Capítulo 13: Arrinconado.

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Era casi medio día en la secundaria Royal Woods y un chico de unos catorce años corría por los pasillos en dirección al almacén, desconocía la razón pero Todd había estado tratando de sacar más dinero de las recolecciones y descubrió algo que le podría resultar muy útil.

Al llegar a las escaleras bajó los escalones de un salto sorprendiendo a los chicos en la entrada, estaban ahí por si un profesor aparecía de repente y ellos con un rápido mensaje alertarían al resto, dándoles tiempo de salir por la otra entrada del almacén que daba al campo de futbol.

—¡Oigan necesito ver al jefe! —

—¡No hagas tanto ruido idiota! —demando uno de los "guardias" de la entrada, un chico castaño.

—El jefe está durmiendo ahora mismo, vuelve más tarde —informó el otro, este tenía cabello negro con un mechón purpura.

—¿En este lugar? —

—Él no suele dormir mucho, aprovecha su tiempo libre para hacerlo —

—Si, y se pone de mal humor cuando lo despiertan, así que largo —

—Oh créanme esto le interesa, sé de un club en la escuela dónde hay cosas realmente valiosas, sus miembros las traen todo el tiempo —

Los dos chicos intercambiaron miradas y luego de unos segundos abrieron los portones.

—Será mejor que no sea otra de tus estupideces Yosh —

—Vamos lo que hicimos con los frikis del club de juegos fue divertido —

No hace mucho fueron al club de juegos y les hicieron calzón chino a todos lo que estaban ahí, también se llevaron cartas coleccionables y una que otra figura de edición limitada, para su sorpresa les ofrecieron buen dinero por ellos.

—Si lo fue, pero Ricky y Jeanne se metieron en problemas ¿sabes cuanto tuvieron que pagar sus padres para que no los expulsaran? —

—Hmp lo dices como si sobornar al director fuera tan difícil, ni siquiera tiene que ser dinero, si una mujer bonita le ofrece sus "servicios" en tu nombre puedes hacer lo que te de la gana —dijo Yosh.

—Si como tu mamá —declaró entre risas el pelinegro causando que su compañero hiciera lo mismo.

—O como tu hermana mayor —Esto hizo callar al pelinegro y aumentar las carcajadas del castaño—. Si, todos saben que le hizo una mamada en su oficina cuando casi te expulsan por golpear a tu profesor de francés.

El pelinegro gruñó terminando con la conversación, llevaron al recién llegado hasta una pila de colchonetas en un rincón apartado al fondo del almacén, Todd dormía plácidamente sobre ellas murmurando cosas sin sentido, cuando el castaño se acercó para despertarlo la mano del pelirrojo salió disparada hacia su cuello.

—Les he dicho miles de veces que no me despierten ¿acaso de pronto habló en otro idioma? Si es así espero que sea alemán, siempre quise tener ese acento que tienen al hablar —Todd abrió sus ojos lentamente, los últimos días había dormido menos que antes, y no era extrañarse.

El precio de la medicina de su madre subió la semana pasada y ahora tendría que arreglárselas para recoger casi novecientos dólares, no sabía que hacer, unir lo que conseguía como cobrador y las recolecciones con el salario de su madre para comprarla estaba fuera de discusión, esos trecientos dólares mensuales eran indispensables para pagar servicios y poder comer.

Podría dejar la escuela y conseguir otros trabajos pero siendo realistas solo conseguiría pagas miserables, además haría que su madre se preocupase y eso no era bueno para su salud, necesitaba pensar en una solución rápida y eficaz para su situación.

—Lo s-siento jefe, pero hay u-una buena razón —

—¿Y esa sería… ? —Todd apretó su agarre sentándose en posición de indio.

—Yosh dice que sabe cómo podemos sacar más dinero aquí en la escuela —respondió el otro al ver que su compañero no podía hablar, inmediatamente Todd liberó al chico castaño dejándolo respirar de nuevo.

—Es algo muy sencillo, pero me temo que esto solo podremos hacerlo una vez —

—Comprendo, recuerdo haberte visto antes pero olvide tu nombre —

—Soy Yosh jefe, Yosh Galler —

—Bueno Yosh Galler, tienes mi atención —

—¿Conoce el club de esos fenómenos amantes de lo paranormal? —

—Si, es ese salón al fondo del segundo piso, dónde se reúnen un montón de emos ¿cierto? —

—En realidad son góticos jefe, existe una diferencia entre los dos que no muchos notan y es que… —El lacayo calló al instante al recibir una severa mirada de Todd—. ¿Sabe qué? No importa llámelos como quiera jajaja.

—¿Qué pasa con ese lugar? —

—Vi a esos bichos raros llevar cosas realmente valiosas a ese salón y algunas son raras de encontrar, los vigile varios días y esos idiotas las traen cada vez que se reúnen, créame podemos sacar mucho vendiendo esos trastos —

—¿Cómo novecientos dólares? —Su madre podía pasar de dos a tres días sin el medicamento, luego de eso el riesgo de sufrir otro ataque cardíaco iría aumentando gradualmente, comprarla sin tener que llegar a esos días era su prioridad.

—Mucho más —

—Pareces muy seguro —

—Tengo una tía que es dueña de una tienda que se dedica a esto, sé de lo que hablo —

—Entonces tu plan es que les pidamos "civilizadamente" que donen a la causa ¿verdad? —concluyó Todd con una sonrisa, era justo lo que estaba buscando.

—Exacto, conozco a alguien que puede ayudarnos a venderlos ¿Qué dice? —

—Digo que deberíamos hacerles una pequeña visita, aunque nos arriesgamos a que nos echen una maldición… podrían hacer que a Francis se le caiga el pene —

—¡¿Qué?! —exclamó el castaño.

—No te preocupes, si una mujer te ama de verdad no le importara que no tengas con qué complacerla jajajaja —El chico se puso de pie y se estiró liberando la tensión de sus articulaciones—. Vamos hacerlo, pero no hoy.

—¿Por qué no? Ellos tendrán sus actividades esta tarde, es nuestra oportunidad —

—Porque hoy es Lunes mi querido Trosh —

—Me llamo Yosh —

—¡No importa! Veras hay que darles tiempo para que salgan del modo "fin de semana" ¿entienden a lo que me refiero? A mi no me gustaría que un tipo entrara a mi club y me pateara el trasero luego de pasar dos días pasándola genial, y más siendo Lunes que por si solo es una mierda —Los tres chicos se resignaron a obedecerlo, era mejor no refutar al jefe—. Además hoy es el cumpleaños de mi mamá, quiero que sea un día pacifico.

Si esto salía bien tendría más tiempo para buscar un plan más fiable, la vida de verdad que era una perra maldita, a como iban las cosas se vería obligado a cancelar todos sus planes para dedicarse al cien por ciento a cuidar a su familia, que es lo que debió haber hecho desde el principio si lo pensaba mejor.

Pero de haberlo hecho se hubiera perdido de todas esas cosas divertidas que hizo y vio, no sería temido, no sería respetado, no sería tan fuerte como lo es en la actualidad, y es esa fuerza lo que le permite proteger su única razón de existir.

Al final si no quedaba de otra usaría su plan de respaldo; Limpiar el agujero en el que vivían y convertirlo en un lugar más digno de ellas, mudarse a otro sitio requiere mucho dinero y sería muy estresante en su caso, si no podía cumplir con su objetivo principal entonces como compensación haría de ese asqueroso barrio un pequeño nirvana.

—¡Oye Tommy ¿conseguiste lo que te pedí?! —gritó el pelirrojo a todo pulmón.

En eso un chico de segundo año entró a escena, cargaba con una gran mochila en su espalda.

—Si jefe —Escarbó dentro de su mochila antes de sacar una pequeña caja rectangular envuelta en papel de regalo—. Tal y como pidió, seguro lucirá hermoso en su ella.

—Si es mi madre quién lo que usa cualquier cosa luce hermosa —dijo tomando la caja y guardándola en su bolsillo—. Gracias, te lo pagare el treinta de febrero sin falta.

—Oiga jefe varios integrantes de ese club son amigos de la chica que le dio una paliza a Paul, sin mencionar que su prima es la actual presidenta ¿Qué haremos si ella aparece o está ahí? —

—Oh yo no me preocuparía por ella, si ve algo se mantendrá a raya aunque siempre existe el riesgo de que ella llegue a su limite, en ese caso no dudara en ponerles el culo de sombrero —

Todd la había estado vigilando y se notaba a leguas que a la albina le era cada vez más difícil luchar en contra de su naturaleza, la comprendía totalmente, él tenía el mismo problema de vez en cuando. Esa chica parecía no darse cuenta, pero claramente el conflicto la atraía, lo disfrutaba, pudo ver ese deseo en sus ojos cuando la vio pelear aquella vez que se reunieron.

En ese aspecto ellos dos eran iguales, ambos sentían una extraña y placentera satisfacción al aplastar a sus oponentes, tal vez la diferencia más evidente era que ella solo golpeaba "chicos malos" como si eso la hiciera diferente a ellos, pobre ingenua ¿hasta cuando seguiría usando esa excusa?

—Necesito el dinero, lo usare en algo muy importante, si se entromete me encargare de ella yo mismo —Mataría dos pájaros de un tiro, se quitaría una molestia de encima y tendría una buena pelea al mismo tiempo, o al menos esperaba que lo fuera—. Y de ser así tengo el escenario perfecto, si no tienen más que decir me retiro, buscare otro lugar para seguir durmiendo.

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De camino a casa el pelirrojo pasó por una pastelería a recoger el pastel de su madre, no era nada caro ni muy elaborado, pero si muy lindo y hecho con los frutos rojos que tanto le gustaban a ella, ese día el tacaño jefe de su madre tuvo la consideración de dejarla salir temprano para poder celebrar su cumpleaños.

El bastardo hizo algo bueno para variar.

—Es una tarde bastante calurosa, espero que la cubierta de chocolate no se derrita —comentó ojeando el interior de la caja en sus manos, era un pastel pequeño, mas que suficiente para ellos tres.

A pocos metros de su destino vio una lujosa limusina negra estacionada al frente de su casa, dos hombres trajeados estaban de pie al lado de la entrada, dado que la gente de clase alta se cortarían un dedo antes de venir a los barrios bajos ese vehículo solo podía pertenecerle a una persona.

«Maldito infeliz ¿enserio vino de nuevo?»

Corrió hasta la puerta de su casa y al abrirla pudo verlo sentado en el sofá junto de su madre, demasiado cerca para su gusto, la pelirroja sonreía nerviosamente, rechazando lo más educada posible los acercamientos de su inesperado invitado mientras charlaban.

Era un hombre de cabello negro muy bien peinado, alto, de piel morena, y complexión musculosa, también iba vestido con un elegante traje negro.

—¿Tu qué carajos haces aquí? La última vez de dije que te mantuvieras alejado de nosotros, de ella —El chico miraba furioso al hombre, los dos adultos lo miraron.

Caminó hasta ellos con pasos firmes y alejó a su madre de él poniéndola detrás de suyo.

—Ca-cariño él… —

—No tienes que decir nada, ya sé que es lo que quiere —

—Tranquilo muchacho, solo vine a hacerle compañía a Scarlett, una mujer tan hermosa no debería estar sola en su día —Esa egocéntrica sonrisa y la forma en que pronunció el nombre de su madre enfureció a Todd, había deseo y lujuria en su tono—. No tienes por qué ponerte a la defensiva.

—No digas su nombre como si fueran amigos, lárgate Dimitri —demandó, las venas se resaltaron en su cuello, sus ojos se volvieron depredadores y su sonrisa creció—. Tal vez la policía no pueda tocarte pero yo si, y créenme, no te gustara lo que te haré si no te vas de aquí.

—¡Todd! Señor Wilson por favor disculpe la actitud de mi hijo —Si Todd provocaba la ira de Dimitri solo dios sabe lo que él le haría, no podía dejar que eso pasara, no a su bebe.

—No hay nada que disculpar Scarlett, el muchacho solo está haciendo su deber como el hombre de la casa, respeto eso —comentó poniéndose cómodo en el sofá.

—¡Me alegro! Ahora fuera de aquí, y de paso hazle un favor al mundo dándote un tiro en la cien —

—Ajajajaja —se carcajeó el hombre.

—Todd compórtate ¡Harás que nos maten! —Le susurró a su hijo en el oído.

El hombre frente a ellos era Dimitri Wilson, uno de los gánsteres más grandes que operaban en Michigan, desde drogas hasta venta de órganos, tenía el control de todo tipo de negocios turbios, era alguien muy peligroso y reconocido en el bajo mundo, Todd tuvo la mala fortuna de que este se obsesionara con su madre.

Si, la vida era una perra maldita y este hombre era una de las principales razones por las que él pensaba esto.

Por el lado de Dimitri sabía perfectamente que no debía provocar al chico, una vez fue testigo de lo que era capaz de hacer, Todd no le tenía miedo a nada ni a nadie y dudaba que pudiera hacerle frente si se enfurecía.

Casi ríe de nuevo, un líder de la mafia como él siendo precavido con un mocoso al que le triplicaba la edad, era como un mal chiste.

—Relájate de todos modos ya me iba —Se puso de pie sacando de su saco una tarjeta con su número de teléfono, la dejó en el sofá—. Piensa en lo que hablamos Scarlett, puede ser muy beneficioso… para los dos.

Se comió con la mirada a la mujer antes de salir de la casa, cuando escucharon a la limusina alejarse los dos suspiraron aliviados, creyeron que nunca que se iría.

—¿Estás bien? No te hizo nada raro ¿verdad? —

—Obvio que no, tu madre no es una chica fácil —contestó inflando el pecho para después soltar una risita—. Debiste haber visto como me miraba, era como los ojos de un perro en celo.

—Mamá esto es serio ¿a qué se refiera con "piensa en lo que hablamos"? —inquirió imitando graciosamente la grave voz de Dimitri.

—Te lo contare más tarde, por ahora solo quiero probar este pastel, huele delicioso —respondió quitándole la caja Todd—. Tu hermana está en su cuarto cambiándose ¿puedes decirle que se apresure?

—Claro —La vio meterse a la cocina, estaba seguro que no le gustaría lo que le contaría—. ¡Oye enana ¿ya terminaste?!

—¡Kyaaaaaa! —

—Miren eso es el lunar en la nalga derecha, me dijiste que no lo tenías —

—¡Te he dicho que toques antes de entrar a mi cuarto ¿por qué nunca me escuchas? Fuera de aquí! —Alice, con el rostro tan rojo como su cabello, le lanzó una almohada a su hermano con toda su fuerza pero este cerró se protegió con la puerta.

—¡Mamá, Alice si tiene el lunar familiar!

—¡Jaja lo sabía! —

—¡Mamá! —

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—Entonces ¿me dirás qué fue lo que te dijo ese bastardo? —

—Si, pero solo si me prometes que no perderás la calma —

—… Lo prometo —

En ese momento Todd se encontraba en el cuarto de su madre doblando con ella la ropa que acaba de salir de la secadora, hace una hora que dieron por terminada su pequeña fiesta y Alice dormía profundamente en su cama, era el mejor momento para hablar del tema que lo mantuvo intranquilo durante toda la celebración.

—Bueno —Scarlett se sentó al borde de la cama y dio un par de palmadas al lugar junto a ella, Todd se dejó caer en ese lugar, madre e hijo se tomaron de las manos antes de que la mujer lo dijera sin tapujos—. Me propuso volverme una de sus mujeres.

La mujer pudo sentir el cuerpo de su hijo tensarse inmediatamente después de decir eso, su respiración se volvió errática y su cuerpo temblaba, podía jurar que hasta su temperatura se elevó. Su ceño fruncido y sus ojos abiertos a más no poder, estaba impactado, pero también muy enojado.

—Continua —Sorpresivamente el pelirrojo mantuvo su promesa, habló con calma, todo lo contrario a lo que mostraba físicamente.

—Si acepto él prometió cuidar de nosotros; mi medicina ya no sería una preocupación, tu y Alice podrían tener mejor educación, viviríamos en un mejor lugar, y el dinero ya no sería un problema —

La mente de Todd estaba en blanco, quería decir algo pero ninguna mísera silaba salía de su boca, por primera vez se sintió entre la espada y la pared, atrapado, acorralado. Todo su estilo de vida mejoraría con un simple "si", pero el costo era su propia madre ¿Qué sería de ella si dejara entrar en su vida a un cerdo cómo Dimitri?

¿De verdad lo valía?

—¿Piensas aceptar? —dijo finalmente.

—No lo sé, no sé qué debería hacer —Entonces los dos estaban en las mismas—. Aún amo a tu padre, pero si con esto puedo asegurarles un futuro mejor yo…

Scarlett no quería pasar lo que le quedaba de vida siendo la concubina de un mafioso, de solo imaginarse a ese hombre haciéndola suya se le revolvió el estomago, pero si era por el bien de sus hijos entonces con gusto haría ese sacrificio.

—Lo haré si con eso ustedes... —

En ese momento la mano libre de Todd se posó sobre su mejilla derecha con delicadeza, giró su rostro y sus frentes se tocaron, eso era algo que les gustaba hacer a los tres, ese intimo y cariñoso acto les traía paz y todo lo malo en el mundo dejaba de existir.

Scarlett cerró sus ojos y se dejó llevar por ese cálido sentimiento.

—¿Recuerdas lo que jure cuando papá murió? —

—Que tu cuidarías de nosotras en su lugar —

—Exacto, por ahora solo recuéstate y descansa, yo me encargare de todo —Su madre se alejó para verlo, había preocupación en su mirada.

—¿Pero cómo lo harás? Cargar con tal responsabilidad, los chicos de tu edad se divierten con sus amigos, salen con chicas y van a fiestas, llevar el peso de un hogar sobre los hombros es el deber de los padres no de los hijos —A Todd no le gustaba verla tan triste.

—Hoy no habrá caras largas, es tu cumpleaños ¿recuerdas? —Usando sus pulgares estiró los labios de Scarlett hacia arriba formando una "sonrisa"—. Además tu bien sabes que no soy como otros "chicos de mi edad", y siendo honesto no creo que una chica me quiera cerca de ella, ahora terminemos con esto para que puedas irte a dormir que ya es muy...

Ahí Todd se acordó que no le había dado su regalo a su madre, Alice le regaló una taza para café que ella misma hizo, quedó un poco deforme pero a Scarlett le encantó.

—Ahora que recuerdo todavía no te he dado mi regalo —

—Amor no tenías que hacerlo, soy feliz con solo tenerlos a los dos conmigo este día —

—No no no, insisto —De su bolsillo trasero extrajo la caja que Tommy le dio—. Ten, feliz cumpleaños mamá.

—Wow —Con una emoción casi infantil agarró la caja entre sus manos revisándola por todos lados—. ¿Y qué es?

—Es una piedra del infinito —expuso el chico con misterio.

—Jajaja no seas payaso estoy hablando enserio —

—Bueno ábrelo y lo descubrirás —

Quitando descuidadamente la envoltura la mujer se apresuró a ver qué contenía la caja, sus ojos brillaron al ver un hermoso colgante plateado con un corazón de cristal rojo carmesí incrustado en el centro, fue amor a primera vista.

—T-todd esto... —

—Sé cuanto te gustan los rubíes, no puedo comprarte uno de verdad así que pedí que le pusieran ese cristal rojo en su lugar ¿te... gusta? —

—¡Me encanta! —Se abalanzo sobre su hijo y le dio un fuerte abrazo—. Muchas gracias cariño, incluso haré que me entierren con él.

—Oye no digas cosas tan deprimentes —dijo Todd correspondiendo el abrazo.

Luego de arropar a su madre y desearle las buenas noches Todd se dirigió al baño, estando frente al espejo miró su reflejo fijamente unos segundos, estiró su mano para tomar la medicina de su madre del estante arriba del espejo, solo quedaban siete pastillas.

—Dos días… —Su mirada cayó al lavamanos, se sentía tan impotente, tan inútil, tan… débil, justo como aquella vez hace dos años.

Salió del baño para dirigirse al pequeño patio trasero de su casa, la luna estaba hermosa esa noche, cerró los ojos y respiró hondo, sintiéndose muy acalorado se quitó la camisa para que la brisa nocturna refrescara su cuerpo. Poseía una excelente condición física, cada musculo de su cuerpo trabajado para darle el máximo poder a cada golpe, cómo peleador no practicaba ningún arte marcial en especifico, solo dejaba que su salvajismo se apoderara de él.

Esto lo hacía impredecible, lo que era letal en una pelea.

Se desplomó sobre el pasto seco que cubría todo el suelo quedando boca arriba, su situación se había complicado aún más, debía pensar en algo y rápido.


Bueno hasta aquí el capí, me disculpo por haberme tardado una dos semanas en subirlos, es que han pasado algunas cosas que me han bajoneado y me dejaron sin ganas de escribir. Espero que hayan disfrutado el capítulo tanto como yo disfrute escribirlo.

Es posible que me tarde en subir los siguientes, tengo que pensar y planear como todo convergirá en la pelea entre Ling y Todd, y también está el miedo de cagarla XD

Sin más que decir no leemos en el prrrrrróximo capítulo ;)