EL PESO DEL BESÓ.

Había amanecido y yo me vestía en mi uniforme cuando salí ví a Rías quien con una mirada me dijo *Muéstrame las* levanté mi falda y hay estaban sus pantaletas aún con su olor, ella se acercó a mí y me beso para luego darme una nalgada e irse; este mes de vacaciones sería largo.

Mis labores eran muy pesadas pero a la vez estimulantes, cosa que no hacía desde que me volví la esclava de Rías, había terminado la mayoría de mis actividades y me encontré con Ise el cual parecia querer romper todo a su paso - El rubio oxigenado otra vez - pregunté con gracia - No, es que nos dieron el resultado de un estudio, Kuroka está embarazada - mis ojos se abrieron de la impresión, cosa que noto - Si yo también reaccione así, es increíble y a la vez causa miedo, yo padre a los diecinueve - su tono era un poco sarcástico, pero con añoranza - Serás un buen padre Ise - este sonrió - Así que seré tía eh - la voz de Rías salió del pasillo - Ara Rías no deberías estar con el oxigenado - pregunté - Lo deje me tenía arta de su egocéntrica; en fin mis felicitaciones Ise, espero y seas un excelente padre - nuestro amigo se sonrojo y dió una reverencia antes de salir hechando humo por las orejas - No fue lo único verdad - pregunté nuevamente - No quería informarte de algo, pero será en el almacén - mis ojos por un momento perdieron la poca luz que tenían, asentí y la seguí.

Una vez en el almacén ella me hincó y levantó su falda mostrando su vagina chorreante - Por favor, has lo de siempre - asentí y comencé a lamer el clítoris de ella al tiempo que bajaba por sus labios, esto se había vuelto una rutina desde hace un año, continue lamiendo la zona íntima mientras ella hablaba - Lo que quiero decirte es que se me ocurrió una idea - yo continue pero deje salir un gemido en señal de que podía continuar - No se que pienses pero a mí pereció perfecta la idea - continue lamiendo y mordiendo mientras metía dos dedos en su año extendiéndolo, ella era algo sensible a este juego - Maldición…Akeno eres una zorra…no mi zorra…en fin, mi idea es que una de nosotras quede ínseminada para que podamos tener un hijo - sus palabras causaron que me detuviera y hablará - Estás hablando encerio ⁉️ - ella sonrió y me tomo del rostro - Claro que si, podremos ser lesbianas pero eso no significa que no podamos tener hijos - mi corazón dió un latido y en mi rostro se formó una sonrisa - Crei que solo era tu juguete - hablé con voz quebrada, ella se hincó a mi altura y sonriendo me respondió - Si así fuera, no te propusiera está idea; la verdad es que mi padre no debe enterarse, de hacerlo nos causará problemas…por ello planeo su defunción, mi madre a aceptado ya que a ella también la beneficia, el problema es quién estaría dispuesto a darnos su semen - Rías parecía que moriría pero en cambio yo sonreí - Tonta, ya tenemos nuestro donador, Ise lo haría con gusto…después de todo quien nos a apoyado en todo esto - eso saco una sonrisa en ella y un suspiro - Tines razón, ese chico nos cuida demaciado; es como nuestro pequeño ángel guardián - luego de decir eso tomo camino a la puerta y me dijo - Termina tus tareas y ve con mi mamá te espera en su despacho - asentí y la ví salir.

Había terminado con mis deberes y en este instante estaba en el estudio de la madre de Rías, quien me ató de manos y pies al piano, solo para poder azotar me - Venerana-sama, por favor disculpe mi atrevimiento - decía al sentir los latigazos en mi trasero y entre pierna - Me enteré de muchas cosas pero lo que no puedo soportar es que Rías me ocultára que son pareja, no opinas lo mismo Greyfia - podía oír como la maestra de las Maid retiraba su boca del clítoris de mi señora - Así es cariño, eso es altamente intolerable - fue su respuesta certera que solo causó que me azotarán más, pero luego oí en mi oído algo - Convence a Rías de que hagamos un cuarteto, así nos divertimos más - asentí y me desató para que me fuera.

En los pasillos de la casa me encontré a Rías y a Ise hablando, me acerque y hay fue donde pude escuchar la conversación más increíble de todas.