Capítulo 8: Predecesores
Los jóvenes habían llegado a los vestidores, cada uno enfrente de su casillero.
- ¿Qué piensas hacer con tu traje? - pregunto Tetsu preocupado.
- ¿Por qué? - respondió confundido Yagi.
- ¿Si te das cuenta que tú capa fue casi destruida? sin contar tus mangas - Midoriya observaba las partes que su amigo le mencionaba.
- Bueno, nada, no es como si pudiera hacer algo, me tendré que acostumbrar - el joven se quitó la capucha y la guardo en su maletín - ¿Ya están listos? - preguntó a Enzo y Tetsu.
Cuando los tres salieron de los vestidores Kota les estaba esperando.
- Midoriya - expresó el hombre.
- ¿Sí? - respondió el joven extrañado y algo asustado.
- Ya que tu traje terminó casi destruido, puedes... - el maestro le dio al joven una nota conjunto nombre escrito en ella – ir con esta persona para que te arregle o mejore el traje - Yagi tomó la nota y observó el contenido de ella.
"Hatsume Shuu"
Yagi se sorprendió al leer esto - Esta bien - respondió con tranquilidad el muchacho.
- Si no sabes cómo encontrarlo puedes preguntarle a su hermana, que es tu compañera - dijo Kota antes de despedirse de los jóvenes y darse media vuelta.
- Su hermana… - pensaba el joven posteriormente comenzó a hablar a sus dos amigos.
- Bueno, quizás debería… - Pero antes de acabar su frase una voz detrás de él lo interrumpió.
- Claro que puedo llevarte con él - Yagi se asustó por la voz seria de su compañera, se dio la vuelta y la observó.
- Está bien - el joven asintió con la cabeza para posteriormente tranquilizarse y dirigir su mirada hacia sus amigos – Adelántense, espero no tardar mucho - sus amigos asintieron y comenzaron a caminar, dejando solos a Midoriya y a Hatsume - Vamos - expresó el muchacho moviendo un poco hacia adelante su maletín, entonces la chica sin decir ni una sola palabra comenzó a caminar, Yagi hizo lo propio y le siguió.
- Esto es muy incómodo - pensaba el joven con la mirada en suelo observando a varios puntos - Hatsume es muy rara, especialmente sería, más que yo, lo cual es un logro interesante, ya que puede significar que es la persona más seria que he conocido o que realmente no soy tan serio como me suelen decir, pero miento, sin importar cuál de los dos casos sea, ella va a ser la persona más seria que he conocido, pero estoy divagando - el joven agitó un poco su cabeza - No he prestado atención al camino y no sé por dónde vamos.
Los jóvenes se dirigían al edificio central, donde están todos los salones, su caminar prosiguió en total silencio, incomodidad y ansiedad para Yagi - ¡Por favor que ya lleguemos! No puedo seguir así- los pensamientos del joven se expresaban desesperados, a la vez que esté mantenía una expresión seria.
Al llegar al edificio entraron en este y subieron las escaleras más próximas, subieron hasta llegar al segundo piso, allí recorrieron el pasillo, el cual sus habitaciones eran únicamente talleres y laboratorios, continuaron caminando hasta pasar a la torre de la derecha.
- ¿Talleres? ¿Laboratorios? - pensaba el joven mientras caminaba por el pasillo - ¿Para qué se usarán? O más bien dicho ¿Para qué carrera se usarán?
Entonces Hatsume se detuve enfrente de la puerta de uno de los talleres.
- Llegamos - expresó la chica con la mirada fija en las grandes puertas que separaban el pasillo del taller, dentro de este se escuchaban fuertes martilleros, sierras y gente soldando, Yagi observaba un poco preocupado a su compañera, hasta que ella abrió corriendo la puerta de derecha a izquierda y entró en la habitación.
Yagi observaba asombrado por la actitud de la chica - Sí, definitivamente, es muy rara.
Desde dentro de la habitación se escuchó la voz de la chica - ¿No vas a entrar? - sorprendiendo al joven para que posteriormente éste entrará apresurado.
Yagi al ingresar observó una gran mesa al fondo que era del mismo tamaño que la pared, en ella estaban varios componentes electrónicos que el muchacho no conocía, junto con lo que parecía un petó metálico del cual le salían varios cables, también le llamó la atención lo espaciosa que era la habitación, el muchacho observó toda la habitación de derecha a izquierda encontrándose con la única persona que se encontraba en la habitación, antes de que los jóvenes entraran, quien soldaba algo en una especia de brazalete.
Esta persona era un hombre que tenía el cabello negro, con una complexión alta y algo fuerte, usaba unas grandes gafas de tubo, vestía ropas normales debajo de un delantal azul de taller, tenía unas grandes botas café y guantes del mismo color. El tipo se percató de la presencia de ambos intrusos.
- ¿Quien…? - el muchacho, cambio su expresión seria a una de felicidad - ¡B2A! - expresó alegremente el misterioso tipo mientras se acercaba a abrazar y levantar a Hatsume, Midoriya observaba la situación, un poco confundido.
- Hace mucho que no vienes a visitarme - decía aquel personaje mientras volvía a poner de vuelta a Hatsume en el suelo - Aunque tiene sentido, pues es tu primer año en UA ¿No estas feliz? - aquella persona preguntaba con las manos en la cadera con una gran sonrisa, mientras que Miku permanecía con una expresión seria, el muchacho se llevaba el dedo índice de su mano derecha a la barbilla y miraba hacia arriba a la vez que hablaba - Bueno, casi nunca estas feliz… o triste... o enojada... creo que casi nunca estas con ningún estado de ánimo - Entonces Hatsume soltó un suspiro, se apartó un poco hacia su derecha y con su mano izquierda presento a Midoriya.
- B1, él es Midoriya Yagi - el muchacho del taller observó hacia Yagi, el cual nerviosamente saludó con su mano derecha, Miku se dio media vuelta y presentó al otro muchacho - Midoriya, él es Shuu, mi hermano- Shuu se acercó rápidamente al muchacho y con fuerza tomó la mano de Yagi y comenzó a moverla de arriba abajo.
- Es un placer conocer al hijo de semejante leyenda - Yagi intentaba no sucumbir ante las poderosas sacudidas que hacia el otro joven con su saludo.
- Un gusto en conocerte - respondió el joven con nerviosismo.
- Pero permíteme presentarme cómo es debido - Shuu soltó la mano de Midoriya, y se llevó ambas manos a la nuca, desde allí comenzó a jalar algo, en el joven se veía como una extraña capa transparente se contraía hacia sus gafas rápidamente, una vez todo se junto en estas últimas se las quitó, Yagi se mostraba confundido y sorprendido, cosa que noto B1.
- ¿Te gustan? - preguntó el muchacho acercando sus gafas al joven héroe – Los hice yo, son unas gafas con una capa protectora, te permite respirar, hablar y moverte libremente a la vez que te protege de cualquier cosa, aunque solo lo uso para cuándo estoy soldando, una vez acabe el semestre lo presentaré, puede que se comercialice y ayude tanto a héroes como a personas normales a evitar lastimarse - el muchacho hablaba con entusiasmo mientras miraba esperanzado y determinado hacia su invento, Midoriya observaba atento y maravillado ante aquella creación.
- ¿Presentarlo? ¿A quién? - preguntó con seriedad Miku, entonces rápidamente su hermano se volteó hacia ella y expresó una gran sonrisa.
- A mamá, claro - La respuesta del muchacho hizo que su hermana volviera a una expresión totalmente sería.
- Por cierto, Midoriya vino para que le hagas un traje - afirmó la chica mientras caminaba detrás del mencionado, Shuu se mostraba curioso y rápidamente saco un flexómetro del bolsillo de su delantal, comenzó a tomar las medidas del joven y a hablar con entusiasmo.
- ¿Un traje? ¿Tienes algo en mente? - la actitud de Hatsune incomodaba al joven.
- Bueno, en realidad es reparar mi traje - Shuu soltó la cinta que volvió con rapidez al compartimiento.
- ¿Reparar? - expresó el inventor algo ofendido dirigiendo su mirada hacia el rostro del joven - Si algo se estropea es que estaba mal hecho, no es eficaz, si falla o se rompe, no es lógico repararlo, cuando algo es inservible hay que desecharlo, cuando tu celular o computador se rompe no lo reparas, compras otro, algo mejor, así que dame ese inservible traje, dime cómo quieres mejorarlo y deja que la ciencia, la tecnología y tu servidor hagan el resto - Shuu hablaba soberbio extendiendo su mano para que Yagi le diera su traje, cosa que hizo algo temerosos y dudoso, Hatsume tomó rápidamente el traje y lo observó durante un momento.
- Bueno, nos vemos B1 - expresó la chica mientras salía de la habitación tranquilamente.
- Hasta luego B2A - respondió Shuu sin despegar la mirada de la destruida capa de Midoriya, el cual observaba sorprendido y extrañado como la chica se marchaba sin más - ¡Listo! Ya sé cómo mejorarlo - expresó alegremente Hatsune.
Yagi observaba inconforme al muchacho - p-podrías… - Shuu observó al joven héroe - Me gustaría que hicieras ciertas mejoras.
B1 se acercó al muchacho - Escucho.
- Quisiera que la capa junto con la capucha fuera de cierto material – Yagi hablaba nerviosamente – El mismo material que las cintas de Eraser Head o similar, por favor, me gustaría que fuese muy resistente.
Hatsume se llevó su mano derecha a la barbilla, dirigió su mirada hacia arriba y comenzó a pensar profundamente, pasaron unos cuantos minutos de silencio e incomodidad hasta que Shuu expreso una sonrisa y volvió hacia Yagi.
- Claro que puedo, llevará un poco más del tiempo esperado, pero será fácil - expresaba alegremente el muchacho, cosa que también alegro a Midoriya.
- También podrías hacer una especial de armadura o algo que me proteja el pecho, brazos y piernas - expresaba ya confiado y con alegría Yagi, Shuu se mostraba serio y pensante, pero cambió rápidamente a felicidad y gran emoción.
- ¡Claro! Tu pide y yo lo hago - ambos jóvenes estaban contentos por los resultados de su charla.
Hatsume entones otra vez puso su mano en su barbilla y pensó de nuevo - Quizás me lleve un día entero haciéndolo así que te lo tendré listo… Mañana ¿Qué te parece? - B1 expresaba alegremente sus palabras.
Midoriya por su parte de sorprendía por las mismas - ¿¡Mañana!? - Shuu rápidamente cambio su alegría a seriedad.
- Tienes razón, es mucho tiempo, entonces te lo tengo listo… esta misma noche - Yagi no se podía creer la confianza que tenía en sí mismo Hatsume como para afirmar algo así - Bueno, ya que dejamos el asunto zanjado, regresas a tus clases y déjalo todo en mis manos - Shuu continuaba alegre al hablar mientras se señalaba hacia si mismo con su pulgar.
Yagi había salido del taller y se dirigía hacia su salón tranquilamente.
- ¿¡Esta misma noche!? - pensaba el muchacho sorprendido - ¿Cómo puede estar tan seguro de su habilidad? Ojalá pudiera ser como el… - el joven sacudió su cabeza – No, no te deprimas por ello, apenas estás empezando y el ya casi acaba su carrera, todavía te falta un largo camino por recorrer, tienes que aguantar - el muchacho apretaba los puños con fuerza mientras se decía esto y se mostraba más determinado.
El día pasó con tranquilidad, era de noche y las clases ya habían concluido, todos los jóvenes se hallaban en sus habitaciones durmiendo, excepto una persona.
- ¿Me estaré quedando atrás? ¿Ya no soy tan buena como antes? ¿Cómo pudo ella superarme, tan rápido? Yo soy mejor - pensaba en su extravagante cama, llena de adornos victorianos, de columnas de madera y con unas cortinas finas color vino, Mia, mirando hacia el techo de su cama y con las manos en la nuca - Has podido derrotar a casi todos, pero te aseguro que a mí ¡No! ¡Nunca me superarás!
La chica cerró con fuerza sus ojos - ¡No me quitarás lo único que me acerca a ellos! - Mia se recostó en su costado derecho soltando unas cuantas lágrimas - Por favor, no me lo quites - con este último pensamiento la chica trató de dormirse.
A la mañana siguiente, ya casi entrada la tarde, una persona caminaba apresurada por los pasillos de UA, cada pisada con sus zapatos se escuchaba por el pasillo, la persona portaba una bata blanca que no estaba abotonada y se elevaba un poco por el viento producido por el rápido caminar de la persona, la cuál era una mujer de cabello azul con un cuerno en la frente posicionado en la parte derecha de la misma; la mujer caminó hasta una puerta casi al final del pasillo, la abrió con rapidez y entro de igual forma.
- Perdón por la tardanza - expresó la mujer al entrar a la habitación, la cual era la enfermería, dirigiéndose a una persona de cabello lacio sentada en una silla frente al escritorio de la enfermera.
- No te preocupes, Eri - respondió una voz femenina - Entiendo, no solamente me das clases particulares, también tienes que atender a toda la escuela - la mujer se sentó en una silla frente a su escritorio, relajándose un poco.
- Si, tienes razón, pero, Chiaki, tampoco puedo dejarte esperando de esa forma - la chica mostraba una sonrisa
- No, en serio, está bien… ya solo centremos en la clase.
La mujer entonces se acercó hacia Bakugo, aún sentada en la silla dio unos pequeños saltos para poder moverse junto con ella - Muy bien, pero primero ¿Por qué hasta hoy? - preguntaba la mujer un poco molesta - Tus padres y yo habíamos acordado que sería desde el primer día, pero no habías venido ¿Por qué? - su molestia rápidamente se convirtió en preocupación, Bakugo se llevó su mano derecha a la nuca y se mostraba un poco avergonzada.
- Bueno, la mudanza llevo más tiempo del que esperaba y para cuando termine ya tenía que estar en clase. Para los tres días posteriores he tenido que organizar las cosas de mi habitación además de mis pensamientos… - la muchacha se dio cuenta de lo último que había dicho y expresaba en su rostro sorpresa y arrepentimiento, mientras que la mujer se mostraba aún más curiosa sobre la situación - Eri, olvida lo…
- ¿Organizar tus pensamientos? ¿Por qué? - preguntaba la enfermera curiosa y extrañada.
- ¿No se supone que deberíamos estar en una lección? - respondió nerviosa la muchacha.
- Tiene que ver con que ese muchacho te derrotará ¿Verdad? - cuestionó segura Eri, Chiaki bajó la mirada.
- Si - entonces Eri volvió a mostrarse preocupada.
- Tranquila, solo es una pequeña derrota contra un compañero, deberías ser más preocupante si fuera contra un villano - decía empáticamente la mujer, logrando que la muchacha levantará la mirada.
- Pero el problema es que no fue cualquier compañero, fue Midoriya… - cuando la chica dijo ese nombre Eri se sorprendió - ¿Sabes lo que mi padre me haría si se enterará?... - Bakugo se dio cuenta de cómo su acompañante se estaba comportando - Eri ¿Estás bien?
- ¿Tienes un hijo? - susurró la enfermera con la mirada perdida en el suelo de la habitación.
- ¿Qué dijiste? - preguntó la confundida chica, Eri inmediatamente se dio cuenta de su propia actitud y volteó a ver a la muchacha.
- Nada, solo estaba pensando - la mujer movía su mano derecha de arriba a abajo mientras mostraba una sonrisa y tenía los ojos cerrados. Chiaki se mostraba desconfianza ante la respuesta de Eri, pero decidió pasarlo por alto.
- Bueno ¿Ya podemos empezar las lecciones? - Eri bajó la mano y abrió los ojos con emoción.
- ¡Claro! - respondió con entusiasmo la mujer - Antes que nada ¿Tienes alguna duda sobre tu particularidad?
- No, creo que no… aunque ¿Podría curar enfermedades o cualquier malestar causado por algún agente biológico? - preguntaba seriamente la chica.
- No - respondía de igual forma la enfermera - Solo puedes ayudar a recuperarse de heridas y lesiones, no por nada tu bisabuela solo ayudaba a héroes, no es algo que ella haya decidido totalmente.
- Entiendo - la mujer asintió en silencio ante la respuesta de Bakugo.
- Ya que sacaste el tema de las enfermedades, empecemos desde allí - Eri se paró de su silla y caminó hacia el escritorio, buscaba un libro en uno de los cajones del mismo - Tu primera lección será sobre tratar enfermedades comunes y menores, en caso de que el paciente tuviera una enfermedad más grave, lo mejor sería llevarlo a un hospital – la mujer levantó su mano y dedo índice derecho -recuerda, tu función es más de apoyo y, podría decirse, primeros auxilios, si hay algo que no puedas curar siempre existen los hospitales.
Chiaki escuchaba con atención todo lo que le decía su maestra - Sí, por supuesto, no tengo el mismo don que tú - respondía con un poco de tristeza la chica.
Eri expresaba una sonrisa empática - No digas eso, tú tienes una particularidad muy similar, sí, no podrás curarlo todo, pero por eso tenemos estás clases, para que sin importar la situación puedas ayudar a quien lo necesite - Las palabras de la mujer alegraban un poco a la chica - además, tú tienes dos particularidades en una, eres buena atacando y apoyando, tienes habilidades únicas, eres realmente especial.
- Ya, detente - respondía la chica algo sonrojada y con la mirada hacia otro lado, Eri se limitaba a sonreír y reír discretamente por la reacción de su amiga
- Bueno, ahora sí, comencemos con las lecciones - expresaba la mujer regresando la mirada hacia el libro que tenía abierto en sus manos.
- Eri… - expresaba tímida y nerviosa Bakugo, llamando la atención de su maestra - ¿Crees que soy buena amiga? - la mujer se exaltó por las palabras de la muchacha.
- ¿Por qué lo dices? - preguntó Eri con escepticismo - Claro que eres una buena amiga - La mujer terminó su frase con una gran sonrisa.
- Pero si es así ¿Por qué tu eres la única? Además de que no tenemos la misma edad - Chiaki seguía hablando con tristeza manteniendo la vista alejada de los ojos de su acompañante.
Eri cerró el libro con fuerza y lo colocó encima del escritorio parándose de la silla, entonces caminó hacia la chica y le puso su mano en su hombro izquierdo - No deberíamos preocuparte por ello, los humanos somos complejos y algunas veces nos cuesta formar lazos con otros, pero aquellos que se forman y perduran son irrompibles, como el nuestro, puede que no tengamos la misma edad pero nos llevamos bien, tenemos una amistad muy larga y difícil de romper - la mujer se agachó y levantó con cuidado la cabeza de la chica con su mano libre - La mayoría de veces tú no elijes a quien conocer, solo sucede, muchas amistades verdaderas comienzan sin que te des cuenta - Chiaki se mostraba ya algo más animada por las palabras y la sonrisa que expresaba en su rostro su amiga al término de sus palabras.
- Creo que sé porque te preguntas eso - la mujer se volvió a levantar y la chica le seguía con la mirada - No tienes de que preocuparte, puede que esa "alianza" se convierta en amistad - La muchacha expresó sorpresa al escuchar estas palabra - tú solo sigue siendo tu misma y si de verdad vale la pena hacer amistades con esas chicas, entonces te aceptarán tal y como eres.
- Es… lo mismo que me dijo mi padre - pensaba la muchacha sin desviar su atención de Eri, entonces la chica se levantó y rápidamente abrazo a la mujer.
- Muchas gracias Eri, seguiré tu consejo - expresaba alegremente la chica, lo que provocó que la mujer también se alegrará y respondiera el abrazo.
- ¿Ya podemos iniciar la clase? - preguntaba con felicidad la enfermera.
- Si, perdón… por quitarnos tiempo, pero han pasado muchas cosas y no te había visto en mucho tiempo - respondía la chica mientras se despegaba de su amiga, Eri seguía mostrando una gran sonrisa
- No te preocupes, te entiendo, también estoy feliz de volver a vernos - con esto dicho la enfermera volvió a agarrar el libro y continuaron con tranquilidad la clase.
- Me alegro mucho por haberme relacionado con esta familia - pensaba la mujer mientras explicaba varias cosas a su alumna.
Posteriormente, todos los jóvenes de la clase 1-A estaban en su aula correspondiente esperando que iniciarán las clases, Yagi, como de costumbre miraba perdido en la lejanía hacia la puerta, mientras que sus 3 recurrentes amigos hablaban entre ellos.
La atención del joven fue tomada por una persona que entraba al salón, Chiaki.
- ¿Por qué tan tarde, Bakugo? - pensaba el joven mientras observaba a la chica entrar - ¿Tiene el cabello lacio? No se supone que siempre suele estar un poco más alborotado… aunque se le ve muy bien - el joven dio un pequeño salgo de sorpresa y movió su cabeza de lado a lado - Pero ¡¿qué estás diciendo?! Recuerda que ella te odia - el joven entonces se dio cuenta que la muchacha lo miraba con odio, por lo que rápidamente dirigió su mirada hacia su cuaderno encima de su escritorio con vergüenza, miedo y nerviosismo.
- Que raro que Iida no me reprochara por llegar tarde - pensaba con seriedad la chica mientras buscaba a la mencionada con una expresión seria, pero su búsqueda fue interrumpida por las voces de dos chicas discutiendo al fondo del salón.
- ¡No somos amigas! Somos aliadas - expresaba molesta Fuyuki a una silenciosa, tranquila e inmutable Zama sentada en la silla que tenía a su lado Enomoto. Chiaki entonces expreso una leve sonrisa y camino hacia ellas.
Las clases pasaron con tranquilidad y ya entrada la noche, todos los alumnos se encontraban en su residencia, algunos en su cuarto y otros todavía en la sala, Iida era una de estos últimos; de repente se escuchó a alguien tocar la puerta.
Iida camino hasta la entrada y la abrió, encontrándose a una persona de cabello negro y con gafas de tubo reposando en su frente.
- ¿Esta Midoriya? - expresó alegre el muchacho.
Iida confusa dejo esperando al muchacho, se dirigió hasta la habitación de Yagi y le explicó la situación, entonces el joven se dirigió hasta la entrada rápidamente y abrió la puerta.
- ¿Me llamabas? - preguntaba confuso y con miedo el joven, observando que no había nadie enfrente de él.
Shuu salió desde el lado izquierdo del muchacho, extendiendo su mano izquierda saludando a Yagi.
- ¡Hola! - expresaba alegremente el joven, asustando a Midoriya en el proceso - ¡Ya está listo tu traje!
Yagi sostenía su pecho con su mano derecha, expresaba susto y extrañeza en su rostro - Hola.
Shuu sostuvo delante de él un maletín, el cual abrió y se mostraba el traje de Yagi, una capucha con capa de color negro excelentemente doblada dentro del hueco en la izquierda del maletín, un peto negro de un material que parecía muy resistente en el hueco de la derecha, encima y debajo de este estaban los brazos de la armadura, y en la tapa del maletín estaban las hombreras, rodilleras y pantorrillas, todo del mismo color negro.
- ¡WOW! - expresó el joven al acercarse a mirar el contenido del maletín, Hatsume expresaba una gran sonrisa.
Shuu cerró el maletín y se lo dio al joven, el cual agarró sin dudarlo y con entusiasmo.
- Solo una pequeña observación - expresaba Hatsume con curiosidad - No entendía muy bien para que eran los agujeros de la capucha así que le puse unas pequeñas puertas para que se abrieran y cerrarán a voluntad - mientras el inventor decía esto, Yagi se agachó a abrir el maletín, sacó la capucha y miraba que en la parte donde estaban los dos agujeros se encontraban dos protuberancias metálicas de pequeño tamaño, estás protuberancias eran unas pequeñas puertas metálicas dividas en dos en diagonales que se abría y cerraban presionando un botón en la base de las mismas y por dónde estaban pegadas a la capucha.
- ¿Cuál es el funcionamiento de estás agujeros? - preguntaba con entusiasmo y curiosidad Shuu, entonces Yagi le dirigió la mirada, tomo sus dos mechones de pelo más largos y los elevó por encima de su cabeza.
- Son como una referencia al cabello de All Might - respondió con tranquilidad y seriedad el muchacho, Hatsume observaba atento.
- Ya veo - mientras Shuu hablaba, Midoriya volvía a poner la capucha en su lugar, aunque no estaba tan bien doblada como antes, y cerraba el maletín. Mientras se ponía de pie, aquel que le había hecho su nuevo traje le mostraba una tableta de madera con una hoja, un formulario, el cual Midoriya no tardó en leer de lo que trataba.
- Es un formulario donde indicas que tú pedido fue entregado - mientras el muchacho decía esto Yagi se asustó y miro a los ojos a su compañero.
- Tengo que pa…- sin dejar que el joven héroe terminará la frase Shuu habló.
- No, es totalmente gratis, tranquilo, esto es solo una formalidad para los de los últimos semestres, ya que estamos a punto de entrar al campo laborar nos hacen sacar todos estos formularios cada vez que hacemos algún aparato, además así me ayudas con mis proyectos y materias, solo tienes que firmar - decía el chico mientras señalaba el lugar donde había que firmar con una pluma, la cual posteriormente ofreció a Yagi.
Midoriya tomó la pluma, leyó con rapidez todo el documento, sin notar nada que lo perjudicará firmó, Shuu expreso su alegría, tomó la pluma, se despidió y se marchó, dejando a Yagi con su nuevo traje en el maletín.
El joven puso rumbo hacia su habitación, todo el edificio parecía vacío, pero en realidad sus compañeros estaban en sus habitaciones, aunque algunos estaban viendo la televisión en la sala, pero eran escasos; mientras Yagi caminaba sentía alegría por su nuevo traje.
Los días pasaron con tranquilidad, todas y cada una de las clases seguían con interacciones similares entre los alumnos, Pinky hablaba con felicidad sobre los temas mientras los alumnos escuchaban atentos, Bakugo se seguía enfrentando a Midoriya, sin importar en que equipo estaban, mientras Kota los supervisaba, aunque en las clases posteriores no había peleas entre ellos, pues cuando se encontraban la clase terminaba o les tocaba enfrentarse a otros equipos; aprendían con tranquilidad sobre genética con su maestra y les enseñaban a hablar apropiadamente y en público con ese viejo héroe; mientras que con No. 13 una nueva clase generaba interesantes relaciones.
- Muy bien muchachos, formen equipos de tres - exclamaba la característica voz de aquella heroica persona - Solo que piensen bien quien serán sus compañeros de equipo, porque serán los mismos durante todo el semestre.
Iida rápidamente se levantó de su asiento y levantó su mano - Disculpe, profesor, pero somos 20 - expresó la chica con seriedad a lo que No. 13 respondió tranquilamente
- Tienes razón, por ello serán 4 equipos de 3 y dos de cuatro integrantes.
- ¿Quién podría ser un buen compañero? - pensaba Yagi mientras observaba a sus compañeros -Iida es una buena opción, Edo también tiene un buen entendimiento de las cosas, incluso podría ser Bialke… - pero mientras observaba a sus amigos Tetsu y Enzo se acercaron a él.
- ¡Listo! - expresó Tetsu mientras se sentaba al lado de Yagi, Enzo hacia lo mismo, mientras que el afectado observó un poco confundido a su amigo.
- ¡¿Qué?! - dijo Midoriya a sus dos amigos.
- Somos un equipo o ¿Acaso no quieres? - contestó Enzo con tranquilidad, Midoriya se sintió mal por la pregunta de su amigo.
- No, está bien, es solo que no me lo esperaba - respondía un poco avergonzado el muchacho - ¿Y Kobayashi? - preguntó mientras volteaba intentado buscar a su amiga.
- Tranquilo, está haciendo equipo con Kanawha y Hanamura – manifestó Tetsu despreocupado.
- Ya que están sus equipos formados síganme - enunció No. 13 mientras salía de la habitación con sus alumnos detrás.
No. 13 los llevo a uno de los laboratorios ubicados en otra torre del edificio y que estaba colindante a los salones, este era un laboratorio más clásico y típico de escuela, mesas grandes en dos columnas y 3 filas, en estás mesas había dos muñecos de torsos humanos en cada una de ellas.
- Muy bien chicos, un quipo por mesa - ordenó No. 13 mientras entraba al laboratorio seguido por sus alumnos.
Yagi y su equipo se sentaron en una de las mesas del fondo, la más alejada de la mesa del maestro, delante de él estaba el equipo de Iida, conformado por Kahoru y Gundam, delante de ellos estaba Kobayashi con su equipo, en la mesa de al lado de estos últimos se encontraba el equipo de Yamamoto. El equipo de Bakugo se encontraba en la mesa de al lado de Midoriya y en la faltante estaba el equipo de Bialke.
- Ahora que ya están todos en una mesa - No. 13 explicaba la situación - Verán que hay encima de estas, dos muñecos, usen solo uno para elaborar la práctica que está en una hoja al lado del muñeco, sigan los pasos y si tienen alguna duda háganmela saber, estaré monitoreando todas sus acciones así que procuren hacerlo bien - con esto dicho los equipos comenzaron a hacer la práctica.
Bakugo rápidamente leyó las instrucciones - Lo primero que hay que hacer es tranquilizar al herido, Fuyuki encárgate, Woori, tu revisa si no ha tenido otra lesión de la que no se haya enterado o documentado, cuando termines necesito que me ayudes a tratarlo - expresaba diligente la chica.
- ¡Bakugo-sama dijo mi nombre! - pensaba eufórica Enomoto mientras que Zama asentía en silencio e inmediatamente después comenzaron a hacer lo que les indicó Chiaki.
Tetsu observaba al equipo de las chicas, mientras que Midoriya leía la hoja junto con Enzo.
- Cualquiera se mantendría calmado si fuera atendido por esas tres hermosas chicas - expresaba Sukai volviendo su mirada a su equipo.
- Si, aunque yo solo lo estaría con dos de ellas - respondió Enzo alejando su vista de la hoja y mirando a su amigo - Ser atendido por Bakugo no me tranquilizaría.
- Podemos centrarnos en la práctica, por favor - suplicaba Midoriya incomodo y avergonzado por lo que decían sus amigos.
- Vamos Yagi ¿Acaso no te gustaría? - curioseaba Tetsu mientras le daba codazos a su amigo - Estar rodeado de mujeres hermosas y bien formadas.
- Me gustaría acabar la práctica - afirmó Midoriya con seriedad dirigiendo su mirada hacia Sukai.
- Está bien - contestó resignado el muchacho y agarró la hoja - Acabemos de una vez con esto - entonces los tres comenzaron a trabajar.
Los minutos pasaron y No. 13 vigilaba cada uno de los equipos, todo iba bien y uno de los integrantes de un equipo del fondo levantó la mano.
- Terminamos - expresó Chiaki con seguridad.
No. 13 se acercó a su mesa y observó el resultado, el muñeco tenía vendado un brazo, su ritmo cardíaco simulado estaba constante y regular y no presentaba ninguna pérdida de sangre.
- Muy bien chicas - expresaba No. 13 con felicidad - Acabaron muy rápido, esperen a que los demás acaben para que les de otras indicaciones - las muchachas asintieron a la vez mientras No. 13 se regresaba a la vigilancia.
- Lo hicimos bien - enunció alegremente Fuyuki - Todo gracias al liderazgo de Ch-Bakugo-sama - Fuyuki se sonrojó un poco al corregirse, Zama asentía con una sonrisa y mucha tranquilidad, mientras que Bakugo hacia lo mismo que Woori tranquilizando un poco a Fuyuki. Bakugo comenzó a mirar a los demás equipos, quienes todavía seguían con la práctica.
El equipo de Yamamoto estaba trabajando entre risas y bromas - Patéticos, no se lo toman en serio - pensaba la chica con condescendencia - ¿Estos serán los héroes que salven a la gente? - la chica miró hacia Kobayashi y su equipo, observando lo mismo, estaban los tres riéndose y jugando un poco con el muñeco, apenas avanzando en la práctica, por lo que la chica solo arqueó los ojos en decepción y dirigió su mirada hacia Midoriya y sus amigos.
- ¿Qué crees que quiera decir con suministrar la cantidad correcta? - preguntaba Enzo a sus dos amigos.
- Que hay que suministrar la cantidad correcta - respondía un poco extrañado Midoriya.
- Si, sé que significa eso, pero refiero a ¿Cuál es la cantidad correcta? - al escuchar esta pregunta Tetsu comenzó a forzar su mente para recordar qué significaba, mientras que Yagi abrió el cuaderno que había traído y comenzó a revisar las páginas.
- No lo sé - contestó Sukai un poco avergonzado - ¿Encontraste algo, Yagi?
- No, nada, creo que no lo apunté o no lo indicó - los tres jóvenes se miraron entre si con seriedad y algo de preocupación - Pero tranquilos, hagamos un supuesto.
- ¿Qué? - dudaba Enzo.
- ammm, si, ¿Cuánto se le podría suministrar a una persona? Obvio sin que resulte letal, según lo que nos indica la hoja - respondía el joven algo nervioso.
- No te entiendo, Yagi - Afirmó Tetsu también confundido - La hoja solo dice "cantidad correcta"
- Bueno, sí, pero también nos dice los materiales - el joven agarró la hoja y enseño la parte de materiales a su compañero – aquí pone la cantidad total a suministrar y cuántas dosis, por lo que es fácil hacer una simple división de estos dos datos - respondía con seguridad el muchacho.
- Claro, entiendo - respondía Enzo.
- Si, tienes razón, Yagi - Complementaba Tetsu.
- ¿Qué están haciendo? ¿Porque se tardan tanto? - se preguntaba Bakugo con curiosidad, pero a la vez con desprecio mientras intentaba escuchar a los jóvenes hablar.
De repente el muchacho sintió una sensación de miedo - ¿Y si estoy mal? No, es algo sencillo, fácil de adivinar, cualquiera podría resolverlo, pero fue muy fácil ¿No crees? No, debe haber algo más, algo que no estoy viendo - el joven observaba la hoja intensamente mientras pensaba en ello, inmediatamente después opinó hacia su equipo.
- Pero mejor le preguntamos al profesor, por cualquier cosa, no quiero que nos equivoquemos en algo sencillo.
- Claro, si quieres yo le pregunto - manifestó Tetsu con empatía y alegría, avergonzado pero seguro habló Yagi.
- Por favor.
Bakugo seguía observando a los jóvenes - ¿Preguntarle a No. 13? ¿Sobre qué? Es una práctica fácil no requieres de mucho para hacerla - pensaba orgullosa la chica.
Tetsu se acercó a No. 13, Enzo y Yagi observaban a su amigo, No. 13 asentía con la mano y Tetsu sonreía y agradecía en respuesta para inmediatamente caminar de vuelta con sus amigos.
- Estabas bien Yagi, sí es así - decía el muchacho mientras se posicionaba al lado de Midoriya.
Midoriya se mostraba sonriente y en su interior exhalaba de alivio, entonces los tres continuaron con su práctica.
Bakugo seguía observando en silencio y meticulosamente todo lo que hacían los jóvenes, en especial Yagi. Pero delante de ella el equipo de Mia también había acabado, Naegi y Sayori hablaban tranquilamente, mientras que Yuri y Mia observaban a lugares diferentes, Mía miraba a Bakugo con desprecio.
- ¿Por qué está mirando a mi Yagi? - pensaba la chica con furia y su postura lo demostraba - Si no fuera por su mirada de desprecio creería en otra razón, pero está claro que está esperando cualquier error para burlarse y sentirse superior.
- ¿Tú crees? - cuestionaba Sayori inocentemente, Mía la volteó a ver sorprendida.
- ¿Tu particularidad no era separarte en partes? - preguntaba la muchacha.
- Si - respondía alegremente Sayori.
- Entonces ¿Cómo supiste lo que estaba pensando?
- No solo lo estabas pensando, también lo dijiste en voz alta - detrás de Sayori Yuri y Naegi asentían.
- Entiendo y ¿Tengo razón? - consultaba orgullosa y segura Mía.
Naegi dio un paso adelante - Esta claro que ella tiene algo en contra de Midoriya, pero no creo que llegue hasta el punto de observar cada cosa minúscula de lo que hace - la chica alegaba escéptica y segura.
- Ya terminaron de hablar de mi - expresaba Bakugo, quien las observaba con ambos brazos sobre la mesa y con una expresión seria, junto con Fuyuki y Zama.
Las tres chicas, amigas de Mía rápidamente se voltearon hacia la mesa nerviosas y con algo de miedo, mientras que Mia lo hacía más lentamente y desafiando a Chiaki con la mirada.
Yagi observaba a Mia y su equipo actuar raro y al momento de ver cómo estás se volteaban redirigió su mirada hacia la causa de esto, encontrándose con la mirada furtiva, enojada y de asco de Chiaki, por lo cual el también rápidamente se volteó hacia su mesa.
Iida no estaba ajena a esta situación, pues observaba con seriedad todos los demás equipos, y pensaba de ellos lo mismo que Bakugo, pero al observar a Chiaki mirar con desprecio a Midoriya y a Mia hablar de ella su expresión era más de decepción.
- ¿Cómo pueden centrarse tanto en Yagi? ¿Acaso no les importa lo que ellas mismas hagan? Deberían estar más preocupadas por sus propias acciones que las de los demás - reflexionaba Iida con amargura.
Uno a uno los equipos terminaban su práctica, el último fue el equipo de Yamamoto, continuaron con un poco más de teoría y la clase se terminó. Todos salían con tranquilidad del laboratorio dirigiéndose a su próxima clase.
Al día siguiente, al término de la clase con Pinky, esta misma estaba explicando algo a los jóvenes.
- Ahora hablaremos de las formas de obtener su título de héroe - expresaba alegremente la mujer con todo su alumnado poniendo atención en sus palabras – en la actualidad y en esta institución existen tres formas de titularse - Pinky se sentó en el escritorio mientas hablaba y con su mano derecha mostraba tres dedos que con la otra los señalaba - La primera es por experiencia laborar o también por haber ayudado a un héroe por un largo tiempo y de manera constante, la segunda es por promedio y la última es pasando "La prueba definitiva" o la última prueba.
La maestra se paró con alegría y comenzó a caminar por los pasillos entre las sillas de sus alumnos.
- Las dos primeras se entiende perfectamente, espero que no haya dudas al respecto, si no de todas formas pueden preguntar, pero en el caso de la tercera se estarán preguntando ¿La prueba definitiva?¿Qué es eso? - la maestra se paró en el fondo del salón y se recargo de espaldas a la pared – en nuestro caso no existe algo parecido a tesis, ya que no se pueden obtener muchas investigaciones acerca de los héroes, aunque eso no es del todo cierto y se está discutiendo sobre ello, pero por el momento la opción a la que la mayoría de alumnos aspiran para titularse es "La prueba definitiva", que consiste en enfrentarse contra un villano - los alumnos expresaron su sorpresa ante las palabras de su maestra.
- Y ahora se estarán preguntando ¿Eso no es peligrosos? ¿Y si pierdo y me mata? ¿Un villano de verdad o es un héroe haciendo el papel de villano? Es entendible que tengan miedo acerca de ello, pero relájense, está última prueba se hace sobre una arena especial, donde están todos los maestros y héroes de la zona observando el desarrollo de la prueba, además el villano seleccionado para cada aspirante suele ser de una categoría y peligro bajo, pero sin dejar de ser un desafío, obviamente procurando que la particularidad del mismo no resulte letal en ningún escenario - los alumnos escuchaban con atención, algunos emocionados, otros asustados y los pocos que quedaban se mostraban extrañados y horrorizados por la idea, en realidad solo eran dos, Hiro y Sasawa.
Pinky observó la hora en su celular y expreso sorpresa - Ya se acabó el tiempo, pueden irse - expresaba con seriedad la mujer.
Todos los jóvenes recogían sus cosas y salían del salón, pero alguien llamó a Yagi.
– Midoriya - expresó la maestra llamando la atención del muchacho.
- ¿S-sí? - respondía nervioso Yagi dándose media vuelta observando a Pinky.
- Necesito hablar contigo - Midoriya se despidió de sus amigos y comenzó a caminar hacia el escritorio, la maestra haciendo lo mismo - Siéntate, por favor - la mujer señalaba a un asiento enfrente del escritorio.
Yagi siguió las indicaciones de su instructora, sentándose en la silla y dejando su mochila a un lado - Entonces ¿Qué sucede? ¿Para qué quiere hablar? - preguntaba con curiosidad el joven.
La maestra se sentó en la silla del escritorio, miró fijamente a Midoriya con seriedad y exhaló únicamente con la nariz - Kota me ha dicho que no estás usando tu particularidad ¿Por qué?
Yagi expreso sorpresa en su rostro, mientras que en su mente venían recuerdos sobre las imágenes confusas de sangre y dolor - … porque intento probarme a mí mismo - respondió el joven pausadamente, pero con seguridad.
La maestra se mostraba escéptica - ¿Probarte a ti mismo? ¿El qué?
- Que puedo ser un héroe sin necesidad de una particularidad.
- Pero si las particularidades son lo que define a un héroe, sin ellas no existirían los héroes - expresaba algo ofendida pero orgullosa la mujer.
- Vamos inventa algo rápido - pensaba el joven - No podemos dejar que se entere.
- Yo… yo no creo que sea así – Midoriya contestaba algo nervioso y con la mirada hacia el suelo – Creo que un héroe no necesariamente tiene que tener una particularidad, si su intención es ayudar a quien lo necesita y lo logra, entonces puede ser llamado héroe.
Pinky observó sorprendida al joven - Interesante forma de pensar, realmente eres hijo de Deku - La mención de su padre generaba un pequeño dolor en el joven – aun así, intenta usar tu particularidad, es un don que se te dio, no lo desperdicies - Yagi asintió un poco triste.
- ¿Ya me puedo ir? - preguntó el joven.
Midoriya salía del salón cabizbajo y decaído, caminaba lentamente por el pasillo hacia la salida.
- ¿Usar mi particularidad? - pensaba el joven con la mirada perdida en el suelo - Me gustaría, pero cada vez que lo intento… - el muchacho recordaba su examen de admisión, donde terminó con dolor de cabeza y la nariz sangrante, el dolor de cabeza lo recordaba tan bien que le estaba volviendo a suceder mientras pensaba en ello por lo que cerró un poco los ojos y se llevó la camino izquierda a la derecha - Relájate, no pienses en ello, es mejor olvidarlo - Midoriya seguía caminando por el pasillo sin pensar en nada, simplemente caminado.
- Yagi – le llamaba una voz femenina, el joven salió del trance y miró a su alrededor buscando a alguien, sin éxito.
- ¿¡Otra vez!? - pensaba Yagi molesto mientras retomaba su caminar - ¿Por qué me pasa esto? ¿A qué se debe? Probablemente solo sea mi imaginación y mi mente jugándole bromas.
- ¡Suficiente! - expresaba desesperada la voz, entonces delante del muchacho se veía a una mujer que venía caminando molesta hacia él. Aquella mujer tenía el pelo negro recogido en un moño, pero dejando algo de cabello, que le llegaba hasta los hombros y cubría los extremos de su cara, además de tener un pequeño fleco en el lado izquierdo de su rostro, vestía una capa blanca, un traje negro sin mangas y de cuello alto, guantes largos y voluptuosos amarillos y un cinturón del mismo color, era de piel clara y tenía un pequeño lunar ubicado debajo de su labio inferior centrado a la derecha.
Yagi se mostraba asustado ante la persona que se le acercaba, pero el mismo miedo y curiosidad hacían que permaneciera parado en el sitio. Cuando la mujer se acercó lo suficiente tomó el brazo derecho del joven y lo comenzó a jalar.
- ¿Qué está pasando? ¿Quién es? ¿Porque me está jalando? - se cuestionaba confundido Yagi.
- Espera, para - decía con voz baja el muchacho sin llamar la atención de la mujer, entonces el chico gritó - ¡Detente!
La mujer se detuvo, soltó al muchacho y lo observó, Midoriya estaba a la defensiva observando la expresión confusa de la mujer.
- ¿Midoriya? - preguntaba una voz femenina por detrás del muchacho.
Yagi volteó observando a su maestra Pinky en la puerta del salón mirándolo preocupada - ¿Con quién hablas?
- Maestra, estaba hablando con… - el muchacho respondió algo alterado mientras dirigía su cuerpo hacia la mujer, pero está se acercó a Yagi.
- Ella no puede verme - expresó la mujer con seriedad.
Yagi cambio su expresión a una de miedo y nerviosismo, entonces se intentó calmar un poco -Vamos inventa algo rápido - se decía a si mismo el joven.
- Conmigo mismo - respondió el joven con una sonrisa nerviosa, expresión que no tranquilizó para nada a la maestra.
- ¿Contigo mismo? ¿Está todo bien? - Seguía preguntando Pinky con preocupación.
- Si, no hay nada de lo que preocuparse, suelo hablar solo muchas veces, es algo natural en mi jejeje - el muchacho término con una risa también nerviosa, pero Pinky aún se mostraba preocupada, por lo que cambó su tono y actitud a una más seria - Perdón por preocuparla, estaba tratando un asunto complicado y personal en mi mente, me dejé llevar y accidentalmente grité.
Con esta explicación la maestra se mostró menos preocupada - Esta bien, intenta no repetirlo, realmente me asustaste - Yagi asintió y Pinky se volvió a meter al salón.
- Bien hecho - expresó la misteriosa mujer al lado de Yagi - Parece ser una buena persona y heroína.
Midoriya la observó con seriedad y algo de molestia en su rostro - ¿Quién eres? Y ¿Qué quieres de mí? - la pregunta del muchacho desvaneció la sonrisa en el rostro de la mujer.
- Si quieres respuestas debemos ir a un lugar más privado, a menos que quieras que la gente te pregunté con quién hablas o te vea como un loco - las palabras de la misteriosa persona que estaba enfrente del muchacho confundieron aún más al joven, pero aceptó a regañadientes.
- Vamos a mi cuarto, puede que allí nadie nos moleste, espero - Midoriya comenzó a caminar un poco apresurado hacia su habitación, mientras que la mujer se quedó atrás viendo al joven con una leve sonrisa a la vez que se desvanecía.
Yagi camino centrado en llegar a su cuarto, el muchacho no tenía la última clase debido a que el maestro que la imparte tenía otro compromiso y no pudo impartirla, aunque ya les había dejado trabajo para sustituir la clase, razón por la cual todos los alumnos aún estaban dentro de aulas, con la excepción de unos cuantos que se encontraban sentados o recostados en el pasto que rodeaba el edificio central y los bloques residenciales. Los compañeros de Midoriya se distribuirán por estás áreas. Sin encontrarse con sus amigos el joven llegó hasta su cuarto, donde entró rápidamente.
- Bueno, ahora responde a mis preguntas - exigió el joven a una habitación vacía, pasaron unos segundos de silencio hasta que Yagi se dio media vuelta encontrándose con la sonriente cara de la misteriosa mujer.
El susto llevó a que el muchacho se cayera hacia atrás, pero no sé chocó contra su puerta, si no que cayó al suelo, un suelo que estaba húmedo y de un tono azul claro y relajante, el joven al sentir esto saco su mano izquierda rápidamente y la observó, está no se encontraba mojada ni mucho menos húmeda, estaba completamente seca, al igual que su ropa, pero está había sido cambiada por su traje de héroe, solo que era el mismo conjunto que llevaba la primera vez que utilizo el traje. Entonces el chico preguntó asustado, preocupado y confundido Yagi.
- ¿Qué está pasando? - la mujer que aún se encontraba enfrente de él con los puños en la cadera y sonriente.
- Soy Shimura Nana - afirmó la mujer tranquilamente ignorando la pregunta del chico, lo que lo indignó - Soy una de los anteriores usuarios del One For All - al escuchar esto último el joven recordó su plática con la enfermera, al término de su examen de admisión, provocando que se mostrará sorprendido - Te traje a tu propia mente para que entiendas tu rol como portador. - Nana cambió su alegre expresión por una más seria y molesta, como la de una madre regañando a su hijo.
Yagi se paró rápidamente y con asombro habló - ¿Shimura Nana? ¿La heroína de los tiempos donde All Might todavía no era un héroe?
- La misma - respondió orgullosa y de nuevo alegre Nana.
- Vaya, estoy frente a una leyenda - expresaba el joven alegre pero incrédulo llevándose las manos a la cabeza, debajo de su capucha, y con la mirada en el suelo, no se podía creer lo que estaba pasando, pero entonces asimiló todo lo que le dijo la mujer - Espera ¿¡Mi propia mente!?¿¡Mi rol como portador!?... - entonces Yagi se dio cuenta de una verdad y miró a los ojos a Nana - ¿No estás o estabas muerta? ¿Eres un fantasma?
Nana observó con seriedad al chico y cruzó los brazos – Habiendo convivido con Toshinori, sí que te tardaste en identificarme - expresaba con el ego lastimado.
- Perdón, pero no recuerdo haber visto nunca una foto tuya, solo lo que he escuchado de All Might y en algunos libros de historia y páginas web - respondía tranquilamente el chico.
Shimura suspiro aceptando la realidad y volvió a su sonriente rostro - Pasando a otro tema, tienes razón estoy muerta.
Yagi se sorprendió por tal afirmación - Pero, si estás muerta ¿Cómo es que te estoy hablando? ¿Eres un fantasma o me volví loco totalmente? - el joven no solo expresaba sorpresa en cada palabra si no también susto y miedo al pensar que su mente no funcionaba correctamente.
- Tranquilo - expresó la mujer mientras le ponía ambas manos en los hombros - Esto es producto del One For All, te da una mejora en tu particularidad, pero también se queda con una parte de ti - Nana trataba de explicar esto lo más tranquila que pudo para no asustar al chico ni saturarlo de información.
- Bueno, creo que entiendo - respondía con duda Midoriya - Pero aun así ¿Qué eres? Si la Shimura Nana de verdad murió ¿A quién le estoy hablando? - la mujer soltó los hombros del muchacho y volvió a una expresión seria.
- Soy una parte de lo que era Shimura Nana, podría decirte que en realidad soy ella, pero más bien, solo sería su mente, sus recuerdos, sus pensamientos, no tengo forma física, tú me puedes ver e incluso tocar gracias a tu propio poder mental y al One For All, así que soy Nana al cien por ciento, solo que "atrapada" en el linaje del One For All - el chico estaba desconcertado, serio frente a la situación.
- Creo que entiendo - respondió el chico - Entonces ¿Estamos en mi mente? ¿En una...? - observó la inmensa superficie de agua, tan extensa que el joven no podía ver ningún final de la misma, ninguna orilla o borde, todo plano - ¿Una muy extensa habitación?
Nana asintió tranquilamente.
- Sí es mi mente ¿Por qué está llena de agua? ¿Que representa? - preguntaba el joven confundido, la mujer se quedó en silencio por un momento.
- Creo que es por tu personalidad y tú forma de pensar- Nana se agachó tomo algo de agua en sus manos y la dejo caer - Dejas que las cosas fluyan sin darle importancia, incluidas las que se supone deben de importarte - el tranquilo tono de la mujer hicieron que sus palabras hirieran más aún al joven, Nana se daba cuenta de esto – Pero tranquilo, por eso te traje, para que nosotros te ayudamos a convertirte en un gran héroe, digno del One For All, un digno sucesor del símbolo de la paz - la heroína expresaba cada palabra con más orgullo y exaltación, incluso levantando su puño y mirando hacia arriba haciendo énfasis en lo orgullosa que se sentía al decir cada una de estas palabras.
- Espera ¿¡Nosotros!? – expresó sorprendido el muchacho - ¿Quién más está aquí?
Shimura posicionó sus brazos en la cintura, se inclinó un poco hacia adelante y expreso una gran sonrisa con los ojos cerrados – Tus predecesores.
Detrás de la mujer comenzaron a aparecer y formarse siluetas de agua que rápidamente tomaron forma de nueve personas, pero de las cuales solo 3 eran identificables, las otras eran una especie de contorno, que incluía la ropa de éstas.
- ¿Predecesores? - se preguntaba a si mismo el joven en sus pensamientos.
- Si, eso fue lo que dije - respondió la mujer alegremente, Yagi se sorprendió por esto.
- ¿Puedes escuchar mis pensamientos?
- Te recuerdo que estamos en tu mente, puedo escuchar todo lo que piensas y ver todo lo que tú ves e imaginas, así ha sido desde que has nacido - continuaba Nana hablando a la vez que gesticulaba a con las manos.
Yagi se sorprendió aún más por la revelación que le acababan de hacer - ¿¡Desde que he nacido!? Entonces ¿Han visto TODO lo que he hecho? - preguntaba algo preocupado y sorprendido el muchacho.
-Si, y no quiero entrar en detalles - respondió firme la heroína.
- Perdón, pero también hay que entender que soy un joven solitario que nunca …
- ¡Dije que no iba a hablar de ello! - interrumpió las vergonzosas declaraciones Midoriya.
- Perdón - el joven se arrodilló y agachó esperando que lo perdonaran
- Déjalo - expresaba Nana con empatía al ver al muchacho - Tenemos que centrarnos en tu legado y utilización de tus particularidades - Yagi al escuchar esto se levantó con duda.
- Pero yo… - intentó hablar, pero rápidamente se vio interrumpido por la mujer, quien habló con firmeza y orgullo.
- Nada de peros, yo te enseñaré a usar correctamente el One For All, y tú particularidad, porque estoy harta de verte salir muy lastimado solo por no usarlos - el tono de Nana a uno de molestia y enojo - Tienes un gran poder y decides no utilizarlo, eso se acabó.
Yagi se mostraba con la cabeza baja, pero con los puños cerrados con fuerza - Si se supone que ves y sabes lo mismo que yo - el muchacho levantó la cara, en la cual se mostraba una expresión furiosa - ¿¡Porque no sabes lo de las imágenes que vienen a mi cuando intento usarla!? – Midoriya le reclamaba con furia a la mujer - ¿¡Acaso no sabes porque me sucede esto!? Tú has visto todo desde que nací, tú debes saber qué es lo que me pasa.
Nana observaba confundida al muchacho, entonces desde atrás de ella alguien se acercó.
La silueta de un hombre alto, fornido y con una gran sonrisa perpetua tocaba el hombro de la mujer llamando su atención - Yo me encargo - expresó alegremente aquel tipo.
Yagi observaba con sorpresa a aquel hombre y sin dudar corrió hacia él y lo abrazó, con voz quebrada y casi con lágrimas, el muchacho habló.
- Hace tanto tiempo que no te veo - El hombre se quedó inmóvil por un momento mientras el joven dejaba salir sus sentimientos - Has hecho mucha falta, no solo para mí, si no para el mundo, han ocurrido muchas cosas malas recientemente - el hombre escuchaba con atención todo lo que le decía el chico.
- Lo sé - respondió el hombre, Yagi dejó de abrazarlo y miró al tipo con seriedad - Por eso necesitamos que domines el One For All, Tu padre está haciendo un buen trabajo, pero no podrá con ello para siempre, lo sé muy bien - aquel hombre dirigió su mirada hacia un lado recordando algo, pero rápidamente regreso hacia Yagi - Tienes que ser su apoyo. Y sobre lo de las imágenes que tú ves, ninguno de nosotros sabemos sobre ese tema, de hecho, muy pocos han visto esas mismas imágenes, es como si no solo estuvieras bloqueando esos recuerdos para ti.
- Pero - interrumpió el muchacho - Tu estuviste vivo durante mi infancia, podrías haber visto algo o saberlo - expresaba el joven con desesperación.
-Lo siento, me encantaría decirte la razón de ello, pero no sé nada - respondió el hombre con su sonrisa perpetua y con un tono más ambiguo, el muchacho observó desesperanzado al hombre y volvió a agachar su cabeza.
- Bueno, si ya es todo lo que me tenían que decir ¿Ya puedo regresar a la realidad?
Nana observó al joven, ella y el otro hombre se miraron, regresaron hacia Yagi y la mujer habló -Esta bien, regresa, pero te volveremos a traer aquí cuando sea necesario ¿Entendido?
El joven siguió con la cabeza baja – Sí - al terminar de responder observó que el suelo volvía a ser el de su habitación, por lo que levantó la mirada y se encontró a si mismo sentado, recargado sobre la puerta.
- ¿Por qué me suceden estás cosas? - pensaba serio el muchacho mientras observaba la ventana frente a él.
Mientras tanto, en las afueras del recinto, cerca de la muralla, pero lo suficientemente alejado y escondido entre los árboles se encontraba una persona con un traje negro de rayas blancas horizontales y con una máscara con una imagen de un espiral.
- Se acaba el tiempo, ya casi es hora de que empiece el espectáculo - pensaba aquel misterioso hombre, el cual inmediatamente desapareció de la escena, sin hacer ningún tipo de ruido ni dejar rastro.
