Capitulo 14: Declaración de guerra parte 1.

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Lincoln despertó abruptamente, su corazón martilleaba contra su pecho casi imitando el sonido de un tambor, rara vez tenía pesadillas pero cuando estas atacaban la pasaba realmente mal, sobretodo si lo obligaban a revivir aquellos momentos que lo atormentaban aún en la actualidad.

«Siempre le digo a Ling Bo que debe dejar el pasado atrás… pero yo estoy en las mismas», pensó el albino, era la hipocresía en su máxima expresión.

Su cabeza descansaba cómodamente entre los generosos pechos de su esposa y sus brazos lo rodeaban protectoramente, cerró sus ojos nuevamente dejando que su calidez y suavidad calmara sus nervios, no sabía cómo pero siempre terminaban en esa misma posición.

Podía escuchar los suaves ronquidos de Sid y su dulce aroma tuvo un efecto relajante en él, miró hacia arriba con algo de dificultad dada su posición, aún dormida y desaliñada su mujer era preciosa, arrugaba la nariz cada tanto y murmuraba sinsentidos. El albino se sintió el hombre más afortunado del mundo, no todos tienen la dicha de despertar desnudos al lado de semejante belleza, la castaña rebosaba de una perfección absoluta, desde su sedoso cabello hasta los bonitos dedos de sus bellos pies.

Era fascinante que los años no parecían pasar factura en ella, que la confundieran con una joven en sus veintes era cosa de todos los días y algo que le inflaba el ego.

«Si todo esto es un sueño entonces no quiero despertar nunca», Lincoln levantó su mano y acarició con ternura una de sus suaves mejillas, estaba muy agradecido con ella, no solo le dio la oportunidad de enmendar sus errores sino que también lo sacó de un profundo abismo de amargura.

Con mucho cuidado se liberó del fuerte agarre de Sid, su jefe le había dado el día libre por su excelente desempeño y quería que durmiera todo lo posible, plantó un beso en sus tiernos labios lo que la hizo sonreír segundos después.

Según el reloj en su mesa de noche eran casi las ocho, sonrió satisfecho al ver que se despertó justo a tiempo sin ayuda de una alarma, había mejorado mucho.

—Denme unos meses más y seré el mejor amo de casa —dijo orgulloso, aunque debía dominar muchas cosas y seguía cometiendo errores de novato, no era nada que unos cuantos tutoriales de internet no solucionen.

El clima empezó a calentarse las últimas semanas así que se puso la ropa más fresca que tenía; unos pantalones cortos cafés, una camiseta holgada y sus pantuflas de conejito, se lavó la cara en la cocina y encendió la pequeña radio en la encimera.

Dos pandillas fueron brutalmente atacadas en los barrios bajos de Royal Woods durante la noche, todavía se desconoce quién es el responsable de estos ataques pero la policía local sigue investigando, todo lo que se sabe es que estos eventos se concentran solo en este sector y que probablemente se trate de una venganza —informó una voz femenina, la reconoció instante, era aquella reportera Katherine no se qué—. Esta sería la décima vez que esto pasa en este lugar, las victimas conscientes siempre afirman que el culpable es una "bestia", sea quien sea la gente considera que esto es una especie de castigo divino, justicia para las familias afectadas por estos criminales.

—Cielos, ya era hora de que alguien hiciera algo con ese sitio —Lincoln sacó algunos huevos, tocino y vegetales del refrigerador.

Silbando una alegre melodía el hombre se colocó un delantal rosa con un tierno gatito estampado, como era costumbre se asomó por la ventana que daba al patio trasero para ver a Ling, lo recibió una escena muy fuera de lo habitual.

—Eso no se ve todos los días —murmuró viendo a la chica tumbada boca arriba con sus extremidades extendidas, solo tenía puesta su ropa interior deportiva, extrañado fue a ver qué le pasaba, al llegar a su lado notó que estaba bañada en sudor—. Buenos días Ling Bo, no es común verte en el suelo.

—Oh hola papá, buenos días —saludó la albina entre pesados jadeos, el resto de su ropa yacía a su lado en un empapado y desordenado montón, zapatos y calcetines incluidos—. Estoy bien, acabo de terminar es todo.

—Espero que hayas ganado la pelea, aposte todos mis ahorros a que ganarías —comentó Lincoln con diversión inclinándose para recoger su ropa, al tocarla se sorprendió por lo mojada que estaba, ni siquiera sus calcetines se libraron de esto—. Wow esto es mucho sudor ¿atravesaste toda la ciudad corriendo o qué?

—Jajaja no nada de eso, cuando llegue el verano haré algo muy importante, necesito preparar mi cuerpo pero creo que exageré un poquito —admitió Ling con algo de vergüenza, el nuevo entrenamiento que probó la dejó deshecha, se hecho en el suelo esperando a que el ardor en todo su cuerpo desapareciera—. Me salté el descanso entre ejercicios.

—¿Esto tiene que ver con que quieras pasar el verano con tu tía Leni? —

—Si ¿sabías que la prima Liena sabe tai chi chuan? La prima Lyra me dijo que es muy buena, ella puede presentarme a su maestro y hablarle bien de mi, si consigo que me enseñe estaré más de mi meta —

—Eso no lo sabía, solo trata de tener en cuenta tus limitaciones, no querrás desgarrarte o romperte algo antes de que lleguen las vacaciones —advirtió Lincoln, ya le había pasado muchas veces, odiaba verla lastimada pero ella siempre le salía con el típico "si no duele no sirve".

—No te preocupes por eso, soy muy resistente ¿lo olvidas? —afirmó Ling levantando su pulgar hacía su padre.

—Agradécele a tus maestros por eso, aunque sigo pensando que exageraron ¿puedes ponerte de pie o voy a tener que avisarle a la escuela que hoy no irás? —

Dedicándole una gran y dentuda sonrisa a su padre Ling se levantó con un "kip-up" perfectamente ejecutado, asombrando a Lincoln una vez más por lo rápido que se recuperaba, si él hiciera lo mismo que ella estaría vomitando en algún arbusto.

—Se necesita más que esto para detenerme —declaró Ling con una pose de victoria, Lincoln rio y acarició su cabeza.

—Lo sé, ahora ve a ducharte, el desayuno estará listo en unos minutos —Con un enérgico "¡si papá!" la ojiazul entró a la casa, Lincoln la vio irse sintiéndose muy orgulloso de ella, en eso el recuerdo de su pesadilla lo golpeó borrando la sonrisa de su cara—… Becky.

Al pronunciar ese nombre su corazón se estrujó, no pasaba un día en que no lamentara el cómo terminaron las cosas entre ellos, el daño que le causó, fue mucho peor que cuando rompió con Ronnie Ann y los Casagrande se le echaron encima a excepción de Bobby, Becky y Lincoln fueron cómplices de un acto increíblemente irresponsable, la epitome de la estupidez.

Los dos aceptaron que se equivocaron, los dos aceptaron que fue un error, pero cuando las consecuencias llegaron él, en lo que solo podría describirse como un desborde de cobardía y miedo, la culpó por todo y se lavó las manos. Cada una de sus palabras la lastimaron enormemente, pudo verlo en aquellos bonitos ojos, lamentablemente para cuando quiso disculparse y remediar lo que hizo ya era demasiado tarde.

Lincoln miró el cielo y se golpeó las mejillas con las palmas de sus manos, no podía dejar que ese recuerdo le amargara el día, tenía mucho trabajo por delante y si quería hacerlo bien tendría que estar al cien por ciento.

Mientras tanto en la pequeña sala de su casa Todd contaba el dinero que había juntado hasta ahora, sus preocupaciones aumentaron al ver que todavía le faltaban cuatrocientos dólares, no pudo conseguir mucho de las pandillas que asaltó la noche anterior.

—Con todo lo que roban uno pensaría que tendrían los bolsillos llenos —Aquella voz que le hablaba en sueños lo regañó por esto, eso lo molestó—. Ese maldito ¿Cómo se atreve a reclamarme? Yo no tengo la culpa de que estos infelices se lo gasten todo en drogas y putas.

Frustrado arrojó los billetes sobre la pequeña mesa frente a él y se llevó las manos a la cara, debía vender lo que conseguirían ese día o nunca reuniría todo el dinero a tiempo, cuando su mamá se quedara sin sus pastillas haría preguntas, preguntas que no sabría cómo responder.

Ella prometió que no contactaría con Dimitri pero dudaba que cumpliera su palabra, aún no sabía que su medicina ahora tenía un precio ridículo pero cuando lo descubriera era seguro que lo buscaría, definitivamente todo se puso en su contra y se le estaba yendo de las manos.

—Si esto sigue así tendré que vender un testículo… o los dos —bufó Todd recostándose en el sofá.

—¿Que tu qué? —De repente la pequeña Alice cayó en su regazo, no la escuchó acercarse lo que era bastante impresionante—. Vayaaa ~, eso es mucho dinero ¿es para comprar las pastillas de mamá?

—Si, por cierto ¿has estudiado para tus exámenes y hecho tus tareas? Mamá se sentirá mal si repruebas el año de nuevo —comentó guardando el dinero.

—Lo hago todas las noches antes de dormir, no quiero volver a ver triste a mamá —

—Y es mejor que estés listas, el próximo entraras a mi escuela y yo no estaré allí para cuidarte, si alguien se mete contigo romperle un par de dedos servirá para imponer respeto —aconsejó Todd.

—No tienes nada de qué preocuparte, no dejaré que nadie me pase por encima, soy muy fuerte —Alice flexionó los brazos orgullosamente resaltando sus bíceps.

—Eso lo sé pitufa pero no olvides que tienes que graduarte, yo soy un caso perdido pero tu tienes que convertirte en medica o en una arquitecta, mis bolas y mamá dependen de eso —Todd quería liberar a su mamá del estrés de trabajar, pero para lograr eso necesitaba que Alice se preparara para ser una profesional.

—¿Qué tienen que ver tus bolas en esto? ¡y no me llames pitufa, no soy tan pequeña! —reclamó Alice pataleando—. ¡Ya verás, cuando crezca seré más alta que tú!

—Jajaja sigue soñando, eres tan enana que si no fuera por tu cabello te perdería de vista, deberías empezar a crecer un poco —se burló Todd picándole los cachetes.

—¡Y tu deberías dormir más, con esos dientes y esa mirada pareces un monstruo, hmp! —refunfuñó cruzándose de brazos.

—¿Enserio? Entonces creo que debería actuar como uno —comentó el chico con una aterradora sonrisa—. ¿Que tal si te doy una mordida? Luces deliciosa~.

Antes que pudiera "comerle" parte de su brazo Alice lo esquivó y saltó de su regazo, su hermanita tenía unos reflejos impresionantes.

—¡Tendrás que atraparme primero! —declaró retándolo y entre risas emprendió su huida.

—Oooh ¿crees que puedes escapar de mi? —

Y así persiguió a su pequeña hermana por toda la casa hasta que su madre los terminó regañando por armar tanto escándalo tan temprano, quitando el asunto del dinero el día comenzó muy bien, demasiado, se preguntaba cuanto duraría.

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Ling se pellizcó el brazo por quinta vez en ese periodo intentando no caer dormida sobre su pupitre, la clase de historia era tan condenadamente aburrida que llegaba a ser desesperante y el tono monótono del profesor lo hacía aun peor, quería salir corriendo de ese claustrofóbico salón e ir a hacer algo más estimulante y divertido.

Lupa le comentó que gracias a un permiso su club trataría de contactar con espíritus atrapados en la escuela esa noche, seguía sin comprender cómo haría eso pero se escuchaba que sería algo muy emocionante, hasta trajo el colgante de plata especial de su tía Lucy para este evento. No le pareció buena idea que ella trajera algo tan valioso a la escuela, en especial con la banda de ese pelirrojo rondando por toda la escuela, pero la gótica le aseguró que tendría cuidado.

—Hablando de ellos ¿Dónde estarán? —murmuró, ya eran casi las doce y no los había visto en todo ese tiempo.

A la hora del almuerzo se reunió con Frankie, Lacy y Liby, buscó a Lupa pero esta le informó que estaría en su club haciendo algunos preparativos, necesitaba tener todo listo previamente para la actividad de esa noche. Una vez más no vio a esos tipos por ningún lado, ni en los corredores ni en la cafetería, y al salir al patio tampoco los vio por ahí, eso en vez de alegrarla la dejó intranquila, inquieta.

Esa clase de personas no se detenían así como así, debía haber una razón.

—Esto es raro —comentó mirando los alrededores, que estuvieran tan calmados era muy extraño viniendo de ellos.

—¿Qué cosa? —preguntó Franki tomando su lugar junto a la albina muy cerca de ella.

—Esos idiotas, no están por ningún lado —contestó la albina sacando su almuerzo.

—¿Esos idiotas? Oh te refieres a Todd y sus chicos, tienes razón ¡tal vez alguien consiguió la death note y los mató a todos! —declaró aplaudiendo alegremente.

—No creo que el causante sea un libro mágico que cae del cielo Franki, pero es inusual que no anden por aquí ¿por qué será? —se preguntó Liby.

—Pero es mejor así ¿no? Mira lo felices que están todos —agregó Lacy—. Incluso esos chicos gordos que siempre golpean están ahí disfrutando de su juego de cartas.

Era verdad, el ambiente estaba más animado que de costumbre, otra prueba del daño que ellos causaban constantemente. Decidió darle la razón a sus acompañantes y no le dio más vueltas al asunto, tenía hambre y sus panes rellenos no se comerían solos.

En el club de investigación paranormal, nombre oficial del club de Lupa a pesar de que muchos creían que todavía seguía siendo el de literatura, la albina junto a sus compañeros preparaban todo para la gran actividad que tendrían, los guardias nocturnos afirmaban que en las noches cosas siniestras pasaban en la escuela, y era el trabajo del club encargarse de casos como estos.

Los miembros presentes en ese momento, tres chicas sin contar a Lupa y cuatro chicos, esperaban con ansias a que cayera la noche. Algunos de ellos ni siquiera eran góticos pero tenían una gran pasión por lo paranormal, el requisito más importante para unirse al club.

—Presidenta ¿Dónde quiere que ponga las cámaras térmicas? —preguntó uno de los miembros femeninos sosteniendo un estuche que contenía dicho objeto, era uno de los amigos góticos de Ling, Yolanda.

—Ponlas junto a la ouija —Lupa señaló una tabla ouija hecha de completamente de marfil, algo que los presidentes del club heredaban a su sucesor, su color blanco pulido reflejaba la luz de sol—. ¿A quién le tocó guardar los detectores de movimiento esta semana?

—Uh a mi, aquí los tengo —habló otro miembro, esta vez masculino, sacando otro par de estuches de su mochila.

Cámaras térmicas, detectores de movimiento, cámaras con visión nocturna, grabadoras de voz, medidor de campos electromagnéticos, y muchos otros dispositivos más; todo lo necesario para comprobar la existencia de fenómenos paranormales, desde fabricas abandonadas hasta casas malditas, siempre estaban pendientes de los eventos aterradores de Royal Woods.

—Por cierto presidenta ese colgante es muy bonito ¿Lo consiguió hace poco? —preguntó alguien más viendo el colgante en el cuello de Lupa, tenía una preciosa gema roja en el centro.

—Es de mi mamá, la gema brilla cuando hay espíritus cerca, con esto sabremos dónde están fácilmente —explicó la chica, ese colgante fue el último regalo que su abuela le dio a su mamá, Lucy casi nunca se lo quitaba, esperaba que no se enojara mucho cuando se diera cuenta que lo tomó sin permiso.

Tocaron la puerta del club sacándola sus pensamientos.

—Oh deben ser otros con las demás cosas, Ronda horneó sus deliciosas galletas de animalitos, las comeremos en nuestra exploración en la escuela cuando la situación se ponga intensa jejeje —dijo otro chico con el cabello teñido de azul.

—¿Trajeron galletas de animalitos a una investigación paranormal? Se supone que es algo serio Jerry —reclamó Lupa, lucía disgustada pero la verdad es que ella también quería probar esas galletas, creía que el orgasmo culinario era un mito hasta que las probó—. Además si fueran ellos entrarían sin tocar.

—Puede ser el conserje, le pedí un poco de desinfectante y ambientadores, no es por ofender pero a veces este lugar huele muerto —reveló una chicas de cabello muy rizado.

—Esa es la idea Dana, hacemos cosas oscuras y… ¿sabes qué? Olvídalo —Yolanda se palmeó la cara al ver que la chica la ignoraba mientras tarareaba una alegre melodía ¿Qué hacía alguien tan feliz en un lugar tan lúgubre como el club? La verdad era algo que escapaba de su entendimiento.

Todos regresaron a lo suyo queriendo terminar rápido, Dana abrió la puerta y fue derribada por una fuerte patada en el pecho, su quejido de dolor llamó la atención del resto que al ver a su camarada en el suelo fueron a socorrerla.

—¡Dana! —exclamaron todos.

—Toc toc ¿se puede? —Una chica delgada y alta con el labio inferior perforado entró al pequeño salón seguida de otros siete con diferentes edades, Lupa la reconoció enseguida, eran Kara y su banda.

Uno de los grupos recolectores de Todd.

«¿Qué mierda hacen ellos aquí? Jamás se habían interesado en noso… », solo un segundo basto para saber el motivo de su indeseada visita, «Nuestro equipo… ¿Cómo carajos se enteraron? Siempre tuvimos cuidado de no mostrarles nada»

Lupa maldecía su suerte una y otra vez, que aparezcan justamente cuando tenía el invaluable colgante de su madre alrededor de su cuello ¿Qué tan mala podía ser? Si Lyra tenía razón y dios existía entonces él la odiaba, por el momento su sudadera evitaba que se viera a simple vista.

Ayudaron a Dana a ponerse de pie y unos de los chicos salió a dar la cara por el club, tenía el cabello naranja y usaba lentes redondos.

—Marti no, terminaras mal —advirtió la chica restante, era una gótica, pero Marti la ignoró.

—¡¿Qué rayos pasa con ustedes?! ¡será mejor que salgan o si no… —Sin previo aviso uno de los chicos de Kara le dio rodillazo en el estomago, se desplomó sobre el suelo casi vomitando en el proceso.

—O si no ¿qué? Conoce tu lugar y muéstranos más respeto parásito —Kara pisó la cabeza de Marti y se dirigió a Lupa—. Tu eres la presidenta ¿cierto? Un pajarito nos contó que tienen algunos trastos interesantes, vinimos por ellos, cooperen y no golpearemos a nadie más… creo hehehe.

Lupa se mordió el interior de su mejilla y apretó los puños, ellos no podían hacer nada, pero Ling podría… no, usar a otros para resolver sus problemas es algo que Leia haría, no Lupa Loud.

—Estás loca si crees que la presidenta dejara que ¡aarrgh! —

—Callado cuatro ojos —Presionando más fuerte su pie hizo que Marti callara debido al dolor—. Entonces ¿Qué respondes? Señorita presidenta.

—Quita tu asqueroso pie de Marti. Y si prometes no lastimar a nadie más… pueden llevarse lo que quieran —

—¡¿Qué?! —exclamaron ellos, no podían creer lo que escucharon.

—Ya la oyeron muchachos, hagamos esto rápido, tomen lo que está en estas fotos y todo lo que parezca tener valor —demandó la chica quitando su pie de la cabeza de Marti y entregando varias fotos a sus lacayos.

Sin más los recién llegados empezaron a revisar todo el salón, lo primero que les arrebataron fue la tabla ouija y las cámaras.

—Jajaja miren esta cosa ¡es puro marfil! estos anormales tienen oro en sus manos y ni siquiera lo saben —celebraron.

—¡Lupa, todo eso algunas vez perteneció a los primeros miembros, no fue fácil para ellos conseguirlos! —reclamó Yolanda enojada con la repuesta de la albina—. ¡¿Vas a permitir que se las lleven así como así?!

—¿Y qué quieres que haga? ¿echarlos a patadas y después reírme de ellos? —La impotencia era notable en su voz, sus ojos fijos en el suelo para evitar ver las caras de sus amigos, seguramente enojados y decepcionados de ella.

La albina lo sabía mejor que nadie, cada uno de esos objetos poseía un enorme valor sentimental para el club, habían pasado por las manos de cada generación de investigadores ¿pero que otra cosa podría hacer?

Ella no era Ling, no tenía asombrosas habilidades de pelea y apenas se las apañaba en educación física, no podía hacer nada para detenerlos, y mucho menos defender sus pertenencias. Lupa y los demás se recluyeron en una esquina, viendo cómo los recolectores ponían el lugar patas arriba, mochilas incluidas, en cuestión de minutos parte de su equipo y algunas cosas más fueron puestas en una gran bolsa.

—¿No puedes llamar a tu prima? Te cubriremos mientras lo haces —Le susurró Dana a Lupa.

—No, esto es un asunto del club y de nadie más —Fue la excusa más estúpida que se le pudo haber ocurrido, pero no podía permitir que Ling interviniera, de hacerlo lo más seguro es que recibiría un castigo mucho más severo que el anterior.

Y lo menos que quería era que Ling se metiera en problemas por culpa suya.

—Revísenlos a ellos también, puede que encontremos algo bueno en sus bolsillos —declaró Kara sentada en una pequeña mesa.

«¡Esa maldita puta!», el pánico invadió a Lupa, el tintineo de la cadena envuelta en su cuello le recordó la gran estupidez que cometió, fue una ingenua al creer que no pasaría nada.

Uno por uno los miembros del club fueron registrados, no dejaron bolsillos sin examinar, Yolanda y Marti perdieron un collar y un anillo respectivamente. Al registrar a Lupa fue inevitable que la chica que lo hizo encontrara el colgante, estando tan cerca era imposible esconderlo.

—Fiuuuu, parece que encontré el premio gordo—La chica se veía feliz—. Ven con mamá precioso.

La chica envolvió sus dedos alrededor de la fría cadena de plata, pero al intentar quitárselo Lupa le dio un fuerte cabezazo en la nariz, un grotesco sonido se escuchó. La recolectora se alejó de la albina gritando por el repentino e intenso dolor en su cara, sus manos presionaron su nariz.

—¡Perra de mierda aaarrhhg! —pudo sentir que sus palmas se humedecieron con algo cálido—. ¡Zorra, me rompiste la maldita nariz!

Antes de que la chica se le viniera encima Kara se bajo de su "asiento" y la detuvo agarrándole el hombro.

—Tranquila Abby, señorita presidenta ¿Qué fue eso? Creí que nos habíamos entendido bien —

—Oh lo lamento, no me gusta cuando otros me tocan, solo fue un acto reflejo —respondió Lupa socarronamente.

—La desgraciada tiene un collar o algo en el cuello, me golpeó cuando quise tomarlo —informó Abby entre quejidos de dolor, no sentía la cara—. Perra… será mejor que te cuides la espalda de ahora en adelante.

—Deberías agradecerme, te arreglé esa fea cosa entre tus ojos —contraatacó la albina con una sonrisa burlona.

—Hija de puta —gruñó Abby, la sangre se escurría entre sus dedos.

—Oooh debe ser algo muy costoso para que reaccionaras así señorita presidenta —Kara se lamió los labios y formaron una diabólica sonrisa—. Chicos, ya saben que hacer.

Lupa fue rodeada por el resto del grupo.

—El que lo intente terminara igual o peor que su amiguita de nariz chueca —advirtió.

—Ladras muchos, veamos si puedes morder —Con ligero ademan de Kara el primer golpe fue lanzado.

Lupa pudo esquivarlo y golpear a uno de sus agresores en el rostro, sin embargo rápidamente se vio superada en números y fuerza. Recibió una patada en la espalda y luego otra en el vientre, ni siquiera tuvo tiempo de recomponerse cuando un puñetazo se impacto en su mejilla izquierda.

—¡Presidenta/Lupa! —gritaron sus amigos.

Al salir de su aturdimiento se vio así misma en el suelo de rodillas ¿estaba vencida después de tres simples golpes? Patética, miró a sus camaradas y ninguno de ellos se movía por el miedo, no los culpó.

Si intentasen ayudarla terminarían igual que ella.

—¡Ya danos eso que tienes ahí! —demandó uno pateándola en el costado.

—¡Vete a la mierda! —respondió la albina solo para que todos comenzaran a pisotearla, se protegió el rostro lo mejor que pudo con se brazo libre.

Lupa jamás imaginó que una paliza dolería tanto, esta era la primera vez que le pasaba como así, por lo general sabía evitar ser el blanco de los abusivos y sus padres nunca le levantaron la mano, cada puñetazo y patada dolía como el infierno.

Vaya forma de descubrir que su ridícula resistencia al dolor.

Hubieran seguido golpeándola por otro minuto más si no fuera por un gritó ahogado que vino de la entrada, todos se voltearon en esa dirección y vieron que se trataba de una chica castaña con flequillo, tenía una bolsa llena de galletas de animalitos.

—¡Ronda busca a Ling, dile que estamos en problemas! —gritó Yolanda haciendo reaccionar a Ronda.

—¡No Ronda, no lo... —Lupa no pudo pararla a tiempo, a chica se fue de ahí corriendo lo más rápido que pudo.

—¡Mierda, hora de irnos gente, si ella ve esto será un dolor en el culo! —ordenó Kara—. Tienes mucha suerte señorita presidenta, fue un placer hacer negocios con ustedes, chaitooo~.

Tan rápido como pudieron los recolectores efectuaron su huida, con algo de esfuerzo Lupa se puso de pie; tenía el labio roto, las piernas le temblaban y le dolía todo el cuerpo, pero al menos pudo proteger la posesión más preciada de su madre, eso la hizo sentir orgullosa.

Sus amigos la ayudaron a mantenerse en pie, regañándola por haber hecho algo tan tonto, a pesar de su cara magullada lo que le preocupaba a Lupa en ese momento era su prima, llegaría en cualquier momento y cuando viera su estado nada de lo que dijera la calmaría.

«Genial ahora tendré que lidiar con una Ling furiosa, este día se pone cada vez mejor»

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Ling caminaba detrás de una de las amigas de Lupa, Liby mencionó que se llamaba Ronda, apenas acababa de terminar su comida cuando llegó gritando que "los recolectores" estaban atacando el club de su prima, se dirigía a dicho lugar a paso veloz siendo guiadas por la chica.

Liby, Lacy y Frankie decidieron ir con ella, tan preocupadas por la otra albina como Ling.

Al llegar vio lo que esos "recolectores" habían hecho y la ira se desbordó, sus venas se marcaron en su rostro y cuello, sus ojos se llenaron de cólera, y su boca se abrió por la indignación; algunos miembros del club ordenaban el salón mientras que otros trataban los moretones y el labio roto de Lupa, sus uñas se clavaron en sus palmas casi al punto de hacerlas sangrar.

Esta reacción hizo que las personas cercanas a ella se alejaran un poco, su cabello blanco se erizó haciéndolo lucir aún más salvaje y su respiración se volvió errática, parecía que le arrancaría la cabeza a alguien en cualquier momento.

—Ling… —Lupa habló rompiendo el inquietante silenció, los ojos de ambas albinas se encontraron, ahí estaba, esa mirada. «Mierda...»

Ling se acercó lentamente a la chica gótica, los que atendían a Lupa retrocedieron intimidados debido a la intensa hostilidad que irradiaba, al estar las dos cara a cara Lupa se hundió un poco en su silla y bajó la mirada, en esos momentos la ojiazul tenía la presencia de un enorme león.

—Prima Lupa… —Delicada y suavemente hizo que Lupa la viera a los ojos de nuevo, su rostro cambió pero su mirada seguía siendo la misma—. Fueron ellos ¿cierto? Los que te lastimaron.

—… Si, quisieron quitarme el colgante de mamá, y no dejé que lo hicieran —Esa respuesta solo aumentó la ira de Ling—. Aunque se llevaron nuestro equipo, no supe qué hacer para evitar eso, solo con ver la expresión en su rostro era suficiente para saberlo.

El pulgar de Ling rozó la herida en su labio con mucho cuidado haciéndola quejarse por el ardor, los brazos de la albina rodearon suavemente a la gótica y la atrajeron a un abrazo, el cuerpo de Ling temblaba y no precisamente de miedo.

—Ling escucha yo... —

—Lo siento, perdóname prima Lupa —Su voz salió quebrada ¿por qué se disculpaba?—. Lo siento mucho...

—¿Por qué carajos te estas disculpando? no fue tu culpa —Lupa se alejó del abrazo, lagrimas caían de los ojos de su prima, pero esas lagrimas no eran de tristeza sino de rabia.

—Me prometí a mi misma que no dejaría que esto volviera a pasar... pero te lastimaron y yo no estuve cerca para protegerte —Los puños de Ling se apretaron, se sentía de la misma manera que cuando Loan fue atacada—. Ese maldito, prometió que no les haría nada si me mantenía alejada.

—¿Qué quieres decir? —Liby inquirió, secando sus lagrimas Ling respondió.

—Hace un tiempo ese tipo pelirrojo me llamó, quería que lo ayudase a crear una pandilla, me reusé y me dijo que si volvía a meterme en sus asuntos ustedes saldrían perjudicadas —explicó Ling—. Eso incluía las cosas que hace aquí, por eso los ignore todo este tiempo.

—Lo más probable es que intenten vender las cosas que llevaron, es lo que siempre hacen —comentó Liby.

—Es cierto, oí que el equipo de softball no tiene guantes nuevos por culpa de ellos ¡perdieron varios juegos debido a eso! —dijo Lacy dando un fuerte pisotón.

Con pasos fuertes la albina caminando hacia la puerta.

—Espera ¿a dónde vas? —preguntó Lacy—. Tenemos que llevar a Lupa a la enfermería.

—Adelántense, iré recuperar sus cosas —

—¡Eso no es verdad! —Lupa la detuvo agarrando su mano—. Sé lo que vas a hacer, no saldrá nada bueno de eso, solo harás que…

La mirada que Ling le dirigió hizo que soltara su brazo como si estuviera al rojo vivo, la aspirante a maestro salió del salón dejando a todos los presentes mudos, en especial a Frankie, era la primera vez que veía a Ling en ese estado... y era bellísimo.

—¿Q-é le ocurre a Ling? —preguntó la pelinegra todavía fascinada.

—Nada bueno —contestó Lacy.

—Tenemos que buscar a la Sra. Wallace, ahora —demandó Lupa.

En los pasillos todo el que se cruzaba con Ling se apartaba de su camino, la albina corría en dirección al almacén de la escuela con un solo objetivo.

«¡Voy a destrozarlos a todos!», se contuvo todo ese tiempo para mantener seguras a sus primas, pero la engañaron como a una tonta, cometieron el sacrilegio de tocar a una de las personas que más amaba.

Iban a pagar por eso.


Hola a todos mis queridos lectores, si llegaron hasta aquí ¡muchas gracias! y también perdón por la gran demora en la publicación del nuevo cap. Me dio un bloqueo creativo bastante horrible pero no deje que eso me detuviera, por lo que fui escribiendo este cap poco a poco, al final me quedó medio largo pero espero que les haya gustado.

Otra cosa es que estoy revisando los caps anteriores y corrigiendo errores que no vi en primer momento (entre ellos palabras mal escritas o como la edad de la hermanita de Todd que literalmente se la cambie de un capitulo a otro), y descubrí muchos XD, así que me disculpó por haberles hecho leer tales esperpentos.

También "puños de acero" está a punto de alcanzar las 500 views por lo que me encuentro muy feliz, mi historia no esta siendo tan ignorada como pensé en un principio asi que yeeeeeiiiii XD, así que muchas gracias a todos y todas por tomar parte de su valioso tiempo para leer esta historia.

No sé cuando vaya a estar lista la segunda parte de este cap pero esperó que sea pronto, sin nada más que decir nos vemos el prrrrróximo capítulo ;)