Capítulo 5: Amistades
Después de la clase de Kouta, los alumnos regresaron a su salón, donde Pinky ya los estaba esperando parada en el escalón, cuando todos los alumnos terminaron de entrar, siendo Yamamoto el último, la maestra comenzó a hablar.
- Ya que están todos, me gustaría preguntarles dos cosas ¿Por qué tardaron tanto? Y ¿Qué le pasó a Sukai? - está última pregunta la hizo señalando al joven con preocupación, todos se habían quedado callados, entonces el silencio se vio interrumpido por la voz de Midoriya.
- Digamos que hubo un pequeño inconveniente en los vestuarios - exclamó sin pensar el joven esperando que alguno de sus compañeros tomara la palabra y siguiera su explicación, pero en cambio todos voltearon a verlo, los chicos esperanzados por que diera una explicación y las chicas esperando a ver qué tontería se le ocurría, Midoriya estaba aterrado y nervioso pero en su rostro mostraba una sonrisa nerviosa mientras dirigía su mirada a varios compañeros esperando que le ayudarán, Pinky esperaba que siguiera con su explicación.
- Bueno, ahm… Sukai y Miyamoto tuvieron una pequeña disputa y, y… las chicas escucharon esto y Bakugo intentó separarlos, pero… digamos que su solución, fue, ah… muy poco convencional - explicaba Midoriya nerviosamente, sus manos le temblaban y hacia unas cuantas pausas muy marcadas, pero esta explicación logró convencer a su maestra.
- Vaya, chicos, por favor no se peleen, todos son iguales, están haciendo el mismo camino, se trata de que se lleven bien, solo espero que esto no se repita - dijo Pinky con una sonrisa y tono alegre, logrando que la clase respondiera al unísono con un sí, Midoriya se sentía aliviado.
- Genial, en ese caso, sigamos con la clase - exclamó la maestra mientras veía una hoja que se encontraba en su escritorio. Midoriya se quedó en silencio viendo el escritorio fijamente, no quería ver a sus compañeros bajo ninguna circunstancia, la clase permanecía en silencio lo que ponía más incómodo al joven.
- Hoy hablaremos sobre las diferentes especialidades heroicas - está afirmación por parte de la maestra despertó la curiosidad de más de un estudiante, incluido Midoriya - Existen 3 especialidades, a las cuales cada uno de ustedes tendrá que elegir para terminar su formación académica, estás tres son… - Pinky dio una gran bocanada de aire antes de volver a hablar de una forma más alegre y con mucha emoción - ¡Uno! Vigilantes nocturnos, especialistas que protegen a los civiles cuando estos están más indefensos- al decir esto la maestra extendió su brazo derecho hacia arriba con el dedo índice levantado, esto provocó que la clase se sorprendiera y algunos se emocionarán - ¡Dos! Rescatistas, centrados en salvar a los civiles de cualquier desastre que haya ocurrido, asegurando en todo momento su supervivencia y también ayudando a minimizar los daños que estos desastres puedan causar - mientras hablaba levantó su dedo medio, pero sin guardar el otro dedo ya levantando, e inmediatamente después de hablar levantó su tercer dedo, el anular, y continuó con gran emoción – y ¡Tres! Fuerzas heroicas, son los héroes convencionales, aquellos que están alerta durante todo el día - al terminar de decir esto los alumnos se mostraban felices y con ánimo.
- Bueno, calmen ese ánimo, todavía estamos en clase - dijo Pinky de manera tranquila al ver el bullicio que se había formado. Midoriya aprovechó, inconscientemente, está situación para perderse en sus pensamientos.
- Probablemente la mayoría elegirán fuerzas heroicas, y si la llegó elegir, aparte de la basta competencia, es seguro que me encuentre con mi padre… mejor elijo vigilante nocturno, estoy familiarizado con ese ambiente - mientras Midoriya pensaba Iida lo observaba con curiosidad, pero combinada con molestia.
- ¡Yagi! Pon atención en clase - exclamó la joven mientras golpeaba suavemente la frente del muchacho, esto hizo que el joven se asustara regresando a su realidad; volteando su cabeza de un lado a otro pedía perdón a cualquiera que le escuchará, Iida por su parte regresaba la mirada hacia la maestra.
- No entraremos mucho en detalle sobre estas tres categorías, porque falta aún mucho tiempo para que elijan a cuál de las tres formarán parte, pero es importante que empiecen a pensar sobre esta decisión, una vez elijan una, ya no hay vuelta atrás, serán ese tipo de héroe por el resto de su vida, así que elijan bien- estás palabras provenientes de la maestra incentivaron a la clase a pensar en silencio, aunque algunos murmullos, provenientes de diferentes alumnos, se escuchaban.
La maestra al ver este ambiente dio un golpe en el escritorio con sus hojas, llamando así la atención de sus alumnos - Bueno, aparte de ese tema, y como su maestra tutora, hablaremos sobre sus particularidades - estás palabras provocaron una conmoción en los alumnos - Lo que vamos a hacer durante todo el año, es que lleven sus habilidades hasta el límite, como héroes, tienen que saber perfectamente todo sobre su "herramienta para salvar gente" - está última palabra la maestra la dijo dirigiendo sus ojos hacia el techo mientras que hacia las comillas con sus dedos, los alumnos se mostraban extrañados por aquel nombre, algo que la maestra notó - Me refiero a sus particularidades - respondió con sonrisa nerviosa e inmediatamente susurró - sabía que era un mal nombre - Iida levantó la mano y espero a que la maestra le cediera la palabra para comenzar a hablar.
- Maestra, podría explicar cómo va, o más bien dicho, vamos a hacer eso - preguntó Iida bajando su mano lentamente.
- Fácil, vamos a aplicar conocimientos de física y química para ello - respondía la maestra mientras que algunos alumnos enseñaban una mueca de molestia, inconformidad y extrañeza por estas dos palabras - Vamos, no piensen así, va a ser divertido, lo prometo - exclamó la maestra intentando alegrar el ambiente, pero Yamamoto comenzó a hablar.
- ¿Cómo nos puede asegurar eso?
- Yo también pensaba así al principio y ahora puedes darte cuenta que me gusta y emociona dar estás clases – respondía genuinamente sonriente y alegre la maestra.
- Eso no asegura nada - susurró Yamamoto, Pinky lo escuchó, pero decidió no darle importancia.
- Si ya no hay más comentarios, continuemos. Me gustaría que Bakugo se parara - solicitó la maestra viendo a la alumna con una sonrisa, la chica, con duda en su rostro, se paró y se acercó a la mujer - Como ya saben, ella tiene dos particularidades muy singulares - continuó Pinky mientras agarraba a la chica de los hombros y la volteaba hacia sus compañeros - Heredado de su padre, puede generar explosiones y de parte de su linaje materno tiene saliva curativa, pero me gustaría preguntarles, y también quiero que respondas Bakugo, ¿Cómo es esto posible? - al preguntar esto último, aún sin soltar los hombros de la muchacha, la maestra volteo de un lado al otro esperando una respuesta de sus alumnos, pero Bakugo fue quien respondió.
- Según tengo entendido, mí sudor es parecido la nitroglicerina y mis manos puedes generar chispas, mientras que, de la saliva curativa, no tengo idea de porque es así - comenzó a explicar la chica con tranquilidad mientras observaba a la maestra, la cual seguía detrás de ella.
- Bien, pero hacen falta algunos detalles - respondió Pinky moviendo su mano derecha de arriba abajo haciendo énfasis en su explicación - Como sabemos la nitroglicerina está compuesta por ácido nítrico, ácido sulfúrico y glicerina- Pinky continuo hablando mientras dejaba los hombros de Bakugo y caminaba hacia su lado - Pues en su caso, su sudor combina los ácidos que producimos de manera natural pero en vez de tener las sales convencionales las sustituye por otro elemento: Nitrógeno, claro sin contar que la glicerina de su cuerpo también es producida en mayor cantidad pero ese exceso se expulsa en su sudor, razón por la cual estos factores se mezclan y con el calor de sus manos genera explosiones - con estas palabras algunos alumnos se mostraban sorprendidos y curiosos, otros confundidos - Esto también quiere decir que su sudor puede ser perjudicial a la salud si es consumido en grandes cantidades, pero no creo que eso suceda, solo alguien con problemas serios bebería el sudor de otra persona - decía vacilante la maestra, mientras algunos alumnos se reían, aunque se podía escuchar una risa nerviosa de alguien, Yagi podía ver qué está risa provenía de su amigo Enzo, lo cual hacía que Yagi lo viera con una expresión de preocupación.
- En cuanto a tu saliva, solo se trata de un súper caldo proteico, rico en azúcares y hierro, que acelera el metabolismo de la persona impregnada con ella, resultando no solo en una recuperación casi instantánea de las heridas si no también en la "energía" y fuerza del sujeto - continuó la maestra atrayendo aún más la atención de sus alumnos.
- Muchas gracias Bakugo, ya puedes volver a tu lugar - la chica siguió las indicaciones de su maestra y volvió a sentarse - Con este ejemplo quiero que se hagan una idea de lo que veremos en esta materia, intentaremos que entiendas sus particularidades desde un punto más técnico para que puedan explotarlas al máximo - diciendo con gran alegría estás palabras, la maestra logro contagiar su actitud a sus alumnos - Pero primero haremos un repaso de lo visto anteriormente en sus bachilleratos - esta frase rompió con el ambiente eufórico de los alumnos volviéndolo pesado y desanimado.
Pasando dos horas, de lo que algunos alumnos consideraron puro sufrimiento repasando los conceptos básicos de física y química, la maestra se despidió y salió del salón. Inmediatamente un maestro entró.
- Buenas noches alumnos - expresó la vieja pero animada voz del maestro.
- Esa voz me suena -pensaba Yagi mientras veía entrar la figura de un hombre delgado, que vestía prendas de cuero negro y portaba lentes de sol, con un cabello peculiar lleno de canas y un bigote de estilo italiano - ¡Es aquel viejo héroe que estuvo en mí examen de admisión! - aunque solo pensara esto, el rostro del joven dejaba ver su sorpresa.
El viejo héroe caminaba tranquilamente hacia el escritorio, los alumnos observaban en silencio su recorrido, al llegar al escritorio, saco de un maletín, que portaba en su mano derecha, un libro y lo dejo cuidadosamente en el mueble, para inmediatamente agarrarlo y azotarlo contra el escritorio seguido de una risa bastante enérgica - Soy Mic y como su maestro de oratoria, hablaremos sobre la materia - los alumnos se mostraban sorprendidos por la acción de su maestro pero la palabra oratoria en su explicación enérgica provoca la confusión de más de un alumno, lo que a su vez hizo que Yamamoto alzará la mano y el maestro le permitiera hablar.
- ¿Oratoria? Eso no se escucha como algo que un héroe necesita para detener villanos - afirmaba el joven mientras se ponía de pie.
- Te equivocas - respondió felizmente el herpe señalando al joven brevemente con su mano derecha, pues en la izquierda tenía aquel libro abierto - Un héroe necesita saber cómo hablar con las personas, necesita tranquilizar a la gente, hacerlas sentir seguras, aunque el fin del mundo esté cerca. No los convertiremos en maestros del discurso, solo queremos que sus palabras sean certeras y tranquilizadoras, al mismo tiempo que todo su cuerpo transmita seguridad - explicó paseando de un extremo al otro del escalón con el libro cerrado. - ¿Eso responde a tu pregunta? - exclamó el maestro volteando a ver al joven, el cual se volvió a sentar respondiendo con un sí.
La clase continuó con bastante normalidad, se explicaron los temas esenciales, como que es la oratoria y los temas que se verán durante el curso, lo típico que se vería en una clase de una escuela normal. Al término de la clase el maestro se despidió y los jóvenes comenzaron a guardar sus cosas y dirigirse a sus habitaciones.
- No me convence mucho el programa- dijo Yamamoto mientras ponía sus manos en la nuca y se relajaba en su silla, Iida inmediatamente se paró de su asiento y se dirigió a Yamamoto.
- Puedes fácilmente cambiarte de escuela o dejar de estudiar - muy ofendida la muchacha expresó esas palabras con las manos en la cintura, provocando que Yamamoto se pusiera a la defensiva.
- No es tan fácil, hay que hacer un examen – respondió el joven, el cual no se atrevía a mirar a la chica, logrando que ésta golpeará el pupitre de Yamamoto con estruendo y dejando su mano sobre este tras el impacto.
- Entonces lo hubieras pensado antes de inscribirte a esta universidad - respondió furiosa la chica.
Midoriya y todos sus compañeros veían este escenario con curiosidad.
- Yo también pienso que hay cosas que no me agradan del todo de aquí, no es necesario que te pongas así, Sakura - pensaba Yagi.
Detrás de Midoriya estaba sentada Chiaki, la cual ya había terminado de guardar sus cosas y comenzaba a caminar hacia la salida.
- ¡Tengo mis razones! - gritó Yamamoto a Iida parándose de su asiento violentamente, esto no provocó ninguna emoción en Iida, quien le respondió!
- Entonces acepta tus responsabilidades - la naturaleza violenta que tomó la conversación hizo que algunos de sus compañeros se levantarán de sus asientos y se acercarán a ellos dos, preparados para detenerlos en cualquier momento, Mia formaba parte de los que se habían parado y estaba a punto de decir algo cuando Iida se dio cuenta de esto y soltó un suspiro para intentar clamarse y se dirigió a su lugar nuevamente para guardar sus cosas. Los demás alumnos decidieron hacer lo mismo.
- Ah, esperaba algo más… pero qué bueno que no paso a mayores - pensaba Chiaki mientras observaba parada al lado de la puerta del salón.
- Sakura… quizás debería hablar con…- pensaba Midoriya.
- Vaya espectáculo - dijo Tetsu, el cual se encontraba en el lado izquierdo de Midoriya junto con Enzo, interrumpiendo los pensamientos del muchacho - Yagi, ven a cenar con nosotros - el joven en respuesta se levantó para guardar sus cosas.
- Si, claro, pero antes tengo que atender unas cosas, ustedes adelántense - las palabras del joven hicieron que sus amigos cambiaron a una expresión más pícara y se voltearan a ver.
- ¿Cosas con Iida? - exclamó Tetsu dándole golpes en el costado con el hombro con un tono lujurioso
- Vaya Yagi, aprovechando cada oportunidad - complementó Enzo recargando su brazo sobre Yagi. El joven dio unos pasos hacia atrás agachándose un poco para salir de esa situación e intentando que Enzo perdiera el equilibrio.
- Si, muy graciosos, pero no es lo que sus mentes pervertidas piensan, solo la veo como una amiga, de hecho, diría que es más una hermana para mí- explicaba el joven mientras se ponía su mochila y levantaba su maletín.
- Esta bien, si tú lo dices te creeré, pero cuando estés saliendo con ella en el futuro seré el primer en decir "lo sabía" - respondió Tetsu en un tono amenazante mientras daba pasos hacia atrás para salir de la habitación
- Lo digo en serio – respondió algo molesto Yagi.
En cuanto Tetsu y Enzo salieron de la habitación Yagi se acercó a Iida.
- Hola - preguntó nervioso pero feliz.
- … - la chica estaba concentrada levantando su maletín
- ¿Sakura? ¿Todo bien?
La chica se limitó a asentir con la cabeza mientras caminaba hacia la puerta, lo que provocó que Midoriya la siguiera en silencio. Al llegar al pasillo el joven volvió a hablar.
- Oye, Tetsu, Enzo y yo vamos a ir a cenar al comedor ¿Quieres acompañarnos? - estás palabras hicieron que la muchacha soltara un suspiro y hablara desanimada.
-Yagi, quiero estar sola, por favor.
- Esta bien - respondió el muchacho también desanimado - Pero también come algo ¿Sí?
- ¿Sí? - respondió la chica con duda, debido a la pregunta fuera de lugar, el joven se dio cuenta de esto y se puso nervioso.
- Bueno… no hagas nada tonto y nos vemos cuando estés bien - decía el chico mientras caminaba de espaldas dejando aquel escenario incómodo. Al dar cierta cantidad de pasos se dio media vuelta y con una mueca de vergüenza siguió su camino hacia la cafetería soltando un suspiro. La muchacha hizo lo propio, caminando hacia los dormitorios.
- Genial, lo hice bien, debería estar orgulloso - pensaba sarcásticamente Midoriya con la mirada hacia sus pies. El joven caminaba en silencio hacia la izquierda de su salón, al fondo del pasillo, este mismo daba vuelta a la izquierda, donde se encontraba la cafetería, la luz de las lámparas de afuera pasaban por los grandes ventanales a la derecha del chico e iluminaban el pasillo, aunque se veían opacadas por las luces interiores, el joven desanimado levantó un poco la mirada encontrándose con los mismos pies que vio aquella vez cuando hizo su examen de admisión.
- Solo no voltees, es producto de tu imaginación - se decía a si mismo el joven en su mente mientras volvía la mirada hacia abajo.
- Chico, oye - escuchó Midoriya la voz de una mujer.
- No prestes atención sigue caminando - pensaba el joven un poco asustado y acelerando el paso
- ¡Yagi! - gritó la mujer, provocando que el muchacho se asustara, parará en seco, tragara saliva y diera media vuelta, encontrándose con el pasillo vacío.
Midoriya volteaba a ver de un lado al otro buscando a la fuente de aquella voz, asustado pero determinado por encontrarla. Sin éxito en su búsqueda volvió a dar media vuelta y continuó caminando, pero con miedo, exhaló para intentar calmarse.
- Bien, ya está, estoy loco… o hay fantasmas en este edificio, sinceramente no sé qué es peor - pensaba el joven intentando distraer su mente de aquel suceso.
Al llegar a la cafetería el muchacho ya se había calmado y buscaba de un lado al otro a sus amigos, los cuales se encontraban sentados en una mesa comiendo; la cafetería se encontraba en una gran habitación conectada a dos pasillos paralelos, en la parte de abajo se encontraba la cocina y el mostrador, de la cual su techo conformaba el suelo para otras mesas y por las cuales se llegaban mediante dos escaleras puestas una a cada lado de la cocina, el mostrador era más pequeño que toda la cocina, por lo que se encontraba centrado y en los extremos tenía las escaleras que daban al segundo piso y completaban el espacio restante entre los dos elementos; en el piso de abajo en el extremo próximo a unos ventanales que permitían ver el exterior, se encontraban varias filas de mesas largas con sillas, mientras que más cerca del mostrador estaban unos asientos acolchados que formaban un cuadrado, pero sin la arista que da la espalda al mostrador, estos asientos rodeaban una mesa cada uno, toda la cafetería tenía una estética diferente de los pasillos y salones, todo estaba pintado de beige con salientes y bordes de color café oscuro y el suelo tenía un patrón de azulejos de dos tonos de naranja, un lugar bastante agradable para comer; Enzo vio a Yagi y levantó la mano para llamar su atención, el muchacho al ver a su amigo se acercó a ellos.
- ¿Qué tal? ¿Todo bien con Sakura? - preguntó Tetsu mientras Midoriya se sentaba a su lado.
- Digamos que no, pero estará bien, espero - respondió el muchacho intentando poner una actitud positiva y alegre.
- Si, yo creo que sí, esas cosas siempre se resuelven, así que por el momento céntrate en cenar y disfrutar de nuestra compañía - expresó Enzo dándole bocados a la ensalada que tenía en su plato.
Yagi expresó una pequeña sonrisa y se sentía mejor, entonces se dio cuenta que aún no pasaba por algo para cenar, así que se levantó de su asiento - En un momento regreso voy por mí cena - expresó el muchacho con rapidez.
- Vale, pero calma esos nervios- respondió Tetsu haciendo que Yagi se parara en seco y volteara a ver a su amigo con duda - Tus manos están temblando mucho, relájate un poco - continuó Tetsu señalando con el tenedor con el que comía un trozo de carne cerdo, Yagi volteo a ver a sus manos comprobando y afirmando lo que su amigo le había dicho, sus manos temblaban mucho, pero él sabía que no era por una emoción específica, pues se sentía tranquilo, toda preocupación y miedo de hace unos momentos la había logrado apaciguar y el joven no entendía muy bien porque le sucedía esto, Yagi también recordaba que no era la primera vez que le decían esto, él estaba seguro que le hacían notar sus manos temblorosas desde secundaria y podría ser que incluso antes pero que en esos momentos no podía recordar y este hecho fue parcialmente confirmado por las palabras de Enzo en respuesta a Tetsu.
- Siempre tiembla o al menos las veces que le he visto las manos, le tiemblan, solo que algunas veces tiemblan más.
- Si tiene razón, yo también lo he visto, así que Yagi relájate - dijo Tetsu con un tono más suave, a lo que el muchacho contestó medio en broma.
- No puedo, así soy yo - con esto dicho dio media vuelta y siguió su camino hacia el mostrador.
Los platos de los tres amigos estaban vacíos, de la ensalada de Enzo solo quedaba el tenedor que usaba para comerla, lo mismo con el platillo de Tetsu, Yagi era un caso similar, solo quedaba un tazón vacío en donde alguna vez había cereal; los jóvenes se encontraban satisfechos, se pararon a dejar sus platos en un lugar reservado del mostrador donde se ponían toda la vajilla sucia y decidieron poner rumbo a las habitaciones.
- ¿Qué les pareció la comida? - pregunto Tetsu a sus amigos mientras caminaban por el pasillo que daba a la salida del edificio.
- Pues me pareció deliciosa, fue una buena ensalada - respondió Enzo con una gran sonrisa en el rostro mientras se golpeaba suavemente la panza con ambas manos.
- Si, la carne también estaba muy buena - dijo Tetsu mientras se llevaba las manos a la nuca - ¿Y a ti Yagi?
- Mmmm, bueno, estuvo bien, pero siento que hace falta algo, quizás sea solo yo y mis gustos extraños - contestó manteniendo un tono inocente
- Entonces no te gustó
- Si, pero no, es difícil de explicar estaba bien, pero faltaba algo, no sé, es raro - continuaba Yagi intentando encontrar las palabras para expresar su experiencia, pero por mucho que pensaba éstas eran las únicas que podía decir.
- Está bien, ya no te tortures con ello, creo que entendemos - expresó Enzo al ver que su amigo estaba analizando mucho las cosas.
El resto del camino a las habitaciones se mantuvo tranquilo y los jóvenes caminaban en silencio, Yagi miraba a su alrededor observando y apreciando el paisaje nocturno de su escuela, la vegetación cubierta de la luz que expulsaba el edificio principal le resultaba encantador y asombroso, algo que le robó la atención completamente mientras caminaba junto a Tetsu y Enzo, el joven cerró los ojos y comenzó a centrar su atención en la brisa que soplaba mientras intentaba grabar en su mente el paisaje que le había proporcionado esa noche, extrañamente mientras hacía esto una línea de pensamiento le llegó a la mente al joven, no había practicado con su instrumento durante todo el día y el final del mismo se acercaba, lo que hizo que rompiera su tranquilidad y comenzará a calcular el tiempo que le quedaba antes de dormir o de si podría cumplir con su cometido, en caso de que no quedará mucho tiempo, sacrificar unos cuantos minutos para poder realizar sus obligaciones diarias.
Con esto en mente, los jóvenes llegaron al pasillo de sus habitaciones, se despidieron y cada uno se dirigió a su correspondiente cuarto, Yagi entró, encendió la luz y buscó su guitarra en todos lados, dándose cuenta de que no se encontraba en ningún lugar.
- Espera ¿Si me la trajeron mis padres? - pensaba el muchacho mientras recordaba el momento en el que estaba sacando y acomodando sus cosas de las maletas, obteniendo una respuesta - No me la trajeron, genial, tendré que hablar con ellos - al pensar con desanimo esto el joven sacó su celular de la mochilita que siempre llevaba consigo pero que durante este día la había dejado en su cuarto, que más bien se trataba de un bolso para hombre, una de un estilo muy parecido a los usados por los carteros, y marcó el número de su papá; esperó un rato pero este no contestó así que decidió intentarlo con su madre. Esperó unos minutos y una voz sonó.
- Hola hijo ¿Qué pasó? - respondió la voz de su madre con un tono tranquilo y alegre.
- Hola mamá, bueno, es que se olvidaron de dejarme la guitarra - expresó Yagi un poco nervioso.
- ¡Ah sí! Cierto, me di cuenta de eso cuando regresamos a la casa ¿Quieres que te la llevemos?
- Si, por favor - cuando el muchacho dijo estás palabras sintió como alguien le tocó el hombro, lo que provocó que se asustara, pero no dio ni un salto, únicamente giro su cabeza para ver quién le había tocado el hombro, encontrándose con una chica con un pelo color cian, la cual expresó un Boo con la típica postura de un fantasma, logrando está vez que Yagi saltará del susto.
- ¿¡Qué demonios haces aquí!? - expresó furiosos el muchacho. La chica se reía enérgicamente mientras se sentaba en la cama de Midoriya - ¡Responde! - gritó Yagi enojado.
- ¿Yagi todo está bien? - preguntaba preocupada su madre desde el teléfono.
- Si mamá, solo es un pequeño inconveniente con un… compañero - expresó casi toda la oración con un tono más tranquilo y relajado, pero en la última palabra dejo salir el enojo que la chica le había provocado.
- Así que tocas la guitarra ¿Eh? - dijo la chica sentada tranquilamente en la cama del muchacho recargando las manos en la misma.
- Espera un momento, madre, tengo que encargarme del intruso - expresó el joven un poco molesto - ¿Qué haces en mí cuarto? ¿Acaso no conoces el concepto de privacidad? - preguntó parado enfrente de ella y señalándola.
- Tranquilo, solo quería conocer a mí vecino de abajo - respondió la muchacha tranquilamente mientras se paraba dando un saltó - y ya que parece que no recuerdas mí nombre, soy Kobayashi Mei, un placer - extendió la mano derecha hacia el joven, el cual dudoso y desconfiado la tomó y movió de arriba a abajo.
- Midoriya Yagi, también un placer, ahora fuera de mí habitación, por favor- dijo ya tranquilo e intentando sonar lo menos cruel y duro posible.
- Esta bien, ya te dejo solo - decía la chica mientras comenzaba a flotar hacia la pared que tenía detrás de ella y que conectaba con otra habitación - Nos vemos Midoriya - terminó la frase mientras atravesaba la pared y se metía al cuarto de al lado. Yagi siguió con la mirada a la chica y la observaba en silencio, una vez desapareció, el joven continúo hablando por el celular.
- Listo, ya podemos continuar.
- Bien ¿Quién era hijo? - preguntó curiosa la señora.
- Una compañera
- Vale - dijo esta palabra con un tono que Yagi identifico rápidamente.
- Es solo una compañera
- Si, está bien, aunque es extraño que una mujer este en tu cuarto
- ¿Podemos regresar a lo de mí guitarra? - preguntaba el joven con cansancio.
- ¡Ah cierto! Entonces te la llevamos ¿Verdad?
- Sí
- ¿También te traemos tus demás objetos que nos olvidamos? - la pregunta de su madre género confusión en el muchacho y lo expresaba en su rostro.
- ¿Cuáles objetos?
- Tu espada, escudo y arco de madera
- ¡Ah! Esos, si quieres, aunque no sé si les daría mucho uso aquí, aunque… - el joven comenzó a pensar y recordar a su compañero Oda, de los pocos que recordaba su nombre y el cual portaba una espada - Mejor si, traerlas también - en cuanto el muchacho volvió a hablar, un grito muy fuerte, proveniente de la habitación que tenía del lado derecho, le hizo estremecerse.
- ¿Qué fue eso? - preguntó su madre preocupada.
- No lo sé, pero lo revisaré, en cualquier caso, tráeme mis cosas cuando puedas, solo que avísame antes ¿Entendido? - dijo apresuradamente el muchacho.
- Si, está bien, nos vemos hijo.
- Adiós mamá - en cuanto terminó de decir estás palabras colgó, tiró el celular a la cama y salió apresuradamente de la habitación, encontrándose con que todos sus compañeros de piso habían hecho lo mismo que él y algunos se habían acercado a Tetsu, el cual se encontraba en el suelo señalando hacia su habitación con terror en la mirada.
- ¿Qué pasó Tetsu? - pregunto Enzo poniéndose de cuclillas al lado de su compañero.
- U... un.. un fa-fa… fantasma - intentaba decir el muchacho.
Todo el alumnado volteó a ver hacia donde apuntaba Tetsu encontrándose con una chica que flotaba fuera de ella.
- Vamos, solo era una pequeña broma - decía la chica mientras se mecía de un lado a otro al flotar hacia el joven. Midoriya rápidamente la identifico, mientras que los demás dejaron de estar alerta y ya calmados volvieron a sus habitaciones.
- ¿Qué haces aquí? ¿Kobi, Kobaye, Kibiyishi? - preguntaba Enzo intentando adivinar el nombre de la chica. La muchacha se paró en seco indignada, y con los brazos en jarra abrió la boca.
- ¡Kobayashi! - exclamó una voz femenina proveniente de las escaleras, Midoriya, sus dos amigos y la chica voltearon a ver de quién se trataba, dándose cuenta que era Iida, que vestía una playera blanca, shorts rosa y pantuflas azules, ella se encontraba con las manos en la cintura y su expresión era de molestia - ¿Qué estás haciendo a estas horas en las habitaciones de los chicos? – preguntaba mientras caminaba hacia Kobayashi, la cual se mostraba sorprendida y nerviosa, mientras que Enzo y Tetsu no paraban de ver las blancas y largas ropas de la chica, Midoriya por su parte al ver que Iida estaba ejerciendo justicia comenzó a explicar la situación.
- Nos estaba asustando.
- ¿Asustando? ¿En serio? ¿Qué edad tienes? ¿¡Así quieres ser una heroína!? - el constante regaño de Iida hizo que Kobayashi se pusiera más nerviosa. Tetsu y Enzo, al ver que la primera estaba ganando por sobre su compañera, comenzaron a vitorearla.
-Vamos Iida, dile - exclamó Tetsu aún en el suelo.
- Sí, enséñale a… ¿Respetar las reglas? - complemento Enzo levantando el puño.
- Ustedes dos regresen a sus habitaciones, yo me encargo de ella - ordenó Iida con seriedad, con una figura que imponía y un rostro, que, al voltear a ver a los muchachos, infundió terror en ambos y rápidamente se metieron a sus cuartos y cerraron las puertas. Midoriya al ver esto decidió hacer lo mismo y también se metió a su habitación cerrando la puerta en el acto.
Regresando a la paz de su habitación, Yagi se comenzó a cambiar y poner su ropa para dormir. Lo que pasaba entre Iida y Kobayashi se mantenía como un misterio para el joven, pues desde su habitación no se alcanzaba a escuchar nada, así que decidió asumir que todo estaría solucionado. Cuando terminaba de cambiarse unos golpes en su puerta llamaron su atención.
- Voy, solo, espera un momento - gritó el muchacho mientras se ponía una playera y caminaba hacia la puerta - ¿Quién es? - preguntó mientras abría la puerta, en el otro lado de la puerta estaba Iida y se mostraba algo avergonzada e incómoda.
- Se que mí actitud antes no fue la mejor, y entiendo cómo te sientes, pero ¿Podrías ayudarme? - dijo la chica evitando la mirada de Yagi, el cual mostró una sonrisa y una pequeña risa.
- ¿Lo de antes? ya no importa, tú no te preocupes, claro que te ayudaré - exclamó feliz el joven - ¿qué tengo que hacer? - al escuchar esto Iida se apartó hacia su derecha.
- ¿Podrías usar tu particularidad para atraparla? – solicitó mientras Yagi observaba a Kobayashi en el techo sacándole la lengua a Iida - ¿En serio? - gritó furiosa está última al ver el comportamiento de su agresora, Yagi se mostraba un poco incómodo sobre esta situación, así que comenzó a hacer lo que le habían pedido; salió de su habitación, respiro hondo y volteó hacia Kobayashi, la chica estaba un poco confundida, veía que Midoriya solo se le quedaba viendo sin hacer nada más.
- ¿Está bien tu amigo? - preguntó la chica bastante confundida. Yagi se intentaba concentrar buscando a su compañera con su particularidad, necesitaba encontrar alguna molécula para poder agarrarla y moverla a placer, pero era una tarea difícil pues la chica no estaba en un estado sólido, sino en uno similar al gaseoso y era complicado para Yagi encontrar una parte que sostener con su telequinesis, entonces la chica sintió como si algo la jalaba hacia el joven, sorprendida y un poco asustada comenzó a flotar en dirección contraria, Yagi usaba toda su fuerza mental para atraerla pero seguía siendo complicado atraer a una cosa no sólida.
Kobayashi lentamente se acercaba hacia sus dos compañeros en contra de su voluntad, todo iba bien pero el esfuerzo del joven era tanto que le comenzó a sangrar la nariz y de repente visualizó un espacio abierto, con un cielo azul y pasto verde, un ambiente totalmente diferente al que se encontraba hace unos instantes, cosa que extraño al joven, rompiendo su concentración y esfuerzo por atraer a su compañera volteó a ver a Iida, esperando que ella también viera ese mismo extraño paisaje, pero en vez de eso se encontró con una Iida más joven que parecía ajena a la situación y seguía concentrada en su compañera hasta que se dio cuenta que su amigo sangraba de la nariz.
- ¡Yagi! ¿¡Estás bien!? - preguntó preocupada la muchacha, lo que generó que Midoriya se alarmara y pudiera volver a la realidad, encontrándose otra vez en el pasillo de un edificio con una versión casi adulta de su amiga.
- ¿¡Qué!?¿¡Porque lo dices!? - preguntó el joven sorprendido y dejando libre a Kobayashi.
- Te está sangrando la nariz - dijo Kobayashi tranquila pero extrañada, la chica había volteado curiosa por la conversación de sus compañeros. Midoriya se llevó su mano derecha a su nariz, sintiendo un líquido frío alejó un poco sus dedos para poder verlos, encontrándose que estos estaban manchados con sangre y lo que decía la chica fantasma era verdad.
- Yagi, es mejor que te detengas… yo me ocupo de ella - dijo Iida preocupada por su amigo, le puso su mano derecha en su hombro izquierdo, Midoriya entendió la situación y se dio media vuelta, regresando así a su habitación con la cabeza baja.
- Perdón por no poder ayudarte - habló volteando hacia su amiga con una pequeña sonrisa, todo antes de cerrar la puerta de su cuarto. Iida solo miraba a su amigo con preocupación, Kobayashi se acercó a su compañera flotando.
- ¿Está bien tu amigo? - preguntó curiosa la chica.
- Regresa a tu habitación – ordenó tranquila pero firme Iida. Kobayashi hizo caso inmediato a las órdenes de Iida y atravesando el techo regreso a su habitación, Iida decidió hacer lo mismo después de mirar un rato más la puerta blanca que la separaba de la habitación de Yagi.
Midoriya se encontraba sentado sobre su cama, muy decaído, sin decir ni pensar en nada más se recostó y soltó un suspiro desalentador.
El sol aún no salía, todo el ambiente de UA estaba tranquilo, pero dentro de una habitación del complejo habitacional sonaba una alarma, eran las 6:30 am y la alarma del celular de Midoriya sonaba despertándolo; el joven se levantó para terminar con el ruido, su celular se encontraba encima de una de sus maletas, que ya se encontraba vacía y al lado de su cama, con ella el joven creo una mesita de noche donde ponía su celular y una lámpara de lava que había comprado hace años. Ya despierto y con el ruido detenido, el joven se puso unas pantuflas y una sudadera roja, totalmente cerrada, con pequeñas roturas en los puños y un bolsillo en el vientre donde el joven siempre llevaba sus manos, pese a la antigüedad de la prenda era la favorita del joven. Con la sudadera y pantuflas puestas, el joven sale de su cuarto y camina a las escaleras con destino a la cocina, mientras el joven hace su trayecto camina con cuidado y observando la puerta de cada habitación esperando no haber despertado a nadie. Llegando a la cocina el joven buscó algo para desayunar, sin buscar mucho Midoriya comenzó a desayunar un vaso de leche con una naranja. Todo el piso estaba vacío, no había nadie despierto aún, así que el silencio reinaba y este momento tranquilo era perfecto para que el joven se perdiera en sus pensamientos.
- ¿Qué habrá sido esa visión de ayer? No entiendo porque me está pasando esto, no me había pasado algo parecido nunca ¿Por qué solo hasta ahora empieza? - el joven se mostraba confundido y molesto mientras comía los gajos de la naranja, dando un suspiro continuó pensando - ¿Cómo lo voy a solucionar? Tengo que hacer algo, tengo que entender por qué las estoy teniendo y que es lo que las provoca - terminando su desayuno Midoriya se paró, tiro la cáscara de la naranja y lavo el vaso que uso, entonces comenzó a caminar de regreso a su cuarto - Cierto, no tengo mucho que hacer aquí, no tengo instrumentos ni computadora… bueno todavía tengo mí celular - pensaba mientras subía las escaleras teniendo mucho cuidado de seguir sin despertar a sus compañeros.
Pasadas unas horas encerrado en su cuarto entreteniéndose con su celular, Yagi escuchó unos golpes en su puerta y una voz conocida - ¡Yagi! ¿Estás despierto? - grito del otro lado de la puerta Tetsu, mientras que Midoriya se acercaba a abrir la puerta. Al abrirla Yagi habló.
- Sí, sí lo estoy ¿Qué sucede?
- ¿Quieres venir a desayunar conmigo y Enzo?
- Sí, claro - respondió alegre el joven. En ese instante Iida bajaba las escaleras y pasaba cerca de ambos - ¡Sakura! Buenos días - exclamó Midoriya sorprendiendo a la muchacha.
- Bueno días Yagi - respondió la chica.
- ¿Quieres venir a desayunar con nosotros? – preguntó Yagi mientras salía y cerraba la puerta de su cuarto, pregunta que sorprendió a Tetsu.
- ¿Qué estás haciendo? - le susurró al oído Tetsu a Midoriya intentando que Iida no los escuchará.
- Esta bien, vayan ustedes- respondió la chica alegremente.
- Insisto, ven con nosotros, aunque a ÉL no le guste - exclamó Yagi ladeando su cabeza hacia su amigo.
- No es que no me guste, sino que no le guste a ella, no la conozco del todo y puede que Enzo y yo no seamos de su agrado - respondió un poco avergonzado Tetsu.
- Pues será un buen momento para que se conozcan, vamos - dicho esto Yagi comenzó a caminar hacia las escaleras que lo conducirán un piso más abajo y detrás de él estaba Iida, incómoda por la situación, Tetsu los seguía desde atrás.
- ¿Estás seguro que está bien que yo esté aquí? - preguntó Sakura caminando hacia el lado del joven.
- Sí, eres mi amiga y quiero pasar un buen rato con mis amigos ¿Acaso está mal? - respondió Yagi alegre.
- Enzo ya debe estar esperándonos- exclamó Tetsu.
- Vale - respondió Yagi dándole un rápido vistazo a su amigo.
- Oye, Yagi, perdón por hacer que te sobre esforzaras ayer – se disculpó Iida un poco triste. El joven en respuesta volteó a verla dándole una sonrisa.
- No te preocupes, estoy bien, es lo único que importa - expresó el joven con una alegre actitud, lo que provocó que Iida se sorprendiera - En cualquier caso no fue tu culpa, yo accedí a ayudarte, sería mí culpa o la de esa chica ¿Kabo… Kobi?-
- Kobayashi - indicó la chica al ver que su amigo no podía recordar cómo se llamaba aquella chica.
- Cierto, gracias - respondió Yagi felizmente.
La conversación hizo que Sakura pensará - Tiene razón, no fue mí culpa totalmente, ella es la que lo ocasionó todo, pero, aun así, no creo que Yagi debió de haberse esforzado de esa manera, sino me hubiera dado cuenta él hubiera acabado en la enfermería, otra vez… Yagi ¿Por qué te pasa eso? - pensaba la muchacha en silencio mientras caminaba junto a sus compañeros.
Al llegar a la cafetería, como Tetsu les había dicho, Enzo les esperaba en una mesa de seis asientos posicionada cerca del gran cristal que conformaba la pared, Enzo se sentó dándole la espalda a dicha pared, los jóvenes al verlo se acercaron y se sentaron con él, Yagi se sentó enfrente de Enzo, Tetsu a la izquierda de Yagi e Iida a su derecha.
- ¿Qué hace Iida aquí? - preguntó Enzo confundido.
- Yagi la invitó - respondió Tetsu con una sonrisa.
- Que bien - exclamó Enzo alegremente mientras devoraba un sándwich.
- Bueno, voy por mí desayuno - decía Tetsu mientras se paraba - ¿Les traigo algo?
- No, yo en un momento voy - respondió Iida agradecida por su amabilidad.
- No, yo ya desayuné - las palabras de Yagi provocaron confusión en sus compañeros. Enzo fue el primero en hablar.
- ¿Qué? ¿Entonces qué haces aquí?
- Sí, si ya desayunaste ¿Por qué nos estás acompañando? - continuo Tetsu.
- Porque quiero pasar un rato agradable con ustedes ¿Acaso no puedo? - respondió Yagi un poco molesto. Iida decidió quedarse callada observando el desarrollo de los sucesos.
- Si puedes - expresó Enzo dándose cuenta que lo que decía su amigo era comprensible.
- Esta bien, pero déjame preguntarte ¿Qué desayunaste? - pregunto Tetsu, el cual seguía parado.
- Leche con fruta - respondió, incómodo y confundido.
- ¿¡Qué¡? Solo eso, no, ven, vamos a hacer que desayunes como debe ser - Tetsu dijo esto mientras ejecutaba el gesto de "ven" con su mano derecha, Yagi se mostraba un poco incómodo.
- Así está bien, de todas formas, no traje dinero - respondió el joven amablemente.
- Yo te lo pago, vamos - expresó enérgicamente Tetsu – y no voy a aceptar un no por respuesta- está última frase hizo entender a Yagi que su amigo iba en serio y no tenía otra opción que aceptar.
- Esta bien, vamos - se paró Midoriya y comenzó a acompañar a su amigo.
Los dos caminaron hasta llegar al mostrador - ¿Qué vas a pedir? - preguntó Tetsu a su amigo dirigiendo su mirada hacia él, cosa que Yagi no hizo, pues estaba centrado viendo y decidiendo que comida podría pedir.
- No lo sé… ¿Tu qué vas a elegir? - preguntó inseguro e incómodo el joven en respuesta a Tetsu llevándose su mano derecha al cuello y girando su cabeza hacia su amigo.
- Algo que tenga carne - respondió rápidamente y de manera seca.
Después de varios minutos esperando Iida y Enzo, quienes habían estado en silencio durante este tiempo, vieron como Midoriya y Tetsu regresaban, ambos con el mismo platillo.
- ¿Eligieron lo mismo? - pregunto Enzo extrañado
- Si… pero fue porque me parecía delicioso lo que Tetsu había elegido - respondió Yagi de manera tranquila y con una pequeña sonrisa, pero su hablar se notaba algo nervioso e intranquilo.
- Vale, está bien - exclamó Enzo alegremente.
Pasado unos minutos, y terminado de desayunar Tetsu y Midoriya, Iida se paró en busca de su comida. En cuanto la chica se paró, Enzo sintió que alguien le tocó el hombro derecho, lo que hizo que volteara, pero al no encontrar a nadie se llevó su mano izquierda a su hombro.
- ¿Todo bien Enzo? - preguntó preocupado Tetsu al ver los actos de su amigo.
- Si… solo que creí que me habían tocado el hombro - respondió un poco asustado.
Entonces Midoriya comenzó a ver cómo los platos de su mesa comenzaban a flotar - ¿Qué demonios? - pensó el joven asustado - ¿Acaso yo?... No, hasta donde yo sé no puedo usar mí particularidad sin darme cuenta, debe ser alguien más - en el momento en que está línea de pensamiento paso por su mente el joven pudo sentir la presencia de alguien. Tetsu y Enzo no tardaron en darse cuenta de los platos flotantes.
- ¿Yagi porque estás haciendo que los platos floten? - preguntó Tetsu confundido
- No soy yo - en cuanto Yagi respondió, una voz femenina pero fantasmagórica respondió.
- Soy yo - las palabras de la chica lograron que los jóvenes se asustaran, pero Yagi rápidamente reconoció la voz.
- ¿Kobayashi? ¿Eres tú? - dijo asustado y con miedo, lo que provocó que una silueta de una chica se materializará sentada al lado de Enzo sosteniendo con sus manos dos de los tres platos, el tercero se encontraba encima de su cabeza. La chica se mostraba con una gran sonrisa.
- Si, la misma - respondió entre risas la joven mientras ponía los platos devuelta a la mesa.
- ¿Qué haces aquí? Aparte de habernos asustado - preguntó Tetsu molesto e indignado.
- Vine a disculparme por lo de ayer, en especial contigo Yagi - expresó con un tono serio, pero de burla.
- Entonces ¿También mañana te vas a disculpar por lo de hace rato o cómo funciona? - complemento Enzo curioso.
- No, no pienso disculparme por lo de hoy, hubieran visto sus caras, fueron muy graciosas - decía la chica alegremente mientras ponía los brazos en la mesa y apoyaba su cabeza sobre sus manos. En ese momento Iida regresó.
- ¡Kobayashi! ¿Qué haces aquí? - la sorpresa seria de Iida hizo que la chica intentará responder, pero Tetsu hablo primero.
- Molestarnos, eso es lo que hace, dile algo Iida.
- Mmmm… Kobayashi, deja de molestar a nuestros compañeros - el tono serio de la chica resultó convincente y satisfactorio de oír para Tetsu, pero no resultaba tanto para Kobayashi, quien se lo tomó como una broma.
- ¡Sí señora! - exclamó la chica poniéndose recta y con la mano derecha haciendo un saludo militar, cosa que molesto más a Tetsu y la frustración se notaba en su cara, mientras que a los otros tres presentes les hizo gracia.
- Regresando al tema principal, ¿Porque te quieres disculpar conmigo de manera especial? - pregunto Yagi apoyando su brazo derecho en la mesa.
- Es verdad ¿Por qué? ¿Acaso tienes algo especial con él? - preguntó de manera insinuante Enzo dándole unos pequeños codazos a la chica.
Río sarcásticamente la chica antes de hablar - No, es porque hice que le sangrara la nariz, creo, no estoy del todo segura, pero pienso que tuve algo que ver - continuó con un tono más serio y preocupado.
- Pues sí fue así- dijo Iida molesta, cosa que hizo sorprender a todos los presentes, entonces Yagi intervino con una sonrisa nerviosa en su cara.
- Tiene razón, si hiciste que me sobre esforzara, por ende, sangre, pero no tienes de que preocuparte, ya estoy bien y no pasó a mayores, así que te perdonó - los esfuerzos por calmar y aliviar el ambiente por parte de Yagi fueron un éxito, aunque esto no duraría mucho, pues otra persona más se acercaría a irrumpir la calma.
Desde una de las mesas cercanas, específicamente la que tenían a su izquierda, una persona se levanta y se acerca hacia nuestros protagonistas, los cuales seguían conversando, al acercarse a la mesa llamo la atención de todos al poner sobre ella su mano derecha con algo de fuerza, la puso en el extremo donde se encontraba Tetsu y Kobayashi.
- Midoriya, quiero hablar contigo - habló la voz femenina, seria y de alta clase de Bialke Mia, la princesa, quien vestía un vestido menos vistoso a lo que ella acostumbraba, era de color verde agua con un moño negro en el pecho, portaba también un collar de perlas y una pulsera de cadenas de oro en cada muñeca, sin olvidarse de sus zapatillas negras.
- Está bien- respondió el joven un poco asustado y preocupado.
- ¡Genial! - exclamó con felicidad la chica mientras se ponía recta - Midoriya, me gustaría proponer una relación sentimental conmigo, siéntete afortunado - dijo la chica con un tono más formal, pero la oración generó revuelta en los jóvenes de la mesa, cada uno expresaba su sorpresa, en especial aquel a quien le habían hecho la propuesta, el cual se encontraba sin palabras boquiabierto por esto.
- ¿Q-q-que? - intentó expresar el joven, pero las palabras salían con dificultad de su boca y nervioso intento continuar hablando - ¿Po-podrías darme un tiempo para pensar en ello? estoy algo sorprendido.
- Veras, no tengo mucho tiempo y me gustaría que respondieras ahora - respondió la chica, mostrando una cálida sonrisa.
- Vale, pero podemos hablar en privado - dijo el chico nervioso señalando con ambas manos hacia su izquierda, lugar posterior a la mesa en la que estaba Mía, y el cual se encontraba vacío. La chica aceptó, Yagi se levantó de su lugar - Ya vuelvo, espero no tardar - les comunicó a sus amigos con un tono más amistoso y menos nervioso; cuando Yagi se disponía a acompañar a Mia, Tetsu le agarró el brazo y miró a su amigo con una expresión que decía: No la cagues, al muchacho le invadió una sensación de miedo y presión que empeoraron su nerviosismo.
Tragando saliva Yagi asintió con la cabeza para responder a su amigo, Sukai le soltó con una expresión ya más relajada y ambos jóvenes comenzaron a moverse hacia aquel lugar. La cafetería se encontraba bastante vacía, aparte de los amigos de Yagi y Mía había otros cuatro grupos de amigos distribuidos por las mesas restantes, por lo que Midoriya podía hablar con total seguridad de que nadie los escucharía estando en ese sitio en concreto. Pero a pesar de ello el joven seguía sintiéndose nervioso y no paraba de pensar en que responder.
- Bien, es fácil de responder, solo hay que preguntarnos ¿la queremos como novia? - pensaba nerviosos y asustado el muchacho mientras caminaba junto a Mia - … espera, no lo sé, es bastante complicado, si, es bonita, pero no la conozco y ¿Si su personalidad no me agrada? No quiero pasar el tiempo con alguien a quien no soporto… tampoco hay que olvidar que hace poco termine una relación ¿No es demasiado pronto empezar otra? De hecho ¿Quiero tener novia? ¿Estoy listo para tener una relación de ese tipo? Recordemos por qué falle con ella… si, es verdad, todavía no estoy listo para ello, aún tengo un largo camino que recorrer - esto último lo pensó más seriamente, lo que hizo que se calmara, justo en el momento en el que habían llegado a el lugar.
- Entonces ¿Cuál es tu respuesta? - preguntó la chica totalmente confiada y despreocupada. El joven respiro hondo y hablo.
- No, Tengo que rechazar- respondió con una expresión seria y cuerpo rígido. La respuesta del joven hizo cambiar la expresión de la chica de confianza a sorpresa.
- ¿¡Qué!? - expresó curiosa la muchacha, el joven se volvió a asustar por esto y movió sus manos hacia adelante mostrándole las palmas a la chica, representando que se detuviera o mantuviera sus distancias.
- Espera, déjame explicarte por qué.
- Esta bien - exclamó molesta la chica, el joven al ver la situación calmarse, soltó un suspiro.
- Dime ¿Por qué quisieras estar conmigo? - pregunto Midoriya un poco incómodo y avergonzado, pero con un tono serio.
- Fácil, porqué…
- Pero no puedes responder con lo típico ¿Entendido? - las palabras del joven provocaron confusión en la chica, la cual lo expresaba en su rostro - me refiero a que no puedes decir que es porque soy tierno, adorable, buena persona o alguien a quien le gusta salvar a la gente.
- ¿Por qué?
- Porque es lo que he escuchado que la mayoría de personas dicen, en cada novela, manga, anime e incluso en algunos videojuegos, no es que los desprestigie por ello, pero me gustaría que respondieras con una cualidad o habilidad más específica y acordé a lo que soy - con esta respuesta la muchacha comenzó a pensar, llevándose su mano derecha a su barbilla y mirando hacia su lado derecho, tras pasar uno cuantos minutos sin obtener respuesta, la joven perdió la paciencia por no encontrarla, Midoriya volvió a hablar - ¿Ves? No sabes nada sobre mí y aun así ¿Quieres que seamos pareja? - las palabras salieron de la boca de Yagi serías y un poco molestas, lo que provocó que la muchacha también se molestará un poco.
- Eso no importa, podemos conocernos si aceptas - respondía la chica mostrando un poco de desesperación.
- Sí que importa, mientras nos conocemos puede que te des cuenta que no valgo la pena y se acabe todo de mala manera - Yagi mostraba la misma desesperación que su locutora
- ¿Cómo lo puedes asegurar?
- Porque me conozco y por lo mismo sé que soy alguien que detesta la compañía en la mayor parte de su vida, que soy un controlador, manipulador y celoso, alguien que te hará mucho daño.
- Aun así, si es verdad lo que dices, podemos hacer que superes todo eso – expresó la chica con empatía.
- No, eso no es verdad, la vida no funciona así…- el joven logro calmarse un poco - Estos problemas no se resuelven así, son cosas que tengo que solucionar ANTES de tener esa cercanía con alguien.
- Pero…
- No, no digas nada, nada de lo que digas o intentes hará que cambie mí decisión, te dije todo esto para que tú entendieras , no para que me convencieras, por favor Bialke, en serio, no te mereces a alguien como yo - al terminar la frase el joven dirigió su mirada hacia el suelo, con los ojos muy abiertos, sorprendido de poder decir todo esto y también por haberse abierto a alguien a quien acaba de conocer; en el caso de Mia, ella se mostraba decepcionada y sorprendida a partes iguales, no se esperaba este resultado, los jóvenes se quedaron en silencio por un rato.
- Debería ¿Decir algo? - pensaba Midoriya con miedo - O quizás debería irme - la línea de pensamiento se vió interrumpida por las palabras de la chica, que rompían con el tortuoso silencio.
- Está bien, entiendo - dijo sería, pero un poco triste la chica mientras se encaminaba hacia su mesa, lo que hizo que Yagi se sintiera mal consigo mismo, demasiado mal como para decir algo que no quería que sucediera, algo que no quería decir, ni si quiera pensar.
- Oye… - logró llamar la atención de la muchacha – No es necesario que te pongas así, de hecho, te propongo algo ¿Qué tal si somos solo amigos? Y nos vamos conociendo, así puedes elegir si valgo o no la pena y quién sabe quizás me termines gustando - al terminar de hablar, la chica se dio media vuelta y su expresión había cambiado a una totalmente feliz y alegre, como si realmente nunca estuviera triste.
- Está bien - dijo alegre la chica mientras se marchaba, dejando atrás a un confundido y arrepentido Yagi, en su cara se mostraba totalmente aquella confusión, varios segundos después volvió en sí y regreso a la mesa con sus amigos. El muchacho se rascaba la nuca intentando complemente lo que había pasado.
- ¿Me chantajeo emocionalmente verdad? - pensó Yagi aún con confusión en el rostro, cosa que notaron sus compañeros.
- Y ¿Cómo te fue? - pregunto Kobayashi sin quitarle la mirada al joven mientras se volvía a sentar.
- Creo que… bien- respondió todavía confuso.
- ¿Qué le respondiste? Espero que hayas aceptado- dijo Enzo con entusiasmo a la vez que se apoyaba en la mesa acercándose un poco más hacia su amigo, en respuesta el joven se hecho un poco para atrás en el asiento.
- eeeehhhh… le dije que no - respondió con una sonrisa nerviosa, la respuesta provocó que Tetsu y Enzo mirarán a su amigo con decepción, Iida se mantenía sin decir nada y observando el rumbo que tomarían los acontecimientos.
- ¿Por qué? - la molestia que expresaba Tetsu en sus palabras se notaba también en su rostro.
- Apenas la conozco - respondió Yagi levantando un poco la voz.
- ¿Y eso que? ¿Acaso no te parece bonita?
- Sí, pero a mí me gusta saber con qué tipo de persona voy a compartir mí vida - explicó el joven gesticulando con sus manos y llevándose las al pecho cada vez que decía "mi"
- Quizás…
- ¡Basta! Ya fue suficiente - Ordenó Iida al ver como reaccionaban sus compañeros, y que Enzo y Kobayashi parecían disfrutar más de lo normal está situación - Sukai, Yagi tomo una decisión, ya no hay vuelta atrás, déjalo en paz - las palabras de la muchacha calmaron al joven al igual que lo molestaron.
- Gracias Iida, pero yo podía defenderme solo- dijo Yagi a Iida con un tono más serio.
- Sí, pero ¿Cuánto tiempo más habría tomado? Había que acabar con esa tonta discusión, especialmente porque ELLOS - expresó señalando a Enzo y Kobayashi - en cualquier momento habrían recurrido a los golpes
- ¡Ey! Eso no es verdad- reclamó Enzo.
- Yo, yo si lo acepto, es lo que pensaba hacer - respondió Kobayashi llevándose las manos hacia la nuca y reclinándose en su asiento - Arruinaste mí diversión Iida- le reprochó la chica, está última en respuesta miró con furia a la primera.
- Vale, lo entiendo, perdón por ello - dijo Yagi sintiéndose culpable. Ya calmada la situación, Tetsu volvía a hablar, pero más tranquilo.
- Yagi, dime ¿Has tenido alguna novia? - la pregunta de Tetsu desconcertó al chico que quien con sorpresa intento responder, pero Iida lo hizo en su lugar.
- No, nunca ha tenido novia - expresó con mucha seguridad la chica, pero Midoriya la observó con una sonrisa, pero con vergüenza en su rostro.
- Te equivocas - estás palabras provocaron que Iida voltease confundida hacia Yagi - Si que tuve una, pero eso ya se acabó - explicó el joven dirigiendo su mirada hacia Tetsu.
- ¿Qué? ¿Tuviste una relación completa y no me lo dijiste? - preguntó un poco enojada y ofendida Iida.
- Fue cuando estaba en el bachillerato, en ese entonces no nos podíamos comunicar - el joven intentaba calmar la actitud de su amiga.
- Esta bien, al menos ya lo sé - respondió seriamente la chica mientras dirigía su mirada al frente con los ojos cerrados y se acomodaba los lentes. Yagi se sentía un poco culpable por ello, pero afortunadamente Tetsu hablo, distrayéndolo de sus sentimientos.
- ¿Y cómo era? - en el tono del joven se notaba demasiado interés.
- Lo siento, pero ya no hablamos, así que no te la puedo presentar- respondió Yagi un poco burlón.
- Entiendo, pero me sirve como guarnición.
- ¿Guarnición? ¿Para qué? - pregunto inocentemente Iida.
- Para… - el intento de responder de Tetsu de vio detenido por las palabras de Yagi.
- ¡Ya me tengo que ir! - expresó desesperado, pero manteniendo la compostura, esperando interrumpir lo que iba a decir Tetsu, mientras que Kobayashi y Enzo se reían. Yagi se paró de la mesa, salió de su silla, dio media vuelta y comenzó a caminar mientras se despedía de todos.
- ¿Por qué? - preguntó Enzo un poco triste.
- ¿Por qué me tengo que ir? - Enzo asistió en respuesta - Porque tengo cosas que hacer- respondió Yagi un poco nervioso esperando que no le hicieran más preguntas.
- ¿Qué cosas? - pregunto Tetsu curioso
- Cosas - respondió el joven mientras caminaba de espaldas alejándose de la mesa. Sus amigos no tuvieron más opción que despedirse en respuesta y continuar una conversación.
Yagi caminaba tranquilamente por el pasillo que conectaba la entrada y salida del edificio con las aulas y la cafetería, el joven se perdía en el paisaje de los jardines frontales del edificio que las grandes ventanas le permitían ver mientras avanzaba; pero esta tranquilidad y paz se vio opacada cuando el joven escuchó a alguien llamarlo.
- ¡Midoriya! - gritó una voz masculina que al joven le parecía haberla escuchado antes, por lo que se volteó a ver quién le llamaba, sorprendiéndose de encontrar a Yamamoto parado en la entrada de la cafetería con odio en su mirada, Midoriya se extrañó por esto.
- ¿Qué pasa? ¿Estás bien? - preguntó en respuesta el joven un poco preocupado, Yamamoto sin decir ni una palabra comenzó a caminar hacia el joven con furia, con puños cerrados, postura tiesa y pasos fuertes, esto asustó a Midoriya quien dio unos pequeños pasos hacia atrás mientras dirigía su mirada hacia varios puntos para saber si había alguien más con ellos.
- Tu…- exclamó furioso Yamamoto - Tu… ¡Tú! - gritó al estar lo suficientemente cerca del otro joven como para agarrarlo del cuello de la sudadera con su mano derecha, Midoriya se asustó todavía más y el miedo reinaba en su cuerpo, con ojos como platos, Yagi exhaló un suspiro de susto para posteriormente intentar adoptar una posición defensiva, Yamamoto habló - ¿¡Cómo te atreves!? -la mirada que acompañó las palabras expresaba un gran odio hacia el joven, el cual se encontraba con una amalgama de emociones, estaba confundido, nervioso, con miedo y sorprendido, las manos de Yagi temblaban más de lo normal, de manera parecida a la noche anterior cuando vio aquella ilusión o espectro.
- T-tra-tranquilo - dijo temeroso Midoriya agarrando el brazo de su agresor en un intento por soltarse.
- ¡No! ¡No voy a dejar que te la lleves! - los gritos de Yamamoto no dejaban nada en claro para Midoriya que es lo que quería.
- N-no estoy entendiendo ¿Q-q-que q-quieres? - preguntó aún más nervioso el joven, lo que provocó que Yamamoto apretara los dientes, sostuviera con más fuerza al joven y cerraba el puño con su mano restante.
- ¡Estoy hablando de Bialke! - Yamamoto amenazaba con su puño izquierdo al joven.
- ¿¡En serio!? - pensó Midoriya sorprendiéndose más - ¿¡Todo esto por una tontería!? - un poco molesto, Midoriya habló ya sin miedo, pero todavía nervioso.
- Yo… no me la voy a llevar - las palabras del joven enfurecieron más a Yamamoto.
- ¡Ella te eligió! - gritó Yamamoto mientras le daba un puñetazo a Yagi en la mejilla derecha, el joven sorprendido y con la cabeza un poco movida hacia su izquierda, no sabía cómo actuar, se limitó únicamente a mirar a Yamamoto quien se mostraba aún más furioso y listo para seguir golpeándolo.
- Y-yamamoto, tranquilo, yo no pienso ser nada con ella - intentó racionalizar con el joven, pero Yagi se mostraba temeroso, hasta que el segundo puñetazo llegó a su cara, entonces Yagi se comenzó a molestar un poco, el joven apretó los dientes y los puños, agarró el brazo derecho de su agresor con ambas manos y le gritó - ¿¡Porque te molesta tanto!? ¡Ella ni siquiera sabe de tu existencia, tampoco has hablado con ella! ¡Probablemente ni siquiera sabe tu nombre! - las palabras de Yagi molestaron aún más a Yamamoto, el cual tenía agachada la cabeza, pero porque él sabía que eran verdad - ¡Estás peleando por alguien que no te conoce! ¡Por el amor de una total desconocida! - aunque Yagi agarrara fuertemente el brazo de su agresor, este último tenía la fuerza suficiente para mover poco a poco su puño para golpearlo de nuevo, Midoriya usaba todas sus fuerzas para detenerlo, pero no contar con un apoyo sólido en los pies dificultaba la acción, entonces una voz se escuchó desde detrás de Midoriya, una voz femenina pero bastante agresiva.
- La única persona que tiene el derecho de derrotar a Midoriya soy yo - exclamó seriamente la voz de la chica, Yamamoto volteó a ver aquella persona encontrándose con una mano que sobresalía desde el hombro izquierdo de Yagi, la cual se preparaba para hacer unas explosiones - Así que a menos que quieras acabar pegado en la pared o hecho pedacitos, es mejor que lo sueltes - Yagi se encontraba sorprendido por el rumbo que tomo la situación, volteó a ver a la persona con la idea de encontrar a alguien conocido, pues la voz le era familiar. Al girar la cabeza, aparte de ver una mano sacando chispas, se encontró con Bakugo Chiaki de perfil, con su brazo derecho extendido sobre el hombro del joven.
- Genial, de entre todas las personas que podían venir, tenía que ser ella - pensó el joven evitando todo contacto visual con la chica.
Yamamoto al verse en esta situación complicada, dejó a Yagi en el suelo y le soltó, se dio media vuelta y camino de regreso a la cafetería, con lágrimas en los ojos. Midoriya, ya un poco más aliviado, soltó un suspiro y se llevó la mano derecha a su mejilla, el dolor era bastante fuerte.
- Demonios Yamamoto ¿Tenías que pegarme?... aunque quizás hubiera sido peor si ella no hubiera llegado, pero siendo ella ¿Realmente Yamamoto es peor? - pensaba el joven en silencio evitando voltear a ver a la chica.
- Ahora que estamos solos - dijo con un tono serio y agresivo la chica - Quiero que te quede claro que soy la única que te puede partir la cara, soy la única que se alzará victoriosa contra ti ¿Entendiste? - las palabras asustaron a Yagi, quien soltó un ahogado "si" esperando que la chica se fuera, cosa que para la fortuna del joven pasó. La chica continuó su camino hacia la cafetería mientras que el joven intentaba tranquilizarse después de los sucesos, pues se encontraba molesto y con miedo, se limitó a soltar un suspiro a la vez que se reincorporaba y cerraba los ojos fuertemente pensando en lo que le había pasado.
- ¿Por qué? ¿Por qué me suceden estas cosas? Si tan solo no fuera su hijo… quizás todo sería más tranquilo - pensó el joven desanimado pero molesto; sacudiendo su cabeza y dándose media vuelta el joven continuó su camino.
Midoriya había ido a su cuarto por una botella la cual lleno de agua y para dejar su sudadera, con botella en mano y su celular, su destino había sido el patio del gimnasio, lugar donde habían hecho las pruebas de lanzamiento y donde el joven recordaba no haber cumplido con las expectativas. Con esto en mente, Midoriya miro a todas direcciones asegurándose que no hubiera nadie más, se quitó los zapatos junto con los calcetines, se llenó de determinación y comenzó a hacer lagartijas.
40 minutos después, cansado, sudado y con la botella vacía el joven se dirigió hacia la unidad habitacional para darse un baño y preparar sus cosas para las clases, pero para la mala suerte del joven en el pasillo que daba a su cuarto se encontró con Yamamoto, Yagi se espantó y se detuvo en seco observando fijamente a su compañero, esperando que lo pasará de largo o lo ignorará, el otro joven al darse cuenta de la presencia de Yagi camino hacia él, al estar lo bastante cerca Yamamoto habló.
- L-lo siento Midoriya… perdón por haberte golpeado - Midoriya estaba bastante nerviosos pero las palabras llenas de arrepentimiento de Yamamoto lo calmaron un poco, trago saliva y respondió.
- Esta bien, solo espero que no se vuelva a repetir… te perdono - con una sonrisa en el rostro, Midoriya, logró tranquilizar a su compañero, le agarró el hombro y continuó con su camino.
El joven se dirigía a su cuarto para dejar la botella y agarrar su toalla y un cepillo para limpiarse la espalda, posteriormente se dirigió al baño de hombres de su piso para bañarse; el baño era bastante grande, se conformaba de un pasillo donde las tasas y urinario estaban en una habitación de la derecha y las duchas en la izquierda, eran 4 duchas, 4 tasas y 4 urinarios, cada ducha estaba separada por una pared con azulejos blancos y azules, también tenían una puerta de cristal opaco que no permitía ver nada a través de él y un envase de jabón corporal líquido, dejando así a cada ducha un espacio personal y de comodidad; el joven dejó la toalla colgando sobre la puerta, al igual que su ropa y comenzó a darse un baño.
Al terminar de bañarse, el joven se seca y se pone la toalla, a la altura del pecho, como si fuera un vestido, se recoge ambos mechones de pelo hacia atrás y los deja en su espalda. Salió de la ducha, del baño y justo cuando salía al pasillo que conectaba los cuartos se encontró con Bakugo, la cual caminaba hacia las escaleras que subían en el otro extremo del pasillo, Midoriya grito internamente pero su en su rostro se veía calmado, Chiaki en cambio se mostraba confundida y algo molesta, ninguno de los dos se dijo nada y la chica continuó su camino, el joven soltó un suspiro de alivio.
- Qué bueno que no dijo nada - pensó el joven aliviado.
- Perdón… Señorita - dijo con tono serio la chica sin voltear a ver al joven, el cual al escuchar esto cambio su expresión aliviada a una de confusión. Midoriya decidió no darle importancia al asunto e ir a su cuarto.
- Si llevo mi ropa ¿Por qué voy al cuarto a cambiarme? – pensó el muchacho al estar frente a su puerta.
