Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.


En esos momentos, cuando te vas a reencontrar con un viejo amor de colegio, ¿Qué es lo que deberías de hacer? En un mundo perfecto, donde las cosas no fueran complicadas, los amantes se abrazarían y confesarían sus más recónditos sentimientos, gritando a los cuatro vientos que jamás se separarían y para culminar, se darían un largo y profundo beso que para nada incomodaría a las personas.

Pero bueno, no estamos aquí para contar historias románticas, si no, una particularmente graciosa, ¿verdad? A fin de cuentas, por eso están aquí.

Como se podrán imaginar, en este peculiar escenario, encontramos a un joven de morados cabellos que, por consecuencias de su valentía, abandono a la chica de dorada cabellera de la que se había enamorado perdidamente en su etapa de preparatoria. Ese incompetente chico estaba sentado en las mesas de afuera de una cafetería que sabía a ciencia cierta que sería de agrado de su próxima acompañante que era la rubia un cuarto rusa que había dejado atrás con una carta.

Con un miedo abismal, se obligaba a sí mismo a respirar profundamente hasta que encontraba algo de tranquilidad, aunque aquello no le durara mucho pues en menos de lo que cantaba un gallo, ya se encontraba de nuevo nervioso. Y tenía razones de sobra para estarlo: la chica propiamente no le había contestado el mensaje, él lo tomo como un "si" pues lo había dejado en visto; no se habían hablado en años ¿en qué mundo él pensaba que ella lo perdonaría tan fácilmente?; y principalmente, ¿y si ella ya estaba saliendo con alguien? Por cortesía no se metería en su supuesta nueva relación mientras ella fuera feliz, pero si no lo estaba… Bueno, digamos que no le molestaba para nada intervenir.

Bien, tenemos a un joven de cabello morado y ojos verdes muriéndose de nervios mientras divaga entre una taza de café y los transeúntes de la calle, pero ¿Qué pasa con la chica?

Ya lo saben si leyeron le primer capítulo… Es extraño como comienzan los romances a esa edad, uno pensaría que son de película, pero pueden llegar a ser un poco más especiales de lo que aparentan, aunque eso sí, menos drásticos que otros.

Ayase Eli era el nombre de la jovencita de cabellos rubios, ojos azules y ascendencia rusa que había encantado al princeso. La persona en cuestión pensó de primera instancia que aquello era una vil mentira que alguno de sus graciosas o más bien tontas amigas había hecho un perfil falso para encatusarla para hacerle ver su suerte y reírse de su desgracia… Aunque ya viéndolo en un plano neutro, ninguna de sus amigas tenía la malicia necesaria para hacerle aquello, con decirles que la mayor "maldad" que hicieron fue mandarle gomitas en vez de chocolates el día de su cumpleaños como "broma" y que con eso se sintieron mal todo el día.

Si bien, Eli se sentía muy intrigada cuando razono que era probable que el mensaje fuera verdad y no una tontería. Una parte ella, llego a saltar de la emoción pues hace tiempo que no sabía nada de aquel chico tonto que la había dejado hace tiempo atrás. Podía decir con certeza que esa cálida sensación en su pecho era producida 100% por el pelimorado que estaba a punto de ver. Incluso leves sonrisas tontas se asomaban por sus labios.

Cuando menos se dio cuenta, ya se encontraba lista para su encuentro. Con la mejor ropa que encontró en su closet que había visto mejores días pues básicamente saco toda su ropa para encontrar el mejor look que dijera "me alegra verte, pero no pienses que estoy desesperada, ¿sí?".

A cada paso que iba hacia la cafetería, podía sentir como su corazón palpitaba con más fuerza, cual caballo en carrera. Sus mejillas que siempre se habían mantenido blancas se empezaron a sonrosas con el simple hecho de imaginar de nuevo esos ojos verdes que la tenían como loca.

Ya a pocos metros del lugar, lo vio sentado en las mesas afuera de la cafetería. Aun por la distancia pudo distinguir que el aun guardaba ese habito de balancear su celular sin rumbo fijo por la mesa por nerviosismo. Aquella acción la hizo esbozar una tenue sonrisa pues se alegraba de no ser la única en aquellas vergonzosas situaciones.

Nozomi, como parte de su habito, miro a su izquierda y ahí la vio, parada enfrente de la cafetería. Tal y como recordaba "completamente hermosa". Su cabellera rubia no se encontraba en una habitual cola de caballo como en su juventud, si no suelto, volando al aire como un espíritu libre; la ropa consistía, en su poca experiencia, en unos jeans azules, una camisa verde de cuello largo oculta bajo una chaqueta marrón.

Con cada paso que daba la joven, el pelimorado logro distinguir un claro azul de aquellos ojos rusos. Poco a poco, con cada latir, ese color se hacía aún más fuerte en su vista

Al estar frente a frente, el azul por fin aterrizo en los ojos verdes de su ansioso portador. Ambos se ofrecieron una leve sonrisa que anhelaba con gritar todo lo que deseaba su corazón.

Aun en las apremiantes brisas de otoño, con las hojas anaranjadas de los arboles bailando, su atmosfera, esa esfera de la que muchos llegaron a hablar, se volvió a instalar sobre ellos y otorgándoles una cálida bienvenida cual viejos amantes.

Los jóvenes enamorados sí que son extraños, ¿verdad?

- Es un gusto volver a verte, Elicchi –el pelimorado fue el primero en hablar al son de que su acompañante tomaba asiento enfrente de él.

- Puedo decir lo mismo, Nozomi –hablo la rubia, saboreando ese nombre que hace tiempo no decía en voz alta y deleitándose con ese apodo que añoraba escuchar- es bueno tener noticias del pasado.

- Espero que sean satisfactorias –con una sonrisa ladeo su cabeza, permitiendo que su cabello viajara a otro lugar y dando espacio a que se viera su oreja izquierda.

- ¿Oh? –en un instante abrió la boca, sorprendida de lo que veía- ¿si te operaste?

- Pensé que lo había dejado claro –el joven soltó una pequeña risa- sí, la recuperación no fue exactamente divertida, pero, aunque sea puedo escuchar en un 90% -al terminas sus palabras, ladeo su cabeza para el lado contrario, mostrando así un aparato auditivo en su oreja- pero este pequeño no corrió la misma suerte, tiene solo un 50% de audición, básicamente la misma antes de la operación.

- Peor es nada –atino a decir la joven rubia- me alegra que todo saliera bien, Nozomi –asintió con una sonrisa relajada- aunque sea no es necesario hablar tanto con las manos –sacudió sus manos entre pequeñas risas juguetonas.

- Igual lo seguimos haciendo –añadió para dar énfasis en que aquella acción que repetían al señalar cosas e incluso mencionar algunas palabras- Pero bien…-Con un suspiro, la mirada relajada de Nozomi cambio a una un tanto sombría- Elicchi, yo… De verdad Yo…

- No me digas… -la rubia pauso levemente, imitando los gastos de su acompañante- ¿Por fin descubriste porque casi nos corren del salón de química…?

- Eso fue porque estábamos jugando con las basculas… -agrego el joven que en un instante de raciocinio sacudió su cabeza y hablo alto- ¡No es eso! Elicchi, estoy intentando ser serio.

- No puedo creerte cuando te pones tan rojo como una manzana –riendo sacudió su cabeza- pero mira que coincidencia –agrego cuando la mesera le trajo una humeante taza de chocolate caliente- gracias –le dijo a la joven y volvió hacia el pelimorado- veo que no has olvidado lo que me gusta.

- ¿Y cómo hacerlo? –hizo un breve puchero- si siempre me obligabas a comprarlo cuando íbamos a esa cafetería cerca de la escuela.

- Es que me tenías muy consentida~ -saco la lengua en burla y tras eso, le dio un soplido a su taza para proceder a beber de ella.

- Y parece que sigues siendo la misma niña mimada de siempre –arqueo las cejas en busca de una reacción agresiva por parte de la rubia, pero ella solo se limitó a encogerse de los hombros- ¿y no te da pena aceptarlo? Elicchi, veo que has cambiado, la chica que yo conocí se estaría muriendo de la vergüenza.

- Esa chica ha madurado –agrego en un asertivo comentario- puede que te sorprenda lo mucho que he cambiado –al dejar su taza en la mesa, alzo su mano a nivel de su mejilla y levanto su dedo índice- podría enseñarte.

A ciencia cierta, Nozomi no supo bien él porque ese sutil movimiento lo había estremecido, pero si podía afirmar que esa Eli traviesa lo atraía.

Con el siseo de su lengua desvió la mirada- ¿d-desde cuanto te volviste así?

- Te sorprendería lo que una chica es capaz cuando un ser amado se va de su lado –diciendo aquellas palabras cargadas de un oculto sentimiento, tomo la mano abandonada de su acompañante en espera de una reacción- conociéndote, se bien lo que me quieres decir.

- ¿Así sí? –lanzo su pregunta sorprendido y ella asintió- en ese caso, quiero decirlo antes de que lo digas tu –tomo valor al apretar la mano de la joven y con un pesado suspiro se animó a hablar- ¡lo lamento! -agacho su cabeza con remordimiento- sé que hice mal y no debí irme así, ¡perdón!

En cuanto dijo aquellas palabras, se preparó para recibir un golpe en su cabeza, uno tan fuerte que le haría sacudir sus ideas y replantearse si estaba cuerdo o tonto; pero nada paso, curioso levanto la cabeza y vio la mirada amable de la rusa y no entendió por qué le brindaba eso si el merecía un castigo por sus pecados.

- No te voy a pegar –añadió la joven de forma tranquila- en antaño tal vez si e incluso si no me hubiera preparado mentalmente para este día, te molería a golpes –añadió con una pequeña risita- pero este caso es diferente.

- ¿Por qué lo es? –pregunto con curiosidad casi felina- Elicchi, estoy consciente de que lo que te hice no fue lo correcto y a decir verdad fue algo dramático –movió los ojos y arqueo la boca en un signo de desaprobación.

- ¿Un poco? Parece que sacaste tus palabras de una novela ligera –soltó otra risita antes de seguir- el punto es, que te estuve esperando por tanto tiempo ¿Por qué arruinaría este momento con algo tan tonto como pegarte ahora?

Aquella seguridad con la que dijo esas palabras, conmovieron al pelimorado. Su querida rubia en esencia seguía siendo la misma jovencita impulsiva pero su nueva apariencia madura le incitaba a querer conocer por qué se había vuelto así y los límites que podía cruzar con ella para que esa rebelde actitud de antaño volviera a surgir para divertirlo un poco.

- Elicchi –apenado asintió levemente con la cabeza- es cierto, hace tiempo que no nos vemos que preferiría ponernos al corriente que pelear contigo por mis errores.

- Completamente de acuerdo –al dar un apretón a la mano del joven, afirmo sus palabras- pero no te salvaras de un buen golpe en la cabeza si haces alguna tontería de ese calibre, ¿entendiste?

- Si mi capitana –asintió varias veces, fingiendo un miedo que no podría tenerle a semejante belleza- lo que usted ordene.

- Más le vale, soldado raso –inflo el pecho, orgullosa de un "excelente regaño".

Ambos volvieron a cruzar miradas y rieron tontamente.

Tiempo después

Sin saber que tanto tiempo paso, ambos jóvenes ya se encontraban adentrados en la noche, por no decir que la luna ya estaba ocupando un lugar especial en el cielo, a espera que sea su hora de irse a dormir y darle a su hermano sol su ansiado momento para brillar. Pero eso no le quitaba las ganas de observas lo que la noche le ofrecía; tanto ciclistas con la mala suerte de caerse en su recorrido como niños regañados por no irse a dormir, era todo de su agrado, incluso la pequeña pareja que caminaba como si no hubiera preocupaciones en el mundo.

En su pequeña burbuja espacial, hablaban de las cosas más cotidianas que podías escuchar, pero, aun así, para ellos era completamente fascinante pues se estaban redescubriendo entre ellos, viendo la evolución de aquel ser que presenciaron en la preparatoria.

Las risas eran su impulso a seguir hablando sin importarles nada y la calma que respiraban lograba ser lo suficientemente fuerte para no desanimarlos con las miradas extrañas de los demás.

- Así que, ¿Qué hace Toujo Nozomi en estos días? –con una mirada curiosa y caminando de espaldas por un puente grande de madera, Eli se atrevió a preguntar.

- Te vas a caer si sigues así –añadió el aludido con una risita cómplice- contestando a tu pregunta, no hago mucho, actualmente estoy ayudando en un observatorio de la ciudad ¿y tú?

- Pero que importante señor de negocios –como un gesto de burla, Eli acomodo su chaqueta y soltó una risita- creo que ambos andamos de ayudantes, estoy actualmente en un estudio de baile. No me pagan mucho, pero no esta tan mal comparado con la experiencia que gano.

- Ya veo, estas cumpliendo tu sueño, Elicchi –sonrió contento- estoy orgulloso de ti.

- Oh… -la joven paro en seco e internamente agradeció a la noche pues esta cubría el leve sonrojo que se había formado en sus mejillas por esas palabras- g-gracias –con un carraspeo intento volver a la normalidad, pero le resultaba un poco difícil.

Su delicado corazón no dejaba de latir cuando él se encontraba cerca y era aún mucho más insoportable cuando este le hacía cumplidos de ese calibre.

- Quiero ver que eres capaz.

Con aquellas altivas palabras, el ojiverde se acercó a la rubia y se inclinó ante ella, como si se estuviera presentando.

- ¿Nozomi? –pregunto extrañada.

- ¿Me concedería este baile, señorita? –al alzar la mirada, intento verse galante pero incluso él sabía que estaba poniendo una cara tan rara que le sacaría una risa al mismo diablo.

La rubia lo vio y soltó una risita- bien, si eso quieres –se inclinó ante él, colocando sus manos extendidas en sus costados, imitando que traía un vestido largo- será un honor para mí concederle esta pieza, Sir Nozomi.

- Agradecido estoy, Lady Eli.

Con aquellas cómicas presentaciones, ambos tomaron posición para comenzar a bailar un vals improvisado. Que si bien, podía salir bien por parte de la chica pues ella tenía bastante experiencia en el baile, Nozomi era un punto y aparte, parecía que tenía dos pies izquierdos sus movimientos no coordinaban nada con lo que quería hacer. Sabía que no tenía buena coordinación, pero no lograba cuantificar el desastre que podía ser.

Preocupado porque su acompañante lo pudiera pasar mal, intento mejorar con cada paso, pero parecía que solo lograba empeorar y aquello solo lo ponía más nervioso.

- Solo estamos tu y yo –musito la rusa de forma cálida- solo tienes que verme a mí.

Su mirada encantadora y seductora lo atraía y lo impulsaba a intentar mejorar. La seriedad con la que se tomaba un baile tan trivial hacia que su corazón le latiera a mil por hora.

Así que, al tragar saliva, se dispuso a intentar bailar al son de la experta rubia que baja su nivel para que él no se sintiera mal.

Paso a paso de aquel vals gracioso, el sentimiento de unión se hacía más fuerte y las sonrisas de esos dos tortolos se volvía enorme. Aun sin una música para bailar, ellos en sus cabezas escuchaban la balada más hermosa del mundo.

Lo único que fallo en el cálculo de esos dos fue que al ser demasiado… particulares con sus sentimientos, cuando en los últimos pasos estuvieron lo suficientemente cerca para llegar a sentir sus alientos, se soltaron y de un salto se alejaron el uno del otro.

- Ahora yo quiero ver que eres capaz –lanzo su pregunta cuando casi de un salto se alejó de el- ¿Qué puedes decirme del cielo de hoy?

- ¿E-Eh? –Nozomi agito su cabeza para estar a la par de la joven- ¿el cielo? –alzo la ceja en duda.

- Si, dime algo que sea genial, algo de astrónomo –asintió varias veces, como una niña pequeña emocionada por lo que iba a escuchar.

- "O de verdad le interesa mucho o es su manera de relajarse después de ese pequeño momento" –pensó Nozomi en sus adentros y al mirar a la rubia supo que no había escapatoria- bien… Veamos –alzo su dedo índice de la mano derecha y señalo un punto perdido en el cielo- en ese punto puedes ver a alpha librae, es una de las estrellas de Libra. Alias, tu constelación.

- ¿Enserio? –pregunto asombrada- ¿puedes saber eso sin un telescopio? Wow, Nozomi eres… -antes de terminar sus palabras, el joven comenzó a reír- ¡estas bromeando!

- ¡Claro que sí! –agrego entre risas- ¿en qué mundo piensas que se puede hacer eso? –su comentario "gracioso" fue recibido por un puño en su hombro- ¡auch! ¿Por qué tanta violencia mujer?

- ¡Pues porque eres un tonto! –grito la joven con un enorme puchero- yo que te creía capaz de hacer eso…

- No te enojes, solo fue una pequeña broma –sus palabras fueron recibidas con la indiferencia de la chica- si eso se pudiera hacer, créeme que sería sumamente feliz –suspirando, volvió su mirada al cielo- ver las constelaciones de esa manera, investigar todo sin necesidad de un objeto tan grande, sería el descubrimiento de mi vida. Sé que algún día poder hacerlo, no sé cuándo mirare las constelaciones de donde estoy parado, pero sé que pasara, confió en eso.

Eli miro al joven cuando su discurso había terminado su pequeño discurso y lo que vio la dejo aún más encantada. Era una sonrisa brillante que hacía que la luz de la luna se veía opacada. Esa manera decisiva y su convicción lo hacían ver, a su parecer, un hombre atractivo que no se rendiría hasta alcanzar sus sueños, pero no perdería su corazón en el transcurso.

Ninguno de los dos se animó a hablar, un tímido silencio se posiciono entre ellos, solo una persona valiente podía romper aquel hielo. Pues no quería que su conversación terminara por algo que le apenaba.

Ella se superaría a si misma por su princeso.

Con una sonrisa la joven rubia miro la luna en aquel puente y suspiro- la luna esta hermosa.

Nozomi, particularmente confundido al principio por escuchar esas palabras miro a la joven que mantenía aquella relajada actitud- y estoy en paz con eso –contesto al entender el mensaje oculto de esas palabras - ¿Cuándo te volviste tan cursi? –alzo la ceja con cierta burla.

- ¿Desde cuándo sabes de Soseki? –contesto de vuelta la rubia con una risa risueña cuando bajo la mirada y se encontró con los ojos verdes del chico.

- Desde que lo vimos en la clase de escritura~

Ambos rieron a unos suaves compas, sus fieles acompañantes solo eran la luna, el agua del lago que solo se limitaba a pasear de forma tranquila pues no quería interrumpir aquel puro acto.

Tanto Nozomi como Eli cerraron su distancia y juntaron sus frentes en un acto solemne de cerrar aquel trato sutil que habían hecho.

- ¿Entonces fue una confesión? –pregunto el pelimorado entre pequeñas risas.

- Me ofendería si no lo tomaras de esa manera.

Y sin más respuestas o preguntas, ambos cerraron el pacto con un suave beso que daría inicio a una relación que solo los dioses nos dirían como les fue.

Es raro y divertido cómo funciona la vida, no sabes en que momento te puedes enamorar, perder de vista a esa persona y encontrarse de nuevo. ¿un golpe de suerte? ¿un delgado hilo rojo que los ligo? Siendo franca, esas son cosas que jamás entenderemos, pero mientras aun haya vida en nuestros cuerpos, podemos, aunque sea una vez, aventurarnos a una extraña y divertida historia de amor.


1: Natsume Soseki era un profesor de inglés y tras una corrección que le hizo a un alumno en una tarea, le dijo que los japoneses nunca usarían la palabra "amar" sino que lo correcto sería traducir «Te quiero» como 月が綺麗ですね(tsuki ga kirei desu ne), "La luna está preciosa esta noche." El alumno tradujo en su trabajo como «Te quiero» como 「我君を愛す」 (ware kimi o aisu) o「愛してる」(aishiteru).

¡Bien! ¿Cómo están? ¡Espero que muy bien! Uwu ah, ya tenía ganas de hacerle el ultimo capitulo a esta historia. Increíblemente me puse a trabajar en esto hace dos días y lo terminé… Me siento orgullosa de mi misma la verdad XD.

La verdad es corta a comparación a lo que ya hago, pero no creí que fuera necesario darle infinidad de palabras a algo que de verdad es simple a mi parecer.

Tenía pensado hacer esto en el cumpleaños de Nozomi, pero… pues ya ven que no se pudo jaja. Bueno ¿un regalo atrasado de cumpleaños?

Ah… Debería ir a dormir… Porque toca trabajar mañana y después no me pagan si no llego temprano jaja.

¡Muchas gracias porque llegaste hasta aquí! ? ¡Te han dicho que eres súper especial! ! ¡Pues lo eres!

¿Qué tal si demuestras lo especial que eres dejando un review y compartiendo tus historias favoritas con tus seres queridos?

¡De nuevo, muchas gracias, por ti es por la que seguimos escribiendo! gracias!