Capítulo quince
A la hora de almuerzo, Rin estaba dentro de la biblioteca, esperando a Sesshomaru y comenzando a leer uno de los libros que él había dejado sobre la mesa.
Era un libro de texto de la escuela, por lo que Rin podía ver las notas que él había puesto durante las horas de estudio. Se sentía contenta: por alguna razón inexplicable la letra del joven le parecía la más bonita del mundo y se sentía contenta por tener los poemas guardados cuidadosamente en su libreta.
Sin embargo, mientras leía aquel libro que explicaba las principales influencias de la literatura japonesa contemporánea, las esperanzas en su corazón se iban apagando: por cada minuto que pasaba, se sentía cada vez más triste y tonta, porque la hora de almuerzo estaba terminando y ella continuaba esperando.
-Mejor voy a comer algo- murmuró cerrando el libro para dejarlo donde estaba-, no creo que él venga hoy...
Rin tomó su bolso y se retiró de la biblioteca sintiendo un dolor en el pecho que nunca en su vida había experimentado: era extraño, pero sentía muchas ganas de llorar y de salir del colegio en cuanto antes.
Se sentó en una banca a la luz tenue y cálida del sol, pero aunque Rin intentaba ocupar su mente buscando las cosas que necesitaba para su ensayo o repasando la coreografía en su mente, no era capaz de ignorar la tristeza que estaba sintiendo.
Ella no sabía por qué Sesshomaru se esforzaba tanto en hacerle daño: primero había sido lo del poema, ahora no había llegado a su cita en la biblioteca después de decir que sí sentía algo por ella... quizás él no era como la chica pensaba y solo estaba jugando, después de todo, Sesshomaru parecía ser bastante popular entre las jóvenes del colegio.
Rin se limpió disimuladamente las lágrimas que se habían escapado de sus ojos y se encaminó hacia el baño para preparar su cabello para el ensayo. Una vez que estuvo lista, se dirigió hacia el lugar en que se desarrollaba la clase.
-¿Por qué no viniste en la mañana?- le preguntó su maestra en cuanto ella entró. El salón estaba solo, ya que los demás chicos estaban disfrutando los últimos minutos del almuerzo- Pensé que querrías repasar tu solo antes del ensayo de las parejas.
-Sobre eso...- Rin inspiró antes de mirar a la profesora a los ojos- me gustaría pedir un cambio de pareja, yo... no puedo seguir bailando con Sesshomaru.
La profesora alzó su ceja, sorprendida ante aquella peculiar decisión, ya que no era normal que una bailarina rechazara de esa forma al campeón nacional, sobre todo si ambos tenían grandes posibilidades de ganar un premio en la categoría de parejas.
-Esto es extraño... él es un bailarín prodigio y tú también eres una bailarina muy hermosa, estoy segura de que juntos ganarán la competencia nacional, ¿por qué deseas un cambio justo ahora?
-Porque no puedo hacerlo, yo...- Rin cerró los ojos un momento- siento cosas por él, pero no es mutuo y... es doloroso interpretar una historia de amor con alguien que me gusta, pero que no siente lo mismo.
-Ya veo... si quieres podemos cambiar la coreografía y hacer algo completamente diferente para que no te sientas incómoda.
-No creo que mi problema se solucione con un cambio de coreografía.
-Comprendo... a tu edad todo es muy intenso y es normal que sientas que las emociones te nublan los sentidos, pero Rin, si ingresas a una compañía de ballet, es probable que tengas que bailar con personas que no te agradan y esto te puede ayudar a crecer profesionalmente más rápido que a tus compañeros.
-¡No se trata de eso!- se defendió la joven- Yo... entiendo lo que usted me dice, pero no quiero que el ballet sea sufrimiento y termine odiándolo, yo... creo que si no es posible un cambio, tendré que abandonar el club de danza.
-No puedo creer que una niña de 16 años esté chantajeándome...
-¡No es chantaje! yo...- Rin comenzó a llorar en voz muy baja- ¡lo siento mucho! pero de verdad ya no quiero seguir así...
La maestra suspiró con mucho pesar por la oportunidad que se le escapaba de las manos.
-Desde hoy vas a bailar con Koga, pero no aceptaré más cambios. Si vuelves a tener ese tipo de problemas, vas a tener que abandonar el club, ¿está claro?
-¡Sí! ¡Muchas gracias!- Rin le dedicó una reverencia- ¡Yo prometo que seguiré esforzándome para ser una buena bailarina!
-Tanto Sesshomaru como tú tendrán que trabajar el doble: tengo que buscar nuevas coreografías para las dos parejas y tendré que hablar con el director para que Kagura pueda volver al club...
-¿Kagura volverá al club?
-No puedo emparejar a Sesshomaru con cualquier chica... Rin, ¿sabes por qué te hice bailar con él?- ella negó con la cabeza- Él técnicamente es un bailarín perfecto: jamás tengo que corregir sus pasos o su postura porque lo hace todo bien, pero le falta pasión o sentimiento a la hora de interpretar y por eso no logra ganar la categoría de parejas; tu en cambio tienes un talento que pocas veces se ve en una bailarina: aprendes tan rápido y estás tan comprometida que se nota tu alegría y entusiasmo al bailar... ustedes habrían sido una gran pareja de baile...
-Yo... lo siento mucho por causar tantos problemas...
-Te daré un consejo: no dejes que tus sentimientos te impidan ser pragmática; ahora te ayudé porque puedo ver que estás sufriendo, pero si te dedicas a la danza en el futuro, al coreógrafo no le va a importar si bailas o no con el corazón roto.
Sesshomaru, por su parte, estaba junto a Kagura en el hospital: la joven tenía una fractura expuesta y tenían que someterla a una especie de cirugía, por lo que él se había quedado en la sala de espera ya que las enfermeras le habían indicado que necesitaban que alguien se quedara a esperar su alta.
-Yo tengo que ir a un ensayo- le comentó Sesshomaru a la chica que le había pedido que se quedara en la sala de espera-, ¿no es posible que Kagura pueda quedarse sola?
-No, lo siento: es necesario que alguien la lleve a su casa cuando termine el procedimiento y aunque hemos llamado al número que ella indicó, nadie nos responde.
-¿No es posible que venga a buscarla después?
-No, lo siento... pero si quieres puedo llamar a un taxi para que pase por sus cosas al colegio y los lleve a casa.
Sesshomaru decidió volver a su asiento, después de todo, no había nada mejor que hacer: aunque no podía creer que a pesar de que Kagura ya no estuviera en el club de danza, aún terminaba involucrándose con ella y sus problemas. Se dijo que quizás había algún tipo de maldición con el primer beso, porque no había realmente otro tipo de explicación para ello.
Sin embargo, al parecer aquella maldición caprichosa no quería atarlo con Rin: sabía que él había sido el primero en besarla, mas cada vez que intentaba acercarse a ella las cosas no salían de la forma en que él las tenía planeadas. Ni siquiera había podido avisarle que no podría verla, ya que con las prisas se había olvidado del móvil en una de las mesas de la biblioteca.
Sesshomaru revisó el papel que Kagura quería escanear y se sorprendió un poco al descubrir que era la inscripción para la competencia de aquel año. La joven iba a presentarse con el solo de "La Esmeralda" y aunque era difícil bailar sin el apoyo de un tutor, confiaba en que ella podría llegar incluso a la ronda final, después de todo, ella competía desde los 12 años.
-¡Ya está lista!- exclamó una enfermera empujando una silla de ruedas con Kagura en ella. Luego se dirigió hacia la chica- Cariño, debes guardar reposo un par de semanas y luego venir con el kinesiólogo, está todo explicado en las indicaciones que te entregó el médico, ¿está bien?
-Sí...¿podré bailar a pesar de la lesión?
-Eso lo veremos en la terapia de rehabilitación. Por ahora debes descansar para que tu pie se recupere lo mejor posible.
-Claro...
Kagura se sentía furiosa: no entendía por qué le había ocurrido eso y le preocupaba el no poder recuperarse a tiempo para la competencia o peor: no poder bailar nunca más en su vida.
No quería descargarse con la enfermera ni con Sesshomaru, pero mientras él avanzaba por el hospital llevando su silla, no podía evitar sentirse patética.
-Puedes dejarme en la salida del hospital- le instruyó la joven a su compañero-, ya no es necesario que me lleves a mi casa.
-Te acompaño, de todas maneras no podré entrar al ensayo hoy.
-¡No necesito tu lástima!
-No es lástima.
Kagura suspiró ofuscada: ya era suficiente humillación por un día, por lo que lo único que quería era quedarse sola de una vez por todas.
-No esperes que en casa te ofrezca algo de comer- murmuró la joven-: vas a dejarme ahí y luego tendrás que irte.
Rin concluyó que cambiar su pareja de danza había sido una buena decisión: Koga era muy amable, más relajado y no le pedía que ensayaran durante el fin de semana; sin embargo, no podía evitar sentirse un poco culpable por haber hecho eso a espaldas de Sesshomaru, ya que ni siquiera le había enviado un mensaje explicándole las cosas.
La chica comenzó a teclear una explicación, pero la borró de inmediato, ya que era de noche y probablemente él estaba estudiando para preparar su examen. Rin apenas había terminado de ensayar y debía regresar pronto a su casa, ya que también debía dedicar algo de tiempo a sus deberes.
Mientras caminaba comenzó a sentir un poco de frío: a pesar de que era primavera y ya comenzaban a vislumbrarse las cálidas temperaturas del verano, por las noches aún hacía frío y Rin había olvidado su abrigo.
La joven caminaba lentamente: aún se sentía triste por lo que había pasado con Sesshomaru, pero con una nueva coreografía y mucha tarea pendiente en literatura, su mente podría mantenerse ocupada por varios días.
En el instante en el que ella se detuvo junto al semáforo, un auto de color negro se estacionó frente a ella. Rin iba a ignorarlo, pero de pronto la puerta del copiloto se abrió y pudo ver al señor Kirinmaru en su interior.
-Rin, ¿Quieres que te lleve a tu casa?
-¡No es necesario!- respondió ella con una sonrisa- Vivo cerca de aquí, por lo que no debe preocuparse.
-No es molestia, puedo acercarte un poco, además ya está oscuro y los profesores debemos cuidar siempre de nuestros alumnos...- Rin parecía indecisa, ya que no quería ser una molestia- Ven, tengo encendida la calefacción.
La joven asintió y se acomodó en el auto rápidamente. Sostuvo la mochila y el bolso en el que estaba su ropa de ensayo sobre sus piernas y suspiró aliviada al comenzar a entrar en calor.
-¿Vienes del ensayo del club?- preguntó su profesor una vez que el auto se puso en marcha.
-Sí, siempre termina tarde, pero hoy hace mucho frío.
-Es verdad... pero al menos aquí tenemos calefacción.
-Sí... muchas gracias por llevarme.
-Ni es nada... ¿hace mucho tiempo practicas ballet?
-Sí- la joven le dedicó una sonrisa un poco más animada con el tema de conversación-: comencé a ensayar cuando tenía 7 años, pero nunca he ido a competencias: en mi antigua escuela no había club de danza y en la academia hacíamos una sola gala a fin de año.
-Seguramente te irá muy bien en la competencia.
-¡Eso espero!- Rin sonrió antes de concentrarse en la ventana para no pasarse del lugar en que debía bajar-... ¡Profesor, puede dejarme en esa plaza!
-¿Estás segura?- Kirinmaru comenzó a disminuir la velocidad del auto.
-¡Sí! Está cerca de mi casa y creo que así no se desviará más de la cuenta.
-Vale...
Rin se bajó y le dedicó una reverencia a su profesor a modo de despedida. La plaza quedaba a algunas calles de su casa y en cuanto llegó, su cuñada la esperaba con la cena servida.
-Rin, ¿por qué tardaste tanto?- quiso saber ella mientras la joven dejaba sus llaves junto al mueble de la puerta- Es muy tarde.
-¡Sí! Es que me retrasé en el ensayo porque me enseñaron una coreografía nueva y me costó un poco aprenderla.
-Bien, pero ¿puedes llamar cuando eso suceda? No me gusta que se enfríe la comida y Katsumi te esperó, pero decidió ir a dormir, así que supongo que mañana no querrá hablar contigo.
-¿Estás enojada?
-No, cariño... siéntate a comer para que puedas ir a dormir... ¿cómo estuvo tu día?
-Bien...- Rin comenzó a comer de la sopa que le habían servido- hoy en el club de danza me asignaron una nueva pareja de baile.
-¿Una nueva pareja?- su cuñada se sentó frente a ella- ¿y eso por qué?
-Porque la maestra pensó que era lo mejor- mintió Rin evitando mirar a Akira a los ojos-... supongo que tiene razón, ya que quizás Sesshomaru está en un nivel distinto del mío.
-¿Qué ocurrió?
-Nada.
-Rin...
-De verdad... Yo... no ha ocurrido nada importante.
-Es extraño... pensé que ambos se gustaban... cuando él estuvo aquí parecía disfrutar mucho de tu compañía y pensé que era igual en el ballet.
-Es que...- Rin sintió sus ojos húmedos otra vez antes de que las palabras salieran a torrentes de sus labios- él sí me gusta y se lo dije, pero no me quiere y ¡es muy triste! Yo... nunca me había sentido tan mal porque alguien no me quiere y no sé porqué me está pasando esto.
-Oh, cariño...- Akira se sentó junto a ella para abrazarla mientras lloraba- sí que haz crecido mucho en el último tiempo... Rin, es completamente normal que duela cuando te gusta alguien y no es un sentimiento mutuo.
-¡Pero es que él fue muy cruel! - Rin sentía que se iba a ahogar con sus propias lágrimas- Dijo que yo sí le gustaba, me citó en la biblioteca, pero no llegó y... ¡me duele que hiciera eso!
-Rin, a veces los chicos suelen ser malos, pero un día encontrarás a alguien que sí te valore y pueda quererte de la forma que mereces... no será Sesshomaru, pero poco a poco lo irás olvidando.
-¿De verdad dejará de gustarme?
La mujer miró los ojos de la adolescente: eran brillantes y lucían confundidos debido al dolor de un primer amor no correspondido. Akira acarició el cabello de Rin antes de asentir.
-No hay nada que el tiempo no cure y es verdad que es el mejor remedio para los corazones rotos. Un día, no te darás cuenta, pero, un día va a gustarte otra persona y este chico no será más que un recuerdo.
Rin asintió, aferrada a aquella esperanza que parecía tan lejana: al menos, si no bailaba con él ya no tendría al joven tan cerca y, aunque aún debía cubrir los turnos de la biblioteca, solo eran algunos días y no por tantas horas, por lo que estaba segura de que sería capaz de soportarlo, al menos hasta que él se graduara de la preparatoria.
Hola!!!!
sé que este capítulo es más corto, pero estaba pensando en hacer capítulos más cortos pero un poquito más seguido.
Les agradezco mucho por leer y espero que estén muy bien c:
