No soy dueño de Naruto, ni de Danmachi.
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Capítulo 8 – Recuerdos
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Naruto estaba sentado sobre su cama, Susamaru se había ido hace un par de horas, frente a el estaba algo que esperaba ver.
Una enorme caja de madera con el logo de la Familia Hephaestus remarcado sobre el.
Había esperado esto durante días y noches de trabajo, las manos del rubio quitaron los broches metálicos con facilidad para poder abrirla.
Lo primero que encontró fue un sobre blanco con un sello de parafina roja que había visto pocas veces.
No era el sello de la Familia Hephaestus, no, era el sello personal de Hephaestus.
No pudo evitar sonreír, así que esta carta era algo más personal, sus dedos partieron la parafina y sacó la carta en su interior.
Hola Naruto, se que estarás leyendo esto el mismo día que se te entregue el arma que juntos hemos fabricado.
Esta carta fue escrita para avisarte que estaré ocupada estos próximos días, estaré ayudando a una amiga que buscaba lo mismo que tú, así es vino a mi por un arma de primera calidad, y tú sabes el trabajo que hay por detrás así que para evitar distracciones me sentiría agradecida que no vengas a mi oficina los próximos días.
Aunque tal vez terminemos un día antes del Monsterphilia, o quizá el mismo día, así que… sería divertido… ¿ir a beber algo?
Bueno, por la deuda que tienes yo invitaré esta vez.
Nos vemos luego Naruto.
~Con cariño Hephaestus.
Una sonrisa apareció en los labios de Naruto, cualquier emoción negativa que pudo haber estado en su cuerpo desapareció después de leer la carta.
Hephaestus fue, es y será alguien importante para el.
El pilar que lo mantiene estable.
-"Te estás volviendo dependiente de ella Naruto"- Aviso su eterno compañero dentro de su mente.
-"…"- Naruto no respondió a las palabras de su compañero
-"No quiero verte como antes si ella desaparece"- Sin cuidado o suavidad habló, Kurama recordó las olas en las que se convirtió la mente de Naruto después de perderlo casi todo, los ojos muertos, ninguna emoción en su interior.
Era simplemente un cascarón vacío.
Y aún así peleó hasta el fin.
-"Cállate"- Naruto acercó la carta a su pecho, -"Ella no se irá…"-
El bijuu solo pudo bufar, no quería pelear ahora con su anfitrión, aunque por lo menos estaba seguro de que Naruto no dejaría que nada le pasara…. Las veces que estuvo cerca de morir por proteger a su gente nadaron en sus recuerdos… aunque al final fueron para nada.
Mientras el ser se chakra tenía su mente trabajando como un tren a toda marcha el rubio Jinchūriki dejó la carta a un lado suyo para tomar lo que estaba dentro de la caja.
Sus manos se metieron en la caja y levantaron con algo de dificultad las telas de color blanco puro.
Con cuidado fue quitando las vendas, pasados unos segundos el color gris metálico dejó verse.
A su cuerpo llegó una sensación… hermosa, el tener una herramienta nueva es algo magnífico y era más hermoso al ser algo por lo que trabajó durante días.
Una enorme espada de dos hojas, una grieta traspasando por el medio ambos filos marcando el lugar donde se puede fragmentar.
El mango de un color dorado inmaculado, Naruto podía sentir el peso, quizás 10 kilos de puro metal, 10 kilos de mortalidad.
Se puso de pie junto a su nueva espada en la mano, la levantó en el aire con ambas manos sujetando en mango, debería aplicarse unos sellos antes de llevarla a combate.
El peso de la espada hizo que en su mente pasarán imágenes de el en la mazmorra, en especial por las palabras que habían salido de su boca hacia Hephaestus.
-"Goliat…. Iré por ti"-.
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Al otro lado de la enorme cuidad de Orario cierto Dios de cabellera rubia sintió un escalofrío recorre su espalda.
-"Asfi"- llamó a la mujer de cabello azul agua a su lado. –"Parece que otro héroe está por nacer"-.
Los ojos claros tras los lentes de la mujer se enfocaron en el dios a su lado –"¿A qué se refiere Hermes-sama?"-.
-"… Sobre algo que vendrá en el futuro Asfi"- los ojos de Hermes se abrieron un poco para ver a su mano derecha, sus pasos siguieron sin detenerse, la época de los héroes fue hace tiempo, aunque tal vez una segunda época heroica podría nacer.
-'Verdad, Naruto'- pensó el Dios de sombrero alado.
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Faltaban 2 días para el Monsterphilia así que empezarían el camino de vuelta a la superficie mañana, ya habían pasado un día entero dentro de la mazmorra.
El cansancio había inundado a Susamaru pasadas las primeras 24 horas, así que ahora mismo estaba durmiendo en el suelo detrás de el, se habían atrincherado en un agujero en el piso 15 de la mazmorra, varias piedras colocadas por el y Susamaru creaban una muralla que los cubría ligeramente de ser vistos por los monstruos.
El pecho de Susamaru bajaba y subía con cada respiración, bajo su cabeza la chaqueta del shinobi hacia como almohada.
El rubio veía el rostro calmado de la Sanadora con detenimiento, sus afilados rasgos le daban un toque salvaje que solo aumentaba el ver sus ojos rasgados y sus colmillos dentro de su boca.
De manera inconsciente llevó una de sus manos al pelo de la chica, esto le recordaba a algo… tal vez a alguien… pero varios recuerdos de su mente estaban borrosos….
Recordaba a un grupo de personas que perecieron en las naciones elementales…, pero había rostros que eran una simple mancha borrosa.
No importa cuántas veces lo intentara, no podía recordar el nombre o tan siquiera el rostro de muchas personas.
-"¡Ayúdame Naruto!"-
El entorno cambió completamente en un segundo, durante un instante dejó de estar dentro de la mazmorra para estar en una explanada lluviosa.
Cientos de shinobi muertos tapaban el suelo que se podía saber fue un campo de batalla.
Aunque más que una batalla parecía que fue una masacre.
-"Ayúdame…"- los ojos de Naruto se abrieron en su totalidad cuando en el lugar donde estaba Susamaru ahora se encontraba una mujer con la cara nublada, no podía ver nada de su rostro, -"Siento mucho frío…"- La voz parecía debilitarse a cada segundo que pasaba.
-"¡Tranquila no hables! ¡Los ninja médico vienen en camino!"- Naruto tenía la boca cerrada pero aún así juró oir a su propia voz hablar.
-"Tengo miedo…"- con esas últimas palabras el mundo pareció romperse como un cristal y convertirse en polvo.
Naruto cayó de espaldas cuando intentó levantarse, todo había vuelto a la normalidad.
Susamaru estaba recostada aún con su expresión de tranquilidad.
El rubio sintió caer una lágrima por su mejilla ¿Por qué lloraba? Una repentina sensación de tristeza acompaño sus lágrimas
¿Qué era eso?
¿Quién era ella?
Sus manos fueron a los lados de su cabeza ¿¡Que mierda!? Aún intentaba entender lo que pasó.
Esa voz… esa voz rasgó hasta sus huesos como un cuchillo afilado…. No, sus palabras cortaron más que cualquier navaja….
¿Quién era ella…? ¿Porqué termino así?
El sabía que dentro de su estúpida mente aún estaba el recuerdo de ella, pero simplemente no lo encontraba.
Sus manos apretaron su cabeza con fuerza, -'¡Recuerda! ¡Recuerda carajo!'- pensó con rabia.
Un ataque de desesperación llegó inundando su cuerpo, el no sabía que pasaba, imágenes borrosas recorrían toda su cabeza.
Sentía como su corazón se aceleraba al igual que su respiración, se sentía frustrado… confundido…
¿Quién era ella? No sabía de dónde venía pero su cuerpo sentía miedo.
En su mente las imágenes borrosas parecían de otra persona, podía verse a si mismo desde atrás.
Su mano en un instante fue a su Chokutō y se hizo un corte en la palma de la mano.
Sintió como el dolor despejaba su mente, las enormes olas de emociones negativas fueron convertidas en una ligera marea, la sangre que tocó el filo de su arma la reparó de cualquier golpe rápidamente.
Las respiraciones de Naruto seguían aceleradas tanto que parecía haber corrido por todo Orario durante horas.
Apretó la palma cuando sintió la sangre que comenzaba a caer al suelo, el dolor calmó su mente y sus respiraciones empezaron a relentizarse.
Dando un aplauso en su mano apareció su máscara blanca que fue directamente a su rostro y como si a una fogata le hubiera caído una tormenta cualquier pensamiento o emoción negativa fue borrado en el instante.
Estaba agradecido de que Susamaru tuviera el sueño pesado, su rostro cubierto volteó para ver la relajada expresión de su compañera.
La palma sangrante fue cubierta con una venda para detener el sangrado.
Naruto tuvo que recostarse en el suelo, se sentía cansado… y eso era raro en el, después de todo era un Uzumaki.
Tuvo que acercarse al bolso de Susamaru dónde estaban todas las pociones que habían traído, su mano tomó una destapandola y bebiendola de un trago.
La energía volvía a su cuerpo conforme pasaban los segundos hasta que estuvo completamente recuperado.
-"bien…"- se puso de pie llevando su Chokutō a su funda de madera, sus huesos tronaron cuando movió su cuello.
Después pensaría en eso por ahora limpiará las cercanías de cualquier monstruo, no quería que nada los tomase por sorpresa.
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-Una Hora Después-.
En el trascurso de una hora Susamaru había despertado de su Siesta de varias horas.
Naruto la había llevado hasta el piso 16 de la Mazmorra, cada vez que avanzaban más y más la chica de pelo negro no podía dejar de asombrarse, nunca había llegado hasta aquí.
¡Grufh!
Varios Hellhound saltaron hacia ellos aunque un Temari golpeó su cabeza haciéndolo retroceder.
Dos desaparecieron cuando Naruto los cortó por la mitad aunque uno más atacó por su espalda saltando velozmente, un Temari lo hizo desaparecer cuando una de las placas de metal le golpeó la cabeza.
Otros tres se acercaron a ellos por la espalda, mismos que saltaron solo para desaparecer una vez el Chokutō del rubio los cortase.
-"Uf~…"- Susamaru se quitó el sudor de la frente con la mano derecha, en sus manos tomó todas las piedras magicas del suelo haciendo un montón considerable –"Ven Naruto"- llamó al rubio que se acercó a ella con su mochila fuera de su espalda.
Las manos de Naruto quitaron el broche de su mochila y las piedras cayeron en su interior –"Llevamos bastantes"- el rubio estaba en lo correcto, únicamente entre ellos dos habían conseguido decenas de piedras magicas.
-"Nunca son demasiadas Naruto"- Dijo Susamaru con una sonrisa brillante y sus colmillos sobresaliendo de sus labios delgados.
El rubio asintió, -"Debemos avanzar"- La mochila volvió a su espalda cuando terminó de hablar.
Susamaru lo siguió poniendo su Temari bajo su hombro,
Después de unas horas habían llegado a este punto del piso 16, los monstruos se generaban mas rápido en comparación a los primeros pisos así que siempre tenías que ir con un ojo sobre tu espalda.
-"Oye Naruto"- La chica lo llamó desde detrás de el.
-"¿Qué pasa?"- preguntó volteando sin detenerse.
-"Puedo hacerte una pregunta"-.
Naruto lo pensó unos segundos antes de responder –"Claro"-.
Susamaru se aceleró el paso unos segundos para quedar a su lado –"intuyo que no vivías aún en Orario desde hace aproximadamente dos años ya que no recuerdo haberte visto antes en la mazmorra, así que dime… ¿De dónde vienes?"- preguntó acomodando su Haori.
Naruto disimuló perfectamente el dolor que esa pregunta le generaba, después de todo el mundo de conocía ha desaparecido, aunque como cualquier shinobi pudo manejar decentemente sus emociones.
-"¿Por qué la pregunta Susamaru?"- cuestionó viéndola a sus rasgados ojos.
-"Curiosidad… aunque también me gustaría tener una idea de dónde nació mi primer amigo"- dijo sin perder su hermosa sonrisa.
Naruto sintió flaquear la expresión neutra de su rostro cuando escuchó las palabras de Susamaru.
¿Primer amigo?...
Pero ella tenía tal vez 16 o 17 años, ¿Ha pasado 16 años sin alguien a quien llamar amigo?
Susamaru se exaltó cuando un el rubio la abrazo por el hombro –"¿Qu-"- el rubio la interrumpió.
-"Vengo de un lugar lejos de Orario"- dijo sin detener sus pasos –"Konohagakure No Sato es como se llama el lugar de donde vengo, aunque todos lo llamamos Konoha"- La chica de ojos rasgados escuchaba atentamente al rubio –"Es un lugar envuelto por un espeso bosque que cubre la aldea, el clima es cálido al igual que gran parte de la población, hay comida muy buena como el ramen de Ichiraku además de algunas personas… un poco especiales, entre ellos toda la gente que es especial para mí"- entre su nublosa mente podía recordar a algunas peculiares personas.
-"Wow…"- Susamaru tenía sus ojos brillantes –"Suena interesante, me gustaría ir"- dijo pensando en el bosque que según palabras del rubio cubría toda la aldea.
-'A mi también Susamaru…'- pensó el rubio al recordar el final de las Naciones Elementales.
-"Si eras feliz ahí… ¿Por qué viniste a Orario?"- preguntó llevando un dedo a su barbilla.
-"…"- Naruto tuvo que agitar la cabeza para borrar cualquier emoción negativa, -"Yo…. Eh…. Quería volverme fuerte Susamaru"- dijo vacilando un poco.
-"¿Más? Pero si ya eres muy poderoso Naruto"-
-"Nunca es demasiado Susamaru"- le devolvió las palabras de antes con una ligera sonrisa sobre su rostro.
A la chica de pelo con puntas naranjas de hubiera gustado preguntar otra cosa aunque un Monstruo se lo impidió
¡BRUUFH!
Un enorme minotauro con la piel gris apareció entre unas enormes piedras, a su lado a unos metros el risco que parecía bajar al Inframundo vibró cuando docenas de Helldogs saltaron desde dentro.
-"¿¡Que!?"- Susamaru dio varios pasos hacia atrás, sus manos rápidamente tomaron los Temari.
Naruto sin pensarlo se puso frente a Susamaru como escudo, su Chokutō salió de su funda en un instante haciendo silbar el aire –"Detrás de mi Susamaru"- podría entrenarla hasta que cayera inconsciente, podría seguir incluso si le imploraba que necesite un descanso, pero no la enfrentaría contra algo que podría ser un problema incluso para el.
Susamaru vio como cinco Helldogs saltaron directamente por su espalda con llamas en sus hocicos listas para ser lanzadas.
Su Temari iba a ser arrojado con fuerza aunque la llamarada que salió del Helldogs lo impidió cuando la hizo retroceder.
El viento silbó cuando Naruto hizo movimientos con su espada en el aire a los que Susamaru no veía sentido hasta que vió la pequeña flama en la punta del Chokutō.
-"Kenjutsu: Moeru yōna yoake (Amanecer Igneo)-".
Susamaru vió como la hoja del Chokutō se prendía fuego solo para que segundos después el rubio diera un par de vueltas sobre su eje con el arma en dirección al Minotauro.
Dos filos de flamas en forma de hoja circular salieron volando e impactaron directamente en el Monstruo cornudo.
El Minotauro tuvo que bloquear el ataque con sus manos aunque profundos cortes de crearon en los mismos.
Sin detenerse Naruto dio un tajo hacia los Helldogs y lo que parecía ser una pequeña ola de llamas nació de su hoja para ser lanzada hacia los Monstruos caninos.
Susamaru apenas podía seguir con la vista los movimientos del rubio.
Las llamas de un Helldog intentaron impactar en el rubio aunque con movimientos giratorios de su espada los extinguió.
Naruto hizo una finta de ataque para que el minotauro se protegiera dejando un hueco, poniendo su espada en el suelo e impulsandose con la misma saltó hasta el cuello del monstruo y girar para quedar en su espalda.
Aún si las pesadas manos del minotauro lo intentaban alcanzar era imposible que lo tomaran por sus movimientos flexibles.
-'esto de verdad quiere matarme'- Naruto no era idiota, sabía perfectamente que cuando el estaba dentro de la mazmorra los Monstruos se generaban con mucha más velocidad que con cualquier aventurero y por lo mismo se castigó mentalmente por no darse cuenta del largo momento de tranquilidad de antes.
Eso pudo costarle la vida a el o a su alumna.
-"¡Susamaru!"- el rubio gritó mientras forcejeaba con el minotauro mientras intentaba cortarle el cuello con su Chokutō –"¡Encárgate de los Helldogs!"- finalmente el rubio fue tomado por una de sus piernas por sorpresa por la mano del minotauro.
-"¡Naruto!"- ella vio con horror como el rubio era azotado contra el suelo con fuerza solo para ser levantado por su pierna y volver a golpearlo contra la dura roca.
-"¡Que te encargues de los Helldogs Susamaru!"- aún si de su boca caían gotas de sangre su grito salió con fuerza.
Gotas de sudor cayeron por la frente de Susamaru cuando se dio la vuelta para ver a los monstruos caninos.
Más de veinte Helldogs la veían, estaban frente a frente.
Susamaru sintió el miedo invadir su cuerpo aunque tuvo que ser suprimido.
Apretó los dientes.
Y un Temari salió volando al mismo tiempo que los Helldogs saltaban hacia ella.
Dos batallas se estaban librando.
Naruto sin su máscara que perdía el equivalente a 2 niveles de aventurero contra un minotauro peculiar.
Y Susamaru, una aventurera nivel 2 con estadísticas bajas se enfrentaba contra más de veinte Helldogs.
Así que algo estaría decidido.
Uno de los dos bandos moriría.
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Fin del capítulo 8
