Capítulo 9: Problemas en el paraíso.


Dos días más tarde, era viernes y los jóvenes estaban a las afueras de la muralla de la universidad, esperando que No. 13 terminará de hablar con Pinky, los alumnos esperaban cerca de un autobús, con sus trajes puestos y listos para lo que se viniera, algunos recargados sobre este, otros sentados en el piso siendo regañados por Iida, incluido Yagi aunque a él todavía no lo había notado la chica, pero todos hablando entre ellos sin ninguna preocupación, incluso algunos mostrándose entusiasmados por lo que les esperaba. Enzo se acercó a Midoriya y preguntó sarcásticamente.

- ¿Esta cómodo el suelo? - el joven le observó con inocencia.

-Sí y mucho ¿Quieres sentarte? - el joven se apartó un poco hacia su izquierda y comenzó a dar golpecitos al suelo de su derecha con su mano respectiva. Enzo soltó una pequeña risa.

- No gracias, así estoy bien – contentó Sukai alegremente, Yagi sonrió un poco. Enzo se mostró más serio, pero manteniendo una sonrisa - ¿Crees que pase algo?

La pregunta de su amigo extrañó a Midoriya - ¿A qué te refieres?

- Ya sabes, vamos a ir a los campos de entrenamiento contra desastres, donde sucedió por primera vez la infiltración de villanos en U.A.- expresaba Enzo con preocupación.

- Tranquilo, no creo que eso pase, eso fue un evento muy específico de hace años, que es imposible que se repita - respondía con seguridad y tranquilidad Yagi.

- Si, lo sé, pero ese evento sucedió cuando tus padres, el de Bakugo y el de Sakura estaban en ese mismo lugar, puede que sea una señal de que algo malo va a pasarnos si ustedes también van.

Yagi se paró y se acercó a su amigo dándole unas pequeñas palmadas en la espalda - Deja de ser tan paranoico. Esa vez, tengo entendido, sucedió específicamente porque All Might estaba dando clases en U.A, pero él ya está muerto, es imposible que vengan por nosotros, y en caso de que busquen al símbolo de la paz, ese sería mi padre, no yo, por lo que resulta muy poco probable que suceda algo, relájate – Enzo se mostró algo molesto.

- No deberías hablar tan tranquilamente de la muerte de All Might, se supone que es alguien importante no solo para el mundo sino también para tu padre y me imagino que para ti también ¿No? – tras esto Yagi soltó un suspiro.

- Tienes razón, pero como ya te dije, no lo conocí muy bien, así que no siento ese dolor al hablar de su muerte.

- Esta bien, pero aun así debes tenerle más respeto, aunque regresando a lo de los villanos infiltrados, tienes razón, es poco probable que suceda algo aquí, además casi nadie te reconoce como el hijo de Deku, para todas las personas y villanos solo eres otro héroe más en formación - respondía ya más tranquilo y alegre el muchacho.

- Ojalá fuera así con los maestros - pensaba Yagi con la mirada desviada hacia la derecha de su amigo.

- ¡Listo muchachos! - expresó No. 13 mientras se acercaba a los alumnos - Comiencen a subir - los alumnos comenzaron a hacer lo que No. 13 les había indicado, Yagi esperaba junto con Enzo y Tetsu al final de la fila, cuando subieron, afortunadamente para ellos, quedaban tres asientos vacíos en el autobús. El autobús tenía una hilera de cinco asientos con el respaldo pegado a la pared izquierda del mismo, a la derecha estaban cinco filas de dos asientos cada una y al fondo estaban otros cinco. El único inconveniente de los tres asientos vacíos es que estaban en el lado derecho y el otro asiento de la fila estaba siendo ocupado Hatsume.

- Me pido el vacío - expreso rápidamente Tetsu, Yagi se encontraba estupefacto ante la situación y no terminaba de procesar la información.

- Yo voy con él - complemento Enzo sin dudar, Yagi observaba con una sonrisa que ocultaba su enojo a sus amigos.

- Está bien, yo me siento con Hatsume - expresó el chico a sus amigos, pero sin querer, la mencionada chica también escuchó y volteó a ver a Midoriya con la característica frialdad que su casco le permitía expresar - Hola Hatsume - manifestó el muchacho con la mano levantada antes de que está volteara devuelta hacia la ventana sin decir ni expresar nada, por lo que esté decidió sentarse lo más silencioso que pudo e intentando no incomodar a su compañera, terminando sentado con la mirada desviada un poco hacia abajo y con una sensación de vergüenza y decepción hacia sí mismo.

- ¿Por qué no puedo ser un poco más empático? Hablé sin pensar e hice que se molestara - pensaba el joven con la mirada perdida en el suelo - Y aun así quiere que tenga novia - en esta última línea de pensamiento el muchacho recordó algo que le había pasado en la mañana

La mañana de ese mismo día una mujer se presentaba en la puerta de la facultad, la mujer destacaba por vestir un traje rosa con negro, tener una diadema metálica también rosa la cual tenía una visera de plástico que terminaba en un poco y dos triángulos pegados en la parte superior de la misma.

- Buenos días ¿Qué es lo que quiere? - Preguntó amablemente el portero que se encontraba en una pequeña cabina a la derecha de la puerta. La mujer se dirigió a él junto con un estuche, de tela, de una guitarra que estaba flotando cerca de ella.

- Buenos días, Soy Uraraka Ochako – respondió también amablemente la heroína - Vengo a ver a mi hijo, estudia Heroísmo aquí, está en el grupo 1-A… - El hombre observó a la mujer durante unos momentos, pensando y dudando un poco sobre lo que decía.

- Esta bien solo dígame el nombre de su hijo.

- Midoriya Yagi.

El hombre saco unas cuantas hojas, puso su dedo en el primer renglón de la primera hoja y comenzó a buscar el nombre, una vez lo encontró saco un pequeño cuaderno que abrió y posicionó delante de la mujer.

- Solo escriba su nombre aquí - señalando una de las columnas que tenía el cuaderno - El de su hijo aquí y, por último, su hora de entrada.

La mujer siguió cada una de las indicaciones, se despidió formalmente del portero, el cual abrió la gran puerta metálica del recinto, y comenzó a caminar hacia las habitaciones de los alumnos.

- Sigue todo igual desde que estudie aquí - pensaba la mujer mientras observaba los edificios, estructura y paisajes de la facultad.

Al llegar a dónde estaban residiendo los alumnos, específicamente a los próximos héroes de 1-A, llamó a la puerta y tras unos segundos Iida abrió.

- ¿Steel? - preguntó sorprendida y emocionada la mujer. La chica, por su parte, también se mostró sorprendida.

- ¿Señora Midoriya? - Ochako mostró una gran sonrisa.

- Cuanto tiempo sin verte, has crecido mucho, no sabía que estudiabas aquí - expresó con alegría la heroína - Y con Yagi, esto me trae muchos recuerdos - Iida se impregnaba con la misma felicidad que la mujer transmitía.

- Si, me alegro también de verla.

- Por cierto ¿Cómo están tus padres? hace mucho que no hablamos - la felicidad de Sakura se apagó un poco.

- Mi madre está bien, pero mi padre… - la chica expresaba tristeza en su voz, desvió un poco su mirada hacia el suelo. La mujer se percató de esto y también se mostraba algo más seria – Falleció.

- Perdón, no sabía, lo siento mucho - expresaba empáticamente Uravity mientras le ponía su mano en el hombro derecho de la chica.

- No, no se preocupe, eso fue hace años - decía mientras intentaba animarse de nuevo - Por cierto ¿A qué vino? Me imagino que algo relacionado con Yagi. - la mujer también cambio su actitud de vuelta a una más alegre y se giró un poco dejando ver el estuche de la guitarra.

- No te equivocas, vengo a entregarle esto.

- ¿Yagi toca la guitarra? - preguntaba sorprendida la chica, a lo que Ochako asintió con la cabeza - Vaya, bueno, pase, su habitación está subiendo las escaleras segunda habitación a la izquierda - la chica se apartó un poco y dio las indicaciones con su mano izquierda.

- Muchas gracias.

Yagi estaba tranquilamente acostado en su cama viendo videos en su celular, hasta que escuchó un golpe en su puerta.

- Voy - expresó el joven parándose de un salto, al abrir se encontró con Uraraka y el estuche flotante de una guitarra - ¡Madre! ¿¡Que haces aquí!? - preguntó sorprendido el muchacho, la señora por su parte entró a la habitación.

- Pues te traje tu guitarra, como me lo pediste ¿No te acuerdas? - expresaba ofendida la mujer mientras caminaba posicionándose en centro de la habitación con los puños en la cintura y la mirada dirigida hacia su hijo, el joven cerró la puerta y camino hasta su madre.

- Si, lo recuerdo solo que no esperaba que llegarás tan temprano y entresemana.

- Si no lo hacía así ¿Cómo esperabas que lo hiciera? ¿Quién me hubiera abierto la habitación para dejarte la guitarra? O ¿Acaso preferirías que te interrumpiera en alguna clase? - Ochako hablaba con un tono serio y molesto característico de las madres.

- Está bien, tienes razón - respondió Midoriya con resignación - Gracias por traerla, déjala sobre la cama. Por cierto ¿Por qué tardaste tanto? te lo pedí ya hace dos semanas.

- Recuerda que soy heroína a tiempo completo, además he estado ocupada reconstruyendo los edificios afectados por los últimos incidentes - respondía la mujer mientras se sentaba en la cama, con el estuche siempre detrás de ella, siguiéndola. Juntó las yemas de su mano derecha con las de la izquierda y la guitarra cayó encima del mueble, inmediatamente después Ochako se inclinó hacia atrás, estirando sus brazos para que le hicieran soporte y no caer, y soltó un suspiro de alivio y satisfacción, todo mientras Yagi observaba extrañado a su madre.

- ¿Cómoda? - preguntó con sarcasmo el muchacho.

- ¡¿Sabes!? - habló alegremente su madre - Me encontré a Steel.

- No. No te importó lo que… - el muchacho suspiró con resignación - ¿Y?

- Ha crecido mucho - la expresión alegre cambio a una maliciosa – y se ha vuelto muy guapa.

Yagi se llevó la mano a la cara y se masajeó la frente con la punta de los dedos - ¿Otra vez con eso? - preguntó molesto el chico.

- Es que quiero nietos - respondió con desesperación y tristeza la mujer. El muchacho contestó con sarcasmo.

- Y yo quiero un dinosaurio, pero no todo se puede en esta vida – cambió su actitud a una más fría y enojada - Acéptalo.

- En algún momento conocerás a una chica, te enamoraras y tendrán hijos.

Yagi expresaba en su rostro escepticismo - Claro, como tú digas.

- Vamos hay muchas chicas lindas en tu grupo, al menos las que vi - expresaba la mujer mientras se paraba, caminaba detrás del joven y ponía ambas manos en los hombros de su hijo.

Rápidamente Yagi se quitó las manos de su madre, se dio la vuelta y le respondió – Sí, ellas, no yo. Lo más probable es que termine solo.

- Vamos, todos tienen una oportunidad - respondía la señora con empatía.

- Si ya terminaste de predecir mi futuro, puedes irte - el joven hablaba algo molesto, su madre optó por una actitud similar.

- No me respondas de esa manera, sigo siendo tu madre.

- Pues deja de hablar de ese tema.

- ¿Quieres que cambie de tema? Está bien - la mujer observó toda la habitación y estiró sus manos hacia los lados - Tu cuarto está hecho un desastre, las paredes se están despintando, tus cobijas se ven sucias y manchadas ¿Hace cuánto no las limpias?, Tus escasos muebles están polvorientos y al igual que tu cuarto en la casa, éste apesta, por favor Yagi, límpialo constantemente ¿No te gustaría estar en un espacio limpio que huela bien? ¿Así esperas gustarles a las muchachas? - la madre del muchacho gesticulaba con furia señalando con sus manos cada uno de los aspectos que mencionó hasta poner ambas manos en su cintura e inclinarse un poco hacia su hijo.

- ¿Ya acabaste? - preguntó cansado el muchacho, Ochako se mostró enojada.

- Si, ya acabé y ya me voy - al terminar de decir esto se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta. Al abrirla su rostro expresó sorpresa, pero una por recordar algo.

- Por cierto ¿Si sabes lo que pasó con el padre de Steel? - cuestionó con más tranquilidad y más calmada la mujer, Midoriya observó a su madre con duda, pero todavía enojado.

- No

- Murió - con esta triste palabra dicha, Ochako se marchó.

- ¿Tenya murió? - se preguntaba desconcertado el joven.

Devuelta al autobús, Midoriya comenzó a levantar la mirada.

- Es verdad, su padre murió - pensaba el joven mientras veía a Sakura, la cual estaba sentada enfrente de él - No me imagino como has de sentirte Steel.

Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de No. 13.

- Por cierto, jóvenes - No. 13 se paró de su asiento, se agarró de los pasamanos para no caerse - Su tutora me dijo que Iida es la que se queda a cargo, si surge algún problema háganselo saber a ella.

- Con gusto acepto la responsabilidad - declaró alegremente la chica.

- Me alegra escuchar eso - respondió No. 13 – Si pasa algo mientras yo no esté tú te encargarás de resolverlo o de hacérmelo saber - Iida asintió con orgullo, pero al fondo del autobús en el lado izquierdo, sentada al final, Mia observaba con furia y de brazos cruzados a la chica.

- ¿Por qué la dejan a cargo? – pensaba, mientras que Naegi y Sayori estaban platicando felizmente al lado de ella.

- Yo creo que si volcáramos Edo podría levantar fácilmente el bus - afirmaba Naegi.

- Pero si al volcar cayéramos a un precipicio muy alto - Sayori levantó su mano derecha lo más que pido y con la izquierda interpretó al autobús cayendo al precipicio, con pequeños gritos incluidos -Seria bastante difícil para Edo sostenernos en el aire y levantarnos, yo creo que Zama podría crear un tornado que nos llevará devuelta a la cima – Sayori hizo las onomatopeyas apropiadas a la vez que simulaba el tornado con su manos - o Midoriya utilizaría su telekinesis para levantar sin problemas el bus - ambas chicas se miraron por un rato pensando en la situación.

- Si creo que tienes razón - respondió Naegi - ¿Tu qué opinas Mía?

Mia seguía furiosa observando a Sakura - Opino que yo estoy mejor calificada para el puesto - Naegi y Sayori se miraron extrañadas.

- ¿Qué? ¿A qué te refieres? - preguntó Sayori, Bialke observó a sus amigas con confusión.

- ¿Ustedes de que estaban hablando?

- De si el autobús cayera en un precipicio ¿Quién nos salvaría? - explico Naegi extendiendo sus brazos hacia adelante y separándolos entre ellos para referirse a sus compañeros.

- Oh, entiendo perdón por la confusión - respondió de forma amable Bialke.

- ¿Tu de que hablabas? - preguntó Sayori aún extrañada.

- Sobre como yo soy mejor para dirigir y vigilar al grupo, he tenido educación sobre ello, no esa… tipa - respondía con una sonrisa inmutable que intentaba, sin mucho éxito, ocultar su frustración e irá, cosa que asustó un poco a las otras dos chicas - Pero no se preocupen, la decisión ya está tomada, y espero ansiosa ver fracasar a ese burdo intento de líder.

- ¿Estás bien Mia? - cuestionó Naegi algo temerosa.

- ¿Qué estoy bien? - respondía con fuerza la chica - Claro que estoy bien, no es como si me hubiera perdido la oportunidad de hablar con la madre de Yagi, como si nuestra tutora no me toma en cuenta sabiendo la educación que he tenido, tampoco es que Yagi no me haya hablado durante todo el día, que haya decidido quedarse en su cuarto, encerrado durante el desayuno, estoy perfecta, es un día perfecto ¿Acaso no podría mejorar más? - la chica se expresaba manteniendo su sonrisa pero con furia en sus ojos y con el rostro hacia sus amigas, para que una vez terminará de hablar regresará la vista hacia enfrente con delicadeza.

Sayori y Naegi observaron asustadas a su amiga por unos segundos más.

El autobús llegó hasta su destino: un gigantesco domo, donde las paredes rectas eran de concreto, pintado con tres rayas horizontales, las de los extremos, azules y la de en medio, color amarillo y cerca de donde se paró el autobús había dos grandes puertas de cristal azul opaco. Los jóvenes comenzaron a bajar del mismo, al final No. 13 bajo y expresando que le siguieran todos comenzaron a caminar. Pasando dentro del domo los alumnos notaron que dentro de este había cuatro grandes áreas, divididas en dos columnas y dos filas, de las cuales la más alejada del lado derecho era una que simulaba una ciudad pero de menor extensión, la más cercana de ese mismo lado estaba un pequeño lago muy profundo con un barco en el medio de este, ya en la otra columna y siendo la más próximo, era una montaña con su propio acantilado y la última al igual que el primero una pequeña ciudad pero esta vez se mostraba con una tormenta artificial perpetua; en el centro se encontraba una espaciosa área circular con una fuente en el medio, además de que todo el suelo estaba cubierto de azulejos naranjas con otros color azul que formaban un camino que conectaba todas las zonas.

- Sorprendente ¿Verdad? - expresó No. 13 con alegría - Pero no hay que quedarnos admirando las vistas, todavía hay que caminar.

Toda la clase se fue moviendo hasta llegar a la zona de la montaña, específicamente el interés estaba en el acantilado, ya habían pasado un punto donde el azulejo era reemplazado por tierra a la misma altura, pero mientras más avanzaban la altura iba subiendo. Al llegar a la orilla del acantilado No. 13 se detuvo y se giró para mirar a su clase, comunicándoles algo.

- Hemos llegado, aquí se tomará nuestra primera clase en este domo, y lo primero que haremos será practicar el rescate en montaña- No. 13 se movió hacia el borde tranquila y lentamente mientras continuaba hablando – Lo que tienen que hacer es fácil, un equipo se quedará abajo tomando el papel de personas heridas de gravedad y los demás equipos se turnaran para buscar una forma de traerlos de vuelta hasta la cima – No. 13 se dio media vuelta estando con la mirada dirigida hacia la clase - Como las personas a las que queremos rescatar estarán gravemente heridas tendrán que hacerlo lo más rápido posible, al igual que con el mayor cuidado para no perjudicarlos más - No. 13 entonces se acercó a una pequeña lona que cubría algo - Estos son sus materiales - al quitar la lona se descubrió una camilla y cuerdas.

- Por cierto, en este caso y como algo especial debido a que contamos con cierta persona de habilidades únicas - continuaba No. 13 con alegría – Todo rescate deberá terminar dejando a los heridos al cuidado de Bakugo, donde ella simulará curarlos - Toda la clase miró a la chica, especialmente Mia, quien la miraba con odió, Chiaki estaba de brazos cruzados y con una leve expresión de sorpresa – El tiempo que se tarden en llegar hasta ella también afectará su práctica y si tardan demasiado, fallaran, esto con el propósito de que entiendan la importancia del tiempo y las distancias cuando se les presente una situación similar - continuaba No. 13 mientras todos regresaban su mirada hacia su maestro - Así que Bakugo y su equipo posiciónense allí, donde también los estaré esperando - No. 13 señaló un lugar algo lejano de la ubicación de la clase y detrás de está - Mientras que el equipo de Midoriya tendrá que bajar y ser a quien deben rescatar, con esto dicho tomen sus lugares y una vez estén preparados comenzará el equipo de Hatsume - los equipos mencionados comenzaron a caminar hacia sus respectivos lugares, pero Mia, quien seguía observando a Bakugo con furia se acercó hacia ella.

- No serás la favorita de la maestra ¿Verdad? - expresó la chica con falsa inocencia y sarcasmo mientras elegantemente movía su mano derecha al lado de su boca, Bakugo se detuvo en seco al escuchar estas palabras provenientes de detrás de ella, pero aun así Mia continuaba - Porque siempre eres mencionada por ella - entonces la expresión inocente de Bialke cambió a una sonriente pero macabra - Me pregunto que habrán hecho tus padres para que los maestros te tomen en cuenta.

Bakugo seguía parada sin decir nada, mientras que Zama y Enomoto observaban con preocupación a su amiga, al igual que toda la clase, No. 13 por su parte no se había percatado pues había comenzado a caminar y se encontraba lejos de sus alumnos.

- Woori, Fuyuki - expresó con tranquilidad la chica, mientras que Mia esperaba una respuesta violenta de aquella a quien comenzaba a odiar - ¿No escuchan como un molesto sonido? Algo como una voz chillona pidiendo atención ¿O soy solo yo?

Las palabras de la muchacha rompieron la expresión y actitud de confianza de Mia, haciendo que está se enojara más, demostrándolo en su rostro, los demás alumnos observaban lo sucedido, algunos seguían preocupados otros no les importaba lo que estaba sucediendo.

- No, querida, te equivocas - expresaba Mia manteniendo la compostura, pero se le notaba enojada - Yo no soy la que busca atención, no soy la que constantemente abandona a su equipo, la que se muestra agresiva y con una expresión furiosa – Bakugo al escuchar esto se dio media vuelta, mostrando una expresión de irá - Exacto, una como esa – señaló Bialke con orgullo el rostro de Chiaki – Eres tú la que busca sin cesar una confrontación con mi pobre Yagi, ¿Para qué? Solo para sentirte bien y decirle al mundo – la chica levantó la mirada y brazos hacia el cielo – "Mírenme derrote al hijo del héroe número uno, tómenme en cuenta, soy especial y única"

No. 13 llegó hasta el lugar que le había indicado al equipo de Bakugo, se dio media vuelta y observó que el equipo no le estaba siguiendo, además de ver qué la clase estaba alrededor de Mia y Chiaki - ¿Qué estará pasando allí? ¿Por qué se tarda tanto Bakugo y su equipo? - se preguntaba No. 13 mientras caminaba de vuelta hacia la clase.

Bakugo se enojó todavía más con Mia y tenía la intención de acercarse más y darle un golpe, pero rápidamente fue detenida por alguien que la había agarrado desde lo hombros - No vale la pena - expreso Zama desde detrás de Bakugo.

Mia bajo la mirada hacia quien insultaba - ¿Y aun así tienes el descaro de decirme que yo estoy necesitada de atención? - Expresaba con una sonrisa hipócrita la muchacha, lo que enojaba más a Bakugo, por lo que Zama rápidamente tomó a la muchacha de su brazo para evitar que avanzará, acto que sorprendió y asustó un poco a No. 13 por lo que apresuró el paso.

- ¡Fuyuki ayúdame! - gritó en desesperada Zama.

- Si Bakugo-sama quiere romperle la cara a esa niña engreída, por mí no hay problema - respondió la chica – Yo te apoyo Bakugo-sama.

- ¿Quieres que Chiaki se meta en problemas y se gane una posible expulsión? - Explicó Zama intentando hacer entrar en razón a su amiga, cosa que logró y con expresión de susto Fuyuki se lanzó al otro brazo de Bakugo.

- ¡Suéltenme! - gritaba la chica - ¡Déjenme matarla! - Mia cruzaba los brazos mientras se reía levemente victoriosa.

- Deberías hacer caso a tus amigas. - expresó Mia con alegría y falsa empatía - Deja de creerte mejor que todos solo porque tu padre es un héroe reconocido, porque si no fuera por él, tu serías otra más del montón - continuaba con una fría sonrisa Bialke.

- ¡Ya fue suficiente Bialke! - declaró Iida acercándose con pasos fuertes hacia la muchacha.

- Bien, que genial que decidas aparecer - opinó aún con una sonrisa la muchacha - También tengo cosas que decirte.

- Una palabra más y estarás castigada de por vida - respondía diligentemente Sakura, entonces Sayori y Naegi se acercaron a Mia.

- Mia, por favor no vale la pena pelearte contra ellas - expresaba con preocupación Sayori.

- Sayori tiene razón, mejor déjalo así, ya demostraste tu punto - complemento Naegi que estaba igual de preocupada.

- Sí, tienen razón, soy mejor que éstas como para pelear contra ellas, aunque saben tan bien como yo que estas dos han obtenido reconocimiento que no se merecen - Expresaba en voz alta y casi gritando la muchacha, asegurándose que las otras dos la escucharan.

- Bialke, entiendo tu odio hacia Bakugo, tampoco estoy de acuerdo en su comportamiento, pero no intentes justificar tus errores y carencias con los logros de otros - respondió con severidad Iida.

- ¡No necesito que una estirada como tú me defienda! - gritaba Chiaki.

- Suéltenme - expresaba con tranquilidad Bakugo hacia Zama y Fuyuki, las cuales se miraron, pero no soltaron a Bakugo. Zama negó con la cabeza.

- Es por tu bien Bakugo-sama - declaró Fuyuki con miedo.

- Woori, Fuyuki, se lo que hago y las consecuencias que existen, suéltenme - respondía con tranquilidad la muchacha, entonces sus amigas se detuvieron un momento a pensar y decidieron soltar a la chica - Claramente soy mejor que ustedes, que cualquiera que hay aquí - continuaba con gritos la muchacha dirigiendo su mirada hacia todos sus compañeros, pero deteniéndose por un segundo sobre Yagi – Todo lo que he conseguido lo he conseguido por mis propios métodos y si no les queda claro - la chica levantó su mano derecha a la altura de su cara mientras está sacaba chispas – Tendré que hacerlas entrar en razón.

Mia se reía con elegancia - No me asustas, burdo intento de heroína.

- Bakugo, no hagas algo de lo que te puedas arrepentir después - respondía con seriedad Iida

- ¿No deberíamos pararlas? - preguntaba Yagi a sus amigos, quienes estaban observando el desarrollo de los acontecimientos.

- ¿Cómo piensas hacerlo? - pregunto Tetsu.

- Tiene razón Tetsu, no hay forma de detenerlas, si intentaríamos cualquier cosa podríamos salir muy perjudicados - Complementaba Enzo.

- Quizás… si uso mi particularidad - pensó el muchacho redirigiendo su vista hacia su mano derecha, pero en esta comenzó a ver sangre que la manchaba y a escuchar gemidos de dolor - No, no, no, definitivamente eso no es una opción - pensaba el joven sacudiendo su cabeza intentando que sus pensamientos y visiones se dispersaran.

- Oh vamos, tú siempre tan correcta ¿No es así Iida? - expresó Mia – Como si de verdad hicieras eso por gusto, en realidad lo haces para ganarte a los maestros y ser su perro faldero, porque no puedes vivir sin la aprobación de un superior - las palabras de la muchacha hicieron enojar a Sakura, esto lo podían notar todos los presentes.

- Y tú hablas más de lo que actúas, estúpida extranjera - respondió con frialdad Chiaki – quizás sea porque no destacas en nada, están tan vacía tanto mental como sentimentalmente y tú personalidad se basa únicamente en hacer ruido - las palabras de Bakugo enojaron a Mia, quien rápidamente tomo su bastón y una pequeña bola de metal de su bolso, imbuyendo el bastón con dicho material velozmente.

Sakura comenzaba a prender los motores de sus extremidades y se preparaba para atacar a quien se le acercaba primero, Mia sujetaba con fuerza su arma y estaba lista para saltar a golpear a cualquiera de las otras dos, Bakugo extendía sus brazos y tomaba una pose ofensiva mientras de sus manos sacaba chispas, No. 13 caminaba lo más rápido que su traje le permitía al ver la situación y todos los demás alumnos se preparaban para una batalla, Yamamoto y las amigas de las tres estaban listos para apoyar a un bando, el resto se alejaba lentamente esperando no ser alcanzados por el ataque de alguien más.

- Alguien las va a detener - pensaba inseguro Yagi mientras caminaba de espaldas alejándose de la zona junto con sus dos amigos - ¿Verdad? Quizás Hiro - el muchacho dirigió su mirada hacia el chico, el cual observaba en silencio y de brazos cruzados a las chicas - Edo, él puede hacerlo - al observar al joven, este también caminaba hacia atrás manteniendo su distancia, a Yagi le invadía el miedo - ¿¡En serio nadie va a hacer nada!? Solo observaremos hasta que No. 13 llegué y las regañe, cuando ya haya sido tarde, cuando alguna de ellas salga lastimada, no quiero que Iida, Mia e incluso Bakugo terminen heridas, se supone soy un héroe y lo héroes no permiten que la gente se lastime, o al menos lo intentan y por eso tengo que hacer algo, pero ¿Qué? No hay forma de detener a tres mujeres con tales particularidades… espera ¿Mujeres?

Midoriya recordó algo que sucedió en el primer enfrentamiento de Mia y susurró con sorpresa – Enzo - así que rápidamente se acercó a su amigo.

- Perdón por lo que voy a hacer - su amigo lo miró extrañado y confundió, Yagi rasgó la licra que cubría el brazo de Enzo, dejando salir el mal oriente olor del muchacho, el cual afecto a todas las alumnas presentes, a excepción de Hatsume la cual le protegía el casco y de Bakugo, que su mascarilla le impedía oler, las demás rápidamente se comenzaron a tapar la nariz y boca, algunas apresuraron el paso saliendo lo más rápido de la zona, dos de las tres muchachas que habían llamado la atención rápidamente percibieron el olor e hicieron lo mismo que sus compañeras, dejando así a Bakugo confundida.

En ese momento No. 13 llegó y observó como las chicas escapaban de algo e intento hablar con ellas, sin éxito, entonces observó que los chicos se mantenían quietos en su lugar, observando como sus compañeras escapaban.

- ¿¡Que paso aquí!? - preguntó No. 13 con confusión.

- Takeda uso su particularidad para detener una pelea - respondió Hiro con tranquilidad.

- ¿Una pelea? - preguntó de nuevo No. 13, entonces Chiaki observó al suelo molesta y se acercó hacia No. 13.

- Casi una pelea, más bien una discusión - respondió la muchacha con resignación, No. 13 escuchaba con atención a la alumna, Bakugo suspiró aceptando su error - Bialke, Iida y yo tuvimos una discusión tonta sobre un tema sin importancia.

Los alumnos observaban como la muchacha hablaba tranquilamente con No. 13, pero muchos de ellos no escuchaban lo que decían ni les interesaba, solo Hiro estaba al tanto de lo que pasaba, Yagi y sus dos amigos se acercaban un poco para escuchar lo que decían.

- Chicas, intenten llevarse bien, son compañeras y tendrán que convivir durante toda su carrera, sé que no todos se pueden llevar bien, pero por lo menos no lleven las cosas a una pelea - expresaba No. 13 de la forma más empática que podía - Son heroínas y las mismas no se pelan entre ellas, su prioridad debe ser combatir el crimen y a los villanos, unidas, no separadas - Bakugo miraba con seriedad a No. 13 - ¿Entendido? - No. 13 recibió como respuesta el movimiento vertical de la cabeza de Chiaki en afirmación - Bien, ahora ve a hablar con tus compañeras y traerlas de vuelta, me encargaré de deshacerme de este mal olor.

- ¿Usted puede olerlo? - pregunto Enzo con curiosidad.

- En realidad no, mi casco tiene filtro y no permite que ningún olor o partícula irrumpa en mi traje - respondió No. 13 mientras señalaba su casco son su mano derecha mientras que en la izquierda la punta de los dedos de su traje se abría como escotilla y una potente succión se creaba de los mismo, todo esto con los dedos dirigidos hacia arriba para evitar succionar la tierra del lugar o a algún alumno - Entonces, Takeda ¿Por qué hiciste eso? ¿Sabías que hay otras maneras de mantener el orden sin necesidad de afectar a todos tus compañeros?

Antes de que Enzo pudiera responder Tetsu habló con seguridad y tranquilidad.

- Si me lo permite, déjeme responder que las cosas se estaban poniendo muy feas, si alguien hubiera intentando otra forma de arreglar las cosas o hubiéramos esperado hasta que llegara, lo más probable es que alguno de nosotros hubiese salido herido o afectado, por eso creo, que, aunque no fue la mejor respuesta, fue una buena viendo la situación.

- Está bien, entiendo lo que hicieron, pero si vuelve a pasar busquen otras formas de solucionarlo, por favor - los jóvenes asintieron - Bien vayan al lugar que les había asignado, yo me encargaré de reunir a las chicas - expresaba No. 13 mientras volvía a cerrar las puntas de sus dedos y el mal olor había desaparecido.

- Yagi, la próxima vez que hagas algo así, avísanos - expresaba Tetsu a su amigo mientras caminaban bajando la montaña y se encontraban ya lejos de No. 13, a lo que Enzo complementó.

- Lo hiciste tan de repente que no me enteré bien de lo que había sucedido – entonces Yagi respondió con algo de vergüenza.

- Sí, lo sé, y me disculpo, pero es que estaba desesperado y no se me ocurrió mejor forma que esa ¿O esperaban que me metiera de lleno en la discusión de esas tres?

- Sí - respondieron al unísono sus dos amigos, Yagi expresó una graciosa mueca de sorpresa y enojo, sus dos amigos se rieron.

- Es broma, tranquilo - aclaró Tetsu con felicidad – Nunca atentaríamos contra tu seguridad y bienestar – Enzo asintió con una sonrisa y Midoriya los miró algo molesto, pero también feliz y con una leve sonrisa.

La clase pasó con tranquilidad, pero se podía notar la tensión que había entre las chicas, dándose pequeñas y disimuladas miradas de odio, acto que también se observó contra el equipo de Yagi. Especialmente Bakugo quien les escupió, pero por la función de la particularidad de la chica solo generó unos leves comentarios por parte de No. 13. Al terminar la clase los alumnos se volvieron a subir al autobús y regresar a la facultad. Pero al igual que en la clase, dentro del bus se percibía una gran tensión e incomodidad por la mayoría de los alumnos, aunque Kobayashi, Hanamura, Kanawha y Yamamoto y su equipo actuaban con normalidad.

Todos los demás miraban con preocupación a las chicas, las cuales evitaban encontrarse con la mirada de alguien más, por lo que miraban hacia la ventana más cercana, excepto por Chiaki, que en su caso observaba hacia enfrente con una expresión de furia y los que se encontraban cerca evitaban mirarla a toda costa.

Al llegar a la universidad, todos bajaron del autobús, Yagi y sus amigos siendo de los últimos. Ahí mismo estaba un grupo de alumnos que esperaba al autobús, pero que no les importaba a los alumnos de 1A, ellos seguían con un ambiente de tensión y odio mientras se dirigían a su siguiente clase.

Mientras Midoriya bajaba pudo escuchar algo que no esperaba escuchar.

- ¿Mighty? - preguntó la voz de un muchacho que formaba parte del otro grupo de alumnos. Yagi al escuchar esto comenzó a buscar al que le había hablado, encontrándose a su izquierda a un alumno.

Este muchacho vestía una especie de armadura de plástico color negro con líneas rojas difuminadas. Su armadura se veía ligera, las grebas, rodilleras, pechera, quijotes, hombreras y guarda brazos eran protecciones deportivas, que un jugador de Rugby usaría, solo que la pechera y hombreras eran menos voluptuosas, por debajo vestía unos pantalones y camisa negra que cubrían todo su cuerpo, sin contar que también tenía guantes tipo garra también negros. En su traje también vestía un casco de motociclista negro que terminaba en punta en la parte de atrás, con líneas rojas paralelas que se dibujaban desde el visor hasta la nuca, unos zapatos deportivos también negros y dos voluptuosas bolsas en su costado colgando desde su cintura.

- ¿Eres Mighty? - preguntó esperanzado, pero con duda el muchacho misterioso.

- ¿Sí? - respondió con desconfianza Yagi al no saber de quién se trataba - ¿Y tú eres? - el otro chico se dio cuenta que no se podía ver su rostro así que se levantó la visera - ¡¿Shinsho?! - expresó alegremente Midoriya al ver a su amigo.

- Él mismo - respondía de igual forma Shinsho – Desde que entre en UA he estado buscándote y al fin te encuentro Mighty.

Desde detrás de Midoriya, Tetsu y Enzo se acercaban extrañados al ver a su amigo hablando con un extraño con normalidad.

- Cierto, los dos habíamos ingresado - expresó Yagi un poco avergonzado – como no te había visto ni en el examen de admisión se me olvido totalmente, pero me alegra volverte a ver.

- Yagi ¿Nos presentas? - se escuchó la voz de Tetsu viniendo desde detrás del joven, el cual volteó rápidamente confundiendo a Shinsho.

-Ah, sí, estos dos son Sukai Tetsu - Midoriya dio un paso a su izquierda y presentó con su mano derecha a su amigo – y Takeda Enzo – los dos jóvenes sonrieron y saludaron con la mano – y él es Yamato Shinsho, un viejo amigo del bachillerato.

- Es un placer… - pero antes de terminar de presentarse una voz femenina proveniente del autobús detrás de los tres amigos gritó.

- ¡Yamato! ¡Ya vámonos! - al voltear vieron a una chica recargada en la puerta del vehículo con una expresión seria junto a un gran lagarto antropomórfico con largo pelo negro que le cubría la parte derecha de la cara.

- Me gustaría hablar más, pero me están llamando, nos vemos luego - se despidió Shinsho mientras corría a velocidad normal hacia el autobús.

- ¿Podríamos vernos está noche? - le dijo Yagi a Shinsho casi gritando.

- Claro, después de clases, en el comedor - respondió Shinsho dándose media vuelta y continuando corriendo de espaldas.

Mientras observaba a su amigo partir, Midoriya expresaba una sonrisa de nostalgia, recordando buenos momentos que pasó junto a ese muchacho.

- Con que él es la razón por la que rechazaste a Bialke - expresó Enzo interrumpiendo la expresión y momento de Yagi - Oye lo entiendo, pero deberías habernos lo dicho desde el principio - Midoriya volteó hacia Takeda con confusión.

- ¿¡Qué!?

- Yagi ¿Eres homosexual? - preguntó preocupado Tetsu, hecho que extraño aún más al muchacho.

- ¿Qué!? No, no lo soy - respondió Yagi observando como Tetsu lo agarraba de los hombros y le miraba con una expresión de asco combinada con preocupación. Sukai al escuchar esto suspiro de alivio y soltó a su amigo, entonces Midoriya se molestó - ¿Y que si lo fuera? Eso no tendría nada de malo.

- Es que eres mi amigo - respondió Tetsu con más tranquilidad y seguridad – digo, no tengo nada contra los homosexuales, solo que sería incómodo tener un amigo homosexual, que hagan lo que quieran, pero lejos de mí y sin que yo mire - Yagi miró con desaprobación a su amigo.

- Si, mejor vámonos, que se nos está haciendo tarde - expresó el muchacho mientras andaba hacia dentro de la facultad, Enzo inmediatamente comenzó a seguir a Yagi, mientras que Tetsu se tardó en ponerse en marcha.

- Espérenme - les gritó su atrasado amigo.

Regresando en el tiempo a 5 minutos atrás, cuando Yagi todavía se encontraba hablando con Shinsho, Chiaki bajaba del autobús junto con sus dos amigas, en silencio las tras avanzaban, con Bakugo enfrente y Zama y Fuyuki detrás de ella. Los alumnos de 1B caminaban tranquilamente hacia el autobús, algunos en grupos otros en solitario, pero todos al lado de las muchachas y sin prestarles atención, aunque uno en especial captó la mirada de Chiaki.

La chica se detuvo, extrañando a sus dos amigas, y observó a un muchacho, este llevaba únicamente unos pantalones cortos color rojo y unos zapatos deportivos del mismo tono, su cabello era también rojo, su cuerpo era medianamente musculoso y al igual que Chiaki tenía una mirada agresiva.

- Chiaki ¿Todo bien? - preguntó Zama preocupada por su amiga, Fuyuki observaba con cierta molestia la descortesía de la chica ante Bakugo.

- Sí, es solo que vi a alguien que conozco - respondió con tranquilidad y distracción la muchacha.

- Bakugo-sama si me permites el consejo ¿Por qué no le vas a hablar? - expresaba nerviosa y avergonzada Fuyuki.

Chiaki expresó una sonrisa burlona - No merece la pena - dijo la chica y continuó caminando hacia el edificio, las otras dos muchachas se quedaron atónitas ante esta actitud, pero rápidamente lo dejaron pasar y le siguieron el paso a su amiga.

- ¿Por qué no merece la pena? - preguntó Zama con normalidad, atrayendo las miradas molestas de Fuyuki.

- Luego les cuento - respondió Bakugo.

El día paso con relativa tranquilidad, pues durante las clases restantes todavía se sentía la tensión que había entre las tres chicas y las personas que las apoyaban, pero eso no detuvo ni entorpeció las clases. Yagi y sus dos amigos estaban sentados en el comedor en su lugar habitual, que para su fortuna casi siempre estaba desocupado, esperando a Shinsho.

-Y ¿Por qué Mei no está aquí? - preguntó Enzo con curiosidad hacia sus amigos, Tetsu respondió.

- Dijo que Hanamura tenía una consola y ella junto con Kanawha jugarían - Yagi levantó su mano, llamando la atención de Sukai y Takeda, quienes observaron que su amigo miraba con emoción hacia algo, dándose cuenta que Shinsho llegaba y estaba acompañado de alguien más, un joven que resaltaba por su brazo y media cara robótica, vestía una camisa holgada blanca y unos pantalones negros, su tono de piel también era oscuro, su nariz estaba completa pero su ojo izquierdo era un globo ocular artificial de color amarillo, desde su hombro salían cables que conectaban a su robótico brazo, y por último también destacaba por su constitución musculosa.

Shinsho se sentó enfrente de los tres amigos, los cuales observaban sorprendidos, pero en silencio al acompañante de Yamato.

- Buenas ¿Por qué esas caras? - cuestionó alegremente Shinsho, Yagi rápidamente respondió

- Bueno, es que… - intento decir, pero su nerviosismo y vergüenza le impedían completar la frase.

- Llama mucho la atención tu amigo ciborg - expresó Tetsu sin vergüenza y con naturalidad.

Shinsho río un poco mientras que el mencionado redirigido su mirada hacia Sukai.

- Sí, es inevitable no ver sus partes robóticas y el hecho de que sea extranjero hace que llame más la atención - respondió Yamato manteniendo un ambiente agradable.

- ¿Ustedes también tienen a un extranjero? - preguntó Enzo, pero antes que Shinsho pudiese responder Midoriya habló algo molesto.

- Enzo, tranquilo, puede que ni siquiera sea de su grupo.

- Relájate Mighty, Samuel sí está en mi grupo y respondiendo a… Enzo ¿verdad? – Takeda asintió con la cabeza - Sí, también tenemos a un extranjero.

- Ya que mencionó mi nombre - declaró el acompañante de Shinsho – lo mejor es que me presenté como es debido – el joven se acercó un poco más a la mesa – Soy Johnson Samuel, estudiante de Heroísmo, grupo 1-B.

Los jóvenes estaban sorprendidos, no solo de la profunda y gruesa voz del ciborg, sino también de su perfecto manejo y pronunciación del idioma. Entonces Yagi se paró.

- Un placer Jonhson, yo soy Midoriya Yagi, el de mi derecha es Sukai Tetsu y el de la izquierda Takeda Enzo, los tres también somos estudiantes de Heroísmo, del grupo 1-A - al acabar de hablar Samuel se sentó al lado de Shinsho con tranquilidad.

- Y entonces ¿Cómo ha ido todo Mighty? – interrogó Shinsho con alegría.

- ¿Cómo me ha ido? Ah, pues bien, todo tranquilo me gustan la mayoría de materias que hay - respondió el muchacho mientras intentaba recordar todo lo que le había sucedido.

- ¿Tranquilo? – dudó Tetsu - Si no contamos que Bakugo te busca como su presa, que ha atemorizado a la mayoría de nuestros compañeros y demostrado que no es una rival sencilla, también ha generado una división entre el grupo al enfrentarse a Mia y a Sakura, aunque eso más bien fue ocasionado por Mia y ya que hablamos de ella no hay que olvidar que la rechazaste.

Shinsho y su amigo escuchaban sorprendidos las palabras de Sukai.

- ¿Acabaste? - preguntó algo molesto Midoriya hacia su amigo.

Tetsu levantó la mirada, pensó un momento y respondió - Sí, creo que no se me olvida nada.

- Vaya, ¿Bakugo? ¿No estará relacionada con el héroe? - interpeló Shinsho, Midoriya respondía a su amigo algo desanimado pues recordaba todo lo sucedido con ella.

- Es su hija.

- Ahora entiendo porque te busca, se tomó muy personal la disputa que hay entre tu padre y el suyo ¿No? - Expresaba Shinsho algo más alegre para mantener un buen ambiente.

- Mmmm parece un buen desafío - dijo Samuel con seguridad – quisiera enfrentarme a ella - al escuchar esto, Enzo rápidamente se recargó en la mesa

- No te lo recomiendo, realmente puede ser muy difícil - Samuel dirigió una confusa mirada al joven.

- Lo que pasa es que Enzo ya se enfrentó a ella y termino mal - explicó Tetsu.

- Tus errores no tiene porqué ser los míos - respondió Samuel ofendido.

- No es solo que yo haya perdido, es que la mitad de nuestro grupo fue derrotado por ella en un día, en la misma clase - las palabras de Enzo llamaban la atención de Shinsho y Samuel – Él único que ha podido contra ella ha sido Yagi - Midoriya al ser mencionado y con la mirada de todos los presentes en la mesa sobre él, redirigió su vista a un costado con vergüenza, entonces Yamato opinó.

- Bueno, eso puede ser resultado del trabajo en equipo, algo parecido también pasó en nuestro grupo... - antes de que Shinsho pudiera continuar Enzo le interrumpió.

- No, lo hizo todo ella sola, enfrentándose a dos de nosotros a la vez.

- Increíble - expresó Shinsho – entonces Yagi y su equipo tuvieron que ser muy hábiles – Tetsu interrumpió al muchacho

- Al igual que Bakugo, él la enfrentó solo - Midoriya observaba avergonzado y algo molesto a su amigo.

- Deja de hablar de mi como si hubiera sido algo increíble - pensaba Yagi algo decaído – solo fue…

- Suerte - declaró Samuel con seriedad e incredulidad llamando la atención de todos los presentes – Él solo tuvo suerte - Enzo observó ofendido a quien hablaba.

- Se enfrentaron dos veces y las dos la ganó.

- Que haya ganado dos veces no dice que sean todas, puede que la próxima la pierda - Enzo apretaba los dientes pues no tenía una buena respuesta ante Johnson.

- Caso distinto a ella, si pudo contra todos no sería suerte, sino habilidad.

Tetsu se paró también ofendido - ¿Por qué sería así? ¿Cuál es la diferencia entre Yagi y Bakugo?

Samuel observó tranquilamente al chico – No es lo mismo enfrentarte a una misma persona 100 veces que a 100 personas distintas, la estrategia de cada una y sus habilidades difieren en cada combate, mientras que, con una sola, a pesar de aprender sobre sus errores el estilo suele ser el mismo.

Los muchachos observaban impotentes ante las palabras de Jonhson, Midoriya por su parte miraba con preocupación a sus amigos.

- Tiene un buen punto, solo he sabido derrotarla porque me sé el estilo, aunque en general fue cuestión de suerte - pensaba Yagi – espero que lo entiendan Tetsu y Enzo.

Tetsu expresó una leve sonrisa - Quizás tengas razón, pero eso no desprestigia los logros de Yagi, puede que haya sido suerte lo de Bakugo, pero en general ha demostrado ser un buen héroe.

- Para, Tetsu, ese no era el tema de conversación - pensaba Midoriya avergonzado y molesto, de nuevo.

- Veo que aprecias mucho a tu amigo - expresó Samuel - Espero que eso no te esté cegando, por eso, para comprobar que tan ciertas son tus palabras, me gustaría enfrentarme a Midoriya y a Bakugo - las afirmaciones del muchacho sorprendieron a todos.

Yagi le respondió rápida y nerviosamente - No es necesario, en serio, te digo yo que fue suerte, no tengo tanta habilidad y Bakugo no creo que quiera enfrentarse a ti.

Shinsho complemento las palabras de Midoriya – Samuel, no es necesario que le pidas un enfrentamiento, te puedes enfrentar a él en el festival deportivo.

- ¿Festival deportivo? ¿Qué es eso? - pensaba Yagi extrañado.

- Que seas el delegado de la clase no hace que siga todas tus palabras - respondió con seriedad Johnson.

- Shinsho ¿Eres el delegado de tu grupo? - preguntó Midoriya, a lo que Yamato expreso una sonrisa observando a su amigo, inmediatamente después regreso su mirada hacia Samuel.

- Tienes razón, pero como tú amigo te aconsejo que esperes hasta ese momento, además no dispones del tiempo para ello, entre tus estudios, tu novia y obviamente tus amigos - esto último lo dijo señalándose a sí mismo – apenas dispones de tiempo libre.

Samuel se limitó a mirar a Yamato impotente y molesto y susurrar un "está bien".

Tetsu por su parte se veía pensativo, con la mirada hacia el techo y su mano derecha en su barbilla - Eso me recuerda, nosotros no tenemos un delegado - comentó el muchacho captando la atención de Enzo y Yagi.

Paralelamente Iida entraba al comedor, parecía buscar algo o alguien, hasta que observó en la dirección donde se encontraban sus compañeros y se acercó a ellos.

- Sukai, Takeda y Midoriya – dijo la muchacha desde el costado izquierdo de la mesa en la que se encontraban - La maestra Ashido nos necesita en nuestros dormitorios, vamos - ordenó la muchacha con seriedad dándose media vuelta.

Los tres muchachos rápida y torpemente se levantaron de sus asientos, mientras que Samuel miraban sin interés hacia la chica y Shinsho observaba asombrado y maravillado hacia la muchacha.

- Bueno, nos tenemos que ir, después seguiremos platicando – declaró Yagi mientras se marchaba algo triste.

Los otros dos muchachos asintieron en silencio la despedida de sus compañeros.

Mientras los tres amigos caminaban algo apresurados por el pasillo, hacia su edificio, Enzo decidió hacer menos amena la caminata.

- Retomando lo que dijo Tetsu ¿A quién elijarían para ser nuestro delegado? Yo escogería a Iida - en cuanto Takeda termino de hablar Tetsu se llevó las manos a la nuca y observó al techo, mientras que Yagi miró al suelo y su mano derecha tapaba su boca, ambos estaban pensando.

- Vamos, Iida es muy estricta y diligente, objetivamente es la mejor opción - respondió Tetsu – pero quizás resulte contraproducente, pues es incluso más estricta que cualquier maestro que hayamos tenido hasta el momento, pero ¿Quién más podría tener ese cargo? ¿Hiro? ¿Mia? ¿Bakugo? Sinceramente no encuentro a un buen candidato, quizás Mia, no es tan estricta y parece tener experiencia al liderar un grupo, así que yo elegiría a Bialke.

Yagi y Enzo escuchaban atentamente la explicación de su amigo.

- No lo sé, yo creo que Iida tiene todo lo necesario y pienso que el que sea estricta está bien, debe haber alguien que tiene que tranquilizar a 19 jóvenes alterados – respondió Yagi, obteniendo risas de sus amigos.

- Vamos Yagi, ya no somos niños que necesiten que alguien esté detrás de nosotros todo el tiempo - comentó Enzo a la par que ponía su brazo en el cuello de Midoriya.

En ese instante el muchacho recordó el incidente que tuvo con Yamamoto, con Kobayashi y muchos otros con Bakugo.

- No me refiero a que ella actúe como cuidadora, sino que ella puede ser una especie de vigilante para evitar que las reglas sean rotas y que los conflictos entre nuestros compañeros se desarrollen - respondió Midoriya quitándose el brazo de su amigo.

- Lo dices por Bakugo ¿Verdad? - preguntó Tetsu.

- Por ella y por otros más - respondió el joven con seriedad preocupando a sus amigos – Como ustedes, por ejemplo - remató el muchacho con un tono más alegre, haciendo que el ambiente se tranquilizara.

- ¡Ey! nosotros no nos metemos en problemas - exclamó Tetsu ofendido, pero manteniendo un tono amable y bromista.

- Tienes razón, los problemas se meten con ustedes - respondió Yagi con normalidad.

Los jóvenes continuaron caminado a la vez que seguían platicando hasta encontrarse con Iida en la puerta de edificio, esperándolos, cuando los vio abrió la puerta y pasó adentro, los muchachos hicieron lo mismo. En el interior se encontraban reunidos en la sala todos sus compañeros alrededor de su maestra Mina, algunos sentados en los tres sillones de la habitación y los demás sentados en el suelo o recargados en la pared más cercana.

La maestra al ver qué Yagi y compañía de acercaban comenzó a hablar - Ya que estamos todos reunidos, tenemos que decidir sobre quién va a ser su delegado.

Las palabras de la mujer sorprendieron a Midoriya y sus amigos, mientras que al resto no les había generado ninguna reacción importante.

- Se supone que eso debía de hacerse en los primeros días, pero, se me pasó - continuaba hablando Mina – por eso lo tienen que elegir ahora, así que - la maestra tomó una caja con ranura en la tapa que había en la mesa detrás de ella y se la mostró a los alumnos – Vamos a votar quien será el delegado, bueno, en realidad yo no votaré - Ashido volvió a poner la caja en la mesa y comenzó a distribuir pequeños papeles y lápices a cada uno de los presentes.

- Claramente seré yo la elegida - pensaba segura Mía entre pequeñas risas a la vez que escribía con elegancia su propio nombre en el papel.

- Está claro que alguien necesita poner orden en este grupo y yo soy la más indicada - pensó Iida también con seguridad al escribir su nombre en el papel.

Bakugo miraba fijamente su papel y sostenía con fuerza su lápiz, expresando concentración - ¿Por quién debería votar? - pensaba la muchacha – Creo que la mejor opción es esa tipa de los tubos, es un incordio, pero es la más calificada, además, nunca elegiría a la extranjera, no le voy a dar ese placer.

Yagi había terminado de escribir y se dirigía a meter su papel doblado en la caja, al dejarlo en el camino observó a Chiaki, la cual estaba sentada en el suelo detrás de la caja junto a sus dos amigas, con una mirada más suave y tranquila de lo que normalmente tenía, especialmente cuando estaba cerca de Midoriya.

- Cuando no está enojada tiene una hermosa mirada - pensaba el muchacho – me recuerda a la primera vez que la vi - el joven se detuvo a observarla más de la cuenta, lo que provocó que Bakugo se diera cuenta y expresará su odio, asco y molestia por este hecho, el joven se asustó y rápidamente se dio media vuelta y regresó a dónde estaba, al lado de Tetsu y Enzo.

Uno a uno los alumnos metían sus papeles en la caja, resaltando que Bakugo fue de las últimas y que cuando Mia pasó a dejar el suyo, la primera expresó una mueca similar a cuando paso Yagi, mientras que la segunda expresaba una mirada y sonrisa de superioridad, actos que todos los presentes observaron. En el caso de Iida, las dos se limitaron a mirarse con frialdad, combinada con una expresión muerta.

Cuando todos habían colocado su papel en la caja, la maestra la tomó, la vacío y comenzó a contar los papeles y los nombres que había escritos en estos, Bialke e Iida observaban con atención cada uno de los papeles e intentaban llevar la cuenta, Bakugo por su parte se mostraba ajena ante la situación y se limitó a esperar en silencio la respuesta.

- ¡Listo! Ya terminé de contar y está más que claro quién será el delegado - Expresaba con emoción la mujer – Y la delegada es… - Mina dejo una pausa dramática para crear tensión entre sus alumnos, consiguiendo su objetivo, la mayoría estaba impaciente por saber la respuesta, en especial Mia y Sakura que estaban al filo de su asiento.

- ¡Dígalo de una vez! - expresó Sayori algo molesta, llamando la atención de sus compañeros.

La maestra sonrió - Con un voto de diferencia, la delegada es Iida Sakura.

La chica mencionada saltó de alegría acompañándolo de un gritó de victoria, cosa que extrañó a todos, por lo que rápidamente guardó la compostura.

- Quiero decir, me alegra tomar este importante cargo y les prometo que no defraudaré a aquellos que me eligieron - expresó con calma y seriedad la muchacha.

Mia miraba al suelo con la espalda curveada y desanimada, aunque Sayori y Naegi intentaban consolarla, Naegi agarrando su mano derecha con delicadeza y suavidad mientras que Sayori le daba palmaditas en la espalda.

-Y, en segundo lugar, con 9 votos, siendo la subdelegada, está Bialke Mia - continuó con alegría exclamando la mujer.

Este hecho alegró un poco a la muchacha, entonces elegante y delicadamente se soltó de Naegi y se paró.

- Muchas gracias a los que votaron por mí, sé que no soy la de más alto cargo, pero me aseguraré que la delegada no abuse de su poder y cumpla bien sus funciones - declaró la muchacha con seguridad, mientras le regalaba a Sakura una sonrisa retadora.

- Ummm ¿Maestra? - preguntó Hiro con seriedad levantando la mano consiguiendo que Mina le otorgara la palabra - Si Bialke obtuvo 9 votos e Iida le ganó por uno, teniendo 10 votos, por ende 19 votos en total y nosotros siendo 20 ¿Quién obtuvo ese último voto?

- Pues el último voto va para Bakugo - respondió la maestra con normalidad.

Los alumnos se sorprendieron ante la declaración de Mina y algunos intentaron observar a la chica, pero el miedo que les causaba encontrarse con su agresiva mirada se lo impedía. Pero en el caso de la propia Bakugo y Zama, estás dos miraron sin dudar a Fuyuki.

- ¿¡Que!?- pregunto con agresividad la chica mirando a Zama.

- Fuiste tu ¿Verdad? - interrogó Chiaki, obteniendo como respuesta un rostro sonrojado de Enomoto y un desvió de su mirada.

- Bakugo-sama es la única que se merece ese puesto - susurró la chica mientras intentaba esconder su cabeza con sus hombros.

- Bien, ya que acabamos con esto, solo me queda decirles que disfruten su fin de semana y no olviden hacer sus tareas - expresaba alegremente Mina – mientras que Iida y Bialke mañana hablaremos sobre sus responsabilidades, así que las quiero temprano en la sala de maestros - las dos chicas asintieron al escuchar esto – ahora sí, me voy, cuídense - la maestra tomó la caja, metió los papeles en la misma y se dirigió a la puerta, marchándose del edificio.

Por su parte, los alumnos que estaban sentados se pararon y al igual que el resto se dirigieron a sus respectivos cuartos, Midoriya y compañía se preparaban para hacer lo propio, pero cuando esté se dirigía hacia las escaleras alguien le toco el hombro derecho.

El joven volteó encontrándose con Mia, quien le habló tímidamente.

- Yagi ¿Podemos hablar? - los tres muchachos observaron a la joven - En privado - aclaró la chica.

- Ah, claro - respondió Midoriya, mientras que Tetsu y Enzo expresaban en su rostro decepción e intriga.

- Suerte - dijo Enzo mientras se marchaba.

- Espero que cuando volvamos a hablar tengas una nueva compañera - expreso Tetsu mientras seguía a Takeda y le daba una palmada en la espalda a Yagi.

El muchacho se limitó a mirar con vergüenza y molestia a sus dos amigos antes de volver con Mia.

- Bueno, ya que se fueron ¿De qué quieres hablar? - la chica se mostraba algo nerviosa.

- Quería saber si… ¿Tú me odias? - la pregunta de Mía sorprendió al joven a lo que respondió nervioso.

- Am, bueno, no, pero ¿Qué te hace pensar eso?

- Es que desde hace días que no desayunas con nosotras, ni tampoco hemos hablado desde la semana pasada ¿Acaso ya no quieres hablar conmigo? - Mia comenzó a sollozar y soltar unas cuantas lágrimas.

Naegi y Sayori, quienes se encontraban todavía sentadas en el sillón detrás de Bialke, observaban a los dos muchachos con preocupación. A Yagi le invadió el miedo y rápidamente tomó a Mia de los hombros.

- No, no, para nada - expresó nerviosa y temerosamente el chico.

- Entonces ¿Por qué no has venido? - preguntó la chica con lágrimas en los ojos.

- Es que desayuno muy temprano, más que ustedes, por eso no nos vemos en las mañanas – explicaba el joven – y si no hemos hablado es que he estado bastante ocupado con otras cosas y apenas tengo tiempo para hablar con los demás, puedes preguntaré a Tetsu y Enzo, no he hablado con ellos si no es en las clases.

- ¿Como puedo creerte? Además… sé que… lo que hice esta tarde, en clase de rescate… sé perfectamente que me comporté como una idiota y… y… si me odiases por ello lo entendería - continuó diciendo entre sollozos la chica.

- ¿Qué? No, yo no te odiaría por ello, si, sé que estuvo mal, pero tampoco fue para tanto, aparte, te estás dando cuenta de tu error y siempre y cuando no lo repitas todo estará bien, eres una persona como cualquiera y por ende también cometes errores, solo espero que aprendas de ellos - las palabras de Midoriya tranquilizaron a la chica, la cual se abalanzó a abrazar al muchacho.

- ¿¡En serio Yagi!? Eso me alegra mucho - manifestó alegremente Mia, mientras que Yagi se sentía incómodo ante el abrazo de la muchacha, pero también tranquilo al haber evitado algo peor.

- Si, me alegra que estés bien ¿Ya me puedes soltar?

- Solo unos segundos más - Mia abrazo con más fuerza a Midoriya durante un minuto.

- ¿Ya? - preguntó con impaciencia, pero siendo lo más respetuoso posible el joven, entonces Bialke lo soltó y expresó en su cara una gran sonrisa.

- Listo, ya puedes irte - el joven asintió y comenzó a caminar hacia las escaleras.

Cuando el muchacho desapareció de la vista de Mia, está se volteó hacia sus amigas y exhaló en alivio.

- Genial, no le molestó mi actitud - expreso mientras se sentaba al lado de Naegi - Quiero que me digan ¿Qué tal lo hice? ¿Creen que si se lo haya creído? - las dos muchachas asintieron con alegría.

- Sí, totalmente, hasta yo me lo creí - respondió Sayori con seguridad

- Concuerdo con Sayori, acaso no notaste como intentó que no siguieras llorando - complementó Naegi, alegrando a Mia.

- Bien, entonces todavía tengo oportunidades con él - pensó la chica con seguridad.