Baile de Cenicienta

ACTO II

Castillo Shirakawa – Sayuki POV

Ha pasado una semana desde que regresé al castillo y recibí una gran reprimenda de mi madre. Desde entonces, la seguridad que me acompaña se ha multiplicado y no tengo ni un momento a solas más que cuando estoy en mi habitación ubicada en la torre más alta.

Afortunadamente para hacerme compañía, la princesa Sara de otro reino, ha venido a visitarme en este momento tan difícil de mi vida. Cuando éramos niñas pasábamos todo el tiempo juntas cada que nuestros reinos se juntaban. No puedo esperar a verla nuevamente.

Cuando finalmente llega.

– ¡Sayuki-chan! – Corre directo a mis brazos.

– ¡Sara-chan!

– ¡Estuve tan preocupada cuando me enteré! ¡Qué bueno que volviste sana y salva!

– Sí… gracias, Sara.

Nos separamos del abrazo y pasamos a sentarnos en mi habitación.

– No me puedo imaginar lo que debiste haber pasado. Debió haber sido terrorífico estar sola allá afuera.

– Bueno, en realidad yo no…

– Tuviste mucha suerte de que los guardias te encontraran a tiempo, algo terrible te pudo haber pasado.

– Sí, pero la verdad es que yo no…

– Me alegra mucho en verdad que no te pasara nada. A partir de ahora ten mucho más cuidado cuando salgas para no perderte ¿Okay?

– Sara, en realidad… no me perdí, yo me escapé.

– Espera, tú… ¡¿Te escapaste?!

– Shhhh… La reina y mi madre no saben nada de eso ¿Okay?

– ¿Escapar? Pero… ¿Cómo que te escapaste? ¿Por qué harías algo como eso?

– Sara…

Se abre la puerta y mi adora y fiel dama de compañía, Yuuna Matsubara, entra a la habitación con tres tazas de té para nosotras.

– Sayuki-chan, traje el té que me encargó para usted y la princesa Sara.

– ¡Yuuna-chan! ¡Me da mucho gusto verte de nuevo!

– Lo mismo digo ¿Cómo esta la reina Kaede?

– ¡Esta muy bien! Acostumbrándose todavía a eso de ser reina, pero lo va llevando muy bien.

– Me alegra escuchar eso.

– Yuuna-chan – le digo – ¿Gustas acompañarnos a tomar el té? Estamos hablando del plan de fuga que planeé.

– ¡¿Qué?! ¿Tú también sabes de esto?

– Por supuesto, no habría podido escapar en primer lugar de no haber sido por la ayuda de mi adorada Yuuna-chan.

– Un placer ayudarla.

– Pero… ¿cómo?

– No fue tan difícil, solo entregué a la princesa una capucha maltrecha, le mostré el camino a la cocina y…

– No me refiero a eso, me refiero a ¿cómo hizo para convencerte? ¿Qué tus padres no son los principales concejales de la reina?

– Así es, he sido muy afortunada de tener una buena vida sirviendo al reino como sus más leales súbditos y ayudando a la princesa día a día con todo lo que necesita. Pero también, la princesa es mi amiga, y sé que si mis padres intentaran casarme a la fuerza con alguien que no amo, probablemente haría lo mismo que Sayuki-chan.

– Yuuna-chan…

– ¡Pero eso es diferente! Tú conoces el reino, te has movido en el toda la vida y sabes como defenderte.

– Es cierto que la princesa Sayuki no ha salido tanto como yo, pero creo que tiene mucha más fortaleza en sí misma de la que nosotras podemos ver. Sabía que aún si escapaba y no la volviera a ver, estaría bien.

– Eso quizás sea cierto, pero no cambia el hecho de que…

– No cambia el hecho de que fue mi decisión – intervengo en su conversación – y lo volvería a hacer.

– ¿Pero por qué, Sayuki-chan? ¿No ves que tus padres solamente están buscando lo mejor para ti?

– Ellos no saben lo que es mejor para mí.

– Quizás sí lo saben ¿recuerdas cuando yo tampoco quería que me comprometieran con alguien? Luché por tanto tiempo para evitar el compromiso y en mi primer baile de emparejamiento, conocí a la chica con quien viviría el resto de mi vida. Kaede-chan lucía tan hermosa ese día, aún recuerdo lo bella que…

– ¡Pero no es lo mismo, Sara! – la corto tajantemente.

Veo que quizás he herido sus sentimientos y de inmediato comienzo a disculparme.

– Lo lamento Sara-chan, no quise ser grosera contigo, es solo que… me siento tan frustrada.

– No te preocupes Sayuki-chan, pero por favor ¿no podrías darle una oportunidad al baile?

– Yo… no puedo hacerlo.

– ¿Por qué no? Si vas con mente abierta quizás podrías conocer…

– No, no voy a conocer a nadie más especial que…

Oh no, hablé de más. Me silencio antes de que se den cuenta de lo que dije, pero es demasiado tarde. Sara lo ha entendido todo.

– Sayuki-chan, me estás diciendo que tú… ¿conociste a alguien?

– Bueno… yo… eh…

– ¡Aaaaaaaaaaahhhhh! ¡Qué emoción!

– ¡Sara!

– ¡Cuéntamelo todo! ¡Cuéntamelo, cuéntamelo todo! ¿Cómo es ella? ¿De qué color son sus ojos? ¿Es muy bella?

– Bueno, ella… es muy linda, tiene los ojos marrones y profundos, es muy ágil, rápida, valiente, muy fuerte y…

– ¡Ah! ¡No me digas más! ¡Estoy muy emocionada! ¿Y quién es ella? ¿Es una chica de este reino o la conociste en otro? ¿Tus padres saben de ella?

– No, la verdad es que…

– Espera ¿es por eso que te escapaste? ¿Para reencontrarte con ella? ¡Ay Dios eso es tan romántico! Pero si es así, estoy segura que lo puedes platicar con la reina y si es de una familia lo suficientemente noble, estoy segura que ustedes podrían…

– ¡Sara! Ella no es ninguna chica noble.

– ¿Uh?

– Ella… la conocí en el pueblo, cuando me escapé.

– ¿Eh?

– Me salvó de unos maleantes, estaba intentando comprar algo de fruta cuando unos ladrones se me acercaron e intentaron llevarme, entonces llegó Rikka con su espada en mano y los enfrentó valientemente. Me ayudó a levantarme, me aconsejó, intentó regresarme al castillo pero por petición mía, desistió e intentó protegerme hasta que los guardias nos encontraron. Ella estuvo dispuesta a dar su vida por mí, para protegerme y ver que pudiera realizar mis sueños. Y lo habría hecho si yo no…

– Pero Sayuki-chan… ella… ¿es una campesina?

– Ella es mucho más que eso – le digo molesta.

– ¡Espera! ¡No lo digo como algo malo! A lo que me refiero es que… Sayuki-chan, eso la reina jamás lo va a…

– Lo sé bien, Sara-chan, por eso la reina no lo sabe, nadie fuera de esta habitación lo sabe.

Yuuna asiente con la cabeza indicando que ella también sabe.

Sara en silencio, ya no tiene idea de que decir, hasta que continuo.

– Es por eso que tengo que volver a huir.

– ¡¿Qué Cosa?!

– No puedo quedarme aquí, tengo que salir y volver a buscar a Rikka.

– Pero no puedes, la reina… el reino depende de que estés aquí, si se enteraran…

– Por eso no se pueden enterar. Sara, necesito que por favor me ayudes con esto.

– ¡¿Eh?! Yo… no puedo. Si Kaede se enterara…

– Estoy segura que también lo apoyaría – dice Yuuna interviniendo. Pone su mano en el hombro de Sara para brindarle apoyo – ¿No crees que si alguien intentara separarlas, haría algo al respecto?

– Pero… Sayuki.

– Por favor, Sara, tengo que encontrar a Rikka y decirle lo que siento. Tengo que volver a estar con ella. Por favor, Sara, por favor.

– Sayuki…

Sara entra en un conflicto, sé que en verdad desea apoyarme y cree en mi amor, pero ella es de otro reino, y si mi abuela se llegara a enterar que me ayudó…

– Yo… esta bien Sayuki. Te ayudaré con lo que necesites.

– ¡Ah Sara! ¡Muchas, muchísimas gracias! – Estoy a punto de abrazarla, cuando…

– Pero – me detiene – lo haré bajo la condición, de que le des una oportunidad al baile de emparejamiento.

– ¡¿Eeehh?!

– Dale una oportunidad por favor, así fue como conocí a Kaede-chan y ahora somos más felices de lo que jamás pudimos imaginar.

– Pero Sara, ya te dije que no es lo mismo, yo ya…

– Lo sé, sé lo que dijiste y créeme que creo en tu amor por ella, es por eso que te voy a ayudar pero antes, por favor dale una oportunidad al baile. Ponte un vestido bonito, baja al baile, disfruta, escoge a la pareja que más te guste y si para el final de la noche no te sientes conforme con ninguna de ellas, entonces te ayudaré a escapar. Hasta entonces ¿podrías hacer eso por mí, Sayuki-chan?

– Sara-chan… yo…

No quiero renunciar a mi amor por Rikka y no pienso renunciar a ella, pero Sara tiene algo razón. Tengo que pensar también en el bien de nuestro reino y si puedo encontrar a alguien noble que lo haga en aquel baile… pero Rikka…

– Yo… no creo cambiar de opinión, pero esta bien, le daré una oportunidad.

– Sayuki-chan – contenta.

– Pero, si para el final del baile no hay nadie a quien considere mejor que Rikka, me ayudas a escapar.

– Si no encuentras a nadie mejor que ella, te ayudo a escapar.

– Sara, me alegra mucho que estés de vuelta – nos abrazamos.

– A mi también, Sayuki.


Casa de Risa – Rikka POV

El ambiente es muy incómodo, Risa me ve muy preocupada mientras que su esposa, Miya, no despega su vista enfadada de mí.

Decido romper el silencio con lo primero que se me viene a la mente.

– Tienen una casa muy hermosa, Risa-nee.

– Oh, muchas gracias, Rikka-san – algo avergonzada. Esta nerviosa y con razón de estarlo.

– Me alegra que te guste nuestra casa – dice Miya en tono sarcástico. Se levanta – iré a servir algo de té, trata de no robar nada de ella en lo que vuelvo ¿de acuerdo?

– Sí, nuevamente, lamento mucho lo que pasó – me vuelvo a inclinar.

Miya se da la vuelta y va a la cocina. Por primera vez desde que llegamos, me quedo a solas con Risa. Por primera vez después de tantos años ¿qué debería decirle? Además de que intenté robarles.

– Risa-nee…

– No te preocupes por Miya, tiene buen corazón, nada más que ella… bueno, esta algo molesta con lo sucedido, pero ya se le pasará.

– Lo lamento mucho, Risa-nee.

– Ya, deja de disculparte por eso, dentro de todo debo agradecer que quien haya intentado robarnos haya sido tú y no algún otro maleante por la ciudad.

– No… no soy una maleante – avergonzada.

– ¡Espera! ¡No dije que lo fueras! – nerviosa.

Por definición, un maleante es alguien que roba cosas, así que me parece que la definición es acertada. Miya regresa con el té y sorprendentemente me entrega una taza a mi también.

– Muchas gracias.

– Muy bien, explícate ¿Por qué tú y tus compañeras intentaron robarnos a mi esposa y a mí esta tarde?

– Eso… pues verán, yo…

Estoy muy nerviosa, con miedo de lo que puedan decir si les digo la verdad. Ya tenía muchos problemas encima, especialmente con mis compañeras de trabajo.


Flashback – Ese mismo día

Nanami y Mai estaban ya listas y en posición para realizar aquel último atraco, cuando de repente, note que mi antigua amiga de la infancia, Risa-nee, iba viajando en aquel carruaje con su ahora esposa, Miya.

– ¡Risa-Nee!

Al reconocerla, de inmediato la llamé desde el tejado y bajé corriendo hasta ella, deteniendo a Nanami y Mai del robo.

– ¡¿Rikka-chan?! – Risa al reconocerme.

– ¿Qué esta sucediendo aquí? – El guardia nota a Mai bajo al carruaje y a Nanami distrayéndolos – Ladronas, intentan robar el carruaje ¡A ellas!

– ¡Kyaaaa! – Nanami al ver las espadas.

– ¡Esperen!

De inmediato llego a la escena con mi espada en mano y me preparo para enfrentarlos, poniéndome por delante de Nanami y Mai para protegerlas.

Pienso que me voy a tener que enfrentar a ellos, cuando Risa sale del carruaje y…

– ¡Rikka-san! – Risa me reconoce.

– Risa-nee.

Al verla, volteo a ver a los guardias y tiro mi espada.

– ¡Rikka-san! – Nanami sorprendida.

– ¡¿Pero qué es lo que haces?! – Mai enfadada.

Al hacerlo, los guardias nos rodean y nos toman presas por las manos. Risa intenta ayudarme deteniéndolos.

– ¡Hey aguanten! ¿Qué es lo que hacen? Les ordeno que las liberen ¡Ahora!

– Pero señora, ellas son…

– ¡¿Qué es lo que esta pasando?!

Miya baja del carruaje y observa la escena a su alrededor.

– Señora, estas ladronas estaban planeando robar su carruaje.

– ¡Eso no es cierto! – intervengo – bueno, es cierto, pero después nos arrepentimos y decidimos no hacerlo.

– Rikka-san – Risa no puede creer lo que escucha. Me rompe el corazón ver su cara decepcionada.

– Por favor, señora…

– Ayase-sama.

– Ayase-sama, por favor, déjenos ir. Si no a mí, al menos a mis compañeras por favor.

– ¿Y por qué haría eso?

– Aunque lo intentamos, al final no hicimos nada malo, si me diera la oportunidad de explicarles, a las dos por favor – volteo a ver a Risa – por favor, Risa-nee.

– Rikka…

Risa voltea a ver a Miya con una cara de suplica y…

A regañadientes, con un movimiento de cabeza, Miya ordena a sus guardias que nos liberen y nos sueltan.

Volteo a ver a Nanami y Mai, quienes me ven decepcionadas (Mai especialmente enojada) y se van corriendo.

Me quedó allí con ellas.

– Risa-nee, por favor, permíteme explicar. Estaba…

– Tendrás mucho tiempo para explicarte cuando lleguemos – Miya interviene – vendrás con nosotras.

– ¡¿Eh?! Pero…

Los guardias toman mi espada, la guardan y me meten al carruaje trasero con ellos.


Casa de Risa – De vuelta al presente

Al llegar a la casa, los guardias me liberaron y dejaron a solas con Risa y Miya una vez comprobaron estaba desarmada.

Desde entonces Miya no me había apartado la mirada, observándome, como analizando con la mirada que clase de persona soy. A decir verdad, más que otra cosa en este momento me sentía realmente avergonzada.

– ¿Y bien? Estamos esperando tu respuesta – aún seria.

– Pues… yo… eh…

Observo la casa y…

– Me alegra como decoraste el lugar, Risa.

– ¿Eh? – sorprendida.

– Aquí es donde solíamos jugar cuando éramos niñas ¿no? Veo que colocaron una chimenea en el lugar donde solíamos acostarnos a escuchar historias y platicar con la otra hasta dormir.

– Ah, sí, era muy divertido. De hecho la chimenea es nueva, no la hemos usado. Estuvimos viviendo por un tiempo en el reino donde vivía Miya mientras la remodelaban, y ahora que esta lista, pues…

– ¡Me alegra mucho que estés de regreso! – la interrumpo – la última vez que te vi fue en la parte trasera de tu carruaje cuando tu mamá y tú se mudaron a otro reino.

– Ah, sí, eso fue hace muchos años. Como sabes, después de que murió papá, mamá consiguió un nuevo trabajo en aquel reino y una vez allí, nuestra posición comenzó a crecer y pudo juntar lo suficiente para inscribirme a la academia de aquel reino.

– ¿En serio?

– Así es. Entré a la especialidad de estudio de las especias y gracias a Dios que lo hice, por que allí – toma la mano de Miya – conocí a Miya.

Veo el anillo de bodas reluciente en los dedos de ambas.

– Por cierto, debí decirlo desde el principio cuando nos vimos, muchas felicidades por su matrimonio. Se ven muy felices juntas.

– Oh, gracias Rikka-san, aunque he de decir que al principio no fue así, nos peleábamos muy seguido, no nos soportábamos cuando estábamos en clases, pero eventualmente el amor comenzó a surgir entre nosotras y… bueno, como dicen el resto es historia. El próximo mes celebraremos un año de habernos casado.

– ¡Wow! Tan jóvenes.

– Sí, fue algo rápido, pero así quisimos hacerlo, es que verás, los padres de Miya, ellos…

– Ella no tiene por que saber nuestros problemas personas, Risa.

– Uh – nota que quizás sí empezó a hablar de más – lo siento, Miya.

– Descuida – mas amable – en todo caso, aún no respondes por qué intentaste robarnos esta mañana.

Risa siente que esta siendo muy dura conmigo, pero me lo merezco.

– Accedí a no levantar cargos en su contra únicamente porque mi adorada esposa me lo pidió y dijiste que podías explicarnos el por qué de aquel intento fallido de robo. Estoy esperando a escuchar si tomé la decisión correcta o si debería retomar los cargos.

– Miya – Risa preocupada. Me voltea a ver pidiéndome con la mirada que ya les diga.

Inhalo. Suspiro. Las volteo a ver.

– Muy bien, les contaré.

A partir de ahí, les conté todo por lo que había pasado, mi deseo de ser parte de la guardia real, la colegiatura de ingreso a la academia, cómo conocí a mis amigas, los trabajos que hemos hecho juntas y cómo cada una ha hecho algo noble con lo que han ganado y sólo, únicamente le hemos quitado a aquellos que tienen mucho más de lo que pueden gastar y que jamás he lastimado de verdad a un guardia o parecido.

Durante todo este tiempo, ambas escuchan todo esto con atención.

– Es por eso que necesitaba hacer este último robo, para finalmente pagar la colegiatura, ingresar a la academia, volverme caballero y así formar parte de la guardia real antes de que sea demasiado tarde.

Obviamente he omitido todos los detalles de mi amor por Sayuki y el breve encuentro que tuve con ella la semana pasada. No quería meterla en problemas por hablar demás.

– Rikka-chan – Risa me ve conmovida.

Por un momento pienso que ya me libré de esta, pero Miya dice.

– ¿Por qué dices "antes de que sea demasiado tarde"?

– ¿Disculpa?

– Eres una chica muy joven, bastante talentosa por lo que dices. Ya casi has juntado el dinero para la academia pero ¿por qué dices "antes de sea tarde"? La academia no irá a ningún lado ¿Cuál es tu prisa por ingresar?

– Eh… yo no…

– Estás ocultando algo ¿Cuál es la razón de que quieras entrar tan rápido?

– Yo… eh – Miya me ve con unos ojos fríos y penetrantes, aunque lo intente sé que no podré mentirle, así que digo – Yo… no puedo decirlo.

– Hmmm – Miya me observa detenidamente, analizándome. Rápidamente llega a una conclusión – Estas enamorada.

– ¡¿Eeeeehhh?! Yo no…

– Es una chica noble ¿no es cierto? Sabes que no hay manera en la que puedas estar con ella dada tu posición, así que deseas entrar a la guardia al menos para servirle y acompañarla ¿me equivoco?

– Eso… yo… eh…

¿Qué hago? ¡¿Qué hago?! A este paso va a descubrir la verdad y voy a…

– Rikka-chan, es la princesa ¿no es así?

– ¡¿Eeeeeeehhh?! ¿Cómo…?

Risa sonríe, orgullosa de haber tenido razón.

– Lo supuse desde el momento que Miya dijo que estabas enamorada. Pusiste la misma cara que en el tejado de la plaza hace muchos años, después de haber visto a la princesa.

– Yo, yo no…

– Desde ese día, cada vez que mencionaba a la princesa te sonrojabas y cuando te preguntaba si estabas enamorada decías que no y ponías esa misma cara. Era muy divertido – sonríe.

– Uuh…

Ni hablar, he sido descubierta. Perdóname Sayuki.

Decido contarles toda la verdad y les cuento también de mi primer enamoramiento de la princesa. Todo lo que he hecho por ella, la verdadera razón de que quiera entrar a la guardia y finalmente el encuentro que tuvimos hace una semana, durante el cual, Sayuki me dijo que se casaría.

Les cuento como la intenté regresar, como se negó a aceptar y al final accedí a sacarla de la ciudad. La noche que pasamos en aquella terraza, el beso que casi nos dimos, la despedida final que tuvimos cuando Sayuki decidió entregarse y la promesa que me hice esa noche de no descansar hasta volver a estar con ella y ganar la bendición de su abuela o escapar juntas del reino.

– Por eso tengo que entrar a la guardia. Si pagara la colegiatura hoy, dentro de un año podría ya ser un caballero y declararme a Sayuki justo antes de su boda y quizás, su abuela nos acepte y entonces…

Risa y Miya me ven entre asustadas y fascinadas, pero a la vez con un toque de melancolía, tristes. Hay algo que ellas saben y no me están diciendo.

– ¿Qué pasa? ¿Dije algo malo?

– Oh, Rikka-chan. Te has esforzado mucho. Lo lamento tanto.

Risa se sienta junto a mí y me da un abrazo pero no de amistad o de alegría, sino de consolación.

– ¿Risa-nee? ¿Qué esta pasando?

Miya se levanta, toma un sobre de la mesa y me lo entrega.

Lo abro y en ella encuentro una invitación.

– Esta es la razón por la que vinimos. La reina organizará un baile de emparejamiento para la princesa Sayuki y si todo sale bien, se casará el próximo mes.

– ¡¿1 Mes?! Pero… Sayuki dijo que no la casarían hasta tener la edad, dijo que para eso faltaría 1 año y…

Caigo en una sentada, destrozada, descorazonada.

Siento mi corazón partirse en mil pedazos y las lagrimas no tardan en caer.

– Sayuki.

Aunque iniciara en este momento, de ninguna manera podría ser caballero antes de que Sayuki se casara. Era imposible que lo lograra. Todo había terminado.

– Lo lamento, Rikka-chan – Risa me consuela.

Miya también se sienta a mi lado, sin decir nada.

– Si te sirve de consuelo – continua Risa – la reina ha tomado en consideración la elección de Sayuki. La reina se preocupa por ella y por ello, ha accedido a invitar a todas las damas de clase alta e hijas de nobles de cualquier reino, para que Sayuki pueda elegir a la que más le guste. Con quien sea que Sayuki termine, habrá sido su elección y será feliz con ella.

– Siempre y cuando la reina la apruebe – Miya interviene. Risa le lanza una mirada de "No es el momento para que me corrijas".

Sin importar lo que digan, no hay palabras que puedan consolarme en este momento, o al menos es lo que pienso hasta que me fijo en algo que Risa ha dicho en particular.

"Cualquier dama de clase alta o hija de nobles de cualquier reino…"

Al pensar eso, me levanto de inmediato y tengo una idea.

– ¡Eso es!

– ¡¿Qué cosa?!

– ¡El baile! ¡El baile es mi oportunidad!

– ¿De que hablas?

– Habrá damas y nobles de todos los reinos cercanos y lejanos ¿es correcto?

– Así es, la reina quiere que Sayuki escoja a la que mas le guste.

– ¡Ahí esta! Entonces yo también puedo ser una contendiente, yo también puedo luchar por el amor de Sayuki, solo tengo que ingresar al baile y en cuanto Sayuki me vea, ella va a…

– Pero Rikka – Risa me interrumpe – tú no eres… bueno…

– Lo sé, soy una pueblerina. No nací en un castillo, ni tengo ningún título a mi favor, pero tengo un plan para por una noche ser una de ellas, y un poco de dinero.

Este plan requeriría cada centavo que he ganado a lo largo de estos últimos años, pero por una oportunidad con Sayuki, estoy dispuesta a pagarlo. Después de todo, ya no podré ser parte de la guardia real.

– ¿De qué plan estás hablando, Rikka-chan? – Risa preocupada.

Me acerco a ellas y en susurro les cuento todo lo que tengo planeado para infiltrarme al castillo aquella noche, pero cuando menciono la parte que las involucra a ellas.

– ¡Ah no! Eso sí que no – dice Miya tajante.

– Ayase-sama.

– De ninguna manera, no puedo arriesgar mi título, a mi esposa y todo lo que tenemos por un plan que ni siquiera estas segura que pueda funcionar.

– Ayase-sama…

– He dicho que no y es mi última palabra, ahora por favor retírate de nuestro hogar antes de que llame a seguridad.

– Pero…

Me quedo en silencio, solo un milagro podría salvarme en este momento.

Al verme decepcionada, Risa se acerca a Miya y la toma amablemente de las manos.

– Miya – se ven a los ojos – entiendo que este es un plan un poco arriesgado, se que tienes miedo a perderme, pero… sin importar el resultado, yo siempre voy a estar a tu lado. Si hay una oportunidad para que Rikka-chan pueda tener esto que tenemos, quiero ayudar en ello. Tienes un buen corazón, yo sé que en el fondo tú también deseas ayudarla, después de todo, no ha pasado mucho desde que tú misma tuviste que enfrentar a una familia que no estaba de acuerdo con lo nuestro ¿verdad?

– Risa…

Risa le sonríe a los ojos y acaricia su mejilla. Miya voltea a verme, voltea de nuevo con Risa y le dice.

– Okay Rikka-san, lo haré.

– ¡Gracias Miya-sama! Prometo…

– Pero si las cosas salen mal, quiero que nos dejes a Risa y a mí fuera de esto ¿esta claro?

– Sí, por supuesto. No las ligarán con nada, lo prometo.

– De acuerdo. En ese caso… cuentas con nuestro apoyo.

– Miya-sama, Risa-nee ¡Muchas gracias a las dos!

Corro hacía a ellas y las abrazo. Por primera vez en mi vida tengo una oportunidad real y no la desperdiciaré.

– Muy bien ¿con qué empezamos?

– Primero, necesitaremos unas manos extra para llevar a cabo este plan y conozco a dos chicas ideales para este caso.

– Oh no – dice Miya sabiendo de quienes hablo – ya sabía que tendría que volver a ver a esas dos.

Continuará…