Capítulo 4: Iniciación al heroísmo


Era de madrugada, el sol todavía no salía, las calles seguían iluminadas por las farolas, Midoriya se encontraba durmiendo en su silenciosa habitación hasta que aquel ambiente tranquilo fue destruido por la alarma que tenía el joven en su celular, haciendo que este despertará pero de manera tranquila, como si ya solo esperara que sonara el aparato; se levantó de la cama pensando en los resultados de su examen, habían pasado 5 semanas desde que aplicó el examen y ese mismo día los resultados serían enviados a los estudiantes. Manteniendo una actitud tranquila y despreocupada bajo a la cocina a hacerse su desayuno, al término de éste, volvió a su cuarto y se quedó allí durante todo el día, era sábado así que no tenía intenciones de salir de su casa, prendió la tele y allí vio un poco las noticias - llevan mucho tiempo con el mismo acontecimiento ¿Acaso no pueden poner algo nuevo? - se preguntaba el joven a sí mismo, pero sin cambiar el canal escuchó atentamente: después de semanas desde al incendio del bloque de departamentos la policía aún no ha logrado conseguir un culpable de aquel incidente, se ha intentado contactar con los héroes implicados en este caso, al igual que se ha intentado hablar con la general, pero no hemos obtenido ninguna respuesta, pero se especula que aquel culpable debe ser un villano… en ese instante Midoriya apagó la tele, se recostó en su cama y miró su techo perdiéndose en sus pensamientos - ¿Así era la sociedad antes de All Might?... ¿Por qué hay tanto villano sí mi padre sigue haciendo su trabajo?... ¿Acaso los villanos dejaron de temerle a los héroes o los héroes empezaron a temerle a los villanos?... Debería de revisar si ingresé a UA- pensando en esto, el joven se paró en su cama, dio un salto hacia el suelo y bajo las escaleras hacia la sala parar salir e ir al buzón; enfrente del objeto, Midoriya mantuvo la calma, abrió el buzón y saco las cartas recién entregadas, pasó una por una hasta llegar a la correspondiente de UA, entró a su casa, dejo las cartas restantes en una mesa que tenían en la sala y poniéndose un poco nervioso abrió aquel sobre que contenía un pequeño cuadrado, que en realidad se trataba de una base de holograma, del cual comenzó a salir dicho holograma; en aquel "video" se podía ver al director, el cual era un pequeño animal de color blanco que no era de una especie en específico, podría ser un ratón, oso o gato, lo único que se podía tener en claro es que se veía bastante suave y tenía un traje formal color azul.

- Felicidades, fuiste admitido a una de las más prestigiosas academias de héroes de la nación, ve y cuéntaselo a tus amigos, a todo el que conozcas, pues se trata de una gran victoria, de muchas otras que tendrás como héroe - aquel peludo animal expresó esto con mucho entusiasmo y naturalidad que te daban ganas de hacer lo que él decía, pero Midoriya solo se quedó observando en silencio con una expresión tranquila y sería, pero en el interior sentía un poco de felicidad aunque también se esperaba este resultado, era como si él ya sabía que iba a ser admitido. Guardando el cuadrado electrónico en el sobre, dejo este último en la mesa con las demás cartas y regreso a su habitación; pasaron las horas hasta que su padre llegó al hogar, el joven escuchó el ruido de la puerta abriéndose y se decidió a salir de su cuarto, bajar las escaleras y contarle a su padre sobre esta noticia.

- Padre, fui aceptado en UA - dijo el muchacho cuando vio a su padre delante de la mesa revisando las cartas, el cual, al escuchar esto volteo a ver a su hijo rápidamente con una expresión de sorpresa que fue cambiando paulatinamente a una gran sonrisa y se acercó a felicitarlo.

- Yagi, no sabes lo feliz que me hace esto - dijo el señor a su progenie con un tono muy alegre, agarrándole el hombro izquierdo y estando de frente a el - ¡Irás a una de las mejores escuelas para los héroes, este será el primer paso importante dentro de tu historia como héroe! - seguía diciendo Deku con gran felicidad viendo directamente a los ojos de su hijo.

- Si, ja… el primer paso - respondió el muchacho evitando la mirada de su papá e intentando que la conversación llegará a algún lado, pero inmediatamente el silencio se apoderó de la habitación -Bueno, tengo cosas que hacer, nos vemos luego padre- en su intento de acabar con esa incomodidad el joven dijo esto y se dio media vuelta de regreso a su cuarto, su padre solo asintió y también volvió a las cartas.

El fin de semana pasó con tranquilidad y ya llegado el lunes, cuando Midoriya había llegado a la escuela se encontró con su amigo Shinsho, el cual estaba más emocionado de lo normal corriendo hacia su amigo.

- ¡Mighty!¡Mighty!¡Mighty! – gritaba con gran entusiasmo el joven para llamar la atención de su amigo, el cual volteó hacia donde provenía aquella voz - ¡Fui aceptado en UA! ¿¡Acaso no es genial!?- continuaba con más entusiasmo Shinsho mientras agarraba a Midoriya por los hombros y saltaba de alegría, Yagi expresaba una sonrisa por su amigo.

- Me alegro por ti Shinsho, eso es genial, nunca te había visto tan feliz - expresó serio y decaído el joven, al escuchar esto el otro joven dejo de saltar y cambio su rostro a uno preocupado.

- ¿No te aceptaron? - preguntó el muchacho con un tono triste y preocupado, a lo cual Midoriya respondió con un poco de entusiasmo intentando que su amigo volviera a su felicidad.

- Claro que me aceptaron, no tienes por qué preocuparte.

- Pero si es así ¿Por qué no estas feliz?

Yagi al escuchar esto volteó a ver al suelo y llevó su mano derecha hacia su nuca - Bueno… no lo sé, jaja, simplemente no lo sé - su amigo se mostraba extrañado, pero decidió no seguir con tema.

- Está bien, vamos a clase- dicho esto, Shinsho regreso a su felicidad y ambos se dirigieron hacia su salón. En el transcurso de las clases y al inicio de una de ellas el profesor dio un aviso.

- Yamato Shinsho, Midoriya Yagi, el director quiere verlos, vayan a su oficina por favor- los jóvenes se asustaron, extrañados salieron del salón y se dirigieron hacia la oficina del director.

- ¿Crees que hicimos algo malo? - pregunto Shinsho asustado.

- Tranquilo, no hemos hecho nada malo, por el momento- respondió Midoriya con un tono serio intentando tranquilizar a su amigo, pero él, al igual que Shinsho, estaba nervioso

- ¿Por qué nos llamarán? ¡¿Acaso me descubrieron?! No, eso no tiene sentido, nadie me ha visto, a excepción de esa chica, pero no pudo ver mucho y no llamarían a Shinsho, a menos, claro, que piensen que sea mí cómplice… ¡No! Le estoy dando muchas vueltas, debería de tranquilizarme- pensaba Midoriya mientras atravesaba el pasillo, un viaje que les parecía eterno y agobiante, aunque realmente fueron menos de 5 minutos de caminata.

Al llegar enfrente de la puerta de la oficina, ambos jóvenes respiraron hondo y desde dentro de esta se escuchó la voz alegre del director - ¡Pasen! - Midoriya abrió la puerta, pero Shinsho entro primero para que Midoriya le siguiera y cerrará la puerta - ¿Saben porque los llamé? - preguntaba la figura del director desde su silla detrás de un escritorio, los amigos se miraron entre sí y Shinsho respondió con firmeza.

- No señor - al escuchar esto el director mostró una sonrisa.

- ¡Para felicitarlos por su ingreso a la UA- los jóvenes soltaron un suspiro de alivio - De esta generación, ustedes son los únicos que entraron a UA, ¡muchas felicidades muchachos- continuaba diciendo el director y mientras Shinsho mostraba una sonrisa Midoriya se mostraba un poco más decaído!

- Genial - pensaba de forma pesimista el joven - ¿En serio nadie más ingreso? ¿Por qué? ¿Será que no juntaron los puntos suficientes o quizás ni siquiera tenían intenciones de ingresar? ¡Maldición!

- Ustedes podrán ser grandes héroes, no, ¡Serán grandes héroes! - el director hablaba con felicidad mientras se paraba de su silla y gesticulaba con emoción – La preparación de esta escuela me da la seguridad para saber que ambos llegarán a ser grandes figuras – Shinsho escuchaba atentamente lo que el hombre decía, pero Midoriya estaba perdido en sus pensamientos buscando una respuesta a las preguntas anteriormente planteadas por el mismo, dirigiendo su mirada hacia una ventana a su izquierda.

- ¿Estaré tomando la decisión correcta? - Pensó Yagi antes de que el director pidiera que continuarán con sus clases y así lo hicieron los jóvenes.

Los días pasaron con tranquilidad y nostalgia, una nueva etapa al fin iba a comenzar para nuestro joven héroe, todos en el bachillerato al que asistía se despedían y daban los mejores deseos a sus amigos y compañeros, Midoriya extrañamente no conectaba con este sentimiento, se le veía bastante tranquilo incluso algunos dirían que desesperado por salir de esa escuela de una vez por todas; el muchacho se encontraba en el techo de la escuela y veía como sus compañeros se despedían y compartían este último momento juntos en el patio frontal, entonces después de apreciar aquella escena subió la mirada, viendo hacia los edificios de enfrente de la escuela; la luz del mediodía se reflejaba en las grandes ventanas de los edificios los cuales acompañaban un cielo azul con hermosas nubes, una suave brisa golpeaba el cuerpo de Midoriya haciendo que este cerrará los ojos y sintiera paz en esos momentos.

Lamentablemente ese momento no durarían mucho, pues Shinsho con un gran estruendo abrió la puerta que daba al tejado haciendo que el joven se volteara con rapidez en aquella dirección - Mighty ¿Qué haces aquí? - preguntaba el escándalo andante con gran preocupación en sus palabras y caminando hacia su amigo.

- Nada - respondió Yagi de manera rápida y con un tono neutro.

- ¿Por qué no vamos con los demás y nos divertimos? - dijo su amigo mientras señalaba la puerta de donde había venido, pero sin dejar de ver a Midoriya.

- Si quieres tú ve, yo me quedo, diviértete con los demás- respondió el joven con un tono alegre, Shinsho no estaba del todo conforme con aquella situación, pero de todas formas dio media vuelta y regreso a la puerta por donde había llegado.

- ¿Seguro? - preguntó antes de irse del lugar.

- En serio, ustedes diviértanse - respondió Midoriya con una sonrisa, por lo cual su amigo atravesó la puerta, la cerró y el joven se quedó en soledad.

- Bien, paz y tranquilidad de nuevo, además sabes que aquellos con los que realmente quería pasar este momento ya no están - se dijo a si mismo el joven, cerrando los ojos sintió un escalofrío que inmediatamente se convirtió en paz. Dándose la vuelta y regresando a su posición original Midoriya comenzó a pensar - Ya se acabó… ingresaré a UA ¿Será realmente como me la pintan? ¿La mejor escuela para convertirse en héroe?... ¿Llegaré a estar a la altura? - justo cuando piensa en esto último le viene un recuerdo inmediato sobre su intento de conseguir la licencia de héroe, recordó todos los intentos fallidos que hizo aquel día para intentar conseguirla; provocando que moviera la cabeza de un lado al otro intentando olvidar aquellos fracasos - Me imagino que habrá gente que me supere en creces, yo no soy el mejor y nunca he intentado serlo… aunque mi padre…- al pensar en su papá, en Deku, también recordó las cosas que se dicen de All Might y como era un símbolo de la paz - Símbolo de la paz… sin importar que tipo de problema se enfrente... estar siempre con una sonrisa… transmitir confianza y seguridad con una simple sonrisa... ¿Cómo alguien puede llegar a ese estatus? - con estas palabras en su mente también recordó su examen de admisión y todos los aspirantes a héroes con increíbles habilidades - Bueno, quizás si haya gente que logré ese estatus… como esa chica fantasma o… ¿Cómo se llamaba? ¿Shaki? No lo recuerdo bien… pero si ellas están en la misma escuela que yo, entonces sí que hay gente que me supera con creces - pensaba aquel joven volteando a ver a las nubes con un gran sentimiento de decepción - Al menos así no podré llamar la atención… ¿Qué clase de héroe no quiere llamar la atención o ser una figura pública?... Yo, obviamente - con estos últimos pensamientos Midoriya cambiaba su expresión a una de enojo, pero con la mirada pérdida y soltando un suspiro volvió en si - Creo que le estoy dando muchas vueltas, para variar. Quizás debería ir con Shinsho - pensado esto, el joven dio media vuelta, se dirigió a la puerta por donde se fue su amigo y dando un último vistazo al cielo antes de atravesar la puerta se dijo para sí mismo - ¿Qué clase de héroe soy? - y con esta última pregunta en mente atravesó aquella puerta y la cerró.

El verano pasó con tranquilidad, extrañamente los atentados habían parado, la policía seguía investigando, pero sin sacar conclusiones exactas, los héroes ayudaban todo lo que podían y las tasas de criminalidad habían vuelto a bajar, parecía que la paz reinaba otra vez.

- ¿Paz? - se preguntaba Midoriya mientras caminaba hacia su nueva escuela mientras escuchaba música desde sus audífonos - ¿Realmente hay paz? - cuando pensó en esto un recuerdo fugaz sobre su enfrentamiento con aquel tipo gordo que podía aumentar sus músculos paso por su mente - Al menos no tendré que preocuparme por ellos- fue el último pensamiento antes de llegar a la estación del metro.

Entonces Midoriya se paró en seco, viendo como una persona mayor lloraba, sentada en un asiento de la estación.

- ¿Debería hacer algo? No, no es mí asunto - se preguntó Midoriya sin apartar la vista de la persona, una mujer de unos 50 años aproximadamente que agarraba su teléfono intentando buscar algo - ¿Por qué me siento impotente? Realmente quiero ayudar, pero si es algo muy personal, ninguna persona me confiaría algo así, ni mucho menos alguien que no conozco; he escuchado las historias de los héroes que ayudan sin importar nada, pero yo no puedo, no quiero causar incomodidad - pensaba aquel muchacho mientras esperaba el metro, volvía su mirada a las vías y mientras exhalaba un aliento mantenía una mirada fija en el otro lado de la estación; intentando olvidar eso volteaba de un lado al otro buscando algo con lo que distraer su mente, el joven se dio cuenta de que muchos otras personas cargaban también con mochila -¿Se dirigirán al mismo lugar que yo?- se preguntaba Midoriya pues en este nivel académico ya no es necesario llevar uniforme y lo único que podía darles similitud es traer una mochila pero con ropa normal, Midoriya dirigió su mirada hacia abajo intentando ver cómo iba vestido, tampoco destacaba mucho, vestía con una sudadera negra cerrada, unos jeans azules oscuros y tenis de color gris, podría decirse que era otro joven más; logrando distraer sus pensamientos el metro llegó y todas las personas se subieron al transporte, el joven se subió en el último vagón evitando así a aquella persona que había visto y a los otros posibles estudiantes, esperando con fervor que aquella persona mayor bajará antes que él.

El trayecto fue de lo más tranquilo, el joven llegó a la universidad y obviando el gran portón y la barrera alrededor de la escuela que ya había visto cuando hizo su examen, se encaminó hacia su salón, el cual se encontraba en la gran estructura central que se erigía enfrente de él, el edificio se conformaba por 4 torres conectadas en la base y por la parte media de cada una formando un cuadrado, donde cada torre es una vértice, la fachada de cada torre estaba conformada casi en su totalidad por unas ventanas grandes, los cristales reflejaban la luz del sol; el muchacho subió unas escaleras exteriores que conducían a la entrada de una de las torres, la de la izquierda en esa cara, eran escaleras pequeñas, conformadas de unos 8 escalones pequeños, escaleras que dotaban de elegancia y formalidad al edificio pero que no eran prácticas. Midoriya subió aquellos escalones y pasando la puerta central se dirigió hacia su salón, el salón 1-A; el muchacho llegó justo a tiempo para la clase.

- Debería haber calculado mejor mí tiempo, creo que llegaré tarde - pensaba Midoriya mientras avanzaba un poco más rápido, pero manteniendo una expresión neutral en el rostro. Acercándose a su salón pudo escuchar la voz de una chica.

- ¡Ya va a empezar la clase y no has bajado tus pies del pupitre! - está voz era una que se le hacía familiar al joven por lo que entró con una sonrisa al salón, viendo aquella chica que gritaba en realidad era su amiga Iida y le estaba gritando a una chica de cabello cían que también el joven identifico.

- ¡Steel! - dijo el muchacho con alegría al ver a su amiga, la cual volteó con extrañeza y seriedad, pero al visualizar a Midoriya mostró una sonrisa.

- ¡Adoptado! - gritó la chica con gran felicidad llamando la atención de todos, el joven mostraba una expresión de molestia combinada con felicidad.

- No me llames así por favor- le dijo a la chica mientras ésta se acercaba cambiando su sonrisa por una expresión más molesta.

- Llegas un poco tarde ¿Acaso no sabes que eso va en contra de las reglas? - reprochaba la muchacha al joven, el cual solo asintió mostrando toda su decepción hacia el mismo.

- Intentaré que no se vuelva a repetir- respondió el muchacho tratando calmar la cólera de su amiga.

- Yo también lo espero, bueno, siéntate y esperemos que llegue pronto el maestro- dijo con un tono diligente la muchacha a su amigo.

- ¡Sí señora! - respondió el muchacho con un tono de burla, pero obteniendo como resultado una mirada furtiva y amenazadora de parte de Iida, asustado, el chico se giró a ver a las bancas y a sus compañeros, los cuales a primera vista se veían como personas normales, todos vestían de manera convencional y típica para unas personas de esa edad, ninguno resaltaba ninguna característica de su particularidad o de su personalidad; las únicas personas que llamaron su atención se trataban de una chica con la piel verde y que su cabello parecía ser más como hierba o pasto largo que cabello, la chica fantasma que había visto durante su examen y un chico que tenía el pelo despeinado y que en las mangas se podía ver qué vestía un traje de neopreno; todos sus compañeros se habían sentado por separado, casi nadie se sentaba al lado de alguien a excepción de un grupo de 3 chicas que estaban paradas muy juntas y de espalda evitando que se les viera el rostro y donde se encontraba aquella chica de pelo yerboso, Midoriya decidió sentarse al lado de Iida, en una de las filas centrales en una banca que estaba en el centro de la misma fila; examinado mejor el salón se percató que estaba pintado de blanco en su totalidad, no tenía ventanas en la pared que tenía a su izquierda pero si del lado derecho, donde también se encontraba la puerta, había una especie de escalón en la parte que tenía en frente en donde se encontraban escritorio en el centro del mismo nivel con un pizarrón detrás de este y pegado a la pared, el salón estaba conformado por 6 filas con 8 bancas cada una, dejando sus cosas en el suelo espero con paciencia a su maestro.

El joven escuchaba unos pasos acercándose, llenándose de esperanza de que se tratara de su profesor, pero en vez de eso se trataba de otro alumno, una chica que vestía una sudadera de camuflaje azul y unos pantalones largos, junto con unos tenis negros, esta chica se le hacía conocida a Midoriya, al entrar al salón la muchacha examinó el ambiente.

- ¿Qué horas son estas de llegar? - preguntó Iida enojada hacia la chica.

- Tranquila, ni siquiera ha llegado el maestro- respondió la muchacha con un tono despreocupado, casi sin ponerle atención, mientras caminaba hacia una banca, Iida indignada se limitó a observar con furia a la muchacha haciendo lo mismo, cuando la chica eligió sentarse enfrente de Midoriya se percató de que éste estaba ahí, el muchacho intentaba y deseaba que no se diera cuenta de su presencia - Oye, a ti te conozco ¿En serio estamos en el mismo grupo?- preguntó la chica con felicidad mientras dejaba su mochila en la silla que estaba frente del muchacho.

- Si… hola- respondió el muchacho con su típica simplicidad y algo nervioso.

- Que bueno es volver a verte, por cierto no te he preguntado tu nombre - mientras la chica se sentaba y decía esto una persona más entró al salón sin decir ni una palabra con un portafolio en mano, todos los alumnos estaban extrañados viendo a aquella persona que se veía mayor que ellos, que vestía un suéter amarillo y una falda rosa pero se veía en sus piernas que vestía alguna especie de licra de camuflaje verde con lila, la piel de la mujer era de color rosa, al igual que su pelo, el cual era corto y del que le salían un par de antenas cortas, gruesas, puntiagudas y de color amarillo, sus ojos eran negros en la esclerótica, iris amarillo y pupilas negras, la mujer se subió al escalón y se paró detrás del escritorio dejando sobre el mismo su portafolio, y viendo a todos los alumnos en un silencio sofocante expresó una sonrisa.

- ¡Bienvenidos a UA! - expresaba con gran felicidad la mujer.

- Oye ¿No es Pinky? - preguntaba un chico en el fondo del salón a su compañero, la mujer siguió con su sonrisa.

- ¡Si! Esa misma- gritaba mientras señalaba al joven - Yo seré su maestra y encargada del grupo- continuaba mientras acercaba su brazo hacia su cuerpo y mantenía su dedo señalando, convirtiendo aquel ademán en uno más de señalar lo que dice en vez de señalar algo físico; la cara de la mayoría de los alumnos era de felicidad, se alegraban de estar en la escuela - Genial, ahora ¿Saben cuál va a ser nuestra primera actividad? - seguía con el mismo entusiasmo expresando sus palabras.

- ¿Vamos a medir nuestras particularidades? - gritó con entusiasmo un chico, de cabello negro, liso, corto y muy bien peinado.

- No - respondió la maestra moviendo su cabeza de lado a lado manteniendo una sonrisa.

- ¿Quizás vamos a poner en práctica nuestras particularidades? - pregunto la chica de piel verde con cabello de hierba.

- No - respondió de nuevo la maestra, pero ahora movía el dedo de manera que complementaba su respuesta, entonces la clase se quedó en silencio y confusa - ¿Nadie sabe? ¿En serio?... Lo que vamos a hacer es presentarnos- dijo Pinky manteniendo su entusiasmo, los alumnos mostraron su sorpresa e inconformidad con un lamento al unísono.

Cuando la clase se calmó la maestra sacó de su portafolios una lista - Bien, comencemos con…- decía esto mientras ojeaba su lista y buscaba el primer nombre de la lista - ¡Bakugo Chiaki! Por favor pasa al frente y dinos tu particularidad y porque quieres ser una heroína - dijo la maestra mientras invitaba con la mano a la chica a estar donde ella se encontraba. La muchacha delante de Yagi acepto alegremente, mientras subía y se posicionan la maestra caminaba hacia las bancas y se sentaba en una libre.

- Bueno. mí particularidad… en realidad mis particularidades son - dijo la chica con bastante naturalidad y antes de continuar con sus siguientes frases saco la lengua y la empezó a señalar -mi dádiva ed cudativa (mi saliva es curativa) - volviendo a meter su lengua ahora señalaba su axila -y mí sudor es explosivo y la razón por la que quiero ser una heroína es para traer paz al mundo, no quiero que sigan existiendo los villanos, los destruiré a cada uno- dijo la muchacha mientras su tono y semblante cambiaba a uno más agresivo cuando empezó a decir lo último.

- Gracias Bakugo-chan… ahora sigue… - Midoriya presenciaba en silencio como sus compañeros se presentaban, pero sin darle importancia.

- ¡Alumnos! ¿Saben porque los traje aquí afuera? - preguntaba alegremente la maestra mientras todos los alumnos se encontraban en un patio trasero del edificio central de la escuela, estaba sin pavimentar y sin plantar, el suelo era totalmente tierra y estaba delimitado por una especie de muralla no tan grande, de unos 2 metros, a su lado derecho y frente a ellos estaba el gimnasio y detrás de este se encontraba un extenso bosque que abarcaba más de la longitud del patio, los alumnos se habían posicionado cerca de la muralla y la maestra enfrente de ellos dándole la espalda al bosque, los alumnos portaban una ropa deportiva de color azul marino en su totalidad con franjas blancas, la playera tenía las franjas en forma de U y las del pantalón formaban una A; Midoriya se percataba que este conjunto era el que portaba Iida en el examen de admisión, para posteriormente mirar hacia su derecha observando el gimnasio.

- Es para poner a prueba nuestras particularidades - respondió Iida con su tono serio pero alegre mientras se acercaba a su amigo.

- Exacto- expresaba con gran felicidad Pinky mientras señalaba a la chica – Y la primera prueba es…- metió su mano a una bolsa deportiva que tenía al lado en el suelo, sacando una pelota de tenis de ésta y mostrándosela a sus alumnos - Tendrán que lanzar está pelota lo más lejos que puedan mientras yo monitoreare sus tiradas con esto - mostrando en su mano izquierda un pequeño aparato electrónico con una pantalla negra dónde se mostraban cuatro grandes ceros azules - Para estos lanzamientos quiero que usen sus particularidades- continuaba felizmente la maestra hablando, pero un alumno que se encontraba al fondo levantó la mano y la maestra extrañada le cedió la palabra.

- Algunos tenemos una particularidad que no nos beneficia en este tipo de pruebas- explicaba aquel muchacho.

- Mmmm... entonces hagan su mejor tiro y… ¿Cuál es tu nombre? - dijo Pinky con un tono consolador.

- Como escucharon, mi nombre es Takeda Enzo, mí particularidad es secretar un olor que me permite adiestrar a cualquier bestia - explicó el muchacho subido en el escalón con un tono serio pero desganado y que vestía de manera casual con un traje de neopreno por debajo, pero su cabello era esponjado y estaba despeinado como si el pelaje de una bestia se tratara, también tenía pintada la cara con dos líneas negras en cada mejilla que se encontraban en diagonal hacia afuera - Quiero ser un héroe porque me parece interesante

La maestra volvía a su sonrisa – Takeda-kun, no te preocupes, no se trata de un examen, si no de que exploren sus particularidades, así que, sin presiones- entonces la maestra volvió a buscar algo en su bolsa, sacando está vez una lista - Bakugo-chan, tu primero- expresó Pinky alegremente mientras veía a los alumnos; Chiaki dio unos pasos enfrente hasta estar al lado de la maestra, la cual le ofrecía la pelota - Posiciónate dentro del rectángulo - explicaba la mujer señalando a un rectángulo pintado con tiza que se encontraba a unos metros delante de los jóvenes, Bakugo tomó la pelota, se paró en el centro del rectángulo, respiró hondo, cerro los ojos, agarró la pelota con ambas manos, cambio su pose a una de defensa donde dejaba caer su peso sobre su pierna derecha, estiró sus manos hacia enfrente manteniendo sujetada la pelota entre estas, de las cuales empezaron a salir pequeñas explosiones, abrió los ojos, en su rostro mostró una sonrisa agresiva y de sus palmas una gran explosión salió, logrando que la pelota saliera disparada a gran velocidad con una estela de humo detrás de ella - ¡Perfecto, 8000 metros!- gritó Pinky con gran felicidad mientras veía la pantalla del aparato, el cual posteriormente mostro a la clase, Chiaki adoptó una postura recta, mantenía su sonrisa, aunque ahora ya no era agresiva y comenzó a caminar hacia sus compañeros con orgullo.

- Intenten superar eso- decía la muchacha con soberbia mientras volvía a la multitud; en el rostro de cada uno de los alumnos reinaba la sorpresa y asombro.

- Ahora toca el turno de Chitoge Hiro - dijo la maestra con la mirada en su lista, un joven de cabello café camino hasta el rectángulo de tiza, este joven estaba vestido igual que los otros solo que caminaba descalzo, con neutralidad en su rostro y la pelota en su mano derecha, se posicionó de costado, extendió el brazo y dejó caer la pelota, la cual antes de llegar al suelo fue golpeada por un cilindro del rocoso que nacía del suelo haciéndola elevarse en diagonal - ¡7550 metros! Sigan así chicos - gritó la maestra con gran felicidad.

- Mi particularidad es tener el control sobre cualquier tipo de tierra y roca- explicó el muchacho con tranquilidad gesticulando alegremente mientras se encontraba parado enfrente de todo el salón, tenía el cabello algo largo, lo que hacía que le tapara los ojos - Solo que hay un inconveniente, necesito que mí piel este en contacto con la tierra para poder controlarla- continuaba el joven mientras se veía la mano - Y la razón por la que quiero ser un héroe es porque odio a los villanos- su tono cambio de uno serio a uno enojado mientras cerraba la mano con fuerza; la clase se seguía mostrando sorprendida, excepto por Bakugo y una chica de cabello Rojo, rizado, que tenía un cinturón con pequeñas bolsas, esta chica se mostraba de brazos cruzados.

- Veamos quien sigue…- regresaba la vista a su lista la maestra comentando esto; uno a uno los alumnos pasaban a tirar la pelota, la mayoría de ellos llegaban a los 5000 metros, era el turno Iida, la cual agarró la pelota con confianza se paró donde todos y activando el motor de su brazo derecho hizo su lanzamiento, tirando la pelota en un perfecto ángulo de 45 grados y dejando una estela de humo detrás de su movimiento de brazo proveniente de los tubos que salían del mismo - ¡8000 metros! espectacular- seguía diciendo con el mismo entusiasmo Pinky – Bien, preséntate por favor- Ida subió al escalón con un caminar que mostraba toda su confianza.

- Mí particularidad es Engine, como pueden ver, mis brazos y piernas tiene tubos de escapes, se debe a mí propia particularidad que hace que mis extremidades tengan motores, para que funcionen con más potencia- decía la chica con seguridad mientras señalaba aquellas partes que mencionaba, regresando sus manos a los lados y manteniendo una posición firme - Quiero ser heroína porque en mí familia ha sido así desde hace mucho tiempo, debo continuar el legado y también me gusta mucho ayudar a las personas- al término de decir esto bajo del escalón y camino de regreso a su lugar de forma rígida.

- ¿Todavía sigues admirando tanto a tu padre Steel? - se preguntó Yagi mientras observaba con seriedad a su amiga.

Chiaki se mostraba un poco molesta, los alumnos que quedaban pasaron con lanzamientos "normales", Midoriya había notado que sus compañeros pasaban en orden alfabético, pero extrañamente era el único que no había pasado.

- Y con eso ya sólo nos queda uno- dijo Pinky manteniendo su alegría - Dejé a este alumno al final porque creo que nos sorprenderá su resultado - la maestra mantuvo un silencio para crear tensión.

- ¡Midoriya Yagi! pasa por favor- gritó alegremente Pinky desde su asiento, el joven se encontraba nervioso y con el corazón acelerado, los murmullos de sus compañeros no ayudaron "¿Midoriya? ¿No es el nombre de Deku?", "¿Acaso dijo Midoriya?", "¿Tendrá algo relacionado con el héroe número uno?" fueron las palabras de los compañeros del muchacho que lo ponían más nervioso; el joven se paró torpemente de su asiento, moviendo este mismo causando mucho ruido, Bakugo observaba al joven con sorpresa y disgusto, el joven se dirigió hacia el escalón, con cada paso dado aceleraba su respiración y apretaba los puños, ya una vez encima de él escalón y detrás del escritorio habló nerviosamente.

- Mi particularidad es la… - el joven trago saliva - Telequinesis, es decir, puedo mover cosas con la mente- mientras detallaba esto el joven desviaba la mirada hacia el suelo e intentaba separarse de la pared que tenía en la espalda, pues subconscientemente daba pasos hacia atrás - La razón por la que quiero ser héroe es porque…. Porque quiero ayudar a las personas - el ambiente se llenó de silencio, lo que provocó que el joven se pusiera aún más nervioso mientras volvía a su asiento, caminando con tranquilidad el muchacho observaba a sus compañeros y notó a un chico que era un dragón de color negro con ojos rojos pero que vestía de manera convencional y era del tamaño de un ser humano, también observó a una chica de cabello rojo, rizado, que parecía extranjera y quien le sonreía.

- Bueno, ya sabes que hacer - dijo la maestra con la pelota en la mano izquierda.

El joven tragó saliva y avanzó para tomar la pelota, daba pasos con el corazón en la garganta, tomo torpemente la pequeña bola, casi se le cae y se posicionó en el rectángulo, todos sus compañeros estaban expectantes e intrigados debido a las palabras de su maestra, con manos temblorosas sujetó y tiró la pelota con su mano derecha….

- ¿50 metros? - expresó la maestra con decepción, sus compañeros también mostraban aquel sentimiento en su rostro - Vamos, puedes hacerlo mejor, usa tu particularidad, tu padre obtuvo uno de los mejores resultados y tu madre fue la de mayor distancia, sé que puedes.

Las palabras de la maestra no tranquilizaron para nada al joven, de hecho, crearon un efecto totalmente contrario, el muchacho se puso todavía más nervioso, pero aun así se acercó a su pelota para tomarla, se volvió a posicionar, la mantuvo firmemente con su mano derecha, cerró los ojos y respiró hondo.

En su mente apareció fugazmente el recuerdo de su sueño, recordó cómo se veía cubierto de sangre y decapitado en su versión infantil, que se convirtió en la figura de All Might con las manos en la cintura y de espaldas, esta misma imagen se transformó en la de su padre y los colores vivos del traje de All Might se convirtieron en el verde del traje de su padre y el cabello paso de ser rubio y peinado a uno de color negro con verde y sencillo, posteriormente la figura se vio tapada por la cara de una mujer, de la cual solo destacaba su boca y cabello, el cual era de color negro y estaba peinado como cola de caballo, en tanto la boca se veía forzada a hacer una sonrisa con las propias manos de la mujer, Midoriya movió la cabeza violentamente hacia la derecha intentando no centrarse en ello y abriendo los ojos con furia y mucha adrenalina, causada por el nerviosismo, unos rayos rojos comenzaron a rodear su cuerpo, sus compañeros mostraban sorpresa en sus rostros, el joven llevó su brazo hacia atrás de manera lenta pero con el objetivo de "acumular" fuerza, manteniéndola por unos segundos para posteriormente llevarlo enfrente con gran velocidad realizando su lanzamiento, su tiro lo acompaño de un pequeño grito causado por el esfuerzo realizado, la pelota salió disparada a gran velocidad en línea recta, el joven comenzó a notar que el brazo le dolía, había llevado su músculo al extremo, por lo que lo dejó colgando de el en su posición de post-lanzamiento, mirando la trayectoria de la pelota y respirando de forma pesada esperaba escuchar su resultado.

- 7000 metros - dijo Pinky con un tono de confusión, pues seguía sorprendida por el espectáculo del joven, los alumnos expresaron en conjunto su confusión.

- ¿En serio? ¿Solo eso? - exclamó Iida acercándose a la maestra para ver al aparato electrónico.

Midoriya todavía seguía en el rectángulo manteniendo su posición, pero con la mirada en el suelo - ¿Otra vez? - pensó con furia el joven.

En la lejanía y dentro del frondoso bosque se podría ver un camino lleno de árboles cortados y sin pasto en donde al final de este se encontraba una pelota clavada en un árbol.

La clase se movió a una posición más cerca de la pared del gimnasio donde se encontraba otro rectángulo de tiza, pero este era más largo y con un poste con pantalla al final de este, durante el camino aquí toda la clase estuvo en silencio y Midoriya no dejaba de pensar en su lanzamiento por lo que caminaba con una expresión muerta y sin sentimientos mirando a su derecha en diagonal hacia el suelo.

- ¿Saben cuál va a ser la prueba de ahora? - preguntó la maestra con su característica sonrisa y con el dedo índice de su mano izquierda levantado, Iida levantó la mano y la maestra le cedió la palabra.

- Por lo que puedo ver se trata de algún tipo de prueba de velocidad o salto- expresó la muchacha con gran confianza en sus palabras, con los ojos cerrados, brazos cruzados y acomodándose las gafas.

- Estas en lo correcto, los haré correr de un extremo del rectángulo al otro- explicaba la maestra mientras señalaba el recorrido que debían hacer los alumnos - Se posicionaran en el extremo del rectángulo, allí esperarán a que les de la señal y cuando lleguen al otro lado, aquel poste registrará el tiempo que tardaron en llegar hasta el otro extremo, el orden para pasar es el mismo que el anterior así que en cuanto vean que uno de sus compañeros llegue al extremo será momento de tomar su turno ¿Entendido?- continuaba explicando Pinky a sus alumnos.

Midoriya levantó la mano y la maestra le cedió la palabra - ¿Volveré a pasar al final de todos? - pregunto el joven con gran inocencia.

- No, ya no es necesario, vas después de Kuroiwa - respondió Pinky felizmente, el joven asintió con la cabeza; entonces comenzó la prueba.

Chiaki recorrió el rectángulo volando sobre él gracias a las explosiones de sus manos, las cuales había posicionado detrás de ella y funcionaban como propulsores consiguiendo un tiempo de 15 segundos, Hiro usó las rocas que podía sacar como plataformas de diferentes tamaños con el objetivo de dar pasos largos logrando hacer el recorrido en 30 segundos, posteriormente pasó el dragón antropomórfico.

- Edo Ryu, pasa - exclamaba la maestra mientras invitaba con su mano a que pasará al escalón, el muchacho se paró y todos sus compañeros se le quedaron viendo, el tipo destacaba pues era un dragón de color negro que se podía parar en sus patas traseras, caminaba de costado para evitar que sus alas golpearan a alguien, pero su cola todavía resultaba un problema aunque afortunadamente no le pego a nadie, al llegar al escalón levantó la cara y una expresión muerta pero intimidante se veía en su rostro.

- Mi particularidad es bastante evidente…. Puedo hacer todo lo que un dragón europeo puede - explicaba el muchacho sin emoción y manteniendo la mirada fija - Quiero ser un héroe porque… porque sí, me gustan los héroes - después de decir esto comenzó a caminar y bajarse del escalón.

Ryu se posiciono en el extremo del rectángulo, extendió sus alas y agachándose un poco salió disparado, voló rápidamente de un extremo a otro.

- ¡10 segundos! Felicidades Edo, llevas el mejor tiempo hasta ahora- exclamó Pinky alegremente. Pero el joven continuaba con su expresión sin sentimientos caminando hasta donde se encontraban los demás. La que le siguió fue la chica con el cabello de pasto, la cual se le había quedado viendo a Ryu con una expresión de duda y asco mientras el caminaba de regreso y ella caminaba hacia el rectángulo, en ningún momento sus miradas se cruzaron.

- Hamada Naegi- era el nombre que pronunció la maestra, la chica se paró de su asiento y camino hacia el escritorio, se posicionó igual que los demás.

- Hola soy Hamada Naegi- expresó la chica alegremente y moviendo su brazo en señal de saludo, cerró los ojos y expresó una gran sonrisa - Como notaran, mi piel y cabello son raros- continuó la muchacha alegremente mientras señalaba aquellas zonas con sus dos manos - Eso es debido a que prácticamente soy una planta, me alimento de los rayos solares y me puedo comunicar con mis similares, la razón por la que quiero ser una heroína es para darle su merecido a aquellas malas personas que abusan de mis compañeras florales- dijo esto último con un tono más agresivo y enojado pero manteniendo una actitud positiva y gesticulando mucho con sus manos.

Naegi se posicionó en el extremo del rectángulo, juntó las piernas extendió sus brazos hacia sus lados, intentando hacer como si estos fueran sus ramas, un pequeño bulbo salió en el suelo debajo de ella y en medio de sus pies, lo que la elevo un poco, se abrió y en un instante éste se hizo más grande, se cerró engullendo por completo a la chica, el bulbo se sumergió en la tierra y una vez se hundió por completo volvió a salir en el otro extremo del rectángulo y se abrió, la chica seguía en la misma posición, el bulbo se volvió a hacer pequeño y se hundió en la tierra, la muchacha paso su mano por el sensor del poste para marcar su tiempo.

- ¡Cinco segundos y medio! - gritó Pinky alegremente, Naegi se mostraba muy feliz y con una gran sonrisa caminaba dando saltitos de vuelta con sus compañeros.

Era el turno de Iida y al posicionarse en el extremo del rectángulo y se agacho preparándose para corres, de forma similar a un atleta profesional, pero mientras esperaba a que le indicaran que comenzará, los motores de sus piernas y brazos comenzaron a arrancar, en cuanto la maestra dio la indicación, Iida salió corriendo a altas velocidades, dejando estelas de humo detrás de ella, al llegar al otro extremo la máquina registro su resultado.

- ¡Seis segundos y medio! - exclamó Pinky con gran emoción, Iida regreso con sus compañeros manteniendo una postura segura y orgullosa.

Pasaron otros más a la prueba obteniendo resultados normales que no eran menores a 10 segundos, pues sus particularidades no destacaban en este tipo de competencias, incluso Midoriya obtuvo un resultado convencional y tampoco destacó.

Al término de esta prueba la maestra le indico que entraran en el gimnasio, los jóvenes hicieron caso a la indicación y una vez dentro la siguiente prueba comenzó.

- Esta prueba es una de resistencia, en esta ocasión tendrán que hacer todas las abdominales, lagartijas y sentadillas que puedan antes de que se acabe el tiempo, así que empecemos con las abdominales- los alumnos se ubicaron en una línea recta en uno de los extremos del gimnasio, se colocaron por orden alfabético en dos filas, mientras unos hacían los abdominales la otra fila los ayudaba sosteniéndoles los pies.

Terminando los abdominales siguieron con las lagartijas, las dos filas se convirtieron en una sola y todos los muchachos comenzaron a hacerlas, pasó lo mismo con las sentadillas.

Al término de la prueba todos estaban cansados, Midoriya respiraba muy aceleradamente intentando obtener todo el aire que pudiera y agarrándose de las rodillas bañado en sudor pensó - ¡Dios! Si que se me da mal el cardio - pensando en esto volteó a ver a sus alrededores para observar a sus compañeros, los cuales se mantenían en pie y aunque algunos también estaban sudados no se hiperventilaban - ¿Por qué están todos parecen tan frescos? ¿en serio hicimos lo mismo? - pensaba con sorpresa y enojo el muchacho, cuando se volvió a incorporar y estabilizar era hora de salir del gimnasio.

Una vez todos se encontraban afuera, la maestra se encontraba esperando a sus alumnos y con una tabla con papeles en sus manos mostró una gran sonrisa - Es hora de mostrar quienes fueron los mejores- exclamaba con un tono muy alegre, entonces miró sus hojas.

- ¡Bakugo Chiaki e Iida Sakura! - anunció la maestra con gran entusiasmo mientras volvía a su pose original - también destacaron Chitoge Hiro y Hamada Naegi- la chica se mostraba orgullosas de su mención, Chiaki ponía sus manos en su cintura con los brazos en jarra cerrando los ojos y con una gran sonrisa, Iida mantenía sus brazos cruzados mientras de acomodaba los lentes, los cuales reflejaban la luz del sol.

Midoriya las observaba en silencio con una leve sonrisa.

- Vaya, que bien por ellas, ojalá yo hubiera estado entre los mejores- pensaba el joven con gran desilusión - ¿Qué pensarían mis padres si supieran esto?... Quizás que no soy un buen héroe o qué debo esforzarme más- en ese momento el muchacho dejo salir una exhalación apática -claro, todo entre gritos o tonos severos… bueno, no debería preocuparme por ello ahora- pensaba mientras se incorporaba a sus compañeros.

- Para terminar con las actividades de hoy, les mostraré lo que será su hogar mientras cursan la carrera - decía la maestra mientras indicaba con su mano a sus alumnos que la siguieran.

Midoriya se mostraba muy confundido, no entendía aquello del hogar, así que decidió acercarse a un muchacho de piel de color roja y cabello café - ¿Qué es eso del hogar? - pregunto el muchacho a su compañero.

- ¿No lo sabes? Nosotros viviremos en la escuela- respondió el otro joven.

- ¡¿Vivir aquí?! ¿Cómo los americanos? - exclamaba sorprendido Yagi.

- Exacto- respondió un joven despeinado que decidió meterse en la conversación - por cierto ¿Cómo te llamabas? - pregunto aquel muchacho despeinado a Midoriya.

- Midoriya Yagi - respondió sin muchas ganas de decir su nombre - ¿Y tú eras? ... - preguntó de vuelta Yagi.

- ¡Takeda Enzo! Un placer y el de la piel roja es…- respondió Enzo con gran alegría.

- Me puedo presentar yo solo Enzo, ejem, me llamo…-

- ¡Tetsu Sukai! - dijo Pinky para que aquella persona realizará la misma acción que todos los demás.

- Bueno, mí particularidad es poder moldear, estirar y/o contraer mí cuerpo fácilmente, más bien como si todo mí cuerpo fuera de barro o plastilina- decía el joven mientras estiraba su brazo a base de moldear con el su mano contraria, para posteriormente convertirlo en una especie de lanza e inmediatamente después contraerlo hasta su codo - La razón por la que quiero ser un héroe es porque quiero ser… sonará muy egoísta pero no deja de ser verdad, porque quiero ser popular - al escuchar esto último toda la clase mostraba una expresión de confusión e incluso algunos de incomodidad.

- Chicos, respeten, todos tienen el derecho de hacer lo que quieran por lo que quieran- dijo Pinky intentando volver menos sofocante el ambiente.

- Cierto, el que solo le importan las mujeres - dijo Midoriya sin pensar y con gran inocencia.

- ¡¿Qué?!- exclamó Sukai ofendido, mientras que Enzo se reía - No me importan solo las mujeres, la profesión del héroe es algo importante, sagrado y respetable - explicaba el muchacho con la mirada hacia arriba, expresando una gran devoción hacia lo que decía mientras levantaba su mano derecha para hacer énfasis en sus palabras mientras que la mano derecha la mantenía en su pecho - Solo que yo quiero ser un héroe para inspirar, en especial a las mujeres, seguridad y comodidad, quiero que a donde quiera que vaya se escuchen los gritos de mis fans y que al sonreír todas ellas suspiren.

Midoriya oía en silencio lo que su compañero y nuevo amigo decía, al igual que Enzo, el cual al término de la explicación comenzó a aplaudir a su amigo y soltar unas cuantas lágrimas.

- Hermoso, bello, que sabias palabras Sukai, me han llegado al corazón- Enzo se limpió las lágrimas con su brazo. Yagi observaba aquel espectáculo un poco confuso, pero entendía todo lo que se había dicho y con una pequeña sonrisa los tres siguieron caminando.

La clase tenía que atravesar aquel bosque para llegar a donde sea que Pinky los estaba llevando, Midoriya apreciaba aquel paisaje de árboles frondosos que cubrían en oscuridad el ambiente, pero se lograban filtrar unos cuantos rayos entre las hojas de los árboles que no se tocaban, algo que le transmitía al chico una tranquilidad y felicidad incomparables, se sentía en paz.

- Entonces dime ¿Qué se siente ser el hijo del héroe número uno? - pregunto Sukai furtivamente rompiendo con la estabilidad de Yagi.

- Nada... creo, no siento que cambie mi vida el hecho de que mi padre sea el mejor héroe - respondió el joven con su tono neutral tan característico, aunque en su mente le venían recuerdos de su padre yéndose dejándolo solo en casa o de convivir muy poco tiempo con aquella persona, de cómo él había intentado varias veces acercarse a hablar con su padre pero la situación no lo permitía pues siempre salía de la casa y no lo volvía a ver hasta muy noche, Midoriya se daba cuenta de la distancia que había entre ambos.

- ¿En serio? Vaya, creía que algo de esa popularidad de tu padre se trasladaba a ti, pues no hay muchos hijos de héroes muy famosos- dijo el muchacho logrando sacar de su trance a Midoriya - Ni siquiera All Might tuvo descendencia alguna, así que es raro que Deku lo haya hecho, era muy unido a All might - continúo Sukai, Midoriya solo expresó un simple "si".

- Ya que salió el tema ¿Conociste alguna vez a All Might? - preguntó Enzo acercándose mucho a Yagi y con el cuerpo un poco abajo para ver la cara del muchacho bien, Midoriya incómodo respondió.

- No mucho, lo llegué a conocer cuando era muy pequeño, ¿10, 8 años tenía, quizás? Tampoco entablamos muchas conversaciones- explicó el joven, sus compañeros se mostraban inconformes con esa respuesta, pero no le insistieron a Midoriya.

- ¡Al fin llegamos!- Anunció Pinky con gran felicidad - aquí es donde vivirán en el transcurso de su carrera- decía mientras señalaba un edificio de unas cuatro plantas, contando la planta baja, que estaba de tras de ella, los alumnos admiraban aquella construcción rectangular de color Rojo, con cornisas grises que separaban los pisos y cuatro ventanas en cada uno de ellos, la clase se encontraba en una acera que conectaba con otros edificios iguales puestos en filas con la entrada del edificio, el camino estaba rodeado por unos arbustos rectangulares - vamos, entren, vean su nuevo hogar- dijo la maestra con entusiasmo y dedicación para alentar a sus alumnos, los cuales sucumbieron ante estas palabras y caminaron hasta entrar en la construcción.

Lo primero que divisaron fue un salón a su derecha con unos 3 sillones para 3 personas cada uno, junto con un pequeño mueble que tenía encima una televisión grande, estos elementos estaban distribuidos encima de una alfombra rectangular donde dos sillones se miraban y el restante lo hacía con la televisión, la distribución de estos objetos abarcaba casi toda la habitación dejando espacio entre las paredes, el suficiente para que dos personas pasarán una al lado de la otra, al fondo desde la entrada se encontraba la cocina, donde el horno microondas, la estufa, el refrigerador y las alacenas estaban en la pared de la izquierda, mientras que en la derecha se encontraban una gran barra pegada a la pared que la abarcaba toda y en el centro de la habitación y como una especie de división entre el salón y la cocina estaba una mesa bastante amplia; al lado izquierdo del edificio estaba un pasillo que daba a unas escaleras, en el pasillo se encontraban 4 puertas ubicadas por todo éste; los jóvenes empezaron a recorrer las habitaciones y pasillo, algunos se veían maravillados por las cosas que ahí se encontraban, otros fueron directamente a revisar el funcionamiento de los aparatos electrónicos, Midoriya se quedó en la puerta observando a sus compañeros y las habitaciones.

- ¿A dónde dirigen esas puertas? Quizás sean nuestros cuartos - pensaba el muchacho curioso.

La maestra entró al edificio - Bien, esta es su nueva casa, y por el pasillo se encuentran sus habitaciones, todas sus cosas ya fueron puestas dentro de ellas - dijo alegremente cerrando la puerta, toda la clase volteo a verla, Yagi se asustó pero se volteó de manera normal, sin dejar notar su verdadero estado de ánimo – ya que obtuve su atención les explicaré cómo estarán distribuidos - Pinky saco de su bolsa un croquis del edificio que agarró y mostró con sus dos manos para que los jóvenes pudieran verlo – Bakugo, Bialke, Enomoto y Hamada sus habitaciones son las de la planta baja. Chitoge, Edo, Hanamura y Kanawha a ustedes les corresponden las habitaciones del primer piso de la derecha mientras que a Midoriya, Oda, Sukai y Takeda las de la izquierda; a Hatsume, Iida, Kahoru y Kobayashi en el segundo piso a la izquierda, a Kuroiwa, Miyamoto, Zama y Yamamoto en la parte derecha del mismo piso, por lo tanto, el último piso se quedará vacío- Midoriya escuchó los nombres de todos sus compañeros pero no logro identificar a todos, así que no sabía con exactitud con quiénes tenía que compartir el piso a excepción de Sukai y Takeda; los muchachos se movieron con rapidez hacia sus respectivos cuartos.

- y con esto habremos acabado…- dijo Pinky mientras veía como la habitación se vaciaba -por el día de hoy - termino la frase con desgana, Midoriya e Iida fueron los únicos que se habían quedado a escuchar lo que decía la maestra - bueno, ya me voy, díganles a sus compañeros que mañana los espero a las 4:00pm en el salón de clases- los jóvenes asintieron con la cabeza y la maestra se dio media vuelta cerrando la puerta.

– ¿Deberíamos reunirlos? - preguntó Midoriya dirigiendo su mirada hacia su amiga.

- No, no es necesario, cuando sea la hora de cenar estará la mayoría y ya solo tendríamos que esperar a que la información pase de uno a otro- respondió la chica con un tono serio, Yagi asintió con la cabeza.

- Bueno, pues nos vemos cuando sea la hora de cenar - dijo el muchacho mientras se daba media vuelta para dirigirse hacia su habitación, Iida asintió con su cabeza como respuesta y se dirigió hacia uno de los sillones.

El muchacho siguió su camino hasta encontrar su habitación, abrió la puerta y viendo un pequeño cuarto con una gran ventana que tenía enfrente que dejaba ver el atardecer encendió la luz, observó todo el cuarto y aparte de una cama y armario se encontraban unas maletas y su mochila, se acercó a ellas para ver su contenido y aquellos objetos contenían lo que él esperaba, toda su ropa y sus utensilios para mantener una buena limpieza personal y del cuarto, cerró las maletas, se acercó a su mochila para sacar su celular y se recostó en su cama, la cual no tenía sábanas.

El joven acostado en su cama dio un suspiro, cerró los ojos por un momento y se levantó, volvió a las maletas y saco todo lo que tenía dejándolo en la cama, dentro se encontraba su ropa y mientras la sacaba algo le vino a la mente - ¡Mí traje! - pensó el muchacho mientras el terror recorría su cuerpo - ¿Lo habrán visto? ¿Estará aquí? – pensando en esto el joven saco todo el contenido de la maleta lo más rápido que podía, la ropa volaba alto, pero el joven la lanzaba hacia su cama, el muchacho después de una búsqueda intensa encontró su traje, pero a diferencia de las demás ropas este no se encontraba doblado, sino que parecía metido al último y a las prisas, entonces pensando en esto, el joven suspiró aliviado llevándose la capa al pecho. Una vez pasado el susto inicial dejo la capa en su cama y con toda la ropa fuera la comenzó a doblar y para ponerla en el armario; una vez acabó volvió a las maletas para sacar lo que hacía falta, entre las cosas que todavía se encontraban allí saco un perfume, el cual tenía una nota pegada que contenía lo siguiente:

"Yagi usa este perfume por favor, piensa que si lo usas las chicas no huirán de ti"

Bajo este mensaje se encontraba una carita feliz, el joven muy avergonzado dedujo que la nota la había dejado su madre gracias a que pudo identificar la letra; el joven guardo de nuevo el perfume en la maleta - No creo utilizarlo - pensó con una sonrisa incómoda y con los ojos cerrados para intentar no pensar mucho en ello.

Con las maletas vacías, la ropa organizada y la cama hecha Midoriya se tumbó en esta última y esclavo del cansancio se durmió; despertó unas 2 horas más tarde, frotándose los ojos se sentó en el borde - es… hora de ir a cenar- pensaba mientras se levantaba y salía de su cuarto, el ambiente estaba muy tranquilo y silenciosos logrando que Yagi observará su celular para saber la hora, no era tan tarde, hace una hora había comenzado a anochecer, así que con cautela y alerta bajó hacia la sala.

Al llegar al final de las escaleras observó que todos sus compañeros se encontraban distribuidos por la sala y la cocina platicando entre ellos, el muchacho confuso se acercó más para darse cuenta que Iida se encontraba en el centro de la habitación - cierto, teníamos que decirle a los demás sobre la hora de entrada - pensó el muchacho poniendo su puño en su frente mostrando su frustración, entonces Iida lo vio.

- ¡Adopta…! - gritó la muchacha con alegría levantando su mano, pero en mitad de la frase se acordó que le había molestado haberlo llamado así, lo que provocó que su expresión se congelada por un momento hasta que volvió a hablar - ¡Midoriya! Siéntate -

El joven acató las órdenes, busco un lugar donde sentarse en los sillones, pero estos ya se habían ocupado así que el joven se sentó en la alfombra muy cerca de su amiga en posición de flor de loto

- Bueno, ya que estamos todos les tengo que decir que el horario de clases empieza a las cuatro de la tarde- dijo Iida regresando a su tono diligente que la caracterizaba, Midoriya al escuchar esto entendió porque todos se habían reunido y la tranquilidad del edificio, aunque también se sorprendió de que todo el mundo estuviera atento a lo que decía su amiga.

- ¿Eso es todo? - pregunto una chica de cabello color rojo desde el sillón central.

- Sí, eso era todo- respondió Iida con seriedad, los muchachos se dispersaron y volvieron a sus actividades, Midoriya observó a sus compañeros desde su lugar, el seguía sentado y con una expresión neutra, mientras volteaba de un lado al otro vio que esa chica de pelo ondulado color rojo se le quedó viendo, cuando el joven se dio cuenta su expresión cambio a una de preocupación y movía los ojos de una lado al otro paró no ver a la chica, el miedo se había apoderado de su cuerpo, entonces volteó a ver a la chica la cual le regreso una sonrisa como último acto antes de irse, el joven se sentía confundido por lo de la sonrisa, pero más tranquilo porque la chica se había ido.

- ¿Todo bien? - preguntó Iida a su amigo con su tono serio, estando ella agachada y cerca del oído derecho del muchacho éste se asustó casi cayéndose, pero apoyándose en su mano izquierda y rompiendo su posición.

- No... n-nada, estoy bien - respondió Midoriya con una sonrisa forzada, su amiga se levantó y expresando su inconformidad con su respuesta entonces se fue de la habitación; el muchacho exhaló para liberarse de la tensión y se paró, se dirigió a su cuarto una vez más pero mientras caminaba vio por el rabillo del ojo que otra persona lo observaba desde su habitación, el joven volvió a sentir terror pero esta vez decidió no voltear a ver y seguir con su camino, cuando llegó a su cuarto se recostó inmediatamente en su cama.

- Pero ¿¡Que le pasa a la gente!?- se preguntó para sí mismo - Espera…. ¡No he comido nada! - pensó el joven con furia para posteriormente expresar un grito y salir de su cuarto otra vez con miedo y desgana en su caminar.

Al día siguiente Midoriya se encontraba en el salón esperando a la maestra junto con Iida y Ryu, el joven se sentía un poco incómodo por la temible figura que representaba Ryu, aunque que Iida estuviera ahí le daba seguridad, el muchacho se mantuvo en su asiento esperando y pensando en varias cosas las cuales ni siquiera él sabía con exactitud en que estaba pensando hasta que una imagen se le vino nadie la mente, la imagen de sí mismo bañado en sangre, aquella imagen que lo perturbaba desde que estuvo inconsciente en la enfermería de la escuela - ¿Qué es eso? ¿Por qué tengo esa imagen metida en mí cabeza - pensaba en silencio el muchacho manteniendo la vista fija en la puerta de su salón, entonces comenzaron a llegar sus compañeros, las chicas fueron las primeras en llegar, aunque unos chicos también llegaban, Sukai fue de los últimos en entrar?

- ¿Cómo es que llegaste antes Midoriya? - preguntó Tetsu hacia el joven, el cual se obligó a salir de su trance.

- Me levanto muy temprano - respondió el joven con inocencia.

- ¿Por qué? - pregunto su amigo con gran confusión.

- Me gusta llegar temprano, siempre ha sido así- respondió por última vez Yagi, Tetsu al escuchar esto levantó los hombros expresando "está bien" y se fue a sentar al lado del joven, inmediatamente después de la conversación entró Enzo con gran somnolencia en su rostro, mientras bostezaba con gran fuerza y abriendo mucho la boca, como si de un león se tratara, vio a sus amigos, los saludó con una sonrisa y se sentó detrás de Sukai; el salón ya casi estaba completo, todos se habían sentado igual que la primera vez que ingresaron y vestían ropas casuales - esas son las ventajas de la universidad, ya no llevas uniforme y te puedes sentar en donde tú quieras, aspectos que son importantes para describir tu personalidad, claro si tienes una - pensaba Midoriya volviendo su mirada hacia la puerta y perdiéndose en sus pensamientos.

La maestra entró al salón con su gran sonrisa y un caminar bastante normal - ¡Buenos días alumnos! - expresó alegremente la maestra - ¿Saben que toca hacer ahora? - preguntó poniendo sus manos en la mesa causando un golpe que llamó la atención de todos, Pinky veía de un lado al otro del salón esperando que alguien respondiera a su pregunta, Iida levantó la mano.

- Suena un poco tonto, pero debe ser algo relacionado con los héroes - respondió la señorita con su tono característico, Pinky extendió su mano izquierda con rapidez para apuntar a la muchacha.

- ¡Exacto! - exclamó con gran felicidad - y hoy van a tener su primera clase de enfrentamiento - dijo la maestra con las manos en la cintura, los alumnos expresaron su felicidad con varios gritos de bien y genial - Vale, son todos tuyos Kouta - exclamó la heroína mientras miraba hacia la puerta con las manos extendidas haciendo un gesto de ofrecimiento, entonces en el salón entró un hombre con una ropas de color azul, su playera era de manga larga, la parte superior de sus mangas o más bien dicho la parte exterior eran de color azul claro, este color se extendía hasta su pecho y de ahí bajaba hasta su cintura, en los costados del torso y parte inferior de las mangas se cubrían de un color azul marino con una textura que parecían escamas entre ambos formaban una especie de "T" en su pecho, dicha prenda llegaba hasta la cintura en donde un cinturón verde agua lo separaba de unos leggins que compartían color con su costado, solo que aquí el tono más claro del azul eran unas franjas dobles en los costados de las piernas, portaba unas botas impermeabilizadas negras y unos guantes metálicos junto a unos goggles en el cuello.

- Gracias Pinky - expresó el hombre con felicidad, la mujer le sonrió en respuesta y salió del salón, mientras hacía eso el hombre se posicionaba en medio del escalón y volteando a ver a todos el silencio y gran tensión consumió el ambiente, Kouta sonrió - Me imagino que ya les dijeron que vamos a hacer - dijo el hombre rompiendo con la sofocante tensión, Iida respondió afirmativamente - Bien, pero para ello necesito que se pongan sus trajes y que me vean en el terreno beta, es el de la ciudad - explicó el hombre con un tono serio mientras en la pared que tenía a su derecha salían unos cajones metálicos que eran lo que la conformaban, los alumnos se pararon a observar el contenido de aquellos compartimentos, Midoriya fue el último en pararse y viendo que sus compañeros empezaban a dirigirse cada uno a un cajón, el joven dio un vistazo en donde se encontraba Sukai, dándose cuenta que dentro de los compartimientos se encontraban unas maletas de metal con una pantalla en su esquina superior derecha en donde mostraban un número y en el centro tenían pegado una nota con el nombre de alguien, Midoriya al ves esto comenzó a buscar aquella que tenía su nombre, la búsqueda no duro mucho pues era el único compartimiento que no tenía a ninguna persona sacando cosas. Al llegar a ella y mirar su contenido vio lo mismo que en el cajón de Sukai, solo que en este caso su nombre estaba escrito en la nota, tomo la maleta se sentó en el suelo y abrió su contenido, pero la sorpresa atrapó al joven al ver que estaba vacía, Sukai y Enzo se acercaron al joven con sus respectivas maletas en sus manos.

- ¿Acaso no escribiste las indicaciones para tu traje? - preguntó Enzo con curiosidad.

- Claro… - mientras Yagi decía esto le vino a la cabeza el recuerdo de que en su inscripción cuando le pidieron esa descripción el joven había respondido que él ya tenía uno, sus ojos eran muy grandes y expresa sorpresa mientras recordaba esto.

- ¿Estás bien? - preguntó Sukai moviendo su mano de arriba abajo enfrente del muchacho, el joven regreso de su trance.

- Sí, sí, sí, estoy bien, solo que mí traje no está aquí - respondió el muchacho a gran velocidad, apresurado se levantó del suelo y salió corriendo con maletín en mano. Esto llamó la atención de varias personas entre ellas Iida, la cual intento alcanzar al joven antes de que saliera corriendo del salón.

- Espera Yagi, no corras ¿A dónde crees que vas? - gritó confusa la muchacha mientras veía como el joven se alejaba, Chiaki se asomó a ver junto con Iida y con una sonrisa burlona volvió a meterse al salón, la chica de pelo rojo rizado observaba desde la puerta igual de confundida que Iida.

- ¿Cómo se me pudo olvidar enviar el traje a la coordinación? - pensaba Midoriya mientras corría lo más rápido que podía hacia su habitación, sus compañeros se dirigieron hacia la zona que les había indicado Kouta.

Al llegar vieron que estaba el héroe esperándolos en la entrada de los vestidores - vamos, pónganse sus trajes - los jóvenes entraban muy emocionados y a paso ligero; pasaron varios minutos y Midoriya llegó, vio que no se encontraba nadie allí, pero asumió que tenía que entrar a ponerse su traje; sus compañeros se encontraban dentro de la zona.

Sukai y Enzo salieron de los vestidores atravesando un gran pasillo que conectaba con una gran calle principal dentro de la zona de los edificios; Enzo vestía una especie de toga que solo le llegaba hasta las rodillas con un adorno de piel de jaguar con unos pantalones cortos color café y su peinado seguía igual de alborotado que siempre, en cuanto a Sukai, él vestía un chaleco de cuero color negro lo cual era lo único que vestía en la parte de arriba, junto a unos pantalones cortos azules y al igual que Enzo iba descalzo, ambos amigos se vieron de arriba abajo.

- ¿No crees que se parecen en algo nuestros trajes? - preguntaba Enzo inocentemente a su acompañante.

- Sí… algo, pero no te centres en nosotros, céntrate en ellas- respondió el muchacho señalando a sus demás compañeros.

- Sí, tienes razón - contestó Enzo alegremente mientras dirigía su mirada hacia los alumnos, Sukai enfocaba su atención a una chica con un traje que parecía hecho de hojas, en el pecho tenía dos hojas rojas, mientras que el torso era de color verde y tenía una falda larga compuesta de pétalos gigantes color azul, todo iba acorde de su cabello de pasto y color de piel verde.

Luego ambos voltearon a ver a una chica que vestía con un traje de una sola pieza que le cubría todo el cuerpo, pero este traje estaba lleno de agujeros que parecían todos del mismo tamaño, su traje era de color azul con franjas amarillas en pares que se ubicaban en los costados que abarcaban todo el traje y tenía un antifaz amarillo, los jóvenes estaban totalmente impresionados con aquella chica hasta que Enzo divisó a alguien más, una chica de pelo rojo, rizado que vestía con un vestido de varios tonos rosa de estilo barroco, que tenía puesta una tiara y toda su figura parecía brillar tanto que destacaba entre todas las demás chicas y que incluso se llevaba la atención de todas las miradas.

- ¡Princesa, que bien se ve ese traje! - dijo la chica a su lado, que era la que vestía con pétalos y hojas.

- Gracias Naegi, me esmeré mucho haciéndolo- respondió "la princesa" dando una vuelta sobre sí misma para modelar su vestido.

- ¿Tú misma lo hiciste? - preguntó otra chica que vestía un traje de cuerpo completo pero que en cada extremidad estaba compuesto de una tela y color diferente, el torso era verde oscuro, su brazo derecho rojo carmesí, el izquierdo azul marino, la cadera era un amarillo apagado, su muslo derecho café y el izquierdo blanco, su cabello era corto de un tono verde muy oscuro.

- Estaba tentada a dejárselo a mis sirvientes, pero quería hacerlo yo misma- respondió otra vez la Princesa hacia su otra amiga, las chicas se quedaron sorprendidos por sus palabras y otra persona se acercó, esta persona tenía una gabardina blanca que tenía abierta y dejaba ver una especie de armadura de capas también blanca que protegía su pecho, un cinturón lleno de varias bolsas y unos pantalones que parecían también parte de la armadura blanca segmentada de su torso, en la cara tenía puesta una especie de casco blanco que tenía algo similar a un caparazón que protegía su boca, unas grandes gafas rojas que no permitían ver sus ojos, este casco cubría toda su cabeza, estaba segmentado en tres partes, los ojos, la boca y la parte sobrante de la nuca, el casco se unía al torso a través de una licra también blanca, está persona estaba cargada de armas, en el cinturón se podían ver dos pistolas y en su espalda un rifle francotirador, todo su ser era blanco y no se podía saber con exactitud quien era.

- ¿No crees que llamas mucho la atención? - dijo una voz seria, que no ayudaba a distinguir su género, desde dentro del casco, las tres amigas voltearon a ver a aquella persona, al verla se asustaron y Naegi junto con Sayori se escondieron detrás de la princesa, la cual después del susto mostró su inconformidad con las palabras dichas.

- No lo creo - dijo la chica con bastante seguridad, el ser blanco le dirigió una mirada para posteriormente continuar su camino en silencio.

- Vaya… que miedo dan nuestros compañeros - expresó Enzo abrazándose a sí mismo y frotándose los brazos, Sukai se limitó a asentir con la cabeza.

- ¿Qué están haciendo? - una voz femenina que los sorprendió por detrás a ambos muchachos, al voltear a ver se trataba de una chica metida en una armadura de aspecto medieval pero que de las extremidades salían tubos de escape y su casco parecía más de ciclista que de armadura, pero le cubría toda la cabeza, inmediatamente ambos sabían que se trataba de Iida.

-¡Iida! Vaya, que bien se ve tu traje, se ve que realmente aprecias tu legado - dijo Sukai en un tonto intento por cambiar de tema, Iida se quedó en silencio observando a Tetsu por unos segundos.

- Eso no responde a mí pregunta - respondió Iida con su tono característico y cruzando los brazos, Sukai sonrió mirando detrás de la chica en respuesta, esto dejo a Iida un poco confundida.

- ¡Mira! Yagi llega tarde- dijo Tetsu señalando por encima del hombro de la chica, la cual se volteó rápidamente viendo al chico.

Yagi se había terminado de poner su traje, cosa que no le costoso mucho pues solo se tenía que poner la capucha y el cubre bocas, se encontraba todavía dentro de los vestidores, se vio al espejo mientras se ponía su capucha - Ya estoy aquí… esto es lo que tengo que ser de ahora en adelante- pensó el joven para soltar un suspiro para darse ánimos, salió de los vestidores y recorrió el gran pasillo - Cierto, voy tarde… probablemente Sakura me regañe - mientras pensaba el joven con la mirada en el suelo Iida se acercó a él.

- ¿A qué se debe tu tardanza? - le reclamó la muchacha al joven asustándolo en el proceso, el joven se detuvo, volteo a ver a la muchacha y se llevó su mano derecha al pecho.

- Solo… problemas con mí trajes - respondió Midoriya con el corazón acelerado, Iida se llevó su mano derecha hacia la parte que correspondía a su boca en su casco, con la cabeza inclinada hacia abajo y con los ojos cerrados esperaba la respuesta del chico que al terminar de escuchar abrió los ojos y volteo a ver al joven.

- ¡Tú! - exclamó otra voz desde la derecha de donde se encontraban los jóvenes, ambos voltearon a ver encontrándose con una chica que los señalaba, esta chica iba vestida de forma similar a una enfermera, su traje era blanco, el torso era un traje de enfermera que se cerraba usando botones, tenía una falda igual de blanca, portaba en la boca algo parecido a un respirador que les ponen a los pacientes para la anestesia, pero con la particularidad de que tenía dos botellas conectadas a cada lado de la mascarilla, unas botas negras que resaltaban por debajo de su falda y unos guantes que tenían forma de granadas que rodeaban su brazo, tenía un mechón de pelo delgado a cada lado de su cara y su cabello negro estaba totalmente recogido hacia atrás, lugar donde tenía puesto un par de láminas que parecían una explosión amarrado a los lados en el chongo de su pelo y los cuales ocultaban dicho chongo.

Los muchachos se volvieron a ver - ¿la conoces Yagi? - pregunto Iida regresando su mirada hacia la chica, la cual se acercaba caminando intimidante a ambos.

- No… no - respondió Midoriya moviendo su cabeza de lado a lado, la chica se terminó de acercar y levantó su mano señalando a Midoriya.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó agresivamente la chica, el muchacho dio un paso atrás y adoptó una posición defensiva.

-¡Bakugo! ¿A qué te refieres? Él es Yagi, nuestro compañero y tiene el derecho de estar aquí, aunque hubiera llegado tarde - dijo Sakura llamando la atención de Chiaki.

- Tu no entiendes, él es… - mientras Chiaki decía aquellas palabras Midoriya puso su mano sobre la boca de la chica, aunque no lo logro debido a que tenía esa especie de respiradero - ¿Qué estás haciendo? - le preguntó la chica con gran enojo, el joven no se dejó intimidar y volteo a ver a Iida.

- ¿Nos podrías dejar a solas? - Iida negó con su cabeza - Está bien- expresó el muchacho mientras volteo a ver el suelo, pero inmediatamente agarró el brazo de Chiaki y salió corriendo junto con ella, en un principio la chica no se dejó, pero de repente ella sintió como si la empujaron desde su espalda logrando que está le siguiera el paso al muchacho.

- ¿¡Qué demonios está pasando!?- gritó Chiaki furiosa y confusa.

- ¿!A dónde crees que vas Yagi!?- también gritó confundida Iida.

- Pero ¿qué? - dijo Sukai mientras Enzo se reía.

Midoriya se limitó a seguir corriendo hasta doblar en un callejón alejado de la zona donde estaban todos, soltó a la chica y siguió caminando un poco más al fondo.

- ¡Me podrías explicar porque hiciste eso! - le gritó muy enfurecida la chica al joven, el cual se volteó a mirarla con una expresión de seguridad.

- Quiero que mantengas mí identidad en secreto, no quiero que nadie sepa que soy ese misteriosos héroe - dijo el muchacho con un tono de miedo que contrastaba con su cara, Chiaki se limitó a mirarlo con confusión y duda en su cara.

- ¿¡Que!? ¿Un héroe que no quiere que la gente sepa que es héroe? ¿Qué clase de persona eres, Midoriya? - pensó la chica mientras el silencio dominaba el ambiente por unos minutos hasta que se escuchó la voz de Iida.

- Creo que están por aquí- el joven dirigió su mirada hacia la calle y comenzó a caminar hacia ella en silencio.

- Esta bien- exclamó Bakugo, Midoriya se paró en seco para voltear a verla, observando que ésta no lo estaba viendo suspiro de alivio, la muchacha se volteó a dirigirle la mirada al joven.

- Bueno, ahora toma mí brazo y di que me lograste detener- exclamó el joven ya un poco más feliz, pero manteniendo un tono serio.

- ¿¡Qué demonios le pasa a este sujeto!?- pensó la chica, pero aun así le hizo caso al joven, tomó su brazo y comenzaron a caminar hacia la calle y dónde estaba Iida, Chiaki seguía confundida pero no lo mostraba en su cara mientras que Yagi había cambiado su expresión a la que siempre solía tener, seria; una vez salieron del callejón Iida justo había llegado al mismo punto y se detuvo para hablar con ellos.

- Les pediría una explicación, pero todos los estamos esperando - aclaró la muchacha con su tono diligente característico y de brazos cruzados.

- Claro- respondió Chiaki soltando al joven, pero aventándolo hacía adelante en el proceso.

- Si que se tomó esto muy mal, aunque no la culpo- pensó el joven mientras recobraba el equilibrio.

Los tres llegaron a donde los demás se encontraban y el maestro los estaba esperando - Bueno, ya que estamos todos voy a explicar el porqué de la caja de mí lado- dijo Kouta señalando a la caja que se posaba sobre una mesa plegable que estaba a su izquierda - Quiero que todos pasen y tomen una bola con una letra, esta letra les indicará que equipo son y con quién harán pareja, así que comencemos con... Bakugo - explicó el maestro dejando que Chiaki se acercara a tomar una pelota, la chica se paró enfrente de la caja, metió la mano y de ella saco una pelota que tenía pintada una "A" - Que pase el siguiente, Bakugo, quédate con la pelota hasta que todos hallan pasado - expresó Kouta con tono serio y de brazos cruzados; uno a uno pasó y al final se anunciaron los equipo.

- Bueno, ya que todos tienen su pareja es momento de decir quién se va a enfrentar contra quien - los alumnos al escuchar estas palabras de su maestro exclamaron dejando salir su felicidad - Equipo A, conformado por Bakugo Chiaki e Iida Sakura, contra el equipo J, conformado por Edo Ryu y Midoriya Yagi; Equipo B, Bialke Mia y Sukai Tetsu, contra Equipo I, Hatsume Miku y Takeda Enzo; Equipo C, Kahoru Sasawa y Chitoge Hiro, contra Equipo H, Miyamoto Yuri y Zama Woori; Equipo D, Enomoto Fuyuki y Hanamura Nobu, contra el equipo G, Hamada Naegi y Kuroiwa Sayori; y por último el Equipo E, Yamamoto Jiro y Oda Gundam, contra el equipo F, Kanawha Takeshi y Kobayashi Mei - explicaba de esta manera los combates el maestro mientras los alumnos se alentaban así mismos al escuchar sus nombres y ver contra quién peleaban - La dinámica será que el primer equipo es el de villanos, que tienen una bomba dentro del edificio que tengo detrás y el segundo equipo, el de héroes, tendrá que localizar y apagar la bomba, esto se logrará cuando uno de los héroes toca la bomba - explicaba Kouta con sus manos en la cintura - Primero entrarán los villanos, ya que es su "guarida", así que Bakugo e Iida, entren al edificio, mientras que Midoriya y Edo quédense afuera - con estas palabras las chicas del equipo A entraron al edificio - Pero antes… - expresó el maestro deteniendo a las muchachas - Pónganse estos dos, son comunicadores- dijo mientras extendía su mano abierta en la que posaban cuatro especies de auriculares inalámbricos, las chicas agarraron uno cada una y se los pusieron en el oído - Son para que puedan comunicarse entre ustedes, también hay para el otro equipo junto con una cinta especial para neutralizar a los villanos - Midoriya y Edo tomaron los suyos, Yagi tomo también la cinta y se alejaron un poco del edificio para comprobar su funcionamiento, Kouta comenzó a caminar hacia donde se encontraba Midoriya, puso su mano derecha sobre el hombro del joven, el muchacho dirigió su mirada hacia aquella mano y Kouta se acercó un poco hacia su cara para susurrarle - No se me ha olvidado lo de hace poco… cargas con el apellido de un gran héroe, no lo manches con tus actos- dijo el maestro con un tono duro y serio al muchacho, el cual miraba hacia el suelo y con miedo en sus palabras dijo: Si señor. Kouta se le quedó mirando por un rato y entonces soltó el hombro del muchacho y volvió a erguirse - ¡Clase síganme! - gritó levantando la mano para posteriormente dejarla caer, pero aventándola hacía enfrente resultando en un gesto que indicada que avanzarán, los demás alumnos le siguieron los pasos al maestro.

Sukai y Enzo se despidieron de Yagi y le desearon suerte, el joven asintió en respuesta y les siguió con la mirada, una vez se quedó solo con Edo comenzó a caminar hacia él sin alejar la vista del suelo. Al llegar cerca de su compañero dio un suspiro y alzó la vista, se puso su cubre bocas y dirigió su mirada hacia su compañero - ¿Tienes algún plan? - le preguntó a su compañero dragón, el cual negó con la cabeza - Bueno, pues… pensemos en algo- expresó Yagi con un tono desalentador mientras se rascaba la nuca, el joven comenzó a pensar mientras observaba a su compañero; entonces se le ocurrió algo - ¿Qué tan alto puedes volar? - preguntó entusiasmado Midoriya a su compañero.

- Alto, muy alto - respondió el dragón con voz grave y sin sentimiento.

- Bien, entonces tengo un plan…- habló Iida a Chiaki justo cuando habían llegado a la habitación de la bomba.

- Habla - respondió la enfermera con seriedad.

- Lo mejor es que nos quedemos ambas aquí, así se decide una batalla justa de dos contra dos- expresó Iida de brazos cruzados, Chiaki se opuso a la idea.

- No, no, no y no, tú te quedas aquí y yo iré a buscar a los héroes - expreso la muchacha con confianza.

- ¡Por supuesto que no! Eso es estúpido si vienen los dos te derrotaron fácilmente, es un suicidio... "suicidio", - la chica gesticulo las comillas con sus dedos - ir sola a un enfrentamiento parcial.

- ¿En serio? ¿Te recuerdo con quién estás hablando? Será fácil derrotarlos a ambos, no les tengo miedo – continuo aún con confianza y arrogancia.

- Pero si hubiera la posibilidad… que realmente es muy alta… de que te derroten ambos entonces a mí me dejas en la misma situación, y aunque también creo que puedo con ambos, prefiero que se quede con una alta probabilidad de que ganemos y esas aumentan si ambas trabajamos juntas – replico Iida con diligencia.

- Si…- dijo Chiaki con una sonrisa que inmediatamente cambio a una expresión de desaprobación -No, en cualquier caso, el que yo me enfrente a ambos nos dará tiempo para que la bomba explote - dicho esto Iida mostraba inconformidad, pero no se atrevió a decir nada – Genial, entonces nos vemos - terminó Chiaki mientras salía de la habitación corriendo dejando a Iida sin posibilidad de detenerla.

Desde fuera del edificio Midoriya había acabado de contarle su plan a Ryu, este último mostró su aprobación asintiendo y una voz se escuchó - Muy bien héroes, es hora de que entren al edificio y detengan a los villanos - la voz de Kouta provenía de un poste con megáfonos que estaba al lado del edificio - Estaré vigilando a ambos equipos, así que háganlo lo mejor que puedan.

Kouta y los alumnos se encontraban en una gran sala que en la pared frente a la entrada solo tenía una gran pantalla con una mesa con varios botones y un micrófono, la pantalla estaba mostrando una imagen dividida, en la izquierda estaba la sala de la bomba y en la derecha estaban ambos héroes, Kouta se mostraba expectante frente al micrófono observando atentamente a la pantalla, igual que los alumnos; Midoriya y Edo al escuchar las palabras de su maestro decidieron poner en práctica su plan.

Chiaki bajaba unas escaleras que conectaban los pisos de aquel edificio, las paredes de todo el lugar estaban hechas de concreto, la única luz que entraba era la de las ventanas, pero no iluminaban tan bien, de hecho, si caminabas por un pasillo o incluso el de la entrada, el fondo de los mismos estaba totalmente oscuro, la chica pasaba justo por uno de estos tramos oscuros.

- He esperado tanto tiempo el enfrentamiento contra Deku - pensaba la chica mientras caminaba con esperanza de encontrarse a sus contrincantes - Sé que no es Deku, pero sigue siendo un Midoriya y con eso me conformo, por el momento tendré que vivir ganándole a su descendencia, ya después iré a por el premio gordo… - la chica dobló una esquina y allí se golpeó la cabeza con algo, más bien dicho alguien, el golpe los había dejado tirados a los dos, sentados y frente a frente la chica vio que aquel con el que se había chocado era Yagi.

Bakugo se quitó el respiradero dejándolo colgando de su cuello gracias a una correa, lamió su mano y con una expresión de enojo se paró rápidamente - ¡Genial! - expresó la chica con furia y felicidad, el muchacho seguía tirado en el suelo sobándose la cabeza y para cuándo alzó la mirada la mano derecha de la chica estaba soltando unas chispas que indicaban que una gran explosión se avecinaba, el joven rodó hacia su derecha intentando esquivar la explosión.

El estallido hizo que algunos escombros volarán y se creará una cortina de polvo, Midoriya aprovecho esta para esconderse en una esquina que conectaba el pasillo central con otro, Chiaki movió violentamente su brazo derecho para hacer que el polvo se desvaneciera - ¿¡Vas a huir!? ¿En serio? ¿¡Esto es lo que tú padre te enseña!? ¡Que patético! - exclamó de forma burlona la chica mientras avanzaba inmutable por el pasillo, Midoriya no se encontraba muy lejos, sabía que en cualquier momento la muchacha lo iba a encontrar así que armándose de valor y soltando un suspiro salió de su escondite.

- ¡No metas a mí padre en esto! - gritó el joven, la muchacha, que se encontraba enfrente, expresó una sonrisa macabra y corrió hacia donde estaba el joven con los brazos extendidos, Yagi adquirió una posición de defensa y manteniendo su brazo derecho hacia enfrente para que lo defendiera, la muchacha saltó estando un poco más cerca del joven héroe y estirando su brazo derecho comenzó a soltar chispas del mismo; el muchacho se apartó un poco hacia su derecha la cual era la izquierda de la chica, evitando así la explosión, en cuanto el joven volvía a tocar el suelo dio un pequeño salto hacia la muchacha soltando un puñetazo directo a la cara de esta última, pero está logro cubrirse con su mano izquierda y su gigantesca protección en forma de granadas, pero esto no evitó que la chica volará un poco hacia su derecha chocándose con la pared, Midoriya estaba expectante de los movimientos de la chica, ya que la explosión habría creado otra cortina de polvo pero esta vez ambos estaban dentro de ella y no podían ver nada.

- ¿Crees que puedes derrotarme? ¿¡Te crees mejor solo porque tu padre es el héroe número uno!?- se escuchaba la voz enfadada de la muchacha desde el otro extremo del polvo - ¡No eres el único con un legado! - gritó furiosa la chica mientras se acercaba a gran velocidad hacia el joven con la mano derecha soltando chispas, el muchacho volvió a hacer lo mismo, se apartó hacia la izquierda de su atacante, pero esta vez le agarro el brazo una vez esquivo la explosión, lo sujetó con fuerza y lo atrajo hacia él, la chica expresó su sorpresa y entonces el joven, logrando acercar más a su agresora, la golpeo en el estómago con su rodilla, logrando sacarle el aire y dejándola sin posibilidad de seguir, la chica estaba en el suelo, apoyándose con sus manos y rodillas mientras intentaba recuperar el aliento, Yagi aprovechó esto para incapacitarla con la cinta, le amarró los brazos, la sentó y le amarró los pies, la chica tenía una expresión perpetua de enojo, decepción y sorpresa en su rostro mientras intentaba recuperar el aliento.

- Deberías empezar tus ataques con tu otro brazo o alternando- dijo Yagi agachado enfrente de los pies de la chica una vez había terminado de amarrarlos con la cinta, Chiaki se mostraba furiosa.

- ¡No pedí tu opinión! - gritó, el muchacho se paró en silencio y siguió caminando por el pasillo.

- Maldición ¿Cómo pude dejar que me venciera? - pensó la chica con furia en su rostro, pero inmediatamente cambio su actitud a una de decepción - Esto no me había pasado antes… espera ¿Dónde está el otro? - pensó esto último la chica volteando a ver a todos lados buscando al chico dragón.

- Midoriya, ya encontré la bomba - Yagi empezó a escuchar la voz de su compañero desde el comunicador que les habían dado - Pero está custodiada por alguien- continuo Ryu.

- Bien, ya voy para allá- respondió Yagi empezando a acelerar el paso, Chiaki escuchó que Midoriya había hablado e intento hablar con su compañera, pero se había dado cuenta que su comunicador no estaba, el joven se lo había quitado y guardado en uno de sus bolsillos del pantalón, la chica suspiro y dejó caer su cabeza, había sido totalmente derrotada.

- Te he fallado…- susurró la chica.

Ryu se encontraba fuera del edificio volando cerca de una ventana, la ventana daba a una habitación grande de color blanco con 3 pares de columnas en donde se encontraba Iida y la bomba, el muchacho observaba desde un costado de la ventana intentado que no se le viera, la muchacha en su caso estaba observando la bomba con gran detenimiento.

- Ya casi llego... ¿El último piso cierto? - escuchó Ryu la voz de Midoriya proveniente del comunicador, el joven dragón se pegó al edificio alejándose de la ventana.

- Si ¿Qué debo hacer? ¿Entro? - preguntó el muchacho, mientras Yagi estaba corriendo por los pasillos.

- Espera un poco, tienes que verme primero - estas palabras de Yagi dejaron confundido a su compañero, sin saber muy bien que hacer Ryu regresó a la ventana, pero para su mala suerte Iida justo había volteado hacia la ventana y sus miradas se encontraron, ambos expresaron sorpresa, pero Iida cambio su rostro a una expresión desafiante mientras que Ryu regresó a su inmutable expresión, el dragón volvió alejarse de la ventana.

- Lo siento Midoriya, no puedo esperarte - pensó el chico mientras volaba hacia atrás para posteriormente lanzarse contra la ventana con su pie derecho enfrente, logrando romper el cristal y entrar en la habitación, Iida por su parte se había acercado un poco hacia la ventana y al momento de que Ryu rompió el cristal, ella se cubrió la cara con sus brazos; el joven seguía volando velozmente hacia la bomba, la chica después de unos segundos y tras bajar sus brazos se percató que el héroe se dirigía hacia lo bomba, así que encendió sus motores y corrió rápidamente hacia el objeto, la velocidad a la que Sakura corría igualaba e incluso superaba al de su contrincante por lo que al adelantarse al dragón agarró la bomba, la levantó y se la llevó al otro lado de la habitación, Ryu se encontraba estupefacto ante la situación y parándose en seco observó a la muchacha con gran sorpresa.

- Está hecha de papel maché, no tienes porqué sorprenderte- gritó Iida desde su extremo del cuarto con tono serio, el muchacho volvió a su estado de tranquilidad y observó el contador de la bomba.

- Nos quedan 2 minutos, Midoriya apresúrate- pensó el muchacho expectante de la situación.

- Bakugo ¿Dónde estás? - pensó la chica observando con detenimiento a su contrincante.

Luego de unos segundos de tensión entre ambos jóvenes Ryu decidió atacar, se lanzó volando hacia la chica, la cual esperó a que se acercara su atacante, pero Edo escupió ácido desde su boca logrando que Iida actuará, la chica corrió hacia su derecha intentando esquivar el líquido y lográndolo, pero dejando la bomba allí.

- ¿¡Que!? Demonios, tendré que hacerlo…- pensó Sakura antes de correr a gran velocidad hacia la bomba, Ryu se encontraba cerca de tocarla pero la muchacha era más rápida, Iida logró llevarse la bomba un poco más a la izquierda pero en el proceso se dio cuenta que llevaba tanta velocidad que no podía parar a tiempo así que corrió de espaldas, chocó contra la pared llevándose un trozo y cayéndose pero dejando a tiempo la bomba para que está no resultará destruida, la chica terminó cayendo al suelo después de varios golpes contra el mismo y terminar estampada contra la pared del pasillo, intento volver a ponerse en pie - Al.. menos así ganaré un poco de tiempo — pensó Iida adolorida por el golpe.

Midoriya observaba como la muchacha no apartaba su vista del boquete que acaba de formar en la pared, sorprendido se quedó allí parado hasta que Iida se percató de su presencia.

- Oh no- expresó la chica con miedo para inmediatamente pararse y pasar por el agujero, Ryu se volvió a acercar a la bomba, pero con miedo pues está misma tapaba el boquete y por ende él no se había enterado de lo sucedido, avanzó lentamente hasta estar a 2 metros de su objetivo entonces Sakura volvió a llevarse al objeto hacia la derecha del dragón.

- N-no puedo llevarla más lejos, me duele mucho el cuerpo - pensaba la chica mientras dejaba la bomba en el suelo frente de ella, posteriormente volteó a ver a sus contrincantes, Midoriya se encontraba entrando a la habitación y Ryu mantenimiento un vuelo bajo pero se mantenía en la misma posición - Bien, hasta aquí llegue, ya no puedo más… solo queda una cosa que hacer- susurró la chica y al término de decir estas palabras sonrió, aunque esta sonrisa no se podía ver pues el casco se la cubría; Sakura activo sus motores, Midoriya y Ryu corrieron lo más rápido que podían hacia la bomba pero Iida era más rápida y soltó una patada de gran fuerza hacia la bomba, los jóvenes se pararon en seco sorprendidos por la acción de Iida y desde el megáfono del edificio se escuchó la voz de Kouta.

- ¡Se acabo! Los héroes perdieron- Midoriya y Ryu se sorprendieron todavía más por estas palabras, pero Iida cayó de rodillas en el suelo, adolorida, pero con una sonrisa - Por favor salgan del edificio - continuo Kouta desde el megáfono, Midoriya comenzó a caminar hacia Iida.

- ¿T-te ayudo? – preguntó Ryu a la chica, la chica se quitó el casco y le respondió con una sonrisa.

- Por favor - Yagi observó esto y decidió darse media vuelta e ir por Bakugo, que todavía seguía atada unos pisos abajo.

Los cuatro salieron del edificio, Iida se apoyaba en el hombro de Ryu para que el camino no fuera muy pesado mientras que Chiaki salía flotando aun amarrada y enojada.

- ¡Bájame maldita escoria! ¡No quiero tu ayuda! - gritaba con furia la chica mientras se movía violentamente intentando liberarse, Midoriya iba detrás de ella con su expresión neutra.

- Muy bien… ¿Por qué sigue atada? - expresó su confusión Kouta al ver a la chica.

- No quiso que le quitará la cinta- explicó Yagi.

- Bakugo, cura a tu compañera y acompáñenme- les ordenó el maestro mientras daba media vuelta y comenzaba a caminar tranquilamente; los cuatro caminaban junto con el maestro a la sala de donde todos observaban lo que pasaba dentro del edificio, Iida ya se encontraba bien y Chiaki ya estaba liberada, el camino hacia la habitación no era muy agradable para Midoriya ya que Bakugo no dejaba de verlo con odio por esto el joven decidió no voltear a verla y encararla, al llegar a la habitación el maestro continuo caminando hasta el fondo de la habitación mientras que los jóvenes se quedaron en la puerta observando el ambiente - Bien ¿Quién me puede decir en que se equivocaron?- lanzó la pregunta al aire Kouta esperando la respuesta de alguien, Iida inmediatamente dirigió su mirada hacia el maestro y levantó la mano - Me gustaría que lo dijera alguien ajeno a los participantes - respondió Kouta, entonces una mano se levantó de entre los demás alumnos - Adelante Bialke- el maestro le cedió la palabra a la chica vestida de princesa, la cual dio unos pasos enfrente con los ojos cerrados.

- Bueno, para empezar fue arriesgado para los villanos separarse, habría sido mejor tener una confrontación justa y aunque técnicamente la hubo, su error dio paso a que se recurrieron a métodos muy poco ortodoxos para ganar- explicó la chica mientras abría los ojos y dirigía su mirada hacia los 4 compañeros - también fue arriesgado para los héroes separarse, sé que esto sólo sería así si pasaba lo que realmente paso, pero lo que marcó que todo saliera mal para los héroes fue la decisión precipitada de Edo, Iida no podía hacer nada contra él estando fuera del edificio, Edo tenía la ventaja pero la desaprovechó yendo a una confrontación directa, a mí parecer el único que hizo las cosas bien fue Midoriya - la chica terminó su explicación volteando a ver al joven con una sonrisa, Midoriya decidió dirigir su mirada hacia otra parte de la habitación.

- Gracias Bialke ¿Alguien más quiere decir algo? - la clase se quedó en silencio, Midoriya seguía viendo a la nada, pero con la mente activa.

- ¿Yo ser el que mejor lo hizo? Eso no es verdad, lo único que hice fue enfrentarme a alguien y aunque lo pude neutralizar no ganamos, quien lo hizo bien fue Iida - pensaba el chico con la mirada pérdida, mientras que el maestro estaba explicando.

- Bialke tiene razón, el método por el cual ganaron los villanos fue muy poco convencional, si eso hubiera pasado en la realidad la explosión se hubiera llevado a todos y aunque ese era el objetivo de los villanos también es algo que haría un héroe, un villano no se sacrifica para que su plan salga bien, esa es la diferencia entre héroes y villanos, los últimos no se sacrifican, siempre verán por su bien propio, por eso aunque ganaron los villanos se considerará una derrota por ambas partes - explicó Kouta con un tono serio y de brazos cruzados, sin ninguna gesticulación, parecía más un regaño que una explicación, pero de todas formas los 3 jóvenes estuvieron de acuerdo con esto, Midoriya seguía perdido en sus pensamientos, Ryu e Iida se le quedaron viendo - Bueno, entonces que pase el siguiente equipo - dijo Kouta relajando su postura, su tono y, por consecuencia, el ambiente, los cuatro jóvenes de los siguientes dos equipos se separaron del grupo y comenzaron a caminar hacia la salida del edificio, Midoriya volvió de su trance.

- Suerte, chicos - expresó Yagi a sus amigos, los cuales asintieron en respuesta, Yagi, Ryu, Sakura y Chiaki se acercaron a sus demás compañeros y junto con su maestro comenzaron a ver la gran pantalla esperando ver qué es lo que hace el equipo.

Era el turno de Tetsu y de Enzo, Tetsu y la princesa salieron antes del edificio, iban prácticamente corriendo - ¿Por qué tenemos que correr? - pregunto el chico mientras veía como su compañera corriendo levantándose las enaguas.

- Tenemos que planear y asegurar el lugar- respondió la chica, que sorpresivamente corría más rápido que Tetsu, Enzo por su parte caminaba un poco más adelante que su compañera, pero ellos no se dirigían la palabra, Hatsume mantenía la mirada hacia enfrente y un caminar calmado y natural, Enzo estaba asustado pues aquella persona que vestía de blanco se trataba de su compañera, él no quería dirigirle la mirada por qué le daba miedo.

- ¿Tienes algún plan? - exclamó la voz grave proveniente de la chica, Enzo sintió un escalofrío y sin seguir dirigiéndose la mirada intento responder.

- N-no... no tengo ningún plan- poniendo el cuerpo rígido, pero sin parar de caminar el chico sintió como su compañera se acercó a él.

- ¿Cuál era tu particularidad? - preguntaba la atemorizante figura blanca, el muchacho trago saliva y con miedo respondió.

- Puedo domar a cualquier bestia con mí aroma.

-…

- ¿y la tuya?

- Hatsume … ¿Miku? - dijo Pinky confusa por el nombre, una chica de pelo rosado con vestimenta normal pero que portaba un rifle y unos anteojos para soldar color rojo se paró en respuesta.

- Sí, ese es mi nombre, eviten burlas por favor- expresó la muchacha con tono serio y mirada muerta, la clase se quedó callada hasta que Hatsume llegó al escalón - Tengo una gran visión, puedo ver con claridad hasta 50 metros y hacer zoom a lo que sea que esté viendo - explicaba la chica mientras se quitaba las gafas y las pupilas de sus ojos tenían unas líneas rectas que partían su pupila en 4 cuadrantes, sus ojos parecían una mirilla de un arma - La razón por la que quiero ser una heroína es para complacer a mis padres- terminaba de explicar Miku mientras se ponía devuelta sus gafas.

- ¡Ah! Vale, ya sé quién eres - expresó alegremente Enzo, Hatsume se había parado en seco viendo fijamente al muchacho el cual estaba feliz, pero al darse cuenta de que la inexpresiva mascara de su compañera lo miraba cambio su sonrisa por una expresión seria, pero con los ojos muy abiertos.

- Vaya, eres muy inteligente Enzo - pensó el chico mientras le daba la espalda a la chica, está última continuo su camino y Enzo la siguió.

Al llegar al edificio Mía saco de su bolsa una piedra que parecía hecha de diamante con su mano izquierda y con la otra mano saco un pequeño palo metálico de la misma que se transformó en una gran vara – Sostenlos - ordenó la chica al muchacho que observaba expectante, extendió ambos brazos para que Tetsu los agarra, el joven las agarró sin preguntar y por pura inercia, entonces la chica empezó a tocar la parte de la cintura de su vestido hasta que se escuchó un clic y con ambas manos separó la falda del vestido, ahora su traje se conformaba de la parte de arriba de dicho vestido junto con unos shorts deportivos de color negro, dejo su falda cuidadosamente en el suelo a su izquierda y volteo ver al muchacho – Dámelos - volvió ordenar la chica, el chico estaba maravillado por tal escena - ¡Dame mis cosas! - exclamó Mía un poco enojada, Tetsu salió de su trance y rápidamente le devolvió sus cosas – Gracias - dijo la chica con una sonrisa, entonces dirigió su mirada hacia una columna y comenzó a caminar hacia ella, mientras se dirigía hacia la columna cerró su puño donde tenía la pelota provocando que su brazo se convirtiera en diamante, guardo la pelota otra vez en su bola y pasó el brazo cristalizado por toda su vara convirtiendo a su paso a esta última en una vara hecha totalmente de diamante, con una gran sonrisa y mirada fija en la columna le propicio un puñetazo con su brazo de diamante rompiéndola en el acto, Tetsu observaba asombrada aquella escena y no era el único, toda la clase estaba igual que él desde la habitación donde monitorean la situación.

- Bialk… Bialku, Bialko - Intentaba torpemente pronunciar la palabra la maestra, entonces una chica con el cabello de color rojo y rizado se paró.

- Se pronuncia Bialké, maestra, pero puede llamarme Mia- dijo la chica mientras caminaba hacia el escalón, su andar era bastante llamativo, su postura era totalmente recta, sus brazos se mantenían rectos y arqueaban poco, las manos las tenía un poco levantadas, su caminar demostraba una fragilidad que se contrastaba con su seguridad y se complementaba haciendo recalcar su feminidad; al llegar al escalón dio media vuelta y toda su figura denotaba seguridad y un complejo de superioridad, mantenía la cara recta pero bajaba la mirada un poco para ver a sus compañeros - Me llamo Mía Bialke, o como dirían ustedes Bialke Mia - expresó la chica en un japonés perfecto pero en el que se notaba cierto asentó extranjero - Como podrán notar en mis palabras, yo no soy de aquí, pero eso no es lo que interesa ahora, mí particularidad consiste en cambiar los materiales con los que están hechos los objetos, es decir, puedo cambiar un palo de madera a un palo de acero - explicó la chica con un tono de voz suave y cantarín que hacía que la mayoría de los presentes estuvieran gustosos de escuchar su voz, se mantuvo en su lugar inicial moviendo mucho sus manos, llevándolas desde su corazón hacia sus costados con movimientos suaves - la razón por la que quiero ser heroína es para que la gente se sienta segura ¡Quiero traerles paz a todos!- está última la frase la expresó con las manos extendidas y con las palmas hacia arriba, algunos compañeros se pararon de sus asientos y comenzaron a aplaudir.

- Vaya, es la primera persona que había sobre la paz, parece ser que la competencia va a ser fuerte- pensó Midoriya manteniendo la vista en la chica, la cual se dio cuenta de la mirada del joven.

- ¡Eso fue asombroso! - exclamó Tetsu mientras se acercaba a la chica.

- Apártate por favor- respondía la muchacha mientras se acercaba a la columna, que ahora se encontraba en el suelo, y le propiciaba otro golpe, el concreto salió volando quedando en el lugar solo seis largos fragmentos de concreto - Recógelos y ponlos cerca de la bomba - le ordenó Mía al muchacho, el cual obedeció sin rechistar, una vez puestos en el suelo al lado de la bomba Mía saco de su bolsa una pelotita de plastilina, la agarró con su mano izquierda y cambio el diamante de su brazo por plastilina.

- Ey, yo puedo hacer lo mismo- presumió Tetsu de sus habilidades.

- Sí, no creo que puedas hacer esto - al decirlo la muchacha puso su mano en el suelo convirtiendo el piso en plastilina, el muchacho se sorprendió por esto y volteaba a ver a diferentes partes del suelo para corroborar si era verdad lo que estaba haciendo y hasta donde había llegado, logrando darse cuenta que todo el piso de la habitación estaba conformado por ese material moldeable - Clava los pilares alrededor de la bomba- ordenó de nuevo la chica al muchacho estupefacto.

Después de una tortuosa caminata para Enzo, en la que no se dirigió ni una palabra con su compañera, lograron llegar a la sala de la bomba.

- Creo que es allí donde está nuestro objetivo - dijo la chica golpeando su brazo izquierdo contra el pecho de Enzo para hacer que se detuviera.

- No era necesaria tanta brusquedad - expresó el adolorido chico con las manos en el pecho e inclinado.

- Espera aquí, revisaré la habitación- ordenó la chica mientras se acercaba lentamente a la puerta, pegada a la pared llegó hacia el marco, allí se asomó para ver el interior, Enzo se encontraba detrás de ella con una expresión de curiosidad y miedo, como el de un niño que se esconde detrás de las piernas de su madre cuando una persona se acerca a conocerlo, la chica pudo observar la habitación vacía, únicamente se encontraba la bomba rodeada por unas columnas irregulares de metal, las columnas y un silencio abrumador - Parece… que no hay nadie - dijo la muchacha comprobando por última vez su afirmación - Es bastante sospecho, quédate aquí - ordenó de nuevo Hatsume a su compañero, el cual asintió desde su posición, sin ver la respuesta del muchacho la chica se adentró a la habitación, tomó el arma de su espalda y cuidadosamente avanzó hacia la bomba, se mantenía alerta y observando hacia todos los lados, Enzo observaba desde la puerta lo que sucedía.

- ¿Debería ayudarla? No, ella me dijo que me quedara aquí, tengo que hacerle caso - pensaba el muchacho, Hatsume había llegado a las columnas que rodeaban la bomba.

- ¿Electricidad? - pensó la chica mientras recogía una piedra del suelo y la aventaba contra la bomba - ¿Por qué no puse más atención en las presentaciones? Así sabría a qué peligros me enfrento- continuaba pensando la chica mientras observaba que no pasaba nada, sin bajar la guardia la chica continúo avanzando, pero se detuvo en seco, la chica observaba como un globo ocular se asomaba desde el hemisferio izquierdo de la bomba.

- Oh, oh, creo que ya me vio- se escuchó a Tetsu decir esto

La chica rápidamente apuntó hacia aquel ojo estirado, pero escuchó los pasos de alguien a su derecha, por lo que apuntó rápidamente hacia ese objetivo, Mía se acercaba velozmente a Miku, está última se dio cuenta y sin dudar disparo el arma, Mía se cubrió con su brazo de diamante con la suerte de haber hecho rebotar el dardo, Miku activo el cerrojo preparándose para disparar el segundo dardo, pero se percató que Tetsu se acercaba a ella por su espalda, la chica no entró en pánico, mantuvo la guardia baja y espero a que se acercarán ambos jóvenes; Tetsu se extrañó de esto y decidió pararse, derrapando un poco recuperó la postura.

- ¡Princesa espera! - gritó el chico, pero Mia no le hizo caso, la chica preparo su vara y dio un salto para golpear a Miku.

Tetsu observó a su contrincante dándose cuenta que tenía una granada en la mano y se encontraba sin anilla, Miku lanzó la granada contra el suelo, una gran luz lleno la habitación, la intensidad era muy grande tanto que incluso Enzo había cerrado los ojos por la molestia que le causaba aquel destello, Miku había lanzado una granada cegadora y Tetsu junto con Mia habían sufrido de su efecto, Tetsu se cubrió los ojos con su mano derecha y Mía cayó directamente al suelo sin pegarle a su objetivo; Miku en su caso se había apartado hacia un lado y gracias a su casco y el haber cerrado los ojos no sufrió de las consecuencias de su propia granada, así que la chica saco una navaja qué tenía en su pantorrilla, agarró el brazo de diamante de Mia, la levantó y posicionó la navaja en el cuello de la chica.

- Demonios, no traje la cinta- pensaba Miku mientras sostenía con ferocidad a su enemiga.

- ¿Qué está haciendo? - se preguntaba Enzo desde su lugar mientras acercaba su mano derecha hacia su costado, entonces se dio cuenta que él era quien tenía la cinta, sorprendido la agarró, la miro y con miedo y sorpresa en su rostro comenzó a moverse, pero inmediatamente le vinieron a la mente las palabras de su compañera, entonces Enzo entró en conflicto.

- ¿Qué demonios estás haciendo Takeda? Necesito que vengas aquí - pensó la chica mientras no apartaba la vista de Tetsu, Mía intento moverse un poco para intentar escapar, pero Miku la tenía muy bien agarrada del brazo izquierdo y limitada con el cuchillo, pero Mia sonreía.

- Ja, parece ser que no eres muy buena neutralizando a la gente – decía hacia sus adentros Mía mientras movía poco a poco su brazo derecho, con el cual agarraba su palo, levantó su brazo y rápidamente le propicio un golpe en el estómago a Miku con el extremo de su vara, Miku soltó el cuchillo, pero seguía agarrando con fuerza el brazo izquierdo de la chica.

- No vas a escapar fácilmente - expresó la chica con su voz andrógina y levantando su mirada hacia Mia, la chica en respuesta comenzó a golpear a Miku en la cabeza con su vara, pero sin resultados -el casco está hecho para soportar varios disparos de un gran calibre - explicó Miku mientras tomaba una pistola de su cinturón con su mano libre, Miku apuntó hacia Mia y está última paro de golpearla.

Tetsu aprovechó que Miku no lo estuviera viendo para frotar su brazo para hacerlo más largo, rápidamente llegó a un punto donde su mano ya no era una mano y se había convertido en la punta de un látigo de carne, aventó su ahora transformado brazo hacia la pistola de Miku, logrando que la punta se enrollase en el brazo de la chica, Miku dirigió su mirada hacia su mano derecha viendo que la habían inmovilizado, siguió el látigo para darse cuenta que era el brazo de Tetsu, el cual lo estaba jalando para que no pudiera moverse, la chica entonces vio el reloj de la bomba, les quedaba un minuto; Mía aprovecho para quitarse el brazo de Miku, está última se paró rápidamente para inmediatamente después jalar con ambos brazos el brazo-látigo de Tetsu, logrando que este saliera disparado hacia ella pero terminó chocándose contra Mia.

- ¡Takeda, maldita sea, ven y ayúdame! - gritó la chica con furia mientras se desenrollaba el brazo de Tetsu; Enzo salió corriendo de su escondite, Mía se mostraba muy enfadada mientras se quitaba a Tetsu de encima, arrojando al joven a un lado se paró con su vara apoyándose con ambas manos, Miku volvía a apuntar con su pistola hacia ella.

- Hatsume, aguanta la respiración- gritó Enzo mientras corría en medio de sus compañeras, las chicas dirigieron su mirada hacia él con duda y confusión en su rostro; Enzo se rasguño una parte de su brazo revelando que todo su cuerpo estaba cubierto de una tela transparente, al hacer esto un asqueroso olor lleno la habitación, Mía se llevó su mano derecha hacia la nariz para evitar el futido olor, Miku olisqueo un poco y rápidamente entendió las palabras de su compañero, sin más remedio que tomar una gran bocanada de aire, aunque este oliera mal, la chica aguanto la respiración; Mía no podía aguantar tal peste así que se fue corriendo rápidamente hacia la primera ventana que vio, la abrió y dio una gran respiró, Tetsu veía a su compañera hacer esto mientras el recobraba la postura y se preguntaba que estaba pasando, Enzo mostraba una sonrisa mientras veía a Mia, Miku aprovecho esta oportunidad para correr hacia la bomba terminando así con el enfrentamiento.

- ¿Qué fue lo que paso haya dentro? ¿Por qué corriste hacia la ventana? - preguntaba Tetsu a su compañera mientras caminaban hacia la salida del edificio. Mia avanzaba en silencio y delante de Tetsu, pero con mucha furia en su rostro.

- Fue por mí olor- respondió Enzo, quien iba caminando detrás de ellos junto con su compañera y apuntaba hacia sus axilas; estás palabras hicieron que Mía y Miku volteara a ver con sorpresa a Enzo, Tetsu también le dirigió la mirada entendiendo todo y por lo mismo dijo: "ah, vale", Mía volteo a ver a Tetsu con confusión

- ¿Por qué no me lo dijiste? - pregunto la chica mientras amenazaba con el dedo al joven.

- ¿Decirte el que? ¿Sobre su particularidad? - respondió Tetsu extrañado y molesto - Te recuerdo que en el primer día todos dijimos nuestras particularidades, así que no es mí culpa.

- Tienes razón, pero en ningún momento mencionó ese mal olor- interrumpió Miku.

- ¿No lo dije? Vaya, que descuido de mí parte - respondió Enzo con una sonrisa en su rostro y con las manos en la nuca.

- Bueno, déjenme explicarles, el olor de Enzo, como él dijo, puede hacer que domine cualquier bestia, pero no funciona en humanos o al menos entre hombres ya que para las mujeres ese olor resulta bastante asqueroso - explicó Tetsu mientras bajaba el brazo de Mía y caminaba hacia su amigo. Mia expresaba en su rostro confusión combinada con asco, mientras que Miku se limitaba a ver, aunque debajo del casco tenía una expresión parecida a Mia.

- Está bien, no me hagas recordar el olor, solo vámonos - dijo Mía mientras se daba media vuelta y retomaba el paso, los otros 3 le siguieron.

Al llegar a la entrada del edificio Kouta los esperaba, al ver que lo jóvenes salían felicitó a todos por su desarrollo de habilidades y felicitó al equipo de héroes por haber ganado el enfrentamiento; Midoriya, quien había visto todo junto con todos sus compañeros ahora observaban a Kouta felicitarlos.

- ¿Por qué a nosotros no nos felicitó? ¿En serio lo hicimos tan mal? Creí que era un buen plan- pensó el chico manteniendo su expresión seria y mirando fijamente a la pantalla.

El siguiente equipo pasó, los héroes se conformaban por dos chicas, Miyamoto Yuri, que tenía la piel de color morado y que vestía un vestido que tenía varios colores, más bien este vestido cambiaba de color dependiendo desde que lado se le miraba y generalmente ese color se combinaba con los otros o se mostraba blanco, los colores eran en si los que se verían en un arcoíris; la chica tenía 2 pares de alas delgadas, alargadas que terminaban en punta saliendo desde su espalda y un par de antenas en la cabeza con una bolita en el final; su compañera, Zama Woori vestía un kimono morado con ilustraciones tradicionales del viento y mar en él. El equipo de villanos se conformaba por Kahoru Sasawa, una chica que vestía una gabardina blanca, con líneas azules que llegaban desde el cuello hasta la parte más baja haciendo un zigzag con ángulos rectos, portaba una especie de gafas que se parecían a las hechas para laboratorios pero con más elementos electrónicos en el costado de éstas, en su brazo izquierdo portaba un extraño guante metálico que era bastante ancho, ya que en la parte del guante que cubría su brazo tenía un teclado con una pantalla táctil, mientras que su mano izquierda estaba desnuda; portaba una blusa azul y pantalones negros, su cabello era rubio y liso, y tenía en su oreja derecha una antena que comenzaba con un soporte de arco para poder ponérselo en la oreja y que se le introducía en el oído; su compañero, Chitoge Hiro, vestía como monje budista, una gran prenda naranja de una pieza que era sostenida a su cuerpo con una cinta atada en la cintura, en las extremidades de las mangas y de las piernas tenía cosido tiras blancas y el chico se había puesto una venda en los ojos; los villanos se encontraban ya en la habitación de la bomba discutiendo, Hiro habló primero.

- No puedo usar mí particularidad aquí, no hay tierra en mis pies - expresó el joven de manera calmada y sería, su compañera volteo a ver cada rincón de la habitación.

- ¿No puedes hacer nada con el material de este edificio? - preguntó la chica volteando a ver a su compañero

- Lamentablemente solo es con tierra

- Vale, entonces tendré que hacer algo - expresó la muchacha mientras se acercaba al apagador, extendió su brazo izquierdo y de él salieron dos cables, cables que salían directamente de su muñeca y que ahora se conectaban al apagador - Creo que con la instalación eléctrica bastará - continuó la chica con un tono serio mientras salían chispas del apagador, el muchacho no podía ver lo que pasaba, pero si escuchaba los chispazos.

- ¿Qué estás ha…? - intentó preguntar el chico, pero se vio interrumpido por el ruido de los cables haciendo ficción por salir a gran velocidad de la pared para impactar fon fuerza en el suelo, formando una barricada en la puerta, la chica despegó sus cables y se volvieron a guardar en su muñeca - ¿Qué fue lo que hiciste? - preguntó el chico manteniéndose calmado y serio, su compañera se quedó en silencio murmurando para sí misma mientras veía la barricada eléctrica que había creado.

- Espero que con esto baste… sí, creo que bastará ¿O no? Espera, habré hecho bien, debería poner más cables, no yo creo que así está bien - decía la chica con voz baja mientras tenía su mano derecha en la boca, al término de sus murmullos volteó a ver a Hiro - ¿Tú qué opinas?

- Te recuerdo que tengo los ojos vendados

- Cierto, perdón – exclamo avergonzada Kahoru.

- Aun no has contestado mí pregunta – afirmó Chitoge.

- Esto… ¿Cuál era? - preguntaba la chica, apenada por no prestar atención, mientras chocaba la punta de sus dedos índice entre ellos.

- ¿Qué fue lo que hiciste?

- Una barricada

-…

-…

- Y ¿Los chispazos?

- ¡Ah!, Eso, pues porque use cables eléctricos para crearla.

-…

-…- el salón se quedó en silencio, Pinky ya había llamado a Sasawha a que se presentará, pero al subirse al escalón la chica se quedó mirando hacia sus pies muy nerviosa, entonces la chica dio una gran bocanada y comenzó a hablar rápidamente - Puedo conectarme con cualquier aparato eléctrico o electrónico y controlarlo sin importar que sea gracias a mis venas que son como cables electicos quiero ser una heroína porque admiro mucho a los héroes y quiero ser como cualquiera de ellos- dio otra bocanada y camino hacia su asiento rápidamente, la clase se quedó confusa porque no entendían muy bien lo que había dicho la chica.

- Está bien, parece que tú particularidad es útil - dijo Hiro mientras le daba la espalda a su compañera y caminaba hacia la bomba, Kahoru se quedó mirando al muchacho un rato hasta que comenzó a llover, pero no afuera del edificio sino en la habitación donde se encontraban ambos -¿¡Pero qué demonios!?- exclamó Hiro con sorpresa y confusión, Kahoru podía observar que en el techo de la habitación se había formado una gran nube de la cual salí la lluvia; desde afuera de la habitación se encontraba el equipo de héroes, Yuri y Woori, está última tenía su mano en la boca pero formando un túnel con la misma por la cual exhalaba y salía la nube, Yuri sonreía y reía risueñamente con la mano en la boca.

Con los brazos cruzados, con pose firme, semblante serio y mirando alrededor del salón Zama Woori comenzó a hablar - Tengo la habilidad de crear cualquiera clima, pero para hacerlo tengo agregar las características climáticas con mí cuerpo- explicó la chica mientras cerraba los ojos y hablaba orgullosamente - Es decir, si quiero que llueva tengo que crear las nubes y dotarlas de algún fluido líquido, en mí caso, lágrimas o saliva. Y la razón por la que quiero ser heroína es porque quiero conocer los límites de esta particularidad al momento de ayudar a la gente - el salón se quedó en silencio, no sabían que decir, Pinky decidió romper el silencio agradeciendo a la chica y parándose para hablarle a toda la clase.

Un rayo cayó cerca de Hiro haciendo que este volteara rápidamente hacia ese lugar, la lluvia se intensifico, Kahoru en un vano intento de no mojarse se llevó las manos encima de su cabeza, Hiro permanecía tranquilo.

- Acércate lo más que puedas a la bomba - aconsejo el muchacho tranquilamente a su compañera, la cual hizo caso y pego su espalda a la bomba.

- ¿Ahora qué? - gritó la chica para que su compañero la escuché a pesar de los rayos.

Hiro comenzó a caminar en silencio hacia la pared donde estaba la entrada, posicionó su mano izquierda en ella, la movió lentamente de un lado a otro, cuando se detuvo preparo su mano derecha sin prisa para dar un puñetazo, respiró hondo y dio un veloz y poderoso golpe; un estruendo a su espalda sorprendió a las heroínas que dieron media vuelta rápidamente para encontrarse con un gran trozo de pared tirado en el suelo y un brazo con el puño cerrado que travesaba el boquete recién formado, Yuri recuperó la postura y comenzó a caminar hacia Hiro.

- Sigue con lo tuyo Woori - dijo la chica mientras daba un salto y comenzaba a volar, Woori asintió en silencio, Yuri rápidamente comenzó a volar alrededor del boquete soltando una especie de polvo desde sus alas; cuando Hiro comenzó a salir un olor frutal le llegó a la nariz a la par que comenzaba a sentirse adormilado e inmediatamente caer al suelo en un profundo sueño, Kahoru, quien veía todo esto, corrió hacia su compañero, para cuando llegó percibió el olor frutal y al igual que su compañero el sueño la invadió, Yuri volvía a poner los pies en el suelo viendo a sus contrincantes descansando en el suelo - ¡Listo! - exclamó felizmente la chica, Woori al escuchar esto dejo de crear nubes y volteo a ver a su compañera con el otro equipo en sus pies.

La chica mostraba una gran sonrisa, vestía una ropa casual, conformada por un blusa rosa y un pantalón azul, comenzó a dar una vuelta con los brazos extendidos - Mi particularidad son estas hermosas alas – la chica soltaba un polvo brillosos a su alrededor a la vez que giraba - Que sueltan unas brillosas partículas que pueden dormir a cualquiera en cuestión de segundos - continuaba la muchacha mientras ponía las manos en hoja de parra y movía un poco las alas para soltar una última pequeña nube - Y la razón por la que quiero ser una heroína es para demostrarme que puedo ser una buena heroína - Terminó de explicar Yuri con un tono más calmado pero manteniendo una vibra positiva.

El siguiente equipo pasó, los héroes, o más bien dicho heroínas, se componía por las acompañantes de la princesa, Kuroiwa Sayori y Hamada Naegi, las chicas de piel verde: la muchacha planta y su compañera con gruesas líneas en cada articulación que había en su cuerpo que llamaban la atención, claro, aparte de su particular traje; los villanos se encontraban en la tan mencionada habitación de la bomba, los cuales eran Enomoto Fuyuki, una chica de cabello blanco recogido en una coleta que vestía un traje de una sola pieza color negro, le cubría desde el cuello hasta los pies tapando también los brazos al completo, teniendo solo el dedo índice como terminación, el traje contaba con muchos agujeros, los suficientes para cubrir su cuerpo y no mostrar mucha piel, pero tantos que resultaba imposible no notar su piel, le acompañaban unos tenis blancos. Su compañero, Hanamura Nobu, un chico con obesidad, aunque se podría mover con cierta agilidad; vestía con un leotardo con un diseño similar al cielo nocturno, azul muy oscuro combinado con un morado también muy oscuro complementado por varios puntos de colores para simular estrellas, también portaba un antifaz totalmente negro con bordes que degradan el color de amarillo a naranja.

- Y ¿Qué sabes hacer? - preguntaba Hanamura, con mucha curiosidad, a su compañera mientras ambos se posicionan cerca de la bomba. La chica, dándole la espalda a dicho objeto y la mirada centrada la puerta, levanta el brazo izquierdo del cual comenzaron a emergen, justo por los agujeros de su ropa, espinas que cubrían su mano y brazo, estás espinas tienen un color blanco con una estructura irregular, dan la impresión de ser hechas de hueso; el joven Hanamura dio un pequeño saltó de sorpresa por las espinas e intentó tocarlas, Fuyuki le agarró el brazo evitando que la tocará

- A menos que quieras empezar a sangrar, NO. LAS. TOQUES - exclamó la chica con seriedad y sin dirigirle la mirada al chico. Lo soltó y siguió manteniendo la mirada fija en la entrada, Hanamura con miedo comenzó a sobarse el brazo izquierdo mientras acompañaba a su compañera viendo hacia la entrada.

El ambiente era muy pesado, todos los alumnos mantenían una mirada hacia su compañera, pero su expresión neutra obligaba que la mayoría solo la mirara de reojo, entonces en medio del abrumador e incómodo silencio, la chica, que vestía una sudadera gris y tenía las manos metidas en los bolsillos, comenzó a hablar - Tengo la habilidad de crear espinas en todo mí cuerpo, están hechas de mí propio hueso, en realidad, son extensiones de mis huesos - explicó la chica con tono y expresión neutro mientras miraba hacia ninguna parte.

Midoriya expresaba sorpresa en su rostro - vaya, no esperaba que hubiera competencia- pensaba el joven mientras la chica seguía con su explicación.

- No se porque quiero ser heroína, simplemente es lo que elegí - continuó diciendo Fuyuki sin cambiar tono o expresión, pero ahora miraba hacia el techo en busca de una respuesta, soltó un suspiro y bajo la cabeza para posteriormente dirigirse hacia su asiento.

En medio del tranquilo ambiente de la habitación, una voz que no provenía del equipo de villanos habló - ¿a quién esperan? - Fuyuki y Nobu escucharon a la voz proveniente de su lado izquierdo y al voltear se encontraron con la feliz cabeza cercenada de una chica de piel verde, más específicamente de Sayori, ambos jóvenes mostraban su confusión y sorpresa al encontrarse a la cabeza de su compañera y contrincante - ¿Acaso vieron un fantasma? Deberían ver sus caras- continúo diciendo la cabeza tirada en el suelo.

Los alumnos estaban fascinados, sorprendidos y asustados por la facilidad que tuvo su compañera para quitarse el brazo izquierdo y con el cual les apuntaba a todos - Como verán mí particularidad es poder desprenderme de mis extremidades con total facilidad- explicó la chica mientras movía su brazo derecho de un lado al otro mientras sujetaba su brazo izquierdo - Para los que puedan llegar a preguntar, no sale sangre de mí hombro, ya que las venas se cierran en ese punto antes de poder desprenderse en su totalidad, al igual que los nervios y músculos, razón por la cual puedo seguir moviendo mí brazo izquierdo – continúo mientras mostraba la parte cortada de su hombro y movía el brazo izquierdo de un lado a otro expresando un saludo amistoso - Yo tampoco sé muy bien porque quiero ser una heroína, creo que porque me parece divertido - terminó de hablar Sayori mientras volvía a poner su brazo en su lugar y lo giraba para conectar sus venas y nervios correctamente.

Fuyuki camino hacia la cabeza, la miro con asco y odio, Sayori le regresó una mirada alegre, y un grito sordo se escuchó, Fuyuki volteo a ver a su compañero para encontrarse que Nobu estaba enrollado en lianas y su movimiento era nulo, Fuyuki expresó su ira pateando la cabeza de Kuroiwa a su izquierda, posteriormente corrió a ayudar a su compañero. La chica comenzó a tirar de las lianas para romperlas, pero éstas eran muy duras, saco los pinchos de sus manos y comenzó a rasgar las plantas, pero tampoco cedieron.

- Deja de intentarlo – se escuchó con tono burlesco desde detrás de los villanos.

- No vas a conseguir nada - Fuyuki volteo a ver quién había dicho aquellas palabras, eran las heroínas, Naegi y Sayori, aunque esta última no tenía cabeza ya que ésta estaba tirada en el fondo de la habitación - ¡Exigimos que te rindas¡ - exclamó alegremente Naegi apuntando con el dedo índice de su mano derecha a Enomoto, mientras que su compañera iba en busca de su cabeza, Fuyuki se mostró a la defensiva y llenó su cuerpo de pequeñas púas letales, la chica planta acercó su brazo derecho a su pecho por la sorpresa que generó la actitud de su contrincante mientras que su cara expresaba sorpresa y escepticismo. Mientras está escena se desarrollaba Nobu logro sacar su boca de las lianas, la abrió lo más que pudo y propicio un mordisco a la planta, logrando arrancarle un pedazo, Naegi sintió el dolor de su amiga planta y dirigió su mirada hacia Nobu encontrándose que este estaba comiendo aquellas lianas tan resistentes y duras como si de un pastel se tratara, Naegi cambio su expresión a una de horror y furia.

El alumno estaba parado sin decir nada, miraba hacia la puerta como si esperara a que alguien entrará o algo sucediera y después de unos segundos de silencio comenzó a hablar pero sin apartar la mirada de la entrada - Puedo comer lo que sea - los demás alumnos mostraban una mueca de confusión y Hanamura continuo hablando aún sin apartar la vista - Mis huesos son bastante resistente y muy duros, más que el acero incluso, lo sé porque ya probé morder el cero, ja - después de esta pequeña carcajada Nobu dirigió su mirada hacia sus compañeros - Bueno, quiero ser héroe porque parece interesante y con esta habilidad creo que puedo hacerlo bien - expresó estás palabras con un tono tranquilo y con los brazos en la espalda y cuando terminó de hablar regreso a sentarse.

Naegi corrió hacia la chica con furia, dio un salto y extendió su pierna derecha para darle una patada a Fuyuki, está última se cubrió con los brazos formando una x frente a su cara y pecho - Los Héroes ganan- exclamó Kouta mientras que Fuyuki paró con éxito la patada de Naegi provocando que está última cayera al suelo y Nobu se soltara por completo de las lianas, entonces el equipo de villanos volteo a ver la bomba y sobre ella se encontraba una mano de piel color verde.

- ¡Bien hecho Sayori! - exclamó Naegi mientras se paraba de nuevo, Fuyuki se limitó a mostrar su frustración en su cara mientras que Nobu se encogió de hombros.

- Bueno, lo intentamos- expresó el chico sin ninguna preocupación; Sayori se mostraba alegre y sin su mano derecha, pero ya con la cabeza sobre su cuello.

Era el momento de que los últimos dos equipos pasarán, los villanos estaban integrados por Oda Gundam y Yamamoto Jiro, el primero era un chico de cabello castaño que vestía una armadura de caballero medieval, solo que con una capa morada y sin casco, a esta armadura le hacía juego una espada que portaba en su costado izquierdo de la cintura; mientras que el segundo tenía el cabello negro y vestía una túnica negra, donde se destacaba al final de las mangas, del faldón y en la capucha, unas líneas rojas de una tela diferente pero que se habían cosido sobre la túnica.

Sus contrincantes, los héroes, se conformaban por Kobayashi Mei y Takeshi Kanawha, la primera vestía un largo vestido blanco, con mangas muy anchas y un pañuelo triangular blanco que resaltaba en su cabello color cian; su compañero en cambio vestía unas ropas acorazadas de color amarillo, parecía que llevaba una especie de armadura moderna, donde en el pecho estaba colocada una gran lente que se sujetaba gracias a un arnés al chico, su cabello era amarillo y usaba unas gafas protectoras muy oscuras y una botas de caucho que también eran del mismo aspecto monocromático que parecía ser su favorito.

Los héroes llegaron justo enfrente de la puerta y Kanawha comenzó a hablar - Bueno, estamos aquí ¿Alguna idea? - volteó a ver a su compañera quien estaba flotando y con las manos metidas en la pared izquierda de la entrada, la chica volteo a ver con duda y sorpresa a su compañero

- Perdona ¿Dijiste algo? – respondió inocentemente la chica.

- ¿Qué estás haciendo?

- Dirigiéndome hacia la sala de la bomba ¿Acaso no es obvio? - respondió la chica con un poco de burla.

- No, no lo es - casi con furia respondió su compañero

- Bueno- justo después de decir eso la chica se metió a gran velocidad en la pared, su compañero solo se quedó viendo cómo idiota a su compañera.

Todos sus compañeros estaban iguales, observando a alguien quién se limitaba a mirar al suelo con las manos en su vientre - ¡Cierto! La presentación- exclamó la chica teniendo un momento de lucidez - Bueno, mí particularidad se resume en ser un fantasma – explicó precariamente la chica con una expresión relajada e incluso cansada y un tono que complementaba a la expresión facial a la vez que flotaba atravesaba el techo, sus compañeros se le quedaron viendo estupefactos hasta que la cabeza de la chica se hundió por completo en el concreto, entonces se escucharon gritos provenientes del piso de arriba y rápidamente la muchacha bajo su cabeza algo asustada, pero rápidamente regreso a su sonrisa y al suelo - Quiero ser una heroína porque… porque… ¿Por qué?... Jajaja, "porque" ya no suena como una palabra - esto último se dijo con gran felicidad y risa provocando que sus compañeros se molestaran, pues todavía quedaban otros que tenían que pasar.

- Kobayashi, concéntrate por favor - dijo Pinky con un tono suave intentando ocultar su molestia.

- Si, perdón jajaja, no sé porque quiero ser heroína - estas palabras provenientes de la chica provocaron que los alumnos soltaron un grito de duda y furia, mientras que Kobayashi se limitaba a sonreír mientras volvía a su asiento.

- Parece que no todos tiene claras sus motivaciones - pensaba Midoriya mientras se reía de la situación al igual que algunos de sus compañeros.

Kanawha decidió entrar en el edificio e intentar seguir a su compañera, algo difícil ya que ella se encontraba atravesando paredes en línea recta hacia arriba, pero al chico no le importaba, él seguía su camino con una sonrisa.

El equipo de villanos se encontraba en la tan mencionada y recurrente sala con una bomba, Oda se encontraba apoyado en la pared dónde se encontraba la entrada a la sala, con los brazos cruzados y ojos cerrados esperaba pacientemente a sus contrincantes, Yamamoto por su parte se encontraba caminando en círculos alrededor de la habitación.

- ¿¡Porque se tardan tanto!? Los otros equipos no tardaron mucho - exclamó Jiro con desesperación.

- Cálmate, eso es mejor para nosotros- respondió Oda inmutable.

- Sí, pero estoy ansioso por pelear, incluso podría pelear contigo si no llegan rápido - está afirmación alertó a Oda, quien dejó de apoyarse en la pared y camino hacia su compañero.

- Bien, vamos a relajarnos, no hagas una estupidez- exclamó Oda con diligencia hacia su compañero. Yamamoto en respuesta solo resopló mostrando su inconformidad hacia las palabras de su compañero. Arqueó sus ojos hacia la derecha, dándose cuenta que algo en el fondo de la habitación no era normal.

- Oye ¿Ves eso? - preguntó el joven con mucha confusión y algo de miedo mientras señalaba hacia aquel lugar en el fondo de la habitación, Gundam dirigió su mirada siguiendo el dedo índice de su compañero para encontrarse con la extraña escena de una chica flotante materializándose en el fondo de la habitación.

- Creo que ya me descubrieron- exclamó Kobayashi con algo de felicidad e ingenuidad mientras ponía sus pies de vuelta en el suelo. Los muchachos no paraban de observar esta escena con gran asombro y escepticismo. Kanawha escuchó desde su comunicador las mismas palabras provenientes de su compañera, por lo que se paró en seco e intento hablar.

- ¿A qué refieres? ¿¡Ya llegaste a la habitación!?- exclamó el muchacho sin obtener respuesta.

-Hola- dijo Kobayashi con una sonrisa y saludando con la mano, provocando que el otro equipo tomara una actitud defensiva - Tranquilos, solo quiero llegar hasta la bomba, no pienso hacerles daño - explicó la chica mientras caminaba hacia la bomba. Oda desenfundó su espada y comenzó a correr a la chica, cuando la alcanzó, rápidamente movió su mano derecha y cuerpo hacia la izquierda para darle un corte superficial a la chica - Oye, podrías lastimar a alguien con eso, ten más cuidado - dijo Kobayashi un poco molesta mientras se detenía y observaba a su atacante, Oda dirigió su mirada a su espada esperando ver un poco de sangre en la punta, pero se sorprendió al ver que se mantenía limpia. Entonces el muchacho decidió hacerle otro corte, y otro, y otro más cada cual atravesaban a la chica, literalmente, la espada atravesaba a la chica como si está última estuviera hecha única de aire - ¿Ya terminaste?- pregunto la chica con aburrimiento y de brazos cruzados mirando a su agresor, Gundam solo mostraba frustración en el rostro mientras veía su espada clavada en el vientre de la chica - Bueno, tomaré eso como un sí - exclamó la muchacha mientras seguía caminando en línea recta hacia la bomba, atravesando al muchacho, el cual sintió un escalofrío cuando la chica pasaba a través de él.

Oda recuperó su postura y dio media vuelta para seguir intentando atacar a la chica, pero mientras hacía esto comenzó a escuchar un sonido raro proveniente de los pisos de abajo, un sonido eléctrico o lo que a él le parecía proveniente de algún tipo de electricidad; en ese momento el tiempo comenzó ir más lento, el joven podía ver cómo el suelo se comenzaba a romper en una circunferencia irregular cerca de la bomba, donde se encontraba Kobayashi, el muchacho observó como un gran rayo de luz se abría paso hacia el techo rompiendo todo lo que había en su camino.

- Mi particularidad es difícil de explicar- dijo el muchacho con su mano derecha en la nuca - Puedo ver el tiempo un poco más lento que ustedes, ha sido así desde que nací, por lo que puedo reaccionar antes a las cosas, aunque realmente no es que me mueva más rápido, solo que el paso del tiempo para mí es más lento- continuó explicando Oda a sus compañeros, los cuales no entendían del todo lo que se les están diciendo, pero comprendían lo necesario - Espero que hayan entendido y que no los haya confundido más- expresó el muchacho un poco nervioso, la clase se quedó en silencio y Oda decidió continuar - Bien, la razón por la que quiero ser héroe es para darle un uso a mí particularidad, pero de una manera altruista, y que mejor que ser héroe- terminó de hablar el muchacho con alegría y felicidad.

- ¿¡Qué demonios fue eso!?- gritó Yamamoto con furia y confusión mientras observaba desde el borde del recién formado agujero evitando caerse.

La chica ya no se encontraba por allí, pues el rayo le había dado de lleno, y aunque estuviera en una forma etérea, el rayo le causó cierto daño superficial y ahora estaba tirada en el suelo, varios pisos abajo, junto con su compañero héroe, el cual se jactaba de lo que había hecho.

- ¿¡Qué te sucede imbécil!?- gritó muy enojada Kobayashi mientras se levantaba.

- Ah, perdón, no sabía que estabas justo ahí - intentó disculparse Kanawha al igual que intentó ayudar a su compañera a levantarse sin mucho éxito pues ella no dejaba que la tocaran, convertía su cuerpo entero un objeto intangible.

- Como escucharon, me llamo Kanawha Takeshi - decía el muchacho con tranquilad encima del escalón a la vista de todos sus compañeros - Yo puedo transformar un tipo de energía a otro y puedo cargar un rayo inmenso, muy destructivo, con este objeto – explicó esto último señalando a su estómago, donde se encontraba una especie de espejo sujeto con un arnés a su cuerpo - La razón por la que quiero ser héroe es para llevar una sonrisa a todos, porque todos tenemos el derecho de ser felices y me quiero encargar de hacer felices a los demás - terminaba de explicar el muchacho con un tono más suave y alegre pero sin mirar a sus compañeros, su mirada se dirigía hacia la pared de su derecha.

- Olvídalo, solo hay que llegar allá arriba, otra vez- dijo Kobayashi con un tono molesto, pero intentando ocultarlo, su compañero solo asintió y comenzó a caminar hacia las escaleras.

El equipo de villanos se encontraba viendo el gran boquete que se había formado y podían visualizar a sus contrincantes varios pisos abajo; Oda volteo a ver a su compañero.

- ¿Alguna idea? - preguntó el muchacho a su compañero

- Quizás… - respondió Yamamoto con duda en su voz mientras veía una columna que se encontraba detrás de su compañero. El joven se acercó a tal columna y la tocó, de inmediato, la columna comenzó a partirse en varias partes cuadradas, las cuales se separaron y cayeron, ya en el suelo volvieron a juntarse y fusionarse formando una aspiradora de concreto con una manivela en el costado derecho.

- Mi particularidad es… es… ¡Increíble! - comenzó a hablar el chico con entusiasmo encima del escalón y con las manos enfrente - Puedo transformar cualquier objeto en lo que yo quiera ¿Acaso no es genial? - el silencio recorría la habitación, sus compañeros se encontraban extrañados e incómodos, hasta que Pinky hablo.

- Siiiiiii- respondió la maestra incómoda intentando salvar la situación.

– Sí - exclamó el chico sintiéndose satisfecho, victorioso y con las manos en la cintura - Bueno, cambiando de tema, la razón por la que quiero ser héroe es para saber si realmente se me da bien- los alumnos se confundieron todavía más con esta afirmación y su rostro lo demostraba con creces - Es decir, mientras vaya cursando la carrera quiero darme cuenta si ser héroe es lo mío o no, si no, elijo otra carrera y me dedico a otra cosa - término de explicar Yamamoto sin convencer a sus compañeros de sus palabras.

- ¿Qué es eso? - pregunto Oda viendo con curiosidad al objeto de un tamaño considerable, pues era la mitad del muchacho.

- Es una aspiradora portátil- respondió Yamamoto llevándose el objeto hacia el agujero.

- ¿Cómo eso nos va a ayudar? - preguntó escéptico su compañero con los brazos cruzados.

- Es para atrapar a la chica fantasma- exclamó Jiro viendo fijamente el gran boquete formado en el suelo, intentando encontrar a sus contrincantes. Por su parte Gundam observaba a su compañero con incredulidad, para inmediatamente volverse a la puerta y esperar a que alguien entrará.

El tiempo paso y quedando un minuto para que los villanos ganaran, lo héroes no hacían acto de presencia. Yamamoto se había sentado en el suelo a esperar mientras que Oda permanecía calmado al lado de la puerta.

- ¡Esto es muy aburrido! - gritó Yamamoto desesperado por sus contrincantes.

- Ya pasamos por esto, cálmate - respondió con serenidad su compañero.

Oda se acostó en el suelo, y exhaló, dirigiendo su mirada hacia el techo donde se encontró con una cara familiar, era Kobayashi, quien tenía su cabeza sobresaliendo del techo. Yamamoto soltó un grito muy agudo que mostraba y reafirmaba su masculinidad mientras apuntaba al techo con su mano derecha, Oda se sorprendió por esto y se acercó a su compañero.

- ¿¡Qué sucede!?- preguntó Oda preocupado y confundido, pero sin obtener respuesta, vio como su compañero agarraba su aspiradora y la apuntaba al techo. El muchacho comenzó a girar la manivela velozmente, haciendo que la aspiradora aspirará fuertemente, la cabeza de la chica mostraba neutralidad hacia la situación, pero inmediatamente cambio su expresión a una de sorpresa cuando comenzó a sentir que algo la jalaba hacia su contrincante.

- ¡ESTA FUNCIONANDO! - Gritó de felicidad el chico, su compañero no se lo podía creer, realmente estaba funcionando. La chica intento retraer su cabeza, pero sin éxito, logrando que haya sido empujada hacia la habitación, Kobayashi decidió materializarse; cayó al suelo, pero ella no sintió ningún dolor, al contrario, se levantó sin mucho esfuerzo y rápidamente corrió hacia la bomba. Oda le siguió el paso velozmente, pero la distancia entre ambos era considerable, Kanawha hacia acto de presencia y Yamamoto lo veía apoyado en la puerta, contraído intentando recobrar el aliento.

- Ya… y-ya… llegue…- intentaba decir Kanawha entre respiraciones, Yamamoto lo miraba con recelo y comenzó a caminar hacia él mientras la aspiradora se convertía en varios cuadrados unidos que giraban en varios grados y direcciones, convirtiendo así la aspiradora en un cañón, el cual cayó abruptamente al suelo, el cañón mantenía la textura y color del concreto de la columna de donde provenía, Kanawha al escuchar tal estruendo volteó hacia arriba y su rostro cambio inmediatamente a uno de miedo, dio unos pasos hacia atrás.

- No te molestes, ya está cargado, solo falta darle a este botón - en cuanto dijo eso, Kanawha presionó un botón que se encontraba en la parte de arriba de la cola del cañón, provocando una gran explosión en la boca del mismo que expulsó una bola de concreto que encajaba perfectamente con el cañón, Kanawha intento apartarse, lográndolo por los pelos, posteriormente se agachó y cubrió su cabeza con las manos, el disparo continúo su trayectoria provocando una explosión de escombros y polvo y un agujero en la pared enfrente del cañón.

-Los héroes ganan- exclamó la voz de Kouta proveniente de los megáfonos del edificio, Kanawha volteo rápidamente hacia la bomba y allí pudo ver a su contrincante con su mano izquierda posada sobre la bomba viendo a Oda, el cual la miraba con frustración y decepción. Yamamoto miraba hacia el suelo enojado.

- ¿Ga-ga…? ¡Ganamos! - exclamaba Kanawha mientras se ponía de pie lentamente, a la vez que su compañera mostraba una sonrisa de satisfacción y burla.

La clase acabó en cuanto el último equipo regreso a la habitación con todos sus compañeros. En cuanto esto sucedió, el maestro Kouta comenzó a hablar.

- Espero que durante esta clase hayan podido notar sus debilidades, las cuales iremos trabajando durante el semestre, también quiero que entiendan que un héroe casi nunca trabajo solo, por eso, siempre pelearan en equipos, los cuales variarán cada semana - explicaba el héroe logrando captar la atención de cada uno de sus alumnos, Midoriya también prestaba atención, pero su mente no paraba de divagar.

- Equipos… no es algo que me agrade mucho, pero si es lo que tengo que hacer…- pensaba el muchacho, pero está línea de pensamiento se vio interrumpida por las últimas palabras de su maestro.

- Con eso en claro, nos vemos dentro de dos días, realmente quiero que reflexionen sobre sus errores cometidos en esta sesión y que mejoren para la próxima ¿Entendido? – dijo el maestro con los puños en la cintura, la clase grito al unísono un "entendido" para responder a Kouta y posteriormente comenzaron a caminar hacia la puerta, se dirigían de vuelta a los vestidores para cambiarse de ropa.

Los alumnos entraban a su respectivo espacio para cambiarse, las chicas en uno y los chicos en otro, la mayoría ya había entrado, y cuando Midoriya se disponía a entrar, una mano le agarró del hombro.

- Yagi, necesito hablar contigo - exigía Tetsu a su amigo, el cual volteó a ver al diligente compañero.

- Ah… vale, pero ¿Puede ser adentro? - respondió nerviosamente Midoriya.

- Claro - Tetsu entró seguido de Midoriya, dentro, sus compañeros ya se estaban cambiando.

La habitación era bastante amplia, con varios casilleros que llenaban la pared de la derecha y frente de los jóvenes que iban ingresando, en el centro estaban dos hileras de bancos largos, el suelo y techo tenían azulejos mientras que las paredes solo estaban pintadas.

- ¿Entonces? - preguntaba Yagi mientras caminaba hacia su casillero.

- Quería hablarte acerca de tu traje, realmente eres un admirador de All Might - dijo Tetsu mientras se quitaba el chaleco y se ponía una camisa

- … Si, digamos que si, en cambio ustedes se parecen mucho - respondió Yagi apuntando a Enzo y Tetsu

- Sí, jajaja, nosotros dijimos lo mismo, pero volviendo a ti, es muy claro que te basaste en All Might, incluso tienes la sonrisa característica, aunque sea falsa - estás palabras hicieron pensar a Midoriya mientras se quitaba la capucha y la guardaba en su maletín.

- ¿Falsa? Es… una sonrisa… falsa.

- También quería informarte sobre un descubrimiento que hizo Enzo cuando entramos aquí, dile Enzo- explico Tetsu cambiándose los pantalones mientras estaba sentado en uno de los dos bancos centrales en la habitación.

- Claro- respondió alegremente Enzo mientras se quitaba la gran licra que le cubría, encontrándose únicamente en calzoncillos y justo después de decir esto, Enzo se acercó a Midoriya y le susurró al oído - He encontrado un agujero que nos permite ver el vestidor de las chicas- Midoriya al escuchar estás palabras cambio una expresión de curiosidad a una de decepción y hablo con enojo.

- ¿En serio? Ni se les ocurra espiar - ordenaba el joven a sus dos amigos con el cubre bocas apagando un poco sus palabras.

- Vamos Yagi, no me digas que a ti no te interesa- exclamaba Tetsu con un tono pícaro.

Esta afirmación molesta a Midoriya y lo expresaba en su rostro, aunque en su mente pensaba diferente - puede que tengas un poco razón, pero eso no es correcto… ¿Verdad? ¡No! ¿Qué estoy diciendo? Obviamente no es correcto, me da igual que tan tentador puede sonar, es invadir su privacidad y ningún héroe haría algo así… bueno quizás Grape Juice, pero él tiene una moral un poco extraña - pensaba en silencio el joven mientras miraba acusativamente a Tetsu y se quitaba el cubre bocas.

- Si, es un regalo que nos dejaron las generaciones pasadas, y Yagi, probablemente tú también piensas en cómo se verán las chicas en ropa interior- comenzó a decir Enzo mientras en su rostro se dibujaba una gran sonrisa y expresaba una gran satisfacción. Esto llamó la atención de sus demás compañeros, los cuales se acercaron a Enzo.

- ¿Qué le sucede? - preguntó Kanawha dirigiéndose hacia Yagi.

- ¿Está bien? - complemento Hanamura.

Al ver que todos se acercaban, Tetsu levantó la voz - Descubrimos un agujero en la pared que nos permite ver el vestidor de las chicas.

- Pues en ese caso, deberían taparlo con algo - exclamó Hiro, ya sin su traje y vistiendo ropa casual.

- Vamos, ¿tú también? - dijo Enzo con un poco de enojo.

-Chitoge, no seas aguafiestas - exclamó Tetsu.

- Si, dile, vamos, detenlos - pensaba Midoriya mientras observaba aquel lamentable espectáculo.

- Solo vamos a darle un pequeño vistazo- explico Yamamoto, a lo que obtuvo un coro de si de sus demás compañeros, excluyendo obviamente a Chitoge, Midoriya, Edo, Oda y Kanawha.

- ¡No! - exclamó de nuevo Hiro con un tono más serio y duro.

- Bueno - de todas formas, no creo que puedas detenernos – exclamo orgulloso Yamamoto

- ¿Por qué lo dices? - preguntó Hiro confundido.

- Porque Enzo ya está viendo - respondió Tetsu mientras apuntaba detrás de él, al fondo, pegado a la pared de a izquierda, Enzo mostraba sorpresa y decepción.

- ¿Qué sucede Enzo? - preguntó Yamamoto.

- Esta vacío- respondió Enzo despegándose de la pared y viendo a sus compañeros.

- ¿Cómo puede estar vacío? - exclamó confuso Yamamoto, entonces se escucharon unos golpes en la puerta.

- Yo abro - dijo Tetsu mientras se dirigía hacia la puerta - ¿Quién es? – preguntaba el joven mientras abría la puerta y se daba cuenta que una palma con chispas estaba en la espera, una explosión en la puerta llamo la atención de todos los chicos y mientras dirigían su mirada hacia la aquel estruendo vieron como Tetsu salía volando al fondo de la habitación.

- Espero que esto les sirva de advertencia – amenazó Chiaki con gran furia parada frente a la puerta con la mano derecha extendida, quien vestía su sudadera de camuflaje azul abierta y que gracias a ello se podía ver qué traía puesta una blusa blanca, sus pantalones vaqueros y tenis negros, detrás de ella se encontraba todas las chicas, las cuales no estaban para nada contentas. Midoriya y Enzo corrieron a socorrer a su amigo, mientras que Yamamoto camino hacia la puerta.

- ¿Advertencia sobre qué? – preguntó arrogante el joven a sus compañeras furiosas. Iida dio un paso al frente.

- No te hagas el inocente, sabes perfectamente a que se está refiriendo y si descubrimos que nos observan, no sólo Chiaki vendrá a darles una lección - explicó la chica molesta y amenazante con su dedo índice levantado hacia el muchacho.

- Vale, entendido - respondió Yamamoto con las manos abiertas y levantadas, Iida al escuchar esto se dio media vuelta, acompañada por todas las demás muchachas, Yamamoto solo se quedó parado allí y soltó un suspiro.

- Te lo tienes merecido - dijo Hiro mientras caminaba hacia la salida y golpeaba con el hombro a Yamamoto, Enzo también salió, cargando a Tetsu y Midoriya les seguía cargando sus cosas, Midoriya observo a Yamamoto, pero no le dijo nada y continuó con su camino. Al final solo quedo Yamamoto, quien seguía parado en la puerta de los vestidores, con una expresión de enojo y frustración se volvió por sus cosas e inmediatamente salió de los vestidores.