Capítulo 3: Consecuencias


A la mañana siguiente, justo cuando Midoriya se acercaba a la puerta para salir de la casa e ir a la escuela, su padre entró - ¡Ah! Yagi ¿Vas de salida? - preguntó alegremente el hombre.

- Si- respondió el joven con tono serio y con pequeña preocupación.

- Bueno, antes de que te vayas quería preguntarte ¿Ya sabes a qué universidad quieres ir? - Midoriya sintió como el pecho le apretaba, tragó saliva.

- Si… voy a ir a... UA- Deku mostró una sonrisa grande y agarrando el hombro de su hijo le dijo: haces una buena elección, no te vas a arrepentir y me alegra que quieras ser un héroe, estoy muy feliz por ti, hijo; Midoriya también expresaba una sonrisa, pero que él sabía no era verdadera, esa sonrisa la hacía más por compromiso que para expresar una felicidad que en esos instantes el no sentía.

- Bueno, me tengo que ir, no queremos que llegue tarde ¿Verdad? - le dijo el joven a su padre mientras lo rodeaba para poder salir.

– Cierto, no vemos más tarde- respondía aquel héroe con una sonrisa.

Llegando a la estación la televisión del lugar llamó la atención del chico, por lo que se quitó uno de los audífonos que tenía puesto y escuchó : "el extranjero que ha hecho en nuestro país varias sedes para los damnificados por los ataques villanos respondió a esta polémica"; entonces se mostraba a una persona con una camisa remangada color café claro, de un tono de piel algo oscuro, con un pelo color negro peinado hacia atrás y portaba también un delantal azul - Jorge-kun ¿Usted odia a los héroes?- preguntaba el reportero a aquella persona tan peculiar – No, no los odio, ellos hacen su mayor esfuerzo para darnos a todos un día más en el que poder vivir tranquilos, obviamente habrá ciertos daños colaterales, pero, y hasta el momento, solo ha habido pérdidas materiales, todas las personas que he dado resguardo y cobijo mientras sus casas son reparadas y/o heridas sanadas no han perdido a nadie por los ataques de villanos, así que hay que agradecer mucho a los héroes- decía, tranquilo y alegre, el hombre contestando al periodista -¿Usted sería un héroe?

- Claro, si es que tuviera alguna particularidad, pero eso no me desanima, ya que yo ayudo como puedo, a las personas, estos albergues son mí grano de arena para combatir tanto mal en el mundo, es bueno saber que aún tienen oportunidades los sin particularidades con ganas de ayudar, pero bueno ya me tengo que ir, que tengo que ayudar a las personas – el peculiar hombre se despedía a la cámara con una sonrisa.

- Bueno, ahí lo tienen, las declaraciones del héroe extranjero …- Midoriya al ver esto se sintió muy feliz, expresaba en su rostro una sonrisa, si en esos instantes el joven aún seguiría dudando sobre su elección, esas palabras le hubieran hecho estar seguro de su futuro.

Los días pasaron de manera tranquila, hasta que llegó el momento de hacer el examen de admisión de UA, Midoriya se encontraba frente al portón de la escuela, portando una playera blanca, sudadera y pantalones deportivos rojos, el joven se sentía nervioso pero su cara no lo expresaba mientras se quitaba los audífonos que portaba y los guardaba en una pequeña bolsa con correa color café que portaba.

-Muy bien ¿Tengo todo listo? ¿Credencial? Si- pensaba el joven mientras se revisaba los bolsillos y la pequeña bolsa - ¿Cuchillos? Si ¿Agua y comida? También, pues estoy listo - Su rostro seguía teniendo una expresión neutral, sería e incluso desafiante para el reto que se le avecinaba. El joven comenzó a caminar con seguridad y determinación hasta que se tropezó con algo, Yagi cayó al suelo y a la vez a alguien más se le escuchaba caer y quejarse por ello.

- Perdón, lo siento, lo lamentó, disculpa, perdón, perdón- expresaba aquella otra persona con voz nerviosa y apresurada mientras sacudía el polvo a Midoriya.

- Está bien, no tienes de que preocuparte, solo deja de tocarme, por favor- Midoriya decía esto con su tono neutral característico, mientras volvía a ponerse de pie dirigió su mirada hacia el chico, el cual era de la misma edad que Midoriya, tenía un cabello rubio peinado de manera muy formal al igual que su vestimenta, tenía lentes y llevaba una computadora en sus manos, la cual revisaba con bastante entusiasmo para comprobar que nada le haya pasado, Midoriya al ver esto no supo bien cómo reaccionar así que simplemente se alejó lentamente de la escena en silencio - ¿Debería de haberme quedado a ayudarle?- se preguntó el muchacho mientras volteaba a ver hacia donde estaba el chico, pero para su sorpresa aquel chico ya no se encontraba en ninguna parte - ¿Adónde...? No… no me tengo que centrar en ello, tengo algo mucho más importante que hacer - pensaba extrañado el muchacho mientras avanzaba hacia la habitación que le habían asignado.

Una vez dentro vio que aquel cuarto se conformaba por varias sillas en plenaria que se elevaban y alejaban de una gran pantalla en el centro, era más bien un auditorio, el muchacho busco un lugar lo más alejado del centro y se sentó a esperar lo que sea que le fueran a mostrar; Midoriya, aburrido, observaba hacia la puerta quienes iban entrando que vestían de forma similar que él, preparados para hacer ejercicio o pruebas físicas, entonces reconoció una cara, aunque era una cara que hacía mucho tiempo no miraba, observaba a una chica con lentes, con cabello de color negro amarrado en su totalidad en una trenza, con una sudadera azul con una "U" blanca rodeando su cuello desde la mitad de sus hombros y un pantalón también azul, también destacan de ella que de las cuatro extremidades salían unos tubos de escape, específicamente de sus brazos y espinillas, la muchacha al empezar a ver la habitación se percató de Midoriya y con una expresión en el rostro de sorpresa se acercó hacia el joven.

- ¿Midoriya Yagi? ¿Eres tú? - preguntaba la muchacha aún extrañada y sorprendida.

- ¿Iida Sakura? - respondía el muchacho también sorprendido.

- ¡Adoptado! - decía totalmente feliz y energética Iida lanzándose a abrazar a Midoriya.

- Steel - respondía no tan entusiasmado el muchacho – Ya había olvidado ese apodo- susurró.

- Vaya, no creía que pudiera volver a verte, han pasado tantos años ¿cómo están tus padres, tu familia? - continuaba hablando la chica con felicidad.

- Están bien, siguen en lo suyo, como siempre, creo- Yagi se mostraba algo incomodo y con dudas al hablar.

- ¿Por qué lo dudas? - preguntó preocupada Iida.

- Pues al único que veo día con día es a mi padre- respondió con resignación el muchacho.

- ¿Qué? Pero qué pasa con tu madre y...

- No quiero que pienses mal, nos separamos por asuntos heroicos y de agencia, mis padres no se han separado ni nada por el estilo- el joven hablaba nervioso y algo arrepentido por haber dicho lo de su padre.

- y ¿Por qué decidiste quedarte con tu padre? - Preguntó más tranquila la muchacha.

- Bueno eso se debe a que… - justo en el momento en que Midoriya se disponía a dar una explicación, las luces del auditorio se apagaron y la pantalla gigante se encendió, al mismo tiempo que una persona caminaba hacia el centro de la pantalla llamando la atención y miradas de todos los presentes.

- Será mejor que continuemos la conversación en otro momento- decía la muchacha en un tono más serio, susurrándole y sin voltear a ver a Midoriya, el cual, confuso y asustado volteo a ver hacia la pantalla.

En el centro de la pantalla y de la plataforma se encontraba un hombre, algo viejo, pero no acabado, era un hombre que vestía de cuero, con un bigote lápiz muy delgado y corto, una especie de collar conformado por bocinas pequeñas y unos lentes de sol, que todo ese aspecto se encontraba en conflicto por el blanco de su pelo por las canas que había ganado con los años; algunos aspirantes que se encontraban en el auditorio se le escuchaba preguntar: ¿Es ese Present Mic?, ¿No es ese un héroe de la época de All Might?, ¿Será un maestro?; Todas estas y demás preguntas se vieron opacada por unas palabras que parecían sonar de un altavoz modificado para que se escuchará perfectamente lo que se quería decir y a una frecuencia más alta.

- ¡¿Están listos para su examen práctico?!- son las palabras que Ensordecían a los aspirantes en el auditorio, provocando que todo el mundo se tapará las orejas con sus manos - Pregunte ¡¿Están listos para su examen práctico?!- volviendo a Ensordecedor a las personas, estas gritaron de manera desesperada un sí al unísono para que acabara su tortura - pero ¿Cómo van a estar listos si no les he explicado de que va su examen?- preguntaba aquel viejo héroe ya con su voz normal pero con tono burlesco, generando descontento entre los presentes - Bien, su examen consiste en ir avanzado en el terreno que posteriormente se les indicará donde está, pues serán separados en grupos dependiendo del número final que tienen asignado en su credencial de aspirante, mientras están en el circuito deberán destruir unos robots, que se encuentran repartidos por todo el lugar para ganar puntos y así aprobar- mientras se decían estás palabras, en la gran pantalla que tenía detrás aquella persona mayor se mostraban 4 robots, los cuales eran similares a los que ya se había enfrentado Midoriya, se posicionaban dos en la parte superior, los cuales eran exactamente los mismos a los que se había enfrentado el joven y los sobrantes en la parte inferior, uno de ellos, el de la izquierda tenía en ambas manos algo similar a cuchillas y el ultimo se trataba de un robot humanoide corpulento, cada imagen tenía a su derecha la cantidad de puntos que equivalía cada uno, desd empezando desde la izquierda superior, izquierda inferior, derecha superior y finalmente derecha inferior; mientras se explicaba esto Midoriya expresaba en su rostro un poco de asco e incomodidad.

- Tenía que ser derrotar robots, como si no tuviera ya suficiente - pensaba el muchacho mientras soltaba un suspiro de disgusto; regresando con el anciano, este continuó con la explicación.

- Para poder aprobar necesitan cierta cantidad de puntos, como es lógico, solo que esta cifra no será dicha, pues no sería divertido y así se esforzarán el máximo- el héroe hizo una pausa para reírse - tampoco será tan fácil, pues los robots mostrarán una gran hostilidad hacia ustedes y dependiendo de la cantidad de puntos que representen será más difícil de derrotar, por cierto el robot que vale 0 puntos es algo especial, cuando lo vean tendrán que correr de él lo más que puedan, derrotarlo no trae ningún benefició - mientras expresaba estás palabras con bastante alegría y espectáculo, como si se tratara de un concierto, Iida levantó la mano y el viejo héroe le cedió la palabra.

- ¿Cómo distinguiremos el robot de 0 puntos del resto? - preguntaba aquella muchacha estando de pie y con bastante seriedad.

- Créeme, será fácil de distinguir- decía el anciano en respuesta con un tono más tenebroso - por último, recuerden el lema- el héroe hizo una pequeña pausa para comenzar a levantar su puño al cielo - ¡Plus Ultra! - esto último lo decía casi todo el auditorio al unísono mientras el viejo héroe apuntaba y miraba hacia arriba, Midoriya era el único que no lo dijo y miraba a su alrededor extrañado.

- ¿Plus Ultra? ¿Será el lema de la escuela? - se preguntaba el muchacho.

Después de eso los aspirantes fueron guiados a varios sitios, a Midoriya lo dirigieron hacia una especie de ciudad amurallada, donde lo dejaron justo enfrente de una gran puerta de metal que permitía el acceso a dicha ciudad, ahí se encontró otra vez con Iida, la cual se le acercó.

- Vaya, también estamos en el mismo grupo, que suerte - decía la chica con gran felicidad llamando la atención del chico, el cual dejo de ver aquella gigantesca puerta y volteó la mirada hacia ella.

- Sí, tienes razón- respondió con alegría Yagi.

- Por cierto ¿Piensas usar esos cuchillos como arma? - Iida se mostraba confundida, mientras que Yagi observo los cuchillos que tenía en ambas manos - ¿No piensas usar tu particularidad?

- Bueno...- Midoriya había visto detrás de Iida a una persona que se le hacía conocida, por lo que dirigió su foco de atención hacia aquella persona, la chica al darse cuenta de esto volteó detrás de ella y vio que su amigo dirigió su mirada hacia una muchacha, con cabello corto, negro y liso y que vestía un conjunto deportivo similar al de Iida; el joven identificó a esa chica como la misma que le había hablado hace unas noches y no podía creer lo que veía.

- Espero que no estés aquí solo para buscar mujeres, Yagi – decía Iida con el mismo tono serio de la última vez, teniendo los brazos cruzados y una mirada que imponía mucho, Midoriya intentó no dejarse intimidar y explicarle la situación, pero no pudo ocultar su nerviosismo.

- Te equivocas… no estoy aquí por eso, es solo que creo que conozco a esa chica.

- Más te vale, no dejaré que profanes de esa manera está respetable prueba.

- Te digo la verdad, mí único objetivo es pasar esta prueba…- justo cuando decía eso, la voz de Present Mic volvió a sonar.

- Bien, la prueba está por comenzar, todos reúnanse cerca de la puerta que tienen delante- los aspirantes hicieron caso a las indicaciones y al llegar empezaron a prepararse, mientras algunos se tronaba los nudillos y cuellos, otro dejaban que su particularidad saliera a la luz, Iida se preparó como si de una carrera se tratara y Midoriya solo cerraba sus ojos y respiraba profundamente, todo esto mientras aquel anciano estaba haciendo una cuenta regresiva desde el 10, por lo que al llegar al 0, la puerta se abrió y todos los aspirantes entraron energéticamente.

Midoriya se vio abandonado por los demás aspirantes y rápidamente les siguió el paso, al encontrarse dentro de las calles de la ciudad vio los restos de los diferentes robots, el joven entró en pánico y volteando a ver a cada lado, visualizó un grupo de estas máquinas y con un cuchillo en cada lado corrió hacia un robot, al acercarse lo suficiente y preparándose para saltarle encima, aquella máquina explotó dejando al muchacho sorprendido y muy confundido, entonces una persona se materializó delante suyo.

- ¡Oh! ¿Por qué tienes esa cara? Parece que viste un fantasma- esa persona era una chica, que tenía un pelo cían corto con un fleco peinado hacia su derecha y que parecía tener un tono de piel azul, pero su cuerpo parecía estar transparente, Midoriya podía ver un poco a través de ella -bueno, nos vemos- decía aquella muchacha mientras se alejaba flotando a gran velocidad; Midoriya, ahora más confuso que antes, siguió su camino lentamente.

Transcurridos unos 30 minutos, nuestro protagonista había logrado juntar 27 puntos, entonces visualizó a aquel robot que le permitiría acumular 30 puntos, el muchacho se abalanzó sin pensarlo 2 veces hacia su objetivo, el joven corrió directamente hacia el robot, el cual le intento acertar un derechazo, Midoriya se paró en seco, dio un salto hacia atrás, esquivando perfectamente el golpe, volvió a dar un salto pero está vez hacia adelante y con el cuchillo de su mano derecha puesto frente de él, acertándole un golpe justo en el gran ojo que tenía aquella máquina, provocando que está última dejara de funcionar y logrando así acumular los 30 puntos; mientras Midoriya sacaba su arma del robot vio como los aspirantes a su alrededor corrían hacia su derecha, el joven no entendía muy bien lo que pasaba pues todos pasaban de largo despavoridos, entonces el muchacho decidió voltear hacia el lugar de procedencia de tanta gente, con la sorpresa de encontrarse a un robot gigantesco, de un tamaño semejante a los dos edificios que tenía a los lados, de color verde oscuro de forma humanoide, con 6 ojos en la cabeza, posicionados de manera vertical y divididos en 2 columnas, el muchacho entendió que se trataba del robot que no valía ningún punto; sorprendido, el joven empezó a bajar la mirada y vio como una persona le hacía frente a aquel coloso de metal, el muchacho pudo distinguir a la persona dándose cuenta que era la chica con la que había entablado una conversación hace varios días frente a la estatua de All Might, el comenzó a dar unos pasos hacia atrás sin dejar de ver al gigante metálico y poniendo en duda la cordura de la chica, la cual con una explosión proveniente de ambas manos se empezó a elevar hasta la cabeza de semejante pedazo de metal, el robot le propicio un golpe a la joven, estampándola contra el edificio que tenía a la derecha; el robot siguió su camino arrasando con todo a su paso, entonces del edificio se escuchó un estadillo e inmediatamente después voló un trozo de concreto hacia el coloso, logrando que éste se abollara en su costado derecho, tras pedazo de concreto le siguió la muchacha que salió disparada tras una gran explosión, a gran velocidad y con su mano izquierda abierta hacia adelante golpeó al robot en el hombro y posteriormente creo una explosión en dicha mano, logrando así que el brazo derecho de aquella máquina se desprendiera del cuerpo y la chica volara en dirección contraria, pero este logro le duro poco puesto que el robot ya había preparado su brazo restante para golpear a la muchacha desde arriba, esta intento amortizar el golpe cubriéndose con ambos brazos, la fuerza del impacto la envío contra el suelo; Midoriya, que había presenciado todo, comenzó a temer por la salud de la muchacha.

- ¿Debería hacer algo? - se preguntaba nervioso y temeroso – Vamos, se supone que quieres ser un héroe, eres un héroe ¿Por qué dudas ahora? ¿Qué es a lo que le tienes miedo? - en la mente del muchacho evocaron imágenes de muchos rostros, viéndolo con firmeza y desaprobación, pero mientras en su mente pasaba esto, sus pies puños comenzaron a apretarse y sus piernas comenzaron a moverse. - ¿Qué estoy haciendo? Mis piernas se mueven solas - pensaba el muchacho mientras corría lo más rápido que podía intentando salvar a aquella chica desconocida.

Cuando la muchacha estaba a punto de impactar en el suelo Midoriya extendió sus brazos y cerro sus ojos, instante en el cual una imagen efímera de un cachorro le llego a la mente, la chica se había frenado en seco y se encontraba levitando a pocos centímetros del suelo, el joven se encontraba con los brazos extendidos a un lado de la misma pero sin llegar a tocarla, de hecho, estaba a unos 15cm de ella, el joven suspiro de alivio, bajó sus brazos llevándolos hacia su costado y chica comenzó a descender hacia el suelo lentamente, permitiéndole a esta ponerse de pie, el joven dio unos pasos hacia el coloso que allí seguía, la muchacha una vez se había dado cuenta que fue Midoriya quien la había salvado preguntó - ¿Qué estás haciendo? ¿Acaso no viste lo que me pasó?; La muchacha mientras decía esto extendió su brazo derecho para intentar detener al joven, pero siendo en vano, su brazo se encontraba fracturado y cualquier movimiento le generaba dolor.

- Confía en mi - decía el muchacho, irónicamente, sin confianza en su voz, entonces dirigió su mirada hacia el robot y manteniendo su posición se empezó a escuchar el crujido de un metal, el cual provenía del gigante, todos los aspirantes al escuchar este estruendo se pararon en seco y voltearon a ver hacia el coloso metálico, el cual parecía que estaba temblando, los edificios que tenía a cada lado tampoco se salvaron, de la nada todas las ventanas que quedaban intactas se comenzaban a romper, después de estar así unos 5 segundos, el gigante se empezó a abollar y comprimir hacia su centro, Midoriya seguía en su posición y también se encontraba temblando, para cuando el robot se comprimió completamente, fusionándose con algunas partes que también habían volado de los edificios de alrededor y convirtiéndose en una esfera, el joven se mostraba cansado y con dificultad para respirar, además le sangraba la nariz en gran cantidad, entonces se desmayó cayendo al suelo, al igual que la pelota metálica que ahora era aquel robot. Los demás estudiantes se quedaron sorprendidos al ver tal espectáculo, la muchacha que había salvado Midoriya se lamió el brazo, se levantó y corrió hacia donde estaba el joven.

- ¿Estás bien? - preguntaba la chica mientras levantaba a Midoriya, al darse cuenta de que este se había desmayado lo cargo en brazos y salió corriendo de allí; mientras tanto se escuchaba desde los altavoces la voz característica del viejo héroe.

- El tiempo se ha acabo, la prueba ha finalizado, gracias por su participación y esperemos que hayan salido bien y que obtengan un lugar en esta escuela, ahora vayan a sus casas y esperen a que se les otorguen los resultados- y con esto último los aspirantes, aún atónitos por lo he acababan de ver regresaron a la normalidad y comenzaron a dirigirse hacia la salida del lugar.

Negro, una habitación pintada en negro era lo único que se podía ver.

- D-donde estoy- se preguntaba Midoriya - ¿Cómo llegué aquí? - mientras las preguntabas rondaban en su cabeza e intentaba mantener la calma una voz infantil comenzó a sonar desde su espalda, era una voz de un niño, similar a la suya.

- Oye, ¿Qué haces aquí? - el joven asustado se dio media vuelta para ver a aquella persona que la hablaba, al dirigir su mirada se fijó que aquel infante se trataba de él mismo cuando era niño, de pequeña estatura, algo subido de peso y con cabello revuelto, con dos característicos mechones al costado de su cara, con una playera blanca que tenía cosida la máscara del traje de su padre y unos pantalones negros - ¿No me escuchaste? Te lo repetiré ¿Qué haces aquí? - seguía preguntando con inocencia su versión infantil; el joven extrañado y asustado se intentó acercar a su otro yo, pero cuando dio el primer paso la expresión de curiosidad del niño cambio a una de miedo.

- ¿Qué haces? - preguntaba una misteriosa voz infantil femenina, el corazón del joven se empezó a acelerar, pero aun así no paro de avanzar - ¡Déjalo!- gritaba la misteriosa voz, Midoriya avanzaba con mucho miedo pero algo le impedía parar, hasta que al llegar a su otro yo a este se le rompió el cuello, su cabeza cayó al suelo y un chorro de sangre brotaba del cuello, el joven con gran terror en el cuerpo se empapó de sangre y como si fuera algo natural, instintivo, se miró las manos, cubiertas de sangre, dándose cuenta que portaba su traje de héroe, la habitación se tornó de rojo, un grito salió de la cabeza decapitada en el suelo, la misteriosa voz gritaba el nombre del muchacho, Yagi se despertó.

- ¿Qué fue eso? - fue lo primero que se le vino a la mente en cuanto abrió los ojos con rapidez, pero sin sobresaltarse, un dolor de cabeza punzante obligó al joven a regresar a la realidad, cuando al fin estaba en sus cuatro sentidos se dio cuenta que se encontraba en una habitación de hospital, una pequeña habitación cuadrada de unos 80 metros cúbicos, el joven se encontraba en una cama típica de aquellos lugares, una sábana color verde azulado, una almohada, que no era muy cómoda pero cumplía la función de descansar la cabeza, a su izquierda, el joven tenía una cortina que separaba probablemente su cama de otra que se encontraba al otro lado de la misma, a su izquierda estaba un taburete con una flor casi marchita y un florero de un color muy llamativo, un morado tirando más a azul y del mismo lado en la pared, pero más al frente del joven, se encontraba una puerta totalmente blanca con una pequeña ventana en la parte superior - Bien, pensemos ¿Qué quiero preguntar primero? ¿Dónde estoy?,¿Qué me pasó? O ¿Quién es usted? - pensamos el joven sin moverse y manteniendo la mirada fija en la persona de bata que estaba sentada en una silla giratoria de espaldas frente a un escritorio enfrente del muchacho, entonces la persona se dio la vuelta.

- Vaya, parece que ya despertaste- dijo seriamente aquella mujer con bata, pelo recogido en un moño y mirada imponente; el joven solo movió su cabeza de arriba abajo confirmando lo que dijo la señora y mientras esta escena se desarrollaba la antes mencionada puerta se empezó a abrir.

- ¡Ya me voy, madre! - decía aquella muchacha que entraba a la habitación de espaldas, centrada en su totalidad en meter sus cosas a la mochila tipo bolso color beige que llevaba - ¡Oh! Ya despertaste- expreso aquella chica al dirigir su mirada hacia Midoriya; poniéndose su mochila y acercándose hacia el joven la muchacha le dijo un poco contrariada y con un tono bajo – G-gracias por... evitar que... muriera- la muchacha se había agachado a la izquierda de la cama de Midoriya.

- Se dice: muchas gracias por salvarme- fueron las palabras de la madre de la chica, que aún seguía sentada frente a su escritorio, la muchacha volteo a ver a su familiar un poco molesta.

- Lo importante es agradecer - expresado esto con un tono muy orgulloso; el joven aún extrañado solo se quedó viendo cómo se desarrollaba aquella escena.

- D-de nada- respondió el muchacho regresando al ambiente a la normalidad y llamando la atención de la chica.

- Por cierto, tú también deberías agradecerle, ella te trajo aquí y te curó - centrada en sus hojas la mujer le dijo esto al muchacho, el cual hizo caso a lo dicho por la señora, pero antes de que pudiera expresar alguna palabra se vio interrumpido por la muchacha.

- No tienes que agradecerme, es lo menos que puedo hacer a manera de pago por lo que hiciste por mí, así que mi deuda esta pagada - decía la muchacha conservando su tono orgulloso, en ese instante el dolor de cabeza volvió al muchacho, provocando que este demostrara molestia moviendo su cabeza un poco hacia la izquierda rápidamente y cerrando los ojos, llamando la atención de la mujer y de la muchacha.

- ¡Cierto! Qué bueno que regresaste - con estas palabras la mujer se levantó de su silla, metió su mano en el bolsillo derecho de la bata, saco un abate lenguas y con esto en mano se acercó a su hija – lame - le ordenó a su hija, a lo que esta obedeció y lamió aquel trozo de madera hasta dejarlo mojado; el joven estaba sorprendido y confuso por cómo se desarrollaban los eventos, entonces con el utensilio mojado la señora se acercó a Midoriya y le dio un golpe leve en la cabeza con ese instrumento para inmediatamente embarrarle la saliva - Con esto ya estarás bien, en unos minutos podrás irte - decía la doctora mientras regresaba a su escritorio. El joven se encontraba muy extrañado por toda la situación y le costaba procesar la situación, pero también comenzaba a sentirse mejor, la chica se volvió a parar y se dirigió a su mamá.

- Bueno, ya me tengo que ir, te veo en la casa- expresó la muchacha alegremente mientras se levantaba y corría a abrazar a su madre para posteriormente salir de la habitación, no sin antes su madre le dijera que tuviera cuidado, logrando que la señora despegará su vista de su escritorio e hiciera un suspiro que expresaba: "esta niña"; Midoriya todavía seguía anonadado por lo que presenció, seguía sentado en la cama agarrando la manta a la altura de su pecho y con una expresión de confusión total, para sacarlo de su trance la señora se paró de su escritorio, volteo a ver al muchacho y se le acercó.

- ¿Entonces eres Midoriya? - preguntó la señora con un tono calmado e intentando mantener cierta comodidad para el chico.

- S-sí, ¿Cómo lo sabe? - dijo el muchacho manteniendo la mirada fija en la señora, la cual le sonrió y respondió.

- Conozco a tu padre y tenía la sensación de que tenías que ver algo con él - Midoriya al escuchar esto volvió a su confusión, la mujer se rio por la situación - Bueno ese es un tema para otro día, tengo que decir que se ve el parecido entre tú y él, aparte del físico ambos no entienden los límites físicos de uno mismo, por lo que me veo en la obligación de decirte que si sigues llevando tu cuerpo al límite probablemente caigas en un coma y no puedo asegurar si saldrás de él, lo que acabas de hacer te genero un gran daño cerebral, que gracias a mi hija se pudo curar, pero no cuentes con esa suerte la próxima vez, si es que hay una próxima - al término de la explicación Midoriya dirigió su mirada hacia abajo demostrando que se sentía apenado y triste, mientras hacía esto, Yagi recordó una extraña situación donde jugaba con un pequeño perro, el muchacho no entendí muy bien porque visualmente recordó aquello, pero entendió que en aquella situación se sentía igual a ahora - En serio, el One For All no es algo para tomarlo a la ligera - Midoriya regresó de su trance al escuchar las palabras de la doctora, pero volvió a la confusión una vez más.

- ¿One For All? - preguntó el muchacho, provocando en la mujer una mueca de duda y sorpresa.

- ¿No sabes lo que es? - le respondió la doctora aún más confusa y sorprendida que el muchacho, a lo cual el joven movió su cabeza de lado a lado, la doctora se rasco la cabeza y fue a cerrar la puerta poniéndole el seguro y cerró todas las ventanas, agarró la silla de su escritorio, la volteo hacia el muchacho y suspirando se sentó - Bien, parece que tu padre no te explico esto, así que me toca a mí hacerlo, considéralo un favor por salvar a mi hija- decía la doctora en tono serio y dirigiendo su mirada hacia abajo, que posteriormente elevó poco a poco hacia Midoriya.

- Hace mucho tiempo alguien con la particularidad de pasar particularidades de una persona a otra fue dotado de este... - la mujer hizo una pausa para pensar – "don" gracias a su hermano, el cual podía robar las particularidades de quién quisiera, este "don" permite a la persona mejorar en gran medida su fuerza, All Might era poseedor del One For All y cuando conoció a tu padre le pasó la particularidad y probablemente tu padre te lo haya pasado a ti... así que tú eres el sucesor, portador del One For All y el encargado de detener al mayor villano de todos los tiempos: All For One - terminada la explicación, Midoriya hizo una pregunta.

- ¿Por qué específicamente a All For One?

- Porque él fue quien creó al One For All, su hermano fue el primer portador y él fue quien quería detener a su hermano, All For One

- Pero All For One fue encerrado hace tiempo, ya no puede hacer nada – respondió ingenuo y escéptico el joven.

- Que este encerrado no significa que no pueda volver, tienes que estar preparado para cualquier situación

- ¿Y si…? - en ese momento la doctora se levantó de su silla y puso su mano enfrente de Midoriya en señal que se callara.

- Lo siento, pero no estoy muy familiarizada con el One For All y sus razones de existir, solo se lo necesario y ni siquiera estoy segura de que sea todo cierto, si tienes alguna duda más tendrás que preguntárselo a tu padre, él sabe más que cualquiera de nosotros- dijo la señora lamentando no poder decirle más al joven mientras ponía de vuelta la silla a su lugar y quitaba el seguro de la puerta - Por cierto, ya te puedes ir, ya pasó el tiempo suficiente para que estés totalmente recuperado - Midoriya se paró de la cama, se puso sus zapatos, tomo sus cuchillos, los guardo en la mochila y mientras agarraba el pomo de la puerta se detuvo a hablar.

- Por cierto, mmmm, ¿Cómo sabe tanto del One For All?, Si ni siquiera yo sabía sobre él y por su forma de actuar antes, parece ser algo secreto - preguntó el muchacho nervioso y temeroso llevando su vista a la doctora y sin soltar en ningún momento el pomo; la mujer al escuchar esto, solito una pequeña risa.

- Conozco a Deku y lo he curado varias veces, además, mi esposo también sabe sobre ello, por lo que la combinación de estas dos cosas me hizo enterarme de lo necesario sobre el One For All - Midoriya, atento, dejo que la doctora diera su explicación y al término de ésta hizo otra pregunta.

- ¿Quién es su esposo? - a lo que la doctora volvió a soltar otra risa - Según tu padre, es su amigo de la infancia ¿Cómo lo llamaba?... ¡Ah sí! Kacchan - Midoriya se quedó con los ojos abiertos como platos por lo que le acababan de decir, pero fácilmente lo asimilo.

- Bueno, gracias por atenderme, explicarme sobre… lo que soy y por responder a mis preguntas- dijo el muchacho aún un poco confundido y escéptico por lo que se suponía que debía ser y salió de la habitación. Mientras el joven se alejaba de la habitación, la doctora se estiró en su silla, soltó un suspiro y dijo en voz alta, aunque más que nada para ella misma – Si se lo ibas a heredar ¿Por qué no se lo dijiste?

El joven recorría un largo pasillo que lo dirigía a la salida de la institución, se encontraba exhorto en sus pensamientos y no paraba de darle vueltas a un asunto en específico - ¿Derrotar a All For One? No me creo capaz de hacer algo así, solo soy alguien sencillo y común ¡típico! podríamos decir, ni siquiera puedo controlar bien mí particularidad, si no me atormenta un recuerdo del cual, irónicamente, no recuerdo, me estoy casi muriendo al utilizarlo ¿Qué clase de héroe soy? - pensaba sin cesar el muchacho hasta que vio a la lejanía a una figura, lo cual alimento su curiosidad y miedo, por lo que decidió continuar caminando sin darle mucha importancia hasta poder distinguir la misma, la cual se trataba de una persona, con pelo negro peinada con una cola de caballo, se encontraba de espaldas y con una capa color amarillo que tapaba el resto del cuerpo, el joven no le dio mucha importancia - ¡Oh! Un maestro- pensaba el joven volteando la vista hacia abajo pero cuando volvió a voltear hacia donde se encontraba aquella persona, está había desaparecido, el muchacho, muy confundido, se quedó mirando el lugar donde se suponía que debería estar aquella persona, de repente una mano le tocó el hombro a Midoriya, provocando que este soltara un grito por el susto y se llevará las manos a su costado para "abrazarse a sí mismo", al dirigir su mirada hacia donde estaba aquel que lo había asustado se dio cuenta que era Iida.

- Perdón, no quería asustarte- dijo la muchacha sorprendida, avergonzada y con la mano izquierda contraída a hacia su pecho.

- Está bien Steel- dijo el muchacho tranquilizándose y recuperando la compostura.

- Solo quería saber cómo te encuentras- continuaba la muchacha tranquilizando el ambiente - Vi cómo te llevaban a la enfermería durante el examen, quería saber si te había pasado algo grave pero no me dejaron entrar… bueno, me alegro que ya estés bien- decía Sakura con un tono preocupado.

- Sí, sobre eso…- Midoriya expresó aquello llevando su mirada hacia el suelo - Digamos que me esforcé demasiado… pero lo importante es que ya me encuentro bien- dicho esto último con gran ímpetu y emoción para no preocupar a su amiga, la cual se limitó a dar una leve sonrisa de alivio.

- Bueno, vámonos, todavía tienes que ponerme al tanto de cómo está tu familia- dijo la muchacha recuperando su tono serio pero alegre característico, por lo consiguiente ambos jóvenes siguieron caminando por el pasillo hasta salir a la entrada de la institución, despedirse uno del otro y dirigirse cada uno a su respectivo hogar.

Al llegar a su casa, a su solitaria casa, el joven dio un suspiro, pero uno que representaba inconformidad, disgusto, decepción y sin más se dirigió a su cuarto, dejo su mochila en un escritorio alargado, que le llegaba a la cintura; se cambió y se recostó en su cama perdiéndose en el monótono color blanco del techo - ya solo queda esperar - pensó el muchacho antes de intentar dormir.

Mientras tanto, en la comisaria del centro de la ciudad, la comandante Kirigiri estaba parada sin su gabardina azul enfrente de su escritorio, donde se encontraban varía documentación, con esos papeles intentaba resolver el motivo de una serie de incidentes que habían pasado recientemente, entre ellos está el resurgimiento y auge de los villanos con particularidades y la explosión de una bomba en la ciudad -¿Por qué de repente sucede esto, se supone que ya había paz, no entiendo, debe de haber una conexión, algo - pensaba la General, totalmente estresada y con su mano derecha en la frente; se alejó del escritorio, se dirigió hacia una ventana que tenía detrás y mirando hacia afuera teniendo las manos en la espalda, respiró hondo y se dijo a si misma - cálmate Kirigiri, resolverás todas estas dudas ¡Eres capaz de hacerlo!- entonces, ya con la moral repuesta, Kanna se acercó otra vez a su escritorio - Empecemos a descartar a culpables… obviamente no son aquellos que han generado problemas en el pasado, siguen encerrados en el Tártaro con vigilancia continua, así que debe ser alguien nuevo, alguien a quien no conocemos- pensaba la general mientras miraba alrededor suyo, pero continuamente en una pared donde se encontraban varias fotos y noticias de hace varios años - Si tan solo esos villanos que hemos atrapado hace poco dijeran algo…- pensó con furia la mujer mientras se sentaba repentinamente en la silla, acción que provoco que su mano derecha arrastrará y tirara algunas fotos, entonces tras soltar un suspiro recogió las imágenes, entre ellas observo una donde estaba Yagi a la lejanía y con su traje puesto - Él… él tiene que saber algo- al pensar esto la mujer recobro la compostura, se acercó a un perchero que tenía a su izquierda y dónde se encontraba su gabardina, se la puso y salió de su despacho.

Kirigiri llegó a la recepción de la comisaría, vio a su alrededor y al divisar a un oficial se le acercó -Ha habido algún tipo de incidente últimamente- dijo la mujer a su subordinado.

- ¡General! - respondió el oficial poniendo su mano en la frente haciendo un saludo militar, pero con un tono de familiaridad - Últimamente no se ha presentado nada, lo cual es bueno, lo último fue la explosión en la ciudad- La mujer escuchaba esto con atención y cuando terminó le dio las gracias y se marchó, salió del edificio y se dirigió a su auto; mientras conducía seguía pensando en el culpable de aquellos atentados y mientras esperaba en un semáforo la general sintió como si de repente el tiempo se parara, pero que duró muy poco, apenas unos segundos, un escalofrío recorrió el cuerpo de la general, el semáforo se puso en verde y Kirigiri siguió su camino sin darle mucha importancia a lo anteriormente sucedido, entonces se escuchó desde su radio: "a las unidades cercanas al distrito Hosu, un edificio se encuentra en llamas, no se sabe bien las causas del desastre… nos informan que ambulancias y bomberos ya han sido llamados…" Kanna, que se encontraba cerca, decidió ir al lugar.

La general llegó a la escena, salió de su auto y rápidamente se acercó al oficial más cercano - ¿A llegado algún héroe? - el oficial sorprendido respondió rápidamente.

- N-no señora- entonces la mujer mostró inconformidad, sobrepasó una barricada que habían puesto y acercándose lo más que podía y se permitía del edificio, Kanna comenzó a sentir mucho calor y a sudar en exceso por lo que se quitó su gabardina rápidamente dejándola en el suelo, levanto sus brazos, se quitó sus guantes y empezó a usar su particularidad al máximo. Escuchando los gritos de las personas y sintiendo el latido de sus corazones, Kirigiri se dio cuenta que quedaban tres seres vivos dentro del edificio, sudando mucho gritó que quedaban, lo que ella suponía, 3 personas, logrando que unos bomberos entrarán rápidamente al edificio mientras que la mujer regreso a su auto a recargarse y con la mano derecha se empezó a abanicar, observo a uno de los oficiales y le ordeno que le trajeran una bolsa con hielo.

Con todo este caos, que los policías y bomberos lograban contener lo más que podían, unos héroes hicieron acto de presencia - Vaya que si es un gran incendio- se escuchaban estás palabras provenientes de una voz femenina que sea acercaba hacia la zona corriendo - ¡Uravity!- dijo un niño que se encontraba en la escena, pero dentro del límite seguro y permitido para las personas; Kirigiri volteo hacia la derecha, que era la dirección de donde provenía aquella voz, encontrándose a una mujer con una especie de tiara gruesa que en los laterales tenía pegadas unas antenas planas en forma de triángulo, su cuerpo estaba cubierto por una licra o neopreno negro con una pechera, brazales, falda y botas muy gordas, todas de color rosa, incluido la tiara, su cabello de color castaño peinado en un estilo de tazón que le llegaba a los hombros y que en la parte frontal tiene dos mechones, uno a cada lado de su cara, que le llegaban al pecho.

- ¿Por qué se tardaron tanto? - dijo aquella mujer con un tono de enojo y casi regañando a los héroes aun recargada en el auto y sosteniendo una bolsa de hielo en su cuello.

- No estábamos muy cerca- dijo la acompañante de Uravity, la cual era una mujer con un traje de rana, pero con un estilo y confección para darle agilidad, pues pareciera que estuviera echo de algún material que se pega a la piel, logrando así que la prenda no genere incomodidad, en su cabeza tenía un casco, que parecía el de un ciclista, de color verde con unos grandes goggles -intentamos llegar lo más rápido que pudimos pero no tenemos ningún medio para llegar rápido, ribbit- dijo aquella mujer rana enfatizando en las letras y sílabas guturales, al igual que volviendo guturales aquellas que no lo eran, dando la sensación de ser una rana de verdad la que hablaba.

- Está bien Floppy y Uravity, el punto es que ya están aquí, así que salven a las 3 personas que están dentro- dijo Kirigiri en forma de orden, pero dando pausas entre palabras pues todavía estaba muy acalorada.

- ¿Te encuentras bien? - preguntó Uravity.

- Estoy bien, vayan y hagan lo suyo- entonces ambas mujeres se acercaron al edificio, Uravity se acercó más que su compañera hasta tocar el edificio, el cual empezó a cubrirse de un aura lila.

- Creo que con esto evitaremos que haya muchos escombros- con esfuerzo Uravity dijo estas palabras.

- ¿Sabe dónde se encuentran específicamente las personas, ribbit? - pregunto Floppy dirigiendo la mirada hacia Kirigiri.

- Dos de ellas se encuentran en el segundo piso y la tercera en el tejado- respondía la general con dificultad, a lo cual la mujer rana salto desde el suelo a una pared del edificio, la que menos en contacto con las llamas se encontraba y desde allí dio otro salto en vertical para alcanzar el tejado, para inmediatamente sacar su lengua, la cual es tan larga como la de una rana, enrollarla en una antena y jalarse a sí misma, como si de un gancho se tratara, para poder poner los pies en el tejado. Floppy peinó la zona con su mirada para visualizar donde se encontraba aquella persona que según Kirigiri se encontraba atrapada, dándose cuenta que realmente se trataba de un gato; rápidamente Floppy agarró al felino y dio un salto para volver al suelo, dejando al gato en el piso Floppy volvió a dar un salto pero está vez en dirección a una ventana del segundo piso y donde parecía que el fuego no había llegado, logrando su cometido, estando de cuclillas en el marco de la ventana la mujer observo que el piso estaba casi destruido, solo se encontraban las vigas para soportar el peso de la habitación; la heroína decidido caminar por una de estas vigas, la que más cercana conectaba a la puerta, mientras daba sus pasos examinaba la zona para poder evitar dar un mal paso y caer al piso de abajo, pero avanzados unos cuantos centímetros la mujer empezó a sentir que no podía respirar, por lo que se quitó el guante derecho y se llevó la mano al cuello.

- Este calor está haciendo que me seque- pensaba la mujer mientras intentaba dar unos cuantos pasos, pero al dar el segundo, sus fuerzas de vieron mermadas, ya no quedaba humedad en la habitación, las llamas lo habían consumido casi todo y la heroína cayó a la viga, empezando a desmayarse intento arrastrarse hacia la ventana por la que había entrado, pero no pudo alcanzarla, se desmayó antes de siquiera poder poner su mano en el marco, el humo y las llamas estaban aumentando en la habitación, poniendo en peligro la vida de la heroína.

Pasaron varios minutos y Floppy no salía del edificio, algo que Uravity notó como extraño, entonces rápidamente se acercó a un camión de bomberos que intentaba sofocar el fuego, la mujer con mucho esfuerzo y con nauseas dijo a los bomberos: "apunten hacia allá" señalando hacia la ventana donde se había metido su compañera, los bomberos se miraron entre si extrañados.

- ¡Rápido! - Gritó la heroína con desesperación, los bomberos hicieron caso y rápidamente apuntaron la manguera hacía la ventana, tras el agradecimiento de la mujer volvieron a apuntar hacia el lugar original al que estaban apuntando intentando apagar por completo el fuego.

-Espero que eso sea suficiente- pensaba la mujer mientras observaba con preocupación la ventana.

Afortunadamente esto bastó para mojar a Floppy y apagar las llamas que tenía a su alrededor, la mujer ya tenía otra vez la fuerza suficiente para levantarse y continuar con la búsqueda de las personas. El ambiente era más húmedo de como estaba antes por motivos obvios, lo cual permitió que la heroína andará sin ningún problema por el cuarto y sus próximos alrededores, la mujer se dirigió a la puerta que daba al pasillo dándose cuenta que este mismo se encontraba en llamas y era muy difícil pasar a otros cuartos.

- Tendré que buscar un método alternativo, quizás pueda ir saltando por las paredes- pensó Floppy dirigiendo su mirada a varios puntos del pasillo, mientras ella pensaba, desde el fondo izquierdo del pasillo se empezó a escuchar un llanto, mientras que por la derecha una mujer pedía ayuda -Deben de ser las otras 2 personas ¿Por qué tenían que estar en habitaciones diferentes? - la heroína no sabía bien por cual ir primero, así que sin pensarlo salto a la pared que tenía enfrente y que no estaba en llamas y desde allí salto en las paredes del pasillo hasta llegar a la puerta de la habitación en donde se escuchaba el llanto de un bebé, Floppy se paró enfrente de la puerta evitando el fuego alrededor de esta, la abrió de una patada y al entrar al cuarto pudo ver en el centro de la habitación, inmutable pero rodeada por las llamas, una cuna, que extrañamente no mostraba signos de haber sido alcanzada por el fuego, la heroína de un salto se posó sobre la cuna y de donde provenía el llanto, para su sorpresa no se encontraba ningún bebé, era una grabadora que reproducía en bucle el llanto del infante y que con el ruido de afuera y el de las llamas consumiéndolo todo parecía el llanto de un bebé real.

La heroína, sorprendida y confundida por lo que se encontraba en la cuna, escuchó el crujir del techo, indicando que este se caía, así que ella examinó rápidamente la habitación y visualizo que al fondo de esta misma se encontraba una ventana que daba a un callejón, entonces Floppy salto encima de una de las llamas que rodeaban a la cuna para acercarse a dicha ventana, después de su primer salto se acercó lo suficiente para abrir su vía de escape, tenía que hacerlo rápido pues le caían escombros en llamas provenientes del techo que ya se había roto completamente, forcejeando unos segundos la heroína logro abrir la ventana y con un último salto salió de aquel infierno; pegada en la pared del edificio de enfrente la heroína miro como el cuarto del que había salido era devorado completamente por el fuego.

Floppy volvió a la parte delantera del edificio, donde se encontraba todo el bullicio y su compañera, a la cual se acercó y está última se percató de que Floppy volvía.

- Me alegra que estés bien…- exclamo aliviada la heroína - ¿No se supone que tenías que rescatar a dos personas más? - dijo Uravity viendo a su compañera sola.

- Los busqué, pero uno se trataba de una grabadora y por ir a por ese señuelo me quedé encerrada en la habitación sin poder volver e ir a por la persona- dijo Floppy con su característica voz y con un tono muy tranquilo, Kirigiri escuchó lo que las heroínas hablaban y aun sudando, aunque con su bolsa de hielo colgada desde el cuello se acercó a las mujeres - ¿Era una grabadora? ¡Imposible! Yo sé que era un ser vivo- reclamo Kyoko con seriedad.

- Pues eso fue lo que encontré, quizás te confundiste- respondió con tranquilidad Floppy.

- Eso es imposible, no me pude equivocar

- Está bien, algunas veces uno se equivoca- dijo Uravity dirigiéndose a Kirigiri con seriedad, pero manteniendo un ambiente amigable - Solo espero que la persona restante este bien- la mujer dirigió su mirada hacia el edificio.

- Es verdad, tengo que ir a por la persona restante- exclamó Floppy mientras daba un salto para intentar ir otra vez dentro de la construcción, pero justo cuando pasaba eso los bomberos salieron del edificio con una mujer, la heroína entendió que aquella mujer se trataba de la persona que todavía quedaba dentro del edificio. Kirigiri no dejaba de pensar en lo que ella detecto y recordaba en cada instante esas sensaciones para llegar a la misma conclusión, había dos personas todavía en el edificio y todavía podía sentir a alguien dentro de este mismo.

El fuego ya se había extinguido, el edificio tenía una fachada muy quemada, el interior estaba peor, Kirigiri volteó a ver al edificio buscando a aquella cosa que producía signos de vida, pero lo único que sintió fue una sensación similar a cuando estaba en su auto esperando a que el semáforo cambiará, otro escalofrío recorrió su cuerpo, pero esta vez este escalofrío fue más largo e hizo que las personas de alrededor de fijarán en Kirigiri.

- ¿Te encuentras bien? - preguntó Uravity extrañada acercándose junto con su compañera Floppy.

- Si, no es nada… solo fue una extraña sensación- Kirigiri respondió arrodillándose y temblando un poco - Tráiganme mí gabardina – ordenó la comandante a cualquier policía que escuchara, le dio la bolsa de hielo a otro policía y cuando recibió su gabardina dejo de temblar, entonces la mujer que habían rescatado se acercó a las heroínas.

- ¿Rescataron a mí bebe? - dijo la señora con las ropas quemadas en algunas partes y con la cara llena de hollín, las heroínas, al escuchar eso, sintieron como si el estómago se les encogieron e igual que Kirigiri un escalofrío recorrió su cuerpo, se mostraron una a la otra y con una clara expresión de miedo y confusión se acercaron a Kirigiri y Uravity le susurró.

- ¿Queda alguien en el edificio? - Kirigiri volteo confundida.

- No, ya no queda nadie vivo allí- Uravity confirmo sus miedos y se volvió hacia la mujer rescatada.

- N-no encontramos ningún bebe- dijo la heroína de manera lenta y esperando lo peor, la señora se empezó a alterar, comenzó a gritar y exigir a las heroínas que le trajeran a su hijo, con lágrimas en los ojos se acercó a Kirigiri - Por favor, tiene que estar ahí, búsquenlo- Kirigiri no entendía bien la situación.

- Señora, en ese edificio ya no queda nadie- le respondió Kirigiri intentando calmarla y lo más asertivamente que podía.

La señora cayó al suelo de rodillas, se llevó las manos a la cara tapándose los ojos, la mujer se encontraba llorando y sollozando, reclamándose a sí misma por no poder hacer nada para salvar a su hijo, por ser tan débil y no tener una particularidad con la cual ayudar, todas las personas de alrededor estuvieron expectantes observando incomodos y con tristeza a la señora, un silencio lleno la escena hasta que desde el lado izquierdo del edificio y de donde se encontraban todas las personas y cuerpos de oficiales llegó alguien.

- ¡¿Alguien perdió un bebé?!- se escuchaba desde aquel lugar una voz con un tono de preocupación, todos en los alrededores voltearon a ver, para encontrarse al dueño de las cede de damnificados, Jorge, el cual tenía en sus brazos a un bebé - Me encontré a este pequeño en la calle, estaba en una cesta en la banqueta ¿alguien sabe de quien es su madre o padre? - la señora se paró lentamente, secándose las lágrimas y dirigiendo su mirada hacia Jorge, al observar que el hombre tenía entre sus brazos a un bebe, el cual identifico como el suyo, la mujer esbozó una sonrisa y de inmediato corrió hacia el hombre.

- Muchas gracias, es mi hijo- dijo la mujer mientras agarraba a su hijo y lo ponía en brazos gentilmente y con mucho cariño.

- Me alegro mucho que haya encontrado a su madre- le respondió dio aquel hombre extranjero, Uravity también se acercó.

- Gracias, estábamos preocupadas por él, que bueno que lo encontraras- le agradeció la heroína al hombre.

La mujer y su hijo fueron llevados por Kirigiri con su cuerpo de policías a una zona donde se encontraban los otros inquilinos del destruido edificio; la prensa ya había arribado al lugar, así que las preguntas comenzaron a inundar el ambiente de las heroínas y de Jorge; ¿Qué fue lo que pasó? ¿Lograron salvar a todos? ¿Acaso es esto otro eslabón más dentro de la cadena de sucesos que empezaron recientemente y están por continuar? ¿Acaso no había más héroes?, Fueron algunas de las preguntas que confundían en gran medida a las heroínas; Jorge intento responder a sus preguntas.

- Cálmense, es igual quien o que provocó esto, confío en que lo héroes puedan detenerlos, nos han demostrado siempre que pueden con todo, no creo que sea la excepción; así que los invito a que confíen en ellos y a mantenerse calmados, ellos serán la luz dentro de toda esta oscuridad - aunque Jorge dijo esto las preguntas siguieron llegando y las heroínas no podían responder debido a que otra pregunta reemplazaba a la anterior ya que se encontraba aproximadamente 20 periodistas alrededor de estos tres personajes. El círculo de gente que los rodeaba se volvía asfixiante para los tres, entonces Kirigiri volteo a ver al lugar donde se encontraban y caminando hacia allí exclamó: ¡Ya fue suficiente! Tenemos que despejar la zona e iniciar con las investigaciones, cualquier pregunta será resuelta mañana, por hoy fue todo, ahora márchense; con estas palabras los periodistas se dispersaron a regañadientes.

- Muchas gracias…- dijo Uravity soltando un suspiro, pero mientras decía esto se daba cuenta de algo - Creo que no te he preguntado ¿quién eres? - Uravity decía esta afirmación avergonzada a lo cual Kirigiri respondió con una sonrisa.

- No te preocupes, me llamo Kirigiri Kanna, soy la general de la policía del país, por cierto, ya pueden retirarse, nosotros nos encargaremos del resto- estás palabras complementaron su respuesta, transformando su sonrisa en un semblante más serio se dio media vuelta y se acercó al cuerpo de policías; acto seguido Jorge se despidió y se fue de la escena por una calle que tenía enfrente, ya solo quedaban las heroínas frente al edificio con la fachada totalmente negra acompañadas por las luces de los autos de los policías y con la luna en el punto más alto para dejar, de igual forma que Jorge y Kirigiri, la escena.