Sol. Luna. Estrellas. Miraculous


Capítulo 6. Remanentes de un pasado no tan lejano.


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Al llegar los recibió un joven enfermero con un atuendo azul y un pokémon rosado y beige, de orejas grandes, a su lado.
Gina e Izzy le explicación rápidamente lo que había sucedido, y el enfermero tomo los datos de la entrenadora de cabello negro antes de llevar al Meowth a tratamiento, junto con el Audino.

Una vez el enfermero les aseguró que el pokémon estaría bajo vigilancia continua, y les diera un rápido chequeo a todos los que habían participado en los entrenamientos, el variopinto grupo decidió que había sido suficiente por la noche y que era hora de irse a la cama.
Aparentemente Izzy estaba en el mismo piso solo que del otro lado.

Gina presionó un beso en la frente de Marinette antes de que esta entrara con el resto de los adolescentes —regresaré en un minuto ¿Te importa si te acompaño hasta tu puerta? —se dirigió a la coordinadora con su pregunta.

Izzy parecía sorprendida por el ofrecimiento y, de primeras, quiso negarse, pero al final aceptó.

Después de que Amelie y los niños entrarán en sus respectivas habitaciones, las dos entrenadoras cambiaron para rodear el pasillo, con Umbreon caminando firmemente en medio de ambas.

—Espero no haberte incomodado, pero realmente me gustaría saber qué planes tienes para ese Meowth —Gina comentó rápidamente.

Izzy pareció relajarse con eso —oh, bueno, eso depende de qué tan rápido se dé su recuperación. Si mañana le dan de alta, se lo entregaría a la enfermera Joy de ciudad Canalave, para que se ocupe de encontrarle el entrenador adecuado —explicó —si no puede irse mañana antes de que yo deje el barco, espero que uno de ustedes esté dispuesto a cuidarlo.

Gina tarareó — ¿No deseas quedártelo?

Izzy negó con la cabeza —Zorua es mi captura más reciente, y Noibat prácticamente acaba de nacer. Tengo mucho que hacer con ellos, además del resto de mi equipo; mientras que Meowth necesita y merece un entrenador que pueda cuidar adecuadamente de él, después de lo que ha pasado.

Después de escucharla, Gina asintió con satisfacción. Deteniéndose cuando la más joven lo hizo, frente a una puerta señalada con el número 5 —esa es una decisión muy responsable. Puedo ver porque tú y tus pokémon están tan unidos.

Una sonrisa y una breve inclinación de cabeza la pelinegra agradeció el cumplido —significa mucho viniendo de una mujer con tanta experiencia y habilidad como usted.

Gina asintió una última vez —Ten una buena noche, niña —se despidió.

—Igualmente, Madame.

La mujer escuchó la puerta abrirse y cerrarse detrás de ella antes de volver sobre sus pasos hasta la habitación de su nieta estaba alojada. Golpeó suavemente la puerta, y no pasó mucho hasta que Adrien le abriera.

El rubio ya estaba en pijama. Luka estaba sentado en el sofá, secándose el cabello con una toalla, mientras Chatot se acurrucaba en su regazo. Ni Félix, ni las chicas estaban a la vista.

—Marinette y Félix están en sus habitaciones, tomando una ducha. Y Kagami se está cambiando —Adrien explicó, mientras Gina entraba.

La mujer tomó asiento en el sofá, a un lado de Luka —ya veo —deslizó sus dedos por las plumas coloridas del pokémon parecido a un loro — ¿Y? ¿Qué les pareció la noche?

Adrien se unió a ellos, al otro lado del oji-azul, con una sonrisa emocionada —fue genial ver a Mari y a Luka. Y también los pokémon de Izzy. Todos son tan… diferentes.

Gina sonrió —desde luego, cada pokémon es único. Incluso entre los de la misma especie, no encontrarás dos iguales —se recostó y subió un brazo por el espaldar del sofá —tienen sus propias personalidades y metas, como nosotros.

Félix entró en ese momento, saliendo de la habitación que compartía con Adrien también en pijama. Parecía que acababa de usar una secadora en su pelo y ahora intentaba domesticarlo con un cepillo.
En cuanto su mirada se encontró con la de Gina, ésta levantó una ceja en su dirección, antes de mirar la puerta por donde había salido.

Félix casi se atora con su propia saliva cuando supuso lo que la mujer estaba cuestionando —la habitación de Marinette es esa —Félix señaló la puerta que seguía a la de Luka.

Gina dejó caer su expresión anterior y se rió entre dientes —no estés tan tenso, muchacho. Fue una broma.

Félix suspiró y fue a tomar asiento en otra parte del sofá. Enseguida, Kagami salió de su habitación, usando como pijama una yukata larga de color dorado con estampado de peces koi. Cuando la japonesa tomó asiento en un sillón individual, Marinette salió de su puerta con un pijama de dos piezas de seda rosa oscuro y negro, y una toalla en su cabeza, para evitar que su pelo goteara por su espalda o el piso.

Al verlos a todos, rápidamente tomó asiento al otro lado de su abuela, con Ledyba volando hasta su regazo.

—Entonces ¿Cuáles son los planes para mañana? —Félix se animó a preguntar.

Gina tomó la toalla del cabello de su nieta y empezó a secarlo por ella, sintiendo un poco de nostalgia de cuando esta era más pequeña —me parece que el torneo está pensado para terminar al tiempo en que el barco llega al puerto Canalave. Podríamos almorzar aquí, o en la ciudad y luego necesito hacer unas compras rápidas, aprovecharé para enseñarles sobre artículos que los entrenadores acostumbran llevar —explicó, pensando en hacer una lista para no olvidar nada —después de eso, podríamos explorar la ciudad o los alrededores, quizás encontremos compañeros adecuados para Adrien, Félix y Kagami.

Adrien levantó el puño con emoción, aunque claramente los tres estaban emocionados a su manera.

—Bueno, creo que es hora de irme a la cama —Gina dejó la toalla sobre los hombros de su nieta y le dio un beso en la sien antes de levantarse —no se queden hasta muy tarde, jóvenes. Nos vemos por la mañana.

Los cinco le desearon buenas noches de vuelta —Hasta mañana, señora Gina / Gina-san / Nonna.

— ¿Qué hora es, de todos modos? —Marinette preguntó, acompañada por un bostezo de Ledyba, lo cual la hizo reír.

—Cuarto para las diez, mèlodie —Luka le respondió.

Kagami se levantó de su sillón —me iré a dormir, buenas noches a todos —ocultó un bostezo en su mano e inclinó brevemente la cabeza hacia sus amigos, meramente por costumbre.

— ¿Alguien más tiene sueño? —Adrien bromeó, estirándose perezosamente.

Marinette tarareó en respuesta —creo que aprovecharé y dibujaré algunas cosas que se me ocurrieron durante el concurso de esta mañana — y acarició el caparazón que cubría las alas de su pokémon — ¿Quieres ir a descansar en la habitación o en tu pokéball?

Tercamente, Ledyba negó con la cabeza, queriendo quedarse con su entrenadora "Le. Dy"

Marinette resopló —de acuerdo, pero no te obligues a estar despierto. Te llevaré a la cama conmigo si te duermes.

— ¿Está bien si me quedo y toco la guitarra un rato, Nette? —Luka preguntó, a lo que Chatot aleteó con entusiasmo.

—Siempre eres bienvenido a hacer eso, mon étoile —Marinette se inclinó para darle un beso en la mejilla antes de ir en busca de sus materiales.

— ¿Qué tal si tú y yo revisamos cómo va la fusión de 'Ex-Gabriel' con la empresa familiar? —Félix le propuso a su primo. Y Adrien asintió, ofreciéndose a ir por la computadora portátil.

Una vez derrotado, Gabriel había dejado su empresa completamente en manos de su hijo, dado que literalmente no tenía a nadie más.
Adrien, sin embargo, no estaba capacitado para esa responsabilidad ni la quería, emocionalmente hablando; por lo que habló con su tía al respecto y junto a Félix decidieron comprar la compañía, que de por sí se había devaluado muchísimo, al descubrir que el CEO y fundador era un supervillano, y decidieron fusionarla con las divisiones de vestuario y escenografía de Graham Films.

De modo que, durante la siguiente hora, los primos se quedaron en el sofá, leyendo informes y discutiendo situaciones en voz baja, mientras Marinette se había hecho cargo de la barra en la cocina con su cuaderno, lápices, colores y su tablet para observar con más detalle las fotos y vídeos que Félix había tomado para ella. Luka tomó uno de los asientos al otro lado de la barra y tocaba acordes en sucesión, tomándose unos minutos de descanso de vez en cuando.
Ledyba acabó dormido en una esquina de la barra y Chatot estaba feliz de acompañar a Luka con el movimiento de su cola.

Finalmente, Adrien bostezó y decidió que se iría a la cama. Félix cerró la computadora y se acercó a echar un vistazo a las creaciones de su novia, después de colocar un beso en la mejilla de Luka, mientras este iba a guardar su guitarra y a dejar un dormido Chatot sobre su almohada.

—Eso es una cantidad increíble, my dear —Félix comentó, deslizando cuidadosamente sus brazos alrededor de la cintura femenina, mientras la chica terminaba de dar forma a una chaqueta que parecía inspirada en Totodile.

Antes de eso, había unos tres mamelucos infantiles inspirados en Pachirisu y Flaaffy, un vestido de invierno, también parecido al tipo eléctrico, una chaqueta voluminosa cuyos añadidos en color hueso, y el diseño de calavera claramente hacía referencia a Houndoom, y una bufanda violeta pálido cuyos extremos trataban de parecer alas de murciélago.

Marinette tarareó, satisfecha, mientras se recostaba en el pecho de su novio británico —aún tengo que decidir algo sobre Chatot. Muchos colores, pero se ven bien en él, así que debería poder hacerlo funcionar —ella explicó —también necesito ver más a los pokémon de la abuela para hacer cosas sobre ellos… Quiero hacer algo para darle las gracias a mi abuela por recibirnos y guiarnos a todos a través de esta locura.

Félix tarareó suavemente en respuesta, acariciándole el cuello con la punta de la nariz, lo que envió un escalofrío por la piel de la oji-azul —el resto de nosotros somos los que deberíamos encontrar una manera de agradecerle.

—Lix tiene razón —Luka se unió a ellos, besando la mejilla de Marinette, y luego la barbilla de Félix —ella no tendría por qué ocuparse de nosotros —Marinette se giró en la silla para poder mirar a sus chicos —y está claramente feliz de tenerte con ella y enseñarte sobre este "nuevo mundo" —hizo las comillas con sus dedos.

Marinette no pudo evitar una sonrisa, su papá le dijo lo mismo, que Gina estaría emocionada de tenerla bajo su ala y enseñarle cómo ha sido la mayor parte de su vida. Incluso cuando estaba dolido por el hecho de que su única hija estaría fuera por un tiempo indefinido, le contó con entusiasmo sus propias experiencias en AltoMare, el hogar de su madre y abuelos, y con los dos pokémon de los que se hizo amigo, los cuales ahora vivían con los de Gina.

—Sé muy bien lo que es guardar un secreto de aquellos que amas —a pesar de lo aprensivo que fue en su momento revelarse a ella y a su corte con sus familias, también fue un alivio inmenso; así que Marinette podía entender un poco de cómo se sentía su abuela.

Mélodie, gritas agotamiento. Deberías irte a la cama —Luka la regañó suavemente.

Con una pequeña sonrisa, la guardiana se pasó los dedos por el cabello. Consideró que se había secado lo suficiente para no humedecer la ropa de cama y asintió —tienes razón, Luka. Buenas noches a los dos —se puso en pie para besar los labios de Félix suavemente, antes de girar y besar los de Luka, dándoles una sonrisa cansada antes de reunir y equilibrar sus materiales en un brazo, y a Ledyba en el otro.

Mientras Félix le abría y sostenía la puerta de su habitación, Luka fue y apagó las luces del lugar, dejando encendida solo una en la cocina, por si alguien se despertaba en medio de la noche con sed.
Una vez seguros de que su -regularmente insomne- novia se metió en la cama y se acurrucó con su compañero pokémon, los dos chicos decidieron seguir su ejemplo.

—Así que —Luka deslizó sus brazos alrededor del torso de Félix, abrazándolo y juntando sus frentes — ¿Has decidido dónde quieres dormir? —una sonrisa coqueta se formó en sus labios.

Por supuesto, la tentación de ir y unirse a su hermosa novia, para dormir los tres juntos, era fuerte, pero la franco-china no había hecho ninguna invitación o insinuación, y ellos querían respetar su ritmo.

Félix gimió levemente, respondiendo al abrazo con una mano enterrándose en los cabellos cortos de su nuca, y tirando suavemente, lo que provocó un sonido similar de su novio —no me lo estás poniendo fácil, star.

Félix hizo un movimiento sutil de ladear la cabeza, lo cual Luka tomó para inclinarse y empezar a esparcir pequeños besos tiernos en un lado de su cuello. En respuesta, el rubio lo abrazó con más fuerza y acarició su cabello en agradecimiento a sus atenciones — ¿Qué tienes en mente, mon cher? —Luka preguntó entre besos, sintiendo el conflicto tanto en su postura ligeramente tensa, aunque cada vez menos, como en su melodía interna.

—Adrien… parecía un poco apagado hace un rato —suspiró, haciendo una pausa para zumbar de placer cuando Luka encontró un punto particularmente sensible, cerca de su mentón —trato de involucrarle lo menos posible en el asunto de las empresas, pero aún hay cosas en las que necesito que participe, y sé que le causa pensamientos desagradables.

Luka sonrió contra el cuello de Félix, antes de levantar la cabeza para estar cara a cara. Subió una mano para acariciarle la mejilla y le dio un beso en la frente —estás haciendo lo mejor que puedes, y es inevitable que Adrien se sienta así, ha pasado muy poco tiempo desde que desenmascaramos a Gabriel, aunque a veces parezca más —le besó la otra mejilla —será un largo proceso, pero estaremos aquí para él. Todos —le recordó gentilmente.

Félix lo miró con ojos suaves y cálidos, acariciándole nuevamente el cabello antes de colocar un beso propio en su mejilla —gracias, love.

—Cuando quieras —Luka colocó un último beso en sus labios usando la mano en su mejilla para atraerlo. Besó a Félix despacio y con suavidad, usando su lengua simplemente para acariciar sus labios, en lugar de asaltar su boca, y Félix le permitió el control —ahora, ve a la cama, es tarde —le dijo después de separarse, sabiendo cuál era la opción correcta.

Félix ahogó un quejido insatisfecho, ignorando el calor en sus mejillas — ¿Qué pasa si quiero empujarte en tu habitación, y a tu cama?

En respuesta, el músico luchó por reprimir un escalofrío de anticipación —pero seguirías preocupado por Adrien. Así que ve.

— ¿Estás seguro? —casi susurró contra sus labios, formando un pequeño puchero que negaría hasta el último de sus días.

Pero Luka asintió, dándole un beso rápido —seguro, tenemos más días por delante en este barco, habrá tiempo de sobra para acurrucarse y esas cosas.

Félix se rió entre dientes —y esas cosas —repitió, burlón, sabiendo a lo que se refería.

Luka lo castigó con un pequeño mordisco en el labio inferior —anda —soltó el abrazo y le dio un pequeño empujón hacia la puerta de Adrien —dulces sueños.

—Descansa, Rockstar.


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Kagami se despertó con un leve sobresalto. Se frotó los ojos y encendió su teléfono para iluminar un poco a su alrededor, mientras intentaba determinar qué era lo que la había despertado.

No tardó en darse cuenta del motivo cuándo algunos sonidos fuertes llamaron su atención desde la pared que daba a la otra habitación.

La habitación de Marinette.

Sin embargo, al salir de su habitación, ahora le parecía que los gritos venían del otro extremo, y escuchó la voz de Félix filtrarse justo detrás de los sonidos de angustia. Así que rápidamente avanzó hacia la última puerta y entró, llamando el nombre de los dos primos en aviso.

La luz de la habitación estaba encendida, y la vista que la recibió fue Félix sentado al lado de Adrien, sacudiéndolo.

—Está teniendo pesadillas —el británico explicó, cuando la notó entrar.

Solo para que lamentos aún más fuertes se escucharan desde otra habitación, haciendo ver a Kagami que no se había equivocado en su primera evaluación del origen de los sonidos —parece que él no es el único.

Los quejidos de Adrien eran ocasionales, en su mayoría se retorcía sobre la cama, empujando la manta con los pies, y lanzaba palabras al azar como detente, no les hagas daño y cataclismo.
Los sonidos que venían de la habitación de Marinette, sin embargo, eran más fuertes, aunque menos constantes, hablaban a de puro dolor y desesperación, a pesar de que la habitación de Luka estaba entre medio.

Félix estaba preocupado por ambos.

—Adrien, tienes que despertar —Kagami habló firmemente, acercándose para palmear la mejilla del ex-modelo, mientras Félix evitaba que las extremidades de su primo golpearan a la chica en sus movimientos aleatorios e inconscientes.

—Es solo un sueño. Él ya no puede hacer daño a más nadie —Félix añadió — ¡Ganaste!

—Ganamos —Kagami retomó sus palabras —ahora está lejos y sin poder para lastimar a nadie más.

Adrien empezó a revolverse de forma menos brusca, moviéndose en dirección a ellos, hasta que se detuvo por completo y abrió los ojos entre parpadeos rápidos, por la repentina exposición a la luz.

— ¿Fél? ¿Gami? —murmuró, aturdido. Su garganta le quemaba y su pecho subía y bajaba con cierta dificultad.

Exhalando, la japonesa lo envolvió en un abrazo lateral, acercándolo a su cuerpo para que se apoyara y tranquilizara.

Félix colocó una mano en la coronilla de su primo, sus dedos medio enterrándose en sus mechones desordenados —todo está bien, tuviste pesadillas —lo calmó, juntando sus frentes.

Adrien asintió en reconocimiento. Estaba a punto de disculparse por despertarlos cuando otro grito estremecedor provino de la habitación de Marinette. El gato negro lo reconoció de inmediato — ¿M'Lady? —susurró con preocupación, sintiendo a Félix tensarse —creo que no soy el único. Ve a verla, Fél —le indicó a su familiar, sabiendo lo procurado que debía estar.

Félix lo miró en conflicto. Quería asegurarse que su amada estaba bien pero también necesitaba estar seguro de que su primo lo estaría —Luka ya debe estar con ella. Él la despertará —dijo, tanto para calmar a su primo como a sí mismo.

—Ambos son muy emocionales, Félix, lo sabes. Te necesitan —Adrien le recordó, levantando una mano para ponerla en la cabeza de Félix, del mismo modo que él lo hacía.

Félix se quedó un momento viendo los ojos de su primo antes de asentir. Ambos se soltaron para que Félix pusiera levantarse y salir por la habitación, con Kagami prometiéndole que ella se quedaría con Adrien un tiempo.
El británico no perdió tiempo, cruzó rápidamente frente la puerta de Luka hasta la de Marinette y la empujó, después de notar que no estaba cerrada.

Un zumbido lo recibió, justo antes de otro quejido de dolor.
Marinette estaba retorciéndose en la cama, similar a cómo lo había hecho Adrien. Las sábanas y almohadas regadas por el suelo alrededor de la cama. Ledyba estaba sobre su abdomen, con las alas revoloteando furiosamente, lo que explicaba el zumbido. Chatot estaba posado en la cabecera de la cama, mirando con atención.

Félix se preguntó dónde estaba Luka solo un segundo antes de que su novio saliera del pequeño baño privado con una toallita empapada en sus manos. Rápidamente cruzó miradas de preocupación con el rubio, y ambos se encontraron sentados a cada lado de su amada, sin necesidad de cruzar palabras.

Félix la tomó de las muñecas rápidamente, sabiendo que ella lucharía con él si le daba la oportunidad. También usó sus piernas para contener las de ella, mientras Luka dejaba caer el paño mojado en agua fría sobre sus ojos.
Marinette se quejó, arqueando el cuerpo con fuerza mientras sus patadas eran retenidas por el rubio. La frialdad pronto se esparció por su rostro, humedeciendo su frente y mejillas, antes de bajar por su cuello.

Ma mélodie / My dear, necesitas despertar —Luka y Félix suplicaron a coro, inclinándose cerca de su rostro. La niña dejó de retorcerse y tratar de escapar, pero no sé despertó, por lo que Félix intentó algo más — ¡Ladybug!

Ledyba estaba claramente confuso por el nombre desconocido, pero se animó cuando sintió que el tórax de su entrenadora subía y bajaba a un ritmo diferente, justo antes de que ella abriera sus hermosos ojos azules, cristalinos de lágrimas que habían estado bajando desde hacía unos minutos.
El pokémon insecto-volador dio un suspiro de alivio. Había estado muy preocupado cuando su querida entrenadora empezó a sollozar, retorcerse y gritar en medio de la noche. Las pequeñas criaturas voladoras no estaban cerca y Ledyba no estaba seguro de qué más hacer además de abrazarla y tratar de llamarla, por lo que se animó cuando una de sus parejas entró en su habitación y empezó a contenerla.

Ahora que ella había reaccionado, Ledyba no tardó en arrastrarse por su abdomen y pecho hasta acurrucarse bajo su mentón, arrullando sobre lo contento que estaba porque ella había despertado de los sueños que claramente le causaba sufrimiento.

Marinette, por su parte, estaba aturdida. Parpadeó rápidamente, sintiendo que los ojos le picaban con lágrimas sin derramar y tratando de enfocar su entorno.
Se dio cuenta que estaba en una cama, así que se movió para sentarse, levantando una mano para sostener a su pokémon, que se acurrucaba sobre su clavícula. Un par de brazos se apresuraron en ayudarla mientras algo se desenredaba de sus piernas.
Finalmente, Marinette pudo ver a Félix y Luka frente a ella, mientras un pequeño paño mojado caía de su pecho, y Chatot aterrizaba sobre su cabeza.

También se dio cuenta que la cabeza le dolía una barbaridad. Mientras algunas cosas de sus sueños volvían a ella.

—Tuve terrores nocturnos ¿verdad? —fue lo primero que ella dijo, con una voz bastante ronca. No necesitó una respuesta —lo siento por despertarlos.

Love, no te atrevas a disculparte —Félix la contradijo inmediatamente —no es culpa de nadie más que ese indeseable monstruo —la corrigió, refiriéndose a su tío y sabiendo que ambos lo entenderían —se quemará en el infierno por todo el daño que les hizo a ti y a Adrien.

— ¿Cómo está Adrien, por cierto? También lo escuché quejarse —Luka preguntó rápidamente, lo que llevó la atención de Marinette de vuelta al británico.

Félix se removió inconscientemente —también costó un poco despertarlo, pero ya está bien. Y Kagami está con él ahora.

Luka estuvo a punto de sugerir unirse a ellos para una pijamada de consuelo cuando se dio cuenta de Ledyba y Chatot robando la atención de Marinette.
Ella los acarició con dulzura y les pidió disculpas en voz baja por asustarlos y/o preocuparlos. En cambio, ellos la acariciaron de vuelta, arrullando para ella. Luka se dio cuenta de que ella parpadeaba lentamente, indicando que aún tenía sueño.

—Voy a prepararte una taza de té —Félix explicó, poniéndose de pie para salir hacia la cocina.

Marinette solo pudo componer una pequeña sonrisa.

—Nette, todavía necesitas descansar —le dijo el oji-azul, acomodando sus cabellos revueltos con una mano. Marinette lo miró con angustia, claramente poco inclinada a dormir, gracias a sus pesadillas —si quieres que nos quedemos aquí, solo tienes que decirlo. Por un rato, o el resto de la noche. Si quieres que solo se quede uno de nosotros, o si prefieres que venga Kagami y nosotros nos quedemos con Adrien —Luka le expuso un ramillete de opciones, su novia necesitaba un poco de descanso real y si estaba en sus manos dárselo, lo harían en un instante —lo que sea que necesites, Marinette.

Marinette bajó la mirada, observando los atentos ojos de Ledyba sobre ella. Estaba asustada por volver a dormir, ¡Odiaba esas indeseables pesadillas! Pero también estaba agotada y quería, al menos un poco, de sueño tranquilo.

—Podría… —dudó un poco, justo cuando Félix entró y le tendió una taza que olía a lavanda y fresas. Ella lo aceptó con una sonrisa agradecida y tomó un sorbo antes de continuar — ¿Podrían, los dos, quedarse a dormir conmigo? —pidió, escondiendo un poco su vergüenza detrás de su taza para un segundo sorbo, más largo.

—Por supuesto, mélodie / Lo que desees, love —ambos chicos le respondieron en tándem.

Esperaron a que se terminara su té. Luka llevó la taza vacía de vuelta a la cocina y la lavó, mientras Félix regresaba la toallita olvidada al baño y Marinette se movía hasta el medio de la cama.
Luka se acostó a su derecha y Félix a su izquierda. Chatot se acomodó en la almohada, justo por encima del espacio entre su cabeza y la de Luka, mientras Ledyba hizo lo mismo entre ella y Félix.

Tardaron unos minutos en acomodarse, pero finalmente Marinette rodó sobre su costado derecho y enterró su cabeza debajo de la de Luka, metiendo una de sus piernas entre las del músico, quien extendió un brazo sobre su cintura cuando Félix la siguió y se acomodó contra su espalda, permitiendo así que los tres se juntaran en un abrazo íntimo, pero no sofocante.


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La próxima vez que Marinette se despertó, en realidad, no había pasado mucho tiempo. Estiró la mano por encima de la cabeza de Luka y, con un poco de suerte, alcanzó su celular al tanteo.

Era bastante temprano en la mañana, probablemente acababa de salir el sol, aunque no estaba segura de eso ya que estaba en el medio del mar. De lo que sí estaba segura es que era demasiado temprano para despertar a sus chicos, especialmente desde que ellos y Kagami habían estado parte de la noche anterior cuidando de ella y Adrien.

Así que, conteniendo un suspiro, Marinette comenzó con la ardua tarea de desenredarse de entre los brazos Félix y Luka. Afortunadamente ambos estaban cansados y no se despertaron con su movimiento. Chatot y Ledyba, por otra parte, parecían tener el sueño más ligero; ambos volaron frente a ella cuando logró sentarse al final de la cama, mirándola con curiosidad y preocupación respectivamente.

Marinette se forzó a darles una sonrisa, llevándose un dedo a los labios en señal de silencio.
Cuidadosamente salió de la cama y se dirigió a su armario para sacar la ropa del día. Toma una camiseta con mangas hasta los codos, de color rosa con mangas y cuello de color gris, jeans grises a juego, y un par de zapatillas deportivas blancas con rosado.
Entró el baño y rápidamente se aseó y cambió el pijama por la ropa.
También recogió su cabello en sus dos clásicas coletas, esta vez con listones rosados; mirándose al espejo se dio cuenta de cuánto había crecido su cabello, ya que las coletas se le caían hacia delante por los hombros hasta la clavícula.

Sintiendo que necesitaba desesperadamente un poco de aire fresco y luz de sol, Marinette guardó su pijama y recogió su pequeño bolso, metiendo dentro su teléfono celular, su llave de la habitación y la pokéball de Ledyba.
Como un recuerdo tardío, agarró una hoja de papel y una lapicera, para dejar una nota a sus novios y que no se preocuparan sí despertaban antes de que ella volviera.

Hecho eso, acarició la cabeza de Chatot como una despedida, y tomó a Ledyba en brazos para salir.
Kagami y Adrien seguramente seguían dormidos igual. Marinette caminó en silencio hasta la puerta principal y salió antes de cerrarla con igual cuidado.

El pasillo fuera de la puerta estaba despejado, pero se podía escuchar el inconfundible murmullo de gente yendo de un lado al otro en los pisos inferiores.

La diseñadora caminó hasta la barandilla del pasillo y se apoyó ahí. Ledyba voló hasta su cabello para dejarle las manos libres —el amanecer se ve hermoso en altamar ¿No lo crees, Ledyba? —comentó, después de una inhalación profunda de la brisa marina. La luz del sol naciente se reflejaba en la superficie del agua y la hacía brillar de una forma única.

"Dy, ba" el tipo insecto y volador asintió con su cuerpo, admirando la vista igual que su entrenadora. Nunca había estado cerca de un cuerpo de agua más grande que un estanque, y era una vista inspiradora a la par que un poco intimidante. Para Ledyba, era solo una muestra de la nueva vida que le esperaba al lado de Marinette "¡Led, Ledy!" el joven pokémon señaló con sus patas hacia dirección en particular del agua que podían ver, llamando la atención de la oji-azul.

Poniendo atención, Marinette fue sorprendida por un montón de destellos rojos moviéndose justo debajo del oleaje, como si un montón de rubíes fueran llevados por la corriente —buen ojo, Ledyba, me pregunto qué será eso ¿Algún tipo de pokémon marino?

— ¿Qué te intriga, Marinette?

La parisina se volvió para ver, detrás de ella, a la coordinadora pelinegra que conocieron la noche pasada —Oh, buenos días, Izzy —la saludó, invitándole a acercarse con un gesto de la mano.

La coordinadora de Kalos caminó hasta su lado, su fiel Umbreon se veía ligeramente adormilado en sus brazos —buenos días, ustedes dos. Se ve que alguien es madrugadora —la mayor saludó y bromeó de vuelta.

Marinette se rió entre dientes —en realidad no. Diría que es la emoción del viaje lo que me dejó el sueño ligero —la desestimó, sin querer compartir sus terrores nocturnos. Hizo que Ledyba la mirara con preocupación.

Izzy pareció darse cuenta, pero no dijo nada al respecto —entiendo, por cierto, ¿Qué era lo que llamaba tu atención? —preguntó de nuevo.

— ¡Oh! Vi unos destellos rojos en el mar —la oji-azul señaló en la dirección que Ledyba le había hecho notar —me preguntaba si serían algún tipo de pokémon.

Izzy entrecerró la mirada hacia donde su nueva amiga le señaló y asintió para ella —sí, parece que podría ser un grupo de Tentacool y Tentacruel.

Marinette repitió los nuevos nombres —Tentacruel y Tentacool.

La pelinegra asintió, sacando su celular de una riñonera morada que reposaba sobre el lado derecho de su cadera. El movimiento hizo que Marinette notara su atuendo, menos formal que la noche anterior, pero teniendo algunas similitudes: leggins negros de cintura alta, bajo un blusón asimétrico de color morado oscuro, con un cuello amplio que dejaba parcialmente los hombros al descubierto, y cuyas mangas seguían hasta la mitad de los antebrazos; las mangas de una sudadera negra se ataban alrededor de su cadera. El collar plateado con la luna menguante permanecía con ella, su cabello estaba completamente suelto, llegando a sus caderas, y usaba botines negros.

"Tentacool, el pokémon medusa. Tentacool absorbe luz solar, la refracta a través del agua que tiene en su interior y la convierte en un rayo de energía. Este Pokémon tiene un órgano que parece de cristal sobre los ojos, por el cual dispara los rayos. Tipo agua y veneno" Marinette escuchó la explicación de la pokémon, observando la imagen que mostraba en la pantalla.

"Tentacruel, el Pokémon medusa tóxica, y la forma evolucionada del Tentacool. Sus numerosos tentáculos le sirven como un arma poderosa. Los usa para capturar presas y las sostiene hasta que se debilitan por el veneno. Tipo agua y veneno"

Marinette prestó especial atención a las formaciones rojizas en sus cabezas, parecían joyas, pero aparentemente eran gelatinosas y flexibles. Distraídamente, se preguntó cómo se sentirán.

—Ahora entiendo, gracias, Izzy.

La coordinadora la desestimó con una sonrisa —me levanté antes para ir a ver cómo pasó la noche Meowth ¿Gustan acompañarnos? —ofreció.

El comentario animó a Marinette. Sus pesadillas habían sacado de su mente los sucesos de anoche, pero ahora, no pudo evitar preocuparse por la condición del pokémon felino —sí, por favor, también quiero ver cómo está.

— ¡Estupendo! ¿Esperabas a alguien o…? —preguntó la de cabello largo, lanzando una mirada hacia las dos puertas correspondientes.

Marinette se encogió de hombros —oh no, creo que todos los demás siguen dormidos, pero dejé una nota en mi habitación, así que si alguien despierta y no me ve allí, seguramente me enviarán un mensaje —la parisina desestimó.

Izzy asintió —está bien, entonces ¿Vamos? —hizo un gesto con la cabeza y ambas se encaminaron hacia el puesto de salud pokémon en el crucero.

Al llegar allí las recibió un enfermero diferente, pero igualmente amable, y el mismo pokémon de orejas grandes de la noche pasada —Buenos días ¿En qué puedo ayudarlas, señoritas?

"Au-di-no"

—Buen día, estamos aquí para ver a un Meowth que trajimos anoche —Izzy tomó la palabra —dijeron que estaría bajo cuidados especiales.

El enfermero alcanzó una tabla con unos cuantos papeles en ella —Ah, sí. El Meowth que sacaron del cuarto de maquinaria. ¿Quién de ustedes es la entrenadora?

—Soy yo —la pelinegra sacó su teléfono y enseñó su licencia de entrenadora. A lo que el enfermero la escaneó con algo parecido a un lector de código de barras.

—Confirmado. Tú y tu amiga pueden firmar aquí para que pasen a verlo —el amable hombre les acercó la tabla con papeles y señaló donde debían firmar. Una vez hecho, él guardó los documentos y abrió una parte del mostrador para ellas —por aquí, por favor —las guío a la puerta que estaba a un lado de la máquina de curación rápida y la sostuvo para ellas.

Detrás de la puerta había un montón de cubículos, más allá, algunas habitaciones más grandes con ventanales en ellas, dónde se podían ver camillas conectadas a equipo médico. El enfermero las llevó a una de esas últimas.
A través del cristal, Marinette e Izzy pudieron ver al pequeño pokémon acurrucado sobre sí mismo; las patas bajo su cuerpo y la cola curvándose a su alrededor. Una manta fina estaba arrugada alrededor de su cuerpo, y había algo que parecía un calefactor portátil cerca.

— ¿Puede decirnos algo acerca de su condición y de cómo pasó la noche? —Izzy preguntó, dejando que Umbreon bajara de sus brazos para poner una mano en el cristal. Marinette hizo lo mismo.

—Estaba un poco desnutrido y con su pelaje en mal estado, pero nada demasiado grave. Se le dio un baño, fue secado minuciosamente, y se le colocó sustento por intravenosa —el enfermero empezó a explicar —también le acercamos un calefactor, ya que en su estado no podía regular muy bien su temperatura corporal. Ha respondido bastante bien… excepto que no está recibiendo mucha comida sólida.

—Luce un poco… triste —Marinette aportó, deseando que Luka estuviera cerca para darles una lectura más precisa, pero la postura totalmente encogida y los ojos bajos, a medio abrir, le dieron esa impresión.

Izzy parecía inclinada a estar de acuerdo —suelen vivir en grupo cuando son jóvenes, incluso bajo el mando de un Persian, su forma evolucionada —comentó, antes de volverse hacia el enfermero — ¿Qué le han dado de comer?

—Comida pokémon, alta en nutrientes. Solo comió un poco, así que luego intentamos con las bayas que generalmente le gustan a su especie. Cuando no funcionó bien, le ofrecimos una variedad de bayas por si tenía algún gusto en particular —el hombre suspiró —pero solo les dio un pequeño mordisco a algunas de ellas.

Marinette miró al pequeño felino con preocupación. Si estaba desnutrido porque no podía conseguir alimento, ¿Por qué no comía ahora que lo tenía?

Izzy, a su lado, zumbó con intriga —puede que tenga una idea. Señor ¿Puede Meowth estar con otros pokémon?

El enfermero asintió —sí, pero recuerden acercarse despacio o podrían asustarlo.

La coordinadora asintió a su recomendación —entendido ¿Vienes, Marinette?

La franco-china asintió sin dudar, así que ambas entrenadoras se dirigieron al interior de la habitación, con sus respectivos compañeros pokémon.
En reacción, las orejas del Meowth temblaron, y sus ojos se movieron hacia ellas con rapidez. Se encogió un poco más en su lugar, pero eso fue lo único que hizo.

—Hola, pequeño —la coordinadora inició, con una voz suave y baja —me llamo Izzy… Estoy segura de que no me recuerdas, con toda la locura que fue anoche, pero mi amiga y yo ayudamos a sacarte de ese lugar al fondo del barco.

Marinette se tensó ligeramente cuando Izzy se refirió a ella como amiga, lo que hizo que Ledyba bajara hasta su hombro izquierdo, donde Marinette pudo acariciarlo con más facilidad.
La única respuesta del Meowth fue asentir, vacilante, con la cabeza, y un maullido bajo.

— ¿Puedo acercarme? —otro asentimiento vacilante, después de un momento, así que Izzy se paró a un lado de la camilla, y le hizo un gesto a Marinette para que se posicionara junto a la otra, que estaba directamente en la línea de visión del Meowth — ¿Tienes frío? —esta vez hubo una negación, sin embargo, el enfermero que las observaba desde la puerta, parecía interesado en el mero hecho de que el pokémon respondiera de buena gana —oh, tengo otra amiga que me gustaría presentarte, creo que ambos se llevarían bien ¿Te molesta? —cuando Meowth notó la pokéball en su mano, parecía un poco más retraído, pero simplemente se encogió y desvío la mirada —está bien, Liepard, ven a saludar.

Marinette vio materializarse junto a ella un pokémon de apariencia felina, pero más grande, sobrepasaba a Umbreon por unos veinte centímetros, quizás.
Tenía el lomo, la parte superior de las patas, y parte de la cabeza cubierta de pelaje corto, de color púrpura con manchas amarillas, el resto del pelaje era del mismo tono amarillo; tenía una cola larga y delgada que terminaba en una forma parecida a una guadaña, un parche de pelaje rosa intenso alrededor de cada ojo, con forma de delineado, y ojos verde esmeralda.
Su porte y mirada hablaban de elegancia y distinción, de forma similar a Umbreon.

Marinette fácilmente podía imaginarse a este pokémon en medio de un escenario.

"Parrr" la pokémon ronroneó suavemente, saludando a Umbreon antes de empujar su cabeza contra la mano de su entrenadora.

—Hey, bonita. Este es el Meowth del que les conté anoche ¿Por qué no te presentas? —Izzy habló mientras rascaba la parte posterior de sus orejas.

Obedeciendo, Liepard se sentó sobre sus cuartos traseros justo enfrente de donde Meowth estaba acurrucado. Su altura le permitió reposar la cabeza sobre el borde de la camilla, y maulló un poco.
El Meowth parecía curioso, e inclinó la cabeza hasta que su nariz alcanzó la de Liepard.
Intercambiaron algunos maullidos hasta que Liepard se movió para saltar a la camilla, aparentemente con el permiso del felino más pequeño, se frotaron juntos y Liepard empezó a lamerlo, en una sesión de acicalamiento.

Marinette no pudo evitar tomarles una foto, porque eran absolutamente adorables, y podía entender porque Izzy quería presentarlos. Las similitudes biológicas probablemente le daban a Meowth algo más de seguridad, mientras que Liepard se veía algo maternal alrededor del pequeño gatito.

"Liepard, el pokémon cruel, y la forma evolucionada de Purrloin" Marinette hizo una mueca ante la descripción. Liepard no parecía cruel en lo absoluto "Liepard es reconocido por su belleza y por usar el elemento sorpresa al enfrentarse a sus oponentes, atacándolos antes de que puedan reaccionar. Es de tipo siniestro"

— ¿Puede darme algunas bayas, por favor? —Izzy solicitó en voz baja al enfermero, quien recogió las mismas bayas que antes intentó darle al Meowth y se las entregó —muy bien, hora de desayunar ustedes dos.

Marinette observó cómo Liepard tomaba una baya y la cortaba en tres piezas con sus garras retráctiles, se comió un trozo y luego empujó los dos restantes hacia el Meowth, maullando en lo que, ella supuso, era una indicación para comer.
Para alivio de los presentes, el Meowth comió sin quejas.

Marinette incluso escuchó algunos ronroneos provenientes del pequeño pokémon.

—Esa fue una buena idea, jovencita —el enfermero comentó.

—Gracias, pensé que Liepard sería una buena compañía para él.

El hombre asintió —si se alimenta adecuadamente, pronto podremos darle de alta.

Marinette e Izzy compartieron sonrisas al oír eso —bueno, aún falta alrededor de una hora para el torneo, puedo dejar a Liepard con él hasta entonces —Izzy razonó — ¿Puede hacerle un chequeo a ella y a los pokémon que ocuparé en las batallas? Para asegurarme que están en su mejor forma —pidió, sacando tres pokéballs más.

El hombre asintió —por supuesto.

—Iremos a desayunar y vendré por ellos antes del torneo, así que, por favor, aliméntelos —después de unas rápidas caricias, Izzy regresó a Umbreon a su pokéball -aunque este no parecía muy contento- y entregó las cuatro balls.

—Por supuesto, que tengan un agradable desayuno, señoritas.

Despidiéndose del amable enfermero, el par de entrenadoras se dirigieron hacia el comedor.

—Así que ¿Algún antojo en particular para el desayuno hoy? —Izzy preguntó, reiniciando la conversación.

Marinette lo pensó por un momento — ¿Tal vez crepas?

La oji-castaña tarareó en acuerdo, mientras sacaba otra pokéball —buena idea, las de fresa y crema de chocolate son estupendas.

Marinette hizo una pausa cuando Noibat salió de su pokéball, viendo cómo acariciaba dulcemente a su entrenadora antes de saludar a Ledyba. Ambos pokémon se posaron en la cabeza de su respectiva entrenadora y empezaron a murmurar entre sí, lo que les causó gracia a las chicas —personalmente prefiero las combinaciones con frutas amarillas, como el mango y el durazno.

Izzy asintió hacia ella —esos también son deliciosos.

La plática ociosa fue interrumpida por una canción de Jagged, interpretada en la guitarra acústica de Luka. Marinette sacó su teléfono mientras Rotom anunciaba la llamada de Kagami — ¿Hola?

Mari-hime, buenos días

—Hola, Gami. ¿Pudiste descansar bien? —preguntó, ligeramente avergonzada.

Descanse ¿Qué hay de tí?

¿A dónde fuiste, Marinetta? —esa fue la voz de Gina detrás de Kagami.

—Salí a ver el amanecer en el pasillo fuera de las habitaciones, pero me encontré con Izzy y fuimos a ver cómo estaba Meowth —la niña explicó —no quise preocupar a nadie, dejé una nota.

Félix la vio. Está despertando a Luka ahora mismo.

Marinette se rió entre dientes —bueno, Izzy y yo vamos de camino al comedor ¿Nos vemos allí para desayunar? —hubo un pequeño momento de silencio antes de que las dos féminas dijeran su acuerdo y que irán a avisar a Adrien y Amelie, respectivamente. Marinette colgó después de eso —nos encontraran allí —anunció a su compañía, a lo que ella asintió.

Justo en ese momento, sopló una corriente de viento particularmente fría. Noibat actuó como una pinza grande para el pelo, sujetando la melena larga de su entrenadora, mientras que Marinette y Ledyba se estremecieron.

—Brr, tal vez debí tomar algo más abrigado, no pensé que haría tanto frío —Marinette mencionó.

Izzy empujó parte de su cabello de vuelta hacia su espalda cuando la corriente cesó —eso es porque estamos cerca de Sinnoh, es una región bastante montañosa y de temperaturas templadas, en su mayor parte —la mayor explicó, desatándose la sudadera negra —ten, puedes ponerte esto —le ofreció la prenda.

Marinette dudó un poco — ¿Estás segura?

En respuesta, la coordinadora se encogió de hombros —claro, no soy muy friolenta, en realidad —ella sonrió.

Finalmente, Marinette aceptó el ofrecimiento y se metió dentro de la prenda, dándose cuenta que era una talla más grande incluso que la misma Izzy, así que instó a su Ledyba a meterse con ella, mientras cerraba la cremallera justo debajo de su pecho. Ledyba se instaló contra su estómago y asomó la cabeza por encima de la cremallera.

—Oh, cielos, se ven adorables —la mayor se rió entre dientes, mientras entraban en el comedor — ¿Apartas la mesa y voy por la comida de los pokémon? —ofreció, a lo que Marinette estuvo de acuerdo.

Unos quince minutos más tarde, Gina y el grupo extranjero encontraron a Marinette sentada con Izzy en el comedor. La más joven escuchaba atentamente a la coordinadora mientras Ledyba, Noibat y Zorua compartían un plato de comida. Junto a ellos había otro intacto que, Gina adivinó, habían tomado para los pokémon de Luka.

—Así que Pantalla de luz y Reflejo serían buenos movimientos para empezar a enseñarle a Ledyba. Umbreon y yo podríamos ayudarles al principio, si quieres…

— ¿Qué es esto? ¿Recibiendo tutoría, Marinetta? —Gina bromeó, acercándose para poner las manos sobre los hombros de su nieta, lo que sorprendió a ambas chicas, tan metidas en su conversación.

Marinette se rió entre dientes —Izzy se ofreció a darme sus impresiones de nuestra batalla de anoche, y sugerencias para el entrenamiento de Ledyba —ella respondió —buenos días a todos.

—Buenos días —la coordinadora replicó, enderezándose en su silla.

El grupo correspondió a sus saludos, empezando a ocupar las sillas vacías, aunque Izzy se dio cuenta de que la mayoría observaba a Marinette con algo de preocupación y/o cautela por unos instantes. La pelinegra se preguntó si tenía que ver con su temprano despertar o solo estaban preocupados de que haya estado a solas con quién aún era una extraña para el grupo.
Intentando apartar eso de su cabeza, le señaló a Luka el plato de comida para Chatot y Totodile, lo que él músico agradeció y llamó a su tipo agua para que ambos pudieran desayunar, antes de que todos buscaran su propia comida. Mientras tanto, Kagami le pasó a Marinette una sudadera con capucha rosada, por lo que la franco-china se quitó la prenda prestada y la regresó a su dueña.

— ¿Dónde están el resto de tus pokémon, Izzy? —Amelie preguntó amablemente, después de un sorbo de su taza de té.

La coordinadora bajó su bocado con un sorbo de chocolate antes de responder —en el puesto de salud, para un chequeo rápido. Marinette y yo pasamos a ver cómo estaba el Meowth antes de venir aquí, así que los dejé allí.

— ¿Y cómo está? —Adrien preguntó rápidamente.

La oji-castaña les explicó lo que les había dicho el enfermero, y Marinette complementó la idea de Izzy al presentar a Meowth con su Liepard.

Gina comentó que había sido una buena idea dejarle compañía al pokémon en recuperación y luego continuaron con una charla ligera sobre lo que harían después del torneo, mientras terminaban el desayuno. Aparentemente, Izzy y el chico que la esperaba en Canalave estaban pensando pasar el día disfrutando de la ciudad, quedarse en el centro pokémon por la noche y luego partir hacia Jubileo por la mañana.

—Bueno, faltan unos quince minutos para que el torneo inicie. Creo que iré por mi equipo y los veré en el campo de batallas —Izzy dijo, mientras se levantaba de la mesa.

Adrien la miró, un poco inquieto — ¿Te importa si te acompaño? También quiero ver cómo está el Meowth.

Kagami, Félix y Amelie miraron con algo de sorpresa al ex-modelo por su petición, pero la coordinadora accedió rápidamente —a mí también me gustaría ir —la dama británica añadió, colocando una mano en el hombro de su sobrino.

—Nosotros nos dirigimos al área de batallas. Los niños les guardarán un lugar entre el público —Gina ofreció, a lo que el grupo estuvo de acuerdo y se separó momentáneamente.


En el puesto de salud pokémon, el enfermero los recibió con la agradable noticia de que Meowth estaba comiendo adecuadamente en compañía de Liepard. Adrien y Amelie entraron a verlos mientras Izzy recuperaba sus pokéballs y liberaba a Umbreon nuevamente. Una vez alcanzó al par de rubios, encontró la curiosa vista de Amelie sentada en la camilla del Meowth, acariciando cuidadosamente a dicho pokémon, bajo la mirada atenta de Liepard.

Era una vista adorable cómo el gatito en recuperación parecía derretirse en los mimos de la mujer.

Liepard saltó fuera de la camilla para reunirse con su entrenadora, recibiendo mimos y agradecimientos de parte de esta, lo que hizo a Liepard ronronear a cambio.
Izzy disfrutó de suave retumbar contra su piel hasta que Adrien se acercó y pidió permiso para acariciarla también.

—Es bueno que pidas permiso al entrenador, pero recuerda que también debes preguntar al pokémon para tocarlo, Adrien —instruyó Izzy, después de dar su consentimiento.

Asintiendo, el oji-esmeralda estiró una mano cerca del pokémon cruel —hola, Liepard ¿Puedo acariciarte?

La pokémon parecida a un guepardo olfateó brevemente la mano ofrecida, solo para sorprender a su entrenadora cuando empujó dicha mano con su cabeza, exigiendo atención con una pequeña sonrisa, mientras su cuerpo que curvaba para frotarse contra la pierna del chico —bueno, mira eso. Liepard no suele amistarse con los extraños fácilmente —Izzy mencionó, llevándose una mano a la cadera.

Adrien se rió entre dientes, preguntándose si algo de eso era causado por su uso del miraculous del gato. No estaba seguro ya que nunca tuvo la oportunidad de pasar tiempo con gatos domésticos, pero era su mejor suposición.

— ¿Necesita quedarse o podemos llevarlo con nosotros? —la azabache le preguntó al enfermero.

—Le daremos el alta y puedes llevártelo, pero si notas cualquier cosa inusual tráelo de inmediato, o llévale a un centro pokémon —el hombre instruyó —y definitivamente no está listo para batallas.

La coordinadora asintió —me lo imaginé. Bien, será mejor que nos vayamos ya o llegaremos tarde a la competencia —con eso resuelto, Liepard fue devuelta a su pokéball, y los tres salieron de la enfermería con Meowth aún en brazos de Amelie y Umbreon caminando junto a su entrenadora, visiblemente más despierto — ¿Espero que no les importe quedarse con Meowth durante la competencia? No creo que sea cómodo para él estar tan cerca de las batallas y es preferible que permanezca fuera de su pokéball, por ahora.

Adrien respondió inmediatamente — ¡No nos molesta! ¿Verdad, tía Amelie?

La mujer se rió entre dientes, pero confirmó lo dicho por su sobrino. Mientras una voz, por los altoparlantes, llamaban a todos los entrenadores participantes a reunirse en el área de batallas —las gradas están por aquí —la coordinadora señaló — ¡Deséennos suerte! —añadió, mientras corría hacia un pasillo adyacente.

Meowth maulló hacia ella con un poco de entusiasmo.


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Conteo de palabras: 8260


Manu: Pues mira, espero que hayas disfrutado del coqueteo entre Félix y Luka, del momento LukaFeliNette yéndose a dormir.
Gracias por siempre leer y comentar.

Viper Couffaine: Gracias por el apoyo, y por siempre leer y comentar. Saludos!