No soy dueño de Naruto ni de Danmachi, solo soy dueño del Fanfic.
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Capítulo 4 – Libro.
𖧷~𖧷~𖧷~𖧷~𖧷
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El sol había pasado más allá de su punto de medio día, aún faltaban algunas horas para el atardecer pero ya podría considerarse tarde.
Naruto abrió la puerta de su casa, la diferencia a la última vez que estuvo llena de polvo ahora mismo estaba completamente limpia de cualquier mínima mota de polvo, los cientos de libros en las estanterías ordenados a la perfección, cada mueble en su lugar, todo relativamente perfecto, y aún así no le gustaba este sitio del todo.
Naruto entró, el silencio era demasiado para su gusto.
Suspiró cuando su máscara abandonaba su rostro, en unas horas iría con Hephaestus, tenía ganas de visitarla además de que le entregaría lo obtenido de la mazmorra.
Después de todo, tenía una deuda de más de 600,000,000 de valis.
Así es, estaba ahogado en deudas.
Los planos se habían ido de las manos y terminó haciendo un trato con Hephaestus, los productos finales serían su espada y Kunai hechos por ella misma, aunque con algo extra.
La familia Goibniu haría una armadura idéntica a la suya.
Su mano recorrió el Chokutō atado en su cinturón, aún si consiguiera una nueva arma no dejaría de usar a su fiel amigo.
La hoja estaba llena de rasguños, el filo algo desgastado y un par de pequeños fragmentos faltantes, aunque nada que unas gotas de sangre no pudiera arreglar.
Con el clásico ruido de una espada siendo desenfundada el filo del Chokutō salió, el brazo del rubio de acercó y de manera rápida se realizó un ligero corte.
La sangre tocó la hoja metálica, rápidamente el Chokutō empezó a reparase, el hierro en la sangre era una manera rápida y eficiente de reparar una arma con estas características.
Después de todo sigue siendo un fragmento de la espada del legendario Zabuza Momochi.
Un pedazo de una de las 7 espadas de la niebla.
Algo creado en base a una parte del Kubikiribōchō.
Una vez el filo volvió completamente el Chokutō fue guardado nuevamente en su funda.
El rubio caminó hasta la mesa en medio de la sala, la armadura sobre su cuerpo abandonó su lugar cuando el rubio desató los alambres en su espalda.
Cuando la armadura cayó Naruto vio un libro sobre la mesa.
"Ninjutsu".
El título era una sola palabra, aunque una con un contenido increíblemente extenso.
El cuerpo del rubio tomó el libro con sus manos, sus dedos tocaron la portada hecha de cartón, el libro fue abierto por la mitad dejando ver hojas en blanco.
No había ninguna palabra escrita, o al menos eso parecía.
Un pequeño flujo de chakra fue dirigido hacia el libro y pasados unos segundos la escritura se comenzó a dibujar.
Este libro fue escrito enteramente por el.
Cada dibujo, cada descripción, todas las explicaciones y los detalles fueron hechos completamente por el rubio.
Desde su primer encuentro con un Kekkei Genkai que fue durante la misión al país de las olas donde se encontró a Haku, un chico de rasgos andróginos que podía usar el Hyoton:(Elemento Hielo).
Cuando llegaron a la casa del constructor Tazuna comenzó a escribir algo que no pensó que llegaría a tanto.
Su vista azul fue a la librería.
-Ninjutsu 2
-Ninjutsu 3
-Ninjutsu 4
-Genjutsu
-Genjutsu 2
-Taijutsu
-Taijutsu 2
-Fuinjutsu
-Fuinjutsu 2
-Fuinjutsu 3
Había pasado gran parte de su vida escribiendo, su total conocimiento estaba escrito en estos libros, si alguien que tuviera chakra en este mundo encontrase esto muy probablemente de convertiría en un problema.
Después de todo había Jutsu que ni siquiera el podía hacer aún sabiendo perfectamente los sellos.
Aunque… había algunos que conocía de manera imperfecta.
Jutsu que vió pocas veces y por reducidos momentos.
Entre ellos uno que vió una única vez y casi le costó la vida, mismo que estaba guardando como última opción ya que las probabilidades de perder el brazo e incluso morir eran extremadamente altas.
Técnicas de ilusión, sellado, pelea y una cantidad simplemente ridícula de información es todo lo que sus libros resguardan.
Tal vez debería escribir algo similar aunque con "Magia", al fin y al cabo tenía una buena relación con una verdadera deidad.
Naruto dio una última mirada al libro antes de cerrarlo, no quería leer ahora mismo, lo mejor sería ir a tomar un baño.
Cosa que haría ahora mismo.
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Hephaestus estaba viendo fijamente como el rubio martilleaba un metal al rojo vivo.
El ruido el golpe metálico resonaba por la habitación cuando el mazo golpeaba el lingote de Blood Onyx.
Normalmente Hephaestus estaría explicando cómo hacerlo de manera más eficiente aunque por ahora no podía alejar su vista del rubio.
Nunca lo aceptaría ni lo diría a nadie pero no podía quitar la vista del cuerpo lleno de cicatrices del rubio idiota que se había quitado la camiseta.
Una enorme cicatriz que podía adivinar tenía que ver con la electricidad estaba cerca de su corazón, parecía el impacto de un fuerte rayo.
En el medio de su espalda la marca de lo que anteriormente fue un profundo y largo corte en forma de equis.
Varias cicatrices más estaban grabadas en su cuerpo aunque la mayoría más pequeña en comparación a la del pecho y su espalda.
El calor de la fragua hacia que el cuerpo del rubio brillase un poco, tenía suerte de que el rubio no volteara porque si no vería el pequeño sonrojo sobre sus mejillas.
Después de todo seguía siendo una mujer.
Aunque con un rápido movimiento de cabeza cualquier casi idea que no fuese la fragua fue borrada.
Aunque algunas se mantuvieron dentro.
-"El sol está por caer Naruto"- La Diosa Herrera dijo cuando se acercó.
El Shinobi detuvo el mazo a centímetros de golpear el metal, su cabeza se giró para encontrar los rubíes de Hephaestus.
-"¿No deberías ya ir a casa?"- Preguntó quitando el martillo de las manos de Naruto –"Deberías descansar, ve a comer"- ella prácticamente empujó al rubio fuera aún cuando este estaba poniéndose su camisa con algunos problemas –"Venga, ya es tarde y tiene que descansar, mañana tendrás que ir a la mazmorra por más minerales"- Sin dejarlo hablar Hephaestus lo dejó por el otro lado de la puerta con su camisa puesta al revés y una pequeña mueca de confusión –"¡Buenas noches!"-.
La puerta fue cerrada en la espalda del rubio cuando la peliroja terminó de hablar, el rubio parpadeó un par de veces, su cerebro registró la información lo más rápido que podía –"¿Qué?"- Fue la única palabra que el rubio pudo articular.
Bueno… no tenía porque quejarse, al fin y al cabo sería más descanso para el.
Suspiró y sus piernas comenzaron a avanzar, tomaría la palabra de Hephaestus.
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La noche era bastante ruidosa dentro de la Anfitriona de la Fertilidad, decenas de aventureros disfrutaban de las deliciosas comidas preparadas por las hermosas empleadas del lugar.
La mayoría de los aventureros masculinos presentes no podían dejar de ver atentamente los movimientos de cadera de las meseras.
Aunque algunos de ellos también estaban atentos a las aventureras de otras familias o de otros equipos, algunas de ellas de razas diferentes a la humana, o que por lo menos eso parecía.
-"¿Es Semihumana?"- preguntó un aventurero fornido a su compañero de la lado.
Su compañero también embobado tardó unos segundos en responder –"Está claro que sí"- dijo viendo con detenimiento.
La razón por la que ellos estaban diciendo eso es por cierta curandera de ojos ambarinos que estaba disfrutando de su plato en una mesa solitaria.
Susamaru había pasado un día bastante cansado, los primeros pisos habían sido bastante fáciles… El crecimiento en ella podía notarse en comparación hace algunos días…. Aún así su grupo aún no quería regresar más abajo después de lo ocurrido con los Orcs.
Sus colmillos afilados se clavaron en la carne de su plato, su consumo de alimentos era mayor a la un humano común haciéndola dudar incluso a ella acerca de su humanidad.
Aún si su labor principal era el ser una sanadora no quitaba que el 80% del tiempo en el que no había muchos heridos y los sanadores con verdadera magia de curación poderosa se podían hacer cargo ella funcionaba como apoyo en la pelea.
Su mano fue a la bolsa a su lado, dentro de ella estaba el arma con la que más cómoda se sentía.
Temari.
Objetos similares a pelotas que tenían un diseño extravagante de varios colores, podían considerarse juguetes si fueran hechos de estambre, su bolsa resguardaba a tres Temari hechos de cuero y pequeñas placas metálicas que al lanzarlos correctamente pueden producir gran daño.
La fuerza necesaria para arrojarlos estaba bastante bien demostrada en sus brazos, debajo de sus ropas negras holgadas había unos brazos trabajados.
Clak clak.
El ruido de pasos cerca de la puerta llamó ligeramente su atención y solo aumentó al ver quién había entrado.
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Cómo tomó la palabra de Hephaestus su mejor opción para una buena comida era de manera obvia La Anfitriona de la Fertilidad.
Sus pies lo guiaron hasta la puerta, cuando su cuerpo estuvo dentro del lugar su vista viajó hasta la mesa en la esquina.
Dos perlas ámbar rasgadas conectaron con su zafiro tan azul como el mar profundo.
La sanadora le hizo el gesto para que se acercase a ella, el rubio lo pensó unos segundos antes de encogerse de hombros, al fin y al cabo no tenía nada que hacer por el resto de la noche.
Se acercó con una pequeña sonrisa en sus labios –"Buena noche"- saludó tomando asiento frente a ella.
-"¡Hola!"- Respondió la sanadora de manera alegre.
-"¿Cómo te fue hoy?"- Preguntó viendo a la mujer de ojos ámbar.
-"Bien"- La pelinegra dijo sonriendo –"¿Y a ti?"-
-"Como cualquier otro… ehh…"- el rubio intentó llamarla por si nombre aunque al final no lo recordó
-"Soy Susamaru"- una pequeña risa acompaño las palabras de la mujer de puntas naranjas.
-"Cierto"- riendo el Uzumaki grabó ese nombre en su mente, -"Mi nombre es Naruto"- se presentó el rubio.
-"¿Qué comerás hoy?"- preguntó la chica.
Naruto se llevó las manos a la barbilla y pensó unos segundos –"Sinceramente no lo sé, tal vez deberías iluminarme"- dijo viendo la cantidad de platos variados sobre la mesa.
Susamaru río levemente –"El estofado de verduras es una delicia, aunque las brochetas de pescado están increíbles"- mencionó señalando dos platos.
El shinobi asintió –"Entonces ya se que comeré"- se levantó de la silla para dirigirse a la barra –"Ahora vengo"-, las chicas tenían bastante trabajo así que lo pediría directamente.
Cuando se acercó a la barra vio una cara que se había encontrado en la mazmorra.
-'El chico del minotauro'- Reconocer a alguien como el no sería muy difícil, después de todo sus ojos rojos como los de Hephaestus y su cabello tan blanco como la nieve lo hacían resaltar bastante.
-"¿Naruto?"- el shinobi volteo y se encontró con un cabello gris atado y cubierto con el uniforme de mesera.
-"Hola Syr"- Saludó el rubio.
-"¿Qué haces aquí?"- Preguntó dejando el plato frente al peliblanco, -"Rara vez vienes de noche"-.
Sabía a qué se refería, es muy común que pase la noche en Mazmorra, su casa o simplemente pasarla con Hephaestus.
-"Me tomé la noche libre, después de todo sigo siendo humano"- Los ojos del rubio fueron al plato frente a el albino, -"y como humano requiero comer, puedes llevarme por favor unas brochetas de pescado a la mesa?"- preguntó señalando la mesa donde estaba Susamaru terminando un plato más.
Syr parpadeó un par de veces antes de que una mirada jocosa naciera en sus ojos –"Ehehe… ¿Tu y ella están en eso ver- ¡Ay!"- Antes de que su frase se terminara el rubio la goleó levemente en la cabeza
-"No Syr, no estamos saliendo"- el rubio dijo viendo el leve puchero de la chica, -"Esperaré mi plato, nos vemos"- se despidió por el momento para volver a su lugar con la curandera.
-"¡Nya!"- Una voz chillona lo hizo voltear –"¡Los clientes con reserva han llegado!"-.
Varias personas pasaron por la puerta del lugar, los ojos del rubio vieron como cierta diosa burlona de pelo rojo entraba acompañada de un variado grupo de aventureros.
La Familia Loki llegó.
