NO SOY DUEÑO/A DE NINGUNO DE LOS PERSONAJES, TODOS SON PROPIEDAD DE KISHIMOTO.

Antes de leer, quiero advertir que es contenido fuerte; palabras, escenas, que no son aptas para todos. Queda bajo responsabilidad de quien lee. Si eres menor de edad y estás leyendo pese al rating M+ déjame decirte que eres un precoz. xDDD.

CAPITULO 1: ODA Y ELEGÍA.

No sabía exactamente el momento en el que aquella explosión la había alejado de su equipo. Se levantó con un dolor tremendo de cabeza, estaba a punto de oscurecer y sintió como su cuerpo dejó de responderle; era lógico, había volado muchos metros y quizá caído desde una distancia considerable.
Con dificultad caminó hasta llegar a un lado, en donde se quitó parte de sus ropas, necesitaba limpiar sus heridas antes de que se infectaran, pero... desafortunadamente para ella, no era la única persona presente. Escondido entre los árboles se encontraba un hombre que lascivamente la miraba con deseo desde hace rato.

La chica se quedó en ropa interior y el hombre vio sus muslos, caderas y pechos, llevando una de sus manos hasta su pene y ahí mismo comenzó a autoestimularse, era lo único que podía hacer por el momento; deleitarse con la imagen de aquella mujer mientras se lo jalaba.

Después de unos minutos el individuo había terminado, su semen había salido desde su pene disparado hacia el tronco de un árbol dando término a su excitación, estaba deseoso de poder obtener más, pero debía irse, con desgana lo metió de nuevo en su pantalón y con pesar decidió retirarse del lugar, pero justo cuando estaba dando el primer paso vio como la chica se quitaba sus panties para lavarlas en el lago.

La imagen de aquella chica volvió a apoderarse de su mente y sumido profundamente en sus propios deseos de satisfacción se acercó sigilosamente a ella. Estaba en cuatro escondida detrás de una gran roca, seguramente nadie la hubiese visto si no estuviese lo suficientemente cerca como él lo estaba; aprecio sus nalgas relamiendo con lujuria sus labios desde, ahí podía ver perfectamente su vagina. El como ella se movía cuando tallaba a sus ropas parecían como si lo estuviese incitando, como si lo provocará.
El hombre volvió a sacar su miembro y lo jaló un par de veces para luego, tomar rápidamente sus caderas y clavárselo hasta el fondo - ¡AAAAHHH! - la mujer gritó de dolor, no estaba lubricada, su vagina no se había preparado para recibir a un hombre, además era virgen. El hombre inmediatamente tapo su boca y dejó caer todo el peso de su cuerpo encima de ella dejándola pecho tierra, mientras la chica sólo lloraba en silencio, presa del pánico y la desesperación del momento.

-Eres preciosa- escuchó de su agresor, quien comenzó a moverse embistiéndola con más fuerza cada vez, ella estaba asustada e intentaba liberarse pero la fuerza de él era mayor, además se dio cuenta que el forcejeo lo estimulaba excitándolo cada vez más.
No tardo mucho cuando sintió como comenzaba a besar y moder su espalda, ese momento el golpeteo de cada embestida era ensordecedor. Definitivamente la perturbaba; toda una oda para él y la elegía para ella.

La mujer que tenía por nombre Hinata Hyuga intentaba safarse de la situación, "me están violando" era lo único que pensaba. Había llorado tanto que sus lágrimas habían formado lodo en la tierra.

Habían pasado más de diez minutos y el hombre continuaba embistiéndola sin piedad, ella ya había alcanzado el orgasmo y su cuerpo no podía más, estaba cansada de luchar, de llorar. El hombre ya la había penetrado, la había masturbado, había apretado sus pechos y lastimado sus pezones, había mordido su espalda y sus nalgas estaban enrojecidas y doloridas de las tremendas nalgadas que le había propinado, ¿que más quería?.

Hinata estaba ida, escuchando sus embestidas -eres deliciosa-volvió a hablarle y ella soltó unas cuantas lágrimas más -pero desafortunadamente esta es la única vez que podré cogerte hacerte mía, así que lo haré hasta que no pueda más, hasta que me duela o me quede sin pene, lo que suceda primero -fue lo último que escuchó, sintiendo como el hombre incrementaba la velocidad y fuerza, ella gritó precibiendo de nuevo el orgasmo venir, dejó caer su cabeza sin dejar de llorar y lentamente cerró sus ojos, estaba exhausta y asustada, pero no podía mantenerse despierta. Su cuerpo continuaba pecho tierra, un hombre del cual no conocía ni su rostro le había arrebatado su virginidad, lo último que pudo ver era un pedazo de la ropa de su agresor; era lo que parecía una capa negra con una nube roja "Akatsuki" pensó inmediatamente aterrada.

Lo único que deseaba era tener la dicha de volver a despertar, ; un criminal clase S la estaba violado y el pronóstico no era para nada favorable- ¡Ohhhh... Ahhhh!... Ummm... Grrr- escuchó notando un líquido caliente en su interior. HINATA CON LA POCA CONCIENCIA QUE LE QUEDABA, SABIA PERFECTAMENTE QUE ESE HOMBRE SE ESTABA CORRIENDO DENTRO DE ELLA y con ello en mente, su cuerpo cedió, perdiendo la conciencia.
Después de una hora de satisfacción, y de eyacular dentro de ella tantas veces como quizo y le fue posible, el akatsuki se levantó, dejando a la mujer inconsciente boca abajo - gracias preciosa -fueron sus últimas palabras. Rápidamente la volteó viendo por primera vez su rostro; era hermoso, todo en ella era hermoso, la vistió, la coloco recargada en una piedra, se acercó a su rostro y antes de marcharse la besó.

Esa noche había desahogado sus necesidades como hombre y estaba feliz de haberla tomado y de haberse despurgado. Por primera vez una mujer lo había excitando tanto hasta hacer que efectivamente el pene le doliese y de ella, bueno seguramente ella mañana no se podría ni sentar.

Se acomodó sus ropas y se marchó, con la esperanza de que algún día el destino la pusiese de nuevo en su camino para una continuación.

Cuando despertó vio que su equipo estaba con ella, su cuerpo estaba molido, todo le molestaba, no podía ni caminar del dolor y con sufrimiento recordaba lo que ese Akatsuki le había hecho. Seguramente él no se había percatado de la pista que le había dado cuando vio su bata, y conocía por el libro bingo, la cara de algunos de sus integrantes, la pregunta era…

¿Quién de todos ellos había sido?