Sol. Luna. Estrellas. Miraculous
Capítulo 3: Oficialmente entrenadores. Siguiente paso.
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El grupo no tardó mucho en encaminarse hacia la Torre de radio, las personas eran gentiles y le daban indicaciones cuando las necesitaban.
Gina les señaló el MagnetoTren en su camino a la estación radial, explicando cómo unía la región de Jotho con Kanto, conectando las dos ciudades más grandes en un trayecto de tan solo dos horas.
—Es como el StarTrein para París y Londres —mencionó Amelie.
—Exactamente —afirmó Gina, tarareando en victoria cuando encontró la puerta principal de la torre. Se acercó al portero y explicó a que venían antes de enseñarle algo en su teléfono. El hombre asintió y le indicó el camino hacia el ascensor, así como el piso en que debían bajarse.
Gina continuó caminando hasta la puerta que le habían indicado previamente y golpeó un par de veces para llamar la atención de quien estuviese dentro. No tardó en recibir un "adelante" de una voz masculina y adulta, así que abrió la puerta y dejó pasar al grupo, solo para que Félix sostuviera la puerta y le indicará que entrara después de su madre. La mujer mayor sonrió ante el gesto deliberadamente caballeroso del chico y le dio las gracias.
El grupo se encontró con una sala de conferencias de color amarillo pastel equipada con una mesa rectangular con seis sillas cómodas a cada lado, y dos más en los extremos. Un proyector apuntando a una pantalla blanca en la pared más alejada de la mesa. Un archivador negro cerrado en una esquina. Y un hombre, probablemente de la edad de Gina, sentado en la cabecera de la mesa, trabajando en una computadora portátil.
El hombre tenía el pelo cenizo, con algunas franjas de canas aquí y allá, peinado hacia un lado; ojos negros y piel suavemente bronceada; vestía una camisa roja y pantalones color canela bajo una larga bata de laboratorio sin abotonar.
Levantó la cabeza en cuanto Félix cerró la puerta tras de sí y una sonrisa iluminó sus rasgos gentiles.
Tanto Luka como Marinette (la siguiente más empática en el grupo) podían decir inmediatamente que era un hombre amable y abierto a los demás, apasionado a su labor de vida, el tipo de persona a la que le pedirías un consejo.
—Gina, es bueno verte en persona —se levantó de su silla y se acercó a la mencionada para estrechar manos.
—Siempre es bueno verte salir a estirar las piernas fuera del laboratorio, Sam —le regresó la mujer en broma.
—Y estos deben ser tus invitados. Bienvenidos a todos. Soy el investigador pokémon Samuel Oak —se presentó.
Amelie tomó la palabra primero —Soy Amelie Graham de Vanily —se presentó, también estrechando manos —estos son mi hijo y mi sobrino —lo señaló con su mano libre.
—Soy Félix —inclinó brevemente la cabeza.
—Yo me llamo Adrien —levantó una mano junto a su sonrisa gentil.
—Esta en mi nieta, y el resto de sus amigos —continuó Gina, poniendo sus manos sobre los hombros de su descendencia.
—Me llamo Marinette Dupain-Cheng, mucho gusto —ella le sonrió —y este es Ledyba —señaló al insecto sobre su cabello.
—Me llamo Luka. Estos son Totodile y Chatot —miró al tipo agua en sus brazos y al ave en su hombro izquierdo.
—Soy Kagami.
—Es maravilloso conocerlos a todos. Gina me ha platicado de todos ustedes —correspondió Oak, comprobando a los tres pokémon presentes antes de fijarse en Marinette —también es bueno conocer finalmente a la hija de Tom y Sabine.
Marinette se sorprendió — ¿Usted conoce a mis padres?
Oak y Gina se rieron suavemente, con nostalgia —empecé a trabajar con Oak cuando tu padre era un poco más joven que tu, mi hada —explicó su abuela —así que los conoce de mucho tiempo.
—Por favor, todos tomen asiento —Oak extendió sus brazos hacia la mesa antes de recuperar su asiento en la cabecera. Gina se sentó a su derecha, seguida por los niños, hasta que Amelie se acomodó en el otro extremo —antes que nada ¿pueden contarme sobre estos tres? —miró a los pokémon de Luka y Marinette.
Los dos artistas se miraron entre sí. Luka le sonrió a su novia en ánimo de hablar primero —la abuela me dio a Ledyba anoche, todavía nos estamos conociendo y espero aprender todo lo que pueda sobre él para que seamos grandes amigos.
Ledyba arrulló animadamente justo después de su entrenadora, transmitiendo su acuerdo. A través de las palabras de Luka y Félix, además de Gina cuando la conoció, estaba aprendiendo que Marinette venía de momentos muy duros y dolorosos, sin embargo, ella había sido tan cálida y gentil con él de inmediato, que Ledyba ya sentía un gran apego hacia la niña. Esperaba con ansias que Marinette empezara a entrenar con él, porque quería hacerse más fuerte para cuidar de ella, y así, nada ni nadie más volviera a lastimarla como en su pasado.
Oak asintió en comprensión antes de pasar al músico —Conocimos a Chatot anoche, creo que nuestro gusto por la música fue lo que nos unió —le sonrió al pokémon volador, levantando una mano para acariciar las plumas de su lomo —y eligió quedarse conmigo. A Totodile lo acabamos de conocer y, al igual que dijo Nettie, espero aprender sobre ellos para que nos llevemos muy bien.
Chatot se frotó contra la mejilla de Luka con afecto y Totodile saltó suavemente en su regazo, ambos expresando su acuerdo y felicidad de unirse a él y a su grupo.
Oak se frotó el mentón con la mano derecha, una expresión pensativa en su rostro — ¿y el resto de ustedes? ¿Qué pensamientos tienen sobre los pokémon?
Félix, Adrien, Amelie y Kagami se miraron entre sí. Adrien habló primero —bueno, creo que hablo por todos al decir que estamos increíblemente asombrados y curiosos por cada cosa nueva que hemos visto, y por todo lo que aún nos falta por conocer.
—Adrien tiene razón. Personalmente puedo decir que estoy muy impresionado por los pokémon. Sus personalidades, sus comportamientos. Es algo completamente nuevo para mí y quiero aprender todo lo que pueda —fue la explicación de Félix.
Amelie asintió, jugando suavemente con la manga de su chaqueta —Yo puedo decir que estoy arrepentida de que mi hermana y yo no hayamos tomado la oportunidad de conocer este mundo antes, de nuestra familia. Me parece hermoso como la gente y los pokemon comparten su vida. Y, bueno, nunca es tarde para embarcarse en una aventura —quién sabe cuántos recuerdos maravillosos pudo haber tenido con Emilie en este lugar, incluso con su marido e hijo, algo le decía que Félix estaba a punto de desarrollar más de su potencial aquí.
Kagami jugó con el anillo que tenía el sello de su familia hasta que llegó su turno de hablar —yo también quiero aprender, creo que son criaturas asombrosas y quiero descubrir cómo es la vida junto a ellos… y sobretodo, hacerlo junto con las personas que son valiosas para mi —miró a sus amigos alrededor de ella, no se sorprendió de echar en falta a los pocos que habían dejado atrás en París, también los consideraba buenos amigos, y habían sido sus compañeros en la batalla. La mano de Adrien sobre la suya calentó ligeramente sus mejillas.
Hubo un pequeño silencio tenso por unos segundos.
—Corazones nobles y genuinos, justo como habías dicho, Gina —fue lo primero que dijo Oak.
La mujer se burló levemente — ¿Alguna vez dudas de mi palabra, viejo amigo?
El investigador meneó la cabeza antes de dirigirse nuevamente al grupo extranjero —quiero agradecerles por compartir sus pensamientos conmigo y su sinceridad al hacerlo —metió una mano en los bolsillos interiores de su bata, sin apartar la vista del grupo —aprecio mucho el respeto con el que se refieren a los pokémon. Dicho todo lo demás, permitanme hacerles entrega de sus licencias de entrenadores.
Los niños parecían emocionados mientras Oak colocaba sobre la mesa seis tarjetas plastificadas, similares a documentos de identidad. Gina las deslizó una por una hasta que todos las tuvieron en sus manos.
Tenían su respectiva fotografía e información básica (sacada, en el caso de los niños, de su documentación escolar), nombre completo, tipo de sangre, un número de 12 dígitos, y el lugar donde había sido hecha la licencia, en este caso, la región de Kanto.
— ¿También hay una para mí? —Amelie preguntó desconcertada, pensaba que solo a los jóvenes se les daba la oportunidad de ser entrenadores.
—Bueno, nunca sabes en qué momento podrías conocer un pokémon con el cual tu corazón se vincule, querida —le explicó Gina, gentilmente —por no hablar de que es probable que tu familia desee obsequiarte un Pokémon de compañía, por su viaje.
Amelie asintió en comprensión, abriendo su cartera de mano para guardarla en un lugar seguro.
—Muchas gracias, Profesor Oak —enunciaron los adolescentes a coro.
—Además de eso, también tengo un regalo para ustedes, jóvenes.
Los chicos hicieron sonidos de curiosidad e intriga —no estaba enterada de esto —Gina se encogió de hombros cuando su nieta la miró, interrogante.
Oak recogió un maletín tipo portafolio que presumiblemente había dejado apoyado en su silla, abriéndole para revelar cinco pokéballs encogidas en su interior, sobre algunos papeles y otras cosas.
— ¿Todos tienen un smartphone, supongo? —preguntó casualmente, tomando las pokéballs.
Gina emitió un susurró de entendimiento mientras los niños afirmaban y sacaban sus respectivos teléfonos.
Oak asintió —todos pueden salir.
Las cinco pokeballs se abrieron casi simultáneamente, dejando ver cinco pokémon idénticos. Todos tenían cuerpos pequeños, anaranjados y redondos con picos sobresaliendo de la cabeza, con grandes ojos azules y una cubierta semitransparente que formaba extremidades como pequeños relámpagos.
Todos los pokémon empezaron a flotar alrededor, entre risillas.
—A-Abuela ¿Qué son? —Marinette casi chilló, inclinándose más hacia Luka cuando su cabello erizó brevemente, en el momento en que uno de esos pokémon pasó cerca de ella. Sus ojos parecían familiares de algún modo.
—Se llaman Rotom, querida. Aquí, apunta uno con la cámara —le pasó su propio teléfono.
Confundida, Marinette hizo lo que Gina decía, sorprendiéndose cuando una fotografía frontal de un Rotom apareció en la pantalla y una voz mecanizada (la misma de la alerta de llamadas) empezó a hablar.
"Rotom, el pokémon plasma. Rotom gasta bromas pesadas que lleva a cabo encajando su cuerpo de plasma en dispositivos electrónicos.
Es del tipo eléctrico y fantasma."
—Levanten sus teléfonos hacia ellos —dijo Oak, sin darles tiempo a procesar la información. Lo cual fue especialmente bueno para Marinette, ya que se había tensado al oír la palabra 'fantasma'.
Confundidos, los cinco adolescentes hicieron lo pedido por el hombre y cada uno levantó su teléfono celular, sorprendiéndose cuando los Rotoms se sintieron atraídos por estos y se fusionaron, dándoles un cambio de apariencia en forma de dos picos, uno pequeño en la parte inferior y el superior en forma de relámpago, por no mencionar los ojos azules que aparecieron en las fundas especializadas que Marinette había diseñado para cada uno de ellos.
—Por eso lucía tan familiar —exclamó Adrien, lo que Marinette estaba pensando —es como su teléfono —miró a la abuela de su mejor amiga.
—Tienes razón, Adrien —confirmó la mujer —se llama SmartRotom. Le proporcionan a los Rotoms un aparato electrónico seguro para habitar y alimentarse adecuadamente de electricidad mientras que ellos mejoran las capacidades de los teléfonos.
— ¿Cómo mejoran las capacidades? —preguntó Kagami, mirando realmente interesada su nuevo teléfono. Era extraño que le devolviera la mirada.
—Por ejemplo, son completamente a prueba de líquidos y polvo, y pueden conectar llamadas en casi cualquier parte del mundo, ya sea que estés muy alto en una montaña, en el corazón de una selva o en el medio del mar —explicó Gina.
— ¿Cómo hacen eso? —volvió a indagar la japonesa, realmente interesada. A su madre le encantaría saber sobre estas mejoras tecnológicas y quizás empezar a investigar si podían replicarlo en su empresa.
—Con su afinidad a los electrodomésticos, Rotom es capaz, no sólo de captar la señal de las antenas y centrales, si no que se enlazan con los satélites espaciales, lo que distribuye señal en todo el mundo —explicó esta vez el profesor Oak, haciendo que sus invitados murmuraran en asombro —acerquen sus licencias al SmartRotom y la información se descargará automáticamente —añadió.
— ¿Obtuve una aplicación nueva? —preguntó Adrien, al hacerlo.
—Yo veo dos —corrigió Félix.
—Una de ellas es la Pokédex —Gina levantó la mano —es lo que Marinetta usó para escuchar la información de Rotom. Se trata de una enciclopedia universal que almacena y comparte información de todos los pokémon conocidos. Fue iniciativa del caballero aquí presente —cabeceó hacia su empleador y viejo amigo con un tono levemente bromista.
—Cuando investigan un pokémon nuevo, solamente encontrarán su especie, tipos y una descripción básica. Sin embargo, una vez que lo atrapen, tendrán acceso a más información —Oak explicó cómo funcionaba —la otra aplicación es una copia digital de su licencia, registrará automáticamente cualquier medalla o listón que hayan ganado y cualquier tipo de competencia oficial en las que participen.
— ¿Qué más información obtienes al atrapar un pokémon? —preguntó Félix.
Gina sonrió de lado por todo el entusiasmo de los niños —pueden descubrirlo ustedes mismos. Usen sus pokédex en Chatot y Totodile — indicó.
Félix y Adrien estuvieron casi inmediatamente sobre Luka, apuntando a los pokémon en su hombro y regazo.
"Totodile, el pokémon fauces. Totodile, a pesar de su pequeño tamaño, suele usar sus enormes fauces para atrapar todo lo que ve. Es de tipo agua."
—Así que eres un pequeño mordelón —bromeó Luka, golpeando cariñosamente entre las fosas nasales del pokémon tipo agua con su dedo índice, después de oír la información desde el teléfono de Adrien.
En respuesta, Totodile hizo un sonido de chasquido al cerrar fuertemente sus mandíbulas, sin embargo, en ningún momento trató de morder la mano de Luka.
"Chatot, el pokémon musical. Imita todos los sonidos que oye y los arregla con su propia melodía. Puede imitar el lenguaje humano. Es de tipo normal y volador."
—Ese soy yo —cacareó el ave, después del teléfono de Félix.
Gina tomó dos pokéballs vacías de su bolso y se la extendió a Luka —ahora que todos son oficialmente entrenadores, puedes atraparlos —informó.
Curioso y emocionado, Luka recibió las pequeñas bolas blancas y rojas — ¿Qué debo hacer?
—Presiona el botón central con tu dedo índice de la mano dominante, luego, simplemente debes tocarlos —instruyó la matriarca Dupain.
Luka hizo lo que la abuela de su novia le indicó, presionó una de las pokéballs, la cual amplió su tamaño, ocupando casi por completo su mano. Una vez hecho esto, Chatot se agitó en su hombro, esponjando sus plumas —Chatot, pokémon inicial —carareó, queriendo ser el primero.
El músico acercó la pokéball al pokémon como un loro y este presionó su cabeza contra el botón, una vez en el interior, Luka pudo sentir cómo la pokéball se agitaba en su mano antes de emitir un sonido de cerrado.
"Información de Chatot registrada en la pokédex" anunció su teléfono.
Luka hizo lo mismo con la segunda pokéball. Totodile literalmente saltó y tocó el artefacto con su mano, dejándose atrapar a diferencia de con su antigua entrenadora, a cuyo Goldeen le dio una buena pelea.
"Información de Totodile registrada en la pokédex." Exclamó una vez más.
—Muéstranos, Rockstar —pidió Marinette, con una sonrisa entusiasmada.
El de puntas azules llevaba su teléfono, tocando la aplicación de la pokédex, que inmediatamente le mostró una fotografía de sus nuevos pokémon, con un número debajo de cada uno. Luka presionó la de Totodile, que era el primero.
"Totodile, el pokémon fauces. Totodile, a pesar de su pequeño tamaño, suele usar sus enormes fauces para atrapar todo lo que ve. Prefieren los climas tropicales y se encuentran típicamente en torno a los grandes ríos, las costas del océano, en grandes lagos y/o pantanos. Le gustan las bayas de sabor seco y las dulces.
Es de tipo agua.
Este Totodile es macho. Posee la habilidad Torrente. Conoce los movimientos: Pistola agua, Acua Cola, Colmillo Hielo, Cara Susto y Golpe Cabeza"
—Wow, sí que hay mucha información —se sorprendió Marinette, prestando especial atención a la preferencia de bayas. Su abuela había mencionado enseñarles a preparar comida pokémon y quería poder hacer cosas para todos.
—También encontrarás una lista de movimientos que puede aprender, explicaciones de qué hace cada uno y cómo funciona su habilidad —añadió Oak.
— ¿Sí? ¿Qué era eso de 'torrente' entonces? —preguntó Adrien.
Luka miró su pantalla por un momento antes de descubrir cómo acceder a esa información adicional.
"Torrente, es la habilidad característica de los iniciales tipo agua y sus líneas evolutivas. Aumenta la potencia de los movimientos tipo agua en un 50% en momentos de apuro"
— ¿Y qué dice de Chatot?
"Chatot, el pokémon musical. Imita todos los sonidos que oye y los arregla con su propia melodía. Es un pokémon doméstico alegre, cariñoso y simpático, criado habitualmente en ciudades. Su lengua es como la de cualquier persona, así que puede imitar muy bien el habla humana.
Es de tipo normal y volador.
Este Chatot es macho. Posee la habilidad Vista Lince. Conoce los movimientos: Vozarrón, Cháchara, Movimiento espejo, Respiro y Agilidad"
— ¿Qué es 'vista lince'? —preguntó Kagami.
—Es una habilidad muy común en los pokémon pájaros. Impide que su visibilidad se vea afectada por movimientos que tienen como objetivo bajar la precisión, como ataque arena, pantalla humo, entre otros —explicó esta vez Gina.
Luka llamó a sus pokémon fuera y ambos se abalanzaron sobre él en un abrazo, haciéndolo reír y pintando sonrisas en todos los demás. Félix incluso tomó una foto para Anarka y Juleka. El matrimonio Dupain-Cheng habían enviado un mensaje de agradecimiento por el video de Marinette conociendo a su compañero insecto. Estaba seguro de qué Juleka también estaría feliz de ver esto.
Amelie se desconectó un poco al recibir un mensaje, así que sacó su teléfono para comprobarlo. Era un nuevo correo de parte de sus tíos, con la información de su próximo viaje.
Lo abrió y revisó rápidamente. Un barco, entonces. Entendió que zarpaba desde la misma ciudad Cañadorada pero eso era todo, había demasiados nombres que no conocía.
—No quisiera interrumpir una escena tan dulce, pero acabo de recibir la información de nuestro viaje y estoy segura de que lo entenderá mejor que yo, Gina —anunció Emilie, extendiendo su teléfono hacia la mayor.
Gina recibió el celular y comprobó, junto con Oak, el correo. Silbó por lo bajo mientras asimilaba la información —el S.S Ylotic ¿Nos iremos en un crucero?
Los adolescentes parpadearon tres veces en silencio — ¡¿Un crucero?! —exclamaron Luka y Marinette a la vez, aparentemente los más sorprendidos.
— ¿No es un poco excesivo, Tía Amelie? —preguntó Adrien, de forma tímida.
Su tía solo pudo encogerse de hombros.
—Lo de no escatimar en gastos se ve que lo llevan en la sangre —le dijo Marinette a Félix, aun con los ojos ensanchados de asombro y un leve rubor en sus mejillas.
A pesar de estar un poco de acuerdo, Félix solo pudo reírse entre dientes por lo adorable que se veía.
Luka estuvo silenciosamente de acuerdo con su novia, recordando la variedad de regalos deslumbrantes (e innecesarios, pero no menos halagadores) que Félix les había intentado dar a él y a Marinette cuando se empezaron a juntar (o cuando empezó a cortejarlos, como diría el británico)
Lo extravagante seguro era un rasgo hereditario de los Graham.
—Será un viaje de cinco días antes de llegar a Alola —continuó Gina, revisando la información proporcionada —bajaremos en Sinnoh, Kalos y Galar antes de llegar allí.
—Galar es donde viven sus tíos-abuelos —les dijo Amélie a su hijo y sobrino —están emocionados por conocerlos —Félix asintió, mientras que Adrien se llevó una mano a la parte posterior de la cabeza, en su típico gesto nervioso.
— ¿Ha visitado todos esos lugares antes, Gina-san?
—He estado en Sinnoh y Kalos en varias ocasiones. Solo una vez en Galar —le respondió a Kagami —va a ser un viaje divertido, con todos ustedes aquí —extendió un brazo por sobre los hombros de su nieta, y ambas compartieron una sonrisa.
Claro, Gina rara vez duraba mucho tiempo sola en un viaje, había conocido a tantas personas a través de sus caminos; pero un viaje pokémon familiar siempre había sido su sueño, y finalmente iba a vivirlo con su nieta.
Marinette no evitó abrazar a su abuela, empezando a entender realmente cuán significativo era compartir esta experiencia con ella, para la mayor.
— ¿Cuándo zarpa el… crucero? —preguntó Luka, aún un poco aturdido.
—Seis en punto —comprobó Gina —deberíamos estar allá treinta o cuarenta minutos antes para abordar, el registro y demás.
Kagami comprobó la hora en su teléfono —son las 3:45, aún debemos volver al centro pokémon por nuestro equipaje —tenían poco más de una hora y media, y no sabían qué tan lejos estaba el lugar de embarque.
—También necesitamos la máquina de intercambios del centro pokémon para que pueda darte oficialmente a Ledyba, Marinetta. Y debo llamar al laboratorio de Sam para recuperar uno de mis pokémon —añadió Gina.
—Tengo un auto rentado estacionado en el sótano. Puedo llevarlos al Centro y luego al puerto, si gustan —ofreció Oak.
Gina le dio una palmada en agradecimiento —eso nos ahorrará tiempo. Gracias, Sam.
El hombre asintió con una sonrisa antes de aclararse la garganta para llamar la atención —Bien, antes de que nos pongamos en marcha, entonces, tengo una petición.
Todos lo miraron con curiosidad, a excepción de Gina — ¿un encargo para mí? —preguntó, acostumbrada.
—Para tus niños, en realidad. Con tu supervisión, por supuesto —eso pareció sorprender incluso a la propia Gina —No sé si lo sabes, Gina, pero de la escuela en la que inscribiste a los chicos, mi primo es el director.
La mujer de cabello blanco levantó ambas cejas — ¿Samson? Bueno, vaya sorpresas te da la vida ¿no?
Oak asintió —lo que quiero pedirles es que lleven a este pequeñín —empezó a decir mientras se inclinaba para recuperar algo de debajo de la mesa —a Alola, y se lo entreguen a su nuevo director.
Para sorpresa de Amelie y los adolescentes, Oak colocó un contenedor en forma de tubo sobre la mesa, dentro de este, el huevo más grande que cualquiera de ellos hubiese visto en su vida.
Los ex-héroes se levantaron de sus sillas para inclinarse hacia el objeto, cuidadosos pero asombrados. Era de un color arena, adornado por un extraño patrón de líneas, y una sola mancha más clara, de color crema.
—Es enorme —exclamó Adrien.
—Debe ser más grande que los huevos de avestruz, incluso —murmuró Félix.
—Eso es… ¿Un huevo de pokémon? —tuvo que preguntar Kagami.
Gina asintió —Así es, querida. Todos los pokémon nacen a partir de huevos.
— ¿Y quiere que lo llevemos con nosotros en el viaje? —preguntó Luka, mientras Marinette estiraba una mano hacia el contenedor.
A un centímetro de hacer contacto, el huevo se sacudió brevemente, lo que envió a Marinette hacia atrás mientras se disculpaba —ay, como lo siento, no debía acercarme sin preguntar, yo-
—No te preocupes, Marinette, es normal —la calmó Oak —es como cuando los bebés humanos empiezan a patear desde el vientre de su madre. Se hará más frecuente a medida que esté listo para nacer.
Marinette se calmó al oírlo —Ah, okay.
—Entonces ¿qué dicen?
Los cinco intercambiaron miradas, llegando a un acuerdo silencioso antes de que Marinette tomara la palabra —puede contar con nosotros, Profesor Oak.
El hombre sonrió y asintió antes de mirar a su amiga —les enseñaré a cuidarlo —prometió, recogiendo la incubadora con el huevo —bueno, dicho todo esto ¿nos ponemos en marcha?
Amelie se levantó de su silla mientras todos confirmaban.
Oak los llevó hasta el piso subterráneo y aún jeep amplio, en el que todos entraron sin problemas. Oak condujo por una rampa hasta la salida y se despidió del guardia en turno antes de dirigirse a la calle principal que lo llevaría hasta el centro pokémon. El sol ya estaba un tanto bajo en el cielo.
No fue un largo trayecto hasta el centro pokémon. Todos se bajaron del auto y Gina los condujo hacia la zona de la planta baja donde estaban los video-teléfonos y otros aparatos.
La máquina de intercambios parecía una mesa tecnológica, bastante grande con una tubería que conducía a dos ranuras para pokéballs y una pantalla en medio.
—Wow.
— ¿Lista, Marinetta? Acerca tu licencia o tu teléfono al sensor —Gina señaló una pantalla cuadrada en su lado de la máquina mientras ella hacía lo propio de su lado. Marinette acercó su SmartRotom a la pantalla y esta cobró vida, mostrando las fotos de identificación de cada una en la pantalla central —ahora, regresa a Ledyba a su pokéball.
—Ledyba, regresa —obedeció la oji-azul, entregándole la pokéball a su abuela, quien la colocó en el lugar correspondiente.
—Bien, eso es todo —Gina confirmó la transferencia y la pokéball subió por la tubería hasta llegar al lado de Marinette.
"Información de Ledyba registrada en la pokédex" anunció el Rotom de la franco-china.
—Asombroso —susurró la chica, recuperando su pokéball mientras buscaba la información de, ahora oficialmente, su pokémon.
"Ladyba, el Pokémon cinco estrellas. Son naturalmente gentiles, se reúnen en grupos para mantenerse calientes cuando hace frío. Tiene dos antenas en su cabeza, las cuales le ayudan a escuchar mejor las ondas de ultrasonido. Generalmente viven en enjambres que llegan a ocupar árboles enteros de tamaño considerable. En estado salvaje suelen ser bastante tímidos.
Es de tipo insecto y volador.
Este Ledyba es macho. Posee la habilidad Cobardía. Conoce los movimientos: Embestida, Supersónico y Rapidez"
— ¿Cobardía es una habilidad? —preguntó Félix, completamente extrañado.
"Cobardía, sube la velocidad cuando el poseedor es golpeado por movimientos tipo bicho, siniestro o fantasma."
—Puedo ver cómo es útil para pokémon que son generalmente tímidos —mencionó Marinette antes de abrir la pokéball —ven aquí, Ledyba —su pokémon salió y se abrazó a su pecho —oficialmente somos compañeros —ella lo abrazó de vuelta, acariciando su caparazón rojo moteado.
Gina le acarició el cabello — ¿por qué no suben y empiezan a reunir su equipaje? Voy a hacer una llamada y los alcanzaré en un momento.
Marinette asintió —De acuerdo, Nonna —entrelazó su brazo con el de Kagami y de inmediato los seis estaban subiendo las escaleras hacía sus habitaciones.
Luka recibió un mensaje de texto mientras tanto. Su hermana le había enviado la foto que Félix había tomado de él y sus pokémon en la sala de reuniones junto con las palabras "son tan geniales. A mamá también le gustan. Videollamada en cuanto tengas tiempo".
Luka resopló, viendo la foto, no se había percatado cuando la tomaron, pero estaba bastante seguro de saber quién lo había hecho — ¿De verdad, 'Lix?
— ¿Qué hizo ahora? —preguntó inmediatamente Amelie. Luka les mostró la foto.
—Se está aprovechando porque su madre está aquí y no tenemos a quien enviarle fotos suyas —resopló Marinette, haciendo que el rubio en cuestión se riera entre dientes.
Luka mostró una sonrisa ladeada ante eso —Oh, no estoy tan seguro, mélodie. Cuando paremos en Galar para conocer a sus tíos-abuelos tendremos una buena oportunidad de mostrarles tantas fotos.
Félix se tensó antes las palabras-semi-amenaza de su novio, a las cuales su madre, Adrien e incluso Kagami se rieron —no hablas en serio —acusó débilmente. La sonrisa de Marinette igualando la de Luka no le daba buenas esperanzas.
—Tú te lo buscaste, mi pequeño mago —se burló su madre, dándole una caricia a su pelo antes de sacar la tarjeta de acceso de su bolso —vamos, chicas. Terminemos de empacar —canturreó suavemente, aún divertida con la forma en que sus futuros nueros habían puesto nervioso a su hijo.
Marinette y Kagami asintieron, obedientes, a la dama inglesa.
—Avisen si necesitan ayuda con el equipaje —añadió Adrien, sofocando unas risas al ver a Luka arrastrar a su primo dentro de la habitación.
Como solo habían pasado la noche y no habían desempacado mucho, Marinette se ocupó tanto de guardar sus cosas, como las de su abuela. Fue especialmente rápido con Tikki, Longg y Ledyba ayudando a mover pequeñas cosas y asegurándose de que todo encajara en su lugar.
Para cuando Gina los alcanzó, todo estaba listo, así que simplemente pasaron a devolver las tarjetas de acceso en el mostrador y regresaron al jeep para cargar el equipaje.
En esta ocasión, Oak condujo por varias callejuelas a una velocidad no muy alta, dejando que los visitantes apreciaran el paisaje y la arquitectura hasta llegar a una calle principal bordeada por densos rompeolas que separaban la ciudad del mar.
Ambos adultos señalaron animadamente a los pokémon que podían distinguir sobrevolando el mar y algunos otros que flotaban sobre el oleaje: Wingull y Pelipper, así como algunos Krabby y Slowpoke entre las rocas.
No hacía falta decir que el grupo extranjero estaba maravillado con las vistas. Incluso los kwamis se atrevieron a asomarse de entre sus ropas o bolsos para apreciar el momento y la brisa saturada de salinidad.
Fue un recorrido de unos treinta minutos hasta llegar a la bahía de amarre de las grandes embarcaciones.
—Gracias por el aventón, Sam —dijo Gina, mientras salía del auto y liberaba a su Blastoise de su pokéball, una vez Oak lo aparcó junto a la acera, a unos metros del portón que hacía las veces de entrada a los muelles de embarque.
— ¡Muchas gracias por el viaje! —exclamó el resto del grupo. Adrien, Félix y Luka saltaron del auto antes de ayudar a las damas a bajar y empezar a sacar las maletas.
Oak los ayudó con el equipaje, acompañándolos al interior. Era similar a una terminal de autobuses o a un aeropuerto, con una gran cantidad de puestos con diferentes mercancías y locales de las embarcaciones, mientras que los muelles estaban separados y señalizados por carteles de un metro y medio de alto. Había dos cruceros y cuatro embarcaciones de carga.
En cuanto vio el mar al final del muelle, Totodile saltó de los brazos de Luka y corrió hacia allí.
—Totodile, espera —Luka se preocupó, había una cantidad considerable de personas alrededor y no quería perder a su pokémon de vista.
Gina se rió amablemente —deja que tome un pequeño chapuzón antes de subir al barco —calmó al músico —adelante niños, acérquense al agua, pero con cuidado. Amelie, Sam y yo iremos a preguntar por nuestro viaje.
Los cinco adolescentes aceptaron, encaminándose detrás de Totodile justo a tiempo para verlo saltar por el filo del muelle hacia el mar. El pequeño tipo agua empezó a saltar y bailar de tal forma que parecía estar rebotando sobre las olas de vez en cuando.
—Bueno, ¿no es una vista hermosa? —Marinette respiró profundamente el aire salado antes de caminar los pasos que la separaban del borde del muelle, en el cual se sentó, dejando que sus piernas colgaran sobre el agua. Ledyba arrulló en acuerdo.
El sol estaba empezando a desaparecer en el horizonte, pintando el cielo y el mar de hermosos colores anaranjados y amarillos.
Adrien se unió a su compañera tan solo un latido después. Les recordó un poco a sus momentos sobre la torre Eiffel como Ladybug y Chat Noir.
—Sí que lo es, bichito.
Kagami se sentó al otro lado de Adrien, Félix y Luka junto a Marinette, dejando al británico en medio.
— ¿Chicos? —susurró el ex-modelo después de un minuto.
Todos hicieron algún tipo de sonido en respuesta, para indicarle que continuara.
—Apenas puedo creer esta… locura que han sido los últimos días y yo… lo que trato de decir es… —la voz le tembló un poco —nunca podré agradecerles lo suficiente por hacer esto conmigo —logró decir.
Kagami colocó su mano sobre la de Adrien. Félix extendió una mano para colocarla en su cabello mientras Marinette le rodeaba los hombros con un brazo, Luka se estiró para colocar una mano en su espalda.
—Oye, somos un equipo, Adrien —le respondió suavemente Luka.
—Sí, el equipo miraculous siempre unido —complementó Kagami, con una suave sonrisa.
—Pero, sobre todo, somos una familia —añadió Félix, resolviéndole el cabello.
—Y, ya sabes lo que dicen. La familia que permanece unida, sale adelante —Marinette apretó cariñosamente su abrazo.
—Además, es lo nuestro. Unirnos en aventuras humanas —añadió Longg, asomándose cuidadosamente la chaqueta de Kagami.
—Sí, lo hemos estado haciendo, literalmente, por siglos —resopló Plagg, también saliendo de la sobrecamisa del ex-modelo.
Trixx hizo mismo desde el chaleco de Félix, en cuanto escuchó a sus compañeros —y gracias a nuestra dulce guardiana, podemos quedarnos mucho más tiempo —después de la decepción que resultó ser Alya, Trixx le había tomado un especial aprecio extra a su guardiana, por eso estaba alegre cuando su miraculous fue entregado a una de sus parejas, incluso si Nathaniel lo había hecho muy bien en los últimos meses.
Después de decidir que Alya no volvería a ser Rena Rouge, ni portadora de ningún otro miraculous para el caso, Ladybug le permitió a Trixx una última plática con la aspirante a periodista. Trixx intentó explicarle a la chica lo que había hecho mal y cómo se había desviado del camino correcto. Alya, sin embargo, se aferraba a la venda sobre sus ojos, y usó esa plática para alimentar sus pensamientos sobre que Marinette había nublado el juicio de Ladybug con sus "mentiras viciosas" para ponerla en contra de "su mejor amiga Lila" y sus "verdaderos aliados".
—Es cierto, no se olviden que todos nosotros estamos aquí para acompañarlos —Tikki añadió al último, acariciando la mano libre de Marinette con sus pequeñas manos.
—Gracias —susurró Adrien, una vez más, sintiendo el sutil ronroneo de Plagg contra su pecho.
El quinteto de superhéroes se apretaron unos con otros en ese abrazo, al borde del muelle sobre el mar. Sabiendo en sus corazones que contaban con muchísimo más apoyo detrás. Sus familiares, los verdaderos amigos que se quedaron, o qué hicieron durante los momentos más duros, y todos los kwamis de la caja que, juntos, protegían.
Sí, todo iba a salir bien, siempre que se mantuvieran unidos.
Conteo de palabras: 5639
Apodos en francés
*Mélodie: melodía.
Apodos en inglés
*Rockstar: estrella de rock.
Estoy trabajando en los primeros capítulos del fic complementario a este. Donde se desarrolla el LukaFeliNette y los cortos del prólogo, así que probablemente esté lista para comenzar a subirlo pronto. Por ahora se llama 'Triqueta' pero soy un desastre con los nombres así que a lo mejor cambia en el proceso xD
Abrazos!
ViperCouffaine: Gracias por leer y apoyar la historia. Saludos!
Manu: El adrigami va a tener un desarrollo en este fic porque literalmente tengo que juntarlos. El LukaFeliNette ya está conformado aquí, pero ellos dos necesitan establecerse también.
Justo ayer estaba contándole a Aito, una de las escritoras que me inspiró a hacer este fic, que tenía en mente escenas de patinaje sobre hielo en este fic.
Hace muchísimo que no escribo de Inuyasha, y no estoy segura de que pueda entrelazar ambos universos en un fic y darle un sentido a ello. No negaré que he tenido pensamientos al respecto, pero nada concreto.
Tal vez en un futuro, Kagami podría decidir especializarse en tipos dragón, pero por el momento experimentará y obtendrá pokémon con los que pueda identificarse y vincularse por algo más que su alterego heroica.
Como te he dicho antes, no estoy fics a petición, tengo suficientes ideas propias y no el suficiente tiempo ni la inspiración para escribirlas todas. Pero definitivamente nunca haría un trio con InuKagKoga, un fic de esos me traumo cuando tenía unos doce años y jamás volveré a ver nada como eso.
