Baile de Cenicienta
ACTO III
Baile Real – Sayuki POV
Los días siguientes han pasado tan rápido, que antes de que me diera cuenta, el gran día había llegado.
La reina había anunciado a todos los reinos el evento de mi boda y el gran baile real que se realizaría esta noche para elegir a quien será mi esposa.
Desde el ala principal del castillo, veo llegar a todas y cada una de las pretendientes de distintos reinos dispuestas a pedir mi mano.
Esta la princesa Reo de la familia Kawamura, famosa por su actitud tsundere y gran temperamento cuando la hacen enfadar, además de su pequeña y plana figura y gran afición hacia los postres.
La pequeña princesa Runa, hermana menor de la reina Rena de la familia Houraisen, acompañada por su inseparable tutora, Lady Takako. Aunque hay quienes dicen que es más que solo una tutora para ella.
También esta la noble princesa Shizuku del reino vecino Kirishima, e incluso ha venido la princesa Eris Shitogi de un reino al otro lado del mar.
El pensar que todas y cada una de ellas han venido aquí por la posibilidad de pedir mi mano, hace que me sienta aún más nerviosa, especialmente por lo que estaba dispuesta a hacer esta noche.
– ¿Realmente estará bien que haga esto? Podría meterme en graves problemas si lo hago.
No, es demasiado tarde para echarse atrás, no pienso permitir que me casen sin amor. No sin ella.
– ¡Sayuki-chan! – alegre de verla.
– ¡Sara-chan! – sorprendida.
En ese momento mis pensamientos se ven interrumpidos ante la sorpresiva llegada de mi mejor amiga y cómplice de mi posible escape, la princesa Sara.
– ¡Sayuki-chan! Llevo buscándote toda la tarde, los guardias dijeron que no querías salir de tu cuarto.
– Sí… tarde un tiempo en decidirme si de verdad quería salir, pero…
– Pero vaya que el resultado ha valido la espera, mírate Sayuki ¡estás hermosa!
Es cierto que me veía especialmente hermosa esa noche, con mi cabello arreglado, mis pestañas delineadas, mis labios rosados y para completar, un hermoso vestido rosado con zapatillas blancas y una tiara plateada para identificarme como princesa en la cabeza.
– Sayuki-chan, estás tan hermosa que creo que podría llorar.
– Ya, basta, me avergüenzas – sonrojada – además todo este trabajo se lo puedes deber a Yuuna-chan quien se esforzó mucho en arreglarme para esta noche. Además, tú también te ves muy hermosa en ese vestido.
– ¡Gracias! Lo compré para estar a juego con Kaede-chan.
– Por cierto ¿dónde esta?
– Allá abajo, se esta poniendo al día con la princesa mayor.
– Mi madre…
Me dolía mucho pensar en tener que abandonarla esta noche, pero ella jamás se opondría a los intereses de mi abuela. No sé si la vuelva a ver, esto es demasiado doloroso.
– Por cierto, Sayuki-chan ¿Ya le echaste el ojo a alguna chica que te guste?
– Sara – sonrojada.
– Anímate, hay demasiadas chicas hermosas que han venido únicamente para estar aquí contigo esta noche. Si no tuviera ya a Kaede-chan, te aseguro que yo misma me lanzaría a una de ellas esta noche.
– Cielos.
– Entonces ¿qué te parece la rubia de allá? parece ser muy linda ¿no te parece? – señalando a Runa.
– Sí, pero me parece que ya esta tomada – viendo como toma a Takako de la mano.
– Okay ¿Qué te parece la extranjera de allá?
– No lo sé, desde que llegó ha estado hablando con Shizuku-san.
– Vamos Sayuki-chan, tienes que darles una oportunidad, me lo habías prometido.
– Lo sé, lo estoy intentando, pero…
No siento atracción alguna por ninguna de ellas.
Para calmarla, busco a la primera que veo y le digo.
– Esa rubia de allá supongo que es linda.
– Esa es la princesa Reo, prometedora pero no te la recomendaría, dicen que tiene una actitud un tanto explosiva. Se necesitaría a una autentica domadora de leones para controlarla.
– Sí, lo sé – me frustro.
Ninguna de ellas es lo que busco. Sara lo nota.
– Si les das una oportunidad, quizás encuentres al amor de tu vida en alguna de ellas.
– Sí… quizás lo haga – le digo con una media sonrisa.
– ¡Genial! ¿Entonces que dices? ¿Bajamos para que te presente a unas chicas?
– Sí, esta bien, pero si no…
– Sí, ya se, no te preocupes por eso. Si para el final de la noche no encuentras a ninguna que te llame la atención, tengo lista una pequeña embarcación a la que Yuuna-chan te guiará entre los pasadizos secretos del castillo, no te preocupes por eso.
– De acuerdo, muchas gracias, Sara, entiendo que esto sea un gran riesgo de tu parte.
– No es nada, nada más jamás de los jamases Kaede-chan se debe enterar de…
– ¿Enterarme de qué?
– ¡Kyaaaaa! ¡Kaede-chan!
Sara se sobresalta cuando su esposa, la reina Kaede llega y se una a nuestra conversación.
– Reina Kitajima – me inclino.
– Princesa Sayuki, me da gusto volver a verte ¿estás disfrutando la fiesta?
– Sí, así es, no puedo esperar a que llegue el baile.
– Te entiendo totalmente, aún recuerdo cuando fue el baile de Sara y nos reencontramos, fue tan amorosa corriendo hacía mí eligiéndome inmediatamente. Estaba muy nerviosa, pero no podría ser más feliz ahora.
– Lo entiendo.
Escuchar la historia romántica de ellas hace que sienta tanta envidia, desearía que algo tan romántico como lo de ellas me pasara a mí.
– Ahora Sara, respecto a lo que decías ¿de que no me debo de enterar?
– Ah… eso… yo… eh… – nerviosa.
Si no digo algo rápido, Sara quizás diga la verdad. Debo actuar ahora.
– No creo que quiera saberlo, reina.
– Oh ¿y eso por qué?
– Sara me estaba platicando… de algo secreto que le quiere hacer en la habitación. Algo muy secreto que involucra la parte atrás.
– ¡Cielos….! Sara – nerviosa, muy avergonzada – Ehem, yo, eh… creo que volveré a mi habitación un rato a descansar antes del baile. Sara ¿gustas acompañarme?
– ¡Claro, Kaede-chan!
– Muy bien, en ese caso que tengas una buena noche, Sayuki-san.
– Igualmente reina Kitajima.
Kaede se da la vuelta y Sara se va con ella. Antes de irse, Sara se da la vuelta y me da las gracias entusiasmada. Al menos ellas la iban a pasar bien esta noche.
Vuelvo la vista hacia el balcón que da al salón de baile, y veo como más y más invitados llegan.
Una pareja conocida, concejales de mi abuela en otro reino, llegan al salón y el presentador las anuncia en voz alta.
– ¡La señorita Ayase Miya y su esposa la señorita Azumi Risa! ¡Concejales de la reina Shirakawa en el reino Kirishima!
Risa y Miya entran tomadas de las manos en sus elegantes vestidos y comienzan a caminar por el salón.
En susurro para que nadie más las pueda oír.
– ¿Estás segura que esto va a funcionar?
– Descuida Miya, esta todo planeado, yo misma supervisé el plan de principio a fin.
– Lo sé, pero hay algo que no confió en ellas, especialmente en esas dos. Yo sé que ella es tu amiga, pero…
– Tranquila, todo va a salir bien. Lo único que tienes que hacer, es acercarte al presentador y decirle lo que te dije cuando llegue el momento.
– Esta bien, solo esperemos que las demás no se olviden del plan.
– No pasará, son profesionales, ellas saben lo que hacen.
– Eso espero.
Entrada al Castillo Shirakawa – Rikka POV
Estoy muy nerviosa, la gran noche ha llegado. En estos momento el gran baile de emparejamiento de Sayuki se esta realizando y aquí me encuentro yo, completamente fuera de mi zona de confort en el plan que yo misma ideé.
Debo decir que cuando lo planeé, no pensé que fuera a estar tan nerviosa.
– Rikka-san ¿te encuentras bien?
– ¿Eh?
Vuelvo a la realidad, abochornada, me encuentro en un elegante carruaje de la alta sociedad, digno de una princesa, con Mai-chan en la parte delantera conduciendo a los caballos que tiran de ella.
– Sí, estoy bien, solo algo nerviosa.
– De acuerdo, será mejor que te compongas, hemos entrado al castillo.
Me asomo por la ventana del carruaje y lo veo.
– Wow
Estoy impresionada, había visto el castillo antes desde las afueras del reino, pero jamás lo había visto tan de cerca, tan imponente, gigantesco y brillante ¿En verdad existe una construcción tan majestuosa como esta?
Giramos en la fuente central y a la entrada, se encuentra Nanami disfrazada como escolta para darnos la bienvenida.
No había sido fácil convencerlas de hacer esto.
Flashback – La semana pasada
Después de mi supuesta traición hacía ellas, me costó mucho trabajo convencerlas de que nos reuniéramos para explicarles lo que pasó y aún más difícil convencerlas de ayudarme en el plan que había ideado.
Me tomó tiempo y una larga sincera disculpa y confesión sobre mis sentimientos a Sayuki y lo dispuesta que estaba a huir con ella. Ninguna de las dos quería hacerlo, pero al final, Nanami fue la primera en darme su bendición y con su ayuda logramos convencer a Mai.
El plan era sencillo, el gran baile estaría lleno de princesas y nobles de otros reinos, todas con la misma posibilidad y toda la decisión terminaría siendo de Sayuki sobre con quién casarse.
Con tanta gente y tantas pretendientes rondando en el salón, la entrada al castillo consistiría de tres filtros.
El primero ya lo habíamos pasado, en la entrada a la muralla que rodeaba al castillo donde los encargados simplemente verificaban que no portáramos ningún arma o algo peligroso con nosotras.
Para el segundo filtro estaba Nanami, quien había conseguido hacerse un disfraz igualito al de la escolta real, quienes recibían a los huéspedes a la entrada del castillo y recibían su invitación firmada por la mismísima reina.
Finalmente para el tercer filtro, una vez dentro del castillo, el presentador debía anunciar a cada uno de los invitados que llegaran de la gran lista que tenía en mano, para ello, Risa y Miya tendrían que ayudarnos.
Y a todo esto ¿cómo le haría para hacerme pasar por una princesa? Esa es la parte que más me estaba costando.
Castillo Shirakawa – De vuelta al presente
Finalmente llegamos a la entrada, donde Nanami nos recibe alegre y se dirige a Mai.
Desde la cima del carruaje, Mai le entrega a Nanami una invitación en blanco, la cual Nanami cambia rápidamente por una invitación ya usada y la agrega al buzón sellado de invitaciones. Le da su aprobación al encargado y entonces puedo bajar.
Nanami se dirige al carruaje, lo abre y…
– ¡Bienvenida al castillo…! ¿Rikka-chan?
Al verme bajar y poner el primer pie sobre la larga alfombra roja, Nanami se queda boquiabierta sin poder creer a quien esta viendo.
– Sí, yo también reaccioné igual – le dice Mai a Nanami desde el carruaje.
Desciendo del carruaje en un hermoso vestido azul cielo, de hombros y espalda descubiertos, con pequeños zafiros brillantes alrededor y bordados de mariposas.
Unos guantes blancos y transparentes hasta los codos, medias del mismo color y zapatillas.
Con mi cabello azul turquesa perfectamente arreglado en una coleta, trenzado y lavado, mis ojos delineados, mis labios rosados y para rematar, una hermosa tiara de cristal plateada en la cabeza para identificarme ante todos como una princesa.
– ¡Rikka-san! ¿En verdad eres tú?
– ¿Qué pasa? ¿Me veo muy rara? – nerviosa.
– Para nada, ¡te ves bellísima!
– ¿De verdad lo crees?
– ¡Sí! Eres la princesa más hermosa que haya visto en mi vida.
– ¿Quién iba a pensar que debajo de tanta suciedad se encontraría una chica tan hermosa? – dice Mai desde la carroza.
– ¡Oye! – le grito.
Me callo de inmediato, recuperando mi compostura de princesa.
En medida era cierto lo que decía, desde que recuerdo jamás había usado un vestido en mi vida, siempre usaba pantalones de lana, camisa y un chaleco para protegerme, con botas, guantes para sostener mi espada y mi cabello lacio en una coleta amarrada por una cinta donde caminara.
Así como estaba vestida ahora, era totalmente irreconocible incluso para mí misma.
Nanami nota que nos estamos tardando mucho y me ofrece su mano.
– ¿Nos vamos?
– Sí – tomo su mano.
Antes de irnos, me vuelvo con Mai.
– Mai-chan…
– Descuida, nos veremos adentro – me dice con una sonrisa – ¿Ya esta el disfraz donde quedamos? – dirigiéndose a Nanami.
– Así es, esta en la parte de atrás de la cocina.
– Bien, entonces por ahí entraré, nos vemos adentro chicas.
– ¡Esta bien!
Mai arrea a los caballos y se va.
Me quedo con Nanami quien me toma del brazo y me guía con ella por la alfombra roja hacia el castillo.
– ¿Estás nerviosa?
– No tienes idea, siento que todo el mundo me esta viendo.
– Lo están haciendo, jamás en su vida han visto a una chica tan hermosa.
– ¿Yo? ¿Hermosa?
Me sonrojo cuando me lo dice. Jamás me he considerado una chica femenina ni mucho menos alguien bella, recibir tantos elogios hace que me sienta rara, como si no me estuvieran viendo realmente a mí.
Dirijo mi mano a mi cintura donde normalmente guardo mi espada, pero ahora no esta ahí. Cuando estoy nerviosa, siempre llevo mi mano al mango de mi espada para calmarme. Me siento vulnerable, expuesta, desnuda sin ella. Siento como todos me observan y no creo que pueda seguir adelante.
Poco a poco me empiezo a detener y Nanami me dice.
– ¿Segura que puedes seguir adelante, Rikka-chan?
– Sí, segura, solo son estas malditas zapatillas, nunca había caminado en ellas.
– Pienso que te sientan muy bien.
– Gracias, aunque no entiendo por qué tenían que ser de cristal.
Salón de Baile – Castillo Shirakawa
Finalmente entramos al vestíbulo del castillo donde Nanami me guía hasta la puerta principal, y en cuanto entramos se nos presenta un enorme salón de baile, brillante, reluciente y lleno de personas de la alta sociedad.
Por donde quieras podías ver hermosas chicas, todas jóvenes con sus preciosos vestidos hechos a la medida y de distintos diseñadores.
Al verme entre tanta riqueza no puedo evitar sentirme nerviosa. Nanami me toma de la mano y me calma.
– Descuida, todo va a estar bien.
– Nanami.
Me suelta y deja que siga mi camino hacia las escaleras, donde el presentador me anunciará ante todas.
Caminando sola, cada vez más y más de los presentes voltean a verme, sorprendidos de mi belleza y preguntándose ¿quién será esta chica tan hermosa que viene sola? ¿de donde vendrá? y lo más importante ¿será ella también una pretendiente para Sayuki?
Todos están atentos a lo que el presentador tuviera que decir al momento en que llegara con él.
Al verme, hacemos una pequeña reverencia y me dice.
– Buenas noches señorita ¿su nombre cuál es? – revisando la lista en ese momento.
– Eh… yo soy… eh…
Todos estupefactos, esperando ansiosos mi presentación formal ante la corte.
Al ver que no digo mi nombre, el presentador empieza a sospechar, pero en ese momento, Miya llega a mi rescate.
– Buenas noches, ella viene conmigo, es mi prima lejana del reino muy lejano Shinozaki, es extranjera por lo que no habla nuestro idioma.
– ¿Reino Shinozaki? Jamás había escuchado hablar de…
Miya lo toma de la oreja y le susurra.
– Ella es la princesa, vino desde muy lejos para estar aquí esta noche. No querrá ofenderla e iniciar un escándalo con su reino ¿o sí?
– Ehm… yo…
No se ve muy convencido, pero no vale la pena iniciar un escándalo por una invitada más.
– Muy bien, en ese caso, la princesa ¿cómo se llama?
Miya susurra un nombre en voz muy baja. El anunciador asiente y anuncia en voz alta.
– ¡La Princesa Rikkabella del Reino Shinozaki!
– ¡¿RIKKA?!
Desde el otro lado del salón, Sayuki deja lo que esta haciendo y se dirige corriendo al balcón del ala donde se encuentra, y me ve bajando las escaleras hacia el gran salón de baile mientras todas y cada una de las presentes, voltea a verme asombrada.
– Es tan bella.
– Es tan hermosa.
– ¿Esas zapatillas de verdad son de cristal?
Son algunos de los elogios que escucho mientras desciendo y me uno a todas en el salón principal.
Me siento muy nerviosa, todas me están observando, pero mientras más tiempo paso ahí, más confianza empiezo a agarrar en mi misma.
A decir verdad me siento muy bien, creo que jamás había sentido tanta confianza en mi feminidad y belleza externa.
Quién sabe, quizás si mantengo viva esta mentira, incluso podría ganarme la aprobación de su abuela y vivir juntas en este castillo. Me pregunto si a Sayuki le gustaría.
Mientras tanto al otro lado del salón, Nanami continua con su papel de escolta y ahora se encuentra caminando en el salón de baile.
Mientras camina, se distrae viendo los vestidos de todas las hermosas chicas preguntándose si podría diseñar algo para ellas, cuando choca con una chica rubia junto a ella.
– ¡Wow!
– ¡Ah! Lo siento, no me fije que…
– No, no, descuida, fui yo la que no se fijó, estaba…
Resulta que la chica con la que tropezó, es una chica rubia de ojos azules y dos trenzas rojas amarradas a los lados. La dama de compañía personal de la princesa e hija de los concejales de la reina, Yuuna.
– ¿Estas bien?
– Yo, eh…
Al verla, Nanami queda completamente enamorada y las palabras se disipan de sus labios.
– Me agradas, eres una chica muy divertida.
– ¿En serio?
– Así es ¿gustas que te invite un trago?
– ¡Me encantaría!
Nanami sonríe y se va caminando con Yuuna hacia el bar.
Me alegro mucho por ella deseando que algo así me pudiera pasar.
Me distraigo tanto en mis propios pensamientos, que descuido mi torpe andar con las zapatillas de cristal y en una vuelta, termino chocando con una de las chicas allí presentes.
– ¡Kyaaaaaa!
Le tiro su bebida encima.
– ¡Ah! ¡Lo siento mucho! No era mi intención…
– ¡Mira lo que hiciste, idiota!
Para terminar mi suerte, la chica a la que había empujado era una princesa rubia de pequeña estatura, plana y temperamento muy fuerte.
En general es una chica muy hermosa, pero lo que más me llama la atención son sus enormes y brillantes ojos turquesas. Jamás en mi vida había visto unos ojos tan turquesas como esos.
Pronto su vista de princesa se pierde cuando agarra aire y empieza a gritar.
– ¿Acaso eres estúpida? ¿No te fijas por donde caminas o qué? ¡¿Eh?!
– No… yo… eh…
– ¡Ahora tendré que ir a limpiarme! ¡Gracias por esto, idiota!
La pequeña princesa se da la vuelta y entra a la cocina.
El escándalo ha pasado pronto y todos vuelven a sus asuntos en el baile, pero por otra parte, yo me muero de la vergüenza.
Nanami ve todo esto desde la distancia, se disculpa con Yuuna y va a mi lado.
– Rikka-chan ¿esta todo bien?
– Sí, solo fue un pequeño susto.
Antes de que podamos continuar con nuestra plática, las luces se vuelven tenues y suena un anuncio.
– Ahora, la princesa Sayuki, elegirá a una persona para abrir el primer baile.
Esta aquí, el momento ha llegado. Todos en el salón de baile abren espacio y dejan un gran círculo en el centro para que bailen. Algunas de las chicas pretendientes se pelean por un lugar al frente y así ser notadas por ella.
Busco con la mirada a Sayuki entre la multitud y cuando por fin aparece, es muy evidente que es ella.
En la cima de las enormes y hermosas escaleras, Sayuki las baja con elegancia sosteniendo su vestido con una mano, revelando sus hermosas zapatillas y sonriendo mientras las desciende.
Al llegar al último escalón, es tomada de la mano por un ayudante para bajar, y una vez en la pista, Sayuki se dirige al centro como buscando a una persona en particular.
La esta buscando con ganas, me pregunto si Sayuki habrá conocido a alguien más en estos días, si se habrá enamorado de aquella persona y desea casarse con ella.
Distraída en mi negativismo, no me doy cuenta cuando Sayuki se dirige hacía mí, hasta que ya esta enfrente mío, ofreciéndome su mano.
Todos a mi alrededor se sorprenden y cuando por fin me doy cuenta de lo que esta pasando no puedo evitar sorprenderme.
– ¿Eh? ¿Yo?
– Sí, tú, ven.
Sin saber exactamente que hago, le dejo mi mano a Sayuki y me lleva al centro de la pista con ella.
El salón de baile en completo silencio esperando a que empecemos.
– Rikkabella-san, mi cintura.
Me doy cuenta de lo que pide y coloco mi mano en su cintura para que los músicos empiecen a tocar.
Una melodía hermosa y fantasiosa, sacada de un cuento de hadas.
Sayuki y yo bailamos en el centro de la pista aunque yo lo hago a paso muy torpe y distraída. En más de una ocasión estoy a punto de tropezarme por culpa de estas tontas zapatillas.
– ¿Esta todo bien? – notando que bailo de manera extraña.
– Ah, sí, todo bien… a decir verdad esta es la primera vez que bailo en mi vida.
– ¿En serio? – Sayuki sonríe – entonces supongo que tendré que enseñarte.
Sayuki, quién antes parecía que se estaba dejando llevar por mis movimientos torpes, toma la iniciativa y comienza a moverse alegremente guiándome en sus pasos con ella.
– Esta melodía es muy sencilla, consiste en un paso hacia enfrente, dos a la derecha, un paso atrás y dos a la izquierda. Cada que hagas esto das una vuelta y cuando tengas la oportunidad, saltas ¿lo tienes?
– No estoy segura, debo intentarlo.
– Tan solo piensa que estás en una de tus lecciones de espada, son básicamente los mismos movimientos.
– ¡¿EEEH?! ¡¿Espada?! Yo… no tengo idea de lo que estás hablando, yo jamás...
– Oh cierto, lo había olvidado RIKKA-bella, en este momento eres una princesa, entonces permíteme explicártelo de la manera en que alguna vez una bella dama que quería ser caballero me lo explico.
– Sayuki…
Sayuki ríe al verme tan sorprendida y danza con la más bella de las sonrisas haciéndome girar a su alrededor.
Al verla sonreír y reír de esa manera siento que todo es posible, me siento en el cielo y tomando a Sayuki de la cintura, la levanto por los aires y la hago girar sobre si misma.
La música va acabando y vuelvo a poner a Sayuki en el suelo sin atreverme a soltarla y acercándola tanto como puedo hacia mis labios sin besarla.
El ambiente a nuestro alrededor estalla en aplausos y una nueva melodía empieza, invitando a todos los presentes a bailar.
La gente empieza a bailar a nuestro alrededor y Sayuki me toma de la mano guiándome con ella.
– Ven, acompáñame Rikkabella, quiero que conozcas a mi abuela.
– ¡¿Eh?! ¿Tan pronto? ¿Estás segura de esto Sayuki?
– Totalmente segura, no hay ninguna otra persona con quien quiera compartir mi vida en este ni ningún otro mundo. Así que ven, vamos a pedirle su bendición a mi abuela.
– Pero…
Sayuki hace caso omiso total a mis palabras y me lleva de su mano escaleras arriba.
Esto es muy bueno, es exactamente lo que deseaba, Sayuki esta aquí a mi lado, guiándome escaleras arriba diciendo que desea sea su esposa. Es exactamente lo que estaba buscando y aún así ¿Por qué se siente mal? Se siente como si Sayuki estuviera deseando casarse con Rikkabella y no con quien soy en verdad ¿Sabrá quién soy en realidad?
Mientras me debato con estas preguntas, Sayuki y yo llegamos frente a su abuela, la reina, ante la cuál hacemos reverencia cuando llegamos.
– Querida abuela, te presento a mi compañera de baile, la princesa Rikkabella-san del reino Shinozaki.
– Rikkabella-san, es un gusto conocerte.
– El gusto es todo mío, reina.
Me hinco en una rodilla bastante nerviosa, pero Sayuki me detiene de inmediato.
Es cierto, las princesas no se hincan como los caballeros, solo hacen reverencia, intento disimular mi error ante la reina.
– Veo que te han criado con muy buenos modales. Dime ¿tus padres son caballeros?
– Ah… así es, han defendido nuestro reino por generaciones.
– Hmm, ya veo.
Sayuki muy nerviosa, no tanto de lo que pueda hacer, sino de su abuela, quien sospecha, ya sabe la verdad.
– Pero bueno, dejando las formalidades de lado, dime Shinozaki-san ¿cuáles son tus intenciones con mi nieta?
– ¿Su nieta? ¡Ah, sí! Sayuki… quiero decir, la princesa Shirakawa. Yo…
Sayuki me dice con la mirada que me calme, que respire y sea sincera sin revelar mi identidad, en el momento que lo hiciera, todo estaría acabado.
Hago exactamente lo que me dice, y le digo.
– A decir verdad, vengo de un lugar muy lejano, no lejano en cuanto distancia, pero sí de clase. Mi reino es pequeño y poca gente sabe sobre nosotros.
Veo que Sayuki me dice que lo estoy haciendo bien pero que no me desvíe en detalles. Continuo.
– La verdad conocí a su nieta hace muchos años en la plaza cuando iban saliendo. Desde el momento en que la conocí supe que quería estar con ella, no solo para amarla y poseerla, sino para respetarla, cuidarla, protegerla y siempre velar por su bienestar.
Me olvido de los modales de princesa y adoptando mi papel de caballero, me inclino ante la reina y le digo.
– Es cierto que mi reino no ofrece mucho, pero si me da su bendición, prometo asegurarme que a Sayuki jamás le falte nada. Prometo ser siempre fuerte, valiente y…
– Y también ¿honesta?
– ¿Honesta?
Me pongo nerviosa, me pregunto si se habrá dado cuenta.
Volteo a ver a Sayuki, quien me dice urgentemente que no le diga, pero se que la reina tiene razón. No deseo estar con Sayuki viviendo una mentira como Rikkabella. Si en verdad deseaba tener una vida al lado de Sayuki, tengo que ser honesta con ella. Y conmigo misma.
– Reina Shirakawa, la verdad es que yo…
– ¡EMERGENCIA! ¡EMERGENCIA!
En ese momento entra corriendo una chica de la cocina y alerta a todos en el baile.
– Todos evacuen de inmediato y pongan a la reina a salvo ¡Hay una mantícora suelta en el castillo!
– ¿Una mantícora?
Un fuerte estruendo en el pasillo, un pequeño temblor que poco a poco se acerca. Abre las puertas de la cocina de golpe y de ella sale una enorme mantícora furiosa.
– ¡ROAAAAAAAAAARR!
– Eso en verdad… ¡¿Es una mantícora?!
Continuara…
