Buen día gente.
O en el momento que estés leyendo esto, solo quería aclarar mi muy probablemente inactividad en el Fanfic de Un Shinobi.
Entre Héroes, lo siento, pero voy a estar un poco más centrado en esta historia así que más las actualizaciones serán un poco más lentas, más no abandonaré la historia.
¡Ahora sí, disfruta del Fic!
No soy dueño de Naruto ni de Danmachi, solo soy dueño del fanfic.
Capitulo 1 - Mazmorra...
Monstruos.
Seres que pueden verse de un estilo humanoide o bien parecer algún bicho, desde monstruos de aspecto débil como hormigas a los minotauros con sus imponentes figuras.
El acabar con uno de ellos te dará como recompensa una piedra mágica, mismas que tienen un poder mágico que se puede usar para cosas como iluminación, purificación de agua, estufas, refrigeradores y otras cosas.
Las piedras variarán de tamaño dependiendo del monstruo asesinado, además del valor que depende del tamaño.
Aunque hay algo más que pueden dejar caer al matarlos.
Drop ítem.
Los Drop Items son Items que a veces pueden permanecer junto con la Piedra Mágica después de que muere un monstruo.
Son parte del monstruo muerto y se utilizan para fabricar armas e items, por lo que se comercializan a precios elevados.
A todo esto, la manera en la que se pueden encontrar monstruoso y poder asesinarlos es entrando en la mazmorra, el hogar con cientos de pisos donde los monstruos habitan.
La dificultad aumentará con cada piso que bajes, hasta llegar a el punto dónde no podrás avanzar.
Al menos no en una pieza.
-"¡Corran!"- El líder de un grupo de aventureros gritó con toda la fuerza que sus pulmones pudieron, habían sido tomados por sorpresa por varios monstruos.
La incursión había fallado de una manera muy gorda, no habían esperado encontrarse tres putos Infant Dragons, se supone que es raro encontrar uno.
¿¡Pero tres?!.
Tenía que ser una jodida broma.
Y ese no era el único problema, varios Hard Armoreds los habían enfrentado antes de llegar aquí, y ahora los tenían siguiéndolos.
La niebla que era mucho más espesa en comparación con los pisos 10 y 11 no ayudaba en nada, 4 de los 17 hombres habían muerto quemados al tropezar y ser alcanzados por los Infant Dragons.
Tenían que salir rápido de este puto sitio.
Clink.
El chocar de dos espadas sonó por el estrecho pasillo, algunas de las miradas se volvieron para ver qué ocurrió, aunque solo encontraron algo que los hizo aumentar su velocidad.
-"¡Orcs!"- Un espadachín alertó a sus compañeros cuando la pesada espada del Orc fue retenida por la suya.
-"¡Sigan!"- El corte limpio fue hecho en uno de los brazos del Orc, el gritar de la bestia les había indicado que había más.
-"¡Ayuda!"- el brazo de algún otro aventurero había caído al suelo después de que la enorme masa de un Orc lo golpeara.
El intento por asesinarlos había resultado fatal para el grupo de aventureros nivel 2 -"¡Sanad-!"- el llamado al curandero del grupo fue ahogado cuando la cabeza había sido separada del cuerpo.
Las muertes continuarían si el combate se extiende, los sanadores del grupo intentaban curar a los heridos lo más rápido que podían.
Las pociones fueron vertidas con rapidez, las heridas vendadas y las quemaduras cubiertas.
Aún así morirían si no reciben atención médica alta.
El choque de varias espadas seguía sonando, hasta que simplemente se detuvo.
Los aventureros se quedaron quietos, el ambiente se había tornado frío de un momento a otro.
Los monstruos frente a ellos también se habían detenido, el tiempo parecía haberse congelado, nadie hacia el más mínimo movimiento.
Sus miradas incrédulas se mantenía sobre los enemigos que los estaban por matar.
Aunque unos pasos robaron toda atención.
Los pasos aumentaban la caída de temperatura, los aventureros solo podían temblar desde su lugar, sentían que podrían caer inconscientes en cualquier instante.
Una figura comenzó a dibujarse por la espesa niebla.
Una máscara completamente blanca cubriendo su rostro, la mano derecha sosteniendo una delgada y pequeña hoja, sobre su cuerpo una armadura de placas rojas.
Por un momento la hoja brilló, aunque los aventureros juraron que fue su imaginación.
De un momento a otro simplemente desapareció.
Ninguno de los aventureros que se mantenía concientes lo vio desaparecer.
En un parpadeo humano volvió a aparecer, aunque esta ves estaba al otro lado.
¡Graaah!
Los gritos provenientes de los Orc hicieron que todo el pasillo vibrara, los que pidieron mover sus manos protegieron sus oídos, una de las botellas de cristal que contenía agua Incluso agrietó hasta romperse.
Y después los Orc murieron.
Absolutamente todos murieron.
Las enormes piedras magicas cayeron al suelo con un ruido sordo.
-"Q-que…"- El líder mantenía sus ojos tan abiertos como platos, todo había sucedido en un instante.
-"Acaba…"- Uno de los aventureros sobrevivientes continúo la frase.
-"De pasar…"- El Sanador del grupo terminó la frase, las palabras susurradas aún fueron escuchadas debido al silencio mortal que se adueñó del lugar.
El enmascarado simplemente les dió una mirada rápida, sus movimientos tan limpios, como si la armadura sobre sus hombros no pesara nada, sus pasos lo llevaron hasta las piedras magicas.
-"Tomaré la mitad"- más que un pedido fue una aclaración, el tomaría la mitad.
-"…"- Ninguno de los presentes se atrevió a decir nada… simplemente observaron como tomaba las piedras para guardarlas en una mochila que era sostenida por su espalda.
Una ves que las piedras fueron recogidas dió un último vistazo, sus ojos bajo la máscara viajaron por todos los aventureros, aunque después de unos segundos decidió partir nuevamente a la superficie, había estado aquí dentro durante 5 días, así que era hora de salir.
-"e-spera…"- sus pasos se detuvieron -"por favor… ayúdanos…"- la petición fue hecha por una aventura, la sanadora del grupo pidió ayuda, -"No sobreviviremos…"- su cabeza se agachó dejando caer un par de lágrimas al suelo -"por favor… guienos hasta la salida…"- cayendo de rodillas la sanadora imploró.
-"…"- la máscara solo volteó, nada le costaría seguir su camino, después de todo no los conocía, eran simples desconocidos…
-"Una parte de ti aún es blando…"- Una voz gutural resonó en la mente del enmascarado -"Se que antes los habrías ayudado, así que ¿Porque no hacerlo ahora?"-
Un suspiro cansado salió de su boca, había aceptado la lógica de su compañero….
Caminó hacia la mujer que lo había llamado, sus manos se metieron dentro de la armadura, la zona izquierda de su pecho fue puesta al aire libre cuando la placa de su armadura fue retirada.
La joven sanadora vio como varios papeles fueron tomados por el enmascarado -"Toma"- los atrapó una vez fueron arrojados -"Debes pegarlos en las zonas heridas"- uno en su mano derecha fue directo a el espadachín junto a el.
Todos los que se mantenía despiertos vieron como el papel fue colocado sobre el centro del profundo corte, un segundo después un ligero brillo verde hizo que la herida comenzara a sanarse.
Las miradas atentas no vacilaron durante los 70 segundos de brillo verdoso, pasado el tiempo el papel cayó, estaba arrugado y con varias manchas negras, aunque la herida estaba curada.
-"in-creible…"- la sanadora se maravilló, un hechizo de curación en un simple papel… algo como eso evitaría tener que hacer los cantos cada vez que se quiera hacer un hechizo, además de ahorrar en pociones….
Los pasos del enmascarado iniciaron nuevamente, había dejado con ellos alrededor de 19 de esos papeles….
-"¿A qué familia perteneces?"- preguntó un espadachín, su cuerpo recostado en el frío suelo mientras la sanadora colocaba un pergamino sobre su estómago herido.
Girando su cabeza por última vez -"No soy el perro de nadie"- sin detener sus pasos la voz seca salió de sus labios, y sin más, desapareció tal como como llegó… perdido entre la densa niebla.
Los aventureros vieron su silueta desaparecer… realmente les salvó el culo.
-"Es alguien poderoso…"- el espadachín levantó su brazo hasta tocar la pared para usarla como punto de apoyo.
Los demás asintieron, acabar con más de una docena de Orcs en un instante… su nivel estaba muy elevado… pero… ¿Puedes ser tan poderoso sin pertenecer a una familia?.
-"Y muy bondadoso…"- las palabras nacieron de la curandera, su corto cabello negro bailó cuando corrió de un herido a otro colocando los papeles sanadores.
-"Tienes razón Susamaru"- el espadachín finalmente se puso de pie, su espada fue directamente a su funda, no quería olvidarla cuando avanzaran.
Los ojos ambarinos de la curandera viajaron hasta la neblina dónde el enmascarado había desaparecido -'Una máscara blanca… y una armadura roja…'-.
Aún nadie lo sabía, ninguno tenía idea de lo que el futuro traería…
Pero en este momento nació lo que en el futuro se convertiría en un mito.
Una leyenda.La puerta fue abierta, las bisagras rechinaron marcando su llegada.
Su mano tocó la pared encendiendo un frasco lleno de Chakra Raiton que iluminó toda la habitación, el polvo había llegado a todas partes, después de todo había estado fuera por 5 días.
Su mochila dejo su espalda antes de ser arrojada a un sofá, su cuerpo camino hasta la cama donde su cuerpo cayó, el cansancio era algo raro en el, pero esta ves había llegado con fuerza.
El también merecía un descanso de vez en cuando.
Su ojo abierto en una fina línea se centró en la mochila que había dejado en el sofá.
Las piedras en su interior, además de los Item Drop dejados por los monstruos valdría una gran cantidad de valis.
Realmente con los 3 millones de valis que tenía podría comprar armamento de calidad, una armadura diferente, e incluso una nueva casa.
Después de pensar en la compra de otra armadura sus dedos viajaron inconscientemente a la que tenía puesta, aún si era robusta no era muy pesada, pero cumplía perfectamente su función que era protegerlo.
Cuando estaba por caer dormido una pequeña descarga eléctrica recorrió su cuello despertandolo, la máscara había brillado por un instante antes de apagarse.
Su mano tomó la parte inferior de la máscara, el ruido similar a el liberar vapor llegó por un momento acompañado de humo.
La máscara fue retirada, y el pelo rubio fue revelado.
Uzumaki Naruto ya había pasado 1 año en este lugar.
Durante su estancia había investigado todo lo que pudiera darle información importante, las bibliotecas habían sido su mejor amigo en esta ocasión.
La existencia de verdaderas deidades fue algo que nunca de imagino… realmente estaba fuera de las naciones elementales.
En los primeros días había sido algo difícil de digerir, había dejado todo atrás forzosamente…
Aunque no tenía nada realmente…
Los recuerdos sobre su vida pasada llegaron como un tsunami a su mente, el remolino de sentimientos recorrió todo su cuerpo, podía sentir como si chakra comenzaba a filtrarse.
Aunque fue suprimido una ves la máscara volvió a su rostro.
Los sellos escritos dentro de la misma servían para tranquilizar su mente, al traerla puesta la claridad llegaría a el como un día del caluroso verano.
-"Necesito dormir…"- mantener la conciencia sin descanso durante 5 días consecutivos podría traerle problemas a largo plazo.
Su cuerpo se levantó un momento, sus manos fueron hasta su espalda para quitar los amarres que mantenían la armadura en su lugar.
Una vez sintió el cable ser desatado tiró hacia arriba como si fuera una camiseta, la armadura salió limpiamente, con poca fuerza fue arrojada hacia el sofá junto a su mochila.
Con el peso fuera su cuerpo cayó nuevamente a la cama, las mantas fueron empujadas por el rubio para cubrir su cuerpo, y sintió como lentamente era abrazado por el mundo de los sueños.
-"¿Máscara blanca?"- Mía Grand, una mujer de 180 cm, ojos cafés y cabello castaño, propietaria del bar "La Anfitriona de la Fertilidad" preguntó mientras llevaba una tasa de madera con zumo de frutas varias para después entregarla a la mujer frente a ella.
-"Así es"- el color ámbar en sus ojos brilló por un momento al recordar la manera en la que sus vidas fueron salvadas -"Su máscara resaltaba con el color de su armadura, que yo podía distinguir era roja, un rojo oscuro…"-.
Mía pensó por un momento sobre el relato de la sanadora, si alguien capaz de matar más de una docena de Orcs entre la niebla con un pequeño cuchillo se sabria de el.
-"¿Pertenece a alguna familia?"- cuestionó la gran mujer.
-"eh… el había dicho -"No soy el perro de nadie"- así que queda claro que no pertenece a ninguna familia"- Eso solo trajo más preguntas a la dueña del lugar, se supone que la manera más fácil de sobrevivir dentro de la mazmorra es teniendo la bendición de un dios sobre ti, así que si no tenía ninguna bendición… su poder fue enteramente suyo…
-"Debería haber destacado hace mucho si alguien así visita la mazmorra"- sin que mía lo supiera sus palabras hicieron que unas orejas gatunas de movieran un poco.
-"También me dió esto"- de la bolsa sobre su estómago salió un papel con un extraño gravado sobre el.
La gran mano de Mia la tomó con un cuidado que en comparación con el tamaño de su mano es increíble, su mirada confundida le dijo a Susamaru que no tenía la más mínima idea de que era.
-"Funciona como una poción"- Mia parpadeó un par de veces antes de que su mente registrara la información.
-"¿Una poción?"- El papel fue puesto sobre la mesa y la pesada mano de Grand lo recorrió, estaba completamente liso, ningún relieve, lo único que podía sentir era la tinta sobre el papel, el dibujo estaba perfectamente hecho, los círculos sin ningún defecto los trazos completamente rectos, parecía ser hecho por un alguien con un pulso perfecto -"¿Esto puede igualar a una poción?"-.
El tono de duda hizo a Susamaru asentir rápidamente -"¡Si!, su capacidad de curación puede sanar un corte profundo en poco más de un minuto"- tomó el papel que estaba sobre la mesa y lo guardó nuevamente en su bolso.
La mente de mía recorría varias ideas por segundo, hasta que su boca se abrió -"¿Sabes la venta que se podría hacer con ellos?"- se recargó sobre la barra para acercarse a Susamaru -"La facilidad para llevarlos, en comparación a las pociones que su botella de cristal es muy complicada de llevar en grandes cantidades"-.
La pelinegra asintió, después de todo como sanadora sabía el cuidado que debería de tener con las pociones llevadas a las expediciones.
-"Su precio podría ser el varias veces a una poción común"- y no estaba equivocada, una común puede valer 500 valis, mientras que uno de estos podría valer desde 2000 hasta 5000 valis.
-"Lo se…"- sus ojos se cerraron cuando pensó en su utilidad, aunque también en algo que le generaba cierta curiosidad -"Mi magia curativa es muy débil, mayormente uso medicinas convencionales para tratar las heridas así que puede que no sea la más apropiada para decirlo"- al abrir los párpados sus perlas ámbar conectaron con los ojos cafés de Mia -"Pero no siento nada de magia dentro de ellos"-.
El ruido de respiraciones aceleradas se hizo presente cuando el rubio estaba corriendo, su armadura junto a su máscara estaban en casa, ahora mismo sobre su cuerpo había una camisa naranja con líneas negras trazadas a los lados, sus pantalones azul oscuro con el remolino Uzumaki en cada pierna, unas botas negras y finalmente una venda negra cubriendo su ojo izquierdo.
Aún si su ropa parecía ligera, en realidad tenía cerca de 50 kilos extra puestos, los sellos en sus muñecas y piernas eran la manera en que el peso aumentó.
Intentar mantener una buena condición física es un requerimiento obligatorio para un Shinobi.
-"Deberías dejar de hacer esto y comprar lo que necesitas"- la gruesa voz resonó en el interior de su cabeza, su compañero zorro había hablado -"Nos iremos en un par de semanas"-
Los pasos del rubio se detenían poco a poco, era cierto, no hace mucho se había enterado que la familia Loki planea acabar con el Goliat del piso 17 en una semana, así que por primera vez se tomaría más encerio la mazmorra.
-"Iremos a babel"-
Babel
La torre construida sobre la mazmorra, un lugar con decenas de pisos, la compra y venta es lo que más predomina dentro de babel, en los pisos más altos es donde las armas de primer nivel pueden obtenerse.
Un toque en sus muñecas desactivó todos los sellos, un suspiro fue exhalado cuando su cuerpo finalmente sintió el descanso.
-"¿Quieres estirar las patas Kurama?"- Las ruinas eran poco visitadas así que podía hablar libremente con su compañero zorro.
-"Podríamos llamar demasiado la atención si tomo el control aquí"- El bijuu tenía razón, la explosión de energía negativa que es liberada podría llegar hasta el centro de Orario, aunque estaban bastante lejos, normalmente no debería llegar.
-"Tienes razón"- Aún así es mejor no jugarsela.
El rubio desapareció en un borrón, en un instante ya estaba entre las ruinas de lo que alguna vez fue una casa, su camino hacia babel no sería detenido por unos simples escombros.
