"Antesala al romance"
Por: Lightkey27/ Key Kirishima Lockser
Pairing: Gruvia [Gray Fullbuster x Juvia Lockser]
Disclaimer: Los personajes de Fairy Tail no son de mi propiedad, yo solo los utilizo para participar en la Gruvia Week y tener más historias Gruvia en ff.
N/A: Como voy atrasada con la Gruvia Week 202, he utilizado, aunque de manera sutil, tres prompts aquí. Breathless/Sin Aliento, Fantasy/Fantasía, Radiance/Resplandor.
Y era azul, azul como su mirada, azul como su cabello, azul como el cielo que estaba bajo ellos en ese momento y supo que era el indicado.
Las compras de aniversario definitivamente no eran su pasatiempo favorito, estaba seguro que le recordaba a Juvia cuanto la amaba cada día, pero luego de haber charlado con Erza acerca de su compromiso con Jellal el tema salió a luz.
—¿Has pensado que le regalarás a Juvia? —cuestionó, con un rostro maternal, la pelirroja mientras degustaba una cucharada de cheesecake de fresas.
—¿Disculpa? —preguntó él dejando su bebida a un lado, esa pregunta no la esperaba.
La presidenta de la compañía, su mejor amiga desde la infancia, lo miró entrecerrando los ojos.
—Pronto vas a cumplir un año de aniversario con Juvia, no es justo que sea ella quien siempre tenga que tener la iniciativa —le explicó esperando a que Gray entendiera lo que quería decir.
Por su parte el peli azabache frunció el rostro, claro que estaba anuente de la fecha, pero no había pasado por su mente regalarle algo a su novia, un abrazo le era más que suficiente, pero ahora tenía a alguien frente a él que introdujo una nueva idea en su mente.
Y cuando eso sucedía era muy difícil no pensar en ello hasta resolverlo.
—Fue ella quien se te declaró primero, así como también quien ha propuesto todas las salidas a las que han ido —Gray ni siquiera se tuvo que preguntar el cómo ella se había enterado de todo ello, conocía bien a Juvia y sabía que su emoción por el tiempo que pasaban juntos no podía ser contenida.
Y por supuesto, eso a él le encantaba.
Lo que no le gustaba mucho, era que su desempeño como pareja era conocido por todos en ese lugar.
Sin preocuparse por el rubor que ahora adornaba sus mejillas continuó la inusual charla que estaba teniendo con Erza.
—¿Significa que cuando cumplas un año con Jellal le harás un regalo? — sin querer aquellas palabras fueron todo lo que la Scarlert necesitó para atragantarse con el cheesecake y sus palabras.
Cómo se notaba que estaba enamorada.
—E-E-Eso n-n-no….—para su mala suerte en ese momento el chico de cabellos azules entró a la sala de juntas en busca de ella, después de todo habían quedado de verse después de una reunión que tenía el Vicepresidente Jellal.
—Ya he terminado Erza, gracias por esperar —saludó el Fernandes —¡Hola Gray! —brindó con una amable sonrisa, aunque luego cambió su expresión —. Hace unos minutos vi a Juvia ¿Sucedió algo entre ustedes? —preguntó con genuina preocupación, pero tras mencionar aquellas palabras el rostro de Erza, tan rojo como las fresas que acompañaban al postre que minutos antes estaba degustando, cambió a un semblante serio.
Por unos momentos Gray temió por su vida.
—¿Por qué lo dices? —preguntó con un hilo de voz el Fullbuster al pensar en las consecuencias, no recordaba haber hecho nada para lastimar a Juvia.
—Bueno, parecía preocupada por algo—comentó el del rostro marcado —, por lo que sé, eres el único que interfiere con su humor.
—¡Gray Fullbuster! —le llamó Erza con autoridad.
—¡No he hecho nada, lo juro! —gritó por su vida palideciendo ante su amiga.
—Quizás ese es el problema —sugirió el recién llegado intentando ignorar el ambiente de muerte a su alrededor.
—Deberías reflexionar un poco sobre tus acciones —le dijo Erza asintiendo ante las palabras de su amado.
—¡Pero no he hecho nada malo! —se justificó, no era justo que la estuvieran tomando contra él, si ni siquiera era culpable de algo.
—Escucha Gray, quizás para nosotros es un poco complicado ser conscientes de cómo nuestras acciones afectan a nuestros seres queridos —le comenzó a explicar el vicepresidente llegando a mirar de reojo a su prometida. —, es cierto que lo material no lo es todo, pero al ser una fecha especial quizás deberías intentar algo diferente, ya sabes, para hacerlo más especial.
Con aquella explicación Gray comprendió todo, no era un problema, era una situación de extrema delicadeza.
Sonrió para sí, pues ahora tenía una mejor idea de lo que ocurría.
—Ya veo por qué Erza se va a casar contigo —soltó de repente el Fullbuster lanzando el envase vacío al cesto de basura más cercano —¡Enhorabuena Erza! —felicitó a la peli escarlata antes de abandonar la habitación, dejando a una avergonzada chica con su prometido en ella.
El problema con todo es qué debería hacer.
Había salido un par de horas de la oficina para aprovechar el tiempo libre y pensar en algo para Juvia.
Juvia no suele usar joyas, las que tiene son las que él mismo le ha confeccionado, por alguna razón se le da bien el diseño manual y no lo ha desaprovechado en su vida profesional ni romántica.
Pero ahora no tenía algo "especial" para su aniversario.
Quizás lo estaba sobrepensando. Quizás no era necesario pensar que era la peor escoria por no tener un regalo presente para su novia.
Quizás…
—¡Hola! —le llamó una voz conocida —Qué raro verte por aquí, hace rato no te asomas —le saludó Loki, uno de sus mejores amigos. Quien luego de darle una inspección más de cerca dedujo el por qué de su visita.
—Problemas de mujeres ¿Eh? —le dijo con una sonrisa maliciosa mientras le servía una bebida, sin haberse dado cuenta el Fullbuster había caminado hacia el local del chico de lentes.
Lo que no sabía era si el chico pelinaranja podía leer mentes o si tenía un sexto sentido.
Porque había dado en el clavo.
Con un poco de rubor le confirmó el asunto.
—Ya sabes, Juvia —dijo tomando un sorbo y comiendo una de las botanas que había en la barra.
—¿Y qué ha pasado con la señorita que te tiene en otro planeta? —cuestionó su amigo —Quizás pueda ayudarte.
Gray dejó escapar una gran bocanada de aire.
—No sé qué regalarle para nuestro aniversario a Juvia —confesó, esperaba algún comentario sarcástico o similar por parte de Loki, pero no hubo nada de eso.
—Sí que estás enamorado ¡Eh! —le dijo molestándolo —¡Qué suerte tienen los que se bañan! por fortuna para ti, soy un genio con el sexo opuesto así que no temas, yo te salvaré —las poses extravagantes estaban incluidas con aquellas frases, Gray solo podía sentir vergüenza ajena con ello.
—No digas ridiculeces Loki —le regaño rodando sus ojos —, tu última novia te dejó luego que escaparas por la ventana cuando fueron a conocer a sus padres.
—¡Oye! ¡De eso no se habla! —le recriminó haciendo un puchero—. Además ella me engañó, no me dijo nada de conocer a sus padres y yo a duras penas me había dado un baño ese día.
—Tonterías —respondió Gray dando otro sorbo.
—Pero aún así, tengo la respuesta a tus plegarias Gray —comentó el de cabellos anaranjados deslizando una revista hacia él.
Gray casi se atraganta con su bebida.
—¡¿Es en serio?! —dijo ruborizado mirando la portada de la revista que tenía a una chica con solo un moño…en el cuello.
—La lencería siempre es la respuesta, al menos tú y yo sabemos que es tu respuesta —dijo sin culpa el de lentes —, todos sabemos que Juvia es una chica muy recatada y refinada, excepto cuando se trata de ti —le dijo levantando las cejas—. Si quieres hacer esa noche especial, sería bueno que le compartieras tus más íntimas fantasías —le dijo coquetamente.
—Deja de ser tan idiota —le regañó en voz baja, no quería armar un escándalo en el local, ni que nadie se percatara que le acababan de pasar una revista de lencería/porno y mucho menos que la guardó en su bolsillo.
—Eres tan tímido Gray-kun —jugueteó Loki con una mano en su mejilla—, pero es un hecho, las relaciones de pareja se refuerzan en casa, específicamente en la cama —añadió guiñando un ojo y lanzándole un beso.
Gray no dijo más y salió del lugar.
Segundos después entró nuevamente a devolver la revista y finalmente se retiró.
No sabía cómo, pero sus pies lo llevaron al centro comercial.
Específicamente a una tienda especializada en lencería.
Y ahí estaba él, frente a la entrada, pensando si fue una buena idea ir, pero las miradas que estaba recibiendo le dijeron que no podría permanecer en ese lugar por más tiempo, a no ser que quisiera ser considerado un pervertido.
Tras cruzar la puerta se dio cuenta que todos los clientes eran mujeres.
Quizás no haya sido una buena idea.
—Buenas tardes, ¿le puedo ayudar? —una dependiente le sorprendió y lo sacó de sus pensamientos.
—Eh, sí —aclaró su garganta antes de continuar —, b-busco un conjunto de dama —explicó. La chica parecía estar a la expectativa de más información, pero al darse cuenta que no la obtendría decidió hablar.
—Por supuesto, dígame ¿Algún color en especial? ¿Algún modelo en mente? ¿Talla? ¿Dos piezas? ¿Una pieza? ¿Con transparencias? ¿Orificios estratégicos? —eran demasiadas preguntas para que Gray pudiera procesarlas, así que respondió las que recordó.
—B-Bueno el color puede ser azul o azul marino —sí, Juvia se vería bien en ese color…y en cualquiera —, quizás negro o blanco…o rojo o rosa —ahora sí qué era un problema. La chica comprendió que era una pregunta complicada, por lo que decidió abordarlo por otro lado pues era difícil ayudar a alguien indeciso.
—¿Qué tal la talla de la chica? —le consultó, pero al recibir una mirada de desconcierto por parte de Gray, sintió su vena en su sien crecer.
— ¿Copa? ¿Talla? ¿Algo? —le preguntó, pero Gray no sabía qué responder, aunque hizo su mejor intento.
—Ella definitivamente tiene bastante pecho —dijo mientras colocaba las manos frente a su propio cuerpo en un intento de ilustrar a la dependiente —sus caderas también son de buen tamaño —dijo colocando su par de manos frente a sus propias caderas, como si sujetara algo —diría que de este ancho y…—Gray no pudo continuar con su explicación porque apareció un guardia de seguridad detrás de la chica pidiéndole que se retirara de la tienda.
Eso definitivamente no salió bien.
Finalmente el día había llegado, por alguna razón en los últimos dos días Juvia no le dirigía la palabra en la oficina y en casa estaba más silenciosa que nunca.
Eso definitivamente no era normal.
No supo cómo, pero el día laboral había llegado al final, así que se dirigió a la salida en donde su, silenciosa novia, le estaba esperando.
La vio ruborizada, pero eso era algo normal en ella, se veía hermosa, radiante y elegante como solía ser.
—¿Lista? —le preguntó Juvia asintió y se colgó de su brazo sonriente.
—Juvia siempre está lista para ti Gray-sama —dijo risueña —. Juvia preparó una cena muy especial —comenzó a relatar mientras acompañaba a Gray al auto. Trabajar juntos era algo a lo que ya se había acostumbrado.
—También tengo una sorpresa—le indicó Gray a la peliazul, viendo como sus ojos adquirían un brillo sin igual — .Sé que el auto no es el lugar más romántico, pero quería que lo tuvieras desde ya.
Le extendió una caja que la de mirada azulada tomó con ansias.
—Gray-sama, tu sola presencia es un regalo para Juvia —le dijo ruborizada mientras abría la caja —¡A Juvia le encanta Gray-sama! —era un brazalete, hecho por el mismo Gray, quien quiso darle un cambio al tipo de joyería que hace.
—Te queda muy bien —le alagó el peli azabache tras colocarlo en su delicada mano.
—Es porque lo hizo Gray-sama —le recordó ella con una sonrisa, sin soltar su agarre.
—No —le respondió Gray —, es porque lo llevas tú —añadió dándole un beso en la frente.
—Iré a darme un baño —comentó Gray tras haber llegado a casa—, no tardaré mucho —le informó a Juvia, sin saber que la chica tenía un plan en mente.
Tras tomar una ducha Gray salió con la toalla en la cintura y fue directo a su clóset en busca de su ropa, una vez abierto encontró una nota de su novia.
"Juvia espera que disfrutes tu cena"
Gray no cabía de la emoción, Juvia era demasiado adorable para su salud.
Ni lento ni perezoso se dio prisa y se puso una camiseta negra y unos pantalones grises para cenar, pero justo cuando entró al cuarto de la cocina notó la carente luz que había en ella.
—¿Juvia? —la llamó con cautela, en el peor de los casos podría haber un ladrón en la casa y él ni enterado.
Tomó postura de defensa y revisó a su alrededor con lo que su escasa visión le permitía, intentando al menos llegar al interruptor, pero justo cuando dio la vuelta escuchó cómo algo se movía.
—¿Eres tú Juvia? ¿Qué sucedió? —con algo de dificultad pudo identificar la silueta de la chica, quien finalmente habló.
—Gray-sama, Juvia espera que no creas que es una pervertida —acto seguido un pequeño dulce con una vela estaba alumbrando la sombría habitación.
Pero no fue aquello lo que asombró a Gray.
Juvia estaba sosteniendo el postre con sus manos, pero gracias a la luz pudo notar algo.
Que sólo llevaba dos prendas en su cuerpo.
Dos pequeñas prendas.
Las cuales, con la fuente de luz, lo único que hacían era resplandecer alrededor del hermoso y voluptuoso cuerpo de Juvia.
—J-Juvia e-esto…—Gray no podía emitir palabra alguna, estaba sin aliento y comenzando a pensar con otra cosa.
—Juvia quería darte una sorpresa Gray-sama —dijo avergonzada, aunque la luz estuviese limitada, su tono de voz no mentía —. Ella sabe que una de tus fantasías es verla con lencería y quería hacer este aniversario especial.
—Juvia —le llamó Gray con voz grave haciendo pensar a la peliazul que estaba de mal humor, pero al ver cómo una sombra rápidamente le quitó el dulce y la alzó entre sus brazos supo que no había nada que temer.
—¿Gray-sama? —preguntó con duda sujetándose de los anchos hombros de Gray —¿Q-Qué sucede?
—Ese postre va a tener que esperar, porque tengo a mi favorito en mis manos y pienso acabármelo todo.
—¡G-G-Gray-sama!
Tras una larga sesión, Gray observaba cómo Juvia respiraba tranquilamente, no podía creer que tan solo hace unas horas ella estaba gritando y jadeando de placer gracias a sus increíbles habilidades manuales.
Definitivamente eran una bendición.
La conclusión a la que había llegado es que el motivo por el cual Jellal creía que entre ellos había sucedido algo, fue debido a que Juvia estaba nerviosa acerca de lo que había preparado. También comprendió que Loki llegó a encontrarse con Juvia semanas antes de su aniversario y sin discreción alguna le comentó a la chica sobre sus fantasías con ella, le agradecía, pero no le agradaba la idea que hablara de esas cosas con Juvia.
Finalmente, había entendido que ese maldito peli naranja tenía razón en lo que le dijo la última vez que lo vio.
Y Gray sonrió al saber que el azul era el color perfecto para Juvia, azul como su mirada, azul como su cabello, azul como el cielo se veía desde la ventana, azul como su lencería que ahora no tenía ni la más mínima idea de en qué parte de la casa se encontraba.
Ya tendría tiempo para buscarla después, pero tras pensar eso Juvia se movió un poco en la cama en busca de una posición más cómoda, rozando su voluptuoso busto contra el pecho de Gray.
Quizás no la buscaría en un buen rato, habían prioridades.
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¡Gracias por leer! Agradecería un review
—Key
