fin –siguió Misato, omitiendo sus pensamientos-, como te decía… el resto del día fue maravilloso, y al final, cuando terminamos de cenar él fue al baño, y se ganó detrás de mí para besarme, y… le pregunté si este había sido el día más feliz de su vida… ¿Me creerías que me respondió que no? Me dijo que me vio llorar de tristeza, y que por eso no podía ser el día más feliz de su vida… sentía que si me decía que en efecto lo era, se estaría aprovechando de mí.
-… -quedó atónita la doctora, esto iba contra toda lógica de la libido adolescente.
-Viendo cómo ha sido esto para él, la verdad me imaginé que podría serlo, y la verdad es que si me decía que sí, yo no habría tenido cómo saber que no lo era, pero no… -ahora el tono de voz de Misato era de emoción- prefirió decirme su verdad.
-La verdad no sé qué decirte –empezó Ritsuko, con una cara inmutable-. No te voy a mentir, me da asco la imagen de ustedes dos compartiendo cama, ni hablar de la idea de imaginármelos teniendo sexo, por lo que me es contradictorio con lo que siento al verlos felices. Sí, yo al menos tuve la capacidad de ver a los pilotos como simples herramientas, hasta que Shinji te salvó la vida de esa forma tan dramática. Es egoísta de mi parte querer que él progrese como ser humano solo después de ello, pero es lo que siento francamente, y la verdad es que nunca te he visto tan feliz, para que hablar de él. Solo te pido que…
-Mira, Rits. Si lo hacemos, será porque él querrá, no antes, si es lo que te preocupa. Realmente todo lo que ha sucedido es por iniciativa de él, es Shinji quién ha tomado todos los riesgos aquí, y creo… -Misato pensó las palabras que iba a usar. Sabía que no iba a conseguir la 'bendición' de su amiga, pero al menos podría lograr que dejara de cuestionarla tanto- creo que el margen de inocencia que aún le queda se la quitaría si tomo el control en el sexo…
-¿O sea que estás dispuesta a sacrificar la experiencia las primeras veces?
-Sí. Creo que en general siempre será distinto con él, y bueno… estoy dispuesta a esperarlo. Si quiere que suceda mañana o en seis años, será ahí cuando suceda, aunque la experiencia no sea la mejor al principio.
-…
-¿No me dirás nada?
-No, es solo… -ahora era Ritsuko quién era medía sus palabras- Nunca antes te había escuchado así de determinada, decidida… ten claro que no te denuncio porque desde que él te salvó todo ha sido demasiado extraño, y además te ves feliz. Además, te escucho enamorada, y…
-¿Crees que no lo estuviste nunca de Gendo, no? Te conozco lo suficiente, Rit-chan. A mí no me engañas –le recordó Misato al ver que su amiga puso ambos ojos como platos.
-...Ahora que lo pienso, creo que no. ¿Recuerdas esa vez que te dije sobre mi relación con mi madre? –La doctora acusó el golpe, no los denunciaba solo porque contaba con ellos para arruinar a Gendo.
-Si…
-He estado pensando en los últimos días que quizás Gendo sólo era otro motivo de competencia con ella. Estoy arruinada, Misato. Totalmente arruinada…
-Cuando terminemos las guerras podrás buscarte a alguien mejor, Rits. Todos la hemos pasado mal, te ganarás una oportunidad de ser feliz cuando acabemos con esto –le respondió la de pelo morado con una gran y optimista sonrisa.
-Sí, tal vez tengas razón…
-Claro que la tengo, no todo es tan terrible. Bueno, me voy… Shinji viene en camino y debo hablar con él. Lo haré a solas en mi oficina.
-¿Viene hacia acá?
-Sí. Al parecer tuvo un problema en la escuela, por defenderme… Incluso Asuka me llamó preocupada. Dijo que vio triste a Rei por esto.
-… -Lo que le contaban a la doctora era irrisorio, porque en la misma frase Misato implicó que Shinji iba a ser el victimario en esta situación, que Asuka se preocupó por esta actitud y que Rei mostró sentimientos- Entonces ve. Quizás de qué problema te habrá estado hablando Asuka para que te haya llamado preocupada.
-Nos vemos en un rato, Rits –la Mayor se levantó de su asiento con su bento vacío para abrazar a su amiga, aún sentada-. Anímate, lo mejor está por venir.
-Dios te oiga, Misato. Dios te oiga…
Misato se fue camino a su oficina mientras pensaba en qué hacer para calmar a Shinji, y Ritsuko se quedó en la suya pensando en cuanto Misato estaba cambiando. Tres meses antes no hubiera contemplado esperar a que su pareja quisiera sexo, menos sacrificar el disfrute para darle tiempo.
La Mayor llegó a su oficina, y desde allí llamó a su muchacho.
-¿Aló?
-Shin-chan, soy yo.
-Misato...
-Cuando llegues, pasa primero por mi oficina, por favor. Avisaré a seguridad para que te lleven allí.
-E-está bien.
-Cuídate.
Ambas partes cortaron, y Misato puso su chaqueta sobre la cámara. Era posible que tuviera que tomarse su tiempo.
El 3er Niño, ya algo más relajado, pasó brevemente a su departamento a buscar el dinero para la tarde.
Nunca antes me había molestado, pero sigo molesto. ¿Tendrá que ver con cómo estoy con ella, o debí actuar así siempre? Nunca antes me había fijado en que realmente eso de los 'mejores activos' es de muy mal gusto, pensó Shinji mientras ahora salía del departamento, con el dinero en su billetera.
El camino a NERV no era tan largo como aparentaba, pero sí era muy difícil poder entrar realmente a las instalaciones. Iba bien en sus tiempos, pero era latoso saber que en realidad estaría allí en cuarenta minutos cuando el camino era de unos veinte desde el apartamento.
Su SDAT iba en el track 8, otra pieza clásica de rock, que tal como el resto de canciones de ese género, le volaban la cabeza al ser un mundo nuevo para él.
"Look away from the sea
I can take you anywhere
Spend a vision with me
A chase with the wind
Move closer to me
I can make you anyone
I think you're ready to see
The Gates of Babylon […]"
A Shinji le empezaba a hacer sentido el por qué a su padre le gustaban tanto las canciones que trataban sobre tener poder. Al mimado de NERV le volaba la cabeza todo, no solo la lírica de las canciones, sino que la instrumentalización de las mismas. Todos los músicos eran demasiado buenos, pero no imaginaba a su padre siendo un fan de los instrumentos.
Luego de la revelación de su madre dentro de la Unidad 01, tenía todo el sentido del mundo que a su padre le gustara la dominación, sobre todo si su objetivo era ser un Dios. Pero no. Shinji iba decidido a recuperar a su madre de forma física, no le importaba ser un Dios, y para ello iba a pasar por encima de casi todo el mundo de ser necesario, menos de una persona…
La canción se llamaba 'Gates of Babylon', de un grupo inglés llamado Rainbow, misma banda creadora del 3er track. Se preguntaba si alguno de sus integrantes sobrevivió al Segundo Impacto, y si habían sobrevivido todos, si seguían tocando juntos.
Cuando se bajó del metro, el reprosuctor de música iba en la canción 11, que acababa de empezar. Era mucho más tranquila que el resto, y de una banda que reconoció de inmediato.
"Oh let the sun beat down upon my face,
Stars to fill my dreams
I am a traveler of both time and space,
To be where I have been
To sit with elders of the gente race,
This world has seldom seen
They talk of days for which they sit and wait
And all will be revealed […]"
Lo que sí, es que los gustos del Comandante en Jefe de NERV, cuyas puertas estaba cruzando para entrar, eran consistentes. Eran canciones y piezas musicales llenas de epicidad en todo aspecto, epicidad que le daba una especie de energía renovada en el cuerpo, que le recorría desde la espalda y terminaba en los pies, lo que le daba energía.
-¿Piloto Ikari? –preguntó el guardia, tomando por sorpresa al 3er Niño que se sacó un audífono.
-¿Eh? Sí, soy yo…
-La Mayor Katsuragi me pidió que lo acompañe a su oficina.
-Sí… ella me aviso de esto. Vamos.
Caminaron 25 minutos por el laberinto que son esas instalaciones, donde Shinji aprovechó para conocer.
Eran pasillos aún más oscuros y lúgubres que de costumbre, con muy pocas puertas y aún menos gente. Fueron por lo menos veinte minutos donde no se toparon con otra alma, hasta que luego de tomar un ascensor llegaron a un pasillo que, en efecto estaba bastante iluminado y había un par de personas que los saludaron.
Las puertas eran oficinas que había visto antes. Un piso más arriba estaban las oficinas de su padre y de Fuyutsuki, solo que habían debido pasar por esas otras puertas desde las jaulas de los Eva, nunca directamente desde la entrada, por lo que ya podía ubicarse y saber que estaban a unos cuantos pasos de la oficina de la Mayor.
Cuando llegaron a la oficina que tenía una placa arriba que decía "Katsuragi M.", el guardia tocó la puerta, y la abrió apenas escuchó el 'pase'.
-Yo me hago cargo.
-Entendido, Mayor.
Misato estaba de frente y con los brazos cruzados, aunque su rostro no se veía porque la luz de su oficina estaba apagada, calculadamente queriendo darle algo de dramatismo a esta situación. Vestía una minifalda y una remera rosa sin mangas ajustada al cuerpo, y estaba usando unos zapatos cuyo tacón era de punta de aguja, que fácilmente era de diez centímetros. Su chaqueta, colgando de la cámara.
Shinji ya no se ponía tan nervioso como antes, pero definitivamente era demasiada mujer para él, al menos tan de repente.
-M-Misato, me m-mandaste a llamar… –dijo el 3er Niño sin poder ocultar lo nervioso que estaba.
-Sí, lo hice –le respondió ella, quién aprovechó de comenzar a caminar para acercársele y decirle lo que debía.
-¿Pa-pasó algo?
-Sí, y me preocupa. Quiero que sepas que no estoy enojada contigo, todo lo contrario, pero necesito que te relajes, ¿sí?
-¿S-supiste que pasó? ¿Q-quién te dijo…?
-Asuka… me llamó muy preocupada poco después de que me llamaste tú –le respondió la Mayor, abrazando a su muchacho desde el cuello con una sonrisa que reflejaba el saber que había alguien que la defendía-, dijo que tu cara cuando discutiste con Kensuke era similar a la que pusiste cuando 'peleaste' contra ella misma estando fusionado con la Unidad 01…
-Bueno… no es la primera vez que hace ese chiste, pero ahora me molestó. La verdad sigo molesto por ello, no me había dado cuenta que es de muy mal gusto. Quizás también debí defenderte antes…
-Escucha…
Shinji ni siquiera debía preocuparse. Conocía lo suficiente a la mujer que ama, así que tenía claro que ese dulzor, esa ricura en su voz era genuina. No estaba molesta, y eso era un alivio.
-Los hombres siempre harán chistes de mal gusto, aunque no deban, y para la próxima… déjalo que haga ese chiste. Sea quien sea, no importará, porque al final del día mi lugar es así, contigo –aquí, la Mayor apoyó su frente contra la frente de su muchacho, que estaba en un estado catatónico, perdido en los ojos marrones frente a él-. Ellos no importan, así que déjalos que hablen.
-K-Kensuke dijo…
-No importa, Shin-chan. No tengo idea, y no sirve que sepa que chiste hizo. Para la próxima, piensa en este momento, porque así estoy y estaré solo contigo. Esto es solo nuestro, de nadie más, ¿está bien?
-S-sí…
Ella lo besó para finalizar la conversación. No había una sola pizca de lujuria o doble intención en él, había paz y tranquilidad, comprensión y entendimiento.
Estar así había dejado de ser una sensación agradable, era un sentimiento. Era de lo mejor que podrían experimentar ambos, y ese mismo sentimiento que estaba sintiendo en ese momento la convenció de que si lo debía esperar dos horas o cinco años, la espera iba a valer la pena. Esa garantía era impagable. Luego de un par de minutos soltaron el beso y apretaron el abrazo. Todavía tenían al menos una hora antes de ir con Toji, una hora hermosa.
-Misato…
-¿Sí…?
-Lo último que quiero hacer es arruinar el momento, pero…
-Mi trabajo… sí, lo sé –mirando los pocos papeles que tenía-, pero no te quiero soltar, Shin-chan.
-Y-yo tampoco, pero…
-No quieres que tenga problemas, ¿no?
-No, menos por mí…
-Lo sé… Ven, acompáñame.
Misato lo tomó de la mano izquierda y caminaron hacia el escritorio de dicha oficina. El papeleo no la iba a tener ocupada más de veinte minutos, y luego de eso iba a quedar libre por el día, pero había encontrado una forma de hacer su trabajo y seguir así, con ese sentimiento indescriptible llenándole el alma.
-Shinji, siéntate.
-¿En cuál silla? –preguntó Shinji al ver dos sillas disponibles.
-En la que da al escritorio.
-O-ok… -el 4to Niño se sentó, y la Mayor se sentó en su pierna derecha, mandando a las nubes los sentidos del muchacho- ¿Misato…?
-Tranquilo, abrázame con confianza.
-Pero si viene…
-Tienen que tocar la puerta para entrar, si alguien llega a pasar, entonces ahí te cambias a la silla de enfrente. Relájate, no pasará nada.
Shinji, rojo como un tomate, abrazó a la mujer sobre él y ella puso su brazo izquierdo sobre los hombros del muchacho, y con una sonrisa en su rostro empezó a trabajar, más lento que de costumbre.
Así pasaron los minutos, con ambos ya adaptados a la situación, hasta que Shinji rompió el silencio viendo que Misato estaba por terminar.
-Misato…
-¿Sí? –preguntó ella sin sacar la vista de su labor.
-Si vamos a pasar el rato con Toji para compensar que no saldremos con él, ¿no crees que sigue siendo injusto que no salgamos con él en absoluto? Te digo porque estuve pensando en algo…
-¿A ver…? Me interesa.
-Creo que sería una buena idea que nos juntemos en la Ready Room a cenar una vez por semana, sea quien sea que deba cumplir turno. Por ejemplo, todos los viernes… Es solo una idea, pero…
-Me gusta… me gusta mucho. De hecho, creo que podríamos incluir más gente, a Rits, los chicos del puente, no sé… es una buena instancia para despejar la mente, sobre todo porque ustedes pilotando, son la primera línea de pelea, y nosotros la segunda… desde el próximo viernes podríamos empezar a hacerlo. Déjame hablar con los chicos, tú habla con los niños, ¿te parece?
-Sí. El lunes hablo con ellos. Cocinamos ahí y todo.
Es maravilloso. Piensa en todo y todos, no quiere que hayan lastimados por los más mínimos detalles, y lo mejor de todo es que me cuenta en todos ellos, planea todo esto conmigo porque me quiere ahí. Parece que todo lo que he vivido ha valido la pena, y no arruinaré esto, así que sí… me saqué la lotería.
La de pelo púrpura terminó, soltó su lápiz, ordenó los últimos papeles y abrazó fuerte contra ella a su muchacho.
-Te amo.
-… Y-yo también, pero… ¿A qué vino eso?
-A nada –respondió ella acariciándole el cuello-, sólo quería recordártelo.
Estuvieron unos quince minutos más susurrándose banalidades, palabras amables y lindas que se les venían a la mente. Nada realmente importante, sólo disfrutarse. Parecía un amorío adolescente a ratos, y quién más disfrutaba esto era Misato debido a que se perdió esa etapa de su vida.
Ella se levantó de su improvisado asiento, y sin mirar mucho a quién ocupaba la silla de escritorio, se alejó un poco y riendo, se dirigió hasta la cámara para sacar su chaqueta.
-Shin-chan, piensa en tu padre todo lo que puedas para que vayamos con Toji un rato.
-No quiero –respondió el 3er Niño en confianza-, ¿por qué lo haría?
-Es que no podrías caminar jejeje…
-¿Qué…? –Miró su pantalón y descubrió la conclusión lógica- Maldición.
Misato no pudo evitar reír de buena gana de este percance, hasta que finalmente abrió la puerta y vio caminar a Shinji cabeza gacha, con cara de que perdió una batalla. Aún no tenía esa capacidad de tomarse con humor estos detalles, así que cuando salieron, ella cerró la puerta de su oficina con llave, y antes de ponerse la máscara lo abrazó por la espalda y le susurró:
"Eso es normal y lo sabes, no te preocupes. Además, solo te vi yo, y soy tu chica. Relájate, conmigo estás en confianza. Prometo que no me burlaré de nuevo cuando te pase. Ahora vamos, Shin-chan". Shinji con esto recuperó los colores. 'Su' chica le dijo que está bien. Ella se proclamó como 'su' chica.
No es que fuera posesivo, no iba a andar gritando a los cuatro vientos que Misato es suya aunque pudiera, pero le acababa de dar una garantía. No necesitaba más.
Con las máscaras puestas, antes de llegar a la Ready Room Shinji decidió pasar al baño a cambiarse su ropa de escuela por el Plug Suit de la Unidad 01, con el objetivo de ahorrar tiempo para más tarde.
Mientras esperaba, Misato se dio cuenta de algo: esas batallas mentales que en un principio pensó que libraría quizás por años, se detuvieron apenas Toji les dio una luz de esperanza, sin saberlo. Ni cinco días alcanzó a cuestionarse las cosas. Se estaba dejando llevar dentro de los márgenes que ella misma se puso, que consistían en que Gendo no se enterara, por lo que la situación estaba bajo control. Eran sigilosos y, al parecer, lo que hacían era a prueba de errores.
Poniendo verdades en las mentiras, convenció a Rei que si se enteraba el Comandante, Shinji sufriría daños, y eso bastó para comprar su silencio. A pesar de lo difícil que fue abrirse así a Ritsuko, eso también bastó para comprar su silencio ante lo que fue un error de tiempo y espacio. Sólo debían esperar, y ella estaba más que dispuesta.
Dejó de cuestionarse respecto a Kaji, aunque ese ataúd se cerró la noche anterior ante la furia de la Mayor. Nadie había saltado a defenderla, de nada. Sus problemas los había tenido que resolver sola toda la vida, y la consecuencia de no haber sabido llevarlos fue la autodestrucción. Era un círculo vicioso, círculo que rompió en todos los aspectos posibles el 'hombre' al que esperaba fuera del camarín de pilotos.
Ella no estaba segura si merecía el amor que le daban, pero sí estaba segura que Shinji se merecía el cielo y más, y estaba dispuesta a luchar por ayudarlo a conseguirlo. Cuando el 3er Niño salió del baño, lo observó, y tuvo la sensación de que no debía mirarlo tan abajo, considerando que él usaba zapatos planos y ella puntas de aguja de cuatro pulgadas.
-Estás más alto. Estoy segura.
-¿Eso crees? La verdad es que no he notado ninguna diferencia.
-Si veo que algo te queda pequeño iremos de compras, lo sabes, ¿no?
-Sí, pero no creo que sea necesario hasta en al menos un par de meses.
-Jajaja…
-¿Qué pasa?
-Nada, es solo que antes ponías una cara de suplicio ante la sola idea de ir de compras conmigo…
-Bueno, es que eso es. S-si voy, iría contigo.
Sí. Merece el cielo y las estrellas. No sé qué hacer para corresponderle…
-Misato, ¿pasa algo? –preguntó el muchacho al ver que 'su' chica tenía la mirada perdida.
-Te digo luego…
-¿Qué…?
-Es que puede aparecer gente, no hay para que arriesgarse. Ahora vamos –terminó de responder la Mayor, sonriendo.
Shinji no entendió el significado de esa última frase, y no alcanzó a darle muchas vueltas porque llegaron finalmente a la Ready Room.
[Toc - toc - toc]
-¿Quién es?
-Nosotros, Toji. –respondió la Mayor.
Shinji y Misato estuvieron ahí unos cuarenta minutos. El 4to Niño estaba jugando Tekken II y el dúo entrante se le unió en un dos por tres.
Luego de perder una de sus peleas, Misato se dio cuenta de algo: se estaba desenvolviendo con demasiada naturalidad con dos muchachos que, en teoría, eran alrededor de quince años menores.
Este era un motivo por el cual los debates mentales parecía que serían tan duraderos en un principio, pero ahora le daba la sensación de estar en un limbo. Casi todo dentro de ella funcionaba a la velocidad y ritmo de alguien de 17 años, y parecía que su cerebro, y sobre todo hormonas, poco a poco empezaban también a adaptarse a esa edad biológica.
El único factor que la mantenía en el mundo de la gente de 30 años eran sus deberes, recuerdos y vivencias. Vivencias que no la dejaban dormir en algún momento.
Hasta la cicatriz bajo su seno derecho desapareció, pero eso solo era la apariencia, y pensando en ello, de manera inconsciente puso su vista en el 3er Niño de NERV, que tenía frente a su pantalla una pelea bastante pareja. El consentido de casi todos por la cantidad de veces que los salvó. Por aquella vez que hizo lo impensable para salvarla. Era un muchacho lindo y sano, cada día más alto. Comprensivo y cada día más cariñoso, empático como casi ninguno y valiente. Valiente por y para ella.
Odiaba no tener la edad biológica y mental de su muchacho. Incluso odiaba no tener entre 17 y 19 años de forma mental, así podría ser más fácil lidiar con lo que siente y quiere realmente. También odiaba no poder instarlo a hacerlo, porque quizás eso significaba aprovecharse de él, y odiaba no poder hablar de esto con alguien. Se odiaba por pensar así de él, pero esas guerras entre el corazón y el cerebro ya las ha vivido por otras cosas. Era sólo otro día más en su vida.
Deseaba con el alma que él quisiera. No lo iba a guiar, se iba a dejar llevar por él porque el motivo que tenía la Mayor no era meterlo en la cama porque sí, sino porque sabía que, de pasar, iba a ser una experiencia extrasensorial que iba a pasar por arriba de cualquier experiencia previa. No tendría sexo, haría el amor.
De repente, el 3er Niño se levanta e inconscientemente ella lo sigue con la mirada hasta el pasillo donde se pierde, y es ahí donde se queda mirando, al pasillo sin iluminación que parece eterno, con la mirada perdida…
-… ¡Misato-sama! –exclamó Toji divertido y confundido.
-¿Ah, qué…?
-Shin-man perdió, te toca…
-Disculpa, es que me distraje.
-Jeje, bastante diría.
Misato se acercó al lado del 4to Niño para jugar contra él.
-¿Vas a elegir personaje o jugarás con el mismo que Shinji?
-Con el mismo. Vamos.
-Está bien… -mientras esperaban que cargara el juego, Toji soltó la bombita- Misato-sama, para la próxima ten más ojo.
-¿Huh? ¿Con qué? –preguntó sorprendida.
-De la forma en la que mirabas a Shinji es la forma en la que me mira Hikari. Tranquila, no le diré nada, pero alguien más puede llegar a sospechar.
-Pero…
-Incluso te estabas haciendo rulitos con el dedo, y te mordiste un labio. Si quiere…
-No, no… está bien. Tranquilo, no pasa nada.
Primero, cómo se abrazaron en la reunión informativa. Ahora, ella pareciendo chiquilla al mirarlo. Eran los errores de ella los que podrían costarles caro.
-Y, Toji… -cambió ella el tema- Dices que Hikari te mira así, ¿te gusta?
-¡¿Qué…?!
-Vamos, estamos solo nosotros. No pasa nada. ¿Y…?
-No lo sé… o sea, creo que no importa. En un poco más de una semana se irá más de aquí casi toda la ciudad. Si se va ella también creo que dará lo mismo, ¿no?
-Ya veo… Creo que puedo hacer algo al respecto.
-Misato-sama, por favor no…
-Tranquilo. Estoy intentando que se quede por otros motivos, pero si lo logro, deberías aprovechar. Vamos a ganarle a todo –dijo la Mayor con una renovada confianza-, podrías hacerla tu novia si tan seguro estás que le gustas.
-No estoy seguro…
-Escucha, te diré esto para que tengas confianza. Si Shinji fue capaz de declararse ante mí, tú también podrás declararte a Hikari.
-¡¿Que Shinji hizo qué?!
-¡MISATO! –Interrumpió aterrado el 3er Niño, pensando que quizás su amor perdió la razón al andar contando ese detalle tan libremente.
-Perdón, Shin-chan. Se dio cuenta de cómo te miraba.
Era demasiado improbable que ella se diera cuenta del efecto que generó esta frase, dicha tan suelta de cuerpo como solo ella podría hacerlo. Shinji casi cae de rodillas por lo imprevisto, y Toji perdió la concentración en el juego, y perdió. Debía cederle su lugar a un catatónico Shinji que no cabía en una pieza.
Jugaron un rato más y decidieron salir de la Ready Room. Venía la prueba de armónicos y debían estar ahí en diez minutos, aunque Misato se tomó el tiempo de recordarle algo al 4to Niño.
-Toji, no se puede saber lo que está pasando con Shinji y conmigo. Es confidencial. ¿Está claro?
-Como el agua…
-Bien, ahora vamos a la prueba.
Parezco una chiquilla, debo tener cuidado. Las tres veces que nos descubrieron fueron por descuidos míos. Ya, mujer. Ponte la máscara.
Los pilotos fueron a las jaulas y Misato fue con Ritsuko y sus compañeros del puente para monitorear la sincronización de los pilotos.
Era un desafío interesante ver si se mantenía la tendencia, ya que si bien una de las pilotos era estable y confiable desde este punto de vista, la otra estaba bastante cerca de ser desechada. Y entre ellos, uno acababa de vivir una experiencia traumática para volver a las filas de NERV, y el otro estaba peligrosamente cerca del 100% de sincronización.
Shinji y Toji, ya cambiados de ropa y listos para la prueba, se dirigieron directamente a las jaulas, para ya subirse a sus Unidades y ganar tiempo. No ganaban nada al esperar a sus colegas, que en todo caso estaban por llegar. Con ambos arriba de sus Unidades, cada uno recibió un canal de comunicación distinto.
-Toji.
-Doc… ¿sucede algo?
-¿Trajiste los audífonos?
-Sí, doc. Los tengo en mis manos.
-Bien. Úsalos la próxima vez que yo te llame. No te preocupes si esto baja tu índice de sincronización, esto es más importante. Iré al Ready Room cerca de las 7 para que hablemos cómo resulta este experimento, ¿ok?
-Ok, doc. Hablaremos ahí.
-Shinji…
-¿Misato?
-En el departamento te paso la mitad del dinero que gastes en un rato.
-E-está bien.
Ambas autoridades sus canales secretos de comunicación y se miraron. Eran motivos de conversación totalmente diferentes para usarse en líneas secretas.
-¿Saldrás con Shinji? –preguntó la doctora, con una pequeña mirada de sospecha.
-Mañana. Hoy saldremos con Rei y Asuka. Fue idea de Shinji para desconectarnos un poco de la mierda. Hoy y mañana nos dividiremos los gastos, y eso también fue su idea para no hacerme gastar tanto dinero.
-O sea que lo de hoy es coartada…
-Para tu información pensamos hacer esto todos los viernes en el Ready Room, desde la próxima semana, e invitar más gente. Eso te incluye.
-Vaya… gracias. Supongo que deberé esperar a su llamada, entonces…
-Sí. Les avisaremos. Somos varios los que merecemos un descanso, ¿y tú? ¿De qué hablabas con Toji?
-Mañana te digo. Es algo en lo que estoy trabajando con Toji, y que si funciona lo intentaré implementar con Shinji y Asuka. No te preocupes –dijo la doctora adelantándose a la mirada de suspicacia de su amiga-, solo podría llegar a ser beneficioso.
-Te concederé esta, amiga. ¿Y las chicas?
-Llegando. En un par de minutos llegan a las jaulas.
Diez minutos después la prueba había comenzado. Toji tenía sus audífonos puestos y sumado a eso, los cuatro estaban con los ojos cerrados y totalmente sueltos de cuerpo.
Los técnicos del puente, la Mayor y la Doctora en Jefe estuvieron una hora mirando las distintas gráficas que exponían los niveles de sincronización, y estas les generaron felicidad por distintos motivos: Rei tenía un estable 65%, Toji tenía un 55%, Asuka subió varios puntos y estaba en un 35%, y luego estaba Shinji, que subió un punto completo y estaba en un 99.5% respecto a su última prueba, hace casi dos semanas.
30 minutos luego de terminada la prueba del día, citaron a la reunión informativa de pauta a los cuatro pilotos que, bañados y cambiados de ropa, fueron hasta la sala de control de las pruebas.
De los cuatro, sólo Shinji había estado ahí, y esto generó que las cinco personas a cargo lo miraran más que al resto, aunque Ritsuko miró con esperanza a Toji, que le dirigía unas miradas cómplices.
-Bueno, pilotos… tengo los resultados del día –empezó Shigeru-. Rei, sigues estable como siempre. Tienes un 65% de sincronización con tu Unidad.
-Gracias, Aoba-san.
-Toji, tu índice también es del 65%, más de siete puntos respecto a la sincronización inicial. Felicidades.
-Gracias, Aoba-san. Tengo esperanza en seguir subiendo.
Era de esperarse. Después de lo que vio, yo también tendría ese índice de sólo haber estado ahí, pensó Asuka sin resentimientos respecto de la prueba de su nuevo colega.
-Asuka, el aumento más significativo fue el tuyo. Subiste más de diez puntos y estás en un 35% -siguió Shigeru.
-¿En serio? Menos mal… -respondió la pelirroja con alivio.
-Y Shinji… subiste un punto. Felicidades, tienes un 99.5% de sincronización…
-Cada uno tiene distintas cargas en este momento –empezó la Mayor intentando de evitar cualquier elogio extra a Shinji para evitar disminuir el estado de la 2do Niño-, y cada uno ha tenido avances importantes respecto a sus experimentos anteriores. Es cierto que Shinji está cerca de la sincronización uno a uno, pero quiero felicitarte Asuka. Sé mejor que muchos lo que te ha costado, y me alegra que luches por mejorar.
-G-gracias, Misato.
-No hay de qué…
-Espera, me gustaría decir algo –empezó ahora la pelirroja, aprovechando la cantidad de gente ahí-. Ya lo hice con Shinji y Misato en la mañana, y ahora me gustaría hablar de esto con ustedes aprovechando que están todos aquí. Primero, Toji, realmente lamento lo que viviste con Sakura.
-N-no es nada –respondió el deportista totalmente shockeado por lo que estaba viendo.
-Y a todos, prometo intentar cambiar. Sé que mi actitud a ustedes dos –mirando a Shigeru y a Makoto- los llevó a apostar contra mí, y les pido disculpas por ello. Sólo les pido tiempo para adaptarme a esto, pero prometo cambiar. Sólo denme tiempo.
Esto último lo dijo arrodillada. El orgullo hace dos semanas le hubiese impedido pensar en cambiar, pero ahora le impedía hacer un gesto de tanta humildad para mentir. Realmente lo iba a intentar, y este era un importante primer paso.
-Asuka… nada justifica que hayamos apostado contra ti. Discúlpanos a nosotros, de verdad lo sentimos –dijo Hyuga con una sonrisa disimulando su sorpresa.
-Te daremos el tiempo que necesites. Nos alegra que puedas recapacitar en tu actitud. Habrá vida luego de esto, así que esfuérzate, y cualquier cosa que necesites, cuenta con nosotros –respondió la doctora, en una frase que golpeó a Shinji ya que se dio cuenta de algo: iban a poder contar con ella.
Misato se llevó a los niños luego de la última charla de ese día, y Toji se dirigió a la Ready Room a seguir cumpliendo su turno de espera. Había terminado ese momento en el que tendría un respaldo si a algún Ángel se le ocurría aparecer.
El 4to Niño tenía una felicidad mesurada. Era muy importante para él lo que había pasado hace un rato.
Tenía claro que mientras tuviera más de un 10% de sincronización iba a poder pilotar, por lo que cualquier cifra superior a esa sólo era tranquilizadora. No le importaba tener un 65% en lo más mínimo, lo que lo tenía sonriendo era que el experimento de la Doctora en Jefe funcionó al 100%.
El nivel de comunicación con Sakura había sido totalmente fluido. Por ella, se había enterado que en el núcleo hay un ambiente totalmente inhóspito, como una especie de vacío donde todo era blanco, aunque ya estaba bien de sus extremidades y había podido evocar un par de cosas materiales, como por ejemplo comida rápida.
Seguía muy asustada porque está inmersa en una situación que no entiende del todo y porque sabe que si su hermano pierde su batalla, ambos podrían morir, pero eso era material para otro momento.
En eso vuelven a tocarle la puerta. El 4to Niño miró el reloj, y eran pasadas las 7.
En cuanto Ritsuko Akagi cruzó el umbral de la puerta, pasó a la sala de estar y se sentó en el sillón individual que había allí. Este diálogo iba a ser rápido, porque si había problemas, se levantaría a intentar solucionarlo. Si había salido bien, se iría a casa a dormir como no lo había hecho en un buen par de meses.
-Doc, supongo que viene por lo del experimento…
-Sí, Toji. Necesito saber cómo nos fue.
-Nos fue bien… Está asustada ahí adentro –dijo el deportista con un semblante algo triste-, no creo que pueda ser capaz de protegerla… creo que será al revés. Seré yo quien deba poner un grano de arena extra para sufrir la menor cantidad de daños posibles, ella no es capaz de ayudarme tal como la Unidad 01 ayuda a Shinji cuando está en problemas, pero fuera de eso, la comunicación es perfecta.
-Toji, no sabes cuánto me alegra… Agendaré más pruebas de sincronización para ti, de forma más seguida, para que la comunicación sea más fluida y podamos hacer menos esfuerzos para recuperarla cuando esto termine.
-Hablando de eso, doc, ¿no hay novedades al respecto?
-Al parecer no hay más Ángeles. Eso significa que nos equivocamos en el cálculo con al menos uno de ellos. Y no he escuchado nada de un próximo ataque de los Caídos, aunque he escuchado un par de teorías bastante irrisorias. Tanto así que ni siquiera vale la pena nombrarlas.
Esto último fue un dialogo calculado. Toji no tenía la menor idea de quién era su madre, y mucho menos de la historia de esta misma. Que de toda la gente sobreviviente en el mundo la principal sospechosa de poner en riesgo a las armas creadas para salvar a la humanidad era una mujer que durante más de diez años todos supusieron muerta, era mínimo un disparate.
-Bueno, Toji. Lamento no quedarme más tiempo, pero me iré a casa.
-Ojala descanse bien, doc.
-Lo haré. Tu también. Te mandaré a avisar cuando será tu próxima prueba.
La doctora se fue, feliz. Al fin podré dormir. Por fin.
La Mayor y tres de sus subordinados iban camino en el Alpine a comer ramen. El estado de felicidad de Misato, quién iba manejando, aumentaba por inercia desde que se empezó a relajar y manejar sus cartas con respecto a su situación con Shinji. Rei, sentada detrás de la Mayor, estaba visiblemente contenta porque nuevamente iría a hacer una actividad que no acostumbra a hacer, invitada por gente que la quiere ahí. Asuka, al lado de la 1er Niño, estaba contenta porque su cambio de actitud le estaba empezando a dar frutos de forma rápida, sin siquiera nombrar que el aumento en su porcentaje de sincronización la alejaba de ser reemplazable. Shinji, sentado en el lugar del copiloto, estaba ilusionado por una de las últimas frases de que escuchó de Ritsuko: Habrá vida después de esto. Iba a tener que hablarlo con Misato, pero estaba seguro de que iban a tener a la aliada más importante de su lado.
El deportivo azul era un lugar silencioso donde abundaba la felicidad. El día había mejorado para todos estando en la base, y al lugar al que iban era a prueba de errores, por lo tanto el día iba a terminar aún mejor.
-Shinji-kun –empezó Misato rompiendo el silencio, con la máscara puesta-, ¿Dónde quieres que vayamos?
-Este… creo que el lugar al que fuimos la última vez. Recuerdo que la comida ahí estuvo rica, además de que sabemos que ahí Rei podrá comer ramen vegetariano.
-Me gusta eso de ti, Shinji-kun. Piensas en todo…
Shinji devolvió la mirada, una llena de amor y orgullo. El 3er Niño tenía la garantía de que lo dicho por su amor era honesto, así que tuvo un pequeño rubor en sus mejillas.
-Oye, Shinji –preguntó la alemana.
-¿Si…?
-¿Le dijiste a Toji que casi golpeas a Aida?
-No… Ahora que lo pienso, no le conté.
-¿Te sientes mejor ahora, Ikari-kun? –preguntó Rei, con una evidente preocupación en su voz.
-Sí. Estoy mejor ahora, gracias Rei.
-Me alegra oír eso.
Tanto Shinji como Misato pudieron aguantar voltearse mirar a Rei, aunque Asuka no pudo hacer el aguante hasta ese punto. Rei, a quién la pelirroja aún tenía catalogada como una muñeca sin emociones (hasta cierto punto) expresó alegría.
Llegaron al local, eligieron platos similares respecto a la primera vez, y terminaron sentados en el mismo orden que esa última vez. Todo igual, la única diferencia es que el silencio en vez de romperlo Shinji, lo rompió Rei.
-¿Ustedes por qué están en esto?
-¿Eh…? –Preguntó Asuka con confusión- ¿A qué te refieres?
-Peleando…
-Quiero vivir –respondió rápidamente Shinji-, y para eso tenemos que ganar. De otra forma no será posible.
-Yo también –dijeron al mismo tiempo Misato y Asuka, lo que hizo que se miraran divertidas por la coincidencia.
Nada del otro mundo en circunstancias normales, pero que para estos cuatro humanos era el paraíso. Eran capaces de ser felices estando juntos, a pesar de sus traumas y problemas. No necesitaban nada más en ese momento, y el objetivo de Shinji estaba logrado, porque se despejaron de la mierda al menos por un rato.
Estaban tan contentos los pilotos que ni miedo tenían de la forma de manejar de la Dir. de Operaciones de NERV, no notaron que iba a 100 km/h en una vía donde el límite es de 50. Todo el camino de regreso al edificio hablaron de banalidades, de videojuegos, algún que otro manga o anime de culto de antes del 2do Impacto, hasta llegar a los departamentos. Rei entró en el suyo y los residentes de la casa Katsuragi en el propio.
-Me bañaré yo primero –dijo Misato-, y sugiero que luego lo haga Asuka. Nuestro pelo es más largo y toma más tiempo para secar.
-Está bien por mí –replicó la pelirroja.
Las mujeres de la casa se dirigieron a sus piezas y el mimado de NERV quedó solo, sonriendo porque algo que él propuso dio resultados inmediatos. Toda la gente de la que se preocupaba estaba feliz, por un motivo u otro. Eso por sí mismo le llenaba el corazón, de una manera distinta que estar con su amor, pero aún así lo llenaba de felicidad.
-Asuka –preguntó Shinji al ver que su compañera de piso salió de su dormitorio-, ¿hubo algo más en la escuela luego de que me fuera?
-Emm… no. No hay nada. Solo ese trabajo para el próximo miércoles.
-¿De qué trata? –preguntó Misato antes de entrar al baño.
-La historia oficial del 2do Impacto. Nada que no sepamos que sea mentira.
Con ese recuerdo fresco, el 3er Niño decidió avanzar en ese trabajo, ya que no podría hacerlo la noche siguiente.
Era un trabajo latoso y repetitivo, algo que sabía mejor que casi cualquiera era mentira, un trabajo digno del mejor mitómano disponible en el mercado. Shinji no podía creer que la gente se comprara la versión oficial, sobretodo porque comparando las historias, tenía incluso más sentido la historia real.
25 minutos alcanzó a trabajar sin ser interrumpido de ninguna forma, por lo que el avance logrado fue bastante. Asuka veía televisión a un volumen bajo y Misato seguía sin salir de la ducha, pero Pen-Pen tenía hambre. Tuvo que levantarse a preparar el alimento del pingüino, que al dejar la cerveza junto con su dueña, se veía bastante más sano y compuesto.
Shinji se agachó casi a la altura del animal para verlo comer. El plumífero estaba mucho más alegre que de costumbre, debido a la alimentación. Su pelaje era más brillante también, y estaba más receptivo con los habitantes de la casa.
Mientras lo acariciaba, Misato avisó a Asuka que desocupó el baño, para que entrara a tomarse su baño de rigor. Sintió que se cerraban dos puertas, así que decidió levantarse para avanzar con parte de su trabajo. Ya eran más de las nueve y se iba a bañar último, además que tenía escuela al día siguiente. Si no avanzaba ahí, tendría que esperar hasta el sábado en el Ready Room u ocupar su domingo.
Cuando se sentó para retomar su trabajo, sintió un abrazo por detrás suyo. La mujer que ama lo tomó desde las costillas para besarle el cuello. Shinji estaba absolutamente helado, tenía miedo que Asuka abriera la puerta de repente y los viera así, y el esfuerzo que el ponía para no exponerlos en público ya había estado cerca de no valer la pena un buen par de veces, tanto por culpa de ella como de él.
-Felicidades, señor 99.5%.
-Misato…
-Interrumpí a Shigeru mientras hablaba porque quizás iba a minar el estado anímico de Asuka si daba espacio a que todos te felicitaran. Con lo que le ha costado, no creo que sea muy buena idea destacar tanto a alguien frente a ella.
-No es que me importe, pero… gracias.
-Te voy a dejar seguir trabajando. Mañana tendremos más tiempo de estar así, con algo de suerte…
-Misato…
La de pelo púrpura lo miró a los ojos, e identificó algo. La mirada del muchacho frente a ella era lo más cercano a la ilusión, como la de un niño a quién están por comprarle un dulce. Pero, ¿ilusión de qué?
Ella se alejó lo suficiente porque realmente tenía curiosidad de esa mirada.
-¿Shin-chan? ¿Pasó algo?
-Misato, yo… -El 3er Niño puso su mano izquierda sobre la mano derecha de la Mayor, cruzando los dedos- Yo te quiero. Te necesito.
+Cálmate, mujer. Lo conoces como nadie, es prácticamente imposible que esté hablando de eso. Relájate.
-Pero, como me mira así… quiero darle el mundo.
+Perfecto, pero no puedes hacerlo ahora. Hay más gente, contrólate lo suficiente.
-Pero…
+Si te dice algo más, pensamos en algo.
Misato se agachó al lado de la silla donde estaba sentado su muchacho, siempre mirándolo a los ojos y sin soltarle la mano. Puso su mano izquierda sobre la mejilla derecha de quién amaba y le sonrió.
-Yo también a ti. No sabes cuánto te necesito…
-Te amo…
-Y yo a ti –se apresuró ella, logrando anular cualquier intento hipotético de ir más allá de Shinji-, que no se te olvide.
Se besaron hasta que escucharon la puerta del baño abrirse.
-Después de bañarme me iré directo a dormir. Buenas noches.
-Entonces mañana en la mañana te paso el dinero. ¿Cuánto gastaste?
-2 mil yenes.
-Bien, te los debo por mañana. Escúchame –susurró la Mayor-, mañana procura estar listo a las 6:30, para que alcancemos a disfrutar de la ciudad.
-Oh… sí. Mañana nos vemos.
-Nos vemos.
Misato fue a lavarse la cara para intentar eliminar parte del rubor en su rostro, y Shinji fue rápidamente al baño para que Asuka no lo viera en esas condiciones. El viernes iba a ser un gran día.
