Después de ese encuentro tan inafortunado o... afortunado?, bueno, digamos que Kokomi estaba algo confundida con eso también.

El caso es que al final consiguió recuperar los apuntes que le prestó su amigo y con eso ya era más que suficiente.

Continuó de camino a la escuela, por un momento pensó inconscientemente en lo que había sucedido cuando se le voló el último papel y apareció Sara.

"Kokomi"

Cuando Sara le ayudó a intentar bajar del árbol.

"¡Kokomi!"

Y cuando ésta le agarró para sujetarla y que no cayera.

A kokomi se le aceleró un poco el pulso, sus mejillas volviendo a tornar a un color rosado.

"¡KOKOMI!", gritó alguien por detrás dándole una palmada en la espalda haciendo que esta saliera de sus pensamientos.

"¡Ah!", se asustó Kokomi.

"¡Por fin te das cuenta!", dijo un chico rubio con una sonrisa en el rostro.

"¡T-Thoma!, que susto me has dado..."

El chico iba acompañado de otra chica como de costumbre.

"Buenos días Kokomi", dijo Ayaka saludando amablemente como de costumbre.

"¿Estás bien?, parecía que estabas en tu mundo", comentó Thoma al ver a la chica algo avergonzada.

"Eh...yo, pues..."

"Thoma déjala respirar, no ves que casi la matas de un infarto...", intentó cambiar de tema Ayaka, ya que notó a Kokomi algo incómoda con esa pregunta tan repentina.

"Tranquilos, estoy bien, son solo los nervios... de ser la nueva y todo eso", dijo Kokomi en parte diciendo la verdad pero obviando la situación y los pensamientos que pasaron antes por su cabeza.

"No te preocupes, nosotros estamos aquí para lo que necesites amiga", dijo Thoma levantando el pulgar mientras que Ayaka asentía con la mirada confirmando las palabras del rubio.

Kokomi sonrió ante tales palabras, estaba encantada de que hubiera encajado tan bien y tan rápidamente, esto le hacía sentirse apoyada y mucho más tranquila.

Aunque era una chica bastante solitaria por lo general debido a que sus padres viajaban por trabajo constantemente, esto hacía que tuviera que andar mudándose cada dos por tres y nunca establecía una relación de amistad con prácticamente nadie, ya que tampoco le daba el tiempo suficiente.

A pesar de ello, encontrar a personas tan encantadoras y amigables como estos dos le hacía valorar más las cosas y explorar nuevos caminos.

Este año sentía que las cosas por fin iban a cambiar y que realmente tendría una oportunidad real para tener amigos de verdad y asentar por fin de una manera más estable su vida aquí.

Los tres siguieron caminando hasta llegar a la entrada de la escuela, donde esperaron a otro de sus amigos que parecía que estaba llegando a lo lejos.

"¡Gorooooou, aquí!", dijo Thoma por lo alto, ya que a estas horas de la mañana había bastante gente llegando a la vez que todos ellos.

Gorou los encontró con la mirada y fue corriendo hacia ellos.

"¡Hola chicos, siento la espera!"

"Está bien, acabamos de llegar también", Kokomi le dijo al chico apoyando la mano en su hombro.

"Por cierto, ¿alguien sabe donde está Yoimiya?", preguntó Ayaka.

"Como no aparezca vamos a llegar tarde...", añadió Thoma.

"Ni idea", dijeron Kokomi y Gorou a la vez mirándose y encogiéndose de hombros.

"Esta chica siempre llegando tarde...", se preocupó Ayaka llevándose la mano a la frente.

"Tranquila, ya aparecerá cuando menos te lo esperes, al fin y al cabo es Yoimiya", intentó animar Thoma a su amiga.

"Sí, será mejor que vayamos entrando", comentó Gorou a lo que todos estuvieron de acuerdo.

Kokomi y los demás se pusieron en marcha, pero de repente mucha gente y muchas miradas empezaron a acumularse en la entrada.

¿Qué está pasando?, se preguntó Kokomi curiosa.

Kokomi se abrió camino entre la gente y los demás la siguieron por detrás como si fuera la líder.

Cuando todos pasaron por delante pudieron observar como estaban llegando tres chicas, a una de ellas la reconoció de inmediato.

¿Kujou Sara...?

Y efectivamente una de ellas era la misma Sara con la que se había encontrado unos minutos antes, iba acompañada de otras dos chicas, una con el cabello pelirosa y otra con el pelo oscuro. La chica pelirosa parecía estar comentando algo a las demás con una sonrisa algo juguetona, mientras las otras dos chicas estaban más calladas y serias.

"Aquí vienen las tres mosqueteras...", dijo Thoma entre todos los cuchicheos de las demás personas.

"Parecen ser muy populares aquí...", Kokomi comentó.

"Sí, bueno... la gente suele hablar mucho de ellas", añadió Ayaka.

"Algunos hablan bien de ellas y otros... no tan bien", la mirada de Gorou se puso seria por un momento, a lo que Kokomi se dio cuenta.

Las tres chicas caminaron y pasaron por su lado, Kokomi observó a Sara, no tenía el mismo aspecto ni parecía realmente la misma persona que la que se había encontrado esta mañana. Sara pareció darse cuenta de como la miraba y estableció contacto con sus ojos durante una milésima de segundo, pero después miró alrededor de Kokomi viendo a sus nuevos amigos y el rostro de la chica se tornó más serio, girando completamente la mirada y pasando de largo con sus otras dos amigas.

"Tch!... arrogantes...", se quejó en alto Gorou, parecía que no le caían demasiado bien.

"Gorou déjalo estar...", Thoma tranquilizó al chico como pudo.

Kokomi se quedó algo sorprendida por la situación, no entendía muy bien a que venía todo eso o porqué los demás se comportaban así, sobre todo su amigo Gorou.

Tampoco pudo entender como Sara parecía alguien completamente diferente, esta mañana conoció a una chica bastante tranquila, algo seria sí, pero amable e incluso la vio sonreír por primera vez.

Los chicos se quedaron unos segundos en silencio.

"¿Me he perdido la fiesta?"

"¡AHH!", gritaron algunos de ellos a la vez al notar a alguien a sus espaldas.

"¡Yoimiya!", Gorou fue el primero en reconocer a la chica.

"¡No vuelvas a hacer eso!", dijo Ayaka algo exaltada, cosa que era raro en ella por lo que si que había recibido un buen susto.

"Perdóoooooon~", se disculpó Yoimiya abrazando a Ayaka por detrás.

"¿Te volviste a quedar dormida?", preguntó Thoma.

"Mmm, ¿no?...bueno sip", confesó.

"Tan sincera como siempre", dijo Ayaka a lo que los demás soltaron un par de carcajadas viendo a las chicas interactuar.

El grupo, con Yoimiya también habiéndose unido, ahora si que si, fue a su respectiva clase.

Una vez dentro llegaron y se sentaron en sus sitios.

Kokomi tenía a su lado a Gorou, y Yoimiya se sentaba justo detrás del chico. Ayaka y Thoma sin embargo, se sentaban algo más lejos junto a otros compañeros como Kazuha y Beidou.

Kokomi se relajó en su silla, sacando los materiales y cuadernos para la clase. Todavía faltaba gente por llegar y se percató de que también faltaban las tres chicas que vieron esta mañana.

"Oye chicos", Kokomi habló.

Gorou y Yoimiya atentos la escucharon.

"¿Dónde creéis que se han metido esas tres?, se supone que llegaron antes que nosotros"

Gorou se quedó callado unos segundos, a lo que no le quedó más remedio que contestar a Yoimiya.

"A veces suelen hacer mucho eso, o no aparecen a las clases, o aparecen cuando les da la gana", le comentó Yoimiya, "o al menos eso es lo que se dice...", dijo Yoimiya dejándolo al aire.

"Prefiero no saberlo", dijo Gorou justo cuando las tres aparecieron por la puerta.

Todas las miradas se dirigieron de nuevo hacia ellas, al menos durante unos segundos hasta que se sentaron y la clase volvió a la normalidad más o menos.

La verdad es que la forma en la que aparecían y caminaban las tres juntas se hacía algo intimidante a ojos de Kokomi y seguramente de muchos más, pero eso no quitaba que la pelirosa siguiera teniendo curiosidad por esa doble personalidad de la chica con la que habló esa misma mañana.

El profesor apareció por la puerta y todos comenzaron la clase como otro día cualquiera.

Pasaron las horas y llegó la hora del descanso.

"Kokomi"

"¿Sí, Gorou?"

"¿No tienes algo que devolverme?", preguntó el chico con una sonrisa en la cara.

"Eh...ah!, sí!", Kokomi se percató de lo que le estaba pidiendo el chico.

"Si necesitas todavía algo puedes quedártelos unos días más, lo sabes, ¿no?", dijo amablemente el chico.

"Gracias, pero ya tengo todo lo que quería", Kokomi sacó los apuntes de su mochila y se los pasó a Gorou.

"Mmm está bien, pero...", Gorou se quedó pensativo.

"¿Pero...?", no entendía Kokomi.

"Aquí falta una página", señaló con el dedo Gorou.

Kokomi repasó rápidamente por su cabeza donde podría estar esa página. Después de unos segundos buscó en su bolsillo recordando donde lo había puesto.

Lo encontró en uno de sus bolsillos, "¡Ah sí, aquí está!", desdobló la hoja y se la dio a su amigo.

"¿Porqué la tenías ahí dentro?", preguntó curioso.

"Eh... digamos que casi sale volando y alguien me ayudo a-...", Kokomi no quiso seguir hablando demasiado.

"¿Alguien te ayudo a recogerla?", terminó la frase por ella, mientras Kokomi solo asintió.

"Imagino que no fueron Thoma ni Ayaka porque no comentaron nada esta mañana, pero entonces... ¿quién fue?", la pregunta tan directa de Gorou la puso en un aprieto.

Kokomi volvió a recordar la escena, sintiéndose otra vez algo extraña pensando en ello, aún así no quería decir que fue Sara ya que pensaba que eso solo molestaría o incomodaría a Gorou y los demás, así que decidió no nombrar a nadie.

"N-no es nadie importante...", respondió nerviosa.

"Mmmm ya... si no es nadie importante, ¿porqué estás algo colorada?", Gorou sonrió de forma pícara divirtiéndose porque su amiga parecía estar cada vez más avergonzada.

"¿No habrá pasado algo más que no quieras contar?", Gorou intentó indagar en el tema molestando de forma inocente a Kokomi.

Kokomi vio de reojo como por detrás de ellos justo como Sara se levantaba y salía de la clase.

"Yo...", la pelirosa apartó rápidamente la mirada y se mantuvo en silencio.

"¡Gorou no seas entrometido!", dijo Yoimiya de repente metiéndose en la conversación.

"Mira quién habla", dijo Thoma refiriéndose a Yoimiya, a lo que Ayaka soltó una carcajada.

"Sea quién sea seguro que le ha encantado conocerte", añadió después Ayaka.

"¡Por supuesto, la persona misteriosa puede estar agradecida!", dijo felizmente Gorou.

"Mira que sois...", sonrió Kokomi al escuchar esos halagos por parte de sus amigos.