Capitulo 3: Conflicto.

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La vida de la familia Loud no tardó en normalizarse luego de un tiempo, Lincoln ahora ejercía el rol de amo de casa ya que a diferencia de Sid, quien no tardó en conseguir trabajo en una empresa dedicada a la robótica como ingeniera, nadie quería contratar a un ex dibujante de manhua sin experiencia en ninguna otra cosa, uno de los beneficios de que tu pasión guie tu vida.

No se quejaba, podía pasar mucho más tiempo con su esposa e hija que antes, ver sus caras de felicidad cuando probaban su comida alegraba sus días y aun podía seguir dibujando en su tiempo libre. Al principio no fue nada fácil y se vio superado por los deberes en más de una ocasión, pero con la ayuda de Sid y el internet pudo aprender los secretos de un amo de casa, ahora sentía un gran respeto por las personas que se dedicaban a esto y lo hacían ver sencillo.

A pesar de no ser una gran maravilla el salario de Sid era más que suficiente para ellos tres, estaban a nada de alcanzar la estabilidad económica que tanto necesitaban en ese momento, no podían darse muchos lujos pero eran felices. Por el lado de Ling sus días eran pacíficos por decirlo de alguna manera, la escuela ya no le parecía tan mala gracias a sus primas y a los amigos que había hecho, en especial Lupa que se había convertido en su mejor amiga.

Los estudios seguían siendo un problema sin embargo con la ayuda de la srta. Wallace, la maestra que conoció en su primer día, estaba mejorando un poco por ese lado. Al comienzo le temía pero con el tiempo vio que en realidad era una muy buena persona, a pesar de ser estricta era muy querida por sus estudiantes, siempre estaba dispuesta a escuchar si tenían un problema o no entendían algo de la clase.

Con los demás profesores no tenía problemas, bueno tal vez con el profesor de química, no era su culpa que él no hablara en un idioma entendible para ella ¿Qué rayos significa Angström? Y ni hablar de esas formulas raras que parecían escritas en una lengua antigua y perdida.

—¿Entonces eres como una especie de Jet Li? —preguntó Liby.

—Prefiero a Bruce Lee pero si —

—Wooow~~ eres fantástica Ling —suspiró una chica llamada Frankie viéndola con adoración, ella era una linda pelinegra amante del manga/anime que conoció en la clase de literatura, se hicieron amigas casi al instante.

Ling, Frankie y sus primas comían su almuerzo en el área exterior de la escuela, en una de las varias mesas que habían allí, el clima era excelente para comer afuera. Les hablaba un poco sobre su vida en las artes marciales, con excepción de sus padres en el pasado no les pudo decir mucho a ellas o a otras personas porque sus maestros se lo prohibieron, pero eso ya no importaba mucho ahora que se había mudado.

—Lo practicas desde muy pequeña ¿no? —comentó Lupa con la boca llena.

—Sip, desde los cinco años —reveló Ling con orgullo, sorbió con ganas su sopa de fideos, la otra albina silbó con admiración.

—Entonces eres toda una experta en patear traseros ¿eh? —Lupa le dio leves codazos en el costado a Ling haciéndola reír.

—Como una femme fatale del kung fu, una muy sensual y hermosa —añadió Frankie babeando un poco, se imaginaba a una Ling adulta golpeando mafiosos.

—Naaah para nada, todavía tengo mucho que aprender —respondió Ling un poco avergonzada.

—¿Estas bromeando? ¡eres increíble! ¿Qué estilo practicas? ¿tigre, mantis, la palma de buda o el clásico estilo de la grulla? —Lacy imitaba torpemente las posturas de dichos estilos.

—Jajaja no es ninguno de esos prima Lacy. Me enseñaron wing chun, choy lee fut y muay thai, también hago gimnasia desde los siete —explicó Ling—. Es un buen ejercicio para desarrollar flexibilidad y fuerza muscular.

—Cielos ¿Cómo hiciste para aprender tres artes marciales en tan poco tiempo? —inquirió Frankie.

—Fui estudiante de tres hermanos que tenían una escuela cerca de donde vivía, eran algo mayores pero muy fuertes, fueron unos maestros excelentes —Ling recordó a sus queridos maestros, esperaba que estuvieran bien—. Actualmente estoy perfeccionando mi propio estilo, todavía no está completo pero cuando lo este será algo brutal.

—Hmm interesante, háblame más sobre el estilo en el que estás trabajando —Liby sacó una pequeña libreta del bolsillo de su falda.

—¿Y esa libreta? —preguntó Ling.

—Déjala ser, son cosas de ella —le respondió Lupa.

—Okeeey, bueno es una historia interesante, un día estaba… —

—¡Ya déjame en paz Paul! —un gritó de enojo interrumpió la historia de Ling.

A un par de metros frente a ellas una chica estaba siendo hostigada por un chico rubio, ambos parecían ser de último año, Ling reconoció al chico como uno de los integrantes del grupo que le hacía la vida de cuadritos a todos.

Algo que perturbó la paz de sus días fue tener que voltear la mirada cada vez que veía a la pandilla de matones hacer de las suyas, eso la asqueaba de sobremanera, apretar los puños y los dientes para "no cagarla" como diría Lupa vulgarmente.

«No puede ser ¿de nuevo?», pensó Ling con fastidio.

—Vamos Jenny la chica se me abalanzo, yo solo le di lo que quería —El chico la tomó del brazo para que no se fuera.

—¡Eres un cerdo, no es la primera vez que me haces esto. Dios fui una imbécil al dejar a mi novio por un perro como tu! —le recriminó Jenny tratando de liberarse.

—¿Qué? ¿ahora te sientes mal por ese infeliz? No te quejabas tanto cuando te follaba a sus espaldas y gemías como la zorra que eres —replicó Paul con una sonrisa burlona.

De la nada una fuerte bofetada cayo en la mejilla derecha de Paul, el chico veía con incredulidad a Jenny mientras la chica de cabello castaño le devolvía la mirada con ira, la cara de Paul se deformó en una expresión de furia, apretó con fuerza el brazo de Jenny causando que esta se quejara por el dolor.

—¡¿Qué te pasa? suéltame, me estás lastimando! ¡Alguien, ayuda, que alguien me ayude por favor, quítenme a este loco de encima! —

Jenny miró con horror cómo todos simplemente apartaron la mirada, sus intentos eran inútiles, nadie iba a ayudarla, lo sabía, aun así tenía la esperanza de que alguien dejara ese estúpido miedo de lado y la ayudara.

Mientras eso pasaba Ling apretó sus puños tan fuerte que sus nudillos se blanquearon, sus ojos se negaron a dejar de mirar, ya no querían hacer eso, su cuerpo tuvo un pequeño espasmo cuando la chica fue abofeteada, si… tuvo suficiente de no hacer nada.

Ling se puso de pie sin apartar la mirada de la pareja, esto hizo que sus acompañantes se alarmaran e inmediatamente se levantaran de sus lugares.

—¡Oye Ling ¿Qué crees que haces?! —Lacy detuvo a Ling sujetándola del brazo.

—¡¿Enloqueciste?! Si vas solo te causará problemas ¡no vayas, no quiero perderte, no he tenido una amiga desde jardín de niños! —suplicó dramáticamente Frankie aferrada a sus piernas, una vista un poco patética la verdad.

—No se preocupen, no haré nada estúpido —aseguró Ling dándoles la espalda.

—Ling enserio no creo que sea un buena idea que... —

—Tranquila prima Lupa —La calmó Ling poniendo una mano sobre su hombro—. ¿Podrías hacerme un favor?

—S-si claro ¿Qué necesitas? —

—Conoces a la srta. Wallace ¿cierto? Búscala y tráela aquí, que sea rápido —solicitó Ling.

Lupa asintió y a paso veloz fue en busca de la maestra, Ling miró a las chicas que la detenían, la cara de Liby le decía que estaba totalmente en contra, les sonrió enormemente y les habló.

—¡Descuiden, todo estará bien! —Ling levantó su pulgar y con eso las chicas la liberaron, por alguna razón supieron que así sería.

—Más te vale —Liby y Lacy le dieron un golpecito en el brazo, Ling rio antes de alejarse.

«Ya tuve suficiente de esta estupidez», los ojos dulces de Ling se tornaron fieros, existían otras maneras para encargarse de bastardos como ese a parte de usar los puños, todo estaría bien siempre y cuando no lo golpeara ¿cierto?

De regreso con la pareja después de la bofetada la chica empezó a retorcerse para liberarse, era inútil, Paul la tenía fuertemente agarrada de ambos brazos.

—¡¿Quién te crees que eres para pensar que puedes tocarme?! ¡No eres más que una sucia ramera! —Paul se preparó para golpear de nuevo a la chica, Jenny cerró sus ojos esperando el golpe.

—¡Ya basta! —

Al escuchar esa voz, desconocida para ella, abrió los ojos. Una chica peliblanca estaba de pie a un metro y medio de Paul, nunca la había visto hasta ahora, el chico se dio la vuelta y cuando la miró no pudo evitar bufar.

—¿Y quien mierda eres tú enana? —preguntó con enojo.

—Eso no es importante. Vi lo que hiciste, deja en paz a la chica, ahora —demandó Ling mirando atentamente cada movimiento que hacía Paul.

—¿Y que harás si me niego anciana? —Sonriendo con burla tronó sus nudillos.

—Creo que... ¿intentar apelar a tu lado bueno? —declaró con duda.

—Pff hahahahaha —Paul empezó a reírse a carcajadas por la ridícula respuesta de la chica—. Escucha enana se nota que eres nueva así que te daré una advertencia…

—¡Apapapa! Ahórrame tu parloteo ¿quieres? —interrumpió Ling al chico—. Además ya sé lo que vas decir, alguna idiotez que justifique tu dependencia a tus "amiguitos" e incapacidad de defenderte sólito ¿me equivoco?

—Te crees muy valiente ¿no es así? puta enana de mierda —gruño Paul, las venas se resaltaban en su cuello.

—Uuuy~ ¿toque un punto sensible? —preguntó la albina socarronamente—. ¿El hombrecito se ofendió?

—¡Voy a darte una paliza! —rugió Paul y olvidándose de Jenny cargó contra Ling.

«Muy bien Ling es algo sencillo, solamente no lo golpees», Paul realizó un largo combo de puñetazos, Ling empezó a esquivar y bloquear cada uno de los golpes.

Se movía de tal forma que parecía que los evitaba por pura suerte o su propia torpeza; tropezaba, giraba, se agachaba, saltaba y se inclinaba de forma exagerada, como si de una de las hilarantes coreografías de lucha de Jackie Chan se tratara.

«Así que sabe de boxeo ¿eh?», la albina estudiaba los movimientos de su agresor mientras eludía sus golpes, «La posición de sus puños no es la adecuada, no mueve su cadera cuando golpea y hace demasiados movimientos innecesarios»

Por estas y otras cosas supo que era un completo novato, seguramente apenas estaba iniciando con lo básico ¿su entrenador sabrá la clase de persona que es? Esperaba que no, no hay mayor vergüenza y deshonra para un maestro que su estudiante obre mal usando lo que él le enseño.

—¡Deja de moverte tanto pequeña perra! —Paul no dejaba de atacar, cada vez que su puño parecía que impactaría la chica se movía de forma extraña para evitarlo o desviarlo ¡era ridículo!

—No puedo hacer eso, el objetivo de esquivar es no dejar que me golpeen —Ling se deslizó entre las piernas de Paul y se puso detrás de él—. ¿Dónde estaría lo divertido si te lo dejo tan fácil?

Con el pie le dio un empujón en el trasero que lo desconcertó bastante, casi lo hizo caer, Paul gruñó con ira y se giro bruscamente reanudando su ataque con más ferocidad que antes. En un momento Ling usó su codo para interceptar uno de los puñetazos del chico, Paul gritó una grosería mientras se agarraba la mano afectada.

—Uuh aah eso debió doler ¿quieres un poco de hielo? —Ling se lo estaba pasando en grande, jamás imaginó que imitar a Jackie Chan sería tan divertido.

—H-hija de puta —Paul sujetaba su mano adolorida, sus dedos estaban entumecidos, esperaba no haberse roto nada.

—¿Disculpa? Mi madre es una mujer decente —reclamó con fingido enojo—. Ahora te sugiero que te detengas, tu desempeño es mediocre, jamás podrás golpearme.

—¡Ya cierra la boca perra! —Ignorando el dolor en su mano izquierda lanzó golpes a diestra y siniestra, pero ninguno podía darle a esa chica, «¡¿por qué mierda no puedo golpearla?!»

Los estudiantes en el patio miraban incrédulos la escena que presenciaban, esa niña de cabello blanco estaba jugando con uno de los chicos más problemáticos de la secundaria, y él ni siquiera se daba cuenta, a lo lejos oculta detrás de una pared una chica pelirroja grababa todo con su celular.

Por el rabillo del ojo la ojiazul visualizó a Lupa salir del edificio casi arrastrando a su maestra, en ese preciso momento Ling dejó de moverse por completo permitiendo que un fuerte puñetazo se estrellara contra su mejilla, cayó al suelo quejándose por el escozor en su cara, todo ante la atónita mirada de sus primas, Frankie, los estudiantes y la Srta. Wallace.

—¡Liiiiing! —gritó Frankie con horror antes de desplomarse sobre el suelo, Liby y Lacy dejaron salir un grito ahogado.

—¡Ja toma eso mierdecilla! —festejó Paul.

El rubio se acercó a ella y la levantó por el cuello de su camisa, los pies de Ling dejaron de tocar el suelo, a pesar de ser pequeña y delgada debía admitir que la chica era pesada.

Ver el dolor reflejado en su rostro y su mejilla hinchada lo hizo sonreír.

Ling podía saborear la sangre en su boca, algo muy familiar para ella, el golpe la dejó un poco desorientada, fue más fuerte de lo que espero pero seguía consiente. Sus manos se posaron sobre las muñecas de Paul y lo vio a los ojos, él se veía muy feliz.

—Así que jamás podría golpearte ¿verdad? ¿No dices nada ahora? jajaja —

—He… hehehehe —la risa de Ling confundió a Paul—. Ya sea en China o Estados Unidos, que sepan pelear o no, sean mujeres o hombres, todos ustedes son igual de tontos jejeje.

—Qué estupideces estás diciendo ¿acaso te golpeé tan fuerte que se te movió el cerebro? —

—Como diría mi tía Leni, como que estás jodido ahora —Al terminar la oración su sonrisa desapareció para dar paso a una cara de absoluto terror, Ling miró a su maestra por encima del hombro de Paul—. ¡Srta. Wallace por favor ayúdeme!

El grito de Ling hizo reaccionar a la Srta, Wallace cuya mirada se ensombreció, su sangre hirvió y venas aparecieron en sus cienes, que uno de sus estudiantes fuera abusado en su presencia era algo que no toleraba, era inconcebible, el rubio al estar de espaldas no notó a la imponente maestra acercarse.

Los estudiantes bajaban la cabeza en señal de miedo y respeto a su paso, sus fuertes pisadas hicieron que sus estómagos dieran un vuelco; existía una regla no escrita en la secundaria Royal Woods que hasta los chicos problemáticos conocen, una que jamás debes romper.

Nunca, por ningún motivo, hagas enojar a la Srta. Wallace.

—¿Pero qué mierd... —Paul no pudo terminar, se quedo mudo.

Su sangre se heló, sintió una presencia tan aterradora e intimidante que soltó a Ling por el nerviosismo que lo invadió, sudó frio cuando una pálida y fría mano de uñas negras cayó sobre su hombro, una voz de ultratumba se oyó muy cerca de su oído, tan gélida e inexpresiva que le causó un escalofrió en la columna.

—¿Qué creé que le está haciendo a mi alumna joven Volkav? —

Paul giró su cabeza pausadamente y se encontró con los ojos de un demonio, no, del diablo mismo, el miedo se apoderó de su cuerpo y con sumisión bajó su cabeza.

—P-profesora, que gusto verla —tartamudeó Paul, su cuerpo de pronto parecía hecho de gelatina.

—Quisiera decir lo mismo joven Volkav —Contestó la maestra, su tono no cambió—. ¿Podría contestar mi pregunta?

—Nosotros s-solo estábamos…

—¡Maestra Wallace! —Ling se levantó y se ocultó detrás de su maestra—. Él golpeó a la chica de ahí, traté de ayudarla, hablar con él, pero no me escuchó y me golpeó.

Ling apretó la tela del pantalón de vestir de la maestra temblando ligeramente y lagrimas de cocodrilo para darle más veracidad a su actuación, su prima Leia se sentiría orgullosa si la viera ahora.

La mujer puso su mano libre en la cabeza de su estudiante, acarició levemente y habló usando un tono completamente diferente, era suave y cálido, la mirada en su rostro inexpresivo transmitía calma.

—Tranquilícese señorita Loud, guarde esas lagrimas para una ocasión que si las ameriten. Todo está bien ahora, yo me haré cargo de esta lamentable y penosa criatura —La maestra agarró con fuerza la oreja de Paul haciéndolo chillar—. Señorita Carson ¿se encuentra bien?

—Si maestra, gracias a esta chica —

—Me complace saberlo —La Srta, Wallace miró Ling—. En cuanto a usted señorita Loud le sugiero que vaya a la enfermería cuanto antes, esa mejilla no ve muy bien, si se siente mal llamaré a unos de sus encargados para que…

—¡No! Quiero decir no se preocupe maestra, estoy bien, la verdad no duele tanto —Ling soltó el pantalón de su profesora, el dolía el cachete pero había logrado su cometido sin pelear, al menos por el momento.

—Muy bien. Venga conmigo joven Volkav, también usted señorita Carson, el director querrá escuchar su historia —La mujer se llevó de la oreja de Paul, el chico se quejaba y los demás trataban de no reírse por lo que veían.

—Ling ¿cierto? —preguntó Jenny, la chica asintió—. Gracias.

Le dijo con una sonrisa Jenny antes de seguir a la maestra, Ling solo pudo devolverle la sonrisa mientras se despedía de la chica, eso hizo que el golpe valiera la pena.

Mientras tanto aquella chica que grabó el acontecimiento guardó su celular.

—Parece que la nueva no es tan simplona después de todo —

Antes de irse le dio una última mirada a Ling, debía obtener un poco más de información, y conocía al idiota perfecto para la tarea.

—¡Eso fue de locos, como ver una película de kung fu en la vida real jajaja! —dijo Lacy saltando sobre la espalda de Ling haciéndola reír—. Pero te golpearon ¡así que toma!

Lacy le dio un leve golpe en la cabeza.

—Concuerdo con Lacy, ni siquiera tuviste que golpearlo. Apuesto a que ese tipo esta muy "kung fundido" en este momento jajaja ¿entienden? —Liby cargaba a una Frankie todavía inconsciente—. Pero ya enserio ¿por qué dejaste que te golpeara?

—Jejeje lo siento, fue la única vía no violenta que encontré —Ling se rascó la parte de atrás de la cabeza—. Aunque no sea mucho, sé que la maestra Wallace podrá hacer algo con ese chico.

—¡Ling ¿estás bien?! ¡¿te sientes mareada?! ¡mira tu cara, no te tiró ningún diente ¿verdad?! —Lupa llegó corriendo y al instante revisó a Ling por todas partes, al ver la burlona sonrisa de Lacy se recompuso aclarando su garganta—. Digo, que bueno que ese marica pega como niña.

—Sabes que se necesita más que eso para vencerme prime Lupa, además gracias a ti el plan funciono a la perfección —Ling se abrazó a Lupa por los hombros—. Eres fabulosa, por eso te confíe la parte más importante.

Lupa se sonrojó levemente y presionó un dedo en la mejilla inflamada de la chica.

—Dijiste que no harías nada estúpido, lo que hiciste fue algo muy estúpido —Le reclamó Lupa.

—¡Auch prima Lupa, duele mucho ¿sabes?! —

—Pero lograste lo que querías, buen trabajo —Entonces la gótica procedió a acariciarle la mejilla haciendo ronronear un poco a Ling, la mano de Lupa era fría pero muy suave, aliviaba el dolor en su cara.

—Por cierto buena actuación la que hiciste ahí Ling, creo que te mereces un Oscar —comentó Liby, sacó una calcomanía de un Oscar de quien sabe dónde y se la pegó a Ling en su camisa.

—¡Wow genial! La prima Leia me enseño a hacer eso, fue hace mucho así que temía que no fuera tan creíble —Lupa gruñó por lo bajo al escuchar ese nombre—. ¿Sigues resentida con ella por lo de tu pastel?

—La verdad Ling, Leia hizo algo mucho peor que lo del pastel —habló Lacy.

—Veras ella…

—Suficiente parloteo, llevemos a Ling a la enfermería, su mejilla está horrible —interrumpió Lupa abruptamente empezando a caminar.

"¿Qué más paso entre ellas dos?" se preguntaba Ling viendo a su prima entrar al edificio.

En la tarde luego de que las clases terminarán Ling estaba esperando a que su padre viniera por ella, sus primas y Frankie se habían ido hace un rato por lo que estaba aburrida. Tenía un pequeño vendaje en su mejilla, una carita feliz dibujada regalo de Lacy la adornaba, según ella eso aceleraría el proceso de sanación.

Por petición de Ling no contactaron con sus padres por lo que le paso, entre menos supieran ellos de eso mejor, así podría inventar una historia que explicase el golpe y que fuera creíble.

—¿A qué hora vendrá papá? Ya quiero ir a casa, tengo hambre —se lamentó Ling.

—¡Oye anciana! —

Ling se dio la vuelta y nuevamente vio a Paul o "el chico con el apellido raro" como ella lo llamaba, esta vez venía acompañado, cuatro chicos y cuatro chicas con "cara de malos". La albina rodó los ojos con fastidio, sabía que no sería tan fácil, estos bastardos siempre complican las cosas.

—Vamos amigo tuve un día largo, estoy cansada —Habló cansinamente viendo a Paul y al grupo acercarse—. Mi papá no tardará en llegar, mejor olvidemos que este asunto paso y cada quien para su casa ¿si?

—¿De verdad creíste que podrías irte tranquila luego de lo que me hiciste? Me suspendieron tres semanas por tu culpa maldita —reveló Paul.

—Que resentido eres, además fue tu culpa no mía, tu te lo buscaste por ser un… una mala persona —Prefirió no insultar, eso solo empeoraría las cosas—. Solo olvídalo y deja que el tiempo lo cure.

—Mmm déjame pensarlo... naah quiero ver como te muelen a golpes —Paul chasqueó los dedos y el grupo la rodeo, el chico se apartó para ver el espectáculo desde un lugar seguro.

—Somos gente civilizada, estoy segura que podremos arreglar esto si hablamos —Ling no le quitaba los ojos de encima a ninguno—. Los invito a un jugo ¿Qué dicen?

—¿Ah si? ¿De que sabor? —preguntó una de las chicas, rápidamente recibió un escarmiento de otra.

—No estamos aquí para negociar lindura —declaró un chico preparando sus puños, los demás hicieron los mismo.

No podía pelear en la escuela, eso fue lo que sus padres le ordenaron, pero las clases ya habían terminado y la secundaria cerró, eso significaba no había escuela y por lo tanto esa orden era invalida en ese momento, esto hizo que la peliblanca sonriera dejando ver su prominentes caninos.

—Si no quieren hablar, entonces… —Agitó un poco sus brazos y piernas, hizo unos pequeños estiramientos y su mirada se afiló—. Voy a tener que aplastarlos.

El primero no se hizo esperar y lanzo un puñetazo que fue detenido fácilmente por Ling, el chico trató de retraer su brazo pero no pudo, la albina lo tenía firmemente sujetado.

—Ya me golpearon este día… y no me gustó —Ling jalo al chico hacía ella y lo puso a dormir con un poderoso codazo a la barbilla, soltó su brazo dejándolo caer al suelo—. ¿Quién sigue?

Los demás se abalanzaron contra Ling y terminaron igual o peor que el primero, la ojiazul poseía la potencia y velocidad de un relámpago, solo uno de sus golpes era suficiente para hacerlos caer de rodillas por el intenso dolor. Sus ataques eran inútiles, ninguno de ellos podía acertar un golpe, Ling predecía todos y cada uno de sus movimientos.

Ling trataba de no perder su concentración y ser precisa, pelear con multitudes no era lo suyo, usaba todo lo que aprendió en gimnasia para eludir los golpes de tantos a la vez. También debía tener cuidado de no excederse, golpearlos solo lo suficiente para que no siguieran atacándola; los restantes al verse superados por la fuerza de Ling retrocedieron.

—¡¿Qué hacen idiotas?! ¡ataquen! —exclamó Paul.

—¡No podemos! —respondió una chica.

—¡Es muy fuerte! —comentó el chico más grande, un tipo gordo bastante alto.

—¡Y rápida! —añadió otra chica.

—¿Enserio van a escuchar a ese cobarde? —Ling señalo a Paul—. Literalmente esta ahí parado haciendo nada viendo como los golpeo.

—¡Cállate, no la escuchen y acaben con ella! —gritó el rubio.

Las dos chicas restantes cargaron contra ella solo para que sus golpes fueran desviados y Ling las golpeara en sus costados, cayeron por el punzante dolor en sus costillas.

—Ahora solo quedas tu, dime gordito ¿has visto invicto 3? —comentó Ling, el chico más grande empezó a atacarla—. ¿Quieres ver la patada de Yuri Boyka en la vida real?

Ling esquivaba los grandes puños del chico con agilidad, le dio un poderoso rodillazo en el vientre que lo obligó a inclinarse, ese momento dio un gran salto girando su cuerpo y realizó una potente "guyver kick" que lo noqueó al instante.

—Y esa fue, gracias gracias muchas gracias son muy amables —Ling hizo unas cuantas reverencias a un público imaginario antes mirar a Paul—. Sigues tu.

El chico quiso escapar pero Ling le quitó un zapato a uno de los chicos en el suelo y lo lanzó con todas sus fuerza, el zapato le dio directamente en la cabeza, el impacto fue tan fuerte que el chico cayó al suelo.

—¿A dónde crees que vas? —Ling le dio la vuelta y se posicionó encima de él—. Tu y tus amigos me tienen bastante fastidiada ¿sabes?

—Me alegro —Paul le escupió en la cara, Ling frunció el ceño y le dio puñetazo que le hundió la cara —. ¡Aaarrgg perra!

—Ese fue por golpear a esa chica —Luego de dio otro igual de fuerte—. Ese por por todo los insultos, y este por indirectamente insultar a mi madre.

Otro puñetazo cayó sobre el rostro de Paul, fue tan fuerte que le tiró un par de dientes, el rubio pensó que eso sería todo, que lo soltaría y se iría… pero Ling estaba lejos de terminar.

—¿Por qué siempre me los encuentro a dónde quiera que voy? Quitándole la paz a todos, usando su fuerza para abusar de las personas —gruñó Ling dándole otro contundente puñetazo, la nariz de Paul crujió y Paul gritó de dolor—. Gente mala como ustedes son una plaga, le hacen mal al mundo, a las personas... y todas las plagas deben ser exterminadas.

La albina levantó su puño una vez más lista seguir golpeando a Paul, ese era el verdadero problema de Ling, la razón por la que la expulsaron y cambiaron de escuela varias veces, y la principal preocupación de sus padres.

—P-por favor, perdóname, ya no más —Paul apenas podía hablar, le dolía tanto que lagrimas salían de sus ojos.

—¿Perdonarte? Eres malvado, y la gente malvada no merece piedad —

Hace mucho tiempo personas muy malas le hicieron un daño irreparable a su familia, jamás sintió tanta ira como en aquella ocasión, y esa furia se quedó dentro de ella. Cuando a sus ojos alguien es malvado esa ira sale, normalmente puede mantenerla bajo control, pero cuando la presionan puede ser muy peligroso para la parte receptora.

Antes de que siguiera golpeando a Paul alguien sujetó su muñeca con fuerza, Ling chasqueo la lengua y se dio vuelta para deshacerse del idiota, pero al encontrarse a su padre viéndola con reproche toda su ira se esfumó al instante.

—Papá —musitó Ling sorprendida.

—¿Qué crees que estás haciendo Ling Bo? —Lincoln estaba enojado, la albina lo supo de inmediato por su tono de voz, el albino soltó su muñeca—. ¿Qué fue lo que te dijimos?

Escondida entre unos arbustos la misma chica pelirroja dejó de grabar al ver que el show termino y salió de la escena, pudo obtener un excelente material, su jefe estaría complacido.

—Ellos me atacaron, traté de razonar con ellos pero no quisieron escucharme —explicó Ling, Paul y su grupo aprovecharon ese momento para escapar—. Mamá dijo que podía defenderme si me atacaban.

—Entonces por qué no simplemente los asustaste, mira tu mano, no tenías que ir tan lejos —Ling vio la mano que usó para golpear a Paul, sus nudillos estaban ensangrentados, bajó la mirada y Lincoln suspiró—. Sube al auto, hablaremos de esto cuando Sid este presente.

Padre e hija subieron al vehículo y partieron rumbo a su hogar.

«Creo que ya no necesitaré inventar una historia», Ling toco levemente el vendaje en su mejilla.

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Dos horas después en un deshuesadero abandonado un chico pelirrojo de ojos verdes miraba uno de los videos que la pelirroja grabó ese día con mucho interés, específicamente el que grabó después de clases.

—Sucedió en el almuerzo, al parecer el tarado de Paul se puso violento con su nueva novia y esta chica la defendió —comentó una de las chicas reunidas en el lugar.

—¡¿Vieron la forma en que bloqueó los golpes?! —dijo un chico gordo.

—¡Una locura amigo! —dijo otro.

—Hey Paul ¿Qué se siente que una de primer año te saque la mierda? ajajajaja —se burló una chica con el cabello teñido de purpura.

—¡Cierra la boca idiota ¿por qué no vas y lo averiguas?! —refutó el rubio sentado en el techo de un auto oxidado, se ponía una bolsa de hielo en la cara.

—Entonces ¿Qué opinas jefe? —preguntó la chica pelirroja.

—Tienes algo muy bueno aquí, jamás imagine que la nueva supiera usar sus puños, y lo hace muy bien... excelente —El chico pelirrojo sonrió de oreja a oreja mostrando su afilada dentadura—. No puedo espera a conocerla personalmente.