Domingo 21/02/2016
07:00 horas
Misato despertó por el despertador en la misma posición que la noche anterior, acurrucada contra el pecho de Shinji mientras se aferraban el uno al otro, cruzando los brazos y las piernas intentando armar nudos que 'inconvenientemente' no podrían desarmar al despertar. Obviamente esto era imposible a pesar de la disposición, pero no le impidió aferrarse un poco más a su Shinji para así sentirlo algo más. Le iba a ofrecer pasar el día junto a él y acompañarlo a equipar el departamento que iban a empezar a compartir desde el próximo sábado.
Esa noche no habían hecho más que mimarse. Dedicarse lindas palabras, acariciarse mutuamente, besarse… Es cierto que a las once de la noche estaban dormidos del cansancio, pero hasta que cayeron rendidos a los brazos de Morfeo no pararon de amarse. Era lo menos que se merecían por la montaña rusa de emociones que habían experimentado la noche anterior.
El día iba a ser largo. Debían ordenar muebles, guardar ropa, comprar cosas, equipar la despensa, quizás algunos artículos de aseo personal, artículos de limpieza… Fácilmente podrían ser dos días completos yendo de compras. Ventaja aparte que Shinji contaba con cupo ilimitado para gastar.
La Mayor Misato Katsuragi no pensaba con claridad realmente. En la reunión dejó de escuchar a Shinji cuando la usó de ejemplo. El resto de esa intervención para ella no existió, no sabe qué más dijo, ni cómo lo dijo ni por qué. Sólo sabía que nuevamente rompió todos los pronósticos y lo tenía a su lado, acurrucándola más fuerte ahora porque se despertó a apagar el despertador.
El sentimiento al estar así era mutuo. Seguridad, confort, cariño, estabilidad, como si diera lo mismo sea cuál sea el inconveniente mientras al terminar el día pudieran estar así para recuperar fuerzas.
-Oye, Shinji… ¿Despertaste?
-… S-sí… ¿Por?
-Es que te quiero proponer algo –empezó ella mirándolo hacia arriba-. ¿Te parece si me voy a vivir contigo?
-… -El 3er Niño terminó de despertar- ¿D-de verdad? Pero Asuka…
-Ella pidió mudarse de mi apartamento ayer, y la autorizaron. Creo que no es necesario que…
-… Que vivas sola ahora –empezó a completar-, y cómo yo me cambio hoy mismo…
-… Quiero irme contigo, pero no como tu tutora –terminó ella la secuencia, para posteriormente subir su posición corporal y así quedar de frente-. Mientras no estemos trabajando, tú eres mi igual, Shinji, eres mi par. Quiero ser tu todo, quiero que mi cara sea lo primero que veas al despertar y lo último que veas al dormir, y si te ofrezco esto es porque…
-… Quieres que para ti sea igual, pero conmigo… -la cara del mimado era la de un niño al que le iban a comprar un caramelo.
-Tomaré eso como un sí… -ella le dio un beso rápido- ¿Levantémonos ahora? Nos debemos ir de aquí a las nueve…
-¿Nos?
-Hasta el viernes será un agente de la Sección 2 quién se ocupe del traslado entre turnos desde hoy en la mañana.
-¿Pero por qué? Ese es tu trabajo.
-Porque pedí los días libres. Ritsuko consideró que es una buena idea que yo sea tu apoyo en los días que estarás de licencia. No te preocupes, tengo todo bajo control. Mientras no nos ataquen, no pisaremos esta base hasta el viernes. Lo que sí, es que el traslado oficial no puede ser hasta el próximo sábado, por…
Misato no alcanzó a seguir hablando porque su Shinji la abrazó muy fuerte de felicidad. Para cada uno estas cosas tienen significados diferentes, aunque el fin era el mismo: afianzar el nuevo estado de las cosas, y el primer paso lo iban a dar ese domingo 21 de Febrero del 2016.
-Pero, Misato… ¿Cómo te dieron días libres a ti por mi pelea?
-Yo te vi, Shinji… tendrías que estar recuperado en tres o cuatro días, y conmigo estás comportándote igual que siempre, además que para Rits también es una buena idea que estés acompañado.
-O sea que…
-¿Sí?
-¿Me podrías acompañar hoy al apartamento nuevo?
-Obvio que sí, Shin-chan [beso], obvio que sí.
-Te digo que no es tan grandioso como crees, Ken…
-Vamos, Toji. Cuéntame qué sucedió ayer.
No eran ni siquiera las ocho de la mañana del domingo y Toji ya estaba siendo acosado por su otaku amigo. Ni siquiera quería que llegara el lunes porque eso significaba que tendría que lidiar con todos, empezando por su propio amigo, Asuka y Hikari. Estaba listo para actuar a la defensiva en defensa de Shinji, quién iba a volver recién el día viernes, pero no quería. Estaba cansado mentalmente.
-Ken, no fue agradable, amigo. Para nada…
-Por favor… Tú sabes cómo son Shinji, Asuka y Rei, no dirán nada…
-Porque es confidencial…
-Vamos, amigo…
-Te diré esto porque es temprano y quiero seguir durmiendo. Todo lo que mañana diga Asuka que le dijo Shinji, es cierto. Aunque sea mentira, es cierto. Casi arruinó todo. No te puedo decir más porque es confidencial. Ah, y Shinji no irá a la escuela hasta el viernes.
-¡¿Por qué?!
-No grites, Ken… porque sufrió contaminación mental por parte del Ángel durante la pelea. Si no es por él, estaríamos muertos en este momento. No te diré nada más, y si me vas a llamar, al menos hazlo en una hora decente, por favor.
-Lo siento, pero es que no me aguantaba las ganas…
-Nos vemos mañana…
-Nos vemos.
Toji no aguantaba más porque le costó mucho conciliar el sueño la noche anterior. Lo que vio de su amigo, lo que experimentó él, lo que experimentó Sakura… Eran muchas cosas sobre las que pensar, y todas abrumadoras.
Definitivamente me va a costar llegar al final de todo esto.
El 3er niño mostró alegría al ver a Rei, pero no era una alegría desbordante como la de la tarde anterior. Esto era más bien como por compromiso, estaba ansioso de poder salir con su Misato y más que eso, salir de la base, al punto que ni siquiera le preguntó a la albina cómo estaba.
-Mayor, ¿puedo hablar con usted un momento?
-Sí, claro… Shinji –dijo la peli morada sabiendo que Shinji seguía caminando lento-, tú adelántate. Yo te alcanzo ahora.
-Está bien. Nos vemos, Ayanami.
-Adiós, Ikari-kun… -cuando Shinji se alejó, Rei se volvió a dirigir a su Comandante- ¿Hay alguna forma de que yo pueda ayudar a Ikari-kun?
-Creo que no aún, Rei. La contaminación causada por el Ángel lo hace actuar algo errático, así que creo que es mejor esperar uno o dos días más para acercarse nuevamente a él.
-¿Usted ya estaba aquí, Mayor?
-Sí. Me quedé esta noche aquí. Shinji se muestra como siempre cuando estoy con él, y según la doctora Akagi necesitamos que Shinji esté lo más feliz posible, así que es casi una orden que yo esté donde él esté –maquilló la Mayor para no dar a entender de más.
-Entiendo. Que tenga un buen día, Mayor.
-Tu igual, Rei.
Si Ikari-kun me amara, ¿me ordenarían quedarme cerca de él?
La 1er Niño hizo un gesto con la cabeza para despedirse y se adentró en la sala de estar para prender la consola y el televisor, mientras que Misato se fue a paso rápido para alcanzar a Shinji.
Antes de salir de la base, Shinji tuvo que entregar su tarjeta de entrada del apartamento de Misato para recibir la tarjeta de su nuevo apartamento, y si no es porque la pareja ahora unida pasó a ducharse y a cambiarse de ropa, ellos se hubieran ido directamente al nuevo lugar.
Fue un proceso "tristemente" rápido el de la mudanza. Su violonchelo, sus útiles escolares y sus prendas de ropa que eran muchas más debido al día de compras que tuvo antes con Misato. Sus artículos de aseo los guardó en su mochila, y el resto de cosas eran elementos que no se podía llevar ya que, o venían con la casa o no eran de él.
Era un total opuesto a lo que fue el proceso de Asuka, donde llegó un camión cargado de las pertenencias de la 2do Niño, con Shinji tuvieron que pedirle al señor del camión que se fuera porque sus cosas eran fácilmente transportables en el deportivo de la Mayor.
En quince minutos ellos llegaron al nuevo apartamento, en un sector que era más centralizado que el aún apartamento de Misato pero en un ambiente tan tranquilo como ese, con poca gente visible, unos negocios cerca e incluso una peluquería.
El edificio era relativamente pequeño. Una construcción que tenía solo seis pisos y que tenía pocos apartamentos, ocho por piso. El apartamento de Shinji estaba ubicado en el quinto piso, cerca del ascensor a diferencia del lugar donde seguía viviendo la Dir. de Operaciones, que debía caminar un trecho relativamente largo hasta llegar a su domicilio.
La puerta del lugar tenía una placa que decía 'Ikari S.', y apenas el dueño de casa abrió la puerta del lugar se encontró con un lugar más pequeño que su antiguo hogar, pero similar. El baño, donde también se encontraba una lavadora y una secadora de ropa, un baño aún más amplio que el anterior y dos habitaciones que sólo tenían el catre, aunque eran más amplias y los catres eran para colchones de dos plazas. La cocina tenía un horno última generación con todo integrado, un refrigerador amplio, y muebles donde cabrían todo tipo de cosas. La sala de estar, por otro lado estaba vacía.
Era un lugar hecho para adaptarlo a la medida de su habitante, uno que iba a compartir con su amor desde el siguiente fin de semana y que encima tenía cupo ilimitado para equipar la casa con lo que sea que quieran instalar a excepción de ropa, que no era necesaria.
-¿Qué opinas, Shinji? ¿Te gusta o hay algo que quieras cambiar?
-Este… Si solo vamos a ser los dos, no necesitaremos uno de los catres, ¿no…?
-…No… -Misato cayó en cuenta de esto, deshacerse de una de las camas los iba a obligar a dormir juntos siempre.
-Entonces… -Shinji volvió a echar un vistazo a los dormitorios y notó que uno era más grande- Aquí creo que sería una buena idea tener máquinas para hacer ejercicios. Una máquina para correr y otras para hacer pesas.
-… Mi Shinji es brillante… ¿Qué te parece si anotas lo que compraremos? Yo preguntaré que podemos hacer con ese catre –sugirió ella mientras buscó un teléfono para llamar al Sub Comandante.
Este… Bien… -Shinji sacó uno de sus cuadernos, y buscando el que tenía menos apuntes, lo dio vuelta y empezó a escribir 'desde atrás'-, una máquina para correr, otra para hacer pesas de brazos y pecho y otra para las piernas. A ver… -siguió pensando mientras se adentraba en la pieza donde dormirían- Necesitaremos dos muebles para guardar ropa… quizás uno solo grande, y un closet. Ah, el colchón, unos cojines y varios juegos de sábanas… Necesitaremos toallas –se dijo mirando al baño para ingresar a la cocina-… Voy a esperarla a ella.
Ella estaba hablando con el Sub Comandante, y por la sonrisa que esbozó antes de colgar el teléfono, él se dio cuenta que había recibido una respuesta positiva a su pregunta.
-Te dieron permiso de deshacerte de ese catre. ¿Qué les dijiste?
-Que no necesitarás ese catre. Vendrán unas personas a llevárselo ahora…
-¿O sea que lo mandarán de nuevo cuando te vengas tú a vivir aquí?
-Sí, pero ahí pensaremos en algo. Podrías pedir lo que sea y te lo concederán, por lo que vi… ¡Bien! ¿Qué tienes anotado?
-Este… Tengo esto. –Shinji le pasó la pequeña lista para que la examine- No he seguido porque quiero preguntarte un par de cosas, para que me des sugerencias.
-¿Sugerencias?
-Sí, o sea… No quiero comprar nada si no estás de acuerdo, total compartiremos este espacio juntos.
Sí, compartirán espacio. No es como hace unos meses cuando Misato casi lo arrastró a su apartamento donde él se tuvo que adaptar a la situación, ahora compartirán el espacio como iguales. Ella se iría el sábado, pero desde ya están adaptándose a una vida de pareja estable y consolidada. Bajo cualquier otra circunstancia y legislación esto sería totalmente insalubre, pero todo lo que han vivido en sus vidas de por sí ha sido insalubre e insostenible. Cuando él la salvó llevándola a la Unidad 01, dio el primer paso que dio pie a todo lo que ha sucedido.
Mientras ella revisaba la lista y veía lo que faltaba, notó algo: se trataban como iguales, pero todos los momentos importantes los había protagonizado él. Él la salvó, él se le confesó, él le pidió que fueran novios, y él decidió cuando estaba listo para fusionar sus seres. Ella esperaba, y no le gustaba aquello porque podrían utilizarlo en su contra, aunque ha avanzado todo tan rápido que los últimos dos pasos que podrían dar eran casi definitivos, o más bien, inevitables.
Ambos de alguna forma la asustaban.
Sea como sea iba a tener que cuidar la espalda de ambos, y en uno de los flancos abiertos que tenía (quedar embarazada) no iba a tener problemas, pero el otro paso que podrían dar… La asustaba inevitablemente.
Se volvió a concentrar en la lista y empezó a anotar sugerencias. Ya iba a tener tiempo para pensar en lo que quería o debía hacer.
-… Listo, Shinji. Aquí están mis sugerencias.
-A ver… Un juego completo de ollas y sartenes, un juego completo de loza de cocina, vasos de todos los tipos a excepción de los que se usan para tomar sake, servicio y palillos, bandejas de cocina y para cocinar de todo tipo, tablas para cocinar, artículos de aseo para la cocina, un televisor, otro televisor para el dormitorio, un dvd y varias películas, un equipo de música, una consola de videojuegos, un sofá y dos sillones individuales (para las visitas), una mesa de centro para comer en el piso si la visita o ellos lo desean, y una mesa comedor para el diario… ¡Me gusta! Tenemos todo aquí…
-¿Crees que podremos comprar todo esto en un solo día?
-Espero… ¿Te parece si vamos?
-Vamos.
Hikari se despertó antes que su amiga esa mañana, y si bien Toji no le contestó el teléfono, sí lo hizo Kensuke. Sí lo que decía Aida era cierto, entonces toda la verborrea que le dijo Asuka el día anterior estaba totalmente injustificada.
Eran dos versiones que, para peor, podrían tener sentido una con la otra. "El idiota merece morir" y "Shinji nos salvó a todos a pesar de Asuka" eran dos frases que, con el contexto necesario, podrían significar "Shinji nos salvó a todos y Asuka no, entonces está molesta porque ella no ganó".
La pecosa tenía claro, a pesar de no decirlo, que Shinji era el mejor piloto, y también sabía que Asuka no era feliz con esto. También se arrepentía de hablarle tanto de él, pero en su defensa, nunca se hubiera imaginado que la persona a la que él ama es Misato Katsuragi, la Mayor a cargo, y menos que ella lo iba a corresponder. Era irrisorio.
También tenía problemas para despertarla. Iban a ser casi las diez de la mañana y la pelirroja dormía profundamente. El sábado fue intenso, pero se preguntaba si iban a ser así los días si se quedaba con ella.
Prefirió levantarse para iniciar su día, y la primera imagen con la que se encontró fue la de su padre, listo y dispuesto para ir a trabajar.
-¿Papá? ¿No que hoy tienes libre?
-No se los comenté anoche porque ustedes ya estaban durmiendo, pero el viernes cuando nos topamos a la Mayor Katsuragi, habló conmigo de trabajo. Trabajaré para ella, y por algo que sucedió en batalla ayer, estará libre hasta el viernes, así que debo aprender mis nuevas funciones. Debo estar allá a las once…
-¿Y nosotras?
-La Mayor me garantizó su seguridad. ¿Crees que sería capaz de seguir aquí si no es porque su seguridad está garantizada? Con el paso de los días sabré cómo es que esto se va a desarrollar, así que yo mismo les iré diciendo cada vez que sepa algo.
-Papá, tu sabes que yo no soy de preguntar, pero… ¿Qué sucedió ayer?
-Shinji nos salvó a todos… como casi siempre lo ha hecho. No te puedo decir más, Hikari, lo…
-… Sé, lo sé… Cuídate, papá.
-Estaré aquí a las dos, así que espérenme a almorzar porque yo traeré la comida. Avísame si Asuka se quedará a comer también.
-Te llamaré.
-Nos vemos, hija…
Eso fue extraño… ¿De querer irse a toda costa a quedarse? Bueno, creo que no tengo otra posibilidad que adaptarme a la situación.
La joven matriarca se fue a la cocina a prepararse para desayunar, y con una sonrisa en la cara se puso a pensar si el mismo lunes iba a tratar de comunicarse con Shinji respecto a Toji, ahora que ambos se iban a quedar en la ciudad…
"Les recomiendo este televisor de 40'. Es pantalla plana, de última generación y tiene disponible la conexión satelital para…"
La pareja estaba concentrada escuchando al muchacho de la megatienda que llevaba al menos un par de horas atendiéndolos. Pensando en comprar todo el mismo día, decidieron 'secuestrar' al joven que cada vez expandía su sonrisa un poco más, ya que la venta la iba a finiquitar él y su sueldo se basa en comisiones.
Comprando lo más caro y de mejor calidad posible, a conciencia estaban estrujando el presupuesto de NERV hasta el máximo de sus capacidades. Compraron cuatro sartenes de tamaño estándar de 50 dólares cada uno, tres ollas de 130 dólares cada una, dos ollas de fierro fundido de 150 dólares cada uno platos y pocillos de porcelana, paños de seda… Más de ochocientos dólares llevaban gastados, y ni siquiera habían comprado los televisores, ni la consola ni las máquinas de ejercicios.
También iban a ir a comer con el dinero de NERV, y estaban planeando qué tan caro lo iban a hacer.
-… y este es el soporte que va con este televisor. ¿Qué opinan?
-Este… Me gusta. Agrégalos, por favor.
-Bien… ¿Qué más, seño-Shinji?
-… -A Shinji le daba risa que después de dos horas siguiera intentando decirle 'señor'- ¿Qué nos falta, Misato?
-Uff… el DVD, la consola, las máquinas de ejercicios…
-¡Vengan conmigo! Por aquí…
Casi 70 dólares sólo en el DVD. Compraron el más caro que ni siquiera incluía el equipo de sonido. Ese lo iban a comprar aparte, y para ese DVD, el equipo más caro costaba $150.
-Bien, vean ustedes las máquinas que quieran comprar. Los dejo solos unos minutos.
-Está bien, gracias.
-… Dices que vienen con dinero de NERV, ¿no? –le preguntó el joven a una de sus compañeras mientras se le acercaba para descansar.
-Sí. Él es compañero de mi hermana en la escuela, y ella es la Mayor Katsuragi. Me entregaron sus identificaciones para poder comprar sin problemas.
-Vaya, alguien los hizo enojar…
-¿Te estás quejando?
-No, no… es solo que si siguen así van a terminar haciéndome rico solo en comisiones. Llega a parecer imposible.
-Tuviste suerte…
Una a una, Shinji se puso a mirar las máquinas hasta que se detuvo en una cuya pantalla de control estaba llena de botones. Alrededor de 2500 dólares más, y cuando iba a llamar nuevamente al joven, se vio abrazado desde atrás por manos conocidas. La mano izquierda lo tomó de las costillas y la mano derecha del rostro, en un agarre cariñoso lo suficiente efectivo para atraparlo sin escapatoria, que reforzó al susurrarle.
-¿Te gusta esta máquina, Shinji?
-Sí, creo que nos servirá…
-Oye –dijo soltándolo la mujer-, compremos esta, y acompáñame…
1830 dólares. La máquina para hacer pesas más completa del lugar. Para trabajar las piernas, los brazos, los bíceps, los tríceps y la espalda.
-Compremos esta máquina, la que viste tú, la consola y nos vamos al apartamento. Pidamos la comida por delivery, yo invito.
-Está bien. Vamos…
-Espera… ¿Compremos una cámara?
-¿Una cámara…? ¿Para sacar fotos?
-Sí. Creo que podríamos… no sé… tener un álbum de fotos, Shinji. Algo para recordar.
-… -Esto a Shinji le resultó fascinante. No se le había ocurrido, pero le encantaba la idea- Está bien, Misa-chan. ¡Oiga…!
6000 dólares sin contar el traslado, que también iba con comisión al vendedor. El joven trabajador brillaba porque si bien sacó muy mal el cálculo respecto a lo que realmente iba a recibir de comisión, lo más que había sacado por comisión en una sola venta habían sido 10 dólares, y en un buen día hacía 50 dólares en comisiones. En una sola venta iba a recibir 60 dólares y encima el joven piloto le dio el equivalente a 100 dólares en propina por las "molestias".
Misato y Shinji estaban caminando con las manos vacías por los pasillos del centro comercial, camino al estacionamiento para esperar su carga en el apartamento, cuando la peli morada notó que a pesar de ir con alguien, ambos dejaban gente mirando a su alrededor.
Ella iba vestida de manera muy similar a la que llevaba en casa. Unas sandalias planas, un short y su remera sin mangas de color lila, aunque ahora llevaba sostén.
Él iba con unas zapatillas deportivas, unos pantalones cortos también deportivos y una remera sin mangas que, a diferencia de las que usa en casa, iba pegada al cuerpo, marcando en parte el abdomen del muchacho y el aparente crecimiento de sus bíceps. Pre y adolescentes lo miraban a él, con clara atracción. Sí, está desarrollándose bien, caminaba con mucha seguridad y con una sonrisa que resultaba ser contagiosa, mientras que las miradas que arrastraba ella eran mucho más transversales y lascivas.
Para sus arquetipos y grupos etarios ambos eran seres atractivos físicamente, por distintos motivos, y él no lo notó, pero ella sí, y por algún motivo eso la molestó.
¿Será celoso? O sea, no los tengo, pero si yo tuviese amigos, ¿le molestaría? Se puso a pensar mientras agarraba coraje para lo que estaba pensando hacer. Algo que dejaría helado a todo el centro comercial…
-Misato, ¿acompáñame un momento? Debo pedirte disculpas por algo.
-¿… Ah?
El 3er niño no la esperó y le tomó la mano derecha, casi arrastrándola por un par de pasillos hasta llegar a una joyería, donde Shinji se detuvo con Misato. Sin soltarla, entraron al local donde se ganaron un par de miradas incómodas.
Ella notó esto, pero creyó que la mejor idea era darle un giro de tuerca. A fin de cuentas si llegaba a acercárseles alguien con autoridad, Shinji mostraría su identificación legal y demostraría que están al filo de lo legal, pero en lo legal. Ella cambió su forma en la que él le tomó la mano para entrelazar los dedos, desafiante ante su entorno momentáneo.
Él no atinaba a entender todo lo que ese gesto suyo implicaba, o parecía implicar. Estaba determinado en comprarle algo por motivos que sólo él sabía, y eso era evidente ya que esto era algo que no estar dispuesto a compartir con ella, al menos por el momento. ¿Disculpas por qué? ¿Acaso resulta que se disculpaba comprando cosas? Era un acto demasiado decepcionante y genérico para ser hecho por Shinji, así que nuevamente Misato prefirió esperar a ver qué quería hacer.
Shinji directamente entró a buscar las vitrinas donde estuvieran ubicados los collares, que resultaron estar al fondo de la tienda. Tienda cuyas medidas eran de 100 mt2, que recorrieron desafiantemente de la mano ante las miradas del único otro cliente presente en ese momento y del personal del lugar.
-Shinji, ¿por qué…?
-Preferiría hablar de esto contigo en el apartamento, Misato.
-Pero…
-Está bien, de verdad. Solo… quiero comprarte un collar. Elige el que quieras.
Dos vendedores, lejanos a esta dinámica se acercaron a murmurar sobre las implicancias. Las apariencias engañan, y no porque este muchacho aparente 15 o 16 signifique que los tenga. Podría tener 12.
-Yu-san, ¿estás dispuesto a atenderlos?
-Sí. Tú quédate en caja, Toni-kun. Si compran algo, quiero que pidas su identificación. Si es menor de 14, los retendremos y llamaré a la policía.
-Está bien… -Toni se dirigió a la caja y Yu fue donde la pareja, que ahora se componía de Misato abrazando por la espalda a Shinji, sin soltarle la mano izquierda.
-Buenos días. Mi nombre es Yu y seré yo quien los atienda hoy. ¿Hay algo que tengan en mente? –Logró configurar el vendedor ocultando su incomodidad.
-Misato…
-Este… -La Mayor intentó aplicar un equilibrio entre una joya que sea hermosa y lo menos costosa posible- Sí. Quiero este, por favor.
-Excelente elección, señora…
-Señorita.
-… Mis disculpas. Vengan por aquí por favor.
-… Ese hijo de puta.
-Misato, relájate –intervino Shinji riendo-. Ya compramos. ¿A quién le importa que hayan pedido mi identificación?
-A mí me importa. Es como si me acusaran de pedófila, Shinji.
-Pero no lo eres…
-¡Esa es la peor parte! ¡Me conoces mejor que nadie…!
Al mimado de NERV el camino de vuelta al nuevo apartamento le resultó tremendamente cómico, a pesar de la imprudencia que Misato mostraba al conducir. Desde que tuvo que presentar su identificación que Misato estuvo peleando, siempre tomada de la mano de él. Con el cajero de la joyería, con los que cargaban las cosas de la tienda departamental, la gente del pasillo en el centro comercial… Ella peleaba con todos menos con él. Obvio que no con él.
Shinji, sonriendo en calidad de un imbécil contento, solo intervenía para amagar a relajarla, aunque tampoco ponía mucho empeño en eso. Quizás era la contaminación mental del Ángel, pero Shinji estaba muy feliz de solo estar con ella, y realmente no le importaba el estado de ánimo que ella tenía, porque no era contra él. Era contra otros. Personas desagradecidas que se atrevían a cuestionarlos, a él mismo que les había salvado el culo varias veces y a ella, su Diosa. ¿Cómo podías cuestionar a una Diosa?
Si no es porque Misato demostró su enojo tan airadamente, resultando en su diversión, el mismo hubiese reclamado por ello.
-Misato, ¿vale la pena que sigas dándole vueltas? A un pedófilo le atraen los niños, y no te atraen los niños. Tampoco es que pidieras amarme…
-¿Qué… De qué hablas? –Preguntó ella sorprendida por el cambio de tono.
-O sea… no me malentiendas, pero… tampoco me gustan mayores. No sé si sabes a lo que me refiero, Misato…
-L-la verdad, no, Shin-chan –dijo ella bajando un cambio la velocidad del auto.
-Tú no pediste amarme, y yo no pedí amarte, pero… nos amamos, ¿verdad?
Era cierto aquello. A ella no le atraen los niños, ni siquiera le atraen los hombres menores en edad, aunque sea por un año, y tampoco pidió amar a Shinji de la forma que lo hace… ni siquiera le atraía de forma física. También su muchacho tenía razón, tanta que se atrevió a decirlo en voz alta. Quizás se sentía inseguro al decir esto, pero al estar en la vía pública no le quedaba mucho más que esperar a estar en soledad.
-¿Lleguemos al apartamento, mejor? Hay varias cosas que te debo, Shinji.
-¿Eh…?
-No te hagas el tonto conmigo. Sabes a lo que me refiero…
Shinji iba a replicar, pero se perdió en la mirada de ella. Sólo con sus ojos le explicó a qué se refería, y sí, Misato le debía al menos tres, y mordiéndose el labio inferior le dio a entender que se las iba a pagar una a una, no todas al mismo tiempo.
Ahora le faltaba saber el momento en que le iban a corresponder.
La doctora llegó a cumplir su deber post-batalla con una noticia extraña: Rei cumpliría su turno todos los días hasta el día viernes, donde tendría que relevarla Toji. Una orden del Comandante que no entendía y que no podría cuestionar porque su ex amante no estaba en la base, pero ese era el menor de sus problemas.
Ritsuko no quiso revelar todos los resultados de los exámenes que le hizo al dúo de la Unidad 01, pero mientras miraba los papeles solo atinó a odiar un poco a Yui. Odiarla de verdad ahora. En algún momento, sin conocerla en persona, la vio como una enemiga ya que conocía las motivaciones de Gendo, pero las MAGI no fallan, y el resultado la irritó a más no poder.
Luego de observar emputecida los papeles que indicaban la condena, prefirió observar a la nada en su oficina para analizar los resultados de ello. Su amiga y subordinado parecían… no, eran felices, pero Yui rompió la única barrera ética que le faltaba por romper, una que era imposible que rompiera. Debo decirles esto en algún momento, y no puedo hacerlo por teléfono…
En cambio, la doctora decidió llamar a distintas personas para así hacer un par de cosas que necesitaba. Una era descansar, y la segunda era poder cobrarle la palabra a su amiga respecto de esa cena.
-No puedo creer que sean víctimas… ¿Aló, Sub Comandante?
-Doctora Akagi…
-Hay alguna posibilidad de poder tomarme el martes como día libre? Los Evas no sufrieron daños en la batalla, y la verdad es que necesito un descanso.
-… Está bien, doctora. Yo me encargo del papeleo…
Dios mío… pobre Shinji. Si no lo jode su padre lo hace su madre…
Con un relajo más evidente, Toji estaba empezando a aplicar lo aprendido en la cocina. Su padre lo instó a aprender a cocinar con la excusa que a las mujeres les gustaban los tipos que supieran manejarse en las artes culinarias, y la primera prueba era precisamente hacer el almuerzo de ese día. En el fondo la idea de su padre era no tener que llegar a cocinar luego de las arduas jornadas de trabajo, aunque el 4to Niño no tenía para qué saber esto.
La dinámica de los hombres Suzuhara había mejorado desde el día miércoles de esa semana, ya que la motivación que tenían para seguir adelante era una sola y era factible. No es que se llevaran mal antes de eso, pero sin darse cuenta lograron compenetrarse entre ellos de una forma en la que no lo estarían si no es por la esperanza que les daba recuperar a Sakura, y Toji pensaba en eso mientras intentaba armar el rollo de sushi.
Su hermanita estaba tremendamente asustada el día anterior. Claramente necesitaba un abrazo que pudiera recomponer su estado de ánimo y él no se lo podía dar, y toda la adrenalina que experimentó en batalla se fue al ver a su hermano vuelto loco tratando de acabar con las bestias de turno, defendiéndolo de su propia colega que intentó sacrificarlo en nombre de la gloria que estaba intentando conseguir.
No alcanzó a cargar con Asuka porque Shinji lo hizo en su nombre, algo que alegró a Sakura y que de hecho le mandó sus saludos a su ahora 'onii-chan', solo que olvidó mandárselos. Luego vino la llamada de su otaku amigo y que contestó solo porque por la hora consideró que podría ser una emergencia de orden mayor. Por lo mismo no quiso contestar ninguna otra llamada, y cuando contestó su padre simplemente le pidió que dijera que no iba a hablar por teléfono, a conciencia de que era un acto descortés.
Mientras porcionaba el maki, empezó a putear en su mente lo que iba a ser probablemente esa semana. Iba a intentar contactarse con alguien que supiese donde iba a empezar a vivir su hermano para ir a verlo mientras tuviera su licencia, pero no podía saltarse la escuela para pasarse la semana con Shinji. En algún momento tendría que lidiar con las redundantes preguntas de Kensuke, con la excesiva preocupación de Hikari que lo terminaría agotando y con el carácter de Asuka, que intentó joder a Shinji solo porque no lo podía tener para ella.
Cuando pudo porcionar el maki sin arruinarlo, con una sonrisa de autosatisfacción en su rostro fue a la despensa para sacar la salsa de soya para echar un poco de la misma en un platito hondo, junto con llevar un vaso para que él pudiera tomar gaseosa y un vaso cervecero para que su padre bebiera del oro líquido. No bebía de la forma en que Misato lo hizo alguna vez, por lo que sabía que una o dos cervezas de vez en cuando no mataban a nadie.
Ya cuando estaban sentados a la mesa, pacientemente escuchó a su progenitor hablar sobre el fútbol antes del 2do impacto. En Europa estaban logrando avances concretos para que las ligas finalmente pudieran volver como tal en Agosto de ese año, pero era casi imposible que pudieran superar a las leyendas que se consolidaron en el glorioso siglo anterior.
Zidane, Ronaldo, Platini, Cryuff, Maradona y Pele, solo por nombrar algunos jugadores que protagonizaron selecciones y momentos históricos. El deportista estaba fascinado mientras escuchaba hablar de Pelé siendo bicampeón del mundo con el Santos de Brasil y tricampeón del mundo con su selección, la 'Mano de Dios' y el posterior golazo de Maradona el año 86', las mejores jugadas de Zidane jugando Champions League y el Mundial del 98', el mítico enfrentamiento entre Cruyff y Beckenbauer el 74' …
De alguna parte el muchacho tenía que sacar su amor por los deportes en general, pero Toji iba a transformarlo de forma necesaria en su interior esto en una 'conversación de hombres': estaban hablando de fútbol y ahora iba a hablar de mujeres. El nuevo estado de las cosas llevó al 4to Niño a confiar en su padre de una renovada forma.
-Papá…
-¿Sí…?
-Nunca te pregunté esto, pero… ¿Es muy difícil decirle a alguien que te gusta?
-Bueno… -empezó el hombre mayor sorprendido por el cambio de tópico- Sí. Aunque por experiencia creo que debes decírselo apenas estés seguro de ello, porque si no lo haces en ese instante eso significa que pasarán los días y sólo juntarás ansias, y eso hace que sea más difícil con el paso del tiempo incluso acercarte a esa persona. Te gusta esa niña… ¿Cómo es que se llamaba…? Hikari. ¿Verdad?
-Este… No es tanto ese el problema, papá. Nunca me gustó que me vieran como un discapacitado, y sé que le gusto. Se nota mucho, pero… sentí que empezando por ella todos me vieron y trataron como un lisiado. A excepción de Shinji…
-¿Te gusta esa niña?
-… Sí, pero no me puedo sacar esa molestia del pecho, papá.
-Bien, este… ¿Sabes si se quedará en la ciudad?
-No, no lo sé.
-Mi consejo es que entonces antes de decirle que te gusta, dile lo que te molesta, pero no lo hagas estando molesto. ¿Captas la diferencia?
-Creo…
-Mira, es difícil empezar, pero luego de ello las palabras fluirán solas de tu boca. Si no arreglas esto no te sentirás cómodo con ella, es más… con cualquiera.
El hombre tenía razón, y claramente logró que su hijo cambiara su expresión de confusión por una de más tranquilidad. Ahora su plan estaba clarificado y lo iba a llevar a cabo dependiendo de si Hikari se quedaba o no en la ciudad.
Toji estaba feliz, y ese estado de felicidad se rompió a los pocos segundos.
-¡TOJI!
-Maldición… Papá, ¿podrías decirle que no saldré? Ken viene a hacerme preguntas, y además que no quiero responder me insistirá hasta que lo haga, lo último que quiero es hablar de algo relacionado a Eva o a las batallas de ayer.
-Está bien –respondió comprensivo su padre-. Le diré que te disculpas…
-No… por favor no le digas que me disculpo. Solo no quiero.
-¿Seguro…? Bien. ¿Irás a tu cuarto?
-No, no… iré a la sala de estar.
-Busca algo para que veamos mientras le -¡TOJIIII!- ay ay… Busca algo. Yo voy para allá…
Después de disculpar a Toji con Kensuke, el mayor de los Suzuhara se fue a acompañar a su hijo a la sala de estar a ver un partido de tenis, sólo para que ambos se quedaran dormidos a los quince minutos en lados extremos del sofá.
Debe estar con Shinji, pero aún así no quiero usar el identificador. ¿Cómo puede ser tan irresponsable de andar sin el celular? Nos pueden atacar, pensó Ritsuko al no poder comunicarse con su amiga sin tener que abusar de su posición ni del instrumento militar con el que podría saber dónde está. A la mierda… Esto me pasa por no tener el celular de Shinji. Yo también soy irresponsable.
Los tórtolos estaban comiendo comida rápida, sentados en el suelo del balcón de su departamento con un montón de cajas campeando justo en la sala de estar, aprovechándose de que la ubicación del mismo les daba una cómoda sombra, a diferencia del apartamento que aún pertenece a la Mayor donde el sol pega sin piedad en la tarde.
Ambos se estaban comiendo una hamburguesa doble con queso y unas papas, además de la respectiva bebida de rigor mientras disfrutaban de lo que los llevó donde están: la compañía del otro.
-¿Por dónde quieres comenzar, Shinji? Ordenando, claro…
-Este… Creo que la cama. Será lo más rápido de armar y tenemos que dormir ahí, además que el resto de las cosas son más demorosas.
-Directo al grano, ¿no? –Finiquitó Misato al ver la posibilidad de molestarlo.
-¿Qué…?
Shinji no alcanzó a contestar porque Misato y Shinji vieron su identificador sonar, y entre la adrenalina y el miedo ambos se acercaron a sus pequeñas máquinas a leer el mensaje que iba a venir.
"Llama a Ritsuko" / "Dile a Shinji que llame a Ritsuko".
-¿QUÉ CARAJO…? ¡Shinji, trae tu celular!
-… -El 3er Niño, sin demorarse le llevó el celular a su Mayor en combate- ¡Ten!
-Gracias… -Misato dio las gracias por saber de memoria el número de si amiga- ¡Ritsuko!
-Hola, Misato. ¿Cómo es que no tienes tu celular a mano?
-¿Qué…?
-Mira, es mi irresponsabilidad no tener el número de Shinji, pero se supone que nos pueden atacar, ¿no? Tienes que tener tu celular a mano siempre.
-… Carajo, Rits… No hay ninguna emergencia, ¿no es así?
-No, pero quería hablar contigo.
-… A ver… ¿Qué sucede?
-Nada, solo que me tomaré libre el martes y me gustaría saber si te puedo cobrar la palabra respecto a esa cena para mañana en la noche. Ah… y si me es posible, llevar a Maya.
-…
-¿Qué sucede, Misato?
-Nada, solo… Nos asustamos… –respondió la Mayor que estaba siendo abrazada por su amor- Shinji, Ritsuko quiere traer a Maya para cenar. ¿Cenamos aquí o en mi apartamento?
-Eh… Aquí.
-Bien… Si usaste el identificador entonces sabes dónde está el apartamento de Shinji, ¿no? –Le preguntó Misato a su amiga.
-Sí…
-Entonces ya sabes la dirección. Avísennos la hora en la que vayan a llegar mañana. Amiga, me alegro que tengas tu merecido día libre, al fin…
-Gracias, Misato. Nos vemos mañana.
-Nos vemos… Oye Shinji –dijo Misato cambiando de interlocutor al colgar el teléfono-, tú me dijiste que me ibas a explicar por qué te tienes que disculpar conmigo y por qué me compraste un collar. Te escucho.
-Está… está en el auto. ¿Me prestas las llaves para ir a buscarlo?
-Sí, claro… están en la cocina.
Rápidamente Shinji partió a la cocina y salió del apartamento, sabiendo que la demora iba a ser de unos minutos antes de finalmente saber a qué se debía tanto secretismo, por lo que ella aprovechó para seguir alimentándose a pesar de que la comida estaba fría y la gaseosa caliente. Que rico, pensó ella con ironía mientras se acababa la bebida de un trago para no tener que saborearla más.
Apenas terminó, se levantó a buscar la caja donde estaba la loza de cocina para al menos identificar donde está, y esto no lo alcanzó a hacer ya que, con toda la calma del mundo, su muchacho hizo su reingreso al apartamento con las llaves del auto en una mano y la cajita de la joya en la otra. Apenas llegó, Misato se puso frente a él y le quitó las llaves del auto para volverlas a su lugar momentáneo, al menos hasta que decidieran el lugar donde irían dentro del hogar, y luego se volvió a poner frente a él con ambas manos en su espalda y con una mirada expectante en su rostro.
-Bien, Shinji. Te escucho.
-Bueno… -empezó el muchacho, algo nervioso y avergonzado por afrontar su error- ayer le pregunté a Akagi-san mientras me examinaba por el día de tu cumpleaños, y me dijo que fue hace casi dos meses, entre la semana en la que salí del Eva y estuvimos absortos juntos, y… bueno… quiero pedirte disculpas por no saberlo, y… este collar es tu regalo de cumpleaños atrasado.
Shinji finalmente extendió la cajita para que su amor, catatónica, la tomara en sus manos. Cuando ella lo hizo, la abrió y extendió la joya en el aire, sacando el candadito que la cierra y pasándoselo a Shinji, mientras pensaba en si estaba lista para hacer lo que se le ocurrió hacer.
-Cariño, ¿puedes ponerme el collar?
-… -Shinji lo hace, demorándose un poco al no tener la más mínima práctica sobre cómo poner un collar.
-G-gracias, cariño. ¿P-podrías hacerme un favor? No tenemos fósforos, ¿podrías ir a comprar? –Sí. Estaba lista a hacer esto-. Saca dinero de mi cartera.
-Misato, ¿estás…?
-Mejor que nunca, mi amor. Mejor que nunca. Ve, estaré aquí.
Shinji preguntó dónde estaba la cartera, tomó unos pocos yenes y salió del lugar, dejando momentáneamente sola a Misato.
Intentando mantener la calma ante lo que iba a hacer, retomó lo que quería hacer, por lo que se puso a buscar la caja con la loza de cocina, que cuando encontró, con mucha delicadeza se dispuso a darles un orden en el mueble de cocina que venía incorporado. Con su cerebro enfocado específicamente a la misión en la que ella misma se encomendó, le dio un lugar a todos los implementos, por lo que cuando llegara el momento, quizás esa misma noche, le explicaría a Shinji el orden que decidió darle a cada cosa.
En el momento que Misato estaba ordenando las toallas que compraron encima de la mesa que dejaron instalada las personas a cargo del despacho de la tienda departamental, Shinji llegó con una pequeña sonrisa mostrando su caja de fósforos. Ella lo miró, le dio un tierno beso y le dijo "Shinji, debo buscar algo a mi apartamento. ¿Podrías seguir ordenando las cosas? Ya ordené la cocina. En media hora estaré de vuelta". Luego le dio otro beso, y antes de tomar la tarjeta de entrada a sus dominios le dijo "te amo".
De manera rápida, Shinji ordenó la despensa y el baño, y cuando se disponía a entrar al dormitorio escuchó su puerta abrirse y una voz que dijo con algo de lentitud "he vuelto".
Al asomar la cabeza, vio a Misato caminar con la mano izquierda apretando algo, una correíta asomando por entremedio de los dedos, y cuando pasó de su vista esa voz le dijo "Shinji, ven al balcón, por favor".
El 3er niño salió al espacio de aire que había en su apartamento pasando a través de la cocina, donde vio un bidón de agua de unos siete litros, y al observar bien a su amor notó que estaba algo angustiada, con su característico collar de cruz en su mano izquierda, una botella de aceite en el suelo y la cajita de fósforos en su mano derecha, con una postura corporal que distaba mucho de la mujer fuerte de la que se enamoró, sino mas bien a aquella mujer a la que quería proteger.
-Shinji… Este collar –dijo ella levantando el de cruz- representa… representa una parte de mi vida que no he sido capaz de dejar atrás. Tú sabes mejor que nadie lo que representa, ¿no es así?
-… -Él le respondió moviendo la cabeza de arriba abajo.
-También está este chip que… representa quizás el peor error de mi vida, e independiente que me hayas perdonado, creo que voy a lamentar toda la vida no irme esa noche contigo, Shinji…
-… -Shinji realmente no tenía nada que perdonarle, pero comprendía muy bien el por qué ella se sentía así. Todavía no entendía por qué no fue con él esa noche.
-Bueno, estoy lista para dejar el pasado atrás, Shin-chan, y quiero que seas testigo de lo que haré, porque es la decisión más importante de mi vida.
Con calma y lentitud, Misato puso el chip de Kaji en el piso, para luego rociarle un poco de aceite y prenderle fuego cuando pasó algo más de un minuto, esperando a que el aceite se asentara en la superficie.
-Shinji, me-me has dado la fuerza para seguir, y el… el hermoso collar que me acabas de comprar es lo que lo simbolizará de ahora en adelante –dijo ella levantando la cabeza para mirarlo de frente, aguantando el llanto. Aún no era momento de llorar-. Así como sabes qué significa este collar, quiero que vengas un momento.
El muchacho se le acercó sintiéndose casi cara a cara debido a su crecimiento, y por un momento las ganas de llorar desaparecieron de los rasgos de Misato, sintiendo un calor reconfortante que la estaba ayudando a mantenerse en la postura que quería.
-Shinji… -ella no pudo evitar sonreírle con más amor que de costumbre- quiero que tu tengas esto.
-P-pero Misato…
-No sé si estará mejor en tus manos, pero… -ella lo tomó mientras le abrazaba los hombros y el cuello- esto significa todo para mí, y es por eso mismo es que prefiero que lo tengas tu.
Cuando le dijo aquello, le puso lo que era su collar en el cuello, para proceder a tomar su rostro y besarlo apoyándose en la baranda de la terraza del apartamento. Shinji, particularmente emocionado, se apretó a sí mismo contra ella sintiendo la mezcla de aromas y sensaciones que emanaba. Cierto, al principio ambos convivieron con el sabor de la comida rápida en sus lenguas, pero al lado de lo que estaba sintiendo, eso daba lo mismo.
Misato pasaba sus dedos por los cabellos del muchacho y por sus orejas, mientras que Shinji puso su mano izquierda en las caderas contrarias y metió su mano derecha entre la remera de ella, sintiendo su piel mientras cedía al momento, fundiéndose con ella en lo que comenzaba a asimilar lo que acababa de pasar, pero ella no le dio mucho tiempo porque lo soltó lentamente, mientras le seguía acariciando la cabeza.
-¿Podrías hacerme un último favor, Shinji?
-Sí, dime.
-Barre las cenizas, échalas en una bolsa y bótala en el contenedor de basura que hay abajo, ¿podrías?
-Sí.
Shinji la soltó y miró hacia atrás, en el piso, y se aseguró de pisar las cenizas antes de avanzar, siempre recibiendo la aprobación de aquellos ojos marrones que necesitaba ver siempre.
Mientras Shinji subía el ascensor para volver a su hogar, se puso a pensar en lo que su amor acababa de hacer. Él en efecto sabía mejor que nadie lo que ese collar y chip significaban realmente, era su relación con su padre y Kaji. Hombres a los que no sabía si odiaba o amaba, pero que los dejó atrás por él. Por Shinji. Su Misato hizo algo que jamás pensó que iba a hacer, y lo hizo en su nombre. El darse cuenta de esto casi lo hace llorar a él, y apenas entró al apartamento se sintió aprisionado entre la puerta y su amor.
Misato no fue capaz de aguantar más, y con lágrimas en su rostro empezó a besar dulcemente a su muchacho, que rápidamente empezó a corresponder el afecto recibido con la misma dulzura y delicadeza, pero a los segundos ella lo soltó para mirarlo directamente a los ojos, sosteniendo el rostro frente a ella con sus manos, como si Shinji estuviera hecho de porcelana y si presionaba mucho lo podría llegar a romper.
-S-Shinji, ¿r-recuerdas lo que te dije a-ayer en mi oficina?
-S-sí.
-No te lo dije porque no… no quisiera, sino porque nos podían ver, pero… te necesito ahora, Shinji. Por favor, confía en mí…
Quizás esto estaba siendo producido por la contaminación mental del Ángel la que le daba confianza de exponer lo que realmente piensa y siente, pero él a ella le sonrió, le tomó el rostro y le dijo "yo soy tuyo desde que salí por primera vez del Eva".
El muchacho nunca sacó los ojos de encima de la mujer frente a él, y lo de Misato era desgaste emocional. Ella necesitaba hacerlo suyo en ese instante, no en diez minutos ni en la noche. Lo necesitaba ahora ya, lo que significaba que era su momento de cerrar los ojos y dejarse llevar, y estaba completamente dispuesto a saciar dentro de sus posibilidades las necesidades carnales y emocionales del amor de su vida.
Ante la luz natural que entregaba el dormitorio y luego de superar la lógica vergüenza de verse desnudos mutuamente de día, estaban haciéndolo por tercera vez en esa tarde. A las 4 y media la emoción la estaban consumando de la misma manera que lo habían hecho las primeras dos veces, sin soltarse, acariciándose, besándose donde podían, prisioneros de sus lágrimas mientras experimentaban el hecho de forma pausada, deteniéndose y separándose solamente para beber agua del bidón tamaño extra grande.
Con ambos sentados y ella sobre él, se movía de manera ultra lenta mientras le daba besitos en el pelo, la frente, las mejillas y lo retenía fuerte de su cuello hacia ella, deteniéndose cada vez que parecía que Shinji estaba a punto de llegar al clímax para abrazarlo por periodos de tiempo largos y darle pequeños besos en la boca, incluso alcanzando el orgasmo ella misma un par de veces, siempre con lágrimas cayendo de sus ojos y una honesta sonrisa de alivio en los labios.
No había técnicas ni muchos esfuerzos, esa sesión de amor era casi a lo que diera la suerte. Lo único que había de lujuria en lo que estaban haciendo se notaba en que los órganos sexuales de ellos estaban lo suficientemente estimulados para poder consumarlo, pero no hubo nada del otro mundo. Ni caricias, ni susurros, ni lamidas, ni nada que le pudiera quitar el caris que esto tomó. Eran dos personas que sentían que perderían al otro si lo soltaban, ella sobre él abrazándolo, pero en el fondo era él quién la sostenía en sus brazos. Ese detalle ambos lo sabían.
Durante periodos de tiempo ella sólo se quedaba quieta y lo abrazaba, dándole las gracias por ganar el día anterior para volver con ella, diciéndole cómo amaba estar en sus brazos y cómo amaba tenerlo en los suyos, declarando sus propios votos de amor ante una emocionalidad que la terminó por consumir y, que para su suerte, él respondía ante esto diciendo sus propios votos, abrazándola desde más arriba de la cintura. Cómo amaba verla sonreír, su aroma, lo que causaba en él, que ella era su motivo de felicidad. Misato respondió ante esto diciendo lo mismo, y en un nivel muy oscuro… Esto es real.
Para ambos.
Había tramos en los que ella, que tomó el control total del acto, ni siquiera se movía. El 'hacerlo suya' lo tradujo en el amor que le daba, intentando ganarse todo lo que le daba él, y el sexo era prescindible. En este caso se trataba de que ella necesitaba sentirlo, y la única manera de sentirlo lo más posible era consumando el acto sexual, y se sentía una persona limitada al no tener más ideas sobre cómo demostrarle lo que siente. No era una cuestión de que debía ser rico, había sido más 'placentero' la noche del viernes, pero ahora era mucho más emocional, y eso hacía que ese instante tuviera más valor que luego de su cita.
Su muchacho fue el único piloto en real peligro el día anterior, y esta era su forma de confirmar para sí misma que lo tenía donde su corazón sentía que debía estar: con ella entre sus brazos disponible para amarlo. Hacerlo suyo era lo que conllevaba este momento en particular, pero lo tenía donde quería, que es con ella.
Nuevamente se detuvo al sentir que Shinji estaba por acabar, solo para contemplarlo y tomar apuntes mentales de sus rasgos faciales, como si lo fuera a perder para siempre si lo soltaba, mientras él le sonreía con sus propias lágrimas cayendo por sus ojos azules que ya dejaron definitivamente de transmitir melancolía o miedo, sino que ahora transmitían la misma emoción que ella.
Debido a la experiencia en el núcleo de la Unidad 01, conocen la vida, vivencias y miradas de vida del otro de memoria, incluso se han 'leído' el pensamiento quizás como efecto secundario de este hecho. Son un libro abierto para el otro, solo con mirarse a los ojos saben cómo se sienten, y ahora sienten lo mismo. Necesitaban vivir esto desde el día anterior, sentirse vivos junto al otro.
Apenas sintió Misato que él se relajó, decidió que ahora lo iba a dejar ser para darle el descanso que se ganó con creces, y decidió hacer esto mientras se movía un poco más rápido para finalmente dejarlo llegar al clímax. Un minuto después, ella se le acercó al cuello para besarlo y susurrarle "esto es lo que siento por ti. Eres mío y solo mío, Shinji".
Hay emociones y placeres que sólo se pueden vivir al hacer el amor, pero esas palabras tuvieron un efecto inmediato en el muchacho. Sabe que este es el terreno donde para bien o mal su amor se maneja con mucha más comodidad, y tiene muchas más memorias conocidas en su interior de Misato por razones obvias, por lo que sabe que esas palabras y ese acto lo significan todo. Él es algo más simple, pero ella es de esta forma y es así como es capaz de expresar lo que siente.
Él la hizo suya dos días antes, ese domingo ella hizo lo propio.
Esta nueva declaración de principios fue lo que lo hizo venirse dentro de ella, mientras se aferraba al pecho de la mujer que se esforzaba por acunarlo sin ceder ante los fluidos calientes y espesos que empezaban a dominar en su interior, para encontrarse con la que pensó (nuevamente) era la mirada más linda del mundo, sin discusión.
Por un momento breve, recordó al Ángel que los atacó un día antes. Se equivocó, ella me ama.
Sin separarse un solo centímetro, se apoyaron en la frente del otro mientras intentaban acercarse otro poco más para sentirse, absorbiendo cada olor, lágrima y gota de sudor que expelía el otro al mismo tiempo que sus respiraciones volvían a la normalidad, así mismo como las lágrimas se detenían. Creían que era imposible que volvieran a hacer el amor bajo una condición mental y emocional tan marcada con esa vez, por lo que de ahora en adelante iban a poder empezar a aprender lo que le gustaba al otro.
-Shinji…
-¿Ah…?
-Creo que… Creo que de ahora en adelante cuando lo hagamos nos podremos divertir, ¿no crees? Me siento cansada solo de lo que sentí ahora, y sé que te pasa lo mismo…
Shinji no lo iba a negar. Estaba agotado solo de las emociones vividas y del llanto, cansancio que superaba al hecho de estar más de una hora haciendo el amor.
-Bueno…
-Hagamos algo.
-AAAAAAH… -Ella le pasó las uñas suavemente por su espalda, sacándole un escalofrío que lo hizo arquear la espalda.
-Ahhh –Misato no pudo evitar gemir al lograr una reacción allí abajo en él que no esperaba-. U-una más y nos vamos a la cocina a comer, ¿te parece?
-…Sí. Ven.
Shinji tomó el control y se ganó por encima, siendo aprisionado por los brazos y piernas de ella que necesitaba sentirlo por completo, dejándose dominar para dejarlo ser a él, sabiendo que necesitaba esto al mismo nivel que ella. Ya actuando con la experiencia dada por los años, lo tomó de la nuca para lamerle el lóbulo derecho, y tomando un riesgo, llevó su mano derecha al trasero del muchacho, lentamente acercándose al ano.
Él tuvo que detenerse para mirarla a la cara, asustadísimo.
-M-Misato, ¿qué haces?
-Confía en… en mí, Shinji.
-P-pero… a mí me gustan las mujeres.
-Jajajaja… Bueno, sólo es homosexual si te lo hace otro hombre. Tranquilo, déjate llevar, déjame llegar al lugar que te llevará a las nubes, pero –Misato nunca bajó su sonrisa, sabiendo que no quería hacer nada que él no quisiera- si no quieres, dímelo.
-P-p-pero…
-Si llego a sentir algo, me detengo. Es mi riesgo.
-B-bueno, si tú lo dices…
Ella volvió a hundir su rostro para que no la viera chuparse dos dedos y lentamente preparar el camino, sólo pensando en que si no se encontraba con nada extraño iba a lograr hacerlo muy feliz. Ella bajó sus piernas liberándolo del amarre, y en el momento que aquellos dedos comenzaron a entrar dentro de él, Shinji tensó todo su cuerpo, apretando los puños, arrepintiéndose ya que no sentía nada agradable, recordando que aquel lugar está hecho para expulsar, no para que ingresen cosas allí. Así mismo como estaba entregado al criterio de ella, Shinji sabía que Misato es humana y se equivoca tanto como él, y estaba a punto de decirle que sacara sus dedos, hasta que…
-¡AAAAH!
-… Llegué. Te dije que ibas a disfrutar.
Ella comenzó a estimular su próstata y él comenzó a penetrarla a un ritmo desenfrenado, incluso un poco más erecto dentro de Misato que estaba aprovechándose de los réditos de su riesgo, sabiendo que con cada estocada estaba empezando a llegar a su punto g, a diferencia de dos días atrás, sintiendo un placer meramente carnal que no esperaba sentir, sacando sus dedos para afirmarle la nalga izquierda. Ahora sí que sí, Shinji era perfecto en el amplio sentido del concepto.
Entre el punto g en su interior y el contacto constante con su clítoris, Misato llegó al clímax nuevamente, cediendo al ímpetu y juventud del hombre que ama, olvidándose que está tratando con un niño de catorce años al que debería proteger de situaciones como esta.
Shinji siguió golpeando, casi desesperado queriendo soltar lo que era la última carga que iba a poder darle a una mujer que no le soltaba el glúteo izquierdo por azares del destino, desesperado por acabar, finalmente disfrutando de algo que había sido demasiado emocional las primeras veces, hasta que finalmente acabó y se dejó caer, emocionado, cansado, sorprendido y feliz.
El muchacho se volvió flácido dentro de ella, pero no era capaz de hacer su humanidad a un lado para descansar su espalda, porque Misato, ya volviendo a sus cabales, con una mano le acariciaba el cabello y con la otra la nalga. Ambos estaban actuando y sintiéndose como si aquellas sensaciones, sentimientos y acciones fuesen correctos, pero la realidad es que ya no les importaba, porque si les comenzaba a importar iban a colapsar, tal como Misato casi lo hace cuando el Eva no le quería devolver a su Shinji hace casi más de dos meses.
-Shinji.
-… Dime… -respondió mientras respiraba fuerte desde la boca, hundido en el hombro de Misato, avergonzado.
-Gracias por confiar en mí. Sé perfectamente que esto no debió ser fácil para ti, pero…
-… ¿Pero qué?
-… Na-nada, es solo que… recién estoy comprendiendo que fuiste capaz de entregarte a mí, de esa forma…
Cuando Misato dijo esas palabras el ambiente se volvió muy emocional, porque era cierto. No cualquier hombre está dispuesto a dejarse hacer algo así, sobre todo considerando los prejuicios y miedos infundados respecto al tema, pero Shinji confió en ella en un ámbito muy delicado. Se entregó al criterio de Misato, sabiendo que podría fallar y que la experiencia final fuese extremadamente asquerosa y vergonzosa para ambos, pero no fue así. Por suerte no fue así.
-B-bueno, Misato, es que…
-… ¿Es que qué?
-Yo soy tuyo. Si no confío en ti, ¿en quién lo puedo hacer?
Cuando Shinji dijo esas palabras, ella se vio obligada a subir su mano derecha para abrazarlo desde la cintura, al mismo tiempo que usaba su mano izquierda para levantar el rostro del muchacho que estaba tan emocionado como ella. Era un nuevo nivel de confianza al que llegaron, y para sellarlo, él se le acercó al rostro para darle un suave beso en los labios, uno que ni siquiera se condecía con la intensidad de la última tanda, pero que estaba en la línea de lo que sentían por el otro. Luego de unos segundos, él soltó el beso.
-Creo –empezó ella- que ya sé que es lo primero que trabajaré cuando haga ejercicios.
-¿Qué sería? –Preguntó él mientras se hacía a un lado.
-Los glúteos. Quiero que tengas en qué frotarte. Quiero más glúteos y piernas.
-P-p-p…
-Tranquilo –le respondió ella, cambiando su tono de voz y poniendo ojos de amor, tranquilizándolo-, no me estarás faltando el respeto. Este cuerpo es tuyo, Shinji, de nadie más.
Cuando le dijo eso, puso parte de su humanidad sobre Shinji, y él, tanteando el terreno, puso su mano derecha sobre uno de sus senos. Cuando vio que la mirada de ella no cambió un ápice, pellizcó suavemente el pezón y la besó. Él era la persona más feliz del mundo, y para Misato no había vuelta atrás porque no era capaz de dejar de sentirse la reina del mundo con su muchacho a su lado. Lo único que le quedaba en ese punto era ir hasta el final, y a esa altura estaba más que dispuesta a hacerlo, porque el resultado iba a valer la pena.
