Era un día tranquilo.
Había ido una temporada tranquila, demasiado para su gusto, pero no fue hasta que se lo echaron en cara que realmente lo empezó a considerar.
"¿No tienes un trabajo? ¿O qué?"
El tono en el que Shizuo le habló fue seco y despectivo. Destruyó la sonrisa que el pelinegro mantenía pintada en sus labios, frunciendo el ceño también: Izaya se sintió ofendido.
Pero su declaración tenía fundamentos: Lo había llamado tres veces esta semana, consecutivas; igual que en las últimas dos semanas. Para que reparara algún daño menor en el departamento. Daño que obviamente él (Izaya) había hecho.
Era más que evidente, y Shizuo se había dado cuenta durante su tercera visita. El otro no se molestaba en ocultar su fechoría.
El día de hoy había sido algo más elaborado (y debía de darle crédito): había aflojado los tornillos del ventilador de su sala.
Así que además de un extraño sonido, corría el peligro de decapitarlo. Izaya se veía como el tipo de persona que pasaba mucho tiempo ahí (si no era todo el día), y habría dejado un charco de sangre in lavable de su alfombra blanca. Seguramente nadie lo habría encontrado en días... semanas probablemente.
E Izaya tenía la costumbre de quedarse en la misma habitación que él viéndolo trabajar.
No porque desconfiara de él, sino porque simplemente le gustaba mirarlo. Era evidente, y estaba seguro de que lo hacía a propósito... ni siquiera intentaba hablarle. Tampoco contestaba los vanos intentos de conversación que Shizuo hacía. El rubio se limitaba a mirarlo de reojo, notando una sonrisa cada vez que emitía gruñido alguno.
Shizuo no se quejaba.
Cosas más extrañas le han pasado, y agradece el dinero recibido. Aunque fuera solo por verle el cuerpo.
"Deberías cobrarle más" le sugirió Tom alguna vez, cuando le comentó sobre su peculiar cliente "Ya bailale, seguro y le alegras el día." Prefirió no responder eso y beber el resto de su cerveza empinando la botella en alto para que no se le notaran sus orejas coloradas.
... "¿y no trabajas? ¿O qué?"...
Aquel tono despectivo le sacó de quicio, e Izaya se tuvo que imaginar su cara, porque el rubio estaba de espaldas a él en lo alto de la escalera. Concentrado en que un tornillo no se le cayera de la boca.
"Claro que trabajo" respondió sumamente ofendido; y luego de casi dos semanas de solo verle, cruzó la sala hasta su habitación y salió de regreso casi al instante, con su laptop bajo su brazo. Cargándola sin la mayor preocupación del mundo (como si pudiera conseguir otra con solo chasquear los dedos).
Después de SEMANAS de no hacerlo, Izaya Orihra revisó su bandeja de entrada.
Se le aceleró el pulso y Shizuo podría jurar que hasta se puso más pálido "¿estás bien?"
Todos los mensajes sin leer eran de sus hermanas, y el correo que coronaba su bandeja de Shinra, declarando:
"Nos vamos a casar ✌️? ゚ᆬᄚ"
Oficialmente estaba jodido.
