Akane Tendo en una tímida muchacha de tan sólo dieciséis años, su madre murió cuando era muy pequeña. Vive en el Dojo Tendo con su padre y sus dos hermanas mayores, a los catorce años comenzó a tener problemas con su confianza hasta perder su seguridad en si misma, desde entonces nunca tuvo amigos y su familia esta preocupada por su situación.
En la preparatoria la mitad de la escuela se toma su tiempo en molestarla empeorando su situación, muchas chicas la insultan por su cuerpo y su rostro, hasta por su cabello corto, los chicos por lo marimacho al practicar Artes Marciales. Desde hace dos meses que esta allí y al llegar a casa su ánimo esta por los suelos.
-Akane, ¿Te molestaron? -Esa era la pregunta que Soun Tendo siempre le hacia apenas cruzaba la puerta-.
-No...
Todos en la casa lo sabían, sin embargo no quería crearles problemas.
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-Oye mira -La apuntó un chico cuando estaban en el receso- la marimacho.
-Si jajaja, mira su cuerpo de piedra.
-Seguramente su madre era una piedra -Se burló otro-.
Esa era la pesadilla que pasaba cada día, ya estaba acostumbrada de todas formas, no valía la pena contestar aunque la tratarán de cobarde por no defenderse al practicar las Artes Marciales.
Simplemente no cree que la violencia sea la mejor solución.
Al finalizar las clases iba rumbo a su casa, pero antes que cruzará las puertas la tomaron de los brazos y las piernas arrastrandola hasta un rincón.
"Otra vez no" Eran los chicos de su curso y uno de ellos tenia un mazo.
-Veamos si con esto no nos vuelves a traicionar -Su ira se debía por que cuando copiaba el resultado de un examen de Matemática ella lo apuntó avisandole al Profesor para ponerlo en otro extremo-.
-Sólo hice lo correcto -Tartamudeo asustada-.
-¡Ahora verás!
Cerró fuertemente sus ojos antes de que quedará inconciente, lo último que escucho fue un "¡Desgraciados dejenlan!".
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Despertó en la enfermería con su hermana Naviki a su lado acompañandola, se llevó una mano a su cabeza al sentir un poco de dolor. Le pregunto a su hermana que habia sucedido a lo que respondió que habia recibido un fuerte golpe en la frente que la dejo desmayada, también a tres o cuatro chicos más heridos con golpes, moretones y rasguños, también le contó sobre un chico que la estaba acompañando hasta que ella llegará.
-¿Quien era? -Pregunto curiosa-.
-No lo sé -Respondió con sospecha- nunca lo vi por Furinkan.
-Oh... -Fue lo único que emitió para ver el techo pensativa-.
"¿Quien podría ser?..."
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-Akane, hijita -Tan pronto como cruzó la puerta fue envolvída por un abrazo de su padre-.
-Papá -Se quejó- no puedo respirar.
El la alejó un poco con lagrimas en sus ojos -Mi bebé ¿Que paso? ¡Naviki di algo! ¡¿Quienes se atrevieron a tocar a mi niña?!
-Ya Papá -Akane tomo sus brazos- estoy bien, sólo me caí.
Soun dirijio su mirada a Naviki quien asintió, sin embargo no le creyó ya que oía entre algunos estudiantes de la preparatoria Furinkan la marimacho Tendo y como la trataban. Por lo que sólo suspiro y abrazo otra vez a su hija.
-¿Akane? -Su hermana mayor se acercó por la sala- ¡Oh Dios! ¿Que te pasó?
-Nada grave Kasumi.
-¿Cómo que nada grave? -Se acercó a la menor y la tomó de ambas mejillas- ¡Tiene un chincon en la cabeza!
-Lo mismo Kasumi -Akane sonrió- No es nada...
Ninguno de los integrantes le creyó una sola palabra pero decidieron no precionarla y la mandaron a acostarse ya que era un poco tarde.
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Dias despues Akane decidió ir a una heladería para despejarse de su horrible vida, le pidió al heladero un helado de fresa y al instante recibio su helado. Se sentó mientras que miraba la televisión instalada en la heladería. Cuando se aburrió saco un libro de su bolso llamado "El silencio" y comenzó a leer la página que dejó pendiente.
Unos murmullos llamaron completamente su atención de las chicas detrás de ella.
-¿Tienes algún chisme? -Pregunto una ojiverde-.
-Bueno... -Lo pensó un momento- escuché acerca de una tienda de brujas, el rumor se hizo algo popular y le pregunte a uno la dirección. Esta pasando el parque en una tienda de supuestamente relojería. Cuando entre un amable anciano me recibió y me enseñó los relojes, cuando toque el tema me llevo a su lugar secreto. Esta en el sótano. ¡Era todo verdad! ¡Esta lleno de echizos, pociones, antidotos y toda clase de cosas anormales!
-¿Dónde escuchaste esa barbaridad, Rikka? -Le pregunto la rubia-.
-Lo estaban comentando en el centro comercial -Dijo la castaña- ¡Te lo juro Aiko! ¡Esa tienda tiene muchas cosas raras!
Akane volvió a fijar su mirada en el libro que leía pensando en lo que esas chicas decían, ¿Una tienda de relojes pero que es una tienda de brujería? Deben estar delirando. Sólo son rumores.
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De un momento a otro de encontraba frente a las puertas de la tienda indecisa sin saber si entrar o darse la vuelta. Pero había algo que la atraía, algo que la llamaba y que inconscientemente seguía con pasos lentos.
-Bienvenida -Salto del susto cuando un ancianito la saludo- mira si algo te gusta.
Akane parpadeo y se acercó a el insegura- Buenas Tardes ¿Esta es la Tienda de... anormalidades?
El anciano pronto se puso serio- ¿Buscas algo en especial?
-Este... necesito ayuda con un problema mío -Bajo los ojos- tengo problemas de confianza.
-No digas más -Se bajo de su asiento y acompañado de su bastón comenzó a caminar- por aquí, Akane.
No alcanzó a preguntar como sabía su nombre ya que estaba varios metros lejos de ella abriendo la puerta que daba al sótano. Trago saliva y camino con rapidez para no perder de vista al anciano.
Bajaron unas largas escaleras que fueron casi infinitas para Akane, el anciano se acerco a un extremo y presionó un botón que inmediatamente iluminó la sala mostrando muchos cajones, cofres, cajas y accesorios.
-Por aquí -Indicó el anciano guiandola al final donde había un cofre-.
Lo tomó y se sentó sobre un cojín e invito a la chica a imitarlo.
-¿Qué... que es eso? -Pregunto mirando el cofre-.
-Es lo que buscas.
Akane parpadeo varias veces antes de mirar al anciano. El igualmente la obcervaba con una sonrisa.
-¿Qué contiene? -Le pregunto tras largos minutos de silencio-.
El mayor suspiro y abrió el cofre donde se apreciaban cuatro sobres de diferentes colores.
-Estos sobres te ayudarán con lo que más deseas, jovencita.
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Naviki mastico su papa mirando con desinterés un programa en el televisor, trataba de unos cinco muchachos que buscaban partes de un rompecabezas en un mundo totalmente mágico, peligroso y fantástico. Parpadeo y giro la cabeza para mirar a su hermana mayor servirle té a su padre.
-Kasumi, ¿Dónde esta Akane? -Pregunto mirándola fijamente-.
-Me dijo que estaría en la heladería -Contestó calmada-.
Naviki entrecerro sus ojos- ¿Hace cuanto tiempo?
-Tres horas, más o menos.
Soun bajo su periódico -¿No se tardó ya demaciado? No creo que alguien tarde tanto tomando un poco de helado.
Los tres se miraron entre si antes que Soun se levantara y corriera al teléfono llamando al Doctor de la familia.
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-Verás Akane -Sacó cuatro sobres- cada uno de estos sobres te ayudará a cumplir tu deseo, de una forma diferente. Tendrás que poner de tu parte también, con ellos podrás pedir cualquier deseo que quieras.
Sin embargo debes mantenerlo en secreto ya que son una de las cosas más valiosas que tengo y que no pueden ser husadas por personas con malas intenciones.
-Ósea que... mientras no se malo ¿Podré pedir cualquier deseo? -Le pregunto al ancianito que la miraba sentado sobre su cojín-.
-Si jovencita -Contestó- te llevo esperando días por tu llegada...
-¿De verdad?...increible -Murmuró solamente-.
-Pero elije querida -Le mostró los cuatro sobres- ¿Cuál de estos sobres te atrae más?
Akane miro cada uno de los sobres, había uno verde, acompañado de amarillo y con un dibujito de cerdo. Otro era blanco y negro, un poco de azul con un pato, el siguiente era marrón con una bestia en medio y el último si le llamo la atención. Era rojo con puntitos azul grisáceo y con una trenza azabache.
-Ese -Apuntó el último-.
-Interesante -Respondió sorprendido- no muchas personas eligen a mi mejor discípulo.
-¿Qué?
-Nada -Dejó los sobrantes sobre su mesita y levantó el que eligió- Te advierto que será difícil de tratar, como sabes hay personas o espíritus como desees llamarlo en cada sobre, el es muy exigente.
-Prefiero eso.
El anciano asintio y le extendió su sobre. La joven lo tomó y la apretó contra su pecho , sonrió y feliz salió de la pequeña tienda después de despedirse del amable anciano, caminaba a paso rápido a el Dojo para comenzar a deshacerse de esa inseguridad que sentía. Al llegar saludo a su hermana mayor.
-¡Kasumi! -Ella inmediatamente apareció- ¡Ya llege!
-Akane, nos tenías preocupados -La regaño-.
-Lo siento... -Bajo la cabeza-.
-No vuelvas a hacerlo.
Asintió y subio las escaleras para encerrarse en su cuarto con pestillo.
-bien... -Murmuró y se sentó sobre su cama- Supongo que tendré que hacerlo... abrir el sobre y vertirlo sobre mi mano...
Temblorosa abrió el sobre y virtio todo su contenido en su mano. Espero unos minutos pera nada pasaba y gruño frustrada
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-Era un engaño...
-¿De que engañó hablas?
Pegó un salto y miro detrás de ella una silueta que tranquilamente estaba recostada sobre su cama como si nada. Evito gritar y se tapo la boca.
-Vaya, no pensé que esa sería tu reacción -Comentó algo burlón mientras se sentaba-.
Era un chico de ojos azul griseaseos igual que el sobre, vestía una camisa roja china y en cabello azabache lo llevaba atado en una trenza. parpadeo mientras lo obcervaba curiosa.
"¿Es un sueño? ¿De verdad...todo cambiara?"Pensó mirándolo con esperanzas.
¿Eres tú quien cumplirá mi deseo?...
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Continuará...
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