Baile de Cenicienta

ACTO IV (Final)

Castillo Shirakawa – Salón de Baile

La mantícora, una criatura tan misteriosa como poderosa con cuerpo de león, cola de alacrán y alas de dragón, se hace presente en medio del salón de baile, irrumpiendo la fiesta y amenazando la seguridad de todos los presentes en el castillo.

– ¡ROAAAAAAAARR!

La criatura ruge feroz claramente enfadada y todos huyen despavoridos.

Los invitados gritan, tropiezan entre ellos mientras corren veloces hacia la salida y el pánico se desenvuelve.

Los guardias rodean inmediatamente a la feroz bestia apuntándola con sus grandes y filosas lanzas, pero la mantícora fácilmente las evade, lanzando a todos por los aires con su gigantesca cola.

Tan pronto como aparece, los guardias personales de la reina la rodean y la llevan a una habitación blindada y segura dentro del castillo.

– Princesa, no es seguro aquí, tenemos que llevarla a salvo.

Los guardias rodean también a Sayuki e intenta llevarme con ella.

– Rápido Rikka-chan, huyamos, tenemos que ponernos a salvo.

Por un segundo empiezo a huir con ella, pero algo en mí piensa que esto esta mal y volteo a ver a las personas allá abajo.

La puerta se ha atorado, aún hay personas aquí dentro cuyas vidas están en peligro. Los guardias hacen su mejor esfuerzo para controlar a la bestia pero nada parece ser suficiente. No son lo suficientemente rápidos, ni lo suficientemente ágiles… no tanto como yo.

– ¡Rikka-chan! ¿Qué haces? Tenemos que huir – Sayuki tira de mí, intentando que vaya con ella.

– No puedo, Sayuki.

– ¡¿Qué cosa?!

– Me voy a quedar, no puedo dejar a todas esas personas atrás.

– Rikka-chan, no puedes, te van a matar.

Tiene razón, jamás he hecho algo tan loco o peligroso como esto, la probabilidad de que salga con vida es casi nula.

Tengo miedo. En verdad desearía poder hacerle caso a Sayuki.

Vuelvo a ver hacia abajo para evaluar si en verdad debería quedarme, y veo a Nanami atrapada entre los invitados que intentan escapar. No tengo elección.

– Ya huí una vez de lo que tenía que hacer, Sayuki. No puedo ocultarme más.

– Rikka-chan…

Me doy la vuelta y bajo corriendo las escaleras.

Me quito la tiara, las zapatillas y voy corriendo hacia la puerta, descalza y evadiendo la batalla. Al llegar, aparto a todos a un lado y hago palanca para ayudar a que la puerta se abra lo suficiente para que escapen.

– ¡Esta abierta! Salgan de aquí.

Las personas empiezan a salir y finalmente encuentro a Nanami.

– ¡Nanami-chan! ¿Estás bien?

– Sí, perfectamente, solo un poco agentada.

Volteamos hacia los guardias y los vemos ser lanzados a los aires por la mantícora.

– Por casualidad no traerás mi espada contigo ¿o sí?

Nanami sonríe, levanta su uniforme de escolta real y revela un pequeño bulto envuelto en su pierna.

– Imaginé que la necesitarías.

– Nanami-chan.

La entrega, la desenvuelvo y estoy lista para la batalla.

– Tú la distraes y yo la ataco.

– Entendido.

Corremos hacia la mantícora y nos unimos a los guardias quienes están intentando reagruparse tras ser lanzados por los aires.

Nanami usa sus tácticas llamativas para atraer la atención de la mantícora y mientras lo hace, yo aprovecho para dar estocadas tratando de encontrar su punto débil.

Es mucho más difícil de lo que parece, su piel es tan gruesa como impenetrable y mi espada no parece hacerle el mínimo daño.

Lo peor sobre las mantícoras, es que no solo son unas criaturas salvajes y peligrosas, también son muy inteligentes.

En poco tiempo se da cuenta de lo que estamos tramando, y entonces se olvida de mí y se lanza directo contra Nanami.

– ¡Alguien ayúdeme!

– ¡Nanami!

La mantícora persigue a Nanami, la rodea, se prepara para darle un zarpazo con sus garras y justo cuando creo que todo esta perdido.

– ¡NO!

Llega Yuuna con un escudo impenetrable, se pone frente a Nanami, y la mantícora golpea con fuerza al escudo, lanzándolas a ambas hasta el otro lado del salón.

Yuuna usa el mismo escudo para protegerlas en su caída, y ambas aterrizan sanas y salvo.

– ¿Estás bien?

– Sí… estoy bien… gracias.

Ambas se ven a los ojos, agradecidas por estar vivas y sin pensárselo dos veces, se agarran a besos ahí mismo tiradas sobre el escudo.

Nanami, aún aturdida por el golpe y la emoción del momento, no esta segura de lo que hace y dice.

– Onee-sama…

– ¿Dijiste algo?

– ¡Kyaaaa! No quise decir eso, quise decir…

– Onee-sama, me agrada ese nombre.

Yuuna observa a Nanami.

– ¿Te hiciste daño?

– No, para nada, estoy bien.

– Hmm... Yo no estoy tan segura, si gustas te puedo revisar en mi habitación.

– Tú… ¿habitación?

Yuuna le da una sonrisa bastante seductora, divertida… y algo pervertida.

– Me preocupa que estes lastimada, de ser necesario te podría revisar toda de pies a cabeza. Mi habitación esta arriba, en ese cuarto.

Nanami traga saliva. Ambas chicas se levantan y van corriendo a su habitación.

Mientras tanto, continuo enfrentando a la mantícora, ayudando a los guardias a levantarse, dándoles indicaciones sobre como moverse, evadir sus ataques y por un momento pienso que podemos ganar.

– Si seguimos así seguro que hallaremos su punto débil.

Y bien en poco tiempo lo encuentro.

¡Su cuello! debajo de su melena se le puede ver una artería y creo que si consigo clavar mi espada ahí, conseguiré matarla.

– ¡Eso es!

Me preparo para el golpe aprovechando el ataque de los guardias para distraerla y correr detrás de ella.

Subo por su cola, por su espalda, estoy acercándome para dar el golpe final en su cuello, cuando…

– ¡NO!

– ¡Kyaaaaa!

Llega Mai al rescate y se lanza contra mí, tumbándome de la mantícora hacia el suelo.

– ¡Mai! ¡¿Qué crees que haces?! ¡Ya la tenía! Por cierto ¿dónde estabas?

– ¡Rikka, no hay tiempo para eso! La mantícora no es lo que tu crees.

– ¿De qué estás hablando?

– Mírala bien ¿no notas algo extraño en ella?

Es cierto que ya desde hace rato notaba algo extraño. Esta mantícora es mucho más inteligente que el promedio y parece que entre más la atacamos mas furiosa se pone y basándome en sus movimientos… parece que intenta huir.

Me tomo un momento para observarla detalladamente y noto un par de detalles más en ella. La melena de esta mantícora es más rubia de lo normal, y sus ojos son de un turquesa que jamás había visto en mi vida. Solo había visto un turquesa así de intenso una vez en mi vida, esta misma noche.

– Princesa… ¿Reo?

Mai asiente y ambas observamos como la mantícora intenta derrotar a los guardias y huir de ahí.

– ¿Pero cómo es posible?

– No hay tiempo para explicarlo, mira.

En ese momento una enorme ballesta con una gigantesca y larga lanza, entra al salón lista para ser disparada contra la mantícora.

– Oh no.

– ¡Tenemos que hacer algo para salvarla, ahora!

– ¡De acuerdo, sígueme!

Mai y yo corremos hacia la batalla pero en vez de enfrentarnos a la mantícora, la protegemos y nos enfrentamos a los guardias que intentan lastimarla para darle algo de tiempo para escapar.

– ¿Qué están haciendo esas dos?

– Están intentando ayudar a la mantícora ¡A ellas!

Los enfrentamos tan bien como podemos, desarmándolos y dejándolos fuera de combate al menos el tiempo suficiente para que escape, pero el problema es que no hay una salida lo suficientemente grande para que huya.

Mientras tanto, Sayuki continua observando todo desde el balcón.

– Rikka-chan ¿Qué estás haciendo?

Sayuki intenta entender el por qué de mis acciones, y sin estar del todo segura sobre lo que hago, toma una decisión.

Mai y yo continuamos peleando pero los guardias son demasiados y no podemos llegar a tiempo antes de que la ballesta dispare.

Están a punto de disparar contra la mantícora, cuando logro zafarme de los guardias y me coloco justo en el medio entre la manticora y la lanza que van a disparar.

– Señorita, apártese del camino, vamos a disparar.

– ¡No!

Sin importar que este en el medio, los guardias se preparan para disparar, cuando…

– ¡RIKKA!

– ¡SAYUKI!

Sayuki llega a mi lado, me abraza y ocasiona que todos se detengan.

– ¡La princesa esta en el blanco! Alto al fuego ¡Alto al fuego!

Todos se detienen y el ambiente queda en silencio.

Estoy paralizada, temblando de miedo y con el corazón en blanco. Por un segundo creí que vería a Sayuki morir frente a mis ojos.

Las lagrimas caen por mis mejillas y entre tanto llanto le pregunto.

– Sayuki ¿por qué lo hiciste? pudiste haber muerto.

– No iba a dejar que te lastimaran, Rikka. No podía huir sin ti, no de nuevo.

– Sayuki…

La abrazo con todas mis fuerzas, con miedo de que la fuera a perder en cualquier momento.

En la ansiedad del momento, dejo caer mi espada al suelo abrazando a Sayuki. Mai hace lo mismo y todos los demás guardias siguen el ejemplo.

Al separarme de ella, veo que todos han tirado sus espadas y sé que tengo que hacer algo.

– Sayuki, necesito que confíes en mí.

– Siempre, Rikka-chan.

Sonrío, me doy la vuelta y me dirijo hacia la mantícora, la cual ya se ha calmado pero se mantiene alerta, atenta ante cualquier peligro u amenaza.

Con calma, me acerco poco a poco a ella, toco su nariz y la acaricio. Le digo.

– Descuida, ya estás a salvo, nadie más te hará daño. Lamento haberte tirado ese jugo en tu vestido.

La mantícora se calma, cierra los ojos y poco a poco se va haciendo pequeña, cada vez más pequeña y transformándose hasta convertirse en una pequeña chica de cabello rubio y ojos turquesa completamente desnuda.

Mai va corriendo hacia ella y se quita su capa para cubrirla. La abraza y coloca en sus brazos.

– ¿Estás bien?

– ¿Uh? ¿Qué paso?

Todos miran sorprendidos la transformación. Mai se dirige a Sayuki y a mí y nos dice.

– Cuando entré por la cocina, choqué con esta chica por accidente e hice que se cayera sobre el pastel. Intenté explicarle que había sido un accidente pero al parecer se lo tomó muy personal y se transformo en la criatura que todos vimos.

Poco a poco Reo va recuperando la conciencia y nos explica.

– Cuando era niña, una malvada bruja me hechizó haciendo que cada vez que me molestara tanto, me transforme en aquella enorme bestia. Les agradezco mucho por haberme salvado.

– No hay de que – Ahora dirigiéndome a Mai – Mai…

– Descuida, cuidaré de ella, yo misma me encargaré de llevarla a salvo a su reino.

– De acuerdo, gracias Mai.

Ayuda a Reo a levantarse y se van juntas fuera del castillo.

Sayuki y yo nos quedamos a solas, rodeadas por todos los guardias y poco a poco las personas empiezan a regresar. Risa y Miya, Kaede y Sara, Nanami y Yuuna, y por supuesto, la reina misma en persona.

– ¡Sayuki! – detrás de la reina, la mamá de Sayuki va corriendo hacia ella y le da un enorme abrazo y la llena de besos en la mejilla.

– Mamá, me estás avergonzando – sonrojada de que la vea. Sonrío.

Llega la abuela y entonces sé que es hora de afrontar la verdad. Sayuki también lo sabe y empieza a llorar.

– Sayuki… lamento haberte mentido y… lamento haberte tratado de engañar fingiendo que era otra persona.

– Rikka-chan… no tienes nada por qué disculparte – me abraza – yo te amo.

Mi corazón se rompe, deseo poder corresponderle de la misma manera, pero no deseo lastimarla más, no quiero hacer esto más difícil de lo que ya es.

Me separo de su abrazo sin decir nada y me doy la vuelta dirigiéndome a su abuela.

Antes de que pueda hablar, veo que Miya intenta interceder por mí, pero Risa la detiene indicándole que me deje hablar. Le agradezco con la mirada y una vez con la reina, me arrodillo y le digo.

– Reina mía, lamento mucho los problemas que he ocasionado esta noche. Fue mi culpa que la mantícora se soltara, si no hubiera realizado todo este plan para infiltrarme, nada de esto habría sucedido. Sobre todo, lamento haber tratado de engañarla, fingiendo que era alguien que no era y así ganarme su bendición con Sayuki. La verdad es que solo soy una chica común y corriente del pueblo, nací y crecí a solo unas cuadras afuera de las murallas del castillo y no tengo nada más que ofrecer. No poseo tierras, ni riquezas y estoy segura que existen un millón de chicas que son más dignas de Sayuki, pero…

– Abuela – Sayuki interviene – lamento mucho que Rikka haya tratado de engañarte, sobretodo por las mentiras que te esta diciendo ahora.

– ¡¿EH?! – preocupada.

– Rikka-chan posee mucho más que tierras o riquezas, ella tiene corazón, valor, amor para dar y ella vale mucho más que un millón de chicas juntas. Ella no vino aquí esta noche para engañarme, vino aquí para salvarme, ella tiene determinación, valentía, inteligencia, ideó todo este plan para infiltrarse y así cumplir su promesa de rescatarme y ser felices juntas. Por sobre todas las cosas, ella siempre ha sido honesta. Ella me ama abuela, aunque no lo dice sé que ella me ama tanto como yo la amo a ella y eso debería ser suficiente para casarme.

– Sayuki – su madre interviene, pidiéndole más respeto hacia su abuela.

Sayuki se disculpa y se vuelve hacia atrás.

La abuela voltea a verme y me hace una simple pregunta.

– Todo lo que me han dicho ¿es eso cierto?

– Reina… sí, todo es cierto.

Por unos momentos la abuela no dice nada, solo se dedica a verme y observar mis reacciones, como si de un libro se tratara.

Finalmente llega a una conclusión y dice.

– En ese caso la decisión esta tomada. La ceremonia de emparejamiento será cancelada, no habrá boda hasta que la princesa este en edad de casarse y halle a la persona que sea digna de ella.

Murmullos a lo largo del salón. Ahora dirigiéndose a mí.

– ¿Cuál es tu nombre?

– Shinozaki Rikka, señora.

– Shinozaki-san, en vista de tu valentía, compasión, inteligencia y lealtad, serás nombrada caballero y cumplirás el rol de guardia real de la princesa. La acompañarás en todo momento y en todo lugar, la protegerás y nunca, nunca permitirás que le suceda daño alguno ¿lo prometes?

– ¿Eh? ¡Sí! ¡Claro! ¡Lo prometo!

– ¡Abuela! – Sayuki va hacia su abuela y la abraza, llenándola de gracias.

– Pero quiero dejar en claro – continua la reina –esto no quiere decir que les este dando mi bendición ni mi permiso para casarse. Para ello, deberá demostrar que es una persona digna de Sayuki y así ganar su aprobación cuando este en edad de casarse ¿esta bien?

– Entendido, reina.

Sin más que decir, la reina se retira y los caballeros regresan a sus lugares para limpiar el desastre que había quedado.

Al retirarse, mis compañeras me rodean para felicitarme, pero entonces veo que Sayuki se aleja hacia el balcón del castillo, así que me despido de ellas y voy a su lado.

Llego con ella, sin decir nada, sonreímos y observamos los primeros rayos del amanecer.

– Es un hermoso amanecer.

– Sí.

Nos sentamos en una esquina de aquella terraza, tal y como lo hicimos cuando platicamos por primera vez.

– Finalmente todo se arregló – Sayuki con un par de lagrimas de felicidad en sus ojos.

Nos volteamos a ver a los ojos, sonrojadas, totalmente enamoradas. Nos tomamos de las manos y Sayuki hace a un lado un mechón de mi pelo que cubre mi rostro.

– Estás llena de polvo, Rikkabella-san, pareces una verdadera Cenicienta – ríe ante su chiste. Sonrío al verla sonreír.

– Rikkabella-san, de verdad ¿en qué estaba pensando Miya cuando dijo ese nombre? – ambas reímos – ya puedes dejar de llamarme así.

– Entonces ¿Cómo preferirías que te llame ahora? ¿Mi valiente caballero, mi amor o quizás prefieres que te llame... mi prometida?

– Sayuki.

Nos tomamos de las manos, nos acercamos listas para darnos un beso, pero justo cuando nuestros labios se empiezan a rozar, la veo y le digo.

– Sayuki-chan.

– ¿Sí, Rikka?

– Te amo.

– Yo también te amo, mi valiente caballero.


EPÍLOGO

Capilla del Castillo Shirakawa – Un año después

Un día soleado, las aves blancas vuelan sobre el cielo y las campanas de la iglesia empiezan a sonar.

La puertas de la capilla se abren de par en par, dando la bienvenida a la nueva pareja real recién casada.

Sayuki y yo salimos tomadas de las manos, riendo en nuestros vestidos de novias y saludando alegremente a toda nuestra familia y amigas que habían venido a vernos en el día más especial de nuestras vidas.

Esta la princesa Sara con varios pañuelos en la mano y la sonrisa más brillante de todo el lugar, felicitando a su mejor amiga al lado de su esposa, la reina Kaede que habían venido desde su lejano reino para felicitarnos.

La princesa Shizuku y la princesa Eris cuyos reinos se habían unido tras su emparejamiento y boda el año pasado.

La reina Rena con su hermana menor, la princesa Runa y su fiel tutora Lady Takako también estuvieron presentes.

Mi ex compañera de aventuras y ahora diseñadora real del castillo, Lady Nanami, también estuvo presente con su ahora novia y futura esposa, Matsubara Yuuna, ambas mostrando sus anillos de compromiso con intención de casarse el próximo mes. Las saludamos y felicitamos con mucha alegría.

Mi otra ex compañera de aventuras, Mai, a quien no veía en bastante tiempo también estuvo presente, viajando desde el lejano reino Kawamura con su sorprendentemente ahora prometida, la princesa Reo. Al parecer estuvieron mucho tiempo a solas durante su travesía cuando la escoltó de vuelta a su reino y cuando llegó, ya no se quiso regresar y empezaron a salir juntas.

Toda la familia de Mai se mudó con ella y ahora tienen una gran vida en el castillo, y por si fuera poco, resulta que la maldición de Reo se rompió con el primer beso de amor verdadero que se dieron, lo cual no resulto del todo bien para Mai, ya que ahora Reo puede enfadarse todo lo que quiera, pero ella dice que esta perfectamente feliz con ello, es toda una domadora de leones.

Por supuesto también estuvieron presentes mi mejor amiga de la infancia Risa, y su igual de amorosa esposa, Lady Miya, quienes fungieron como nuestras madrinas de bodas en compañía de su primera hija. A diferencia de todos los presentes que nos llaman Lady Rikka o Princesa Sayuki, ella nos llama tía Rikka y tía Sayuki y no podría ser más feliz con ello.

Finalmente pero no menos importante, mi madre estuvo presente, a quien finalmente le pude regalar la vida que tanto se merecía dentro de las comodidades del castillo, y por supuesto, la madre y la abuela de Sayuki, la reina, también estuvieron ahí.

Antes de subir al carruaje, me doy la vuelta para ver a toda nuestra familia y amigas que nos habían acompañado y apoyado a lo largo de toda nuestra vida. En verdad somos muy afortunadas de tenerlas.

Finalmente doy una última mirada a la reina, la abuela de Sayuki, quien finalmente me regala una sonrisa en señal de aprobación para estar con su nieta.

Le sonrío de vuelta y abordamos la carroza directa a nuestra luna de miel.

Al alejarnos, finalmente nos relajamos y podemos respirar.

– Vaya, al final termino, ya me puedo quitar estas… tontas zapatillas.

Con esfuerzo me quito las zapatillas y estiro con placer los dedos de mis pies.

– Ahh, finalmente, ¿cómo le haces para caminar en esas cosas? En verdad no entiendo por qué tienen que ser de cristal.

Sayuki ríe con mi reacción exagerada.

– Eres muy linda, Rikka-chan.

Sayuki toma mi pie descalzo, lo besa y lo empieza a masajear con sus finas y delicadas manos.

– Sayuki, se siente muy bien.

Sayuki sonríe ante mi comentario. Estoy tan enamorada de ella.

– Gracias por cuidarme tan bien, Sayuki.

– Gracias a ti por hacerme sonreír, Rikka.

Sonreímos, nos acercamos y nos besamos. Me vuelvo a recargar para que Sayuki continúe con su masaje.

Al sentir la yema de sus dedos masajeándome, siento una extraña excitación que me hace desear hacer mucho más con Sayuki. Al ver sus dulces y delicados labios al igual que su hermoso y excitante cuerpo, no creo que mi entrepierna pueda aguantar mucho más, así que le digo.

– Sayuki-chan…

– ¿Quieres que cerremos las cortinas de la carroza?

– Sayuki… – me sonrojo cuando lo sugiere.

Sonríe, toma las cortinas en sus manos y me da un fuerte y profundo beso en los labios, al tiempo que las cierra y tal como si se tratara de una fábula ancestral, una música inmortal, andamos juntas hacia el atardecer y hacia el resto de nuestras vidas juntas, viviendo felices para siempre.

FIN


¡Hasta aquí llega esta fantástica historia!

Wow, jamás había escrito tantas escenas de acción como estas en ningún otro fanfic pero fue muy divertido y me encantó hacerlo jaja espero hayan quedado bien y les hayan gustado tanto como a mí.

¡Muchas gracias a todas/todos los que leyeron esta historia hasta el final y por las reviews! De verdad me encanta ver todo el amor que aún se le tiene a todas estas hermosas parejas, y hasta que haya otra historia nueva por aquí, nos estaremos leyendo c;