Lunes 22/02/2016

06:25 horas

Toji despertó más tranquilo que de costumbre, sobre todo considerando lo que iban a ser sus primeras horas en la mañana. Con una sonrisa optimista en su rostro se dirigió a la escuela por su propia cuenta, sin esperar a que su otaku amigo lo vaya a buscar a casa para evitar lo más posible el inevitable bombardeo de preguntas, es algo que sucederá de todas maneras, pero prefería tener que lidiar con todo al mismo tiempo antes que hacerlo en distintos momentos.

Prefería lidiar al mismo tiempo con el bombardeo de preguntas de Kensuke y Hikari, que no iban a detenerse hasta que tuviera que alzar la voz para que dejen de cuestionarlo. Cuestionar que no respondiera sus llamadas, que no les abriera la puerta a Kensuke a la hora de almuerzo y a Hikari en la tarde porque simplemente se sentía cansado. También pensaba en lo que iba a ser su tarde, iba a intentar hablar con la Dra. Akagi por si sabía dónde estaba viviendo su amigo ahora, solo para pasar a saludarlo y ver si estaba mejor respecto a la contaminación del Ángel.

Aunque independiente de aquello, había algo que no es que le quitara el sueño, pero lo inquietaba. No se atrevía a preguntarle a Hikari si tenía novedades respecto a su estancia en Tokio-3. Él se debía quedar por ser piloto, quizás Kensuke lo haría debido al trabajo de su padre, sabía que sus colegas lo harían, pero quería que Hikari se quedara.

Le daban nervios reconocerle a la pecosa dirigente que le gusta, a pesar de que él sabe que le corresponderían los sentimientos. Solo que a pesar de ello el nerviosismo sigue siendo demasiado grande, y quizás no se le declararía si se quedaba, pero le gustaba tenerla cerca suyo, aunque no la abrazara, ni besara, ni esas cosas que hacen los novios.

Solo se conformaba con estar cerca de ella a esta altura. Era una niña interesante, que siempre tiene temas para conversar, muy agradable cuando no está en su posición de autoridad… Solo esperaba seguir viéndola todos los días, ya que con el tiempo agarraría el coraje necesario para decirle lo que siente.

Llega a su salón y hay dos compañeras más, que hablan entre ellas sin prestar atención a su presencia ya que estaban ocupadas hablando sobre algún programa en la tele. Se sienta en su lugar y disfruta de lo que serán los minutos de calma que le quedan antes de tener que lidiar con Hikari, Kensuke y Asuka, a quién no quiere ver en lo más mínimo.

Pensó en Rei, ella podría tener un acceso más expedito a la Dra. Akagi. De ser así, hablaría con ella para tratar de localizar a su hermano y le invitaría a verlo a su nuevo domicilio, ya había notado que ella tenía sentimientos por Shinji. ¿De qué tipo? No Tenía idea. Ojalá no románticos, porque de ser así entonces iba a perder de entrada y saldría lastimada, y eso era evitable.

Fijando la mirada en el techo decidió poner su mente en blanco, esperando por las críticas a su actitud del día anterior y de esa misma mañana, ya preparado para aguantar el chaparrón sabiendo que están totalmente justificadas. Independiente de que lo hizo por su propia salud mental, no fue nada discreto en ello, y se notó en que escuchó el puchero de Hikari apenas su padre le dijo "Discúlpalo, Hikari. Toji está desgastado y no quiere ver a nadie hoy", mientras veía el final del partido de tenis en la televisión.

¿Cómo estará Shinji? Pensó inevitablemente al notar que inevitablemente su mente empezó a procesar cosas nuevamente. ¿Eso que sucedió el sábado… Eso realmente es parte de él? ¿Si me hubiera sucedido algo Shinji la habría matado? Espero que Misato-sama lo esté cuidando, de alguna forma. Debe estar necesitando compañía, y yo aquí estancado…

-¡Toji!

-Maldición…

-¡Al fin te encuentro! ¿Por qué me has estado evitando?

-Hola, Ken… -respondió irónicamente el deportista- Por esto mismo. No quiero hablar del tema en lo más mínimo.

-Pero ya conoces a los chicos, no dirán nada…

-Y yo tampoco lo haré, Ken. Olvídalo, no diré ni siquiera lo que se puede…

-¡Toji…!

-Genial. Ahora falta que llegue Asuka gritándoles a todos…

-Me tenías preocupada, Toji… ¿Por qué no contestabas? Ayer fui a tu casa…

-Y no quise salir. Lo lamento chicos, pero no quise hablar con nadie. Ayer pasé el día con mi papá, que es el único que sabe que no quiero hablar de esto y respeta mi decisión… Lo siento, sé que no hice bien en solamente ignorarlos, pero no hablaré de la pelea. Porque era de eso que me querían hablar, ¿no?

-Es que… -Hikari supo que esto no iba a ninguna parte, así que iba a preguntar sobre el otro tópico que le preocupaba- Bueno, yo quería saber cómo está Shinji. No contestó nadie el teléfono en su apartamento…

-Shinji se fue del apartamento de Misato-sama. En un…

-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!

-Ken… -dijo el 4to Niño, molesto ante este grito- Por lo que sucedió en batalla. De lo que no hablaré… Miren, en un rato me intentaré comunicar con la Dra. Akagi para saber si alguien, o ella misma, saben dónde está viviendo Shinji ahora. Si me va bien, vamos a verlo, ¿de acuerdo?

-Pero –titubeó Kensuke-, Shinji tiene que llegar…

-No vendrá hasta el viernes. Sufrió de contaminación mental contra el Ángel. Está bien, pero no vendrá en casi toda esta semana. Por eso les propongo lo de intentar hablar con alguien de NERV. Tengo el número de Misato y de la Dra. Akagi, así que cualquiera que me conteste y lograré que me den la dirección.

Contaminación mental.

Uno de sus amigos quedó con secuelas inevitables debido a las peleas.

-M-me parece bien –respondió Hikari algo nerviosa, la línea narrativa indicaba que esto solo terminó mal por Asuka.

-Meh, así que no podré ver a Misato-sama con cosplay de mucama, ¿verdad?

-No –respondió Toji escuetamente-, y te aconsejo no decir esas cosas frente a Shinji. Se va a enojar en serio…

La primera parte de la conversación murió ante la especie de temor que les generaba esa imagen, de Shinji molesto dispuesto a romper a Kensuke de alguna forma sin que alguno de ellos tres o la misma Misato pudieran detenerlo. El otaku ya había jugado con su suerte una vez y terminó bien por cosas del destino, ahora fácilmente podría terminar muy mal.

A los minutos sonó la campana y Hikari tomó su lugar como la autoridad del salón, notando el no menor detalle de que su amiga no había llegado, y quizás no iba a llegar.

Un día antes

15:30 horas

Asuka había vuelto al apartamento en la tarde anterior, encontrándose inconvenientemente sola. Quería hacer sentir a los tórtolos tan miserablemente como Shinji la había hecho sentir luego de la pelea. Quería golpearlos a ambos, hacerles el mayor daño posible. Tenía ganas de desfigurarlo para que la vieja puta sintiera asco de verlo.

Sin embargo, estaba sola y faltaban cosas. El cuarto del 3er Niño estaba vacío y faltaban las cosas de él en el baño. La ropa interior y el vestido que usó el día anterior su ex tutora estaba en la secadora, pero no le interesó ver si estaban secas. Decidió meterse a su cuarto a maldecir su existencia, dándose cuenta que prefería que la castigaran mandándola a Alemana de vuelta a tener que ver cómo la trataban como la perra que era realmente.

Quizás iba a presionar para quedarse con Hikari por al menos unos días, quizás siempre. Le era un infierno estar sola, y después de lo que fue su cita con Kaji la verdad es que no contaba con él. Se fue de donde Hikari porque no quería cargar con ella, incluso diciéndole "no te mereces mi mal humor". Tampoco sabía que Shinji solo se cambió de apartamento, ni que sufría de contaminación mental, ni menos que Misato se iría a vivir con él, y en el fondo era conveniente que no lo supiera aún. Cuando se entere se pondría furiosa, pero al menos si pasaba un día o dos se calmaría lo suficiente.

Cuando le dio hambre se enteró que ni Misato, ni Shinji ni sus cosas habían regresado, y aunque los quería dañar lo más gravemente posible, ella odiaba más la soledad, que era lo que iba a tener que enfrentar apenas se cambiara de apartamento. Ella sola con sus demonios, sus pesadillas… Se había arrepentido de pedir el cambio de domicilio.

Se dirigió a la cocina para intentar cocinarse algo. Era capaz de hacerse 'un par de huevos', pero se había vuelto tan dependiente de Shinji que perdió práctica en algunas cosas, aunque la iba a tener que recuperar porque o si no iba a morir de hambre. Mientras vivía sola…

También estaba Hikari. Ella no contaba con que se quedara ni con las intenciones de Misato. ¿Por qué pensar que alguien que le ha jodido todas sus intenciones la ayudaría con algo importante?

Tampoco es que pensara con claridad la pelirroja, y mientras salpimentaba el guiso de verduras frunció el seño con ganas de que estuviera alguno de los tórtolos que tenían la audacia de dejarla sola para echarles el agua caliente en la cara. Desfigurar a alguno con tal de que se dieran asco.

Prendió la televisión para comer, cuando aún no volvían ni el Baka con sus cosas ni la puta. Sin mirar la tele comió lo que preparó, que no estaba malo. Lo suficiente para comer su porción sin quejarse, y se fue a bañar para dormir. Al salir, cerca de una hora después, seguía sin tener novedades de sus compañeros de piso, y se rindió en pensar que las podría tener.

En la bañera decidió que si a la hora de levantarse Misato no estaba en casa, no iría a la escuela. Iba a evitar lidiar con Toji lo más posible, el único que puede dejarla en evidencia en clases.

Lunes

Eran las 06:20 de la mañana del día lunes, y de mala gana se levantó a ver el dormitorio de la Mayor, e incluso faltaban unas pocas cosas. Definitivamente no iba a ir a la escuela. El muy hijo de puta se fue porque me tiene miedo. Si tengo la oportunidad, me las va a pagar.

09:45 horas

Mientras el Rey miraba sus dominios desde la amplitud del ventanal de su oficina, se puso a depurar la forma en la que iba a recuperar el control del 3er Niño. Algo que nuevamente lo tuviera donde él quería y que a la Mayor no le sacara tiempo del trabajo. Ante tanta intercepción con los Caídos los escritos del mar muerto se retrasaron, y si volvía a llegar otro, la profecía tardaría otra considerable cantidad de tiempo en cumplirse, y las ansias estaban empezando a hacer estragos en su interior.

-Profesor, ¿puede llamar al Capitán Quirón un momento?

-En seguida, Ikari…

Una sola cosa que fallara y esto se iría por el desagüe, pero valía la pena el intento si eso ponía a Shinji donde le correspondía de acuerdo al escenario que llevaba planeando por años: pelear por su aceptación con la intención de someterse si eso fuese necesario. Sí, sólo le hacía daño, pero la necesidad de volver a ver a Yui era demasiado grande como para hacerse problemas por lo que pueden llegar a parecer pequeñeces.

La Sección 2 iba a ser fundamental en su última tarea, porque iban a ser ellos en tiempo real los que notificarían el resultado de esta operación, pero el Comandante no dependía solo de ellos, sino que dependía de alguien que en efecto podría salir ganando de todo esto.

-Señor, el Capitán Quirón ha llegado.

-Muchas gracias, sensei. Por favor hágalo pasar.

El imponente hombre de negro entró a los intimidantes dominios del Rey, intimidado él mismo como siempre que ha estado ahí. Su cabeza era la más presionada en NERV con respecto a los Caídos, el mismo hombre que estaba sentado frente a él implicó que, al menos, algunos de sus hombres podrían estar involucrados en las invasiones a Tokio-3, y lo peor de todo es que no tenía pistas sobre lo que podría estar pasando.

-Comandante… ¿Necesita algo de nosotros? –Preguntó el capitán evitando ser redundante con la frase '¿quería verme?'

-Sí, Capitán. Es para una misión simple, en realidad, pero necesitaré que ustedes estén en constante comunicación conmigo mientras suceda.

-¿Y de qué se trata esta misión, Comandante Ikari?

-Quiero que usted junto a sus tres hombres de más confianza sigan los movimientos de la Mayor Katsuragi y del 3er Niño. Necesito que hagan una bitácora con todo lo que ustedes puedan observar de ellos en la vía pública hasta nuevo aviso, y que cada hecho que consideren importante usted me lo comunique directamente, independiente de la hora que sea. Comenzando ahora mismo.

-¿Necesito algún detalle más, Comandante?

-No. Sólo díganme qué hace cada uno, ¿entendido?

-Entendido.

-Usted ordene los turnos en caso de que así lo prefiera. Puede retirarse. Sensei –dijo Gendo mientras se iba Quirón-, por favor contácteme con Ryoji.

-En seguida…

11:46 horas

Eran cerca de las doce del día cuando a regañadientes despertó la pareja ahora unida ese día lunes. Adoloridos, con dificultad para moverse, con la necesidad de bañarse, pero particularmente felices.

Fueron varias horas en las que se dedicaron a explorarse mutuamente, empezando en la ducha. Intensidad en el contacto, donde tocar, cómo hacerlo, velocidades… a conciencia, lo que hicieron en la ducha fue a prueba y error, y lo sacado al limpio les iba a garantizar buen sexo en el futuro. La bendición de la juventud en el caso de ambos se hizo sentir con mucha fuerza ya que solo con un poco de agua podían recargar energías.

Luego de estar más una hora bajo el agua, volvieron a su dormitorio a dormir, y al despertar a eso de las 10 y media en la noche Misato decidió ir al apartamento para aprovechar de ir a buscar cosas de ella, incluyendo ropa y sus propios elementos de limpieza.

Sólo debían estar atentos a lo que pudiera ser un golpe bajo para cuidarse de Gendo, pero ahora eran libres. Iban a poder ir a citas, corresponder lo que sentían en público, y si a alguien le molestaba, tenían todo el derecho de mandar al carajo a quién sea que intente cuestionarlos. Ya eran del otro, pero ahora lo eran en sociedad.

Agradecía haberse sacado la ropa siempre que lo hizo, pero su interior hacía estragos. Apenas llegara a su apartamento iba a sacar las pastillas anticonceptivas, no sin antes tomarse una, y eso sin omitir el dolor. Fueron varias horas en las que lo hicieron, exigiéndose mutuamente con la intención de sentir al otro de una manera que las palabras no podían explicar, por lo que a ambos les costaba un poco caminar, pero aún así estaban donde el otro quería: en los brazos del otro. Independiente de que resultara genuinamente placentero para ambos, el sexo era algo que podían omitir siempre que el resultado fuera terminar en la seguridad y confort del tacto que ofrecía el otro.

Cuando ingresó a los que aún eran sus dominios, notó que había aroma a comida recién hecha que emanaba desde la cocina. Al adentrarse en la morada, vio que tanto su puerta como la de Shinji se encontraban totalmente abiertas, y considerando que el día anterior las dejaron cerradas… Creyó entender el origen de la rabia irracional de Asuka, que yacía en su dormitorio haciendo pucheros.

Apenas volvió donde su amor, se encontró con un maravilloso aroma mezclado. Huevo, cerdo, pimientos, queso… Con algo de dificultad de movimiento, pero sobre todo alterado en el buen sentido, Shinji hizo omelettes para recomponer fuerzas, y después de comer, llevaron más agua al dormitorio e hicieron el amor hasta altas horas de la noche. Nunca con violencia o 'suciedad', sino que con dedicación. El sexo se trata de dar y recibir, y ambos recibieron con creces.

Durmieron casi a frentes pegadas, desnudos del torso hacia arriba, solo que en esta oportunidad Shinji durmió sin una almohada para intentar acomodar su adolorido cuello, pero siempre de frente a su amor, que lo contemplaba con una sonrisa maravillosa mientras pasaba su mano derecha por sus costillas e intentaba levantarse un poco, movimiento que resultaba dificultoso debido al dolor en su entrepierna.

Apenas ella se levantó, él pudo colar su brazo derecho entre ella y el colchón, poniendo su mano en la cabeza de Misato, al mismo tiempo que él quedaba de espaldas planas al colchón, arrastrándola un poco, con Misato recostada casi en la cabeza de él, ambos con sonrisas radiantes.

-Buenos días, Misato.

-Buen día, cariño… ¿Cómo te sientes?

-Este… adolorido.

-Jejeje… estamos en problemas entonces.

-¿Por qué?

-Porque contaba contigo para que instalaras los televisores y viéramos una película. Además hay que cocinar, y yo también tengo dolor…

Ese era un pequeño problema, pero incluso para solucionarlo uno de ellos se debía mover. Faltaban cosas por hacer, de igual forma. Instalar los televisores, los equipos de DVD, sonido y la consola, además de las máquinas para hacer ejercicios. Era mucho para hacer en un solo día y el inconveniente era que el dolor era intenso. A Misato se le ocurrió algo, que les generaría placer y los ayudaría al mismo tiempo.

-Oye, Shinji, estaba pensando que…

-¿Sí?

-No sé si quieres, pero creo que sé cómo ayudarnos con nuestro dolor…

Shinji notó que ella suavemente bajó su mano derecha hasta cerca de su entrepierna, y realmente confiaba en que supiera que de alguna forma masajearlo podría ayudarlo, pero no quería. Más que eso… no lo necesitaba. Sólo quería estar así con ella, y su respuesta se tradujo en solamente tomarle la mano con su mano izquierda para entrelazar los dedos, y afirmarla allí.

Misato a los segundos entendió el mensaje, y si bien no esperaba una negativa, a pesar de no decírsela, le sonrió. Esto está bien, son sus maneras. Ayer quiso y ahora no. Está siendo honesto conmigo y eso será bueno siempre, pensó mientras aprovechaba el agarre para atraerlo hacia ella y así abrazarse para plantarle un tierno beso en los labios.

Los nervios ya no existían, para ninguno de ellos. El contacto piel con piel era agradable, para él ya no existían nervios a la hora de topar los pechos y ya no había culpa en ella, porque lo necesitaba cerca para hacerlo sentir amado y corresponder así el cómo él la hace sentir.

Luego de un par de minutos y haciendo muecas y ruidos de dolor, Misato se levantó con la intención de ir al baño para bañarse y limpiarse como correspondía, de una buena vez. Iba a poder estar un par de días limpia ya que sentía que no tendría sexo en ese periodo de tiempo.

Avisándole de esto, el mismo Shinji hizo un esfuerzo igual de grande para ir a la sala de estar e intentar él mismo instalar el televisor y sus chiches. Quizás deberíamos contratar TV cable, ahora que manejaremos mucho más dinero… El muchacho definitivamente estaba haciendo planes para el futuro, uno ambicioso y prometedor donde sabía que iba a estar bien acompañado.

Cerca de veinte minutos después y omitiendo su dolor, Shinji terminó de instalar lo que correspondería a la sala de estar de su apartamento, y se iba a dirigir al dormitorio a instalar su tele correspondiente, hasta que su amor lo cruzó, aún cojeando, y le dijo que se fuera a bañar, y él accedió porque debía sacarse el olor de encima.

Misato, antes de instalar el televisor decidió usar el teléfono para pedir cosas…

-¿Tienes lo que te pedí, Ryoji?

-Lo tengo, Gendo. Lo tengo.

El espía estaba tremendamente conforme consigo mismo, con un nivel de felicidad que no poseía desde sus días universitarios. De milagro, una de sus fuentes finalmente pudo corroborar lo que parecía imposible, una fallida tarea de la Sección 02 que era demasiado sencilla de cumplir.

-¿Estás totalmente seguro de esto, Ryoji?

-Totalmente. Lo sé… es totalmente desquiciado esto, pero te puedo garantizar que esto es así, por imposible que parezca.

-Ya veo…

Detrás de su clásica pose, Gendo no tenía el más mínimo interés en revelar la realidad de sus pensamientos a través de su rostro ni de su mirada, manteniéndose lo más impasible que pudo. Uno de sus tantos enemigos que, de una u otra forma, terminaron sucumbiendo ante el poder de manipulación del que gozaba, estaba viniendo en busca de una justificada venganza, donde parecía tenía todas las de ganar.

Otro motivo más para necesitar a Shinji enfocado solo en pelear, sin ningún otro tipo de compromisos. Falló la intención de acercarlo a Rei porque se desvió a un lado totalmente diferente, falló la idea de mantener a Shinji alienado porque resulta que ahora tenía una motivación. También, por otro lado, era el argumento perfecto para pedir el traslado del niño protegido, así como de su Eva correspondiente para contrarrestar el creciente poder de los Caídos y apurar el tranco de desarrollo de su escenario. Con Tabris iba a poder matar varios pájaros de un solo tiro, pero con Shinji si una sola cosa fallaba, las consecuencias podrían ser catastróficas.

Era por eso que tenía al hombre frente a sí, para aplicar este trabajo con la precisión de cirujano que no iba a tener nadie más.

-Bien, Ryoji, tengo otro trabajo más para ti…

-¿Ah, sí? –dijo con un evidente disgusto al darse por enterado que su labor de vida o muerte no iba a ser reconocida.

-Sí. Verás, tengo un problema con el 3er Niño y la Mayor Katsuragi, y el trabajo que te tengo estoy seguro que será de tu interés.

-…Te escucho…

-¿Entonces será posible, Rits?

-Sí. Lo mando contigo ahora… Lo siento, te debo colgar. Me está llamando Toji… Debe ser una emergencia. A las 6 y media estaremos allí.

-¡Perfecto! Nos vemos…

-… ¿Aló?

-Este… Soy yo, doc. Toji…

-¡Oh hola! ¿Cómo estás?

-Estoy bien, doctora, ¿y usted?

-Muy bien, gracias. ¿Sucedió algo?

-Nada grave, sólo… con los chicos queríamos saber si usted sabe hacia dónde se mudó Shinji para ir a verlo. Me preocupa saber cómo está.

-… -Está mejor que todos nosotros, pensó con sentimientos encontrados la doctora- Sí, yo sé donde vive. ¿Lo irán a ver?

-Mientras antes, mejor…

-Yo me encargaré de mandarte la dirección en un rato, no te preocupes.

-Gracias, doc… Tengo otra pregunta. ¿En cuánto tiempo más debo ir a NERV?

-Mañana cerca de las once de la mañana. Tengo orden de citarte a ti y a Rei para una prueba de armónicos, aunque estará Maya guiando los exámenes.

-Bien, entonces… nos vemos uno de estos días, doc. Cuídese.

-Tú también. Ten un buen día.

-Lo intento, doc. Lo intento…

Ritsuko apagó el teléfono bastante asqueada. Le iba a tener piedad ese día a Shigeru y su misión por el resto del día era armar la máquina para hacer pesas que Misato y Shinji compraron, pero no pudo evitar imaginarse el motivo de la invalidez temporal de los tortolos. Sensación que no pudo evitar a pesar de saber que en el fondo eran víctimas de un acto sin ninguna consideración ética por parte de una mujer irresponsable. No… no les diré hoy. Hoy es para relajarnos. No puedo ir de visita a arruinarles la vida, esperaré a que vuelvan a trabajar el viernes.

Sin pensar en mayores excusas, abandonó su trabajo con los audífonos de comunicación para las Unidades 01 y 02 y partió al puente para notificar de esta nueva función al músico del trío encargado. Con algo de suerte, terminaría más temprano que si tuviera que quedarse a trabajar, y la simpleza de la batalla de dos días antes les permitió reducir sus funciones post-batalla en cerca de un 80%. Si no hubiera sido por Asuka, realmente habrían ganado sin complicaciones, incluso bajo condiciones normales no tendría que haberse puesto emocional, pero la presión contraproducente ejercida por la 2do Niño hizo que esta pelea casi se convirtiera en una catástrofe que era evitable.

¿Acaso su castigo será ver cómo premian a todos menos a ella? ¿Será una buena idea? Siendo justos, ella aguantó los embates de Shinji mientras él estuvo bajo los efectos de Shogoki, carajo, casi muere… y el único premio que recibió fue el de Fuyutsuki y yo haciéndole preguntas. Entiendo que a Shinji no lo citen a la prueba de armónicos de mañana, ¿pero por qué no Asuka? Hay algo raro aquí, algo no cuadra, pero no sé que puede ser… pensó irremediablemente la doctora mientras hacía su ingreso a la parte alta del puente, donde sólo estaba su protegida, el señor Horaki que parecía estar desenvolviéndose bien en las funciones de Hyuga, y Shigeru, quién con algo de suerte, ganaría tiempo al ser enviado al nuevo apartamento de Shinji por el día.

-Buenas tardes, muchachos.

-Buenas tardes, sempai.

-Buenas tardes, Akagi-san –respondió Tanaka.

-Horaki-san… veo que se está desenvolviendo bien.

-Sí, gracias. Hyuga-san me dio el número de la oficina de la Mayor para comunicarme con él en caso de que tenga dudas. Ha sido de gran ayuda al igual que los chicos. Han sido muy pacientes.

-Me alegra escucharlo. No es que lo apure, pero ¿cree que podrá completar todo esto en un día?

-Bueno…

-Le digo porque no hay apuro. Prefiero que vaya a su casa a la hora que le corresponda antes de tener que quedarse hasta más tarde.

-… Entiendo. Gracias Akagi-san.

Para el padre de Horaki, estas dinámicas eran iguales que con Hyuga. Todos en el puente, si bien eran receptivos y tenían una gran disposición a la hora de ayudarlo, usaban el término 'san' con él, lo que le causaba gracia.

-Bien –prosiguió Ritsuko-. Aoba, te tengo una misión especial para hoy.

-¿Ah…? ¿Pasó algo?

-Bueno… Con el poco trabajo que hay por aquí, decidí acceder a un favor que me pidió Misato y te mandaré al nuevo apartamento de Shinji.

-¿Eh? ¿Y eso por qué?

-Falta armar una máquina que compraron, y ambos se sienten muy mal. No te preocupes, te darán almuerzo y están dispuestos a darte dinero por las molestias ya que no es como las otras veces. Velo como un pequeño trabajo.

-Este… ¿Entonces me puedo ir ahora?

-Sí. Ve.

-E-está bien. Nos vemos mañana –dijo el hombre de pelo largo a todos mientras se iba del lugar.

-Si me disculpan, me debo ir…

-¡Sempai! ¿Puedo preguntarle algo? –Dijo cautelosamente Maya mientras se acercaba a la rubia.

-Antes de cualquier cosa, Maya… Estaremos con Shinji y Misato a las 7 y media.

-¡Ah…! Genial. Le quería preguntar sobre ellos, sempai. ¿Se sienten mal? –susurró la técnico.

-Si quieres anda a mi oficina a almorzar conmigo, allí te explico. Anda en treinta minutos.

-Perfecto, sempai…

La petisa volvió a su trabajo, y Ritsuko se devolvió a su oficina. No podía estar asqueada ya de que de tener sexo Shinji y Misato no se puedan mover, eso no es nada comparado al origen de estos males.

-¿O sea que básicamente quieres que apenas ella pase por su apartamento le haga el amor?

-En la práctica, sí, pero…

-¿Y si ella no me acepta?

-Es por eso que te llamo a ti. Es la única forma en la que puedo retomar el control sobre el piloto de la Unidad 01 y mantener estable el escenario, además de que eres el único que puede lograr eso con la Mayor Katsuragi sin abusar de ella ni menos violarla. Yo me encargaré del resto.

-¿Y eso cuando será?

-Cuando me lo notifique la Sección 2. Sólo se te mandará un mensaje para que vayas hacia allá.

-Gendo… -empezó a articular el espía mientras pensaba qué decir exactamente- la última vez que la vi hubo un incidente y… casi me dispara. Encima hubiese tenido una buena coartada…

-Quiero que hagas lo suficiente para que no tengas problemas, además, eres el único que puede hacer este trabajo en particular. Eso es todo, puedes irte… Ah, espera, una última cosa –dijo el Comandante- te avisarán cuando eso suceda, pero en el mejor lograrán allanarte el camino para que el 3er Niño los vea. Ahora sí, ve.

Con algo de asco, Kaji se fue de los dominios del Rey, pensando en qué iba a tener que hacer para lograr algo así. Era una tarea que hace dos meses hubiese sido 'sencilla', pero por lo que le acababan de contar, sumado al incidente de la semana anterior, estaba en serio riesgo de fallar y hacerlo en serio, siendo abiertamente rechazado en lugar de un mocoso depresivo de catorce años.

Era su última oportunidad, una en la que iba a tener que matar dos pájaros de un tiro. Recuperar a su mujer y que Gendo recupere a su mejor piloto para hacer frente a lo que queda de guerras, con la certeza de que ambas cosas iban a ser pasajeras debido a la Instrumentalización. Bueno, con algo de suerte podré morir en sus brazos…

Cuando Shinji salió de la ducha, con algo menos de dolor a la hora de caminar, se encontró con Misato hablando por teléfono, y no le prestó mayor importancia al ver la televisión casi rogando que la prendieran de una buena vez para ver algo, por lo que lentamente se acercó al control remoto y se puso a buscar en el catálogo de películas, y encontró un título que le llamó la atención: Toy Story. La película que fue a ver al cine con la mujer que colgaba el teléfono.

-Bien, Shinji… hice un par de llamadas y he arreglado nuestros problemas.

-¿Sí? ¿Y cómo?

-Vendrá Shigeru a ayudarnos con la máquina. Almorzará aquí y creo que debemos darle dinero, porque no lo tenemos de esclavo esta vez…

-Este… es una buena idea. Creo que es lo justo. ¿A qué hora llegará?

-En media hora. Además, pedí pizza para comer, y esa llegará en media hora también… ¡Ah! Llamó Toji. Vendrá a verte luego de clases junto con Hikari y Kensuke, y Rits vendrá con Maya a las 7 y media… Tenemos suerte, Shinji-kun –dijo ella mientras lentamente se le acercaba para abrazarlo desde el cuello, cuando lo sintió un poco más alto-, tenemos buenos amigos que se preocupan por nosotros.

"Ambos tienen… muy buenas amigas". Eso lo dijo su madre cuando estuvieron en el núcleo, y esas palabras volvieron a llegar a la mente de Shinji mientras en esa lista definitivamente incluía a Toji ahora. Gente que se preocupa por ellos sin más ni cuestionar más de lo necesario.

-Misato, estaba buscando películas para ver, y… ¿veamos Toy Story mientras Aoba-san trabaje?

-… La película que fuimos a ver… Perfecto. Te gustan los simbolismos, por lo que veo. ¿Relajémonos?

Misato se puso a besarlo y así lo llevó al sofá, entre risas y tropiezos. Shinji era otro desde la tarde anterior, mostraba más confianza, sonreía de manera amplia y dentro de todo, era asertivo con lo que quería. Parecía saber dónde poner las manos para que ella no tuviera la intención de irse, que en su caso eran la nuca y la parte baja de la espalda, cerca de las caderas, y respecto a los besos, ha mejorado mucho comparado a hace las casi dos semanas que llevan juntos.

Ella se ganó sobre él y el toque mutuo era cálido, y los besos eran ricos. Misato es ligera, por lo que no es un peso para el muchacho estar por debajo, y así mismo Shinji la atraía con un suave abrazo desde las caderas con el brazo izquierdo y pasándole los dedos de la mano derecha suavemente por la nuca, generándole a la peli morada una sensación agradable que hacía que ella no quisiera salir de ahí, además de lamentar que Aoba estuviera en camino.

Luego de un rato y aprovechando la delgada contextura de ambos, terminaron quedando uno al lado del otro en el sofá mientras mantenían la dinámica, recurriendo al sentimentalismo físico al saber que todo lo que pudieran decirse ya estaba dicho, y ambos querían evitar ser redundantes. Si no se besaban, se miraban, como si intentaran hablarse con los ojos, en calidad de imbéciles muy felices durante algo más de media hora, donde llegó la pizza.

Misato fue a ponerse sostenes antes de que llegara Shigeru, porque la sesión de amor la dejó en evidencia con el repartidor.

16:35 horas

El músico del puente estaba trabajando en la habitación más grande a eso de las cuatro y media, siguiendo las instrucciones al pie de la letra para no arruinar nada porque así iba a estar saliendo de ese apartamento pasadas las cinco, ergo, le ganaría una hora a su trabajo para llegar a descansar a su hogar, y se demoraría menos si no es porque estaba siendo silencioso para no interrumpir a la pareja en la sala de estar.

Estaban durmiendo en el sofá, con Shinji acurrucado contra ella esta vez en posición de cucharita. Lograron disimular el origen de los dolores diciendo que Shinji seguía resentido del cuello y que ella se dobló un pie en la mañana, y que esas lesiones eran las que los tenía invalidados, lo que considerando la filosofía de Aoba de no meterse en los problemas de los otros a menos que se lo pidan de forma explícita, resultó siendo una excusa perfecta.

Era ella quién lo tenía abrazado desde la cintura, con un agarre suave, cómodo para ambos que él correspondió entrelazando los dedos. Rápidamente se dieron cuenta de que querían estos detalles por siempre, eran personas necesitadas que necesitaban algo así como si se tratara de agua en el desierto, y para el otro, llegaron con un bidón de varios litros con agua fría y un mapa para volver a la civilización a recomponerse. Iban a ganar esto como sea, y el cómo terminarán será la prueba de ello, cuando se sobrepongan a todo y todos.

[Toc – toc]

"5 minutos más…" murmuró somnolienta ella, no queriendo soltar a Shinji.

-¡SHINJIIIIIIIII!

-Carajo, ya llegaron…

Aoba se limitó a asomar su cabeza por el pasillo, esperando a que uno de los dos tórtolos se moviera, e intervino cuando vio que Misato levantó su cabeza a una altura superior a la del respaldo del sofá.

-Yo voy a abrir, Mayor.

-Gracias, pero espera un par de minutos… ¡YA VAN! –exclamó molesta porque le interrumpieron su dinámica.

-¿Pasa algo que no quiere abrir aún, Mayor?

-Es que llamó Kensuke, y él no sabe de nosotros…

-Ah… me lavo las manos y voy, para que se aprovechen de levantar.

Misato, sin decirlo, realmente apreció el hecho de que Shigeru al menos en apariencia no los condenara. Se ganó unos yenes extra.

-Shigeru, te ayudaré un rato. Estaré en el dormitorio –le gritó ella desde la sala de estar.

-¡Está bien!

-Pero Misato, ellos vienen a verte a ti también… -Sobre todo Kensuke, pensó Shinji con algo de recelo.

-Son tus amigos, además, ayudaré a Shigeru un rato, para que pueda irse antes a su casa. Diviértete…

Cuando le dijo esto, Misato se cruzó con el músico camino a la máquina grande, mientras que él se dirigió a la puerta para darles la bienvenida a los niños que venían de visita.

-¿A-Aoba-san? Hola… ¿Qué haces aquí? –preguntó Toji sorprendido.

-Hola Toji, niños… –respondió el músico haciéndole el gesto de rigor a Kensuke y a Hikari- Los chicos me pidieron ayuda para armar una máquina de pesas, y…

-¿Chicos? ¿Quiénes? –interrumpió Hikari.

-Misato y Shinji. Están algo lesionados, y…

-¡¿Misato-sama está aquí…?! –interrumpió Kensuke, inspirado por sus hormonas.

No pudo hablar más debido a que Toji le pegó un sonoro cachamal que retumbó en el pasillo del edificio, y que fue respaldada por una cara de furia del moreno deportista que, sin saberlo, representaba el mismo rostro de Shinji que intentaba calmarse dentro del domicilio.

-Te lo dije hoy en la mañana, Kensuke. Carajo…

-Pero…

-Sin peros, no puedes venir a su casa a hacer esto. Hasta yo sé eso…

-Chicos, entren –interrumpió Aoba.

-Vamos, vamos. Venimos por Shinji, ¿no? –articuló Hikari al ver que su autoridad no valía nada frente a un tipo que coquetea con la muerte cada cierto tiempo en segunda fila.

Empezando por Hikari, que era tan cordial como se le acostumbra, uno a uno se dirigieron a la sala de estar, a la que se dirigió Shinji desde el baño con la boca goteando agua, notoriamente calmando su enojo. Kensuke, de un momento a otro se sintió pequeño al lado del generalmente sumiso niño, que no tenía cara de estar tranquilo ni de ser sumiso, menos de tener ánimos de aguantar otra referencia así de Misato, y que encima se veía más alto que la última vez que lo vio, solo tres días antes.

-Shinji –resonó de un momento a otro la voz de Misato-, ¿ven un momento al dormitorio, por favor?

-Voy…

-… ¿Al dormitorio? ¿Misato-sama dijo 'al dormitorio'? ¿Qué sucede aquí? Ni que lo estuvieran compartiendo… -intentó interpretar la situación el otaku, sin notar la molestia de la situación de Hikari y la molestia con él mismo de Toji.

Aoba escuchaba todo esto desde la habitación donde estaba terminando la máquina, ahora trabajando sin mayores reparos respecto al sonido que emitían las pesas, analizando la situación. Su humilde actuación respecto a lo sucedido luego de la absorción de los tórtolos ha sido acorde a su ser, porque "no es mi problema", pero todo era irreal, y su conclusión es que con los años, ellos terminarán porque conocerán otra gente, y porque la desesperación con el tiempo terminará y podrán avanzar. En el mejor de los casos serían grandes amigos, porque el cariño existe, y ahora no es ilegal tampoco…

Los niños intentaron captar detalles del lugar, distrayéndose del tenso momento que estaban viviendo, hasta que con una sonrisa en el rostro apareció Shinji, mientras que Misato cruzaba el pasillo para volver al mismo cuarto que Shigeru, quién seguía trabajando sin aflojar.

-¿Cómo están, chicos?

-Estamos bien, Shin-man –respondió Toji con una sonrisa de alivio-, solo algo cansados por el día en la escuela, ¿y tú, hermano? ¿Te sientes algo mejor?

-Sí, este… aún me duele un poco el cuello, pero estaré mejor mañana o pasado ¿Hikari, Ken? ¿Cómo están ustedes?

-Este… -Hikari no sabía qué pasaba. Shinji actuaba como siempre, pero tenía una mala espina por el rostro que acababa de poner- Estamos bien… ¡Mira! No es por molestarte, pero… tengo tus deberes. Déjame sacarlos de mi…

-¡Oh! Gracias, Hikari. Déjame aprovechar de traer mis cosas para prepararme y hacerlos ahora.

-Este… Shinji, también traje unos remedios para ti, unos calmantes para el dolor. Me imagino que los tienes, pero…

-¡Gracias…! –El 3er Niño se acercó a su compañera para darle un pequeño abrazo antes de tomar la cajetilla de calmantes- Iré a tomar un par ahora.

-… ¿Un par…?

Los niños, que de alguna forma seguían sin entender qué sucedía, vieron que Shinji en vez de ir a la cocina, fue a la habitación donde estaba Misato, y así mismo, ambos se dirigieron al baño, para un par de minutos después ambos volver al lugar del que salieron respectivamente, con Shinji nuevamente goteando agua desde su boca.

"Vamos chicos, siéntense. Con confianza…"

El sofá con los sillones estaban formados en línea, con los sillones a cada punta del sofá, quedando de frente entre ellos, con la televisión y sus chiches de frente a todo, y entre ellos la mesita de centro. La fila de sillones estaba conformada desde el pasillo hasta casi la entrada al balcón, y Shinji se sentó en ese sillón para acaparar el viento. Toji se sentó en un lado del sofá y Hikari se sentó en la otra orilla. Finalmente, Kensuke se sentó de frente a Shinji en el otro sillón.

-¿Sucedió algo nuevo, chicos? No me han respondido –recalcó Shinji con un amago de buen ánimo que era impropio de él.

-Bueno, Shin-man –contestó Toji-, mañana nos darán un instructivo a los que nos tengamos que quedar en la ciudad. Pediré que me den una copia y te la traeré aquí luego de la escuela.

-Genial, hermano. Gracias –respondió Shinji con una sonrisa.

-… -¿Hermano?- También nos dijeron que tendremos una prueba de matemáticas el día lunes, y me encargaron decirte que tu trabajo de historia queda pospuesto para el siguiente martes –aportó Hikari.

-Ahora cuéntanos, Shinji… ¿Cómo fue la última pelea? ¿Asuka resultó herida? Faltó hoy.

-Ken, no quiero hablar de la pelea, y me imagino que nadie lo hizo para que hayas venido a preguntarme…

"La curiosidad mató al gato" dicen por ahí, y así se sintió el de anteojos cuando Shinji le dirigió esa mirada de desinterés.

-Mira, sólo te diré esto, y no hablaré más del tema. Por Asuka, casi muere Toji y puso en riesgo a Rei, y si terminó herida, no me importa. Si faltó a la escuela, menos…

-Shinji… -intentó intervenir Hikari, sin éxito.

-No, Hikari. No hablaré de la pelea ni de Asuka. Tan incompetente es que a nosotros tres nos darán un premio por nuestro valor en combate.

-¡¿DE VERDAD?! –Preguntó Kensuke indignado por no saber esto- ¡Toji…! ¡¿Cómo no puedes contarme esto?! ¡Los felicito por…!

-Ya, Ken, para. Ya dije que no hablaré más del tema…

El silencio de esos segundos fue incómodo, pero Toji no pudo evitar mirarlo con lástima porque sabía que en el fondo aún estaba mal, como si algo no cuadrara, y esto fue peor cuando fue Kensuke quien rompió el silencio.

-Entonces… ¿Cómo está Misato-sama?

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA…

FLASHBACK

-Shin-chan, si alguno de ellos llega a mencionarme, y te molesta, ríe lo más fuerte que puedas. Yo iré a la sala de estar, me sentaré en tus piernas, y les dirás esto […] mientras yo […] y cuando veas que su cara es de 'felicidad', les dices […] y luego te giras donde mí y […]

-¿Segura?

-Aprenderán a la mala a controlarse, pero lo harán, créeme. Además, creo que podremos hacer esto por lo que te sucedió con el Ángel, ya que te veo molesto. Ahora sonríe y ve…

FIN DEL FLASHBACK

Esa risa falsa y desagradable de Shinji fue originada por sus hormonas, pero sobre todo por la molestia de antes. No rió así apenas entraron por el cachamal de Toji en el pasillo, pero estaba esperando una oportunidad como esta para que Kensuke dejara de ser desagradable de alguna forma. Esto iba a detener el chiste de los 'mejores activos de NERV'.

A los pocos segundos, y con una sonrisa en su rostro que provocó que la risa de Shinji se detuviese, Misato hizo su campante ingreso a escena, saludando tranquilamente a los niños y pidiéndole cortésmente a Hikari que intentara ayudarle a Shigeru en su labor, y que cerrara la puerta mientras estuvieran allí. Su intención era darles una lección a los dos muchachos que quedaran en la sala, así como probar su lealtad con su Shinji al saber que ella sólo le pertenece a él, en cuerpo y alma.

Sin haberse cambiado ropa, con su característico pantalón corto, su remera amarilla y el pelo tomado, procedió a sentarse suavemente en las piernas de Shinji mirándolo en su perfil derecho, para abrazarlo y darle besitos en el cuello, mientras que él, con una calma envidiable, con su mano derecha la abrazó de la cintura y con la izquierda le tomó a ella el muslo derecho. Una imagen que a Toji lo dejó inevitablemente alterado y deduciendo qué era lo que ellos estaban intentando hacer y que a Kensuke le encendió las hormonas por la envidia de la situación.

Shinji notó esto, y esa fue su señal para empezar a hablarle al otaku.

-Ken, te tengo una pregunta –empezó Shinji mientras Toji no podía creer que Shinji estuviera haciendo lo que iba a hacer, alejándose de un extremo del sofá para irse al otro y mirar derecho al frente, escuchando lo que sucedía mientras ponía las manos en su nuca-, ¿Misato te parece una mujer atractiva?

-¿Atractiva? ¡Amigo, está que arde! –respondió el otaku con las hormonas ganando por paliza.

-Ah, entonces supongo que no debo preguntarte que tan atractiva piensas que es…

-¡Sin dudarlo, Shin-man! ¡Lo tienes realmente bien!

-Entonces, juguemos a algo –dijo Shinji mientras Misato le empezó a lamer el cuello y el lóbulo derecho-, imagínate a Misato. De la manera que tú prefieras.

Echaré a Ken cuando esto se salga de control. No puedo creer que realmente harán esto sólo para joderlo a él… Es demasiado inteligente para que sea tan ingenuo, pensó Toji al entender lo que iba a hacer el dúo en el sillón, juego donde su amigo cayó demasiado fácil y no entendía las motivaciones de aquello. Tan evidente fue que sus hormonas bajaron sus revoluciones por un momento.

-Ya lo hice –respondió Kensuke, a mil.

-¿Te gustó la imagen mental?

-¡Hermano…!

-Sigue imaginando otras, mejores que esa.

-…

-¿Y?

-¡Shin-man, no tienes idea…!

-Ahora imagíname a mí haciendo esas cosas, y no dejes de hacerlo. Es más, nunca lo hagas.

-¿…Qué…?

-Te informo, yo soy suyo y ella es mía, y la próxima vez que vuelvas a hacer un chiste sobre los 'activos de NERV', te irá mal de verdad.

La irreal secuencia la terminó girándose donde estaba Misato y tomándole la nalga derecha con su mano izquierda para darse el beso mas lascivo y sonoro que pudieron. Abrían mucho la boca y se lamían las lenguas en el aire antes de juntarlas, lo que hacía que cayera saliva desde sus bocas.

Toji, sin mirar el incómodo espectáculo, prefirió girarse donde Kensuke, y notó un rostro de decepción demasiado evidente para que pasara desapercibido, acusando el golpe de lo que estaba viendo. El 4to Niño se enfureció, lo agarró de un brazo y salieron ambos del lugar, dejando a los tórtolos a frentes pegadas con unas sonrisas triunfadoras en sus rostros, lamentando que hubiera más gente en casa, el dolor que sentían (y que de a poco debería desaparecer cortesía de los calmantes) y de que al poco rato llegara más gente.

-¡Te dije que te calmaras idiota!

-¡Pero si no le hice el chiste de los 'activos'…!

-¡Te están pasando cuenta por lo del otro día! ¡No has visto a Shinji enojado, Ken, le da miedo a cualquiera! Te salvaron de que te golpeara…

-¿…Y ellos…?

-Es confidencial, pero están juntos… Creo que deberías irte, Shinji está enojado y no te dejarán en paz mientras estés aquí.

-¿Por qué no te molesta, Toji? ¿Cuántas veces hablamos de…?

-Eso era antes. Shinji es mi amigo, y estoy feliz por él.

-Pero si antes…

-¡No me interesa Misato, idiota! ¡Me gusta Hikari! Carajo…

-…

-Creo que deberías irte, y volver cuando aprendas a controlar tus hormonas en unos días.

Kensuke se fue, muy derrotado preguntándose qué acababa de pasar, y ya de lejos Toji tuvo que controlar sus propias hormonas porque los sonidos de las bocas de los tórtolos decían bastante. No se imaginaba haciendo algo así de lascivo frente a más gente, pero no pudo evitar a Hikari sentada en sus piernas, hablando suave, de banalidades mientras se despreocupaban del resto. Resultó ser bastante más romántico de lo que creía.

Cuando se disponía a entrar, se topó con Shigeru quién salía del apartamento, con una gran sonrisa en su rostro mientras se guardaba unos billetes en su bolsillo al despedirlo, seguido por Hikari sonriendo por su respectiva parte, que eran 'arrastrados' por Misato, dándoles a entender que se tenían que ir de una manera 'cortés'.

Mañana será mejor, hoy empezamos mal. Vendré solo mañana… pensó Toji, triste por el cómo se dio esa visita. Bueno, al menos triste no está…

-Misato… Dile a Shinji que mañana vendré solo, por favor. Vendré luego de mi prueba de armónicos.

-¡Genial! –Respondió ella contenta al ver que había al menos uno leal a su Shinji- ¡Nos vemos mañana entonces! Oye, ¿y Kensuke?

-Volverá cuando aprenda a ubicarse, no se preocupen. No volverá antes.

-Gracias por entender la idea detrás de esto, Toji. Cuídate.

-Tu igual, Misato…

La peli morada cerró la puerta, y Toji quedó algo mal porque no esperaba esto. De entrada, no quería ir acompañado para 'poder ser' con su hermano, sin saber siquiera si Misato iba a estar ahí o no porque no le importaba si ella estaba en el lugar. De ahí, todo terminó yendo mal, aunque era injusto cargar con Hikari, que tenía las mejores intenciones con su amigo, y el problema con Kensuke es que su ímpetu le jugó la peor pasada posible debido a sus hormonas.

Una ilógica en todo caso.

De repente observó el pasillo, y se dio cuenta que Shigeru y Hikari lo llamaban porque tenían la puerta de acceso del ascensor abierto, esperando que él atinara a acompañarlos. Esa tarde no le quedaba otra que asumir, y mañana sería otro día.

Por su parte, Misato cuando cerró la puerta sonrió al ver que tenía la privacidad que quería, y aunque iban a estar acompañados en un rato, con una mirada retuvo a Shinji en el sillón, y derechamente se sentó sobre él, quedando de frente, pegados nariz con nariz y con el muchacho gozándose a sí mismo de una manera impresionante, por primera vez con ganas de cogersela porque sí, descansando sus manos en aquellas caderas.

-Oye, Shin-chan, no te dije que dijeras eso de 'yo soy suyo'…

-Pero… Yo soy tuyo, Misa-chan…

Ella de repente se sintió conmovida, por alguna razón, y el agradecimiento que decidió dale fue con un beso tan lascivo como el que se dieron para tener a Kensuke como querían. Aunque la idea de Misato en ese momento era que su muchacho se sintiera con ganas de más, objetivo que evidentemente cumplió.

-Shinji, creo que si estamos bien de aquí a la noche podríamos gozarnos un poco más, pero ahora… -Misato cambió el tono, de uno coqueto a uno más bien tierno, que era lo que sentía al tenerlo cerca- me gustaría seguir en lo que estábamos antes de que llegaran tus amigos, ¿no crees?

-Este… -El 3er niño empezó a considerar sus opciones, y quería lo mismo aunque de una forma algo distinta- V-vamos al dormitorio, entonces. No estaremos cómodos aquí.

Shinji tenía razón, por lo que ella se paró, ayudó a Shinji a levantarse y de la misma forma que usó un rato antes para llevárselo al sofá, se lo llevó al dormitorio que estaban compartiendo. A los besos, tropiezos y risas, el mimado de NERV era la persona más feliz del mundo, estado que aumentó cuando tenía a su amor donde él creía que estaba bien: entre sus brazos mientras descansaba en su pecho.

Su segunda siesta la iban a tomar a las cinco de la tarde, con el contacto piel con piel siendo un tónico para la felicidad.

18:15 horas

-¿Está segura de esto, sempai?

-Sí. Tengo que hacerle un par de preguntas y quiero decirle lo primero que te dije esta tarde, así que hagámonos las tontas con lo otro al menos hasta el viernes. Además el minimarket parece estar a unos cinco minutos de aquí caminando. Con diez minutos a solas con Misato me basta y sobra.

-¿Pero se lo creerán?

-Aunque no lo hagan… No es nada fatal. Prefiero que Misato absorba primero el golpe para que apoye a Shinji si es necesario. No es que lo estén pasando mal tampoco…

Tanto Maya como Ritsuko habían tenido un día tranquilo en el trabajo, y el ánimo que llevaban camino al nuevo apartamento era bueno dentro de lo posible. Habían dos cosas que Ritsuko debía saber y esos diez/quince minutos iban a ser vitales, porque Ritsuko podría prescindir de todos menos del dúo dueño de la Unidad 01. Aunque tuviesen a todos en contra, la rubia falsa se sentía ganadora con la sincronización cruzada a tope.

Llegaron al edificio, prácticamente vacío a excepción del apartamento al cuál llegaron y que aparentaba estar en silencio. O sea, venimos antes, pero… No, no, no… imposible… Ritsuko descartó el pensamiento más lascivo posible y tocó la puerta, y pasados los segundos de no abrirse, apegó el oído izquierdo para confirmarse que no estuvieran haciendo 'eso'. Al no escuchar nada, decidió llamarlos.

Shinji no era dominante ni algo cercano a una bestia, tampoco era que se transformara en la cama, pero era asertivo y sabía lo que quería. Entró en confianza con la mujer que ama, y fue él quien le propuso "ayudarse" con el dolor que no terminaba de desaparecer de la mañana, cuando no quería hacerlo, pero con el ofrecimiento que le hicieron antes de volver a sus aposentos creyó que era 'práctico' aprender lo antes posible. Misato obviamente entendió lo que no le dijo: "hagámoslo más rato, que es rico".

Y sí, lo era. La química en la cama era irreal para tratarse de un par tan impensable como este, pero era cómodo para ambos debido a la aceptación mutua. Lo que sentían por el otro era un combustible demasiado eficiente para estos fines, pasaron a creer que no era necesario decir lo que sentían por el otro ya.

Después de un rato mimándose con caricias leves y besos suaves en la cama, decidieron ir al baño para no estropear las sábanas aún, y era el turno de Shinji de que lo 'sanaran'. Todo iba bien, ella sabía lo que hacía y era delicada para no generarle dolor, esto después de un rato largo donde la beneficiada fue ella, y estaban en esto cuando de repente sonó el celular de Misato, que demostraba su amor besando dulcemente el cuello del muchacho delante de ella, y había una sola persona que podría llamarla…

-Mierda, es Rits…

-N-no habrán llegado, ¿o sí?

-Quizás… Mira, espera a que te baje, deja la ventana del baño abierta y sal. Yo me encargo…

Dejando a Shinji en el baño, Misato salió apurada para secarse y ponerse ropa, dejando sonar el teléfono mientras lo hacía, con la intención de pasar algo desapercibida. Así se tomó su tiempo, dejando sonar el teléfono las siguientes dos veces que su amiga la llamó, mientras se secaba el pelo ya vestida para atender a las visitas, hasta que finalmente devolvió el llamado, decididamente fingiendo ignorancia para que no se notara lo que estaban haciendo.

-¿Aló, Rits…?

-Misato, ¿donde están? Ya llegamos.

-Shinji fue al baño a lavarse para despabilar. Yo te abro en seguida.

-¿Despabilar? ¿De q…?

Misato le cortó mientras caminaba a la puerta para abrirles, no sin antes mojarse de manera express la cara en la cocina, para aparentar que estaba en las mismas condiciones que su ex protegido. Ya dirigiéndose a la puerta, escuchó como Shinji se iba del baño al dormitorio a ponerse ropa, y con tranquilidad, recibió a las visitas.

-Hola, chicas. ¿Qué tal su día?

-Estuvo bien… Misato, ¿qué hacían? –Preguntó Ritsuko inconscientemente, arrepintiéndose en el momento en el que terminó de hablar.

-Yo me bañé, y ahora lo hace él. Shinji está terminando, saldrá del baño en un par de minutos. Pasen, así aprovecho de mostrarles el apartamento.

-[…]

-Mayor, el apartamento se ve genial, muy completo…

-Gracias. El apartamento lo armamos juntos, aquí no hay nada que el otro no haya estado de acuerdo con tener, de hecho vengan… les mostraré el lujo que vino a armarnos Shigeru.

La máquina para correr terminó en el balcón, tapada con una manta grande para que no se empolvara porque la máquina para hacer pesas era demasiado grande, ya que ocupaba casi todo el espacio del cuarto. Incluso había poco espacio para moverse y utilizar la máquina no iba a ser práctico al 100%, pero era imponente, impecable y brillaba de nueva, ya que aún no tenía uso.

-¿Y, que opinan chicas? Shigeru trabaja bien, ¿no creen?

-Wow… -articuló Ritsuko, impresionada de que el subordinado efectivamente haya logrado ganar dinero y ganarle tiempo a NERV- Esta máquina es…

-¡INCREÍBLE! ¿Puedo venir a ejercitarme aquí cuando pueda?

-Obviamente, Maya –respondió Misato al ver una abertura-. Solo no intentes engatusar a Shinji…

-¿…Yo qué? –Dijo Shinji entrando a la habitación

-Es que Maya vendrá a usar esta máquina cuando pueda. Solo le pido que no te coquetee mientras lo hace.

-¡Y-Y-YO NO…! –La petisa entendía a cabalidad la realidad, pero el chiste le era enfermizo.

-¿Por qué no empiezas ahora y van a comprar cerveza? –Interrumpió Ritsuko aprovechando ella la abertura- Vimos un minimarket que está a unos cinco minutos de aquí.

-¡S-SEMPAI! ¡YO DE VERDAD NO…!

-No es por ofender, Maya, pero me gusta ella –respondió Shinji tomando de la cintura a Misato, captando el chiste-. ¿Vamos? Yo invito.

Para la sorpresa de Misato y la risa incómoda de Ritsuko, Shinji salió de la habitación, y a los pocos segundos le tomó la mano a Maya listo para salir a comprar el licor, con Misato riendo profusamente al ver como la técnico se ponía roja al momento, saliendo del apartamento a comprar las cervezas y dejando a la Doctora en Jefe disponible para tener su conversación con su amiga.

SI bien el origen de esa naturalidad era impuro, Ritsuko se alegró de que haya actitudes así en Shinji.

-Misato, ¿podemos ir a la sala de estar? Hay algo que quiero hablar contigo antes de hacerlo con Shinji.

-¿Pasó algo?

-Sí, es sobre la batalla del sábado…

-Es por eso que…

-Sí. Hablaré de esto con él cuando vuelva, pero quiero que sepas de esto antes.

La Mayor lleva a su amiga a la sala de estar, y su ánimo era de funeral. Peor era que las 'malas noticias' ni siquiera las quería tocar allí.

-Bien… Creo que es mejor que vaya al grano, Misato.

-Te escucho. No debe ser tan malo tampoco.

-Los resultados de mis exámenes con ustedes los llevé a las MAGI, y contigo no hay problemas, pero… el comportamiento de Shinji quizás se haya visto alterado para siempre.

-¿Cómo… Cómo es eso?

-Que no serán unos días, Misato. Pueden ser meses los que dure el cambio de comportamiento que sufrió –dijo la rubia con una pena legítima-. Esto pareciera que es debido a la naturaleza del Ángel, y el jueves le haré un…

La peli morada dejó de escuchar apenas su interlocutora habló de 'meses', y parte de ella murió otro poco. Eran secuelas que su muchacho iba a tener por pelear una guerra que no le correspondía, una que ella seguía queriendo tomar con sus propias manos y que no solo no podía, sino que Shinji, el hombre al que ella ama terminó envenenado por el único monstruo maldito que los atacó en más de dos meses.

-…pero el tratamiento que creo que… ¿Misato?

-Es mi culpa.

-¿Qué?

-Vive recibiendo… las heridas que debería que me deberían llegar a mí… -empezó Misato mientras amagaba a llorar- Yo entrené para esto, no para ver cómo alguien más sufría…

-Pero Misato, él está bien, y…

-Perdón, Rits. Estaré afuera si quieres acompáñame, pero ahora necesito aire. Como no está él aquí ahora…

Obvio que lo necesitas. La puta que te parió, Yui… La puta que te parió, pensó Ritsuko, triste ante la inevitabilidad de este pensamiento.

-¿Espérame un momento, Rits? Hay algo que quiero mostrarte.

-Es-Me voy fuera, entonces…

La rubia aprovechó el aire fresco para prender un cigarro, sobre todo porque ese día había fumado poco. Ese lunes había sido el más relajado en mucho tiempo. Sin daños en las Unidades de Eva, con un día libre en el horizonte y a solas con su mejor amiga en un ambiente ajeno al trabajo después de tantos meses… No podía evitar estar feliz, a pesar de las malas noticias que acababa de entregar. De repente, Misato apareció con un collar diferente.

-Misato, está lindo… ¿Cuándo te lo compraste?

-… Me lo regaló Shinji ayer. Cuando terminamos de comprar, me tomó de la mano y recorrimos parte del centro comercial hasta llegar a una joyería. No me dijo ni entregó esto hasta ayer luego de almorzar… ¿Le dijiste ayer que me comprara algo por mi cumpleaños?

-No… -respondió Ritsuko expulsando humo- No le dije nada.

-Él es… -Misato no pudo evitar soltar una lágrima- Yo sé lo que es, lo he visto ser miserable, manipularnos a todos partiendo por mí… Shinji ha visto mi peor lado, Ritsuko, algo que no ha visto nadie más, que ni siquiera permito a Asuka ver, pero somos capaces de mirarnos a los ojos y amar al otro. Él es mi todo, y amo al Shinji que conocí, me aterra pensar que si terminamos vivos se convertirá a otro, y no puedo evitar pensar que esto es mi culpa…

-Pero si trataste…

-Habla con Shinji apenas llegue, por favor. Cuanto antes termines con esto, mejor.

-Misato, no te eches

No pudo seguir. Shinji abrió la puerta dándole el paso a Maya que cargaba un pack de cervezas y un paquete de papas fritas de bolsa, mientras que el 3er Niño cargaba dos jugos de dos litros cada botella. Se veía bien, alegre, sonriendo, pero la doctora entendía de qué hablaba su amiga: son secuelas de guerra, esto no es para bien porque no es una evolución, es una marca de un monstruo que no los debería atacar, y su amiga sufría por ello.

Sin decirle palabra a su amiga que empezó a mirar en el horizonte disponible, Ritsuko volvió a la sala de estar para encarar ahora al mimado de NERV. Quizás se lo iba a tomar bien y él mismo recuperaría de alguna forma el ánimo de Misato, pero esto era objetivamente un golpe duro.

-Maya, ¿te tomarás una ahora? –Preguntó Ritsuko al ver al dúo que se llevaba con naturalidad.

-Sí. ¿Quiere una?

-Luego, tengo que hablar con Shinji. Gracias…

-Akagi-san, ¿y…?

-¿…Misato? Está en el balcón, Shinji-kun. Siéntate, por favor, lo que tengo que hablar contigo tiene que ver con eso.

Maya y su sempai se quedaron bebiendo una cerveza y sacando cuentas de lo que gastó la petisa en aquel minimarket mientras Shinji se dirigía lentamente al balcón, con la idea de darles espacio. Comentaban suavemente la naturaleza auto flagelante del muchacho, olvidando a conciencia lo que iba a suceder. No les importaba ya que el joven fuera a recuperar emocionalmente a la débil mujer que estaba en el balcón, porque no valía la pena molestarse con las víctimas de una maldición.

Shinji observó la delgada figura que miraba al horizonte mientras hacía pucheros. Las ropas clásicas de ella, su jeans corto y su remera rosa, su pelo morado suelto que caía por la espalda, mientras pensaba en la naturaleza auto flagelante de esa especie de Diosa que él ama.

Al 3er Niño le resultaba evidente que ella se estaba mortificando por esto, que de alguna forma esto es su culpa, pero eso estaba alejado de la realidad. Ella intentó tomar su lugar con el argumento de que él estaba enfermo, y lo estaba, y a pesar de que no lo pudo lograr, Shinji pudo invertir la sincronización cruzada de tal forma que ella resultara ilesa, porque eso a él lo hubiera mortificado. Ahora entendía los motivos de su 'atrevimiento' con la gente en general, pero si quería recuperar anímicamente a la mujer que en ese momento le daba la espalda, lo único que podía hacer era aprovecharse de ello ahora que era el momento, por lo que retomó su caminar para tocarle el hombro y esperar a que se diera vuelta hacia él, para hablarle de frente.

Ella, distraída, se sorprendió del cálido toque que contrastaba con lo algo helada que estaba ella debido al viento, y con lágrimas secas ella se giró para encontrarse con su Shinji, al que de repente lo vio más grande. No estaba más alto que hace veinte minutos, pero se veía demasiado compuesto mientras que ella agachaba los hombros, inconscientemente teniendo una mala postura, dejando claro que esta representaba el cómo se encontraba su moral en ese instante.

-Misato, no te culpes. No fue tu culpa, yo…

-Shinji, yo… debí haber hecho más. No sé, intentar…

-Pero si no hubiera sido yo, hubieras sido tú, y…

-Pero era lo que correspondía.

-No lo hagas, Misato. Por favor no…

-Tienes 14, Shinji. No deberías…

-No te hagas esto, por favor… -Shinji de repente la abrazó con fuerza- Yo le pedí a mi madre que interrumpiera la sincronización cruzada, porque entendí cómo iba a ser esa batalla. Además, si no hubiese hecho eso, entonces estaríamos los dos igual. Tú intentaste pelear por mí, y no te dejaron, pero era lo que podías hacer. Yo estoy bien. Mi amor, yo estoy aquí…

Ella no lo había abrazado aún, y las palabras que le dijo parecían casi de un guión de una mala película, pero Shinji tenía razón. Misato estaría haciendo eso mismo si hubiese terminado peleando y sufrido las secuelas del Ángel. Punto y aparte que seguía estando ahí, con ella, y que la seguía amando. Terminó decidiendo sin mucho esfuerzo que mientras la amara y estuviera vivo, el resto daba lo mismo, que ella iba a estar ahí para él sin importar lo que haga, porque él estaba ahí para ella por voluntad propia.

Ella lo abrazó y se hundió en su hombro, sintiéndolo todo lo posible en ese momento, al mismo tiempo que él aflojaba su propio agarre y llevaba su mano derecha a la nuca cubierta por pelo de ella, haciendo contacto piel con piel. Mientras estuvieran vivos, siempre podrían volver a los brazos del otro sin cuestionar nada.

-No sé qué haría sin ti, Shinji-kun…

-… -Él se alejó y la miró con un rostro algo sombrío- Yo sé que me pasaría sin ti, sería miserable, Misato, no sería capaz de ser feliz… Pero no es así, estoy contigo.

-Oye, el 'mi amor' te sale lindo –acotó ella con un mejor humor y una sonrisa en el rostro.

-Es que lo digo en serio. Te amo.

-Yo también, Shin-chan…

Ella se le acercó y le dio un tierno beso, como dándole las gracias por consolarla. Sólo él podría haberle levantado el ánimo en ese momento, y atinó a hacerlo porque quiso. Es el hombre perfecto, y es todo mío…

21:45 horas

-Y… y terminó derra-derramando su café al ver a la-la Mayor en s-su Plug Suit.

-JAJAJA…

Maya se robó la cena que Misato preparó para los cuatro gracias a las inhibiciones causadas por el alcohol, contando anécdotas graciosas mientras dejaba en evidencia a Hyuga cada vez que le sucedía algo gracioso mientras intentaba ver a Misato, traicionado por sus hormonas.

Todo había estado bien, la velada fue agradable, los cuatro rieron de buena gana y la reunión sirvió para relacionarse fuera del trabajo, algo que necesitaban con urgencia. Maya y Ritsuko rieron (producto del alcohol) de lo que hizo la pareja unida para sacarse las hormonas de Kensuke de encima, y hablaron de lo humano y lo divino, arreglando el mundo y hablando de lo que iban a hacer si el plan salía bien y se iban a Inglaterra, eligiendo ciudades para irse y esas cosas.

Maya se tomó tres latas y Ritsuko sacrificó una para que su amiga cocinara con el oro líquido, y eso le dio al caldo de pescado y mariscos un toque extraordinario. Eran las 21:50 y procedieron a irse a casa, porque Maya debía trabajar al día siguiente y a pesar de beber poco, estaba algo pasada, además que Rits quería dormir, convencida que durmiéndose temprano de igual manera dormiría unas once o doce horas sin detenerse ni preocuparse por nada más.

Las autoridades de NERV pasaron a despedirse del 3er Niño, dándole un cálido abrazo cada una dejando a Misato esperándolas en la puerta para darles la despedida final, donde Ritsuko le dio la última recomendación a la Mayor antes de irse, mientras Maya caminaba sola hacia el ascensor.

-Misato, cuando tengas relaciones con Shinji encárgate de que no fuerce mucho el cuello.

-¿…Qué…?

-Soy una profesional, Misato. No hay nada más que les pueda recomendar pensando en que ya están juntos. Nos vemos el viernes, amiga.

-…Nos vemos…

La rubia caminó al ascensor alcanzando a su aprendiz en la puerta, ya camino a casa para darse el descanso que tanto merece.

La peli morada, por su parte, asumió que su amiga lo dedujo considerando sus actitudes previas, y no pudo evitar que le pareciera cómico que le diera un consejo sobre como coger con Shinji. Aunque también era cierto que quien tenía el cuello resentido era el mejor piloto.

-Shinji, ¿le dijiste algo a Rits el sábado? –preguntó ella dirigiéndose a la sala de estar, viendo a Shinji sentado en el sofá.

-¿Ah? ¿Sobre qué?

-Sobre las veces que hemos tenido sexo… Me dijo que tuviera cuidado con tu cuello.

-Eh… Cuando me atendió el sábado me preguntó qué había hecho para que me doliera, y el dolor empezó mientras te besé en el bosque… ¿Cometí un error?

-No, porque ahora sé cómo cuidarte –respondió ella mientras se le subía como una gata, dejándolo a espaldas planas en el sofá y muy feliz consigo mismo.

Se miraron a los ojos, analizando al otro. Intentando comunicarse solo así Misato estaba evitando pedir con palabras lo que quería escuchar, pero no lo estaba logrando porque era simplemente imposible. No quería pensarlo tampoco, pero no pudo aguantar más porque estaba asustada con lo que su amiga le dijo un rato atrás.

-Shinji, ¿me vas a seguir amando cuando esté llena de arrugas? ¿Cuándo me de artrosis, o diabetes?

-Yo… Yo no te puedo perder, Misato. Eres lo mejor que tengo, y no te amo por tu cuerpo, yo… te amo a ti –respondió Shinji algo triste-. ¿Por qué me preguntas algo que sabes?

-Porque necesitaba escucharlo, Shinji. Solo eso…

Misato lo besó adaptándose a la realidad actual. Mientras estuviera vivo, él la iba a amar porque lo que siente es honesto, y viceversa. Aunque se separaran en algún momento, siempre iban a tener la chance de volver.

Martes

02:18 horas

-M-Misato…

-J-justo ahí, Shin-Shinji. No pares, no… aaaaaaah…

La dinámica era sana en la cama. No se dominaban y había un sentido de que el otro debía disfrutar del acto. Si a alguno le incomodaba algo y el placer en alguna posición no era total, entonces cambiaban, por lo tanto buscaban la satisfacción mutua. Shinji encontró la ubicación ideal mientras estaba arriba para que ella disfrutara, que era hacer un amago de misionero pero sin estar totalmente por encima. Él lograba hacer entrar más de su miembro en las cavidades vaginales de la mujer que ama, y dependiendo el ángulo corporal, rozaba el clítoris, lo que a ella le generaba mucho placer.

Ya estaba avanzada la madrugada y habían alcanzado el orgasmo varias veces cada uno, de distintas maneras, por lo que la noche estaba siendo más que productiva aprovechando el agarre y calor corporal del otro, pero Shinji tuvo una gran idea. Le soltó las piernas a Misato para tomarle las manos, y ella, que tenía los ojos cerrados, los abrió para mirarlo a él dedicársele, a sus necesidades del momento. Que de amago diga que quiere cambiar la posición, que quiere otra cosa… Él es su todo, lo primero que ve al despertar y lo último que ve al dormir, y quiere que esa sea su vida hasta la muerte.

Sí, le daba lo mismo la posición de vida en la que se encontraba y lo que sucediera hasta terminar la guerra, estaba lista para preguntarle lo que le quería preguntar, y para ella era algo casi de 'ahora o nunca'… Algo con lo que haría desayunar a su Shinji.

Ella quería sentirlo más, por lo que aprovechando el agarre de sus manos lo arrastró hacia ella para abrazarlo, besarlo y aprisionarlo con sus piernas. Que empezara a sentirse dueño de su sexo, el amo y señor de sus pliegues y cavidades porque ella ya se sentía dueña hasta de las venas del miembro que le estaba dando placer, tal como ya lo había demostrado un par de veces esa misma noche.

Shinji mantuvo el ritmo y se dirigió al lóbulo izquierdo de la mujer para mordisquearlo y lamerlo, ya con el conocimiento de que eso a ella le encanta, así como que le susurren mientras están en pleno acto. "Te amo" le dice, y Misato alcanza otro grado de placer mientras aprieta su agarre y le entierra las uñas en la espalda a Shinji, y le hace un chupón en el cuello ya sabiendo que eso a él le gusta. Muestra de ello era que ya había 'marcado territorio' en el pezón izquierdo del muchacho, e hizo de todo menos quejarse por ello.

El 3er Niño ya no daba más, y casi dejándose caer, expulsó la última carga seminal que iba a poder darle a esa mujer que estaba feliz con él y consigo misma, que se sentía mucho más que conforme porque es ese ámbito también había química. Era natural, como si de alguna manera estuvieran predestinados a entenderse en todos los planos de la vida existentes.

Shinji no era capaz de salir de esa mujer porque eso significaba hacer un esfuerzo físico que no era capaz de hacer, y al ser ligero, a ella no le molestó tener que hacer el mismo esfuerzo de cruzar las piernas sobre su cintura para retenerlo ahí, mientras le daba besitos en el cuello y en el lóbulo izquierdo, como intentando tantear si iba a poder lograr una tanda más. Al ver que no iba a ser así, bajó sus piernas y lo llevó a su lado izquierdo para verle la cara.

Él parecía estar embriagado por el placer, y lo más probable es que esa haya sido la sensación que estaba experimentando porque ella no le soltaba el miembro, haciéndole caricias suaves ya que todavía podía seguir. Pero él no podía más, así que tal cual ebrio, se movió dentro del terreno marcado por la cama para intentar dar más placer.

Se sentó con la espalda algo chueca y la tomó a ella como si fuera de papel, dejando la espalda de ella apoyada contra su torso para empezar a meterle los dedos. Ya no había ritmo, todo era a la mayor intensidad posible, y así estuvo hasta que ella llegó a su clímax.

Estaba siendo perfecto. Las primeras dos sesiones fueron demasiado emocionales como para intentar emular las dinámicas de los días viernes y domingo, ahora era sólo divertirse y descubrirse, y a ambos les encantaban los resultados de aquello porque a pesar de la pasión que había, el toque mutuo era cálido, cariñoso. Si el otro no disfrutaba entonces no valía. Sentían que era una garantía de que esto no se trataba de lujuria, sino de amor.

Shinji se echó para atrás abrazando a Misato desde la cintura, logrando que ella cayera sobre él que, usando su mano limpia, empezó a acariciarle el rostro a tientas. A él le gustaba más esta parte, el post sexo. El contacto piel con piel, sentir la suavidad de ella, su respiración, el movimiento corporal que hacía mientras se relajaba, cómo ella intentaba entrelazar las piernas mientras se giraba para quedar de frente. Lo ligera que era… Le encantaba ella, de eso no tenía ninguna duda.

Apenas quedó de frente, Misato se puso a tomar apuntes mentales de lo que transmitía la mirada de su Shinji. Era un amor incondicional que demostraba cada vez que podía, como un camaleón adaptándose a la situación de turno e intentando hacerlo de la mejor forma, y por algún motivo Misato se sintió un poco detrás de él en ese aspecto. Para ella era como si él siempre estuviera un paso adelante, pero a su Shinji eso no le importaba, o parecía no pensar así.

Mañana empezaré a ponerme al día, te lo juro.

Lo que no cambiaba era el beso final, siempre siendo igual que el día viernes. Como si no hubiese lujuria alguna, sólo amor, abrazándose casi con desesperación, sosteniéndose mutuamente de caer a un vacío que quizás no tendría fondo.