Viernes 19/02/2016

Shinji y Toji se separaron cuando el 3er niño se bajó del metro. Su plan de espera era simple: llegar al departamento, tener una ducha que le sacara el sudor y vestirse. De ahí, a esperar. Lo único que podría llegar a variar el orden era el momento en el que se topara con Misato, porque antes de salir a ninguna parte quería preguntarle algo en privado.

A las 17:20 estaba entrando al departamento, donde lo primero que vio la docena de rosas que compró un rato antes descansando en agua sobre la mesa del comedor. No tenía una relación normal con Misato, y sabía que no la iba a tener durante un tiempo largo, pero era lindo pensar en que podría ser su novia. Un mísero detalle, tampoco es que cambiaría mucho su vida si ella le decía que no, porque ya la tenía. Al lado de las flores colocó un paquete de bombones que compró camino a casa, y con eso, puso al lavado su ropa escolar, ordenada por colores. Se metió al baño y no alcanzó a estar ahí tres minutos. Mientras se desnudaba, echó a correr la llave de la ducha, y solo se lavó el cabello estando bajo ella.

A las 17:45 estaba listo, aunque con los audífonos puestos. Sólo le faltaba perfumarse.

Misato entró a su departamento a las 17:40, y lo primero que se encontró fue un ramo de rosas y un paquete de bombones. Era evidente que los compró Shinji, y para ella. Nadie se había tomado la molestia de regalonearla con un detalle así. Con una sonrisa de oreja a oreja, se fijó en que el pasillo estuviera vacío al igual que el baño, por lo que sigilosamente preparó sus propios implementos para poder darse una merecida ducha.

Por su naturaleza, el ritual de Misato era más largo que el de un hombre en general, pero no podía darse el lujo de tomarse un baño en la tina porque eso la demoraría más de lo que se podía permitir esa tarde en particular.

Luego de quince minutos bajo el chorro del agua y diez más secándose el cuerpo, se puso su toalla corporal de tal forma que le cubriera el pecho y su sexo, mientras que colocó una toalla más cubriéndole el pelo.

Estando en su propio dormitorio, la dueña de casa empezó con sus propios preparativos. Iba a usar un vestido de seda negro ceñido al cuerpo, uno con tirantes que le cubrían los pechos a través de un amarre en la nuca pero que le dejaban la espalda descubierta casi en su totalidad. La cobertura de las piernas llegaba hasta cerca del inicio de las mismas, convirtiéndolo en una minifalda. Era su mejor y más lindo vestido, y a la vez el más caro. Fue la mejor prenda que pudo comprar con lo que NERV les dio tanto a ella como a Shinji para comprar ropa luego de su transformación corporal.

Antes de ponérselo, claro, debía maquillarse. Nunca antes se había tomado tanto tiempo en verse linda para alguien más, pero esta era una ocasión especial. Iba a salir con alguien que le iba a regalar flores y chocolates.

Shinji miró la hora y eran las 18:20. No iba a algo (en teoría) que no hubiera hecho antes con Misato, además que era ella quién lo iba a guiar en esta oportunidad, así que estaba tranquilo. Él y su calma fueron a la cocina a tomar un vaso de agua, cuando sintió unos pasos.

Luego de hidratarse, se dio vuelta y vio a Misato. A primera vista, ligeramente maquillada, con un vestido precioso y un escote demasiado imponente, tal como se lo imaginó en su interior, mientras que cuando ella lo vio de frente vio a su muchacho logrando verse hermoso. Usaba unos pantalones de tela negros casi ceñidos a las piernas y una camisa negra, usada bajo el pantalón y casi ceñida a su torso. Era simple y efectivo, y combinaba con lo que usaba ella.

Cuando dejaron de estudiar lo que vestía el otro, se miraron a los ojos, y sintieron que de por sí ese momento era muy especial, y las palabras equivocadas podrían arruinarlo. El 3er niño se tomó su vaso de agua y se dirigió donde estaba la Mayor, atraído como si fuera un imán.

Cuando llegó a estar cara a cara, no pudo evitar mirarla de arriba abajo y viceversa, pero no era como si se la estuviera comiendo con la mirada, sino que era adoración al disfraz de piel y carne que cubría el alma de la mujer que ama. Adoración que ella sintió como la golpeaba cuando él la volvió a mirar a los ojos y la besó, tomando sus labios y su espalda en el proceso.

La intensidad y pasión del beso los estaba imponiendo él, y lo hacía bien, claramente aprendido de la experiencia con ella. Abrazaba a Misato en la parte baja de su espalda, aquella descubierta del vestido, pasando ocasionalmente los dedos de arriba abajo, y esto hizo a la Mayor retroceder un par de pasos, chocando contra una de las paredes del pasillo. Eran las cosas que ella le hacía al besarlo, entonces por primera vez se dio cuenta de que lo hacía bien, porque estaba siendo muy rico. Estaba de espaldas planas contra la pared, acorralada entre la misma y su Shinji así como lo abrazaba del cuello apegándolo aún más, y lo único que le bastaba al muchacho para mandar al demonio la cita era que de milagro desatara el nudo de la nuca.

De repente, ese beso particularmente bien hecho pasó a ser caliente, y el único problema con ello era la reserva del restaurante que iban a perder si se dejaban llevar. Claro, si él quería no salían a ninguna parte y se quedaban en casa, no es que perdieran algo si no salían.

-Shinji… -interrumpió ella, bastante sonrojada-, tenemos la reservación, y…

-Tienes razón… Tienes razón. Vamos, solo déjame tomar agua.

-Sí… -¿Y este de donde aprendió eso? No creo haberle enseñado así de bien, además no está nervioso, es como si la inercia lo hubiera hecho actuar… pensó Misato mientras seguía respirando hondo.

-Misato… ¿Viste lo que está sobre la mesa? –preguntó él saliendo de la cocina.

-S-sí… los vi –respondió ella girándose al lado de la mesa donde estaban las rosas y los chocolates.

-… -de repente, él la abrazó por la espalda, quedando a la altura justa para que él darle unos besitos cerca de la nuca- Te los compré porque quiero preguntarte algo.

-Te escucho –respondió ella mientras se giraba para quedar casi cara a cara.

-Sé que no podemos actuar como tal, al menos no en público, pero… -Son pocas palabras, baka… vamos- Me gustaría saber si quieres ser mi novia.

Ella estaba preparada para otra pregunta, de un tono mucho más íntimo y privado, pero Shinji tenía razón. No podían ir de la mano en público, no podían dejarse llevar cuando quisieran, debían seguir siendo cautelosos al extremo, pero quería, y con el beso que le dio a ese muchacho que estaba botando todos los muros de sus miedos por ella, le respondió.

-Obvio, Shinji. Obvio que quiero.

-Genial… g-genial… Ahora sí, ¿vamos?

-Vamos, mi amor.

Ella tomó una chaqueta ligera y se le adelantó al muchacho.

La templanza que mostraba Shinji casi se cae con esas últimas palabras. "Mi amor". Dos palabras cortas y que a la vez son muy grandes, y que su amor las usó con él. Definitivamente ya era el día más feliz de su vida.

A la entrada del departamento cada uno se puso su propio par de zapatos y sus respectivas billeteras, que en el caso de Shinji iban en el bolsillo izquierdo de su pantalón y en el de Misato en el bolsillo interior derecho de su chaqueta.

Los zapatos de Shinji eran los mejores que se pudo comprar con el dinero de NERV. Perfectamente lustrados al punto que brillaban, con un pequeño taco en el talón que le añadía unos cuatro centímetros de altura y que combinaban perfecto con su ropa formal. Los zapatos que se puso ella eran los mismos que usó el día anterior. Eran negros con tacos punta de aguja de unos diez centímetros, y al caminar mostraba su dominio de los tacones. Era una caminata sensual, empoderada y elegante que no dejaría indiferente a prácticamente nadie con quién se tope, y que tenía a su amor babeando detrás suyo.

Obviamente ella se dio cuenta, así que cuando se subieron al ascensor (al que ella llegó antes) lo abrazó, y con su mano izquierda le tomó el rostro, en un acto que no ayudó en lo más mínimo a relajarlo. Tampoco era su intención calmarlo, porque si bien a ella le subía el ego recibir miradas de vez en cuando, la derretía que él se derritiera por ella.

-Shinji, tranquilízate… quizás fue mi error vestir así…

-¡No! ¡Misato, no es así! Yo me puse nervioso, pero no te arrepientas… Estás hermosa, y hu-hueles rico, y… y e-estás feliz, y… quiero verte así siempre… –finalizó el 3er Niño recuperando el temple perdido- Mírame, Misa-m-mi amor. Ya me calmé. Gracias.

Todo eso se lo dijo mientras él la miraba a los ojos y la abrazaba casi desesperado, siempre tomando hacia sí mismo la parte de la espalda que estaba descubierta por el escote, casi como dejando claro su punto, relajándose de a poco ante el contacto de ella y con unas ganas tremendas de seguir mirándola tal como se veía en ese instante. Punto aparte, ella en casa se vestía dejando poco a la imaginación, pero se vistió de esa forma por y para él. Eso le subió el ego a él, y aquellas mirada y abrazo a ella.

"No hay de qué, mi amor"

Salieron del ascensor, directo al auto, donde Misato debía a tener su último momento laboral del día.

-Hey Rits, ¿qué haces? –preguntó usando el manos libres.

-No mucho, ya estoy trabajando en lo que les dije un rato atrás. ¿Y tú? No me vas a decir que ya estás aburrida.

-Estás loca, jaja… estamos recién empezando.

-¿De verdad me llamas para restregarme que tienes a alguien? (un niño trastornado con tantos problemas como tú)

-Jamás, pero tú preguntaste… en fin, te llamaba por algo en particular.

-Soy todo oídos… Maya, alcánzame el atornillador plano… gracias. Ahora sí.

-No alcancé a toparme a Rei. ¿Puedes notificarle que necesito que mañana esté en la Ready Room a eso de las doce? Hay algo que necesito hablar urgente con ella.

-Está bien, pero mañana no te toca trabajar…

-Lo sé, pero es urgente y necesito que estemos los tres solos.

-… Bien, amiga. La llamo ahora mismo.

-Gracias. Nos vemos, y que te vaya bien.

-Nos vemos.

Cuando cortaron las autoridades de NERV, quedó claro que ahora sí que sí son solo ellos.

-Oye, Shinji… ¿y ese beso que me diste hace un rato? No es que me queje, pero estabas muy tranquilo…

-O sea, no es nada que no hayamos hecho antes, y quería tomar la iniciativa, al menos esta vez.

-Uf, lo hiciste bastante bien. No te voy a mentir, mi amor, me pusiste nerviosa.

-¿D-de verdad? P-pero solo te di un beso…

-Es que… Cuando viene de ti es diferente. Es diferente de cualquier otro beso que me hayan dado antes porque tú lo haces mientras me demuestras amor. Además, nadie se había tomado la molestia de regalarme flores y chocolates. Fue lindo de tu parte.

-¿En serio no te habían regalado esas cosas antes? E-es lo que se hace en una cita, al menos eso creo…

-Tú eres distinto al resto, así que dejemos de hablar de ello. Hoy te reservé para mí –terminó ese tópico con una sonrisa en la cara.

-Jeje… e-está bien. ¿Qué haremos?

-Iremos a un restaurant y luego quiero… ¿Sabes qué? Que sea sorpresa. Lo pasaremos bien, te aseguro eso.

-Está bien… ¿Mis-mi amor…? –Preguntó forzado, intentando adaptarse a esta nueva fase de la relación- ¿Qué quieres hablar con Rei?

-De lo que me dijiste el otro día, eso de que son casi hermanos… necesitamos privacidad para ello.

-Ah… No es por nada, pero, ¿nos habrá visto salir?

-No creo. Es casi imposible, ¿por qué preguntas?

-Por nada… por nada.

A los pocos minutos llegaron al restaurant en cuestión. Era un lugar donde servían comida de calidad al centro de Tokio-3, uno de los mejores disponibles en la ciudad. Fue un lugar elegido por Misato porque precisamente nadie podría sospechar de ellos estando en una cita, y la chaqueta elegida por Misato era para ese motivo.

Apenas se bajó del auto se la puso en los hombros, y procedieron a caminar al mismo.

El local de comida era pequeño y servían comida sudamericana, lo cual era el único motivo por lo que había que hacer reservas para comer allí. Todos los otros restaurantes de Tokio-3 eran más grandes de tamaño y vendían la comida japonesa de siempre, y los tres o cuatro que eran mejores que ese estaban en los suburbios para poder entregar un ambiente de mayor intimidad, un lujo que no se podían dar.

La pareja se sentó en una de las esquinas traseras del local, que precisamente daba el mayor sentido de intimidad en el mismo. Lejos de la cocina, del baño y relativamente lejos de las otras mesas, esto logrado por la Mayor usando su influencia como autoridad en NERV, estaban solos en su mundo.

Había solo parejas, de distinto tipo, aunque quedaba una mesa disponible donde había tres sillas, al otro extremo en diagonal de donde estaba la pareja ahora unida. Padres y/o madres con sus hijos/as, parejas de novios que estaban disfrutándose mutuamente, y una que se robaba todas las miradas: un tipo calvo con canas y una barba desaliñada cortejando a una joven que era evidentemente menor de edad.

Era una visual cada vez más común en los espacios públicos de Tokio-3 y en oriente como en medio oriente en general, pero seguía siendo asquerosa. La ley de natalidad la hicieron viejos verdes que solo pensaban en saciar sus deseos más enfermos y oscuros a nombre de una necesidad, y esta ventaja la podían tomar Shinji y Misato, precisamente porque estaban lejos de verse así en público. Sabían usar sus máscaras emocionales.

La chaqueta que llevaba puesta Misato ayudaba, obviamente, porque solo Shinji sabía lo realmente infartante que era el vestido que llevaba puesto, pero sí podían resguardar las apariencias de la forma precisa.

Ya sentados, vieron el menú. Eran platos que para la cultura oriental son exóticos, sobre todo tratándose de un popurrí de recetas de otros países.

Nada de un lugar o país en particular: predominaba la comida peruana y sus preparaciones, pero el consumo de carne era algo que casi dominaba en cuatro de los otros países de Sud América: el estomaguillo chileno, el bife chorizo y ojo de bife argentino, el chivito uruguayo, el asado de tira y la entraña (nombres que contenían las banderas de estos tres países en su menú) y la picaña a la espada brasileña, y también estaba el brisket, corte tradicional estadounidense, todo con el adicional que se trataba en su totalidad de carne wagyu.

La variedad de mariscos era escasa y estaba la mayoría incluída en platos peruanos, por lo que no había nada realmente para destacar más que almejas, mejillones y ostiones tanto crudos con limón y cocidos con queso por encima.

La música ambiente era toda de antes del 2do impacto, y eran temas alegres. Los músicos que sobrevivieron al mismo y los emergentes en su gran mayoría hacían música triste, contagiados por el ánimo mundial en general, por lo que cuando se sentaron la canción que había de fondo era Don't Stop Me Now, de Queen.

Ningún plato era caro como tal y gastarían "poco" aunque pidiesen la cena completa, lo que llevó a Shinji a relajarse con respecto a lo que iba a comer cuando llegó la camarera, una mujer que tenía rasgos algo centroamericanos pero que al atenderlos demostró un mejor manejo del idioma y su labia que varios naturales. (*)

-Buenas tardes, queridos comensales. ¿Ya decidieron que pedirán?

-No lo sé… -respondió Misato, relajada también por los precios- ¿Qué me recomiendas?

-Un ceviche de camarón y salmón como entrada y un corte de carne como plato de fondo junto a un buen vino, y un suspiro limeño de postre.

-Perfecto, yo quiero todo eso menos el vino. Prefiero un jugo, el que sea menos de naranja, por favor.

-A su orden, dama. ¿Y el joven qué pedirá?

-Lo mismo que ella, pero yo quiero jugo de frutilla –respondió Shinji mirando el menú-, por favor.

-Perfecto. ¿Quieren que les traiga salsa de la casa para sus ceviches?

-Sí, gracias –dijeron ambos al unísono.

-Ahora mismo traigo sus órdenes.

La mesera se alejó de ellos y soltaron el menú, donde se terminaron mirando a los ojos. Quedaron evidentemente atrapados unos segundos, hasta que el silencio lo rompió otra canción. Misato identificó la introducción de la guitarra y la inundó la emoción. Era una hermosa canción de Cat Stevens (*).

-Shinji, escucha esta canción y ponle atención a la letra.

-Está bien…

-Escucha, porque te la dedico.

Ella se echó para atrás, con una mirada ya triunfadora y cruzando los brazos, y él echó su cabeza para atrás, como queriendo concentrarse en la letra mientras observaba ese desconocido techo. Su inglés estaba lejos de ser fluido, pero lo entendía lo suficiente.

How can I tell you That I love you I love you But I can't think of right words to say

I long to tell you That I'm always thinking of you I'm always thinking of you But my words just blow away Just blow away

It always ends up to one thing, honey And I can't think of right words to say

Wherever I am girl I'm always walking with you I'm always walking with you But I look and you're not there

Whoever I'm with I'm always, always talking to you I'm always talking to you And I'm sad that you can't hear Sad that you can't hear

It always ends up to one thing, honey When I look and you're not there

I need to know you Need to feel my arms around you Feel my arms around you Like a sea around a shore

Each night and day I pray In hope that I might find you In hope that I might find you Because hearts can do no more Hearts can do no more

It always ends up to one thing, honey Still I kneel upon the floor

How can I tell you That I love you I love you But I can't think of right words to say

I long to tell you That I'm always thinking of you I'm always thinking of you

But my words just blow away Just blow away

It always ends up to one thing, honey And I can't think of right words to say

Cuando la canción terminó, ella levantó un poco la vista para ver la cara del muchacho frente a ella, que aún no estaba derecha. Al ver lo que esperaba, alzó un poco su pierna derecha y lo acarició con su pie

-Camarera –pidió Misato con una voz de triunfo-, ¿puede traerme un vaso de agua, por favor?

-En seguida.

-Gracias. –Cuando la mujer se fue, miró de nuevo a Shinji, sin dejar de acariciarlo- Shinji, que no se te olvide, ¿eh?

-No…

Ella rio un poco de la felicidad, y cuando a Shinji le pusieron el vaso de agua frente suyo, se lo tomó de un solo sorbo.

-Misato, voy al baño.

-Ve. Te espero aquí.

Ella lo vio caminar al baño mientras sonreía, y cuando se giró de vuelta, en el otro extremo vio a Hikari, con quién ella asumió era su padre y su hermana pequeña. Carajo… lo olvidé totalmente. Tendré que hablar con Ritsuko apenas me suba al auto.

Cuando ese pensamiento recorrió su mente, se dio cuenta de la mirada de Hikari, y era de molestia. El adulto con la niña más pequeña reían, pero la compañera de Asuka la miraba con resentimiento. ¿Resentimiento de qué? Shinji volvió del baño, y Misato se dio cuenta que debían ser más sigilosos aún.

-Shinji… no te voltees –dijo ella mirándolo a él-, pero en la otra punta está Hikari con su familia, creo, y me está mirando muy enojada. ¿Crees que haya pasado algo? –susurró.

-Oh… Hikari… se dio cuenta de lo nuestro –susurró él de vuelta, al borde de disculparse.

-¿Ah? ¿Y cómo?

-Antes de decirte a ti que… ya sabes –lo que te digo todo el tiempo-, hablé con ella sobre si debía hacerlo. No le dije que eras tú, obviamente –dijo adelantándose a la mueca que ella estaba empezando a hacer-, pero asumió que era Asuka. No dirá nada porque le dije que me metería en problemas yo –complementó ante la sorpresa de Misato-. No sé si le molesta que salga contigo o que no salga con…

-¿Y por qué saldrías con Asuka? ¿Acaso ustedes…? –ella estaba jugando con él. Obviamente sabía de aquel fiasco.

-NO, no… fue cuando fuiste a esa boda, ¿recuerdas?

-Algo… -dijo ella tratando de evitar conversar sobre algo tan denso en ese momento.

-Bueno… Asuka de un momento a otro me dijo que nos besáramos, y al principio dudé un poco, pero luego ella me retó diciendo cosas de mi madre, y…

-No sé por qué te pregunto, si ambos sabemos cómo fue aquella noche… Crees que a Hikari le dijo otra historia, ¿no es así?

-Puede ser. De hecho me dijo que mi respiración le hacía cosquillas, y me tapó la nariz…

-Jajaja, si…

-Y tuve que alejarla de mí para poder respirar.

-Jajaja… No puede ser… bueno, lo arruinó por completo, ¿verdad?

-Sí… creo que sí jajaja.

-Pero respóndeme –rió Misato ya algo más relajada-, ¿cómo fue que supo Hikari?

-Por lo que hice ayer. Hoy me acorraló y no supe que hacer porque no tenía escapatoria.

-¿No intentaste negarme?

-No pude… espera, ¿me has negado?

-No. No he podido, y la verdad es que hemos debido hacerlo. Tenemos que tener cuidado, se nos está notando mucho a ambos.

Cuando el muchacho le iba a responder para demostrarle que estaba de acuerdo, llegó el ceviche junto a una cuchara de sopa por plato. Ninguno de ellos había visto un plato tan colorido, querían sacarle fotos y llevárselo al departamento como si se tratase de una linda escultura detallista de pocos centímetros de alto.

Mientras admiraban los platos, la misma camarera llegó con las salsas y dos jugos de frutilla de un medio litro por vaso, y antes de que ella se pudiera ir, Misato la atajó porque había algo que no le cuadraba.

-Disculpa… ¿Cómo te llamas?

-Me llamo Javiera, dama.

-Un gusto, me llamo Misato. ¿Cómo es que han conseguido mariscos?

-En Norteamérica, entre el norte de México y el sur de Estados Unidos se han instalado laboratorios y centros de conservación de especies marinas, que incluye la reproducción y venta de los mismos. No tenemos problemas con la carne ya que luego del 2do Impacto se alcanzaron a rescatar las suficientes reses para que no corrieran el peligro de extinguirse, pero todo el marisco lo exportamos desde Norteamérica. ¿Y el distinguido cómo se llama?

-¿Y-yo? M-me llamo Shinji, p-pero no soy di-distinguido, creo… -respondió nervioso.

-Jajajaja… es el más distinguido de este restaurante –respondió Misato-, ya que es el piloto de la Unidad 01 de los Evangelion.

-¿E-en serio? –respondió la camarera, sabiendo lo que implicaba aquello- ¿Y usted trabaja en NERV?

-Sí. Soy su Mayor al mando.

-E-esperen un momento. Mientras… Mientras tanto sírvanse, en unos minutos traeré su plato principal… Ah, un consejo. Sírvanse el ceviche con la salsa roja. Es una simulación de la salsa de rocoto, tradicional y originaria del Perú.

-Gracias por la recomendación –finalizó la Dir. de Operaciones de NERV.

Shinji se puso nervioso y por algún motivo se sintió en problemas. No le gustaba mucho el reconocimiento por lo que hacía, pero si sucedía algo como en las películas, iba a venir todo el personal del restaurante e iban a hacer que todos los comensales brindaran en su honor o algo de esa parafernalia.

-Misato, ¿p-por qué le dijiste eso?

-Porque te minimizas constantemente. No quiero que andes por ahí restregándole en la cara al mundo que eres piloto de un Eva, o que eres el que más misiones ha ganado, o que hables solo de eso, pero quiero que te des el valor que tú te mereces. Quiero que te des el valor que me das a mí, Shinji.

-Misa…

-Cuando salgamos de aquí tendremos tiempo para hablar de ello, ahora disfrutemos. Esto tiene la pinta de ser un manjar.

Había una salsa roja y una verde, pero Javiera les recomendó usar la roja. Al no haber probado nunca esa salsa y al no saber que era el rocoto, decidieron untarlo primero en un pedacito de pan que ya había en la mesa, puesto de antemano junto a otros varios en un plato de té, cortesía genérica del restaurant. La salsa era picante pero no invasiva en el paladar, y luego de probarla decidieron echarle una cucharada completa a sus porciones, y al probar el ceviche… se sintieron en el cielo.

Misato había comido lo que preparaba Shinji, y antes había podido comer comida alemana debido a su tutoría de la 2do niño, pero esto era otro mundo, para ambos. Una mezcla de sabores que no habían podido experimentar jamás y que se potenciaban entre sí, y la salsa le daba el toque final. Al segundo bocado, y sin mirarse, echaron más salsa en perfecta sincronía para seguir degustando ese manjar de dioses, tanto así que era demasiado tarde cuando se dieron cuenta que terminaron su plato.

Con una tristeza cómica, vieron cómo Javiera llegaba con dos platos grandes y con una persona totalmente vestida de blanco que usaba un gorro que cubría su cabellera de manera precisa. La camarera dispuso los platos sobre cada uno de los comensales, y estos quedaron maravillados por la cantidad de colores que había en él, pero antes de analizar el contenido, el hombre de blanco habló.

-Buenas noches. Me llamo Miguel y soy el maestro asador de este restaurante, y antes de decirles nada, espero que estén disfrutando su velada.

-Muchas gracias, Miguel. Yo soy Misato y él es Shinji.

-Ho-hola –respondió el 3er Niño, nervioso.

-No sé si será mucha molestia –siguió el parrillero-, pero me gustaría ver sus identificaciones.

-Claro… no veo por qué no –respondió ella mientras sacaba su billetera-. Shinji, vamos.

-¡Ah! Sí, si…

Ambos pasaron sus identificadores al maestro que analizó los rostros en las tarjetas. Al comprobar que eran los trabajadores de NERV en persona, esbozó una sonrisa y devolvió las tarjetas.

-Javiera, carga estos platos a mi bolsillo. Cóbramelos después.

-¿Q-Qué? ¿Por qué? –preguntó Shinji confundido.

-Es una forma de agradecer el esfuerzo que hacen los trabajadores de NERV. Lo hago siempre que vienen por primera vez, de hecho, pensando que la Srta. Katsuragi no venía con otro trabajador de NERV, estaba preparado para cobrar solo un plato. De mi humilde parte…

-Nuestra –interrumpió Javiera.

-Tienes razón, Javi… De nuestra humilde parte, muchas gracias.

Cuando Miguel terminó de hablar, él y Javiera se agacharon para demostrar su agradecimiento, acto que sorprendió a los comensales de las otras catorce mesas y que helaron al piloto y a la Mayor.

Pasaban sus identificaciones en todas partes, eran rostros que no se ocultaban en Tokio-3, pero era la primera vez que alguien ajeno a ellos mismos les agradecía por su labor. A ambos los ayudó a entender un poco más el peso de lo que vivían, porque estaban tan enfocados de protegerse mutuamente que tenían un poco de lado que si perdían una sola batalla, el mundo se podría llegar a acabar.

Los empleados del restaurant se retiraron antes de que Misato y Shinji intentasen ejecutar un amago de respuesta, y no habrían podido tampoco. Ambos tuvieron que levantarse al baño a lavarse la cara. Shinji lo hizo rápido, entró, se echó un montón de agua en la cara y salió del baño, repuesto para, ahora sí, comer. Cuando llegó a la mesa, fijó su vista en el pasillo que lleva al baño, donde vio como Hikari, en efecto con un semblante que reflejaba molestia, se dirigía al baño de mujeres. Por un momento odió ese semblante.

Cuando la pecosa entró al baño, se encontró con Misato que delicadamente intentaba eliminar todo rastro de llanto mientras intentaba no estropear su maquillaje. Cuando la Mayor de NERV logró su cometido, Hikari intervino.

-Misato-san…

-¿Cómo estás, Hikari?

-Me encuentro, bien. ¿Y ustedes?

-Estamos bien, gracias. ¿Con quién viniste?

-Con mi padre y mi hermana menor. Ustedes lo están pasando bien, supongo…

-¿Y tú no, Hikari? –preguntó la Mayor ya sabiendo la respuesta.

-Misato-san… ¿Cómo duerme por la noche? Lo que están haciendo…

-No está bien, Hikari. Lo sé. Soy la primera en saberlo. Lo único que te puedo decir al respecto es que no te puedo dar los detalles que explican esto, porque aunque no lo creas hay una explicación científica –"inventó"-, pero es confidencial…

-Misato-san, por favor no me diga eso –replicó la pecosa, evidentemente molesta, aunque ni ella misma sabía qué le molestaba más-, no parece…

-Toji lo sabe, y sabe los detalles porque debe estar al corriente de lo que pasa en NERV. Lo único que te puedo decir –siguió hablando Misato, siempre con un tono comprensivo aynque matizado con pena- es que puedo dormir en las noches porque sé que esto es honesto, Hikari. Cuando tienes mi edad y tristemente te tocan vivir las cosas que a mí, no tienes la menor idea de lo que una valora tener algo puro.

-… -No podía estar conforme, pero no había vuelta. Además, Hikari no estaba dispuesta a arriesgar que Shinji termine en problemas- Nos vemos, Mayor. Que tengan buena noche… Intentaré que Asuka mañana se vaya a mi casa luego de la escuela.

-Por favor, si eso sucede, avísenme.

Hikari se fue nada feliz a su mesa, y Misato se quedó ahí otro minuto. Estaba tensa, como si lo que estuviera haciendo se fuera a caer a pedazos en cualquier momento, y eso la tenía intranquila, pero cuando se puso a pensar en las cosas que haría Gendo con tal de recuperar el control sobre Shinji, prefirió irse del baño para no pelear contra su propia psiquis. Y ahí estaba él, con una sonrisa y su plato intacto, esperando a que ella hiciera su entrada. Todo está bien, es solo él esperándome.

-Vino nuevamente Javiera –le comentó Shinji mientras se acercaba a la mesa- y le pregunté por este plato. Me dijo que se llama chivito uruguayo. Lo que está más abajo son papas fritas, pero el resto del plato son tomates, lechuga, cebolla, la carne es rib-eye y encima tiene jamón, queso y huevo frito.

-Bien, compraré chicle de menta luego. Estaremos solos en un rato –le dijo ella con una sonrisa picarona.

-Sí –respondió él totalmente embobado sin entender a lo que se refería.

-Podríamos pedir la receta de esto, ¿no crees? O sea, si es tan difícil conseguir mariscos no creo que nos den la receta del ceviche, pero sí de este plato.

-Tienes razón. Cuando volvamos a ver a Javiera le pediré la receta…

Y así avanzó la cena, con ellos hablando sobre banalidades, como si llevaran años juntos. Lo que ellos vivieron era literalmente irrepetible así como insalubre, por lo que no existió un proceso común para llegar al nivel de conexión emocional en el que se encontraban en ese momento, y no había por qué empezar ahora. Sólo debían ser ellos mismos porque eso basta y sobra.

Cuando iban saliendo del restaurant con la cuenta pagada, la receta del chivito así como otras varias y los lugares donde comprar los cortes de carne a buen precio, cruzaron el local de comida en diagonal para ir a buscar precisamente a Hikari, quien justamente se estaba empezando a levantar junto a su padre y hermana menor para irse del lugar.

Llegando al estacionamiento, Misato fue con el padre de Hikari a su auto mientras que la misma Hikari y Shinji se quedaron fuera del auto del padre de la pecosa, con la niña más pequeña quedándose dormida dentro de él.

-Hikari, ¿qué le dijiste a Misato en el baño?

-Nada importante, sólo le pedí que intente preguntarle a Asuka si se quiere ir a mi casa luego de cumplir con su turno. Discúlpame por andar de chismosa, no tengo excusa, pero pensé que Asuka y tú podrían hacer un buen ídem.

-Bueno –empezó a responder Shinji en voz baja-, hace unos meses lo consideré, pero es muy difícil llegar a ella en un plano que no sea pilotar un Eva. En cambio con Misato… ni siquiera sé cómo explicarlo, sólo sé que no pedí esto, y también sé que ella tampoco, pero aquí estamos. Sé casi todo de ella, muchos de sus miedos, sus fortalezas, sus virtudes, lo que ha hecho para poder mejorar como persona y los sacrificios que ha hecho para ello, y es lo mismo con ella. Nunca pensé que iba a poder tener una conexión emocional con alguien, entonces tener esto con ella es impagable.

-¿Tanto así? ¿Tan lindo es lo que tienen?

-Creo que sí… puede ser. Nos aceptamos, es lo importante.

-…

-¿Recuerdas lo que hablamos en clase? –dijo Shinji cambiando el tópico, a conciencia y desesperado- Si se quedan en Tokio-3, te prometo que te empezaré a ayudar desde el próximo lunes.

-Gracias, Shinji. No sabes lo que significaría para mí.

-Creo que lo sé. Tú sabes cómo es Toji, es testarudo pero buena gente…

-Señor Horaki…

-Debe entenderlo Mayor, me es muy difícil querer que nos quedemos.

-Lo sé, pero es por eso que le pido tiempo hasta mañana. Gestionaré todo para que no haya retrasos en la escuela para sus hijas, y usted pasaría a trabajar bajo mi mando.

-No se trata de que no quiera trabajar bajo sus órdenes, Mayor…

-Por favor, dígame Misato.

-Está bien. Dígame Tanaka… como te digo, no es que no quiera trabajar bajo tus órdenes, pero tengo pavor de pensar que podríamos morir en un ataque…

-Yo misma les garantizo protección especial en caso de que ello ocurra. Yo sé lo que le asusta a usted, y créame cuando le digo que no le pediría esto si no es porque la presencia de Hikari es fundamental para que Asuka esté bien. Si ella se va, es posible que sea reemplazada…

-Misato…

-Yo le dije que no lo iba a obligar, pero este es el ofrecimiento que le puedo hacer. Puedo hacer las gestiones mañana mismo si lo quiere.

-Está bien… Si garantiza la seguridad de mis hijas, aceptaré.

-Perfecto, nos comunicamos desde mañana.

-Yo me voy, Misato. Quedo atento a que me confirmen esto, entonces.

-Me encargaré de eso mañana en la mañana, Tanaka… ¡Shinji! –gritó Misato viendo que el señor Horaki estaba caminando hacia su propio auto- ¡Vamos!

-¡Voy! –Devolvió el grito el 3er niño- Nos vemos en la escuela, Hikari.

-Nos vemos allí, Shinji –respondió finalmente la pecosa, algo más contenta que en el restaurante.

La familia Hikari se dirigió a su hogar, y Misato, que se sacó la chaqueta apenas subió al auto, vio la hora. Eran las 20:05, y sonriendo, echó a andar el auto.

-Asuka se va mañana con Hikari a pasar el día.

-Que bien por ellas –respondió Shinji de forma genérica, sin interés-, creo que es mejor que estén juntas mientras puedan…

-De hecho de eso hablaba con el señor Horaki. Si no es considerado primordial por su jefe, trabajará como el asistente de Hyuga. Ergo, el mío.

-¿Y por qué?

-Porque quiero que Asuka esté bien, y no creo que hay algo que yo pueda hacer. Sé que Hikari le hace bien, así que hice lo que podía que es garantizarle la seguridad a sus hijas que tanto ellas como él mismo merecen.

-…

-¿No dirás nada?

-Tú tampoco te das cuenta… -Shinji puso su mano derecha sobre la mano izquierda de Misato, que a su vez tenía esa mano en la palanca de cambios- Te la rebuscas para ayudar a la gente de formas que no es necesario que lo hagas.

-O sea… Asuka es mi responsabilidad. Es parte de mi trabajo como su tutora que ella esté bien, y era esto lo que podía hacer…

-Maya-san me preguntó –empezó Shinji interrumpiéndola- sobre nosotros, y obviamente no le confesé nada, pero sí le dije que yo no era capaz de vivir por mí mismo y hasta que aprenda a hacerlo, viviré por ti. Quiero que el valor que me das a mí, te lo des a ti misma.

-Shinji… me harás llorar –respondió ella teniendo que limpiarse la cara, sonriendo-. ¿Sabes qué? Cambio de planes.

-¿Qué? ¿Por qué…?

-Quería llevarte al cine, pero te necesito ahora, y la noche aún es joven…

Shinji soltó esa mano, aún algo más grande que la suya para limitarse a contemplar ese rostro tan vulnerable y frágil… quería protegerla, hacer que se sintiera segura, que volviera a reír y a molestarlo como siempre, pero las palabras no emanaban de su boca. Supongo que tendré que pensar en algo mientras vamos en el auto.

Cuando puso atención en el camino, se dio cuenta que iban camino a casa, pero ella dobló por dos calles que (finalmente entendió) los iba a dirigir a un lugar especial. Como si fueran allí a escribir su propio tercer capítulo al mirador.

Misato estacionó más cerca de los árboles que de costumbre, y luego de bajar con la chaqueta ya puesta pero abierta, con la mirada dirigió a Shinji para que se adentrara un poco en el bosque. Cuando ella se detuvo, Shinji avanzó un poco más esperando que Misato diera el primer paso para lo que ella quisiera.

La Mayor se giró sobre sus talones y extendió los brazos, invitándolo a acercarse.

Él se apegó a ella, metiendo sus brazos por debajo de la chaqueta para sentir la piel en su espalda, y debido a los tacones que usaba ella, Shinji terminó con su cara casi completa incrustada en el pecho de la mujer frente a él. El contacto de las manos y la cara de Shinji eran cálidos, agradables. No le molestaba en lo más mínimo la posición en la que estaban, pero en el fondo deseaba que Shinji creciera un poco, lo suficiente para que él fuera el soporte y no ella. Se sentía un poco extraño estar así.

-Shinji, ¿sentémonos? Apóyate en un árbol.

-Está bien –Mientras Shinji se sentaba en el árbol, Misato se sacó la chaqueta y se sentó apoyándose en el torso del 3er Niño, poniendo la chaqueta en sus piernas para cubrirse en caso de que de milagro apareciera alguien.

-Quiero que esto acabe luego. Quiero ganar la guerra y que alguien nos dé una pensión de por vida para poder irnos y vivir en paz. Donde sea. ¿No te pasa eso, Shinji?

-A veces, cuando estoy solo –respondió mientras la abrazaba-, pero la verdad es que intento no pensar mucho en ello. Me pongo ansioso si le doy muchas vueltas.

-¿Y eso por qué?

-Nada en específico… solo que me pongo a pensar que aún tenemos peleas pendientes. Ojala que Kaji llegue con su información luego.

-No dijiste Kaji-san… -Acotó ella, sorprendida con la soltura e informalidad con la que hablaba.

-¿...Qué…? ¿Y eso qué?

-Como si no lo respetaras…

-E-es que… D-después de lo del otro día no puedo respetarlo. Además, cuando lo veo cerca de ti…

-¿Sí…?

-… -No sabía cómo describir ese sentimiento, y le molestaba pensar que ese sentimiento es posesivo- Desde que salimos del hospital luego de la absorción de la Unidad 01 que me molesta que esté cerca de ti. No me gusta sentirme así, pero no puedo evitarlo.

-Esos son celos. Son más normales en las parejas de lo que debiesen, pero entiendo que él pueda generarte eso. –Ella echó la cabeza hacia atrás en el hombro derecho del 3er Niño y se giró a su izquierda, quedando casi cara a cara- No te preocupes, porque no soy de él, y cada día me siento más tuya.

No había mentiras en esos ojos, y Shinji identificó eso al instante. Esas palabras tan importantes y que acarreaban tanto peso se la dedicaron a él, pero no le acomodaban. Menos con Misato. ¿Cómo iba a osar poseer emocionalmente a alguien tan divino como ella? No había ninguna posibilidad, pero sabiendo como ella se sentía, luego de poner su mano derecha en ese rostro tuvo la comodidad para ponerse en un plano que era igual de difícil pero que acarreaba menos responsabilidad, porque los ponía como iguales. Esto, independiente de que se iba a hacer cargo de algo fundamental, sin importar las posibles consecuencias posteriores.

-Misato…

-¿Sí, cariño?

-… Estoy listo.

-... -Ella le sonrió, emocionada- ¿Lo estás?

-Sí. Este es el día más feliz de mi vida.

Al decir esto, la besó. Se quedaron así durante varios minutos hasta que a Shinji de un momento a otro le empezó a doler el lado izquierdo de la nuca debido a la postura. Cuando Misato notó esto, fue ella quien cambió su postura para poder seguir besándolo, y cuando ella se sintió incómoda nuevamente, decididamente se sentó sobre él.

La del cabello púrpura no movió las manos del rostro del muchacho, cuyos dedos de forma meticulosa recorrían todas las curvas que encontró. Ella hacía pequeños gemidos cada vez que Shinji pasaba sus cálidos dedos por la parte baja de su helada y descubierta espalda, que se combinaban con sus pensamientos más profundos, que ya no tenían debates tan complicados como al principio de esto.

El único miedo que tenía en ese momento era ser vista por alguien más, y ese era el meollo del asunto. Desde el primer día, Shinji piloteó para que su padre lo reconozca, que le dé una palabra de aliento, un elogio. Ahora que pilotea por todos menos por su Comandante, tiene miedo que con tal de recuperar ese control emocional sobre el mejor piloto disponible le hiciera algo a alguien más, en este caso a ella. Lo que sea para que vuelva a pilotear solo por él.

Por otro lado, estaba pensando en su Shinji. Este muchacho no la iba a abusar ni a utilizar porque la idealiza, la cuida desde antes de su primera absorción en el Eva, ve por ella, la quiere. Además, este muchacho le está dando todo lo que soñó, y ella intenta darle exactamente eso mismo no por compromiso, sino porque quiere darle el cielo y las estrellas.

-Shinji… -dijo ella rompiendo el beso.

-Dime, Misato…

-Vamos al departamento. Aquí nos puede ver alguien…

-… Está bien… Tengo mucho sudor igual, creo que… -dijo con la respiración entre cortada.

-Shin-chan, cálmate… [Beso] Sólo somos los dos [beso], respira profundo, levántate y vámonos. La noche aún es joven.

Con Misato por delante, tal como si jugaran a las escondidas, se puso por delante de Shinji para ver si había o venía alguien, y cuando pudo comprobar ambas, rápidamente se puso su chaqueta y partieron al auto.

Era muy grande la emoción en ambos, así como el nerviosismo. Llevaban un tiempo haciéndose cargo de esta situación, siendo precisos, desde aquel día en el que compartiendo la Unidad 01 lograron un 600% de sincronización. Todo lo que sucedió entre ambos desde aquel punto terminó siendo el preámbulo para lo que iba a suceder apenas llegaran al departamento.

Fue inevitable para Misato tener flashbacks de lo vivido entre ellos hasta ahora.

Cuando casi los aplasta el Ángel el día que Shinji llegó a Tokio-3, el cómo utilizó Gendo a Shinji para pilotar el Eva 01, lo sucedido luego del 4to Ángel, la casi muerte de Shinji luego del 5to, cuando fueron a comer ramen por primera vez con Rei y Asuka, aquella vez que Shinji fue absorbido por un Ángel y ella se saltó todos los protocolos ante la amenaza de perderlo para siempre, y los dos errores más grandes que pudo haber cometido: no lidiar con Shinji para decirle que el 4to Niño era Toji la primera vez y no lidiar con él luego de que él saliera del Eva luego de 30 días, sin siquiera contar el martirio que fue ese mes.

Usó a Kaji para escapar de Shinji, pero ¿por qué? ¿Qué tan terrible podría suceder si en vez de estar esa noche con su ex se hubiese ido a su departamento a estar en el mismo lugar que Shinji? Esa pregunta se le volvió a cruzar en su mente, porque al menos si se trataba de huir del dolor, había tenido 32 días para hacerlo. No tendría que apapachar a Shinji, menos compartir cama con él, solo tendría que haber estado en el apartamento.

Así y todo, no fue capaz de encontrar una respuesta, ni siquiera una indecente. Lo que había hecho carecía en parte de lógica, incluso desde el sentido "yo soy su tutora y debo ver por mi pupilo", pero ahora iba a tener la posibilidad de redimirse, con él y con ella misma, a pesar de que Shinji ya la haya perdonado.

Ay, mi Shinji… el día que de verdad hagas las cosas pensando solo en ti mismo sucederán cosas malas, pensó intentando de racionalizar el actuar diario del 3er Niño, casi siempre poniendo al colectivo antes que a sí mismo, con el daño físico y emocional que conlleva.

El mimado de NERV, por su lado, puso la cabeza en blanco.

Ella lo vio desnudo el mismísimo primer día en el que entró a su apartamento, pero el cambio ocurrido en él desde ese día había sido gigantesco. Era un muchacho demasiado bien formado para su estatura y edad debido a la reconstrucción celular, y sabía que no era necesario acomplejarse con Misato porque, si bien era cierto que le faltaba por desarrollarse y que no iba a lograr el desempeño de un adulto, si lo iba a hacer muy bien para los estándares que se le 'exigían'.

Era un momento extremadamente importante para el que si bien no iba preparado, sabía que le iban a suceder un par de cosas debido al funcionamiento de la anatomía de los hombres: la primera vez iba a durar muy poco, quizás menos de un minuto, y también podría sentir dolor e irritación. Ahora agradecía haber puesto atención a las clases de educación sexual, porque gracias a ellas ya entendía lo que iban a ser las primeras veces.

Iba tranquilo porque iban a hacer algo que querían, tal como se habían prometido luego de ese amago para escapar del dolor. Había un montón de cosas que él no sabía porque no tenía experiencia, pero ella lo quería a pesar de eso. Sabía que iba ser difícil y quizás vergonzoso la primera vez, pero por cómo iban las cosas entre ellos, sólo iba a ser la primera vez porque habrían más.

Cuando Shinji 'volvió a tierra', se dio cuenta que no iban camino al apartamento que los aguardaba, sino que se habían metido de vuelta a la ciudad.

-¿Misato, hacia donde vamos?

-A la farmacia. Tengo que comprarme las pastillas.

-¿Las pastillas? ¿Q-qué pastillas?

-Las del día después. No quiero ser madre aún, y no me imagino que tú quieras ser padre.

-O sea, si es contigo…

-… -La Mayor tuvo que detener el auto de la sorpresa- Shinji, esto no es un juego. No te digo que no quiera ser madre, pero en este momento no es conveniente. Primero porque ambos somos muy jóvenes, tú más que yo, y segundo, porque aún estamos en riesgo de morir. Si llego a quedar embarazada y por algún motivo uno de nosotros llega a morir en batalla, la herida para el otro será irreparable. Shin-chan, te lo pedí el martes, déjame cuidarnos fuera de las batallas. Confía en mí.

El mimado de NERV la observó, y no solo tenía razón, sino que esa sonrisa era elocuente y cautivante, al igual que sus ojos marrones. Soy muy chico para tener hijos, ojalá que compre muchas pastillas, pensó sin relacionar en ese instante que si ella compra muchas pastillas no es porque quisiera estar diez años sin quedar embarazada.

-Es cierto, tienes razón –respondió Shinji contento y con una sonrisa que confirmaba aquello. Era una compra basada en la lógica y seguridad mutua.

-Gracias, Shin-chan. Ahora vamos.

A los minutos de esa pequeña conversación, Misato llegó con una incontable cantidad de pastillas. Tres bolsas del tamaño más grande que pudieron entregarle rebalsadas de pastillas anticonceptivas.

-¿P-para qué tantas pastillas, Misato? –preguntó nervioso Shinji al ver esa gran cantidad.

-Bueno, por cómo están legislando los políticos es cuestión de tiempo que prohíban la venta de estas pastillas, y si bien tenía pensado comprar un tercio de las que terminé comprando, pagamos por lo menos tres veces menos en el restaurante de lo que deberíamos haber pagado, así que pensé que es una buena idea comprar muchas ahora, pensando en el futuro…

Futuro. Otra palabra muy grande que ella utilizaba con él.

Pertenecer a un lugar y a alguien es impagable, sentir que te quieren es impagable, y sobre todo lo es que cuenten contigo para cosas importantes. Shinji giró la cabeza al frente, echándose en su lado izquierdo para seguir relajándose. La noche seguía siendo joven.

Cuando llegaron al estacionamiento del apartamento, como siempre estaban solos. Ninguno atinaba a bajar primero debido a la expectativa del momento.

Iba a ser la primera vez de Shinji, y quizás también la primera vez de Misato. No había tenido relaciones desde esa noche con Kaji, por lo que no sabía si su reconstrucción celular le había devuelto su virginidad, y aunque no sea así, necesitaba hacer esto. Ambos lo necesitaban, se necesitaban de formas que las palabras no eran capaces de describir.

Al bajar del auto, Misato dejó inconscientemente su chaqueta en el auto, dejándola solo con el vestido de seda, una prenda de ropa que cubría ese disfraz de piel y carne que se encargaba de proteger su alma.

Tal como antes de salir pero ahora en el ascensor, Shinji miró ese cuerpo con adoración más que con deseo, y fue esa misma primera sensación la que lo llevó a acercarse a abrazar a la mujer frente a él, dándole besos en la parte de arriba del pecho, casi en el cuello. No estaba pensando en lo que parecía implicar lo que hacía, porque para él no era más que rendir tributo.

Misato entendió algo distinto, y no es que estuviera en contra de ello. Quería hundir ese rostro en su pecho pero no podía por las bolsas que cargaba, y porque ya sabía que entregarse a él era una buena idea. Una apuesta segura que había esperado toda su vida amorosa en poder hacer.

Por distintos motivos, ninguno fue capaz de ponerse su respectiva máscara, a pesar de que existía el riesgo de que por algún milagro de la vida apareciera Rei en el camino de ambos, que en estas circunstancias muy específicas hubiese sido una tragedia.

Cuando finalmente llegaron a la puerta, Misato cayó en que bajó sin su chaqueta, por lo que solo Shinji podría hacerlos entrar

-Shinji… la llave la tengo en la chaqueta, y quedó en al auto. ¿Podrías…?

-Sí, claro… a ver… Aquí está –cuando finalmente abrió la puerta, Misato se le adelantó tomando las bolsas de pastillas que llevaba consigo.

-Shin-chan, espérame aquí. Vengo ahora.

-S-sí…

Cuando quedó sólo a la entrada de la casa cayó en cuenta de lo que iba a suceder. ¿Cómo lo haría? ¿Cómo se toma la iniciativa? Lo que sucedió hace unos días fue orgánico y triste, ahora se supone que es un acontecimiento alegre pero casi acordado, ¿entonces cómo abordarlo? ¿Debía acercarse como loco aparentando un deseo incontrolable, o era mejor ir lento? ¿En qué dormitorio lo harían? ¿Misato se sentiría cómoda yendo a su cuarto o prefería hacerlo en el suyo?

Todas esas dudas lo pusieron muy nervioso, tanto así que no se dio cuenta que Misato se tomó el tiempo de alejar dos sillas del comedor para sentarse encima de la mesa. Luego de que ella lo llamara para acercarse un par de veces, todas esas preguntas se fueron al demonio cuando la vio sobre la mesa del comedor, con un par de latas de jugo de durazno y linda solo como ella podría estarlo.

Él se le acercó para quedar de frente a Misato, y antes de hablar, la Mayor le entregó una lata para que bebiera de ella. Al darse cuenta que Misato bebió el contenido sin pausas, Shinji decidió imitarla, y esto para la del pelo púrpura era gracioso porque nunca había visto a Shinji hacer algo así.

-M-Misato, estoy nervioso –susurró él mientras ella abrazaba su cuello con los brazos y abría un poco las piernas para acercarlo y apoyarse en su frente-, la verdad es que no sé qué hacer…

-Mírame a los ojos, Shinji, y no los saques de aquí.

-E-está bien…

-Si te sientes incómodo no tenemos que hacerlo. Lo sabes, ¿cierto?

-No es que me sienta incómodo… pero no sé por dónde partir.

-Bien… No me saques la mirada -Al ver que Shinji seguía mirándola fijamente a los ojos, ella se alejó unos pocos centímetros y lo soltó para sacarse la ropa interior, que dejó en la misma mesa sin ninguna parafernalia.

Ahora era su turno. Siempre buscando los ojos de la mujer frente a él, Shinji se abrió el cierre y acomodó sus calzoncillos de tal forma que pudo sacar su miembro al aire.

Cuando Misato se dio cuenta de que Shinji lo había hecho, ella lo volvió a abrazar y se acercó lo suficiente.

-Cariño, ahora es tu turno. Yo te aviso cuando lo hagas.

-Espera… -con un evidente nerviosismo y sin saber lo que hacía, Shinji pasó su miembro por lo largo del sexo ya húmedo de Misato, esperando que ella le indicara cuando llegara al lugar correcto.

-… -sin dejar de mirarlo a los ojos, ella se dio cuenta que estaba finalmente lista debido a la estimulación extra- Ahora, Shin-chan.

Shinji entró en Misato con algo de esfuerzo, y él sintió esa irritación que tenía claro iba a sentir la primera vez, junto con darse cuenta que la cavidad de su amor era apretada (algo que no le enseñaron en las clases de E.S.), pero ella vivió algo que en algún punto contempló pero que no le dio importancia: la reconstrucción celular le devolvió su virginidad. Shinji era su primer hombre, ergo, era una nueva persona en todo aspecto…

Un momento, ¿aún no termina de entrar completo? Es mucho más de lo que debería ser… Se dio cuenta al ver que su muchacho en realidad estaba demasiado más equipado que cuando llegó a su apartamento.

-Shinji, por favor ve lento.

-¿T-te… te duele?

-Sí… es que… perdí mi virginidad, y… no esperaba que fuese tan grande. Considerando tu primer día aquí… –respondió ella con la voz entre cortada debido a la sorpresa.

-¿Qué…?

-La… reconstrucción… de la Unidad 01… No soy de nadie más, cariño… solo tuya.

Eso último no venía al caso, pero tenía que sacárselo de su pecho. Le pertenecía a su Shinji.

Al mismo tiempo que el mimado de NERV tomaba a su amor desde las caderas para acercarla a él, Misato cruzaba las piernas sobre la espalda de su muchacho para retenerlo ahí, y estando así es que se besaron.

Estaban conectados arriba y abajo en unos movimientos lentos y prolijos, como si se estuvieran extrayendo la energía mutuamente, donde el sentimiento que los empezó a recorrer desde el corazón hasta el resto del cuerpo empezaban a ser abrumadores y evidentes. Éste era el pináculo de su relación, el momento en el que ellos se conectaron en cuerpo, mente y alma. Es así como se siente al hacer el amor.

No había nadie ni nada más en el mundo que importara. Nada era más grande que lo que sentían por el otro y lo que ese otro les hacía sentir. Sentirse amado, importante, necesario, que alguien te extrañe y te quiera por quién eres en todo momento, no había nada más importante que lo que estaban haciendo en la mesa del comedor.

Rompieron el beso y decididamente Shinji abrazó a Misato, de la vergüenza que le daba que ella viese su cara de placer, sintiendo mutuamente la respiración del otro en sus oídos, y a los pocos segundos ella aprovechó la ventaja que tenía para lamerle el lóbulo derecho, lo que lo mandó a las nubes.

La irritación inicial pasó a segundo plano, sobre todo para Shinji que estaba por acabar, y no alcanzó ni siquiera a avisar porque la mesa rechinó. Ambos se detuvieron y se miraron, dándose cuenta que ni siquiera se habían sacado la ropa.

-La mesa es… de mala calidad al parecer…

-¿La compraste tú, o…?

-No… la mesa venía con el apartamento…

-¿Por qué no mejor… vamos al dormitorio?

-Me gusta tu idea, Shin-chan –ya aquí Misato recuperó el ritmo de su respiración-. ¿Dónde prefieres que sea? ¿En tu cuarto o en el mío?

-…Donde te acomode más a ti.

-Bien. Anda a la cocina, busca el vaso más grande que encuentres y tómate dos vasos de agua. Luego de eso, anda al baño, límpiate y ponte algo más cómodo. Te estaré esperando en mi cuarto.

Sin dejar de mirarse a los ojos, Shinji salió de Misato y se volvió a acomodar su miembro en su pantalón. Con esto hecho, Misato se bajó la falda y se perdió en el pasillo. Obviamente que no había pasado más de un minuto, era casi imposible que lograra durar más que eso, así que prefirió esperar un poco más para tomar agua y relajarse un tanto para recomponerse.

En la cocina, encontró un vaso para servir cerveza que fácilmente hacía medio litro. Religiosamente bebió dos vasos de esos llenos y fue a su dormitorio a buscar un pantalón corto deportivo para ir al baño y lavarse. Notó la sangre en su entrepierna, y no iba a ser un escándalo por ello ya que aprendió en las clases de E.S. sobre la 'pérdida' del himen en las mujeres.

En el baño se sacó la ropa, se limpió los rastros de sangre y se puso los pantalones cortos, quedando ya a torso desnudo.

No es que Shinji fuese un muchacho brillante, pero era inteligente cuando se le requería. Sabía que iba a ser un proceso largo para entender a Misato en esta nueva etapa, pero era por algo que ella lo quería ahí, estaba dispuesta a esperarlo. Todo estaba bien.

Ella, por su lado, apenas entró a su dormitorio se echó en la pared contigua a la puerta. En algún momento se le pasó por la cabeza que había una remota posibilidad de que la reconstrucción celular cortesía de la bestia púrpura le podría devolver la virginidad, entonces si bien ya sabía los efectos físicos que conllevaba aquello, había un peso emocional en lo que estaba sucediendo que estaba enfrentando en ese momento.

Esto era más que una nueva oportunidad. Era su redención ante sí misma regalada por el muchacho que estaba preparándose para seguir.

No alcanzó a ser un minuto y era previsible que no fuera su mejor experiencia sexual, pero el sentimiento vivido era inigualable y eso era debido a que se sentía digna al estar con él. Había algo más en este momento, ese sentimiento que ella esperaba vivir. Amor.

Shinji, sin ser capaz de identificar sus propias fortalezas, quizás le había salvado hasta la vida a esa mujer al validarla de esa forma, que lo esperaba con toda la intención de devolverle cada gramo de amor que le ha concedido en un terreno desconocido para ella, porque el amor no lo había hecho jamás. Fue abrumador también darse cuenta que nunca hizo eso con Kaji. Era muy rico, definitivamente, pero siempre acababa sintiéndose mal, algo sucia, pero ahora no. Ahora era lo contrario, el contacto honesto de alguien que la ama le limpió el alma.

Cruzada de brazos, levantó la cabeza con una sonrisa y había una lágrima recorriendo su mejilla derecha. Estaba feliz.

Cuando Shinji cruzó el umbral de esa puerta, notó que estaba oscuro, y apenas se adentró un par de pasos fue atrapado por Misato que lo abrazó de forma dulce por la espalda, mientras le hacía cariño en las costillas y apoyaba su cabeza en el hombro derecho del muchacho. Él se giró con la intención de besarla, pero entre los rayos de luz que se alcanzaban a colar en el dormitorio se dio cuenta que habían una lágrima cayendo en su mejilla izquierda. Quizás se arrepintió.

-¿M-Misato? ¿Estás bien? Si no quieres…

-… -Misato lo interrumpió con un beso. Claramente no vio su sonrisa de alegría- Sí, Shinji. Estoy bien. No recuerdo haberme sentido mejor antes, así que será cuando quieras. Soy tuya, Shin-chan.

La Mayor se alejó un paso hacia atrás y se desabrochó el vestido, cayendo con gracia de su cuerpo y exponiendo su desnuda figura. Ese era el disfraz de piel y carne que la cubría en su estado más puro, a pesar de que en el costado derecho faltaba una notoria cicatriz. Shinji no tuvo tiempo de quedar ni anonadado ni asombrado, porque la mujer frente a él se le acababa de entregar. Era mucha responsabilidad, pero ya estaban al medio del asunto y no había marcha atrás.

La idea que Shinji descartó en esos seis segundos que quedó mirando estoico la figura frente a él fue la de intentar cumplir alguno de su sueños húmedos porque quizás eso avergonzaría a su amor, además de que el clima no permitía una idea así. No le quedaba otra que actuar por instinto y demostrar ahí lo que no podía hacer con otros actos ni menos con palabras, esta era su oportunidad de demostrar su devoción por esta mujer, y de intentar dentro de sus posibilidades hacerla sentir lo mejor posible.

Se le acercó mirándola a los ojos para besarla directamente en los labios, cada vez más cerca de quedar realmente cara a cara, con una dulzura aprendida de lo que eran los besos de ella hacia él. La abrazó desde la cintura y le empezó a hacer cariño donde podía, no es que supiera donde, pero le acarició la cintura, las costillas, la nuca, el cuello… También le empezó a besar el cuello y los hombros. Shinji solo actuaba por instinto, sin mucho conocimiento realmente de lo que hacía, o si lo hacía bien.

Misato estaba feliz por esto, como si Shinji tuviese buena mano porque sí. Logró sacarle un pequeño escalofrío agradable cuando le pasó la yema de los dedos de su mano derecha en la espalda, casi de arriba a abajo, y luego cuando con esa mano le acarició la oreja izquierda. Fuera de aquel detalle extra, las caricias eran las mismas. Agradables, propiciando a la comodidad del otro.

Ella llevó finalmente subió un nivel metiendo la lengua dentro de la boca de Shinji, nunca con lujuria. No es que estuviera intentando tener el control o tenerlo a raya, o que estuviera actuando de una manera muy extraña, sólo estaba actuando de acuerdo a lo que pedía el momento. La ternura nunca bajó de nivel, incluso cuando Shinji empezó a jugar con su propia lengua e imponer un ritmo. Ambos seguían en ello, acariciándose para tener comodidad.

Se detenían por segundos para recuperar la respiración, ya asumiendo que no había vuelta atrás y que lo que iban a hacer estaba contra toda lógica, pero a ellos no les importaba. La desesperación de que el otro los ame y la extrema necesidad de poder amar al otro en las condiciones que realmente necesitaban los hicieron perder el sentido frente a ellos mismos, pero a ellos no les importaba. Ya tenían todo dicho por el otro, cualquier palabra sería repetitiva, y la necesidad que empezaron a tener por el otro era mucho más fuerte que las palabras. Misato seguía sin atraerle Shinji físicamente, pero sabe que apenas consuman el acto de forma completa habrá conseguido lo que necesita de él: su alma.

Terminó siendo el juego previo que no tuvieron en el comedor, acompañado de los matices que daban las luces de la noche y del secretismo que guardaba aquella habitación. Este era un bunker, uno infranqueable e inquebrantable donde iban a poder ser ellos mismos cuando pudiesen, un lugar donde, con suerte, podrían consolidar lo que tienen para terminar en la posición que sienten como su lugar en el mundo, los brazos de ella y los de él.

Shinji se alejó un poco, con algo más de confianza para lo que iba a venir, y mientras ella le sonreía con aún más amor que antes de besarse, él quería verla aún más feliz. Luego de sacarse el pantalón corto, se arrodilló para besarle los pies, buscando alguna parte de su cuerpo que le generara placer. Misato ante esto estuvo a punto de levantarlo, no entendía qué pasaba por su mente para intentar hacer eso, pero empezó a comprender la intención del muchacho al ver que subía por sus piernas.

Shinji llegó a los muslos, y mientras los besaba y acariciaba empezó a sentir un aroma que no había experimentado antes, y cada vez que se acercaba más al sexo de su amor ese aroma se intensificaba, así mismo como el placer que ella sentía.

El 3er niño notó que la respiración de Misato era cada vez más audible a medida que él subía por la parte interior de sus muslos, y se dio cuenta de que al menos una de las cosas que había visto en las películas para adultos era real dentro de todas las mentiras: la vagina es una zona erógena. También tenía claro que era una zona delicada, por lo que si la iba a mamar debía hacerlo suavemente, atento a la más mínima muestra de dolor que ella pudiera mostrar.

Fue esta meticulosidad la que a Misato la llevó a las estrellas.

Shinji cerró los ojos y puso más atención a lo que escuchaba, a lo que ella pudiese disfrutar. Empezó lamiendo lo que, para su suerte, resultó ser el clítoris, y al escuchar un gemido se concentró ahí específicamente durante algo más de un minuto para luego adentrarse en esa entrepierna, que a ella le costaba mantener abierta estando de pie ante la sorpresa de la precisión ejercida.

Empezó a lamer a lo largo y ancho de su vagina extasiado tanto por el sabor como por los gemidos que escuchaba, enfocándose específicamente en que ella estuviera bien y que disfrutase sus esfuerzos, tanto así que para adentrarse mejor tuvo que arrodillarse más cerca de la mujer aquella y tuvo que inclinar la cabeza hacia atrás.

Después de unos minutos abrió los ojos luego de que sintiese dos manos en su nuca y un pie en su hombro izquierdo que lo obligaban a quedarse allí, y lo que vio lo llevó a las nubes a él. Arriba de esos magníficos senos que se movían al ritmo de una respiración frenética, vio un rostro totalmente orgásmico y… hermoso. Era el pináculo de la belleza, y confirmó para sí mismo que no iba a ver en la vida un rostro más hermoso que el de Misato, y ese rostro lo provocó él porque se estaba esforzando en ello.

Para ella sin embargo esto no se trataba de olas de orgasmos y placer, a pesar de que estaba empezando a experimentarlos. Se trataba de devoción.

Para Misato, Shinji no es un Dios caído del Olimpo, que es lo que pareciera ver él en ella. Para la Mayor, Shinji es de lo más humano que podría encontrar, uno que si lo ves de buenas a primeras es uno bastante común, pero era un humano que era todo lo fuerte que (en su mente) ella no es.

Ellos declarados llevaban no más de una semana, y desde aquel primer beso que compartieron en privado no había pasado un mes, pero este muchacho llevaba muchos meses peleando a nombre de una humanidad que lo ha rechazado por más de diez años. Era ahora que la tenía a ella, los otros seis meses, y quizás con mucha razón, estuvo solo.

Sus amigos se acercaron a él en un principio para verla a ella, y quizás por eso lo mantenían cerca, eso era casi incomprobable. Las niñas de su escuela se intentaban acercar a él porque era un piloto. Todos los elogios y miradas que recibía ella eran huecos al lado de lo que sentía aquel muchacho.

No eran tontos, se daban cuenta.

Este muchacho tan humano al que ella aprendió a amar era lo mejor que le había pasado, porque antes de estar así, ya había cumplido casi todos sus sueños idealizados. No la quería por su cuerpo, le encantaba estar con ella incluso de compras, quería verla bien y lo más importante, le entregó su corazón. A este muchacho tan humano no lo iba a idealizar jamás, y era por eso mismo que quería tener la vida entera para darle el cielo, las estrellas y lo que sea que estuviera más allá.

Era la mejor mamada que le habían hecho porque jamás habían tratado su sexo con tanta dedicación y cuidado. Que ella disfrutara porque se merecía eso y más… ese sentimiento era impagable.

Incluso, en un pensamiento aislado, ya se imaginaba a Shinji tomando su apellido al casarse, casi como rescatándolo de las garras que significaban llevar el apellido del Rey Bastardo. Ya estaba dispuesta a que esta iba a ser la noche más placentera de su vida, y no iba a ser necesario guiarlo en lo más mínimo, porque se trataba de él.

Cuando ella llegó al orgasmo, él mismo llegó al clímax de solo ver el espectáculo frente a sus ojos. Era tan embriagante y adictivo que ni siquiera pudo emitir reparos al hecho de que su rostro terminó tremendamente húmedo. Era incapaz de creer lo feliz que se veía.

Cuando Shinji creyó haber terminado, empezó a subir por el estómago de su chica, besándola suavemente mientras subía y le rendía tributo a la mujer que amaba, hasta que casi llega a los senos. Él, queriendo transmitirle algo, en vez de lamerle los pezones se concentró en el área entre los mismos, donde él sabía que estaba aquella cicatriz que ahora faltaba.

Nuevamente, con mucha suavidad y amor besó todo lo que su mente pudo recordar de aquella imagen, expuesta ante él cuando salió expulsado del Eva junto a ella. Quería darle a entender que con o sin cicatriz, ella era perfecta, y Misato lo entendió hasta el punto del llanto porque era otra prueba de que esto no era físico, sino que venía del corazón.

Cuando terminó de besarla, ella le tomó el rostro, y con lágrimas saliendo de sus ojos le sonrió a aquel muchacho que era simplemente perfecto a sus ojos, para besarlo, abrazarlo y de a poco arrastrarlo hasta el suelo. Allí tendrían tiempo de rodar hasta el futón.

Finalmente, incluso estando casi pasados del futón, detuvieron el beso con Shinji sobre ella. Frente a frente, mirándose a los ojos, algo sucios y ya sintiendo el calor y sudor que experimentaba el otro.

-Estoy lista, Shinji. Mientras quieras, estoy lista.

-Espérame… un poco… -Shinji tomó su miembro e intentó introducirlo dentro de ella esperándose encontrar una cavidad similar a la que encontró en el comedor. Cuando la encontró…

"AAAAHH"

El gemido hecho al unísono era lo suficientemente audible fuera del dormitorio, y ella lo hubiese ampliado si no la interrumpía Shinji con un beso, que estaba haciendo un esfuerzo importante en quedar cara a cara con ella. Estaban conectados arriba y abajo, con el 3er Niño haciendo ahora movimientos un poco más rápidos que la primera vez.

Misato aprovechó la delgada contextura de él, y lo aprisionó con sus piernas y brazos sobre la humanidad del muchacho que no quería aflojar el beso. Ahora se podían relajar porque el futón no iba a rechinar. Se concentraban en el sentimiento que los empezaba a inundar nuevamente y se dieron cuenta de que necesitaban esto por el resto de sus vidas. Era imposible negar lo que sentían durante el pináculo de lo que habían sido estos casi dos meses para ellos, donde pasaron de tener mucho cariño por el otro a sentir que el otro era su alma gemela.

Cuando Shinji necesitó respirar, se alejó para quedar cara a cara, nuevamente mirándose a los ojos, y ahí se quedaron unos dos o tres minutos.

Hipnotizados.

Respirando fuerte.

No pudieron evitar soltar un par de lágrimas mientras sonreían. Era demasiado potente lo que estaba sintiendo en su interior, porque cada sensación corporal tanto exterior como interior era algo que descubrieron en pleno acto que no iban a vivir con nadie más. Para ella esto seguía sin tratarse de lujuria, pero si en ese momento no necesitó pensar en algo o alguien más para hacerle el amor a su muchacho, eso significaba que nunca lo iba a necesitar. El amor que siente era el combustible necesario.

Si alguna vez llegaba a haber lujuria, iba a estar bien. Llevaban un tiempo considerable perteneciendo al otro sin siquiera pensar en hacer esto, así que lo que hacían era perfecto y estaba bien, y pobre de aquel o aquellos que intentaran cuestionarlos. Se amaban y lo consumaron, el resto era avance. Ella veía en él a quién amaba de esta forma, y para él esto era igual, el conflicto murió y ahora iban a poder cimentar en serio lo que querían hacer para el resto de sus vidas. No debían decirle esto al otro para saberlo ni menos confirmarlo.

Se volvieron a besar y Shinji sintió un pequeño tirón.

-¡AAAAH! ¡MALDICIÓN!

-¿S-Shinji…? ¿Estás… estás bien?

-Perdóname. Mi cuello… sentí una especie de tirón…

-¿Puedes seguir?... Si quieres…

-Sí, creo…

-Mi amor… quédate abajo ahora [beso]. Ahora déjame a mí [beso] demostrar mi gratitud [beso].

Shinji se iba a acostar pero fue detenido por su amor, que lo obligó a quedarse sentado. Iba a tener piedad con él las primeras veces.

Ella se ganó arriba suyo, nuevamente sin soltar el contacto visual.

Misato, pidiendo autorización con la misma mirada, agarró el miembro de Shinji y lo introdujo nuevamente dentro de ella, y cuando lo hizo, lo abrazó fuerte del cuello mientras se empezaba a mover lentamente sobre él para que ambos alcanzaran a disfrutar, y por su parte, él se aferraba a su cintura para que no se atreviera a salir.

No dejaban de mirarse, como si esa fuera la clave de lo que estaban viviendo, el entender qué es lo que sentía el otro.

Devoción, admiración y amor por parte de Shinji.

Dedicación, admiración y amor por parte de Misato.

Tenían aquello que pensaban que a ellos mismos les faltaba, y esa complementación iba a resultar ganadora, porque amándose y demostrándoselo siempre que pudieran iban a ser capaces de salir adelante, primero por el otro pero al final del día por ellos mismos.

La cara de Shinji era mucho más demostrativa que la de ella, y era evidente que estaba empezando a llegar a su punto límite. La emoción les empezó a invadir sus corazones de formas que no eran capaces de identificar, y era todo entre ellos. Esto era de ellos.

Shinji, sin dolor en la nuca, tomó control del acto, y luego de delicadamente manipular el ser sobre él, volvió a quedar por arriba de ella, pero ahora con un ritmo más intenso porque le quedaba poco y necesitaba acabar YA, y así como él estaba a la altura de esos magníficos pechos, con su cabeza incrustada entre ellos, nuevamente ella le ejerció presión entrelazando sus piernas en la cintura de aquel muchacho que estaba cerca, y las pastillas que compró le dieron libertad. "Termina dentro, Shinji, no… no pares…"

Dicho y hecho.

Al final, ella llegó al clímax unos segundos antes que él, porque desde antes que aquel niño la estaba haciendo sentir como ningún otro hombre antes, además que su muchacho estaba mucho más 'grande' que aquel lejano e incómodo día en el empezaron a vivir juntos. De hecho, demasiado para su edad… Tanto que parecía algo sospechoso. Era casi del tamaño que ella disfrutaba desde siempre. Si crecía más, las opciones eran múltiples en el futuro.

Bajo otra circunstancia hubiese sido totalmente perturbador el 'crecimiento' de Shinji en menos de nueve meses, y sobre todo hubiese sido el pensar así del miembro de un niño, pero eso era para otro momento… Uno que Misato no iba a vivir.

Apenas ella terminó su orgasmo, Shinji tuvo el suyo, y Misato terminó cediendo a los fluidos que inundaban su interior, reteniendo a Shinji sobre ella con todas las fuerzas que tenía para que se quedara allí, con ambos saboreando algo prohibido pero que necesitaban como agua en el desierto. Ella aflojó la presión de su pierna derecha y con la izquierda lo arrastró para quedar abrazados, aunque él no quiso quedar incrustado en su pecho porque se iba a sentir inferior en una circunstancia así. Había pasado tiempo desde que dejó de ser un niño, a fin de cuentas estaba peleando una guerra que los adultos (a excepción de su Misato) no iban a pelear ni aunque sus vidas dependieran de ello, pero con el acto consumado se sintió más grande de lo que era.

Hacerle el amor le terminó de dar la confianza para realmente tratarla como una igual, por lo que sin soltar el abrazo subió su postura para quedar nariz con nariz y mirarla a los ojos, confirmando que ese se había transformado en el momento más feliz e importante para ambos. La responsabilidad que empezaba a acarrearse con el hacerse el amor y pasar a ser pareja era demasiado grande, pero eso ni siquiera era tema porque con la mirada se dijeron todo: él es perfecto para ella, y visceversa.

Estaban acostados sobre el futón de la Mayor, con Shinji apoyándose en su hombro derecho y Misato sobre su hombro izquierdo. Ni siquiera después de hacerlo dejaron de mirarse a los ojos, y ahí estaban, haciéndose cariño de forma distraída en las costillas del otro mientras descansaban y entendían lo que acababan de vivir.

-¿Shin-chan…?

-Te escucho.

-Mañana Asuka pasará el día con Hikari, y tienes que cumplir turno…

-O sea que mañana estarás sola... ¿Y si pasas el día conmigo? Podríamos pasar a comprar el desayuno camino a NERV, y te quedas a desayunar luego de que dejes a Asuka aquí. Yo invito. Podríamos ver películas, jugar con la consola, conversar…

-Podríamos dormir y usar el día de mañana para descansar –lo interrumpió ella con un beso que le demostraba que quería más de ese amor incondicional-. Busca las dos botellas más grandes que encuentres, llénalas de agua y vuelve.

-Misato…

-Mientras tanto pondré la alarma más tarde por mañana, total solo tenemos que bañarnos aquí.

-Bien… Entonces… vengo ahora –respondió Shinji convencido y emocionado.

Shinji se puso el pantalón con el que llegó al dormitorio y salió a la cocina, aún inundado por la emoción.

Encontró dos botellas de 2.5 litros, las llenó de agua y se lavó la cara antes de volver al nido de amor, donde ella lo estaba esperando desnuda y con una gran sonrisa en sus hermosos labios.

Siguieron amándose hasta que se acabaron las botellas de agua, ya algo más cómodos a lo que es el otro estando desnudo, con toda fantasía o temor siendo cosa del pasado, siendo totalmente arrasadas con la realidad. Aquello que sienten terminó siendo un combustible demasiado grande.

Misato despertó a eso de las seis de la mañana con ganas de ir al baño y estaba frente a Shinji, casi chocando su frente con la de él. La sonrisa que él tenía era inmensa, y anhelaba poder verlo así estando despierto alguna vez.

Apenas volvió de hacer sus necesidades, la Mayor no pudo evitar acostarse un poquito más abajo esta vez, en parte apoyándose en el pecho y hombro izquierdo del muchacho, que con el contacto abrió un poco los ojos y vio a su amor ahí, descansando en su pecho en una muestra de confianza.

Shinji sintió que era como pedirle que la acune, así que usó su brazo derecho, que estaba debajo de la humanidad de Misato para abrazar su desnuda espalda y con su mano izquierda le tomó la cabeza, dándole a entender que ahí estaba para ella. El broche de oro para el día más feliz en la vida de ambos.

Aquí estoy, sólo te pido que no me dejes.