Capítulo 15: Declaración de guerra parte 2.
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Todd celebraba bailoteando alegre por todo el almacén con la bolsa llena de cosas en las manos, el grupo que envió no solo le trajo cámaras y demás aparatos por los que de seguro le darían buen dinero, había una de esas tablas raras para "contactar" muertos hecha de puro marfil entre el botín ¡marfil!, ya podía sentir y oler los billetes.
«Solo con esta cosa seguro estaremos bien por unos cuantos meses», Todd veía la tabla ouija con emoción, en sus manos se encontraba el respiro que tanto necesitaban él y su familia—. Oye cuatro ojos, averigua cuanto vale el marfil en el mercado.
—Si si, debería empezar a cobrarte por estas mierdas —contestó perezosamente sacando una laptop de su mochila.
Aún debía esperar a que se vendiera pero viendo el material con el que fue hecho no tardaría más de un día, sabiendo las ganancias que dejaría bien podía darse el lujo de esperar un día más antes de ir a la farmacia, claro que llegado el momento se repartirían el dinero pero él se quedaría con la mayor parte como siempre.
Sin embargo sus recolectores no fueron muy amables con los pobres emos, yendo en contra de lo que les ordenó realizaron un trabajo totalmente improlijo y poco elegante; y no solo eso, tal parece que la presidenta del club trajo consigo un objeto muy valioso, como era de esperarse no quiso despegarse de él y fue apaleada.
—Y no pudieron, ya saben ¿¡dejarla tranquila!? El plan era tomar lo que les dije e irse, sencillo y simple ¿cierto? —Les dijo cuando Kara le contó lo sucedido, a veces se preguntaba cómo podían ser tan tontos—. Si, porque creo haberles dejado claro quién es su maldita prima ¿lo olvidaron? Pues déjenme repetirlo de nuevo ¡puede arrasar con todo lo que he logrado en esta puta escuela de mierda!
Se suponía que fuera un día tranquilo y calmado para todo el mundo, un efímero momento de paz y felicidad libre de hostigamiento, entonces cuando menos se lo esperaran ¡Bam! Volverían a las andadas, en la mente del pelirrojo era algo casi poético, hasta romántico, para su desgracia todo se echó a perder.
—Tranquilízate Todd, ella misma dijo que no puede hacer nada en la escuela ¿no? —comentó Kara tratando de calmar al pelirrojo.
—Oh mi inocentemente y estúpida Karla, por eso eres mi favorita, siempre viendo el lado positivo de las cosas —Todd la tomó por los hombros y bruscamente la recostó su cabeza contra su pecho, la acarició como si de un gato se tratase—. Pero me temo eso no nos salvara esta vez, golpearon a un miembro de su familia, y no cualquiera, su favorito ¿sabes lo que eso significa? ¿lo sabes?
—Emm… ¿Qué ella estará enojada? —respondió Kara mientras seguía siendo mimada por su líder.
—Mi querida Karla, es peor que eso —Todd agarró y apretó las mejillas de la chica haciéndole poner una cara graciosa.
—¿Peor? Y-y es Kara, sin la "L" —La chica hablaba de forma graciosa debido a la expresión que le obligaba a poner.
—Ella estará total y completamente consumida por la rabia —respondió—. En este momento en su cabeza solo existe una cosa, venganza, seguro vendrá aquí con la intensión de hacernos pasar por algo cien veces peor de lo que le hicieron a su amada prima.
—¿E-enserio? —Kara empezó a sentir un poco de miedo.
—Es lo que yo haría —añadió Todd sonriendo y soltó la cara de Kara no sin antes darle unas cuantas palmadas—. Mmm tu piel es muy suave, me gusta, ven más seguido ¿quieres? Me gustaría tocarte otra vez.
—¡¿E-eh?! Amm… si —aceptó Kara un poco sonrojada.
—Bien ahora ¿Qué debería hacer? —se preguntó el pelirrojo.
Justo cuando pensaba que no podía estar más jodido le pasa esto, si bien Todd ansiaba mucho cruzar puños con la peliblanca aquel era el peor momento para hacerlo, sería demasiado riesgoso liarse a golpes con ella, tenía que darse prisa y llevarse la mercancía antes de que ella apareciera.
El bienestar de su familia y su estilo de vida dependían del contenido de esa bolsa.
—¡Muy bien escuchen todos ¿Recuerdan a nuestra amiga Ling Bo? Bueno es probable que nos visite, y será su trabajo darle una cálida bienvenida! —Reveló el chico a toda su banda—. ¡Puede que unos terminen con algunos huesos rotos y muchos moretones, pero es un sacrificio que estoy dispuesto a aceptar!
—¿Y usted qué hará jefe? — preguntó un chico levantando su mano.
—Les daré apoyo moral desde la lejanía, específicamente desde un taco bell —declaró echándose la bolsa sobre el hombro, listo para irse.
Antes de que los reclamos empezaran a lloverle alaridos de dolor seguidos de un fuerte sonido metálico, provenientes de la entrada principal, hizo que todo se sumiera en un profundo silencio, ese estruendo duró treinta largos segundos.
—¡Ábrela! —
—¡E-estás loca, si te dejo entrar Todd me matara! —
—¡Que la abras! —
—¡Aaaaargghh! ¡esta bien lo voy hacer solo suéltame el brazo, lo romperás! —
Una furiosa voz femenina y los lamentos de la victima destruyeron todo ese silencio, el ruido de las cadenas siendo removidas hizo que algunos sudaran frio, sabían muy bien lo que se avecinaba, y el chirrido de los portones abriéndose segundos después fue suficiente para ponerle la piel de gallina a más de uno.
Luego, los gritos de aquel pobre desgraciado terminó de asustar al resto.
—Mierda, eso fue rápido —Se volteó justo para ver a la peliblanca entrar al almacén, traía consigo a arrastras a uno de los tres vigías de los portones, noqueado y muy golpeado—. Hola, no nos vemos desde hace cincuenta y seis mil años ¿Cómo te ha tratado la vida?
Ling gruñó molesta por la actitud burlona de Todd y en lugar de responder, haciendo usó de su inmensa fuerza alimentada por la ira, le lanzó el chico al pelirrojo a modo de proyectil. En una gran demostración de sus capacidades el pelirrojo detuvo a su lacayo a medio camino sin inmutarse, el pobre parecía un peluche mojado, uno muy feo por cierto.
Ling chasqueó la lengua al ver que no su ataque no funcionó.
«La anciana está mucho más mosqueada de lo que imagine ¿estará en sus días?», revisando el estado del chico vio que estaba muy herido, no planeaba contenerse, eso era claro—. ¿No crees que fuiste un poco ruda con él? Espero que no hayas sido tan mala con los otros dos.
—Fui una estúpida al creer que cumplirías tu palabra, ustedes siempre mienten y engañan para su beneficio —
—Vamos una de mis chicas volvió con la nariz rota, creo eso nos pone a mano Ling Loud —
—Solo un descerebrado como tu pensaría eso. Las cosas en esa bolsa no te pertenecen, me la llevare cuando termine con todos ustedes —Declaró la chica extendiendo su mano—. Si me la das ahora mismo te prometo no romperte nada, y no te preocupes, a diferencia de ti soy una mujer de palabra.
—¿Mujer? Creo que te faltan unos años ¿siquiera tuviste tu primer periodo ya? —Ese comentario hizo que varias venas se marcaran en el rostro de Ling.
La ira que la consumía le daba una apariencia ligeramente animal, como un depredador viendo a su presa, y sus ojos, esos fieros, brillantes e intensos ojos azules, esa mirada lo estremeció y excitó un poco al mismo tiempo, prometían un feroz combate.
—Uuff creo que tendré que negarme, necesito comprar algo con urgencia y estoy corto de pasta —
—¿Crees que me importan tus necesidades? Pero si insistes entonces te la quitaré luego de romperte las malditas manos —respondió tronando sus nudillos, cada uno de los se encontraban en ese lugar pagarían por lo que le hicieron a Lupa—. Si te soy sincera extrañaba esto, golpear idiotas.
Ver sus caras retorcerse de dolor y escuchar sus gritos eran sus más grandes placeres, mostrarles lo patéticos y débiles que eran en realidad. Ling no pensaba que era algo malo disfrutarlo, después de todo esto es lo que los buenos hacen ¿no? acabar con los malos sin ningún ápice de simpatía o lastima.
Tal y como ellos lo hacían con los demás.
—Uuuhhh no sabes cuanto deseo ver eso, lamentablemente no puedo quedarme, todo esto no se venderá solos —Todd agitó la bolsa para enfatizar su contenido—. Pero sería poco caballeroso dejar a una dama sola, mmm ¿Qué haré? ¿Qué haré?… ¡ya se! Chicos ¿jugarían con ella en mi lugar?
Si él peleaba con la peliblanca el botín podría resultar perjudicado, nadie compraría cosas dañadas, no podía permitir que eso sucediera. Se dio la vuelta para irse cuando fuerte un escalofrió le estremeció la columna, se agachó justo a tiempo para esquivar una poderosa y veloz patada de Ling, podía jurar que la punta de su zapato le rozó la coronilla.
«Olvide lo rápida que es, esa patada, mi cabeza se hubiera hecho papilla jajaja», la albina intentó quitarle la bolsa pero fue repelida por una patada que bloqueó con los brazos—. Oye hacer eso es trampa, atacar por la espalda es algo muy rastrero ¿no crees?
Los chicos y chicas en el almacén contuvieron la respiración, tampoco movieron ni un musculo, todo sucedió demasiado rápido.
—Para ser un cabrón sinvergüenza tienes buenos reflejos, demasiado buenos —expuso Ling sacudiendo los brazos, él pudo esquivar su ataque y casi conectar un golpe aún cuando le daba la espalda, odiaba admitirlo pero quedó impresionada—. ¿También practicas artes marciales?
—Pff jajajajaja artes marciales dice, yo no tengo tiempo para esas tonterías, si me atacan reaccionó es todo —
—Deja de bromear, esa no fue la patada de una persona normal —Los brazos le hormigueaban a pesar de que Todd no usó toda su fuerza, tuvo una ligera idea de cómo serían las de verdad.
—Si bueno he estado repartiendo palizas por mucho tiempo, puede que sea la razón por la que soy tan increíble —contestó Todd con indiferencia—. Por un tiempo tuve que lidiar con frikis en esta escuela, alardeaban sus cinturones de colores.
«Probablemente se refiere a practicantes de karate y parecidos», Ling adoptó una postura de combate, hablar no llevaría a ningún lado—. Bien ya tuve suficiente de tu parloteó.
—Y yo de tu actitud, eres muy maleducada ¡muchachos! —
Los subordinados del pelirrojo se amontonaron alrededor de Ling, ver que tenían la ventaja numérica les ayudó a deshacerse de gran parte de su miedo, sin embargo la albina se mantenía atenta a los movimientos del jefe, él era el objetivo principal.
«Uno, dos, tres, cuatro… hay más que la última vez, el problema aquí es otro», Ling hizo un rápido análisis de la situación, si se distraía demasiado Todd escaparía con el equipo del club, saltarse a los pequeños e ir directamente por el grande era la mejor opción, «Es más fácil decirlo que hacerlo»
Muchos de ellos tenían bates, tubos y cuerdas envolviendo sus nudillos, los puñetazos podría resistirlo pero los bates y tubos… , ignorarlos para ir contra Todd no sería algo sencillo, si quería atraparlo ser rápida era indispensable.
—Wow mira la hora, ya tengo que irme preciosa —dijo Todd viendo un reloj imaginario en su muñeca—. Si tienes tele ahí te ves. Oh antes que lo olvide, les recomiendo que ataquen como si su vida dependiera de ello y protéjanse la entrepierna, no hay nada más feo que un golpe en los bajos… excepto la mamá Poncho.
—¡Oiga! —reclamó un chico entre la multitud.
—Chaitooo~ —
Todd emprendió su retirada al mismo tiempo que sus "soldados" se abalanzaban contra la albina, con un grito de guerra Ling se abrió camino entre sus atacantes como una guadaña en un campo de trigo, dando rienda suelta a toda su furia en cada puñetazo y patada que realizaba.
—¡Es ridículo ¿Cómo puede moverse así?! —exclamó una chica presa del pánico, realizó un swing con su bate y la albina provocó que su hombro izquierdo se saliera de su lugar, fue un movimiento rápido y fluido—. ¡Aaaaarggghh mierda hija de puta, duele, duele mucho!
—¡Alisha, maldita ya veras! —Uno de los tipos grande atacó en conjunto con otros cuatro, todos fueron noqueados por los poderosos puños y codos de Ling Bo, y en el proceso se deshizo de otros tres.
Cuatro atacaron por su espalda casi al instante solo para ser repelidos por una serie patadas, los demás no se hicieron esperar sufriendo el mismo destino que sus congéneres, eran insistentes, Ling debía atribuirles eso.
«¿Aún no lo han comprendido? No importa que tan duro lo intenten ¡nunca podrán vencerme!», sus codos impactaron en el rostro de dos más, caían tan fácil. «¿No entienden que son demasiado débiles?»
La euforia se fue apoderando de ella y quedo absorta en el calor de la batalla, tanto que se olvidó de que estaban armados y se descuidó, un tubo se estrelló en su cabeza en un golpe descendente, un impacto tan solido que sintió toda su columna vibrar, la vista se le nubló y se tambaleó, un puñetazo en la cara y un batazo en el vientre la trajeron de vuelta a la realidad.
Casi se desplomó en el suelo pero sus piernas se negaron a dejarla caer.
La sangre no tardó en comenzar a emerger de su cabeza ensuciando su bonito y pulcro cabello, sintió el cálido liquido vital bajar por su cara, el dolor hizo que su ira aumentara y con el rostro lleno de sangre rugió como un animal, lo que sentía no era nada comparado con lo que Lupa sintió cuando fue atacado por esos cerdos.
Justo antes de que una chica de piel bronceada la golpeara otra vez Ling sujetó su muñeca deteniendo su ataque, su agarre le cortó la circulación a su atacante, la desafortunada adolescente entró en pánico, intento soltarse por todos los medios pero fue imposible, la mano de Ling era una trampa para osos.
—¡¿Por qué se detienen?! ¡Esta herida, vayan a ayudarla! —ordenó Kara que hasta ahora se había librado de la furia de Ling, usando a sus compañeros como escudos.
Los restantes querían hacer lo que Kara demandó, pero en ese momento la ojiazul expedía tanta hostilidad que resultaba asfixiante, nadie quería arriesgarse.
—Maldición… —murmuró Ling—. Eso dolió, me emocione demasiado ¿Qué dirían mis maestros al verme cometer un error de novato?
La mirada que le dirigió la albina le heló la sangre, la chica lloró y suplicó por ayuda, comenzaba a perder la sensibilidad de su brazo, pero nadie se acercó, el miedo los había paralizado.
—Mi prima… recibió una paliza —Con ojos enrojecido Ling le habló a la chica, la sangre goteaba de su frente y el tono de su voz era imponente e intimidante—. ¿Quiénes fueron? Dime y dejaré que te vayas.
—¡P-púdrete, no te diré nada! ¡Ugh! —La mano de Ling apretó con más fuerza, el brazo de la chica ya estaba morado.
—¡Eso, no somos unos soplones! —alegó otro.
—¡Si, no entregaremos a nuestros amigos! —
Las sonoras carcajadas de Ling descolocaron a los presentes, se reía con ganas, como si hubiera escuchado un chiste muy gracioso, una risa de loca en realidad.
—¡Hahahahahahahaha! ¿amigos? ¿y que fue esa repentina demostración de lealtad? Es tan hilarante jajajaja, ustedes no hacen más que causar penurias, no saben lo que es la amistad —De forma repentina su alegría desapareció, siendo reemplazada por una expresión de pura rabia—. Y que finjan hacerlo… me enferma.
La chica desafortunada ya no podía soportar el dolor en su muñeca, que ya era insoportable, las lagrimas hicieron que su rímel se corriera, hasta sus mocos amenazaban con salir.
—¡Fueron Kara y sus muchachos! —reveló un chico de lentes señalando a los mencionados—. ¡Ahora deja ir a Gaby!
—¡Eddie eres un hijo de puta! —ladró Kara, no podía creer que la entregara tan fácilmente.
Ling liberó el brazo de Gaby permitiendo que la sangre volviera a fluir, el alivió le duró poco, el pie de Ling se estrelló contra su cabeza haciéndola girar en el aire antes de caer en el suelo
—¡Perra, dijiste que la dejarías ir! —reclamó el Eddie socorriendo a su inconsciente compañera, al acercarse terminó igual que Gaby.
—Me disculpo por eso, mentí —declaró mirándolo, alzó su vista viendo a los culpables del ataque a su prima, tal falta no quedaría impune—. Ninguno de ustedes saldrá de aquí.
—Me cago en mi puta vida —el comentario de Kara se perdió entre los quejidos y maldiciones de sus aliados.
Con una velocidad e ira endemoniada Ling dislocó miembros, rompió narices y tiró dientes, ensañándose con los agresores de Lupa, sus acciones carecían de duda o piedad, y los grotescos sonidos provenientes de sus enemigos eran un coro que la motivaba a seguir hasta desfallecer, los que no terminaron en el suelo gritando y retorciéndose de dolor la miraron horrorizados.
No importaba cuanto la golpeaban la albina no caía o si quiera retrocedía, llegando incluso a romper los bates por la mitad y doblar los tubos con sus manos, si ellos deseaban tanto meterse en su camino entonces los haría arrepentirse de su elección.
—E-esto es imposible ¡¿por que no cae?! —retrocedió una chica con los restos de su bate en sus manos.
—¡Solo mírala ¡¿te parece humana?! —
—¡Mierda mierda mierda mierda, esta tipa es un jodido monstruo! —maldijo Kara tratando de huir apartando a sus compañeros, para su desgracia Ling fue más rápida y le hundió el rostro con un férreo rodillazo. «Todd… infeliz, esto es tu culpa»
—
—Jajaja parece que no les está yendo muy bien —comentó el pelirrojo llegando a una puerta de metal roja, estuvo a punto de abrirla cuando se vio obligado a esquivar otro proyectil humano, se trataba de su "chica favorita"—. ¿Quieres dejar de lanzarme mi mano de obra? A diferencia de la creencia popular ellos no son ilimitados, en especial los niños mimados, se asustan con facilidad.
—¿Y perder la oportunidad de arrojarlos? Ni loca, además de todos ellos tu eres el que más deseo moler a golpes —
—Ay no digas esas cosas, harás que me sonroje —"avergonzado" Todd se cubrió la cara con su mano liibre—. No luces muy bien ¿quieres una curita? Esa herida en tu cabezota puede volverse algo serio.
—Déjate de estupideces, no iras a ninguna parte, no hasta hacerte lo mismo que le hicieron a prima Lupa y devolverle lo que le robaste —
—¿Otra ves con eso? Ya te dije que no puedo dártelo —
—¡No te lo estoy preguntando! —
Ling cargó contra Todd realizado una asombrosa combinación puñetazos y patadas bajas, con suerte lo haría tropezar, al mismo tiempo intentaba sin éxito quitarle la bolsa al pelirrojo el cuál bloqueaba los golpes con su brazo libre y piernas lo mejor que podía, siempre manteniendo la bolsa lo más lejos posible de las manos de la albina. Cada vez que Ling lanzaba una patada él la detenía a medio camino con sus pies, lo mismo con los puñetazos solo que con estos aprovechaba para atacarla devuelta, era un intenso intercambio de golpes por el control.
Para Todd no era nada fácil, proteger la bolsa y neutralizar los ataques de Ling era como mínimo complicado, sus golpes eran prácticamente cañonazos, interceptando con su codo desvió uno de los puños de Ling hacia arriba, ese movimiento dejó al descubierto el costado derecho de Ling y el puño de Todd se estrelló con fuerza en un golpe al hígado.
«¡Ugh maldito!»
La albina aguantó del daño causado por el poderoso golpe y conectó un potente codazo en el pómulo del chico, eso lo aturdió unos segundos y Ling vio el momento perfecto para arrebatarle la bolsa, los dos lanzaron un golpe simultaneó a la cara del otro y ambos retrocedieron.
Ahora los dos sangraban.
—Nada mal anciana —felicitó Todd, ese último golpe fue demasiado efectivo—. Pero no me iré de aquí sin esa bolsa.
Escupiendo la sangre acumulada en su boca Ling colocó la bolsa detrás de ella sin dejar de mirar al pelirrojo, sus costillas le dolían pero no podía aguantar un poco más, plantó firmemente los pies en el suelo y adoptó una postura de combate original.
Puños cerrados a la altura de su pecho, brazos relajados extendiendo el dominante, pierna izquierda adelante y la otra unos centímetros más atrás, a Ling no le gustaban las posturas/poses en el kung fu pero sintió que esta era bastante eficiente. El sistema de lucha que estaba creando tenía que ser veloz y explosivo, tal cual un relámpago, esta postura se lo facilitaba enormemente.
«Todavía no me siento cómoda usando el gāng quán, me falta velocidad y fuerza, sin contar lo incompleto que está, pero es una buena oportunidad de ver cuanto he avanzado»
—Entonces así es como quieres hacer esto ¿eh? Bien por mi, ya me tienes harto —gruñó Todd molestó por haber perdido la bolsa.
—¡Inténtalo! —retó la albina.
El pelirrojo se lanzó con furia y una expresión demente palpada en su rostro, si quería que la destrozara entonces no la decepcionaría, Ling se preparó pero una figura alta y elegantemente vestida se interpuso entre los dos, la señorita Wallace. Todd no paró su ataque, simplemente la ignoraría y la pasaría de largo, el tren de pensamientos del chico se detuvo cuando en un abrir y cerrar de ojos se vio así mismo boca abajo contra el suelo.
—Siempre tan problemático ¿no? Señor Russo —comentó la educadora inmovilizándolo, poniendo sus brazos detrás de su espalda.
—¡¿Pero qué carajos?! ¡mierda, quítese de encima, suélteme! —despotricó Todd tratando de liberarse ¿en que momento lo hizo?
—Que modales ¿Con esa boca a besa a su madre, señor Russo? —
—¡Que mierda le importa! —
«Eso fue… ¿jiu jitsu?», Ling vio sorprendida a la profesora sometiendo al chico, este luchaba por liberarse, a pesar de su complexión delgada la mujer no parecía tener problemas para mantenerlo en el suelo.
Ling se estremeció cuando la profesora la miró, no estaba para nada contenta.
—Baje los puños señorita Loud, este ridículo y vergonzoso berrinche suyo se acabo, y usted señor Russo… —Con una mano la mujer presionó firmemente un punto en el cuello de Todd y este cayó inconsciente—. ¿Por qué no duerme un rato?
Con la terrorífica maestra presente la mente de Ling empezó a despejarse, volvió en sí y miró sus manos, sus nudillos estaban machados con la sangre de los abusivos, se sintió plena.
Ella creía que era porque hizo pagar a los que golpearon a Lupa, nada más lejos de la verdad que la misma Ling ignoraba, sin darse cuenta solo había apaciguado la intensa necesidad creada por su odio y rencor, ese deseo infantil de "acabar con la gente mala" que se retorció.
—¿Está consciente de lo que hizo, señorita Loud? Los chicos que usted agredió se encuentran seriamente lastimados, habrá consecuencias para usted —
—¡M-maestra ellos… ! —
—Las explicaciones déjelas para el director y sus padres, debemos tratar las heridas de esos jóvenes y la suya cuanto antes —informó acomodando sus lentes—. Me esperaba esta barbarie de alguien como el señor Russo ¿pero de usted? Pensé que era más lista, señorita Loud.
La mirada de Ling se ensombreció al escuchar lo que dijo la profesora ¿había escuchado bien? ¿ella iba a ayudar a esos cerdos? Se supone que la mujer era la mejor educadora de la secundaria, entonces ¿Cómo no podía ver que simplemente se hizo justicia?
—Por la naturaleza de las heridas lo mejor es llamar a emergencias —comentó la Sr. Wallace poniendo a Todd en una posición más cómoda en el duro piso.
—No lo haga —
—¿Disculpe? —
—Deje que esos miserables sufran, causan el mismo dolor a diario, es justo que lo experimenten al menos una vez ¿verdad? —Esto extrañó un poco a la maestra, lo dijo como si no fuera nada, como si lo que acababa de hacer fuera lo más normal del mundo—. Eligieron fastidiar a la persona equivocada.
—Estoy al tanto de lo que le pasó a su familiar, ella misma me lo contó todo —anunció—. De igual forma otros miembros de su club fueron atacados, están siendo atendidos en la enfermería.
Ling decidió ya no decir nada, sabía perfectamente lo que venía a continuación, cualquier intento de justificar lo que hizo sería gastar saliva a partir de ahora.
—Armar tal alboroto por una venganza personal, supongo que no es tan diferente de ellos —Eso último tocó un punto sensible dentro de Ling ¿ella igual que esos cabrones? Y una mierda.
—Le pido que por favor no me insulte de esa manera, maestra Wallace —solicitó Ling, manteniendo ese tono respetuoso que acostumbraba a usar con las figuras de autoridad—. Ellos lo hacen por diversión, lo disfrutan… lo que yo hice no fue venganza.
—¿No? ¿entonces cómo llamaría lo que hizo? —Los labios de la albina formaron una sonrisa que perturbó a la estoica maestra.
—Justicia —
—Hay mejores maneras de hacer eso señorita Loud, no estamos en la edad de piedra, la violencia ya no es la única salida —dijo la mujer echándose sobre el hombro a Todd, exactamente la misma basura que le decían sus padres, estaba harta de ese pensamiento pacifista—. Espero que este preparada para las consecuencias.
"La violencia no es la respuesta a todo", una excusa que usan los débiles para evitar enfrentarse a aquello que los aflige, palabras vacías que son producto de su miedo. Ling apretó los puños y luego aflojó los brazos, ya nada importaba ahora, mordiendo el interior de su mejilla contestó un simple "si señora".
—
—¡Realmente lamentamos lo que nuestra hija les hizo a los suyos! —se disculparon apenados Lincoln y Sid bajando sus cabezas, esta última teniendo que salir temprano del trabajo al recibir una llamada de la escuela, frente a ellos una multitud de padres furiosos.
—¡¿Creen que sus disculpas arreglaran lo que ese demonio hizo!? ¡que manera de pensar tan pobre, no me sorprende que esa niña sea como es! —
—¡Mi niña no puede ni ponerse de pie, esa mocosa debería estar recluida en un reformatorio no en una escuela! —
—¡Su hija es un monstruo, es un peligro para los estudiantes de esta secundaria! —
La mayoría iban vestidos con ropas y accesorios muy lujosos, entre ellos también se encontraba Scarlet vistiendo su ropa de trabajo, ella al contrario de los demás se mantenía al margen, no era alguien tan precipitada como para gritarle cosas a la pareja apenas llegar.
Al lado de los señores Loud Ling era obligada por la mano de su padre a mantener su cabeza abajo también, su herida había sido tratada y un vendaje cubría parte de su cabeza, la cara de la pequeña estaba contraída por la rabia ¡¿cómo se atrevían a decirles esas cosas a sus padres?! Ellos no criaron unos seres inmundos que se regocijan con el dolor ajeno.
Sentado en una silla Todd se mantuvo cerca de Scarlet en silencio, también con un vendaje en su cara, indignado porque el estúpido del director llamó a su madre traicionando el convenio que tenían, podía sentir la mirada de la mujer sobre él, una llena de confusión e incertidumbre.
Preguntándose qué hacía él ahí.
¿Qué iba hacer ahora? Cuando descubriera de dónde provenía el dinero que él "ganaba" todo se vendría abajo, le mintió durante cuatro años, lo perdería todo y conociéndola ella haría algo muy estúpido.
Todo por culpa de esa maldita y entrometida chica, el pelirrojo le dirigió una mirada de muerte a la albina quién al instante la notó y se la devolvió.
Casi toda su banda fue destrozada por Ling, solo aquellos que faltaron a clases se salvaron, no volverían a trabajar con él eso era seguro, después de esto dudaba que pudiera seguir extorsionando en la escuela.
La oficina del director parecía temblar por los pisotones y gritos furiosos, en cuanto al director; un hombre gordo y sudoroso de unos cincuenta años, estaba muy ocupado comiéndose con los ojos a las bellas madres de sus estudiantes, Sid y Scarlet incluidas.
«Quién hubiera pensado que ese bastardo tendría una madre tan hermosa», pensó el hombre lamiendo sus labios, casi se la muerde cuando la mirada asesina de Todd se posó sobre él.
—¡Tutores y padres de los afectados, les pido que por favor guarden silencio, les recuerdo que las horas de clase no han terminado! —habló la maestra con autoridad, tanto ruido no era bueno para los estudiantes—. Tratemos este asunto lo más calmados posible, somos personas, no animales.
—Estoy de acuerdo con la srta. Wallace —Por fin habló el director—. Señores Loud entiendan el disgusto de estas personas, su hija atacó brutalmente a un grupo de alumnos de diferentes grados, hijos de respetados e importantes benefactores de esta institución incluidos.
—Por favor les pido que comprendan, nuestra hija generalmente es una niña muy tranquila, no es alguien que le guste meterse en problemas —salió en defensa Sid dirigiéndose a los otros padres, el viejo hombre pensó que tenía la voz de un ángel, se imaginó lo hermosos que serían sus gemidos—. Ling jamás dañaría a alguien solo porque si, no quisiera levantar falsos, pero esos chicos debieron hacer algo que la provocó.
—Ella misma nos ha contado muchas veces del abuso que muchos alumnos reciben de parte de otros, tal vez los vio hacer algo que la enfureció —añadió Lincoln.
Scarlet se llevó una mano al pecho, su hijo no podía ser uno ellos ¿verdad?
—¡¿Cómo se atreven a decir tales injurias?! ¡son nuestros hijos los que están en el hospital ahora mismo! —reclamó colérico un hombre con traje de ejecutivo.
—Es increíble que sean capaces de decir semejantes cosas, deberíamos demandarlos a los dos por esto —escupió con desdén una mujer rubia con acento francés.
—¡Si! —
La pareja se asustó por lo dicho, una demanda colectiva de esa escala los dejaría en la ruina, perderían lo poco que han logrado conseguir.
—Por favor calmados, no nos apresuremos señores —apaciguó el director—. Cuando lleguen los últimos implicados sabremos lo que pasó realmente.
—Solo queremos que se haga justicia por nuestros hijos, director Mcgregor —exclamó otro de los trajeados.
—Es divertido que digan eso —Lucy apareció en medio de la habitación asustando a todos excepto a Ling y Todd, al lado de ella se encontraba Lupa, el pelirrojo se preguntó como le hizo para colarse sin que nadie la notara—. Mi hija aquí presente también fue atacada y su club vilmente saqueado, y ahora me enteró que la persona que le tendió la mano está siendo recriminada, me gustaría saber por qué.
—Aaah señora Lucy bienvenida, ahora que todos los involucrados están presentes dejemos que la señorita Loud nos explique qué pasó, maestra Wallace cierre la puerta por favor —El director Mcgregor le cedió la palabra a la albina.
Ling y Lupa procedieron a contar los hechos que culminaron en el ataque a la banda de Todd, además contaron lo que el pelirrojo y su grupo se dedicaban a hacer en la escuela, Scarlet quedó perpleja, eso no podía ser verdad, debía tratarse de una alguna clase de estratagema para que su hijo también saliera perjudicado.
—N-no, mi hijo sería incapaz de hacer algo así, él es un chico muy dulce y bueno —comentó Scarlet, negándose a creer semejante cosa.
—Lo lamento señora, pero es la verdad —Ling miró a la mujer—. No sé qué clase de chico le hizo creer que es, pero él es alguien malvado, podrido hasta la médula al igual que los otros.
—¿Todd? —Scarlet se volteó hacía su hijo tomándolo por los hombros, obligándolo a verla a los ojos—. Dime que no es verdad, tú no hiciste esas cosas terribles ¿cierto?
—… Yo… yo… —Al verla así, tratando fervientemente de convencerse de lo contrario, no supo que decir y apartó la mirada dejando sin palabras a su madre.
Como era de esperarse los padres de los más afectados se negaron a creer tales "falacias" e inmediatamente solicitaron la expulsión de Ling, así como vetarla permanentemente de la secundaria Royal Woods.
Lincoln y Sid hicieron todo lo posible para razonar con ellos pero les fue imposible, esas personas eran inflexibles y tercas como mulas, no sabían que hacer, claramente tenían más poder y dinero, y se veía a leguas que el director les tenía en alta estima, su pacifica y feliz vida se estaba derrumbando frente a sus ojos.
—Si esa la condena que le aguarda a mi sobrina no puedo objetar, como madre que soy no querría menos, solo espero que los que tuvieron la osadía de poner sus manos sobre mi amada primogénita corran el mismo destino —declaró Lucy—. Y sean castigados severamente.
—Señora Loud no puedo hacer eso, esos chicos sufrieron heridas graves, hacer eso sería un poco… —de repente el aire se enfrió, a todos se les puso la piel de gallina, y de Lucy empezó a emanar un aura tétrica y muy oscura.
«Pura mierda, ni tu mismo te crees esa basura, solo no quieres perder a las perras que te follas», pensó Todd con veneno, se aseguraría de hacerlo pagar por traicionarlo.
—Entonces haré que la ira de Abbadon caiga sobre los culpables y sus padres, sufrirán de un tormento perpetuo, tan horrendo que desearan que la muerte reclame sus almas, ni siquiera en sus sueños podrán esconderse —Lentamente la mujer de largo cabello negro se acercó al escritorio del director, y ahí apartó el flequillo para verlo directamente a los ojos, el hombre casi sufrió un infarto—. A usted lo haré el mayor responsable, y será azotado por la furia de los nueve círculos.
Mcgregor soltó un par de balbuceos mientras respiraba con dificultad, aterrado y perturbado tragó saliva con fuerza, se acomodó en su silla y junto sus manos temblorosas sobre el escritorio, él era un ser cobarde por naturaleza y Lucy de alguna manera lo supo.
—… Su castigo serán tres semanas de suspensión y quince puntos menos en todas sus materias, lo mismo para el joven Russo, srta. Wallace le encargó lo de las calificaciones —La maestra asintió y el director habló de nuevo—. En cuanto al caso de su hija, cuando todo se calme la llamaré para que me diga quienes fueron los que la atacaron… y procederé a darles el mismo castigo.
Las quejas y reclamos no se hicieron esperar, entre todo ese bullicio Lincoln y Sid respiraron aliviados, al menos su hija se libró de su séptima expulsión, sin embargo se sentían muy enojados con Ling, ya habían llegado a su limite.
—Familia Loud, familia Russo, pueden retirarse, señorita Lupa le doy permiso de irse temprano —
—Genial —dijo Lupa, esto combinado con el equipo de su club recuperado hizo que la paliza valiera la pena.
Todd se puso de pie y se retiró con su madre, quién parecía muerta en vida, no sin antes darle una última mirada hostil a Ling.
Al salir de dirección, dejando al hombre con una manada de padres enfurecidos, Lincoln jalaba a Ling del brazo, su agarre era fuerte, la pequeña hacía lo posible para seguirle el paso, jamás había visto a sus padres tan enojados.
—¡Lincoln, Sid! —El hombre detuvo su furioso andar.
—Tía Lucy —
—Lucy hablaremos después ¿si? Ahora no es un buen momento —Lincoln contuvo su enojo lo mejor que pudo, pero en su voz todavía se notaba su estado.
—Por favor no sean tan estrictos con Ling, ella hizo lo que hizo por lo que le pasó a Lupa, sé que el método no fue el correcto pero sus intensiones fueron buenas —
—Ling se sintió obligada a hacerlo porque yo misma no tuve la fuerza para enfrentarme a esos imbéciles, ya saben lo protectora que es ella con nosotros, no me parece justo sea castigada —
—Te equivocas Lupa, lo que ustedes traducen como afecto es en realidad su odio controlándola, ataca a todo aquel que considere un abusivo, sigue resentida por cosas que pasaron en china y el incidente de Loan —Sid miró a su hija quién bajo la vista a sus pies—. Estamos cansados de su comportamiento destructivo, siempre nos dice que no lo volverá a hacer pero no puede parar, no quiere, debemos detenerla antes de que cometa una idiotez.
—Si ella no quiere escucharnos por las buenas, entonces lo hará por las malas —comentó Lincoln, Ling miró a los dos con miedo, no se atreverían ¿o sí?
—P-papá yo… —
—¡Silencio Ling Bo! —El gritó de su padre hizo que se encogiera en su lugar.
Antes de que Lucy pudiera decir otra cosa la pareja se retiró junto con su hija, al ver a su prima siendo llevada de manera brusca Lupa maldijo apretando su falda con frustración, si no fuera tan inútil nada de eso hubiera ocurrido.
—
Todd esperaba en la soledad de su hogar, su madre regresó al trabajo a terminar su turno tras terminar la reunión con el director, así de hijo de puta era su jefe, no le dirigió la palabra hasta que tuvo que irse diciéndole que hablarían cuando regresara. El chico daba vueltas por toda la sala preocupado y estresado, la peor cosa que le pudo haber pasado ocurrió y no sabía cómo proceder ante tal eventualidad, se mordía las uñas nerviosamente al punto de dejarlas maltrechas.
"Se supone que velas por ella ¿y la haces pasar vergüenza? Que buen hijo eres hehehe."
—¡Maldita sea, mierda, puta! —Todd con furia partió en dos la mesita en la habitación de un puñetazo—. ¡¿Por qué?! ¡¿por qué?! ¡¿por qué?! ¡te dije que te apartaras de mi maldito camino, pero no te pudiste quedar quieta ¿verdad? estúpida perra!
"La decepcionaste, le mentiste, y eso la puso muy triste ¿podrá soportarlo su corazón?"
Pisoteó con ira los restos del mueble destrozándolo aún más, agitado se agarró la cabeza casi arrancándose el cabello, todo por lo que lucho; la felicidad de su madre, el bienestar de su hermana, su sueño de darles una mejor vida ¿Qué pasaría con todo eso ahora que ella sabía la verdad?
"¿Qué pensará de ti ahora? ¿volverá a confiar ti? Seguramente no."
—¡Ya cállate, déjame en paz! —Todo se arruinó y esa maldita voz, esa que le hablaba al dormir, no dejaba de restregárselo en cara—. ¡Ya sé que la cagué, soy un puto idiota, ahora vete a la mierda!
"No te mortifiques tanto, no es tu culpa después de todo."
—… ¿No es… mi culpa? —
"Tus objetivos eran nobles, tus deseos puros, no hiciste nada malo."
—Es cierto… lo hice por mi familia… para cuidarlas —
"Esa chica te quitó lo que ayudaría a tu pobre madre enferma ¿y para qué? Contentar a su prima con el ego golpeado, te culpó por lo que otros hicieron, eso fue egoísta y cruel."
—Ella… Ling Loud… todo es… todo esto es… —pronunció ese nombre con rencor.
"En efecto, ella provocó esto; ahora mismo es un obstáculo entre tu y tu meta, una amenaza, y como tal…"
—Yo voy a… —
En ese momento la puerta se abrió interrumpiendo la "conversación", Scarlet y Alice entraron pero al ver a Todd tan agitado y la mesita de madera echa añicos pararon en seco, el chico lucía como un loco.
—¿Pasa algo Scarlet? —Una voz grave preguntó.
—¿Qué mierda hace ese infeliz aquí? —El chico se recompuso y apunto con el dedo al dueño de esa voz.
Dimitri entró justo detrás de ellas, vestido con una traje diferente, menos elegante.
—¿Hermano? —
Todd miró a su hermana, se veía asustada.
—Mamá responde mi pregunta —
—Yo le pedí que viniera, va a comer al restaurante todos los días —
Todd abrió los ojos como platos ¿Qué dijo? ¿ella misma lo trajo? Por un momento pensó que era un broma cruel, un castigo por mentirle, pero al ver su rostro supo de inmediato que hablaba muy enserio.
—P-pero ¿por qué? —El pelirrojo no entendía nada, pensaba que ella lo odiaba tanto como él.
Miró a Dimitri, el maldito hombre tenía una sonrisa triunfal plasmada en su rostro, sintió unas incontenibles ganas de hacerle puré su horrenda cara.
—Scarlet me contó lo que hiciste, pensar que irías tan lejos —comentó Dimitri encendiendo un habano.
—Dimitri hijo de pu… —
—Hermano ¿estás bien? —La pequeña pelirroja se puso al lado de su hermano, preguntándose qué le pasaba.
—¿Por qué lo hiciste? ¿por qué me mentiste? ¿por qué conseguir dinero… de esa manera? —preguntó la mujer acercándose a su hijo, cara a cara, mirándose a los ojos.
Todd comprendió que de nada serviría inventar excusas, pero no quería decirle la verdad, no sabía cómo, abrió y cerró la boca varias veces ¿Cómo decirle que robo, extorsionó y lastimó personas por ella y su hermana?
—… No lo entenderías —
—¡Contéstame! —Esa fue la primera vez que su madre le gritó, y cuando sus ojos se encontraron lo vio, fue la primera vez que el amor en los suyos se transformó en otra cosa.
—… ¿Qué otra cosa podía hacer? —declaró Todd dejando atónita a su madre y Alice confundida ¿de qué hablaban?—. Tu y Alice son mi responsabilidad, mantenerlas seguras es lo que mueve mi vida… y no podía dejar que cargaras con todo tu sola, por un tiempo quisiste hacerlo y tu salud pagó el precio.
—Qué me dices de ese trabajo de medio tiempo ¿también era mentira? —
—Es verdad, pero no soy repartidor, sirvo de cobrador para prestamistas y extorsionistas —
—¿Por qué? ¿Qué te orilló a hacer cosas tan horribles? —Scarlet se oía decepcionada y triste, lagrimas amargas amenazaban por salir de sus bellos ojos—. Tu padre y yo te educamos para que fueras un hombre honrado y bueno, no un malandro que se gana la vida lastimando personas y robando.
—Tu medicina es demasiado costosa y tu salario apenas alcanza, en este tipo de situaciones los honrados y los justos son las presas en este mundo, por eso escogí estar del otro lado —explicó el joven—. Papá me hizo ver la realidad, él era un imbécil que se la pasaba ayudando a todos ¿pero eso de qué le sirvió al final? Murió como un perro en la calle, solo, y a nadie le importó excepto a nosotros.
Una sonora bofetada resonó en la pequeña casa sorprendiendo a la pequeña Alice y Dimitri, ese golpe lastimó a madre e hijo por igual, física y emocionalmente los devastó.
—No te atrevas a decir esas cosas de tu padre, él siempre cuidó de nosotros, el fue un esplendido esposo y un padre excelente —
—Pero fue débil, y eso le costó la vida, dejo a su familia a su suerte incumpliendo con su deber —El tono de Todd era frio e inexpresivo, una sonrisa demente mostró su afilada dentadura, extendió los brazos a los lados y se le formó una expresión tan aterradora que Dimitri retrocedió—. Yo no soy como él, soy más fuerte, conmigo tu y Alice jamás tendrán que preocuparse de nada, yo mismo eliminare a cualquiera que se atreva a mirarlas mal.
Scarlet llevó sus manos a su boca al ver la mirada inhumana del chico; no podía que creer que su hijo, aquel precioso bebe que cargó en sus brazos y amó con locura, se había convertido en un completo psicópata, un monstruo… una bestia.
Y todo había sido su culpa.
Bajando sus brazos y apretando sus puños se mordió el labio inferior antes de hablar, su cabello cayó sobre sus ojos mientras las lagrimas caían por sus mejillas.
—Nunca debí dejarte seguir con esto, al principio me sentí feliz, creí que la voluntad de Ken vivía en ti —comentó con una triste sonrisa que desapreció segundo después—. Fallé como madre al no darme cuenta del daño que te hice por permitirlo, son los padres los que deben hacer sacrificios por los hijos no al revés, perdóname Todd… lo siento tanto.
—¿Por-por qué te disculpas? Tu no tienes la culpa de nada, fue mi decisión, yo elegí esto… ¡entiende que lo hice por ustedes! —gritó desesperado y frustrado, jamás le había levantado la voz a su madre hasta ahora, y se sintió peor por hacerlo.
Alice se alejó de su hermano al verlo tan alterado, era la primera vez que lo veía así.
—Les fallé a los dos, pero ahora corregiré ese error —Limpió sus lagrimas y miró a sus hijos—. A partir de ahora Dimitri cuidará de nosotros, se encargara de cualquier necesidad que tengamos, a cambió viviremos con él y yo… yo seré su esposa.
Scarlet dijo esposa por Alice, la verdad es que Dimitri tenía todo un harem para su disfrute, ella solo sería una más que se uniría.
—¡¿Qué?! ¡No, no quiero que ese hombre aterrador sea mi nuevo papá, hermano dile algo! —pero Todd estaba congelado, su mente quedó en blanco, imágenes de su madre jugando con él y cantándole fueron reemplazadas por ella sufriendo al ser tomada por Dimitri.
—No… —murmuró, nadie lo escuchó.
El fornido hombre sonrió complacido antes de lamerse los labios.
—Descuida pequeña, no tienes que considerarme tu nuevo papá, pero te aseguro que serán más felices conmigo —Dimitri sacó su celular y realizó una llamada—. Trae el auto.
Unos momentos después un auto se estacionó frente a la vivienda ¿habían estado escondidos todo este tiempo?
—Vendré por ustedes en tres días, preparare todo para su llegada —informó Dimitri antes dirigirse a la puerta, antes de salir añadió—. Tranquilo chico, ellas estarán bien conmigo, siempre cuido de mis cosas.
Y con ese comentario se fue cerrando la puerta, hubo un pesado silencio, mismo que Todd rompió.
—Mamá no lo hagas, por favor —suplicó el pelirrojo, se arrodilló abrazando las piernas de su madre—. Te lo imploró no hagas esto, serás miserable a su lado, para él solo eres un pedazo de carne.
—Mamá ¿por qué tenemos que irnos con ese hombre? Yo no quiero, Todd me dijo que es malo e idiota —Alice se unió a las suplicas de su hermano.
—¡Ya basta los dos!… es suficiente —Scarlet alejó a su hijo de sus piernas sin esfuerzo, bajo su toque el chico perdía toda fuerza, acunó su rostro en sus manos y sus ojos se encontraron de nuevo—. Todd, ya puedes parar, no tendrás que preocuparte por nada de ahora en adelante.
La mujer caminó hasta su cuarto y antes de encerrarse ahí les dijo a su hijo que podían ordenar algo para cenar.
"Esto no hubiera ocurrido de no ser por ella."
—Hermano, hermano ¿Qué haremos? Todd —Alice sacudía a su hermano pero él se desconectó por completo, ya no podía escucharla.
"Termina con lo que se interponga en tu camino."
—Alice ve a tu cuarto, hablaremos luego —
—Pero hermano mamá… —
—¡Que vayas a tu cuarto! —
Alice brincó por el grito pero comprendió que su hermano no estaba bien, asintió e hizo lo que le ordenó, Todd se quedó solo en la sala de rodillas, sus puños apretaron sus rodillas a medida que su ira crecía.
"¡Destroza a la maldita!"
—Ling Loud, zorra de mierda —rugió.
"¡Haz que sufra!"
—Voy acabar contigo —Anunció no sin antes hacer un agujero en el viejo piso de madera.
Hasta aquí el capítulo, después de mucha prueba y error al escribir al fin quedé satisfecho con el resultado, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo en escribirlo. Agradezco que tomarán un poco de su valioso tiempo para leer mi historia, no leemos en el prrrrrróximo capítulo ;)
