Mañana se publicará el final de esta historia. :D


Un detalle crucial en la estrategia de Mokuba consistía en no hacer pública la muerte del Kaiba mayor. Permitir que fuera un mero rumor sensacionalista. Convenía ignorar a los periodistas, a los titulares de las cadenas de televisión y el resto de los medios, por mucho que fuera el hostigamiento.

El autor intelectual del 'accidente' sería más propenso a tomar el riesgo de 'acercarse' ante la urgencia de confirmar si tuvo éxito o fracasó.

Resistió con hermetismo los días que siguieron hasta que, cumplida una semana del perecimiento, recibió como premio una carta de cada uno de los asistentes al consenso donde, según ellos, 'rezaban por el bienestar de su hermano'.

Pese a que su corazón exigía una justicia pronta y certera, gracias a su paciencia en toda esa semana, a las lágrimas que se tragó cual zumo de fruta podrida, con esa correspondencia llegó el 'acercamiento' que tanto anhelaba, ya que recibió la misma carta, aunque con palabras diferentes, de parte de cinco personalidades de abolengo en la ciudad.

Una de ellas, por supuesto, debía ser la responsable de que Seto ya no estuviera más a su lado.

—Pegasus J. Crawford, Soichiro Ota, Kogoro Daimon, Ziegfried Von Schroeder, y Konosuke Oshita— enumeró según el orden de recibido—. Uno o todos planearon la muerte de mi hermano.

— ¿Cuál es el siguiente paso, joven Mokuba? ¿Desea que los investigue de manera particular?

—No, harás algo mucho más interesante— habló mientras movía un peón en una casilla del tablero delante suyo—. ¿Sabes, Isono? Mi hermano solía basar sus estrategias en una partida de ajedrez. Asignaba un valor equivalente a cada pieza, hasta entonces vengo a descubrir el por qué. Cómo me gustaría jugar esta partida con él. —Aferrado a la misma fortaleza de toda la semana, volvió a retener sus lágrimas—. En fin, lo que harás, Isono, es responder a esas cartas convocándolos a todos aquí, en la Corporación.

— ¡Debe ser una broma! — Por la sien del guardaespaldas comenzó a deslizarse un hilillo de sudor.

—En el ajedrez, debes enfrentar las piezas unas con otras para poder ganar— reversó, sin desvíar la concentración en el tablero.

— ¡Sigue siendo una locura! Además, tampoco garantiza…

—Tengo un as a mi favor a modo de protección.

—Aun cuando quieran manipularlo en lugar de asesinarlo, es probar el filo de los colmillos en boca del lobo.

—No hablo de eso. Me refiero al maravilloso poder de la subestimación.

— ¿El poder de la subestimación?

—Ya lo he dicho antes. Para ellos, yo no soy una amenaza. Comparado con mi hermano, soy un segundón. Alguien que, sin Seto, no sirve para nada más que ser usado de títere. Y eso, Isono, será mi carta de triunfo.

Al empleado lo recorrió el mismo escalofrío de cuando su fallecido superior le dictaba una orden para llevar a cabo una locura que, a fin de cuentas y de manera extraordinaria, terminaba siendo un beneficio para él o la Corporación. De repente, sintió el mismo miedo que con su señor Kaiba, el miedo a cuán lejos era capaz de llevar sus propios ideales.

Mokuba, más allá de ser el hermano menor, más allá de ser su única familia, más allá de ser su mayor aliado, era como el hijo que Seto alguna vez soñó procrear, y siendo padre y madre para él, lo había enseñado a seguir la huella de sus pasos.

Pronto reflexionó que ningún argumento tenía la fuerza para destruir aquel vínculo.

— ¿Cuándo quiere organizar la reunión? — Cuestionó ya resignado.

—Puedes ir trabajando en los preparativos. De uno a tres días me parece bien.

—Entendido— le hizo una reverencia—, con su permiso.

Caminó hasta dar con su vehículo en el aparcamiento reservado al personal. Una vez dentro, seguro de que no habían cámaras ni micrófonos por donde se pudiera filtrar la conversación, hizo la llamada telefónica.

—Seguí la instrucción de conservar el microchip con las siglas KC y entregar solo el relicario. Pero, de todas formas, él dio con los sospechosos y sigue meticuloso una línea de investigación. El próximo paso que piensa trazar demuestra que es igual o más peligroso que su hermano mayor.