Buen día gente.
Solo quería hacer un pequeño espacio antes de que inicie el capítulo, como ya algunos sabrán tengo otro FanFic llamado "Un Shinobi Entre Héroes" (que pueden leer si gustan).
Ahora, volviendo al tema, esta historia es algo más relajada, es algo más de chill para disfrutar de escribir sin la presión de un mínimo de palabras, solucionar los máximos errores posibles y alargarla para que los personajes puedan tener "tiempo de pantalla" por así decirlo.
Está historia como la mayoría de las que escribiré se centra en Naruto.
Además de que si los primeros capítulos no son muy interesantes ya que carecen de peleas, sangre, muerte etc, te invito a esperar, estos capítulos iniciales son para centrar la historia y dar alguna información sobre lo que pasó desde la llegada de Naruto a Orario.
Bueno, ahora sí pueden leer el capítulo.
¡Vamos con el capítulo!.
No soy dueño de Naruto ni de Danmachi, solo soy dueño del fanfic.
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Capitulo 2 - Hephaestus.
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La mazmorra el día de hoy estaba bastante concurrida, los primeros pisos se encontraban más abarrotados que de costumbre.
¿El porque? Pues en un mes más llegaría el Monsterphilia, todos dentro de la mazmorra estarían consiguiendo dinero para gastarlo, muy probablemente en alcohol.
-"¿Escuchaste?"- la maza de un aventurero golpeó la cabeza de una Killer Ant con fuerza haciéndola desaparecer -"El tipo de la máscara volvió a aparecer"-.
-"Pensé que había muerto"- La cabeza de otra Killer Ant fue perforada por la flecha de un arco -"Hace 3 meses apareció por última vez"- respondió el compañero.
-"Recuerdo que estaba solo en el último piso para llegar al Goliat"- Las manos del aventurero abandonaron un momento la maza para tomar las piedras y llevarlas hasta su mochila.
-"Solo espero que no nos traiga problemas a los demás"- Eso era cierto, en la presencia del enmascarado se había confirmado que la cantidad de monstruos aumentaba, parecía que la mazmorra lo quería muerto.
-"Ojalá"-.
Aún si ellos no pudieran notarlo, una sombra se movió detrás de ellos, había escuchado bastante.
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Hephaestus tenía un día ocupado, dentro de poco tendría inicio el Denatus, la reunión con los demás dioses.
La pluma en sus manos recorrió el pergamino con velocidad, ser dueña de las tiendas que recorrían la totalidad de los pisos 4 a 8 le traía bastante papeleo.
Sus ojos recorrían el escrito, las ventas y la fabricación de más equipo estaba perfectamente relatada, su pluma estaba por teñir nuevamente su trazo sobre el pergamino hasta que el golpeteo en su puerta la distrajo.
La tinta goteó en el lugar donde debería ir su firma -"Ugh"- más le valía al que estaba detrás de la puerta que fuera importante, había hecho inútil un papel con mucha información.
-"¿¡Que quier- Oh, Naruto"- Su ira fue apaciguada, cuando se encontró con el rubio, su ojo azul visible chocó con su ojo libre del parche.
-"Yoh"- Saludó el rubio mientras levantaba una mano, una pequeña sonrisa se postró en sus labios.
La diferencia de estatura era clara su cabello rojo sangre sobre su cabeza apenas y llegaba a la barbilla del rubio.
-"Vengo a entregarte algo"- la bolsa en su espalda cayó con un ruido sordo al suelo, el tintineo y los ruidos metálicos resonaron dentro de la bolsa.
La mirada de Hephaestus brilló por un momento, la cantidad de objetos traída por el podría sacarla de cualquier apuro.
¡Gracias al destino por ponerlo en su camino!
-"Veamos que has traído"- La peliroja caminó hasta la enorme bolsa, las ataduras no fueron problema para sus manos maestras -"Cuerno de Minotauro... Ala de Crystal Mantis... Colmillo de Hellhound..."- Sus manos sacaban cosas para inspeccionarlas.
Los metales, plantas, Drop Ítems y una enorme variedad de materiales era lo que se encontraba dentro de la bolsa.
-"Maravilloso..."- Hephaestus se levantó quedando de pie frente al rubio -"Nunca me decepcionas Naruto"- su cuerpo caminó hasta su escritorio y abrió el segundo cajón -"50000... 150000... 300000... 500000"- sacos llenos de valis cayeron sobre la mesa.
500000 valis había sido su ganancia total.
El rubio miró los sacos un momento, su mano entró en la vida de su pantalón para buscar algo, después de unos segundos un pequeño papel salió.
-"Necesito algo Hephaestus"- Llamando a la peliroja extendió el papel hacia ella -"¿Puedes hacer algo similar?"-.
Tomando el papel con firmeza su vista recorrió el dibujo hecho, una larga pero delgada hoja llena de agujeros a lo largo, en la zona más cercana al mango varias protuberancias similares a pequeños dientes, al desdoblar el papel se encontró con un dibujo más, pequeños cuchillos que ya había visto al rubio usar antes.
-"Esto..."- el cálculo de materiales y mano de obra funcionó en la mente de Hephaestus como un tren a máxima potencia, -"Sería demasiado caro para ti Naruto"- Suspiró cuando le entregó nuevamente los planos -"Si vienes a mí es porque quieres armamento de primer nivel, lo que sería material de muy alta calidad además de una mano de obra experta"-.
-"Se lo que estás a punto de decir"- El rubio rodó los ojos cuando entendió a lo que iba la Diosa Herrera, -"No me uniré a ninguna familia"-.
Un suspiro escapó de los perfectos labios de la diosa, Naruto era alguien de pensamiento ágil... es imposible hablarle por las ramas.
-"Deberías hacerlo Naruto... tu vida cambiaría a mejor si logras elevarte dentro de una familia"- aún si ella lo intentara convencer sabía que fallaría como las otras cientos de veces.
-"No planeo seguir órdenes de nadie"- Las palabras de Naruto podrían ser tragadas por cualquiera en el lugar de Hephaestus, aunque no ella...
Ella sabía que había una razón más, algo lo ataba desde las sombras para impedirle unirse a una familia...
¿Porque tenía un amigo así?.
Los pies de Naruto comenzaron a avanzar, no quería perder más tiempo aquí...
Las manos raspadas y llenas de cicatrices del rubio tocaron la perilla de la pesada puerta.
-"Espera''-.
Con una pierna fuera de la habitación Naruto se detuvo, su cabeza giró unos pocos centímetros para ver al ojo de Hephaestus.
-"¿Que planeas hacer?"- Preguntó la Diosa mientras se masajeaba las sienes.
-"Tomarme encerio la mazmorra"- Salido de su garganta la peliroja detectó la sinceridad en su corta frase...
¿Tomarse encerio la mazmorra?
-'¿Estuvo simplemente jugando todo este tiempo?'- ese pensamiento recorrió su mente.
El silencio inundó la habitación.
Nadie habló, nadie se movió.
Hasta que Hephaestus caminó hasta el rubio.
-"Más te vale traerme más metales, rubio idiota"- Una sonrisa desafiante nació en los afilados rasgos de la diosa, su puño golpeó el pecho del rubio, -"Pasa por aquí dentro de una semana, tardaré en hacer tu espada"-.
Eso último hizo alzar una ceja al rubio -"¿Tu mismo lo harás?"- Cuestionó cuando vio a la peliroja alejarse.
-"Claramente"- Respondió la diosa tomando un mazo de su pared, el peso hizo sus músculos tensarse, -'Hace tiempo ni hago esto'- pensó mientras apretaba el mango del mazo.
-"Supongo que debería ayudar ¿No?"- el rubio se acercó a la pequeña montaña de carbón que estaba sobre la fragua.
-"Sería de mucha ayuda"- sobre la mesa fueron puestos varios metales, los mismos que Naruto había encontrado en la mazmorra... aunque estos no eran comunes, su pureza aumentaba su dureza, flexibilidad además del filo, -"Solo déjame prender el carbón"- Después de decirlo una llamarada calentó su espalda, su cabeza se volvió con rapidez para ver pequeñas flamas en los dedos del rubio -"Oh..."-
Naruto agitó su mano para terminar de extinguir las llamas.
No sería apropiado gastar mucha energía.
Después de todo, está sería una noche muy larga.
El sol estaba saliendo, calentado con sus dorados rayos toda la tierra.
Las tiendas y puestos apenas se estaban abriendo, algunos que habían abierto hace unos minutos recibían los primeros clientes, entre ellos un famoso restaurante que por el día recibía a los civiles y por la noche atendía especialmente a los aventureros que llegaban de la mazmorra en busca de un buen trago.
La Anfitriona De La Fertilidad.
Su puerta fue abierta dejando ver los cabellos rubios.
Naruto había pasado gran parte de la noche con Hephaestus ayudándola a forjar su espada, tenía suerte de que la sangre Uzumaki corriera por sus venas...
Algunas vistas fueron a dar al rubio en cuanto entró, después de todo puede ser algo extraño encontar a una persona con una venda cubriendo su frente y ojo izquierdo.
Tomó asiento frente a la barra del bar, quería comer antes de salir a entrenar y sinceramente no tenía ganas de prepararse algo por si mismo.
-"Bienvenido"- Una mujer de pelo verde se acercó a el, su uniforme verde con delantal blanco puesto daba a entender que era una de las empleadas, un par de ojos azules preciosos y estoicos adornaban su afilado rostro.
-"Buen día Ryu-san"- Saludó a la mesera para después hacer su pedido, un simple plato de sopa con algunas hierbas, no quería comer demasiado.
-"Ahora mismo se le entregará"- retirándose la mesera entró a la cocina.
Los brazos cansados del rubio se recostaron en la barra, sabía de la dureza de los metales que conseguía pero nunca pensó que sería tan estúpidamente tardado hacerle un mínimo de forma, había pasado alrededor de 3 horas martillando junto a Hephaestus para hacer un simple dobles.
-Minutos Después-.
-"Aquí está tu nyato"- unas orejas cafés esponjosas similares a las de un gato se hicieron presentes cuando una de las meseras se acercó -"¡Oh! ¡Nyaruto!"- la chica gatuna casi derrama el plato de sopa sobre Naruto aunque recuperó el equilibrio en el último momento.
El rubio tomó el plato y lo puso sobre la barra antes de ser derribado por la misma mesera.
-"¡Dónde Nyestuviste!"- La mesera lo agarró del cuello de su camisa naranja.
-"¡Pensé que habías Muerto-Nya!"- la castaña sacudió con fiereza al rubio antes de que en un parpadeo otra mesera de cabello grisáceo hubiera intercambiado lugar con Naruto.
-"C-calma Anya-san"- una confundida Syr intentó calmar a la chica gatuna con sus palmas aunque sin mucho efecto, -"¡Anya!"- el grito sacó a la mesera de su trance.
-"¿Ah? ¿Syr?"- los ojos cafés de la chica gato parpadearon cuando se dieron cuenta que Naruto estaba sentado nuevamente en su lugar.
-"¡Hya!"- Syr gritó cuando Anya la dejó caer.
-"¡Dónde Nyestuviste!"- Ahora desde su lugar frente a Naruto la castaña le gritó -"¡Desapareciste durante tres Nyeses!"- La aguda aunque tierna voz de Anya atrajo la vista de varios de los comensales dentro del lugar.
-"Estuve entrenando"- la corta respuesta del rubio sacó más de una gota de sudor.
-"¿¡Durante tres Nyeses!?"- Syr tuvo que retener a su compañera antes de que se volviera a lanzar sobre el Uzumaki -"¡Mínimo pudiste nyasar a saludar-Nya!"-
-"Lo haré para la próxima Anya"- Sus manos fueron al humeante plato llevo de sopa, la cuchara tomada por sus manos fue llevada a su boca.
-"¡Pero está Nyez hazlo-Nya!"- Resoplando dejó de hacer fuerza sacando un suspiro a Syr que pudo descansar.
Algunas de las miradas aún se mantenía sobre el rubio, después de un espectáculo así sería raro que nadie lo estuviera viendo, aunque rápidamente todos volvieron a lo suyo cuando Naruto les dió un vistazo con su único ojo visible tan azul como el mar profundo.
Su comida fue relativamente tranquila con anya haciendo algunas preguntas mientras atendía a los nuevos clientes.
Aunque uno de los tantos que llegó fue una cara que reconoció.
-"¡Has vuelto Susamaru!"- Anya recibió con emoción a su nueva amiga.
-'Asi que su nombre es Susamaru'- La curandera del grupo que Naruto había salvado hace unos días era la persona que entró.
Su corto cabello negro con puntas naranjas bailó cuando abrazó a la mesera con facciones felinas.
-"Vengo bastante hambrienta Anya"- una sonrisa cubrió sus rasgos mostrando sus dientes con pequeños pero afilados colmillos que con sus ojos ambarinos rasgados podría parecer otra persona felina.
-"Se puede ver"- Bromeó la mesera mientras se volvía rápidamente a la cocina para buscar el plato más grande de comida que pudiera servir.
La sanadora se quedó de pie unos momentos antes de seguir su camino hasta la barra.
Naruto había terminado de comer, aunque se había quedado en su lugar después se ver llegar a la Sanadora, Después de todo había salvado su vida, así que ¿Porque no saber más de ella? La información es importante.
Susamaru se sentó, no tardarían demasiado en traer su plato, su cabeza se giró a la derecha para ver a un adolescente entre sus 17-18 de pelo rubio.
-"Buenos días"- Saludó al rubio con una pequeña sonrisa -"¿Cuál fue tu pedido?"-
El rubio cambió su vista hacia ella, una leve sonrisa se asomó por las comisuras de su boca -"Acabo de terminar de comer"- señaló el plato frente a el
-"Ah"- una pequeña risa escapó de sus labios -"¿Que comiste?"- preguntó viendo a Anya correr en la cocina casi derribando a las demás meseras.
-"Sopa"- Respondió -"¿Tu que pediste?"-
-"No lo sé"- una risa nerviosa salió junto a sus palabras -"Solo espero que Anya me traiga algo grande"- sus ojos ámbar conectaron con el zafiro de Naruto.
-"¿Eres Humana?"- la pregunta extrañó un poco a la pelinegra ¿Porque preguntaba eso?
-"Eh… claro que soy humana"- Su mano recorrió su rostro en busca de algo que la identificara como no humana -"¿Porque la pregunta?"-
El rubio parpadeó y mantuvo la mirada a los ojos -"Tus ojos son rasgados"- señaló antes de hacer señas a su propia boca -"Y tus colmillos son afilados"-
Susamaru lo vio unos pocos segundos antes de que una gota de sudor corriera por su cabeza -"Tu tienes bigotes en las mejillas"-
Eso era un punto.
La mano del rubio tocó sus bigotes, -"Cierto"-
La sonrisa en el rostro de Susamaru creció un poco -"Y dime…"- su mirada ambarina recorrió los brazos del rubio -"¿Eres aventurero verdad?"- preguntó viendo la cantidad de cicatrices.
-"Así es"- el rubio asintió a su pregunta -"Puedo deducir que tú también lo eres"- dijo cuando vio la pequeña bolsa sobre su pecho, aunque en su espalda había una más grande con tres cosas redondas grandes.
-"¡Si!"- sus brazos se elevaron y su ya enorme sonrisa creció un poco más, aunque no tardó en desinflarse con velocidad -"¿Porque eres aventurero?"-
El rubio guardó silencio, -"Es lo único que se hacer"- jugó con el hilo del collar que tenía puesto, -"Es lo que me hace sentir…. vivo"-, su frase culminó mientras apretaba por fuerza la gema del collar -"¿Y tú?"- sacudió la cabeza antes de que los recuerdos lleguen.
La mirada de Susamaru antes alegre se había tornado más apagada y su voz salió casi como un susurro -"Deudas"- la curandera golpeó con sus dedos la barra, -"Mi padre dejó una deuda"-
El ambiente entre ellos se tornó helado.
-'¿Deudas?'- la mente de Naruto procesó las palabras, estaba cargando los problemas de alguien más.
Ah~ que injusta puede ser la vida.
-"Perdona la intromisión pero… ¿De cuánto es la deuda?"- preguntó, una minúscula flama de curiosidad dentro de el lo impulsó.
-"190 millones de valis…"-.
Wow.
El rubio se mantuvo en silencio cuando su cerebro registró la información.
190 millones de valis….
190 putos millones.
Era una suma simplemente estúpida.
La única manera de una deuda tan grande es comprar equipo de primer nivel o una mansión.
Y sinceramente el equipo de la chica apenas podría considerarse adecuado, y por las marcas sobre su cuello se puede deducir que no duerme en un lugar muy cómodo.
-"Nyaqui está la comida Susamaru-Nya"- Anya apareció con un gigante plato hasta el tope de comida, vegetales, carne, hiervas, una mezcla de prácticamente todos los ingredientes dentro de la cocina pero que sorprendentemente olía muy bien.
El ambiente se aligeró un poco con la llegada de la sonriente Anya.
-"¿Nyaso algo?"- Sus orejas de gato se movieron cuando escucharon el suspiro escapar de los labios del rubio.
-"No Anya"- El rubio se levantó de su lugar no sin antes dejar 400 valis sobre la mesa -"Es hora de retirarme, gracias por la comida, saludas a Mamma mia por mi"-
-"¡Adiós Nyaruto!"- la castaña despidió a el Uzumaki con una enorme sonrisa en su rostro.
Susamaru lo vio irse, el cuerpo del rubio desprendía una sensación similar, el sentimiento de haberlo visto antes se mantuvo en su ser.
La curandera a la hora de moverse sobre su asiento sintió un peso extra, su bolsillo derecho se sentía algo más pesado, su mano se metió dentro de su bolsillo.
-"¿Ha?"- Un saco lleno de valis salió de su bolsillo.
Sus ojos parpadearon durante varios segundos antes de que una pequeña lágrima corriera por sus mejillas
-'Gracias…'-
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La calle apenas estaba llenandose de gente, algunos aventureros ebrios llendo finalmente a sus hogares, algunas personas haciendo las comprar del día.
Y el rubio Uzumaki no sería la excepción.
Sus pasos lo guiaron entre todas las personas, a cada segundo la gente notaba menos su presencia, parecía que desaparecía cada vez más, hasta que simplemente nadie lo notaba.
En un callejón el rubio se detuvo, su vista escaneó el callejón y el camino que recorrió, nadie lo había seguido.
Una sonrisa nació en su rostro.
En una explosión de humo apareció su máscara blanca sobre su mano.
-"Es hora"- la misma máscara fue puesta sobre su rostro, sin necesidad de ataduras se colocó en su lugar y no se movió.
Su cuello tronó cuando movió su cabeza
-"Hoy será un día largo"-
Y simplemente desapareció en un parpadeo.
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