Era temprano por la mañana, podían verse los primeros rayos de luz atravesando por la ventana, lo que hizo que Sara despertase justo antes de sonar la alarma.

Alargó el brazo apagando la alarma, se levantó deslizando las sábanas hacia un lado y abrió la ventana para ventilar la habitación mientras se hacía un desayuno caliente con unas tostadas.

Una vez terminado el desayuno recogió sus cosas, hizo la cama, se vistió, agarró su mochila, las llaves y el móvil.

Hoy se había levantado algo más temprano que otras veces, serían sobre las 8:00 de la mañana aproximadamente y las clases empezaban en media hora. Hacía un poco de frío y se podía notar como el viento soplaba fuertemente a través de los edificios y jardines colindantes.

Normalmente quedaba para ir a clase con sus dos mejores amigas, pero dado que era demasiado pronto, decidió dar un rodeo y tomar un camino más largo para hacer tiempo, así que sacó sus cascos conectándolos a su móvil y se puso algo de música.

Estaba caminando observando los alrededores y notó como unos papeles empezaron a volar por los aires, nada nuevo con este tiempo que hacía. El viento hacía que éstos dieran vueltas y vueltas como si estuviesen atrapados en un pequeño remolino.

Fue a cruzar la esquina cuando un segundo después acabaría tirada en el suelo debido a que golpeó con algo... o alguien.

"¿Qué...?", dijo confundida Sara en el suelo intentando comprender que había pasado.

"Auch...", a su lado, justo en frente de ella pudo ver a una chica también algo dolorida en la misma situación, parecía que ambas habían chocado.

"¿Estás bien?", Sara se levantó en seguida sin ningún problema y preguntó a la chica prestándola atención.

"Creo que eso debería preguntarlo yo... iba con mucha prisa y no vi que venía alguien", explicó la joven. "Mis disculpas", dijo intentando levantarse.

"Tranquila", Sara le hizo un gesto con la mano para ayudar a la chica a levantarse del suelo, la otra chica la agarró y se impulsó con su ayuda.

Sara se quedó unos segundos observando a la chica, era de una estatura más baja que ella, el cabello con un ligero tono rosado acabando en un degradado más bien azulado, y de ojos azules también, algo que Sara ya había visto anteriormente en la escuela.

Era la chica nueva, la pudo reconocer perfectamente después de unos instantes, su nombre era Sangonomiya Kokomi si no recordaba mal, y solo llevaba un par de semanas en la ciudad, se acababa de mudar, o al menos eso escuchó cuando la propia chica se presentó delante de la clase, porque sí, iban a la misma clase aunque todavía no se habían dirigido nunca la palabra.

Pero eso era algo iba a cambiar a partir de este preciso instante.

Kokomi logró levantarse y cuando alzó la mirada para ver con quién había chocado, también reconoció a Sara rápidamente, ya que se quedó bastante sorprendida y algo callada, era como si de repente la chica hubiera visto un fantasma.

"¿Porqué ibas con tanta prisa?", preguntó Sara para romper el hielo.

"¿Eh?", Kokomi seguía algo confundida además de que estaba algo impactada de que alguien como Sara le estuviera hablando como si nada. "¡Ah!, ¡los papeles!"

El rostro de Kokomi se mostró preocupado y pasando de largo de Sara se fue corriendo en la dirección por donde el viento se llevó los papeles.

Sara se quedó en el sitio viendo a la chica correr y se percató de que había un móvil en el suelo, probablemente de la otra chica debido al golpe.


Kokomi salió corriendo en busca de los papeles, atravesó unas cuantas calles hasta que llegó a un parque donde por suerte encontró los papeles voladores.

"¡Ahí están!", los encontró a unos metros de ella y empezó a recogerlos. Eran unos apuntes bastante importantes que le había dejado su nuevo amigo Gorou y debía dárselos si o si esta mañana, no quería perder las cosas de su primer mejor amigo en la escuela, se sentiría horrible por ello.

Cuando estaba a punto de recoger todos los papeles otra ráfaga de viento apareció, haciendo que el último papel que iba a recoger volviera a echarse a volar por lo alto. Kokomi lo persiguió dando saltitos intentando alcanzarlo, ya que su estatura no ayudaba precisamente en este momento, y solo pudo quedarse observando como el papel se quedó atrapado sobre la rama de un árbol.

Kokomi era una chica muy decidida y comprometida con todo aquello que se proponía y conseguir aquel papel no iba a ser menos, por lo que decidió dejar la mochila a un lado y empezó a trepar como pudo por el árbol, despacio pero con pasos firmes y precisos. Menos mal que tenía un chándal puesto porque tenían educación física y era mucho más cómodo subir que si hubiera llevado puesta la ropa que se ponía normalmente.

Apoyando el pie y manos en las ramas en los sitios correctos consiguió alcanzar la rama donde estaba el papel atrapado y se apoyó como pudo quedando sentada y apoyada sobre el tronco y ramas del árbol, dobló el papel y lo guardó rápidamente en uno de sus bolsillos para que nunca jamás se le volviera a escapar.

Bien, ya había subido al árbol y conseguido el papel, pero había un pequeño problema.

¿Cómo se supone que iba a bajar ahora?

Estaba a una altura algo elevada y bajar no iba a ser precisamente tan fácil como subir.

Genial Kokomi, ¿ahora qué?, dijo para sí misma la muchacha, cuando se percató de que a lo lejos pudo observar como alguien se estaba acercando.

No puede ser, ¿Kujou Sara...me ha seguido?, ¿¡Qué hace aquí!?, Kokomi empezó a ponerse algo nerviosa al ver como la chica había establecido contacto visual con ella.

¿Porqué de todas las personas del mundo me he tenido que encontrar con ella precisamente?, nunca la vi tomando este camino para ir a clase...

"¿Qué haces aquí?", preguntó Kokomi desde las alturas.

"Creo que eso debería preguntarlo yo...", respondió Sara dándole la vuelta a la situación simulando la conversación que tuvieron anteriormente, pudo notarse una pequeña sonrisa en su rostro. "¿Qué haces ahí arriba?"

¿Estaba sonriendo?, ¿la misma Kujou Sara que Kokomi ve en la escuela?, Kokomi se quedó algo sorprendida y a la vez algo intrigada por esa faceta nueva que había visto de la chica.

"¿Necesitas ayuda?", preguntó Sara dejando su mochila al lado de la de Kokomi, dispuesta a echarla una mano ya que la veía algo apurada.

"Emm, ¿puede...?", reconoció Kokomi algo avergonzada por la situación.

"Baja por tu lado derecho y apoya el pie en esa rama", le aconsejó Sara señalando con el dedo índice. "Yo estaré debajo, no te preocupes que yo te agarro", le dijo Sara estando acercándose y estando atenta a los movimientos de la pelirosa.

Kokomi dudó por unos segundos hasta que Sara soltó unas palabras.

"No te dejaré caer, te lo prometo"

Kokomi miró a los ojos de la chica, tenía una mirada muy determinada, segura. Por alguna razón asintió y sintió la suficiente confianza en la chica de cabello oscuro quitándose las dudas de encima en un instante.

Hizo lo que Sara le había dicho, trato de abrirse camino por su lado derecho y consiguió apoyarse en la rama que le dijo, sin embargo estaba algo mojada y esto hizo que Kokomi resbalase y cayera a los brazos de Sara.

Al caer Kokomi se agarró a ella por los hombros con fuerza por puro instinto, y a su vez, sin tocar el suelo todavía pudo notar como la otra chica la estaba abrazando, agarrando y sujetando con firmeza por su cintura, dejándola caer al suelo ahora sí con bastante delicadeza lentamente. A la vez que la iba dejando en el suelo, Kokomi dejó caer sus brazos de los hombros y cuello de Sara, apoyando finalmente las manos sobre sus brazos, dejando algo más de espacio entre ellas, aún así estando todavía a tan solo unos centímetros de ella.

Se nota que está... bastante fuerte...

Pensó Kokomi inconscientemente al sentir los brazos de la otra chica sobre sus manos, lo que hizo que se avergonzara un poco, pero se pudo controlar rápidamente.

Kokomi alzó la mirada solo para encontrarse con Sara mirándola directamente a los ojos, tenía unos ojos con un matiz dorado, eran brillantes pero a la vez profundos, podía quedarse mirándolos durante horas de no ser porque empezó a sentir como un escalofrío y calidez le recorrían su cuerpo, por lo que apartó la mirada intentando ignorar esa sensación, ya que no sabía si era algo bueno o malo y comenzó a ponerse algo nerviosa.

¿Qué ha sido eso...?

Se preguntó mientras retrocedía unos pasos, los suficientes para mantener una distancia prudente con aquella chica.

"Toma, te seguí porque se te cayó esto antes", Sara extendió el brazo sacando algo del bolsillo, parecía su móvil.

Kokomi se palpó los bolsillos de la chaqueta y pantalón.

"Sí, parece que sí..."

Sara le dio el móvil, y recogió su mochila dispuesta a irse por donde había venido.

"O-Oye...", dijo Kokomi antes de que la chica se marchase captando su atención. "Muchas gracias"

Y la pelirosa pudo observar como a la otra chica se le formó una pequeña sonrisa en sus labios como forma de respuesta, y sin decir nada más se marchó.

A Kokomi le volvió a entrar esa rara sensación al ver a la otra chica sonreír, curiosamente estaba algo acalorada a pesar de hacer algo de frío.

Era un sentimiento que no había tenido antes y que le hacía estar confundida, sin embargo a la vez era algo que no le disgustaba y eso le causaba todavía más dudas.