Capítulo 4: Las consecuencias de tus acciones.
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—¡No puedo creer que volvieras hacer lo mismo, confiamos en ti! —Sid caminaba de un lado a otro mirando molesta a su hija—. ¡Qué vamos hacer si te expulsan ¿eh?! ¡todos los arreglos y el papeleo que tendremos que hacer, es tiempo que no tenemos Ling!
—Esto ya es el colmo Ling Bo, cuando dijiste que querías aprender artes marciales aceptamos porque pensamos que sería sano para ti, que te ayudaría a formar carácter y a ser disciplinada, que te enseñaría humildad… pero es obvio nos equivocamos —Lincoln estaba un poco más calmado que su esposa pero no menos furioso y decepcionado—. Debimos habértelo prohibido desde el principio.
Se encontraba sentada en el sofá con sus padres de pie frente a ella, se mantenía en silencio y con la cabeza gacha mientras la regañaban, no obstante cuando escuchó lo último perdió la compostura.
—¡No por favor, aceptaré cualquier castigo, pero no eso, se los ruego! —Ling entró en pánico, no podía permitir que le arrebatasen lo que más amaba—. Las artes marciales ya son parte de mi, me hacen lo que soy, si lo pierdo.. mi vida dejaría de tener sentido.
Ver a su hija así de alterada los sorprendió bastante, podían contar con los dedos de las manos las veces que ella había perdido la calma, sin embargo, debían hacer su trabajo como padres.
—Si es así entonces por qué te ensañas tanto en demostrarnos lo contrario, dime luego de golpear a todos esos chicos ¿algo cambió? —preguntó Sid, la albina no respondió—. Exacto, solo les diste las herramientas para sacarte de su camino y no les estorbaras más.
Lo que su madre dijo era cierto, ellos se hicieron las victimas y a ella la convirtieron en la cretina, los rumores en torno a ella tampoco ayudaron, lo único que lograba era dejarles la vía libre para que siguieran haciendo lo que quisieran… jamás pudo detenerlos y eso solo le hacia odiarlos aun más.
—Te he dicho hasta el cansancio que la violencia solo genera más violencia —habló Lincoln—. Y tu sigues usándola en la mínima oportunidad.
—¡Siempre trato de hablar con ellos, ser "civilizada", no es mi culpa que esos animales no me escuchen! —Ling por primera vez en su vida le levantó la voz a sus padres—. ¡Esta vez yo solo me defendí, mamá tu dijiste que si me atacaban podía hacerlo así que lo hice!
—¿Enserio? Lincoln me dijo que te encontró golpeando a un chico que ya no podía ni moverse —dijo Sid—. y que los otros esparcidos en el suelo no lucían muy bien.
—Antes de que papá llegara le ordenó a su grupo que me golpeara —explicó Ling—. Ese idiota es una persona despreciable y mala, se merecía eso y mucho más.
"Mala", cuando su hija usaba esa palabra generalmente en su cabeza solo había una cosa, eso que la llevaba a hacer lo que hace cada vez que se cruza con, como ella los llama, gente malvada,
—Tiene ver con lo que le paso a Loan ¿cierto? —afirmó Sid, Ling se tensó—. Lo sabía, Ling debes dejar ese absurdo resentimiento, es un sinsentido, no podrás cambiar lo que pasó por más malvivientes que golpees.
—Tienes razón mamá, no puedo cambiar el pasado, pero puedo evitar que se repita —declaró.
—Es suficiente Ling Bo, todos estamos haciendo lo mejor que podemos para superarlo y seguir adelante —La albina bajó la mirada—. Deberías hacer lo mismo, ese rencor te está envenenando.
—¿Superar dices? Por qué no le preguntas si ella ya lo supero, oh es cierto ¡no puedes porque está metida en un estúpido manicomio, ni siquiera he podido verla desde que eso sucedió! —
—¡Ling! —exclamó Sid indignada, Lincoln levanto su mano calmando a su mujer.
—Esa clase de personas solo saben hacer daño, corrompen al mundo y a otras personas como una enfermedad o infección —Ling vio a sus padres, sus ojos eran fríos, sin brilló, muertos—. La gente malvada debería ser exterminada.
—Debes dejar ir el pasado, no ganarás nada Ling Bo, tienes que aprender a perdonar —
—Xie mei, Lu Yong, Lee Huang, Jian Quiang ¿te acuerdas de ellos? Mis amigos —La ira empezaba hacerse presente en la voz de la pequeña albina—. Al igual que la prima Loan, su vidas fueron arruinadas y no se hizo justicia, los que lo provocaron rieron tranquilos.
La obsesión que su hija tenía con "acabar con la gente malvada" fue el resultado de una serie de eventos desafortunados: amigos suicidándose por el abuso o recibiendo palizas que los mandaban al hospital, ser excluida por rumores, ser molestada por su apariencia, conocidos cercanos gravemente heridos en asaltos y la lista sigue. La tragedia de Loan solo fue la gota de rebalso el vaso, a sus ojos la cúspide de la crueldad humana, y lo que provocó que finalmente una gran parte de la dulce y amorosa Ling se rompiera, desapareciera y fuera reemplazada por un intenso odio e ira.
—Ustedes son personas justas y buenas, deberían comprender mis razones pero eligen no hacerlo ¿por qué? —
Siendo sinceros esa forma de pensar era algo que a veces les daba pesadillas a los dos, sobretodo porque ella creía firmemente que nadie de su familia podía ir por mal camino, tenían miedo de lo que pasaría cuando se enterara de que esto no era así.
—Tendremos suerte si ese chico no hace que te expulsen —comentó Lincoln dejándose caer en uno de los sillones de la sala, estaba agotado y todavía tenía que hacer la cena.
—No lo hará, durante el almuerzo dejé que me golpeara delante de una profesora —Ling apuntó su mejilla—. Lo llevaron a la dirección y lo suspendieron, fue por eso que me atacaron después de clases, no lo volveré a ver durante un tiempo y tampoco creo que el director vaya a creer lo que él diga.
—¿Te dejaste golpear? —Sid estaba sorprendida, eso era algo nuevo.
Ling asintió y les contó lo que ocurrió durante el almuerzo, sus padres escucharon con asombro la historia, se sintieron aliviados al saber que su hija podía usar su cabeza en lugar de los puños cuando quería.
—Siento mucho lo que hice, sé que fue imprudente hacer eso dentro de la escuela, solamente… no quería dejar que pasara de nuevo —Ling se inclinó en disculpa.
—¿De nuevo? —preguntó Lincoln.
—Todo este tiempo tuve que ver a mis compañeros y amigos ser tratados como basura, ser golpeados e insultados… sus pertenencias ser arrebatadas de sus manos. Estos tipos hacen lo que quieren con las personas y a nadie parece importarle —Las manos de Ling apretaron fuertemente sus rodillas—. Me harté de no hacer nada.
—Bueno, aprecio que seas sincera con nosotros —dijo Sid luego de escuchar el contexto completo.
—Aun así te metiste en una pelea, nos desobedeciste y abusaste de nuestra confianza otra vez —anunció Lincoln cruzándose de brazos.
—No te quitaremos las artes marciales, pero no podrás hacer nada relacionado con eso por un mes —demandó Sid.
—Tampoco podrás ver televisión o jugar videojuegos, y tu celular solo será para llamadas y mensajes —añadió Lincoln.
—¿Quedó claro? —preguntó Sid
—Si señora —contestó Ling cabizbaja.
—Ahora ve a tu cuarto hasta que te llamemos para cenar —
Ling asintió y se retiro alicaída dejando a sus padres en la sala de estar. En su habitación se dejó caer pesadamente en su cama, un mes sin artes marciales le parecía algo excesivo pero luego de lo que hizo no podía quejarse.
—Al final si me castigaron de todos modos… qué porquería —Musitó Ling cubriendo sus ojos con un brazo.
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Unos días más tarde, en los barrios de clase alta, la elegante y hermosa Leia Loud disfrutaba de su pedicura semanal en su spa favorito, el proceso de conquistar toda una secundaria era realmente agotador por lo que necesitaba mimarse de vez en cuando.
Su celular vibró y vio la pantalla, una de sus "amigas" le había enviado un video junto con un mensaje.
"Mira lo que ocurrió en la secundaria pública de Royal woods, si esta chica estuviera en nuestra escuela sería una gran aliada" leyó Leia, no era muy común que sus contactos se interesaran en alguien, intrigada le dio play al video y lo que vio la sorprendió bastante.
—¿Ling? —
Era un video de su familiar oriundo de china dándole una paliza a un grupo de ocho, tenía informado que su prima se había mudado a Royal Woods hace poco pero hasta el momento no ha tenido contacto con ella, tuvieron charlas por videochat en el pasado así que podía decirse que tienen una buena relación.
—Fascinante, jamás pensé que sería así de buena —comentó deleitada al ver como Ling se defendía y derribaba a los chicos como si nada—. Definitivamente sería muy útil tenerla a mi lado, especialmente para tratar con los que me deben dinero y no quieren pagar.
Leia ya conocía el pasatiempo de su prima pero nunca se espero algo como lo que estaba viendo, indagó un poco más sobre el video y la que se lo envió dijo que había estado inundando las redes sociales los últimos días, al parecer fue publicado por una cuenta anónima y no tardó mucho en volverse viral.
En eso la empleada del spa abrió un estuche grande, contenía esmaltes de diferentes colores, se lo mostró esperando pacientemente a que escogiera un color.
—Hmm… usa el azul rey querida, me encanta el contraste que hace con mi tono de piel —
—Como desee, señorita Loud —contestó la joven empleada antes de seguir con su trabajo.
Leia regreso a lo suyo, una sonrisa se formó en su bello rostro al ver las asombrosas habilidades de Ling.
En su mente ya se formulaban planes para ponerla de su lado, si lo lograba tendría a dos excelentes peleadores a su mando y con eso las posibilidades de lo que podría obtener serían casi ilimitadas, tal pensamiento la excitaba.
Cuando su pedicura terminó y al salir del spa le marcó a uno de sus contactos más importantes, tan importante que su nombre estaba resaltado en rojo y era el primero de la lista, como siempre no tardó ni dos segundos en contestar la llamada.
—¡Su caballero se reporta para el deber! ¿que se le ofrece a mi reina esta vez? —exclamó alegre un chico al otro lado de la linea.
—Hola Kevin, también me da gusto oír tu voz, querido —dijo Leia coqueta sacándole un suspiro a Kevin—. Encontré la pieza que nos faltaba para nuestro plan, pronto nos reuniremos con los demás para discutir los detalles.
—Uuuh~~ ¿entonces la hora del dominio completo llegó? ¡Si! —celebró Kevin.
—Avísale a los otros, es mejor que preparen todo de antemano —
—¡Ya rugiste, jefa! —
—Excelente addiooo~~ —Leia se despidió y colgó.
En otra parte de la ciudad, sentado encima de una pila de chicos inconscientes vestidos con un uniforme escolar muy elegante, otro chico vestido con el mismo uniforme, de piel blanca, ojos verdes y cabello castaño alborotado alejó su celular de su oreja cuando la llamada se cortó.
—¿Oyeron eso chicos? Leia pronto hará suya la escuela ¿no es fantástico? —Les preguntó sonriendo, dándole a uno de los chicos inconscientes leves golpecitos en la cabeza con el pie.
Leia se estiró un poco disfrutando de la agradable brisa de la tarde.
«Creo que le haré una pequeña visita a mi querida prima, es importante pasar tiempo con la familia después de todo»
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Desde que la castigaron los días de Ling eran más que todo aburridos y un fastidio, ahora más que nunca agradecía tener a sus primas y amigos a su lado ya que sin ellos se sentiría muchísimo peor, también estaba teniendo algunos problemas con los amigos de ese tipo llamado Paulo ¿o era Jorge? La verdad olvidó su nombre, lo que importa era que ellos estaban decididos en vengar a su colega.
La buscaban por toda la escuela hasta que daban con ella y una vez la encontraban procedían a provocarla con insultos y empujones, como Ling no quería que sus padres le duplicaran el castigo simplemente los ignoraba y se iba a otro lado con sus acompañantes de turno, a unos los tuvo que amenazar porque quisieron hacerle lo mismo a sus amigos y primas.
La cosa no terminó ahí, algún idiota había grabado el encuentro que tuvo con el grupo de ese sujeto y lo subió a la red, lo supo gracias a Liby, de la noche a la mañana se convirtió en el centro de atención de toda la secundaria. Cuando la veían se acercaban a ella para felicitarla, hablarle y hasta para invitarla a una salida amistosa, le hacía feliz pero recibir tanta atención la ponía nerviosa, habló con el director y él le dijo que trataría de buscar al culpable de subir el video.
—Prima Lupa ¿quieres dormir en mi casa hoy? Estaba pensando en pintarme las uñas y necesito tu ayuda, soy un asco en este tipo de cosas —propuso Ling recostada sobre el hombro de su prima, miraba a la nada con aburrimiento.
Se encontraban sentadas debajo de un gran árbol, tenían una hora libre debido a una reunión de profesores y como era un día caluroso decidieron refrescarse bajo la sombra de dicho árbol. Liby y Lacy tenían asuntos pendientes, y la mayoría de sus amigos estaban ocupados con sus clubes, Lupa fue la única que le dijo que estaba libre.
—Claro, pasaré por mi casa recogiendo algunas cosas y de pasó avisarle a mis padres —contestó Lupa sin quitar los ojos de la pantalla de su celular.
Después de un momento de silenció Ling habló.
—No debí hacerlo ¿cierto? Meterme en medio de esa chica Jenny y aquel tipo —
—Sep totalmente, no estarías castigada en este momento y los tíos no se hubieran enfadado contigo —Ling solo se limito a reírse de la respuesta que recibió de Lupa.
«Tan directa como siempre», pensó.
—Sin embargo, conociéndote ahora estarías mortificándote por no haberla ayudado. Personalmente nunca haría algo como ayudar a un desconocido, pero... creo que personas como tú son necesarias para que el mundo no sea una completa mierda —
—… Muchos piensan que eres fría y apática, pero en realidad tu corazóncito no está tan pequeño como dices ¿no es así? ¿eh~? ¿eh~? —afirmó Ling burlonamente picándole una mejilla con el dedo.
—D-deja de hacer eso, ellos no están tan equivocados —Lupa avergonzada miró hacia otro lado ¿por qué su prima tenía que ser tan cursi?
—¡Oye anciana! —
Interrumpiendo el momento llegaron los chicos que la han estado fastidiando últimamente, algunos de ellos al menos, un chico de cabello negro era el que lideraba al grupo.
—¿Que no tienen nada mejor que hacer? —preguntó Ling con fastidio sin moverse de su lugar, Lupa era muy cómoda.
—Ven con nosotros, el jefe quiere verte —reveló el chico.
Un confundido "¿Qué?" fue lo único que salió de su boca ¿Ahora que querían estos sujetos de ella?
