Sadie tiró del pomo de la mansión al escuchar las pisadas del perro detrás de ella, no iba a permitir que los alcanzara así que, para su suerte, la puerta se abrió por lo que empujó a John dentro y cerró la puerta lo más rápido que pudo.

—¿Wesker? ¿Jill?— preguntó una voz sobresaltandolos— ¿quiénes sois vosotros? ¡Responder!

El chico que sujetaba una pistola en dirección suya vestía con el uniforme de los S.T.A.R.S — Vamos.

—Soy Sadie Scott, periodista del The Times Raccoon y él es John, camarógrafo— se identificó Sadie agachándose junto a su amigo, que parecía estar desangrándose completamente — tienes que ayudarnos, está herido.

El hombre se acercó con cautela hasta ellos — ¿qué le ha pasado?

—Un perro... creo— murmuró Sadie presionando la herida de su amigo — parecía un perro, pero yo... yo lo atropellé y él seguía vivo. Nos estaba persiguiendo.

— Ayúdame — pidió el joven a la vez que comenzaba a levantar a John, Sadie no lo dudó — ahí.

Ambos sentaron a John en una de las sillas que había en el gran recibidor de la mansión. John estaba muy pálido y apenas podía mantener los ojos abiertos. — Ha debido perder mucha sangre... — trató de razonar— sino... ¿Cómo es posible que una mordedura pueda dejarle así?

—No lo sé, pero encontraremos ayuda.

El agente de S.T.A.R.S limpió la herida de John lo mejor que pudo y la vendó— Soy Chris Redfield, batidor del Equipo Alfa de S.T.A.R.S. — se identificó una vez auxiliado — ¿ Qué hacíais por los alrededores?

—Nuestro jefe nos mandó cubrir la noticia de las desapariciones, se suponía que sólo teníamos que tomar unas fotos del lugar y volver... pero nos atacó eso.

Chris asintió— debo reunirme con mis compañeros de equipo. ¿Podéis esperar aquí?

— ¿Tardaréis mucho? De verdad creo que necesita ir al hospital.

El muchacho pareció dudar en su respuesta — los encontraré lo más rápido que pueda.

—¿No sabes dónde están?

—A nosotros también nos atacaron unos perros— admitió— nos separamos al entrar.

—¿Entonces hay varios? ¡Genial! — ironizó Sadie acercándose a la ventana — te esperaremos aquí, de todas formas nuestro coche está destrozado.

Chris asintió antes de desaparecer por la puerta de la derecha, pero no sin antes lanzar una mirada de aliento a la chica que se había cruzado de brazos y vigilaba la entrada.

—Sadie...— murmuró John desde el suelo

—No te preocupes John, son de los S.T.A.R.S...— comentó acercándose al lado de su amigo. El hombre murmurabas cosas sin sentido, por lo que la joven acercó la mano a la frente de este, estaba ardiendo— seguro que en esta mansión tiene que haber algún medicamento para bajarte la fiebre... o un teléfono.

El agente Redfield volvió de la sala a la que había entrado, pero para desgracia de todos iba solo.

—¿Nada de tus compañeros?

—No, sólo es una sala de arte... — habló Chris rascándose la cabeza— tienen que estar por aquí— el chico pareció querer meterse por la puerta de la izquierda pero Sadie le agarró del brazo.

—Te acompaño

—No, deberías quedarte aquí.

—John está sufriendo, necesita medicamentos o un teléfono— se quejó la chica— si voy contigo tal vez encuentre algo.

Chris observó al moribundo durante unos segundos antes de ceder — de acuerdo, sígueme.

Ambos entraron a lo que parecía un gran comedor alumbrado por tenues velas, había algunas sillas por el suelo y en la mesa quedaban restos de lo que parecía ser una cubertería de plata. Pero lo que más llamó la atención de Sadie fue como la chimenea estaba encendida.

—¿La habéis encendido vosotros?

—No que yo sepa.

—Eso significa que debe haber alguien más en esta mansión— puntualizó esperanzada

Chris no comentó nada, siguió inspeccionando la habitación en silencio. Al final del gran comedor se encontraba una puerta de madera a la que el S.T.A.R.S parecía haber dirigido su atención, por lo que ambos salieron hacia un pasillo, que como el resto de la mansión, estaba apenas alumbrado.

—Ahí...— murmuró Sadie señalando un bulto al final del pasillo

El chico avanzó primero haciéndole una seña a su compañera para que se retirara detrás de él, esta obedeció. Cuando ambos llegaron al final observaron un cadáver tirado en el suelo.

—¡Dios mío!— gritó Sadie retrocediendo unos pasos horrorizada

—Kenneth...— Chris se agachó hasta el cadáver para inspeccionarlo

—¿Lo conoces?

—Es un compañero.

Sadie caminó hasta Chris para colocarle una mano sobre el hombro— lo siento— de nuevo, Chris no respondió, pero la chica se percató que el hombre tenía algo entre las manos— mira, tiene algo.

Chris recogió de entre sus manos lo que parecía una cinta de vídeo.

—La puedo guardar en mi bolsa— sugirió Sadie cuando vio que el hombre se quedaba mirándola entre sus manos, pero Chris dudó— no voy a quedármela— se quejó la chica ante la mirada cautelosa.

—De acuerdo, gracias.

—¿Qué deberíamos hacer con él?

—De momento no podemos hacer nada— se resintió Chris levantándose del suelo— debemos encontrar ayuda para tu amigo y a mis compañeros.

Siguieron el camino hasta toparse con unas escaleras, eran más pequeñas que las principales en el recibidor.

—¿Quién habría matado a tu amigo?

—No lo sé.

—¿Seguirá por aquí?

Chris miró con cierta pesadez a la chica, no quería hablar, más bien, no tenía tiempo para hablar, debía encontrar a Wesker y Jill, además de encargarse de esos civiles— puede ser.

Sadie caminó hacia atrás, horrorizada por la idea de que un asesino se podía encontrar en la mansión— John está solo.

—Por eso debemos darnos prisa— instó Chris dispuesto a subir las escaleras, pero un grito le hizo retroceder, Sadie había chocado contra algo en el suelo que la había echo caer a escasos centímetros de lo que parecía otro cadáver.

—¡Hay alguien en el suelo!— gritó la chica, Chris corrió a ayudarla a levantarse

—¿Estás bien?

—Dios... —habló soltándose del agarre de Chris— quiero irme de aquí.

Chris inspeccionó el cadáver, ignorando como su compañera hiperventilaba desde el otro lado de la habitación— parece que murió de repente.

—¿Qué diablos está pasando en esta maldita mansión?— preguntó Sadie sin despegar los ojos del segundo cadáver.

—No lo sé.

—Tal vez debería volver con John.

Chris pareció pensarse la situación— es peligroso que vuelvas solas, sería ponerte en peligro, y si retrocedo sería perder más tiempo.

—Creo que soy bastante mayorcita para volver sola.

—Sí, pero no vas armada, ni creo que te hayan formado para defenderte de lo que sea esas cosas, pero yo no soy tú padre, tienes razón. Haz lo que quieras. — Chris volvió a encaminarse por las escaleras, dejando atrás a Sadie que echó un rápido vistazo hacia atrás antes de seguir al S.T.A.R.S por las escaleras.

No iba a darle la razón, pero en aquellos momentos el camino hasta el recibidor le parecía de lo más largo, y no tenía nada con lo que defenderse si aparecían otra vez los perros. Por no decir que John necesitaba ayuda, y debía conseguírsela.