Holiii! Aquí estoy de nuevo XD tenia este fics en la cabeza lo escribí en un tiempo libre que tuve y pensé en subirlo jeje espero les guste y me den sus impresiones.
Dentro de mi corazón.
I
¡Puta vida! siempre tenía que pasar por tantos problemas y ninguna persona en el mundo se detenía siquiera a preguntarme cómo me sentía… absolutamente nadie.
La única que se daba cuenta nada más verme de lo que me acomplejaba era mi madre, pero pronto se cumplirían dos años de su partida, lo que hacía aún más difícil sobrellevar la relación familiar tanto con papá como con mi hermano.
Ahora estando sentada en la parada de autobús me preguntaba si valía la pena ir a la escuela pues como si los problemas en casa no fueran suficientes ahora con mi grupo de amigas tampoco podía sentirme en paz. El estúpido novio de mi mejor amiga me ha estado coqueteando por chat y no sé cómo contárselo a ella. Temía decírselo y que no creyera en mi palabra.
Esto ya llevaba días y no podía seguir soportando la idea de perder a mis amigas por líos amorosos. Así, pese a decirme a mí misma que no iba a llorar por este tipo de cosas, mis ojos empezaron a cristalizarse hasta que finalmente sucumbí a las lágrimas.
De seguro era el espectáculo más patético que podía dar una colegiala afortunadamente no había nadie que pudiese verme en tan deplorable estado emocional. Sin embargo, alguien me habló. Era la voz de un chico y noté que estaba a una corta distancia detrás de mí.
—¿Te encuentras bien?
Pero como yo no estaba con el mejor de los ánimos, contesté sin siquiera mirarlo.
—No te interesa, entrometido.
—Ya veo. Disculpa, yo solo preguntaba.
No cabía la menor duda que era una completa tonta, había tratado pésimo a la única persona que mostraba preocupación por mí. Me froté las manos por el frío y me armé de valor para verlo.
—Discúlpame, por favor olvida lo que dije.
Él miró extrañado. Era un chico guapísimo, delgado, alto y de cabello alborotado, tal vez un año mayor que yo cuando mucho, vestía con una chaqueta negra y unos jeans de color azul.
—¿Has estado llorando niña? Tienes los ojos más que rojos, ¿qué es lo que te sucede?
—Tengo mil problemas, eso pasa. ¡Y no soy ninguna niña!
—¿Enserio? No me digas. Pues hazme un lado porque somos dos con problemas.
No tardó mucho en venir a sentarse a mi lado. No muy cerca, pero tampoco lejos de mí. Debo admitir que por un momento pensé que se trataba de un degenerado; pero todo cambió cuando resoplo y levantó la mirada observando la nada.
—Estoy aburrido de mi trabajo y no sé qué hacer con mi vida. Te toca a ti. ¿Qué te tiene tan mal niña?
Al escucharlo confesar algo personal sin mostrar mayor incomodidad me pareció de lo más extraño. Sin embargo, me invadió una sensación de calma, si bien no podía contarle mis desventuras a mis cercanos por vergüenza y miedo. Hacerlo con un extraño al que probablemente le importaba un bledo mis pesares pareció una opción no tan descabellada. Más bien lo sentí liberador.
—Soy una verdadera empleada en mi casa, la relación con mi papá y mi hermano es pésima y el chico de mi amiga anda detrás de mí. ¿Podría haber algo peor?
—Sí que estás en un mal día. Además, ¿No tienes escuela o algo?
El chico a mi lado tenía razón, se hacía tarde para ir a clases y por más que estuviera quejándome no cambiaría nada de todos modos.
Me levanté cargando la mochila en un hombro. Entonces, observé alarmada la hora en mi celular al notar lo atrasada que estaba.
—¡Es demasiado tarde! Nunca llegaré a tiempo.
De pronto lo vi levantarse y alejarse a paso lento hacia una motocicleta aparcada al lado de la parada.
Sin perderlo de vista, lo observé subirse a la moto no sin antes arrojar un casco el cual afortunadamente logré atrapar.
—Lo suponía. Ponte el casco, te llevaré a la escuela.
—¿Cómo sé que me llevarás a la escuela? —hable incrédula.
—Porque si quisiera hacer algo extraño ya lo habría hecho, no hay nadie a la vista como para impedirlo. ¿Quieres llegar a tiempo o no?
—Está bien, pero, si intentas algo nos caeremos los dos de la moto. Estás advertido.
No era una chica que aceptaba aventones de personas que acababa de conocer, pero ante su cortesía no pareció una mala idea.
—Ni de chiste, es prácticamente nueva.
La verdad el chico no me asustaba, sentía más miedo por la moto. Aun así terminé sentada atrás de él y me agarré fuerte a su espalda para no caer. Tenía que reconocer que además de guapo, también tenía una espalda ancha que se marcaba a través de su chaqueta.
Sin embargo, por más que el chico aceleró el vehículo, terminamos llegando tarde a la escuela pues la puerta de entrada ya estaba cerrada.
—¡Maldición! perderé la primera hora.
Estaba más que frustrada, por estar ahí en la parada de autobús toda melancólica, terminé perdiendo la noción del tiempo.
—Ni modo, tendrás que matar el tiempo hasta la segunda hora… ¿tienes hambre? Yo invito el desayuno a la niña.
Su invitación fue totalmente impredecible y no estaba segura de aceptar.
—N-No lo sé… tal vez debería esperar…
—A una cuadra hay una cafetería y te aseguro que los pasteles ahí son deliciosos.
Ante la cortés insistencia decidí aceptar, además, adoraba los pastelillos y hacía algún tiempo que tenía ganas de visitar aquella cafetería.
—De acuerdo, pero deja de llamarme niña… me llamo Lucy.
—Perdón niña, d-digo Lucy… yo soy Natsu.
Al oír su nombre me relajé aún más pues al menos ya habíamos intercambiado nombres y lo mejor de todo, había sido con un chico lindo.
El camino fue cortísimo. Natsu estaciono su moto en el local y luego entramos para ubicarnos en una de las mesas. Como el lugar había abierto hacía pocos minutos no contaba con nadie aparte de nosotros, ante esto rápidamente se acercó una joven a tomar nuestra orden.
Natsu pidió para sí un café acompañado de un brownie y yo por mi parte pedí un té de jazmín y un pastel de fresas.
—Si quieres otra cosa no dudes en pedirla niña…
—Lucy… Luuuucy... ¿por qué me tratas como niña chiquita?, tenemos casi la misma edad.
—¿De qué hablas?, soy mucho mayor que tú, tengo veintidós.
Lo miré detenidamente después de su declaración y me parecía imposible lo que acababa de decir sobre su edad.
—¿Estas de broma? no puedes ser tan viejo… a lo mucho tienes dieciocho.
—Mi licencia de conducir dice otra cosa.
Al ver detenidamente la licencia del chico comprobé que lo que decía era real. Tenía veintidós años, pero no lo demostraba para nada.
—Hace mucho dejaste la escuela.
—Que graciosa niña...
Ante su reacción no pude hacer más que soltar una leve risilla. Al tiempo que llegaba a nuestra mesa los pedidos que habíamos hecho.
Debía de admitir que el pastel estaba delicioso, muchísimo más de lo que había
pensado, pues con tan solo el primer bocado terminó conquistando mi paladar.
—No pensé que vería tan contenta a la misma chica que antes estaba llorando.
—Eso me recuerda. ¿por qué llegaste a la parada de buses si ibas en moto? —pregunte pues aquello me tenía intrigada.
—Te vi llorando totalmente sola. Por un momento pensé que te habían lastimado o algo.
—Hubiese preferido que me asaltaran.
Ambos reímos ante mi pequeña broma. Pero siendo honesta, una parte de mí preferiría cualquier cosa antes de seguir, así como estaba sintiéndome mal por todo y llorando en los rincones.
Observé a Natsu beber el café mientras sonreía, ahora con un tinte melancólico que me recordó un poco a mí. Por un minuto sentí que él y yo nos parecíamos mucho. Tal vez por eso cuando me habló de sus problemas yo solté los míos en respuesta como si nada.
—¿Qué crees que deba hacer con mi amiga?, está tan enamorada de ese chico que no creerá nada de lo que pueda decir en su contra.
Natsu me observó y volvió a darle una probada a su café antes de responder.
—Ese chico no quiere a tu amiga. Apostaría lo que fuese a que se liga a otras chicas, incluso amigas cercanas a ustedes.
—¿Enserio lo crees posible?
—Absolutamente, deberías preguntar a otras chicas. Si logras confirmar lo que digo podrás decirle a tu amiga sin temor a que piense que tú coqueteas con su novio.
Definitivamente el consejo de Natsu lo tomaría en cuenta. A decir verdad, desde que me había involucrado en este lío no sabía cómo afrontarlo, pero esta era la primera vez que sentía que tal vez este problema si tenía una solución que me dejaría mantener la amistad intacta.
La conversación no se alargó mucho más pues debía regresar a la escuela para retomar las clases. Me fui no sin antes despedirme de Natsu, agradeciendo por el aventón, el desayuno y la charla tan grata que habíamos tenido. Probablemente, lo último había sido lo que más agradecí, pues hacía mucho que no hablaba con alguien para desahogarme.
Pasaron algunos días y me fue inevitable recordar aquel encuentro con el chico peli rosa. Principalmente porque su consejo había sido de lo más acertado. Efectivamente el idiota que mi amiga tenía por novio coqueteaba con todas las chicas del salón y de otros grados. Lloró cuando se lo hice saber. Sin embargo, ya parece haberlo superado. Lo mejor de todo es que seguimos siendo amigas y me saque ese peso de mis hombros.
Aun así, mi ánimo no estaba de lo mejor, mis problemas en casa seguían siendo una constante. No obstante, ahora estaba más enfocada en saber qué sucedía con Natsu. Quería verlo de nuevo para decirle lo agradecida que estaba del consejo que me había entregado.
Hola! Escribí esta historia espero les guste planeo continuarla xD no se muy bien como, pero me gustaría seguirla espero le guste a alguien jejjee escríbanme y hablamos hace mucho que no subo nada. Pero he Leído unos fics muy buenos últimamente jeje aquí en FF :D
Estoy leyendo la misión de los 100 años de Fairy Tail y esperando a que salga el anime hjjeje creo k en septiembre uuuufff ya falta poco. También veo Edens Zero esta muy bueno el anime, y manga mucho más. No hare spoilers, pero está muy bueno el salto temporal xD
¡Hablamos luego bye bye!
