-No hay mas Caídos, Sub Comandante… hemos ganado.

-Bien, Shigeru. Es bueno ratificarlo. Pilotos Ayanami, Suzuhara e Ikari, ustedes vuelvan a la base. Piloto Sohryu, quédese esperando los equipos de la doctora Akagi para sacar a los Caídos del lugar donde están. Doctora, Mayor, por favor ustedes acompáñenme a las jaulas.

El camino fue silencioso hasta llegar al lugar donde los pilotos iban a desembarcar. La espera iba a ser corta, pero era el tiempo suficiente para aclarar un par de cosas.

-La piloto Soryu recibirá un duro castigo. Lo saben, ¿no?

-Lo sabemos y lo entendemos –respondió la doctora jefe.

-Otra cosa -"Las Unidades 00, 01 y 03 iniciarán su desembarco" dijo una voz por el altavoz- Mayor, notifíquele al piloto Ikari que el próximo día viernes recibirá un reconocimiento por el acto de heroísmo del día de hoy.

-Enterado, Sub Comandante.

La primera en llegar al subterráneo fue Rei, siendo recibida por la rubia doctora que por primera vez en su vida atinó a abrazarla, aunque ese acto fue más que nada una declaración de principios propia, porque de ahora en adelante tenía que empezar a verla como a una persona, no como un muleco de pruebas. Ante la propia sorpresa de la 1er Niño, Misato la abrazó por detrás, formando un sándwich con la albina al medio. Las féminas autoridades estaban al borde de las lágrimas porque no era una pelea donde debieron sufrir, pero lo hicieron en demasía.

-Rei… estuviste increíble. Realmente te felicito.

-Gracias, Mayor Katsuragi. Le agradezco el reconocimiento.

-¿… Sólo… Sólo dirás eso? –preguntó Ritsuko, más cerca del llanto que su amiga.

-No sé cómo comportarme ante estas situaciones, doctora –respondió la albina con una pequeña sonrisa en su rostro-. Pero realmente estoy agradecida.

-Lo entiendo, Rei… ve a bañarte y luego dirígete a mi oficina en el Ala Médica. Felicidades –terminó de decir la doctora, mientras veía a Rei alejarse feliz (para sus estándares) por la muestra de afecto.

Un minuto después de eso, arribó la naciente estrella. Toji, impactado aún por todo el espectáculo, se encontró con el abrazo de la llorosa doctora.

-Sakura está bien, doc. Está agradecida de sus esfuerzos.

-Yo no…

-No quería ponernos en esto… lo sabemos. Usted también, Sub Comandante.

-Aprecio el gesto, piloto Suzuhara. Ahora vaya a bañarse y espéreme fuera del camarín de hombres para guiarlo al Ala Médica. Realmente fue un gran trabajo el que realizó hoy.

-Gracias… Misato-sama, ¿te encuentras bien? –Dijo mientras giraba su cabeza en dirección a la Dir. de Operaciones.

-Sí, solo debo hablar un par de cosas con Shinji…

-Entiendo… voy al camarín.

Era todo tenso porque en un par de minutos venía el 'aspirante a Rey', el piloto que actuando de manera casi insalubre acabó con todo lo que había a su paso.

Shinji se bajó con mucho esfuerzo del Entry Plug debido al dolor del cuello que acababa de volver en gloria y majestad, como consecuencia de que parte de la adrenalina estaba empezando a bajar. Él entendía que estaba en condiciones de pedir lo que quisiera, de hecho, ante la actitud de Asuka ya tenía un par de ideas de lo que quería hacer, pero en ese momento necesitaba ver a la mujer que indirectamente le salvó la vida.

Estaba claro que escudándose en Misato, escapando en ella fue que el Ángel no logró destruirlo, y necesitaba que ella estuviera allí, sabiendo que ya recibió a dos de sus colegas. El resto no le importaba, ni Akagi ni Fuyutsuki le importaban en lo más mínimo, pero la necesitaba a ella para justificarse que todo valió la pena.

Empezó a caminar, con dificultad y miedo hacia la salida principal de las jaulas, para encontrarse con una mujer en bata blanca que corrió desenfrenada en su encuentro, con lágrimas en los ojos. Ritsuko se arrodilló y aferró al muchacho en una señal que significaba tanto agradecimiento como el susto propio de la situación. Era demasiado para todos lo que acababa de pasar, y ella estaba generando sentimientos de protección reales hacia él. Estaba feliz de que estuviera bien.

Mientras ella lloraba, Shinji atinó a tomarle la nuca muy a la ligera, como por cumplir el afecto, mientras observó por un momento al Sub Comandante que esbozaba una sonrisa, diciéndole algunas palabras que no fue capaz de identificar. Quizás lo felicitaba, quizás le estaba dando más órdenes, pero no lo sabía ya que sus ojos y atención pasaron a estar fijos en esa mujer que usaba el mismo vestido que llevaba puesto cuando se conocieron, con su característica chaqueta roja, los brazos cruzados y una expresión de rabia en su rostro, con ojos llenos de pena.

La felicidad y ganas de pasar por arriba de todo y todos se desvaneció, porque ella estaba ahí, pero triste porque la hizo sufrir.

Cuando pudo relajarse un poco, Ritsuko observó a Shinji y luego se giró para mirar a su amiga, y se enteró que para sus planes a largo plazo debía irse de allí para que arreglaran lo que sea que tuvieran que solucionar, porque se dio cuenta que el ambiente pasó a estar demasiado tenso para lo que era un par de minutos atrás. Si quería desbancar a su ex, ellos tenía que estar bien, y ella debía ser capaz de dormir sabiendo aquello.

-Misato, llévalo a mi oficina cuando termines con él. Debo revisar su cuello y los índices de contaminación mental que pueda tener.

-Sí, yo lo llevo hacia allá, Rits.

Quedó la pareja ahora unida separada por unos ocho metros de distancia, distancia que parecía un precipicio. Como si lo sucedido en combate fuese algo sin retorno, y para recuperarse uno de ellos debía hacer el salto al vacío.

Con mucho esfuerzo, Shinji nuevamente tomó la iniciativa y lentamente empezó a caminar en dirección a esa hermosa mujer que estaba así por su culpa, porque tenía que hacerse cargo. Cuando quedó a poco menos de tres metros de distancia, el 3er niño se detuvo del miedo y del dolor, y de la culpa que sentía casi se puso a llorar.

-Misato… perdóname por preocuparte.

-Shinji…

Ella no aguantó más y fue a abrazarlo, con sus propias lágrimas pasando por sus mejillas y resistiendo su propia intensidad y pulsiones reales por la presencia de su Sub Comandante. A Shinji le volvió su dolor en el cuello, pero fuera de eso estaba bien. Su Shinji estaba bien. Iba a poder mimarlo como si el mundo se fuera a acabar ahora que lo iba a tener nuevamente, ese maldito sueño solo fue una pesadilla que no se alcanzó a convertir en realidad.

Él, entendiendo que fue perdonado, la abrazó con fuerza, y así estuvieron unos minutos: ese era su lugar en el mundo, en los brazos, calidez y amor que les brindaba el otro.

-Piloto Ikari…

-S-Sub Comandante… -respondió soltando a su amor lo suficiente para mirarlo.

-Quiero felicitarte por tu desempeño en combate. Lo que hiciste hoy fue realmente impecable, es el trabajo más limpio que hemos visto de un solo piloto.

-Gracias…

-El día viernes –lo interrumpió el mayor en NERV- de la próxima semana recibirás un reconocimiento por lo que realizaste hoy. Es realmente impresionante.

-Lo agradezco, pero si no le importa, hay unas cosas que me gustaría pedir.

-Te escucho. Dependiendo de lo que pidas, yo mismo lo haré.

Shinji, con un gesto le pidió a Misato que se le acercara. La conversación a susurros duró más de un par de minutos, donde la mujer de cabello púrpura al principio no se mostró de acuerdo con el segundo punto, pero finalmente cedió y ahora arrodillada, se aferró al estómago del muchacho frente a ella.

-Sub Comandante, me gustaría pedir un aumento en mi sueldo. Creo que me lo he ganado luego de hoy, además quiero juntar algo para el futuro –dijo sabiendo que tienen todo para sobrevivir al finalizar las guerras.

-Correcto. ¿Algo más?

-Sí… Me gustaría irme a vivir a otra casa o departamento. Solo.

-¿Estás seguro?

-… -El 3er niño sonrió y finalmente abrazó a la mujer frente a él- Sí, señor. Totalmente seguro.

-Bien… Mayor Katsuragi, antes de ir con la Dra. Akagi por favor llévelo a mi oficina, por favor. Yo le avisaré a ella.

-Entendido, Sub Comandante.

Cuando el hombre canoso se fue, Misato se levantó, mirando contrariada a Shinji. Esto iba a ser como dejarlo ir de su propia ala, dejándolo inseguro… no, ella quedando insegura. Su idea era tenerlo para ella, que se mimaran, se cocinaran al otro, incluso hacerse el amor en la paz y tranquilidad que entregaban los dormitorios de su hogar.

-Shinji… ¿Por qué…?

-No la soporto más, Misato. Nos puso en riesgo a todos y no quería dejar de disparar. Además, no te pondré en la posición en la que tu debas dejarla sola, y… me gustaría que te vayas conmigo cuando te sientas mal o llegues tarde del trabajo. Podremos estar solos sin que nadie nos moleste.

-… -¿En qué momento pensó en todo? Pensó la mujer que se dio cuenta que su Shinji mató muchos pájaros de un tiro- Está bien. Amo tu idea… Cambiando el tema –le dijo coquetamente mientras se levantaba para apoyar su frente contra la de él- ¿escuchaste lo que dijo tu padre? No le importa lo nuestro mientras no quede embarazada, y tengo las pastillas suficientes para no quedarlo…

-¿O sea que…?

-Sí… -ella le extendió su mano izquierda, que él tomó para entrelazar los dedos- Debes bañarte para ir con Ritsuko.

La pareja empezó a caminar lentamente sabiendo que no se debían seguir escondiendo, pero ella en ese momento omitió lo que pensaba eran las verdaderas intenciones de su Comandante. En otro momento, quizás más rato le iba a advertir de las verdaderas intenciones de su padre. Ahora, sólo iban a restregarle al mundo que eran sus reyes.

El primer castigo que iba a recibir la pelirroja iba a ser el de limpiar el horrible desastre que generaban los Caídos. El olor era horrible, como algo que nunca había experimentado antes. Siempre Rei estaba involucrada en la limpieza, y la vez que Shinji la ayudó se quejó bastante por lo mismo.

Mientras el equipo que envió la doctora Akagi trabajaba a la par de la piloto, esta pensaba en lo que acababa de pasar.

Rei, por su parte, cumplió su cuota. Eran cuatro Caídos y ella mató a uno de manera objetivamente prolija. Toji convirtió un error propio en una oportunidad, oportunidad que usó al máximo. Además, contuvo sus propios disparos en su Campo AT a pesar de la violenta arremetida. Shinji arrasó con todo. Por los intercomunicadores pudo entender que en Ángel entró en la cabeza del Baka, ya que incluso anuló la sincronización cruzada con la Mayor. Después de eso, su sincronización llegó al 100%, mató al Ángel y mató de forma brutal a los dos Caídos que quedaban, ayudado por Toji y Rei.

Ella no solo hizo nada, sino que perdió el control y casi causa una catástrofe en una pelea que no ameritaba eso. La vez que calculó algo parecido, en efecto ella mató a un Caído, pero ahora terminó sentada de culo viendo como el resto se llenaba de gloria mientras ella se convierte nuevamente en el hazmerreir de todos. Encima, ahora iba a tener que lidiar con todos apenas pose un pie en NERV.

El castigo podría ser cualquier cosa, y en ello no se descartaba que simplemente la mandaran de vuelta a Alemania. Era quizás el único castigo justo que podría recibir, porque en esa tarde soleada, NERV ganó a pesar de ella.

Mientras limpiaba, con tristeza en sus ojos, la alemana pensó en si sería un detalle muy feo pedirle a Rei la ropa que le prestó para empacarla y volver por donde mismo llegó, aunque, si no la echaban, iba a hacer pagar al Baka. Como fuera. Nadie, menos él, tenía el derecho de arruinarla y exponerla así.

Definitivamente no era capaz de sacarse la careta cuando su orgullo era el que estaba en juego.

Tomados de la mano, lentamente llegaron al sector de los camarines, donde a lo lejos vieron a Toji, de pie en el pasillo esperando al Sub Comandante. Shinji, inconscientemente le soltó la mano a Misato e intentó caminar algo más rápido, tratando de ignorar su propio dolor. Su hermano, empezó a caminar por su lado.

Iban en eso, con Misato apurando el paso al ritmo de lo que seguía siendo la lenta caminata de Shinji, cuando el 3er Niño casi choca con Rei, que salió vestida de escolar. Observó a su casi hermana y esbozó una sonrisa antes de abrazarla como pudo con su brazo derecho.

La albina notó esto como un acto amistoso, y tras ver a Misato, lo abrazó también. Ikari-kun estaba contento después de lo que sucedió, y eso la recomponía un poco sabiendo que lo estaba pasando mal al verlo tan triste e irritable.

-Qué bueno que estés bien, Rei. ¿Tienes algún dolor?

-N-no, Ikari-kun. Estoy bien, ¿y tú?

-Me siento mareado, la verdad…

-Shin-chan fue contaminado mentalmente por el Ángel –interrumpió la Mayor-, así que en la reunión la Dra. Akagi actualizará su estado para todos.

-Me alegro que estés bien, Ikari-kun. Con su permiso, iré al Ala Médica.

-Nos vemos allá, Rei… -se despidió la Mayor.

La albina se despidió del dúo agachando su cabeza, y se fue de las instalaciones para ir a su apartamento. Misato fijó la vista en su muchacho que nuevamente emprendió camino para ahora encontrarse con su hermano.

Toji, algo dubitativo al principio, se sintió seguro cuando Shinji esbozó una sonrisa cómplice. Pero sobre todo cuando lo abrazó de forma intensa pero cómoda para él, ya que lo abrazó de forma 'masculina'. Shinji, con su brazo derecho lo apretó fuerte, y al soltarlo, con la misma mano derecha agarró su cabeza y la llevó contra su frente, siempre sonriendo con complicidad y 'hombría'. Sacó el cálculo que si el desastre era de Asuka, entonces su amigo fue un verdadero aporte.

-¿Cuántos mataste?

-M-maté al primero…

-Toji mató al primero y luego contuvo como nadie a los Caídos –intervino la Mayor-. Si no es por Asuka, hubiera sido mucho más fácil.

-¿Y qué le sucedió a esa? Se frustró demasiado por cosas que ni siquiera eran órdenes.

-Bueno, esa es su realidad –le contestó su amigo rápido y con calma, ya habiéndolo soltado-, nunca estuvo ni cerca de ser la mejor. Lo hicimos bien, amigo. Creo que deberíamos entrenar la coordinación de nuestros…

La Dir. de Operaciones se quedó con esa primera parte de la frase. Shinji ya se había calmado, pero dijo algo que en NERV se evitaba hablar. Siempre se había mostrado muy conciliador con respecto a Asuka, pero con esa pequeña frase terminó por demostrar lo que piensa de ella realmente. Quizás siempre pensó así… Cuando tuvieran que estar todos juntos en un rato posiblemente podría saber qué es lo que realmente pasa por la mente del muchacho. Podía ser que este fuera un efecto de la contaminación mental.

-Shin-chan, ve a ducharte. Yo iré a buscar tu ropa mientras tanto.

-Sí. Nos vemos en un rato, Toji –se despidió el 3er Niño mientras nuevamente caminaba lento pero a las duchas.

-Nos vemos, Shin-man. –Cuando vio que su hermano entró al camarín, se dirigió a su Mayor-. Misato-sama, lo notaste, ¿no?

-Se hartó. De hecho, después de que se bañe iremos con el Sub Comandante a confirmar su cambio de domicilio. Se va para no verla más…

-¡¿Se va?! Pero ustedes…

-No me preguntes cuando, pero pensó en todo. No te preocupes, es para mejor –le respondió la Mayor con una sonrisa tranquila en su rostro-. Ahora discúlpame, debo ir a buscar su ropa. Nos vemos…

-Nos vemos, Misato-sama.

Un par de minutos después llegó el anciano Fuyutsuki para llevarlo al Ala Médica de NERV.

Con una aparente renovada tranquilidad aunque esta vez sin ir de la mano, Misato llevó a Shinji a la oficina del Sub Comandante, que los estaba esperando con unos cuántos papeles listos para que el 3er Niño los leyera y firmara. "Bien, Piloto Ikari… Lea esos papeles con calma antes de firmar". Haciendo caso, con meticulosidad el mimado de NERV leyó los papeles. Dos páginas que notificaban que, Misato se enteró, hacían que Shinji ganara tanto como ella. Era una simple 'extensión de contrato', sin trucos, que el piloto firmó con gusto.

-Ahora hablemos de su nueva vivienda. Será un departamento que estará ubicado a diez minutos de las instalaciones de NERV y a unos diez minutos de la escuela.

-¿Viviré al medio de ambas, señor?

-Se podría decir que sí. Su apartamento tendrá una sala de estar que tendrá su cocina integrada, y dos dormitorios con cama. Tenga –Shinji tomó una tarjeta que se parecía mucho a la suya-, El departamento no tiene casi nada. Tendrás cupo ilimitado para comprar lo que necesites, como recompensa por lo que hiciste hoy.

-Muchas gracias, señor…

-Mayor, en un rato le pasaré la información correspondiente para que lo ayude a mudarse.

-Entendido.

-Pueden retirarse, nos vemos en un rato.

Saliendo de la oficina del mayor en NERV, el par se dirigió a la oficina de la Mayor. No tenía la más mínima idea de cómo llegar al Ala Médica desde allí, y tenía que comunicarse con alguien que los dirigiese.

Sin decir palabra, entraron al lugar y Misato marcó un número mientras Shinji la esperaba en el dintel de la puerta. Ella hizo la petición formal y se quedó de espaldas al muchacho.

Era surrealista lo que acababan de vivir desde la mañana. El susto seguía latente, aparentemente más en ella que en él, pero la posibilidad de perder al otro estuvo a la vuelta de la esquina de una forma inexplicable y tremendamente innecesaria. Ellos entraron a un terreno peligroso desde hace unos meses, y estas serían las consecuencias emocionales del camino que decidieron tomar juntos, y esto era el peor punto para la mujer.

Sus propias necesidades la hacían sentir que debía tomarlo y hacerlo suya en ese mismo instante, con la lesión que tenía él y la contaminación mental que podría llegar a tener, incluso contagiarse. Su cuerpo casi le imploraba esto porque sentía que cualquier palabra que pudiera decirle quedaría corta, pero eso quizás no era lo que necesitaba él, además de que eso rompería la promesa que se habían hecho unos días atrás: si estaban sufriendo, lo mejor era afrontarlo juntos, pero no escapar de él ni mucho menos usarse como objetos sexuales.

Shinji, precisamente necesitaba esto. No sabía cómo decirle que si logró salir vivo de ahí fue precisamente por ella, y a pesar de que si bien se estaba mostrando muy seguro, ante ella era como un muñeco: era de su propiedad, y de hecho quería dejar de sufrir a través de la carne. Quería entregarse a ella, aunque eso implique romper esa promesa. La necesitaba, que le confirme que valió la pena no tirar todo por la borda solo por ella, a pesar de todo lo que se guardaba en su interior.

Misato se sacó la chaqueta, la lanzó al piso, se dio vuelta, lo tomó de los hombros y le dio el beso más desesperado que había dado en su vida.

Fue bastante brusco, a labios cerrados y casi con un deseo ciego, totalmente desesperada prácticamente lo empujó hasta su escritorio, donde no fue capaz de soltarlo y tranquilizarse para dejar de explorarle el cuerpo haciéndole casi un testeo manual, su propia pulsión dominándola y dominándolo a él que estaba en un shock total, incapaz de abrazarla siquiera y dejándolo en un terreno totalmente desconocido, porque la mujer que ama lo estaba besando y le estaba corriendo mano de una forma que a él casi lo hacía sentir culpable cuando pensaba en cuanto quería hacérselo a ella.

A Misato su intensidad y necesidad la estaban carcomiendo, casi obligándola a tocarlo y sentirlo de una forma demasiado pasional, como si su intención fuera preparar el camino para cogérselo duro. Ella le metió la mano derecha en la entrepierna y la izquierda casi en el trasero, sin percatarse que él, si bien gemía de satisfacción (demasiado genuina para lo que en teoría estaba por pasar), no le había puesto un solo dedo encima y que tampoco la estaba besando, y esa hubiese sido la tónica de no ser porque con el testeo confirmó que cada cosa estaba en su lugar. Ergo, su muchacho volvió entero.

Relajó el beso unos cambios y llevó sus brazos a los hombros nuevamente, reteniéndolo contra ella de una forma bastante más amorosa y, sin darse cuenta, relajándolo a él y llevándolo a un terreno que le era mucho más conocido y cómodo para desenvolverse, por lo que finalmente la abrazó fuerte contra él y metió su propia lengua en la boca de Misato, devolviendo uno de los varios besos que le habían dado.

Independiente de la sorpresa, el susto y el shock, creía necesitar esto.

Se readaptaron a la situación y se siguieron besando, donde de a poco fueron bajando la intensidad de la dinámica y fueron volviendo a su estado anterior, esto ante la necesidad de aclararle al otro un punto que para cada uno era clave. Ella nunca soltó ese contacto que ahora estaba lleno de amor, y él hizo lo mismo, inconscientemente poniendo sus brazos y (prácticamente) esperanzas en las caderas de aquella luz guía que era ella, con el dolor físico y emocional ahora a flor de piel.

Después de unos segundos ella lo soltó para acariciarle el cuello y la oreja izquierda, y lo miró, y sus ojos decían todo. Se mostraba arrepentido, lleno de culpa y sin ni una pizca de la gloria que mostró en combate, y como para ella ese muchacho es un libro abierto, lo entendió rápidamente. El resto no le importa, pero la hizo sufrir. Quizás es parte de la contaminación mental, pero su trabajo era intentar levantarle el ánimo.

-Shin-chan, no te voy a mentir. A pesar de lo asustada que sigo, me siento orgullosa. Tomaste un riesgo grande porque te creíste capaz de ganar, y ganaste de la forma más grandiosa posible. Mientras vuelvas a mí…

-Misato…

-¿Sí…?

-Yo… Casi me destruye –empieza el 3er Niño con lágrimas en los ojos-, casi me arruina, intentó usarte en mi contra… Los odio a casi todos, Misato…

-… -Ella se limitó a escucharlo mientras lo veía empezar a llorar, no iba a servir intentar contradecirlo ahora-

-Soy una herramienta para casi todos aquí, m-menos para ti… Si no hubieras estado allí cuando llegué, yo…

-Nunca lo fuiste… ni cuando eras aquel muchacho débil que intentó escapar, ni cuando volviste, ni cuando te absorbieron en combate, ni menos ahora que demostraste ser el mejor. Yo sé lo que eres y lo que no, y te amo por ello…

-Misato –Shinji la interrumpió sin poder evitarlo-, te necesito.

Apenas dijo eso, la apretó contra él y se le apegó al cuerpo, y a pesar de que ella lo apretó contra sí misma, no podía pasar allí en NERV. Misato, a pesar de mostrarse a su pareja cuando tenía una vida sexual activa, y sobre todo por necesitarlo a él en ese instante, nunca le "faltaba el respeto" a su lugar de trabajo, a pesar de que se le abrió una ventana de saciar sus propias necesidades emocionales. Pero no… no así, porque se trata de él. No con ellos tristes. Seguía siendo su deber cuidarlos fuera del campo de batalla.

-No podemos aquí en NERV, pero… hagámoslo mañana –le susurró apenas él la miró, sonriéndole con cariño-, estrenemos tu apartamento. Aquí nos pueden ver, cariño. No te arrepentirás, lo prometo. Solo no olvides que te amo, y aquí estaré para ti.

-E-está bien…

-Mayor, Piloto Ikari…

La pareja cayó en cuenta que dejó la puerta abierta, y la persona de seguridad que los iba a guiar hasta el Ala Médica los estaba mirando. Quizás llegó y habló, quizás los vio todo ese rato en el que decidían qué hacer… Quizás se salvaron de que ese hombre los viera hacer el amor con la puerta abierta, sin contar que la cámara de la oficina estaba descubierta.

De la vergüenza, ninguno emitió la más mínima palabra camino al Ala Médica.

Ritsuko aprovechó de examinarlos a ambos ya que tenía una duda, pero respecto a la batalla recién ganada, el diagnóstico médico inicial era claro: la contaminación mental no era severa e iba a desaparecer en unos tres días, pero mientras tanto las emociones de Shinji iban a salir a flote de manera pronunciada, por lo que tuvo que darle indicaciones a su amiga sobre qué hacer.

-No será sencillo para nadie y quizás eso se note en la reunión, hay que tenerle paciencia por esta vez porque no hay cómo remediarlo. Le daré cinco días de licencia comenzando desde mañana mismo.

-¿Es contagioso, Rits?

-No, no lo es, pero este es el diagnóstico inicial solamente. El lunes sabremos de qué se trata esto con más exactitud, esto es nuevo para nosotros así que debemos ser precisos y tomarnos nuestro tiempo para que el diagnóstico sea preciso al 100%.

-¿Estará solo?

-No sé si será lo mejor, pero es lo mejor que yo puedo hacer. Darle descanso y que salga de casa lo menos posible. Entiendo que no quieras dejarlo solo, pero…

-Tengo una idea…

17:00 horas y Asuka no llegaba de limpiar el desastre. La espera cada vez pasó a ser más tensa y complicada, porque cada uno de los integrantes tenía, en sus términos, las intenciones de faenarla y entregarla sin intestinos a su padre en Alemania, aunque eso no les podía impedir intentar socializar.

Por un lado, los dos técnicos varones estaban escuchando con lujo de detalle a Maya, pero sobre todo al Sub Comandante que los puso al día con el plan a seguir desde el próximo día viernes, en el caso de Hyuga, tan atento que ni medio ojo le puso a la Mayor. Era lo que sabía Shinji más un detalle que casi los hace vomitar, pero mas no querer recular sobre si seguir vivos o no.

Por el otro, Rei, Ritsuko, Toji y Shinji abrazado por Misato hablaban banalidades. Se felicitaron otro poco por el desempeño en combate, hablaban del hambre que tenían al ser tan tarde y no haber almorzado, de lo que harían luego, del cambio de vivienda del 3er niño… La conversación más tranquila y alegre que podían tener en ese momento la estaban sosteniendo entre las luces y sombras de la habitación tétrica.

La 2do Niño, por su lado, de manera totalmente irracional estaba molesta porque nadie la fue a esperar. Llegó vestida de civil y con la actitud de pasar por arriba de todos, aunque en silencio. Bastaba con que la miraran en ese estado.

Cada uno tomó una posición diferente manteniendo una especie de distancia social, a excepción de Misato y Shinji.

-Bien, gracias a todos por estar aquí y esperar, incluso si no hemos almorzado aún…

-¿Tanto tiempo llevan descansando ustedes mientras yo limpiaba el desastre allá afuera? –vomitó la alemana interrumpiendo al Sub Comandante.

-Ese desastre no estaría si casi no lo arruinas… Casi haces que maten a Toji –Asuka le dirigió una mirada de odio al 3er Niño.

-Cálmense ustedes, no es el momento… Bien, ¿Mayor…?

-Gracias. Tengo la teoría de que sea quién sea quien esté creando estas cosas sólo intentó aprovechar la oportunidad al atacarnos un Ángel. Sabemos que el objetivo de ellos es la Unidad 01, y se notó más que nunca hoy ya que sólo atacaron dos veces, y en solo una amagaron a matar, que fue precisamente cuando atacó la Unidad 01…

-¿O sea que la pelea que ganó el Gran Shinji Ikari no fue tan épica como la pintan todos ustedes? ¡Bah!...

-Bueno, tú no mataste a ninguno y casi haces que maten a Toji. Los tres –dijo el 3er Niño evitando ser un dolor en el culo siendo autorreferente- hicimos bastante más y mejor que tú, en una pelea fácil. Además, a cualquiera le dirían 'Gran' si tiene que limpiarte incluso la ropa interior. No eres capaz ni siquiera de hacerte unos huevos al desayuno…

Shinji estaba actuando fuera de contexto, definitivamente. La única persona en la reunión que no sabía del estado mental momentáneo del 3er Niño era la misma pelirroja, pero aún así la sorpresa fue pareja en todos los presentes. No la estaba recriminando solamente por su desempeño de hace unas horas, sino que le estaba pasando factura por los meses de tensión que parecía estaban por explotar.

-Como decía… En general hemos tenido suerte hoy porque al tratar de experimentar, los Caídos que llegaron hoy ni siquiera estaban completos.

-El Ángel –empezó la doctora- por su lado era del tipo mental. Al igual que contra el duodécimo Ángel, este logró ingresar a la mente del piloto de la Unidad 01 para intentar contaminarlo, pero la diferencia es que el piloto ganó su batalla matándolo directamente y superándolo mentalmente. Personalmente te quiero felicitar, Shinji. Has crecido mucho y esta batalla es la mayor prueba, así como felicitar a Rei por aprovechar la única oportunidad que tuvo de hacer algo y a Toji por usar su error como una oportunidad. Trabajaremos en ello para que no cometas ese error nuevamente.

-Entendido.

-Hyuga, Aoba, Maya, –dijo la Mayor- a las 18:30 necesito que vayan a la Ready Room. Debo hablar un par de cosas con ustedes…

-¿Quieres que te vean mamándosela al Baka? ¿Ni siquiera puedes separarte de él en una reunión oficial?

-Ikari te gusta –intervino Toji-, ni el Comandante se quejó por lo que pasa entre ellos, y lo haces tú…

Toji los terminó de delatar sin darse cuenta. Aunque su intención era noble, terminó de confirmar lo que muchos sospechaban.

-¡¿El Baka?! ¡¿Ese cobarde?!...

-Nadie aquí ha dicho nada, sólo lo has hecho tú. Tú lo intentaste poner en evidencia, tú los provocas, tú prefieres que les hagan daño a aceptar que le gustas.

-¡Hah! Yo soy mucho para él, para cualquiera aquí en realidad. –Se dio cuenta la alemana que su máscara se cayó, y sólo le quedaba el desprecio. Uno que hace rato no quería aplicar- En cualquier momento a esta puta se la va a coger un hombre de verdad, y…

-¿Quieres la verdad? En algún momento me gustaste, Asuka. Te admiraba incluso, pero ahora ni siquiera puedo sentir respeto hacia ti. No eres capaz de hacer nada porque quieres que te traten como a una princesa, y no solo no tienes ese derecho, sino que no has hecho nada para justificarlo. No tengo idea de cómo ha sido tu vida, porque cuando intenté saberlo para empatizar contigo me alejaste todas las veces que quisiste, y siempre de forma cruel, pero no has sufrido más que nadie aquí, y eres la única que cada vez que puede intenta ponernos en nuestra propia contra. Has puesto a todos contra tuya aquí por esa actitud de mierda que tienes… Nadie en su sano juicio podría quererte luego de conocerte bien, porque ni siquiera aceptas ayuda, y no me malentiendas, yo sé que también la necesito. Ni siquiera puedo vivir por mí mismo, pero eso no justifica el cómo eres porque si es por eso, Misato tiene todo el derecho de ser peor que tú, y aún así es la mejor persona que conozco. Eres tan horrible que ni siquiera puedes aceptar que no le gustes a alguien. A pesar de todo lo que me has humillado, ¿quieres que esté contigo? ¿Estás mal de la cabeza? La única vez que te besé fue porque me retaste hablando mal de mi madre. Por favor, no seas idiota. Los tres somos mejores que tú, y ni siquiera nos gusta o hemos pedido pilotear a Eva. Sub Comandante –dijo sin quitarle la vista a la pelirroja-, usted dijo que si había algo que pudiera hacer por mí, lo haría, ¿no?

-Sí, lo dije…

-Me gustaría que el próximo viernes no solo me premien a mí, sino que a Rei y a Toji. Al menos por ser víctimas del Comandante.

-Los premiaremos por su heroísmo en combate, Piloto Ikari –el canoso de la sala estaba estudiando la situación, una que parecía irreal-. ¿Algo más?

-Sí… quiero que Asuka esté ahí. Que vea de qué están hechos los buenos pilotos.

-Concedido. Piloto Ikari, por favor retírese a la Ready Room. Aún está de turno. Uno de los guardias de afuera de esta sala lo acompañará hasta allí.

Nadie entendía qué acababa de pasar. El sumiso Shinji Ikari fue quién desmanteló emocionalmente a la 2do Niño, criticó abiertamente a su padre en una actitud que parecería ser espontanea con una crítica objetiva, y pidió ser premiado frente a Asuka sólo para exasperarla aún más, sabiendo lo que ella odia que los reconocimientos no solo no vayan a ella, sino que en particular a él.

Cuando él se fue del lugar, todos a excepción de Asuka y Misato se quedaron mirando la puerta por la que él partió, pensando en que eran las consecuencias de la contaminación mental.

Definitivamente estaba harto, quizás con razón, pero con todo lo que ha sucedido y el síntoma actual, ninguno prefirió contradecirlo o callarlo.

La pelirroja estaba a un paso del llanto debido a la vergüenza, y la Mayor… ella le iba a dar un pequeño premio por su atrevimiento y coraje. Todo lo que dijo, lo dijo con bases, y dio un paso importante para consolidar el amor propio. No sería nada que no pudieran hacer estando allí en NERV, pero se lo ganó.

El resto de la reunión prosiguió sin mayores contratiempos, actualizando el estado de las cosas y lo que iba a venir en el futuro, aunque no era nada que pudiesen hablar de más ya que la reunión estaba siendo grabada.

Asuka se fue donde Hikari vociferando que no volvería al apartamento de Misato. Toji volvió a su casa pensando en lo loco que había sido ese día, para bien y para mal, y en lo que necesitaba hablar de ello con alguien, su padre si estaba en casa. Rei se fue por su propio lado, y definitivamente estaba muy triste. Triste por Asuka y por Shinji, que parecía que lo hubiesen reemplazado por una versión extremadamente temperamental. Quizás estaría mejor a la mañana siguiente, que es cuando ella lo tendría que reemplazar para cumplir con el turno.

Misato iba con los tres técnicos 'jefes' del puente, siendo guiada por un guardia hasta la Ready Room. Era su turno de ponerlos al corriente con el plan que empezaría a ejecutarse desde el próximo viernes, pero había algo que inquietaba a los uniformados.

-¿Shinji siempre fue así, Mayor? ¿O es…?

-La contaminación mental, Maya. Ritsuko nos comentó que estará unos días así, hasta que pase el efecto o algo parecido… El viernes termina su licencia, y es por eso que los cito. Hay algo que necesito hablar con ustedes y luego con Hyuga. Volveré a trabajar el mismo viernes y hay un montón de papeles que llenar. No te preocupes, Hyuga, tendrás unas mini vacaciones desde ese viernes como 'pago' por ello –dijo al ver la mirada de decepción en los ojos del hombre con lentes.

-No es problema, Mayor.

-Lo que sí, es que este tipo de contaminación lo está llevando a expresar sus emociones sin filtros, así que debo asumir que desde hace un tiempo considerable debe estar sintiéndose así respecto a ella…

-Y siguen viviendo juntos… -añadió Aoba.

-Ya no. Shinji pidió el cambio de residencia. No aguanta más, y la verdad no lo culpo. Mañana se cambia de departamento…

No es que los Tenientes estuvieran de acuerdo, pero si la Mayor y el 3er Niño estaban juntos, entonces no tenía sentido que ella estuviera tan tranquila si él se va. Pero si ni siquiera era tema para el Comandante, era casi el equivalente a que no tenían autorización a que lo fuera para ellos.

Llegando a la sala de espera, notaron que había aroma a comida, ramen podría ser. Confirmaron lo que era al entrar. Pasando por el salón comedor, que estaba vacío, vieron cuatro platos de sopa cubiertos por platos bajos, con sus respectivos palillos a los lados, una botella de gaseosa cola y cuatro vasos.

Misato, notando que esto es lo que haría su Shinji, pidió el permiso correspondiente a sus acompañantes para buscar al 3er Niño, pidiendo antes que la esperen para comer.

Yendo directamente a su dormitorio, lo encontró con sus ropas de civil, acostado de espaldas planas en el colchón intentando dormir, con una evidente cara de cansancio. Tenía sus audífonos puestos, aunque no con el volumen al máximo, como si ahora intentara que la música del reproductor que le regaló su padre lo intentara relajar.

Entró sin más y se acostó en el lado de la cama donde se lo estaba comiendo a besos esa mañana, y le tomó la cara. Era impagable verlo así, tranquilo, como si no pasara nada. Ya iba a tener tiempo para estar así con él. Él despertó ante el contacto, y le sonrió de vuelta antes de pensar en hablar. Era otro momento que iba a conservar en su retina.

-¿No irás a comer con nosotros?

-N-no –respondió somnoliento-, no aguanté y comí antes, pero…

-Gracias, Shin-chan –respondió antes de darle un beso en los labios-. Espérame, esta noche dormiré aquí.

-¿E-en serio?

-Obvio. Eres mío, debo asegurarme que estés bien. ¿no?

-… -Aquí Shinji se sonrojó. Con ella podría ser así, siempre, estaba seguro en sus brazos.

-Nos vemos, duerme mientras tanto.

Misato se fue y Shinji volvió a conciliar el sueño. Su día fue demasiado cansador para intentar mantenerse despierto.

-Maya, la Mayor no lo sabe…

-No estamos en posición de decirle nada… Ojala que no lo sepan ni ella ni Shinji, eso puede cambiar todo esto.

-… Entonces, mañana mismo necesitaré que le empieces a enseñar al señor Horaki cómo se realizan tus funciones para que él te reemplace mientras yo no estoy. En el caso de que llegue a caer un Ángel u otros Caídos –no valía la pena hablar de uno solo ya que estaban llegando de a varios- tú retomas tus funciones y yo retomaré mi lugar. Desde ya, Hyuga, te quiero dar las gracias, y como te dije hace un rato, la carga grande de trabajo se te dará hasta el lunes. Martes y miércoles tendrás el tiempo necesario para poder ir a ver a tus compañeros, en caso de que quieras.

-… -el técnico llevaba un rato largo tomando apuntes sobre lo que debería hacer, cómo e incluso cuando hacerlo, esto último como forma de que Hyuga no hiciera más que ella y así no dudaran de su compromiso cuando tuviera que volver- Listo, Mayor Katsuragi. Tengo todo anotado aquí. Si no le importa, me voy ahora para venir mañana a adelantar papeleo.

-Que llegues bien a tu casa. Nos vemos la próxima semana.

Eran las nueve y media de la noche, y fueron horas agitadas. Antes de irse, Asuka pidió una autorización formal para irse del apartamento de Misato, cosa que fue aprobada y que terminó arrastrando a que la misma Misato notificara que se iría a vivir con Shinji, aunque ambas mudanzas se realizarían de forma oficial el sábado siguiente por temas de logística derivado de la evacuación de Tokio-3.

La Mayor estuvo una hora y media explicando sus propios detalles respecto a lo que iba a conllevar lo que iban a hacer, y la importancia de las funciones que iban a tener cada uno de ellos, tanto en discreción como en aplicación, y otra media hora más solo a Hyuga sobre el papeleo que iba a tener que rellenar y sobre el trabajo que el padre de Hikari iba a empezar a tener en su sección ya desde el mismo lunes. No perdió una sola pisca de tiempo.

El detalle de irse con Shinji, ya no como su tutora, era una pequeñita sorpresa para él. No se fue para evitarla a ella, de hecho, casi al contrario, y ahora iban a poder finiquitar el tipo de relación que estaban empezando a tener. Empezar a acostumbrarse a lo que inconscientemente planeaban fuera el resto de sus vidas.

Misato se levantó de su asiento para ir a lavar lo que usaron para comer, y luego caminar. Iba a salir unos minutos de la sala de espera para poder estirar el cuerpo. Llevaba muchas horas sentada y sentía el cuerpo rígido. Ida y vuelta a la máquina más lejana posible para sacar una lata de algo. Que fuera café, jugo o una gaseosa era lo de menos.

Cuando volvió a la Ready Room, se encontró con que Shinji estaba entrando a la cocina, caminando lentamente pero seguro y rascándose la cabeza. Despertó con hambre. Ella lo siguió en silencio, y se apoyó en el dintel de la puerta que daba a la cocina para así poder tener una vista completa de cómo se movía en el que era su espacio ideal.

Con los brazos cruzados, observó cómo Shinji sacaba dos sartenes pequeñas a las que les embutó un cubo de mantequilla colocando los platos de la cocina a fuego bajo. Sacó luego cuatro huevos y los batió con un toque de sal y pimienta, para dividir la carga entre ambos sartenes. Rápidamente sacó un pimiento morrón rojo del refrigerador, y con una gran velocidad lo rebanó en julianas para repartirlo también, todo mientras se debatía respecto a lo que casi pasa en la oficina de Misato.

De un momento a otro lo abrumó el hecho de entender que sabe realmente todo de ella. Sabe de su intensidad y tiene claro que su forma de relacionarse en el plano romántico es la sexual, comprendió finalmente que se estaba conteniendo con él en la forma de expresar su amor, y asumió que el hacerlo el día anterior abrió una puerta para ella en la que se iba a desenvolver de la forma que conoce y se maneja realmente, y lo que pasó en esa oficina es solo la superficie.

De no ser porque la necesitaba específicamente a ella, hubiese estado aterrado, porque la forma en que lo exploraron era una que él quería hacer, pero en su infancia aún latente, consideraba que hacerle algo así era faltarle el respeto. Ella se lo hizo, y si bien se contuvo de hacerlo suya, lo abrazó, lo terminó besando y lo miró con aquel amor puro que lo abruma en todos los buenos sentidos.

Aprendió que una cosa no quita la otra, pero la conclusión a la que llegó era que iba a tener que estar preparado para cuando volviera a suceder, porque estaba pensando en ella. Quizás no esa noche en NERV, pero iba a volver a suceder, y ante eso ¿no tenía una especie de ventaja? Es incómodo, pero sabe literalmente todo. Qué le gusta, cómo le gusta, cuando le gusta… Ella lo iba a tener que explorar, pero él en teoría debería saber qué hacer.

Cuando terminaron de cocinarse los huevos, con una espátula especial verificó que los huevos estuvieran listos, y cuando lo logró, terminó los omelletes. Sólo un par de minutos por lado para terminar de cocer el pimiento e iban a estar listos para comer. Esos dos minutos los aprovechó para volver a abrir el refrigerador y sacar la bebida. Del secador de loza retiró los vasos que la misma Misato dejó, tomó la gaseosa y se giró al comedor para ver a su amor parada allí, contemplándolo mientras se desenvolvía en el ambiente que le acomodaba.

-Shinji, lleva los vasos, la gaseosa y siéntate. Yo me quedo viendo los omelettes.

-Está bien. Me faltó el queso y el cerdo, pero fuera de ello, los hice como…

-Me gustan… –dijo completándole la frase.

Ella le dejó la vía libre para pasar, y apenas él lo hizo Misato se adentró en la cocina. Estando con él no se sentía como la Mayor ni la Dir. de Operaciones de NERV, sino como algo más. Encontró su media naranja, alguien que la defendía, comprendía y quería, y que estaba tan indefenso como ella. Misato sabía que él la quería proteger como sea, y para ella era igual con él. Se hacían bien y tenían la bendición de la madre del muchacho que ella sabía ya estaba sentado en la mesa.

Antes de sacar los platos para servir las porciones de comida, ella llevó a la mesa los palillos y luego volvió a la cocina a servir los huevos. Cuando depositó cada plato en su lugar, antes de sentarse se acercó a Shinji y lo abrazó desde el estómago, atrayéndolo hacia ella con una emocionalidad latente, y pasados unos pocos segundos le dio un beso húmedo… y largo.

Se lo merecía.

"Eres maravilloso, Shin-chan" le susurró antes de sentarse y empezar a comer mientras se reía del estado catatónico en el que quedó el cocinero de turno.