-Buen dia, somos de Premium Florist, estamos buscando a Alfred Jones- decia una señorita en la puerta quien traia una camioneta grande frente a su casa. -¿Es usted?-
-Ah..si ¿qué sucede?-
-Vengo a traerle sus 101 girasoles que le envian-
-¿Qué dijiste?- observó el vehiculo mientras dos ayudantes mas bajaban los ramos de flores.
La joven se notaba feliz por su venta, algo que casi no pasaba en su tienda.
Alfred estaba consternado por lo que estaba pasando y no salio de ahi hasta que uno de los empleados se paró frente a él y le pidió permiso, el rubio se hizo a un lado dejandolos pasar a su casa.
Después de unos minutos todas las flores adornaban su casa.
-Deben amarle demasiado, o quizas le hicieron algo muy malo-
-Ambas cosas...- firmó la hoja de recibido y le agradeció para después cerrar la puerta.
Le abrumaba el hecho de que fueran sincero ese afecto, aunque viniendo de Iván todo podia ser.
-Maldición...-
La puerta fue tocada de nuevo, esta vez era su asistente. A hacerla pasar se quedo con los ojos abiertos, sorprendida por los girasoles que llenaban la sala del americano.
-Alguien esta marcando su territorio- se volteo a ver a su jefe y le sonrió -¿Esto tiene que ver con el ramo de flores que te regale?-
-Si, veras, él vino y se llevo a Alaska-
-¿Y lo permitiste?, ¡Sr. América, usted es su madre!- reclamó la señora.
América se llevó las manos al pecho, el cual sentia vacio sin el bebé en sus brazos, arrugó los labios -Es mi hijo Sara...-
La señora asintió la cabeza- Es suyo...y debe recuperarlo pronto-
-¿Eso incluye a su padre?-
-¿Usted que quiere?- miró las flores en el hogar y sonrió la mujer.
-Agendaré las citas de hoy para otro dia, deje de hacerse duro. Él esta haciendo esto por que claramente tiene miedo de quien le regalo las flores. Mi humilde ramo es opacado ante tanto enorme girasol- suspira -Nos vemos mañana señor...-Sara terminó por retirarse.
Cada girasol en la sala era un grito desesperado por parte del ruso. Alfred tomo sus cosas y se encaminó rumbo al lugar donde Iván solia quedarse cada que iba a verlo, seguro de encontrarlo ahi.
Al llegar a esa casa tocó la puerta y fue recibido por el ruso cargando a Alaska. Eran tan parecidos esos dos.
-¿Terminó tu cita?- acomodó al bebé en su brazo derecho -¿Que haces aqui?-
-Lo sabes, sabes bien porque estoy aqui-
Aunque el ruso pretendia ser fuerte y hacer como el que no sabia nada no pudo sostenerse mas en ese plan. Bajo la mirada algo avergonzado-¿Fueron demasiadas?-
-101...-
-Eso suena demasiado-
-Idiota- se cruzo de brazos mientras sus ojos se nublaban y empezaba a sentirse incomodo -¿Por que?-
-Ah, es complejo de explicar- se rasca la cabeza - Yo te escogí como su madre y no fue al azar-
-Yo era el mas apto ¿no?-
Iván negó la cabeza -Queria una razón para venir a verte, algo que nos uniera. De alguna forma queria hacerte sentir especial. Único-
-¿101 Girasoles eran necesarios?-
-Hehe...es necesario todo-
América se acerco al ruso y tomó sus mejillas con ambas manos -¡Te han dicho que eres el idiota mas grande!- lo acerco para besarle los labios.
Ambos se miraron a los ojos y se acercaron para pretender volver a besarse los labios pero fueron interrumpidos por una dulce voz.
-¡Mamá!...-
Ambas naciones voltearon a ver a Alaska quien miraba con atención a su madre quien no dudo en cargarlo y llenarlo de besos.
-¡Si! ¡Soy tu mamá!- lo abrazo fuerte y observó a Iván.
-Eres su madre- los estrechó en su pecho fuertemente mientras los mimaba - ¿Sigue en pie lo de tener sexo?-
-¡No!- le jala el cabello y le da la espalda -Por cierto las flores me las obsequió mi asistente, una señora de 40 años, de agradecimiento-
-Mmm.. ¿no habrá sexo entonces?-
-¡Iván!-
-Iván..- repitió el pequeño Alaska.
FIN
/Espero les agrade este final. Me encantaria escribir algo de pasión entre ellos pero lo usaré en otra historia. Muchas gracias por leer. Me parece adorable Alaska siendo el bebé de ambos, espero escribir algo asi después...¡Mil gracias! Les invito a leer los demas fanfics RusAme y...¡ya continuaré con los que tengo pendientes!/
