INTERROGATORIO PARTE 3
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Casi de inmediato entro la siguiente tanda. Hinata abrió los ojos ante la sorpresa. Bien aquí están los últimos hombres que faltaban.
Uno de ellos, era un tal Pain, un chico de cabello bermellón, con muchos piercing en la cara; su cara mostraba tal seriedad que podía congelar solo con la mirada. Sus brazos estaban cruzados y tenía en su rostro una cara de fastidio que parecía que en cualquier momento iba a atacarlos.
Luego… ¿una planta-hombre? Hinata no entendía muy bien qué clase de cosa era aquella mitad blanca con negro dentro de una planta, pero estaba segura que definitivamente ese tipo no había sido. No era que lo haya visto o algo por el estilo, pero con semejante aspecto dudaba que podía siquiera hacer algo así, además su estabilidad o más bien su habilidad mental no era muy buena, parecían haber dos tipos de personalidades que nada tenían que ver una con otra. Hinata suspiró.
Luego, estaba un enmascarado que no había querido decir su edad, a Ibiki no le quedó más remedio que pasarlo con los últimos debido a que actuaba tan infantil que más que un adulto parecía un niño , aunque eso no lo descartaba del todo, prefirió dejarlo hasta el final pues…no le pareció un tipo bastante relevante. Y al final los ojos se Hinata se abrieron de par en par, ¿es enserio?, se preguntó internamente, ¿en que estaban pensando? ¿De verdad?, era lo más absurdo y ridículo que jamás había visto; ahí dentro, como uno de los sospechosos, estaba una mujer de nombre Konan, quien irritada veía a Hinata con cierto asco.
¿Y ustedes me están culpando de haber violado y peor aún embarazado a esta chica? —les preguntó furiosa, apretando sus puños y viendo a Morino con desdén.
— ¿Eres un Akatsuki, no? — ella asintió— entonces eres sospechosa.
— ¿Me estas jodiendo? , ¿Cómo se te ocurre?, es decir, de donde, ósea, ¿Cómo es que mi cuerpo produce espermatozoides para embarazarla si soy mujer?, ¿eres estúpido o qué?
— ¡Silencio! —Grito molesto— ¡yo soy quien hace las preguntas aquí, así que siéntate y cállate!.
Pain se levantó de su asiento y miro al hombre despectivamente— No vuelvas a hablarle así—respondió viéndolo con fiereza. Ibiki sonrió de medio lado.
— ¿O si no que? … vas a violar a ora chica? —comenzaba de nuevo con su interrogatorio. Pain arrugo la nariz y apretó los labios.
—No sé de qué tonterías me estás hablando, no necesito incurrir a ese tipo de actos.
—Es cierto—intervino Tobi— él hace de todo con Konan— dijo haciendo que la chica volteara a verlo enrojecida.
—Ese no es tu asunto Tobi—respondió tranquilamente.
IbiKI sonrió de nuevo — Precisamente por eso eres más sospechoso, los tipos como tú, desean tener a todas las mujeres bajo sus pies y experimentar en el cuerpo de otras, les provoca satisfacción, ¿no es así maldito enfermo?.
—Ya te dije que dejes de decir tonterías—contesto sin exaltarse. Sabia a o que el hombre quería llegar. Quería que le diera un motivo por el cual desconfiar o hacerlo enfurecer y así poder castigarlo aún más, "pobre ingenuo" dijo para sus adentros. Si alguien sabia de tortura, engaños y métodos para conseguir sus objetivos era él.
—Eso dicen todos, soy inocente y una vez los dejan libres vuelven a hacer sus fechorías.
—He venido voluntariamente—contestó el de Amegakure— No tengo nada que esconder.
Hinata miraba al hombre completamente sorprendida. Era el primero de todos los akatsukis que le creía su inocencia y no por descarte como Kakuzu, aunque ahora que lo pensaba, el tipo azul también era demasiado pesado como para que su cuerpo lo soportara durante aquel desagradable acto. Siendo de esa manera, había dos descartados por peso, dos por negación; Orochimaru y la planta carnívora humana, uno por evidencia y quizá otro por…deficiencia mental.
—Lo siento Ibiki sama—comento un chico anbu— hemos cometido un error, la chica no debería estar aqui—Konan volteo a verlos con obviedad— faltaba él— comentaron, haciendo pasar a un chico de cabellos rojos y cara de porcelana, a simple vista parecía un jovenzuelo.
— ¿Por qué esta con este grupo? —interrogo ante la clara juventud del chico.
—Porque dijo tener 38—Ibiki sonrió de medio lado.
— ¿De verdad? —los chicos asintieron.
—Entonces…si no eres lo que aparentas, bien puedes ser el culpable, ¿no? —Sasori levanto una ceja.
—Me estas desesperando— contesto el pelirrojo.
—Sí, te desesperaste al igual que aquella noche, ¿no?.
—¿De qué hablas?
—Después de muchos años sin sexo, se te hizo fácil ver a una joven y como eres prácticamente un viejo, se te antojo, ¿no es así?.
—Me sorprenden tus palabras, es como si te estuvieras proyectando en otros—Ibiko hizo un gesto de molestia.
— ¡Silencio, ya les dije que yo soy quien hace las palabras aquí!
—Esto es estúpido, no me interesa la chica—dijo viéndola de reojo—además, desde hace mucho renuncie a un cuerpo de carne, por lo que no tengo ningún tipo de necesidad. Me convertí a mí mismo en una marioneta, para nunca tener hambre, sed o cansarme. Una calentura no es nada para mí y en su defecto si hubiera hecho algo, ella tuviera toda la vagina llena de astillas—Hinata enrojeció y brinco ante la mención. Ibiki, hizo un gesto de asco, mientras Pain y Konan lo miraban estupefactos.
— ¿En dónde estuviste aquella noche? —cuestiono, pues aunque su declaración había sido demasiado, no iba a quitar el dedo del renglón.
—Soy propietario de una gran industria de marionetas, trabajo mucho en crear nuevas, esa es mi pasión.
— ¡Mentiroso! —grito Morino.
— ¡Vete a la mierda, me tiene sin cuidado si me crees o no. Ya he dicho todo lo que debía decir!.
— ¡Tu! —grito dirigiéndose a Zetsu— ¿Dónde estuviste aquella noche?
—Yo estaba en el escondite—dijo la parte blanca— No es cierto, estábamos en una misión de espionaje e investigación en Kumogakure— replico la parte negra— ¿en serio? —cuestiono la parte blanca— ¿Eres tan idiota que no recuerdas nada?—Ibiki alzo una ceja y lo descarto, eran dos personas que se contradecían uno al otro y en ese tipo de discusiones, no se podía tomar la información como objetiva.
— ¿Y tú? —Volvió hacia Pain—¿Qué estuviste haciendo aquella noche?
— ¡Estábamos haciéndolo en la guarida! — respondió Konan—¿nos podemos largar ya?, es evidente que no tienes ni idea y solo sacas suposiciones tontas y si quieres saber, ¿en dónde estuvo él? —señalo a Tobi—estaba en la guarida viéndonos en el acto, ¿contento?
Hinata enrojeció y volteo su cara, demasiada información innecesaria.
—Los dejaremos por el momento, pero no crean que no investigaremos, veremos quien de ustedes está diciendo mentiras y cuando llegue el día, serán castigados como la basura que son—Ibiki pido a toda la tripulación anbu que los guiara a las celdas. Cada uno estaba separado y no podían verse, eso para evitar cualquier tipo de acuerdo que entorpeciera con la investigación.
Hinata bajo la cabeza cuando todos los demás salieron, Ibiki se sintió impotente, pues no habían llegado a nada en concreto todavía.
Esa misma noche, ya dentro de su cuarto Hinata solo se guiaba por su corazonada; Pain, Kisame, Kakuzu, Zetsu , aparentemente Tobi y sin lugar a dudas Sasori no pudieron haber sido. Solo quedaban Hidan, Deidara e Itachi como sospechosos y de esos tres el más cuerdo era el hermano de Sasuke. Quizá aunque Hidan era un asesino, ese día pudo haber omitido su ritual, pues recordó que según el hombre "era deliciosa", Deidara podía haber fingido…Tobi también o quizá la chica la había mentido para proteger a su novio, ¿y si… Kisame o Kakuzu hicieron una transformación para no ser reconocidos?, incluso Itachi pudo haber tenido otro arranque de ira como cuando mato a su propio clan. Entonces eso quería decir que…Sasori podía haber mentido con ser una marioneta o que Zetsu no era una planta después de todo. Las cosas empeoraban en su cabeza, Hinata veía la luz de la luna y con lágrimas en sus ojos demostraba lo desesperada que estaba, además no sabía que iba a suceder cuando conocieran el rostro de ese hombre… ¿lo iban a matar o lo iban a obligar a hacerse responsable?, por supuesto que el tener una vida junto a su agresor no era para nada una opción y prefería mil veces que lo asesinasen, aunque se escuchara cruel.
—Ya no llores muñequita — escuchó de pronto dentro de la oscuridad de su cuarto. Hinata reconoció de nuevo esa voz.
— ¿Cómo?, ¿Qué estás haciendo aquí?, de…deberías estar encerrado…te… te llevaron ahí después del interrogatorio.
—Se supone o… a menos que nunca haya ido a declarar—Hinata se quedó helada, su cuerpo temblara, temía por su vida, ese hombre estaba ahí para matarla y lo peor de todo era que estaba tan oscuro que no podía ver nada.
—De- déjeme en paz, váyase—murmuro tratando de ser valiente, pero de pronto sintió un dolor detrás de su nunca y si la oscuridad de aquella habitación no era suficiente, la penumbra que vino acontinuación la dejo en el suelo.
Ella abrió lentamente los ojos y vio la luz de la luna, ahora no estaba dentro de su cuarto sino en un denso bosque—Vamos a divertimos… otra vez— escucho y su corazón comenzó a palpitar fuertemente.
—No, no por favor— murmuro sin poder ver a nadie a su alrededor, solo la voz de ese hombre se escuchaba como un lejano eco. Se pellizco para ver si todo era parte de una pesadilla, pero no era así, era su realidad —por…por favor nowh…—no pudo ni terminar cuando una mano se colocó en sus labios. Hinata abrió los ojos ampliamente y comenzó a respirar agitara, mientras aquel hombre besaba su cuello y paseaba sus manos por sus pechos. "No puede ser, no de nuevo" pensó internamente.
—Ahora que te he vuelto a ver, aprovecharé y repetiré lo de aquella noche, fue tan placentero que desde ese día, he estado masturbándome pensando en ti, ansiando tu cuerpo, te traigo tantas ganas, que mi pantalón se va a romper de lo duro que está— las lágrimas de Hinata rodando por sus mejillas.
—No llores, como ya no eres virgen, ya no te va a doler, te prometo placer puro, solo coopera y gime para mí— el hombre beso su oreja y bajo hasta su cuello. Hinata estaba aterrada y sentía como poco a poco metía una de sus manos a su pantalón acariciando su intimidad, luego cerró sus ojos fuertemente al sentir como introducía sus dedos dentro de ella. Hinata dio un grito de dolor ahogado por la mano que cubría su boca; era horrible lo que le sucedía, ya la había humillado un vez, ¿Por qué querer hacerle tanto daño?
Tras diez minutos de estimulación, la vagina de Hinata estaba lista, el hombre lo supo de inmediato y ella presa del pánico quedo inmóvil. Hinata Hyuga era como un maniquí y aunque sabía que sucedería ya nada podía hacer. Ese hombre la había arrinconado en un árbol, sus pechos se azotaban contra el tronco en cada embestida que le daban. Nunca pudo voltear a ver a su agresor porque este se lo impedía, esta vez la fuerza del hombre era mayor. El hombre disfrutaba del momento al igual que el cuerpo de Hinata, el cual reaccionaba por instinto a la excitación provocada por aquella bestia que la penetraba sin compasión.
—Un placer volver a tenerte— dijo jadeando y con la voz ronca, lamiendo el oído de la Hyuga. Las piernas de Hinata temblaban debido a los orgasmos que recién le había causado. Ella estaba agotada y su intimidad ardía y palpitaba con fuerza. Ella se abrazó y escondió su cabeza en sus brazos.
—Eres un maldito—murmuro sollozando.
—Tu cuerpo dijo otra cosa, yo sé que te gusto—contesto, para luego volver a golpearla. Hinata volvió a ver todo oscuro de nuevo y cuando se levantó, noto que su cabello estaba mojado. Aquel hombre se había dado el lujo de bañarla y así esconder su verdadera identidad por segunda vez, pues no había rastros de nada.
Ahora lo que faltaba era ver era quien de ellos no estaba en su celda o se viera sospechoso. Hinata corrió lo más rápido que pudo hacia la cárcel e informar lo sucedido, aunque se moria de vergüenza.
Continuara.
