Shingeki no Kyojin no me pertenece. Créditos a su respectivo autor.
[Long fic EreHisu]
[Lenguaje vulgar] [18]
Twenty three
Esa navidad con un tinte arromántico e inesperado le supo como un café al que le falta azúcar a Historia; sin embargo, pudo librarse de su hermana al aceptar la invitación de Sasha y la familia Braus, que desde el primer día fueron encantadores con ellas. Encantadores si, pero no eran Eren, ni sus abrazos, ni sus palabras roncas, ni su tacto ilícito.
El lado positivo fue que se mantuvo sobria durante ese tiempo. Calmaba en parte la ansiedad con su vaper rosa, aunque le hiciera toser a su amiga castaña.
No se quedó sola en una cabaña si no en la residencia de los Braus, específicamente en la habitación de Sasha. Se esforzaba en no mostrarse consternada por todo lo ocurrido con su hermana y Eren, pero la escena se repetía en su cabeza sin darle tregua… Sasha sabía que algo le pasaba y claro que se moría de curiosidad por preguntarle, pero Historia lo resumía todo en una vaga contestación.
—Eren y yo discutimos, es todo.
Algo le decía a la chica Braus que eso no era del todo cierto, pero se abstenía de hacer comentarios innecesarios, no podía presionar a la rubia. La castaña contempló con sospecha a la otra, antes de que su atención volviera a su smartphone, que acababa de vibrar en sus manos a causa de un nuevo mensaje. Su rostro cambió por completo y se reía atontada mientras tecleaba.
Historia vapeaba pensativa, como de costumbre, de manera monótona y fantasmagórica… ida, más allá que acá. A ratos tomaba su celular solo para comprobar que no había un mensaje, ni rastro alguno de Eren. En cambio, su hermana le atiborraba la mensajería por todos los medios y el registro de llamadas ya llevaba cuarenta y tantas y contando.
¿Su agresor trabajaba para los Reiss? ¿Y su hermana le había ocultado esa información? Claro, eso era bastante obvio para Historia, ya no le sorprendía el descaro y la mentira de Frieda, después de todo había crecido bajo lo que la mayor le decía y solo un pequeño porcentaje de esas cosas había resultado ser cierto. Estaba tan jodida.
Había confiado en Eren y pensado que no le mentía como su hermana, que confiaba en ella tanto o más de lo que Ymir lo hizo alguna vez. Y no, mierda, que no. La única persona que no le había mentido en toda su jodida vida había sido Ymir, ni siquiera el hombre del que se había enamorado locamente era capaz de ser sincero con ella… Y lo peor del caso es que aún lo esperaba. Porque si, Eren podía ser un psicópata, aún si hubiera logrado acabar con la vida de su propio padre a Historia no le importaba, solo quería que confiara en ella como ella en él.
Entonces, las risitas de Sasha la extrajeron de su ensimismamiento y reparó en la extraña actitud de su amiga, sonriéndole a la pantalla y tecleando sin parar.
—¿Estás hablando con el chef? —inquirió volviendo a inhalar de la esencia, queriendo centrarse en otra cosa que no fueran esas cavilaciones que le rompían la cabeza.
—Él es tan tonto—expresó Sasha—¿Puedes creer que supuestamente piensa que soy linda?
—¿Qué dices? —le siguió Historia tras soltar el humo—Eres linda.
—¡Ay, tú también!
A la petisa le gustaba ver a su amiga así de emocionada, toda avergonzada por cosas tan simples. Nunca la había visto así con ningún otro muchacho, ni cuando le habló sobre Connie o nadie más.
Tres toques en la puerta abstrajeron la atención de las dos chicas y voltearon para notar a una chiquilla rubia de ojos azules asomarse con gentileza.
—Hermana, mamá las invita a hacer las galletas para papá Noel—dijo la muchachita, casi sin parpadear… hecho que consternó un poco a Historia.
—Ya vamos, gracias Kaya—agregó Sasha colocándose de pie para buscar sus pantuflas de perrito.
Historia le siguió y buscó sus zapatillas. En tanto se las calzaba, le comentó a la Braus con curiosidad:
—Tu hermana no se parece en nada a ti ni a tu familia.
—Ah, eso—Sasha apuntó—Es porque Kaya es adoptada—por un segundo la rubia se arrepintió por preguntar y se sintió un poco tonta.
—Ah.
—No te preocupes, a Kaya la queremos como una más—dijo su amiga, encogiéndose de hombros—solo no se lo comentamos para no hacerla sentir mal.
Abajo la madre de Sasha las recibió motivándolas a ayudarla con la preparación. Mientras Kaya las ayudaba pasando los ingredientes de la receta, la señora Braus les decía que hacer y, entre la torpeza de Sasha y las jugarretas de la madre de esta, hubo accidentes con la harina. Al final Historia acabó con el cabello blanco, al igual que la castaña y la madre de Sasha junto a Kaya se dedicaban a reírse de ambas.
Pero aún así pudiendo hacer las galletas. Historia y Kaya cortaron la masa con los moldes de estrellas, corazones y hombrecitos que la señora Braus guardaba en la alacena.
Era la víspera de navidad y era un logro haberse podido reír un poco sin su corazón pesándole dolorosamente. Hacia final de la tarde tomaron un baño y se vistieron con ropa abrigada, porque afuera nevaba copiosamente. El señor Braus llegó hacia las cinco de la tarde acompañado de Machito, el gran perro Leonberger de la familia y con el que había crecido Sasha desde la niñez. Habían cazado un pato para la cena navideña.
La mascota se abalanzó sobre Sasha y Kaya para lamerlas cariñosamente. Como era tan grande casi las empujaba a ambas hacia el suelo.
A Historia se le hizo una escena muy agradable, los Braus eran agradables.
La rubia se dedicó a maquillar a su amiga para embellecerla, bajo brillos y sombreados producidos. A Kaya y a la madre de las chicas les causó cierta curiosidad e Historia se ofreció a maquillarlas también. Le tomó su tiempo, pero les gustó el resultado.
Algunos vecinos se unieron a la cena, invitados por el señor Braus, personas tan amenas y hogareñas como ellos mismos e Historia pudo sentirse realmente bien aquella noche, entre deliciosos manjares y buena bebida. Era bueno cambiar el ambiente y ella en verdad lo necesitaba.
Bailó un poco con Sasha y con el padre de esta, luego con unos muchachos hijos de los vecinos que no le quitaban el ojo de encima. Quisieron pasar más rato con ella y conseguir su número privado, pero nada, lo último que quería Historia era cualquier tipo de conquista. Se llamaban Kristoff y Terrance, ambos rubios de ojos azules como el mar, el primero muy dulce con unos músculos prominentes y el segundo, aunque más bien delgado tenía un rostro precioso. Pero nada, no había el mínimo interés por parte de ella.
—Pobrecitos les rompiste el corazón—le dijo a Sasha luego de ver como la rubia rechazaba cualquier propuesta de los muchachos.
—No tengo ganas de enredarme con nadie. He tenido suficiente de muchachos—declaró, pensando inevitablemente en ojos color esmeralda, en un físico bien marcado y tez bronceada.
—Si, lo que digas Hisu—Sasha se levantó por más ponche y le echó una ojeada a Historia antes de dejarla, levantando la copa—feliz navidad.
Sasha no pudo cumplir con beber más ponche porque su padre la tomó a mitad de camino y se la llevó directo a la pista de baile sin pensarlo.
Si, era navidad y todos estaban con sus familias e Historia solo tuvo la suerte de haber sido recibida por los Braus, pero estaba agradecida por eso. Si estuviera sola en el pent house, escuchando los fuegos artificiales y al resto de las familias unidas en las calles aledañas, ya se habría embutido de un sinfín de pastillas y dejado ahogar dentro del jacuzzi. Le habría ahorrado el trabajo a su asesino.
Alguien la quería muerta… Alguien dentro de los Reiss la quería muerta. Bueno, eso no era ninguna novedad, pero jamás la habían intentado asesinar antes. Se preguntó si se trataba de Lydia o de sus otras medio hermanas, o incluso su propio padre… Y rió con ironía. Su verdadera familia la quería metros bajo tierra. Y a su madre, a ella le importaría tres cominos. Lloraría de felicidad si Historia ya no respirara un minuto más.
"No le daré el gusto"
Y si quiso llorar, pero era mejor ahogar las penas en el delicioso ponche.
Sabía que la magia de los Braus iba a terminar pronto y tendría que enfrentar a la realidad, a su hermana y a lo que estaba pasando… Y si tenía la oportunidad, también esperaba poder hablar con Eren.
En año nuevo el plan fue similar, solo que esta vez se reunieron a medianoche en la plaza del pueblo cercano al hogar Braus y allí recibieron el año con los amigos. Una vez más se encontró con los chicos de la noche buena, solo que esta vez Terrence ya había conseguido una chica con la que pasar la noche, no obstante, de Kristoff si no se libró.
—Señorita Historia, que bueno verla. —El joven era apuesto, pero entre los músculos y la corpulencia para la petisa era imposible no proyectar a Reiner, aunque Kristoff tuviera un rostro mucho más dulce.
—Escúchame Kristoff, eres un chico muy guapo, pero no tengo interés en involucrarme con nadie—dijo sin poder evitarlo a lo que este se quedó congelado y tardó medio minuto en reaccionar.
—Wou, tú… ¿Piensas que quiero ser algo más? —preguntó él, medio confuso. Historia, confundiéndose también, asintió—Oh, no, no, no. Estoy comprometido señorita, lo último que pretendo es algo como eso—Historia enrojeció.
—¿En verdad? Mierda, lo siento, pensé que… Soy una tonta.
—Un poco sí—espetó él riéndose—Debería diferenciar entre amabilidad y coqueteo.
—¿Y entonces donde se supone que está tu prometida?
—Está de viaje con su hermana, fueron a visitar a su familia en Finlandia.
Al rato ya aclarada con la situación con Kristoff, Historia se sentó a charlar con él el resto de la noche y al rato se les unió Sasha. La gente de aquella parte de Rose era genial.
El cuarto día de enero tuvo que regresar y después del desayuno su chófer pasó por ella. Se despidió de cada miembro de la familia de Sasha y agradeció por los momentos pasados. Había aprendido a cazar con Sasha, Kaya y su padre, aprendido nuevos platillos y pasado ratos inolvidables.
De regresó el matiz colorido se fue desvaneciendo en el camino, un nudo comenzaba a formarse en su estómago, no sabía si por miedo o por la incertidumbre… Y las cosas volvían a ser habituales y grises, solo la esperaba una enorme prisión con grilletes invisibles. Estaba segura de no querer ver a Frieda aunque tuviera que hacerlo, pero ¿Quería ver a Eren?
El muchacho Jaeger no tuvo una navidad muy diferente de Historia, luego de la discusión con Frieda regresó con Hannes y pasó la navidad con este, bebiendo cerveza y encerrándose en el baño a inhalar cocaína hasta que perdió el conocimiento en la madrugada. Salió por ahí con sus amigos y les hizo visita a sus compañeros del taller; el día entero se perdía en su motocicleta y solo Floch y Kiklo le seguían en sus planes alocados, puesto que el resto estaba con sus familias.
Floch se había esforzado por acercarse a Eren y, viéndose tan solo, no se esforzó en ignorar al pelirrojo. El que quisiera estar, que estuviera.
—¿Y tu chica? —Paseaba con Kyklo y Floch que había conseguido llevarse la motocicleta de su padrastro y habían estacionado las motocicletas en una colina, viendo desde allí el panorama montañoso de Rose.
—Un amigo me dijo que se fue con la familia de una amiga a pasar navidad.
—¿No volverás con ella? —cuestionó desde su posición el pelirrojo, prendiendo un cigarrillo.
—No lo creo.
Floch dejó ir un silbido.
—Carajo, Eren ¿perderás al bombón de Historia Reiss? La mismísima reina de las porristas, la más popular de todas…
—Esa mierda a mí no me interesa, Floch—restó a decir Eren, hastiado de cada cosa que decía el otro—Si ella así lo prefieres quizás sea mejor.
—Yo solo puedo decir Eren—comentó esta vez Kyklo recalcándose en su manubrio—que parecías en serio feliz con esa chica.
Es que lo era, ella lo envolvió hasta dejarlo completamente ciego de amor. Era un idiota, pero había estado tan temeroso de que comportamiento adoptaría para con él de conocer el porque había regresado, de todos los jodidos problemas que había tenido. Porque lo que ansiaba era dejar todo atrás y centrarse en su presente y esa presente era Historia, no había más.
¿Cómo explicarle todo? ¿Cómo pedirle disculpas? ¿Cómo pedirle perdón?
¿Merecía el perdón?
Kyklo se percató del semblante nublado del Jaeger y propuso una carrera de regreso para liberar tensiones; el único que tenía dificultades para conducir era Floch, que le costaba llevar los cambios de la motocicleta de su padrastro. Kyklo y Eren se burlaban de la lentitud y torpeza del pelirrojo para conducir, así que daban vueltas alrededor de este y fingían chocarlo.
Hasta que ambos se tomaron la carrera en serio. Le sugirieron a Floch que fuera su ritmo y que lo esperaban adelante, pisando el acelerador y dejándolo atrás, pero Floch no quería quedar como un tonto y pisó el acelerador a fondo saliendo disparado. Se sintió victorioso de rebasar a Eren y Kyklo, pero no tardó en perder el control de la moto y salir volando hacia un campo.
—¡Floch! —Gritaron ambos muchachos acercándose a comprobar el estado del pelirrojo.
El accidentado yacía sobre el piso de tierra con raspones y cortes, lo ayudaron a levantar pese al dolor de este.
—¿La moto Eren? ¿Cómo quedó la moto?
Kyklo y el aludido buscaron con la mirada la motocicleta del padrastro de Floch, encontrándola estrellada contra un árbol, con la parte delantera desconectada.
—¡Maldición van a matarme en casa! —exclamó Floch gimiendo también por el dolor.
Kyklo y Eren se ofrecieron a repararla, el primero se llevó la motocicleta al taller de Reeves y Eren llevó a Floch a su casa, donde lo recibieron con gritos y maldiciones.
Luego de eso Eren pensó en volver a casa de Hannes, pero la dirección que inconscientemente siguió en la ruta lo llevó hasta el pent house que lo cobijó junto a la rubia tantas noches.
—Historia…
Se quedó por casi una hora, sin saber porque… Él sabía que ella no se encontraba allí, que estaba con Sasha y que no volvería después de año nuevo. Miró su celular y observó por milésima vez la foto del contacto de ella. Estuvo tentado de marcarle, pero ¿qué le diría? ¿Feliz navidad? ¿Llamarla por algo tan estúpido?
Se arrepintió y apagó el teléfono, volviendo a emprender la marcha.
En año nuevo, Hannes se durmió temprano porque estaba demasiado ebrio para mantenerse de pie. Eren lo dejó solo después de recibir un mensaje; lo meditó brevemente sobre ir o no a ese lugar, pero había bebido lo suficiente para considerarlo demasiado. Después de todo, estaba solo y jodido.
Media hora más tarde estaba en una zona hotelera dentro del condado de María, hasta detenerse donde fue citado y allí encontró a su medio hermano.
—No deberías andar conduciendo si has bebido, Eren.
No esperaba poder actualizar hahaha aunque no lo crean acabo de escribir este capítulo en la biblioteca de la universidad xD
Ash yo también quería que Historia y Eren ya se vieran pero puessss me incliné más por mostrarlos solos, solín, solitos. Bueno no, con los panas, pero individualmente y a sus pensamientos. Obviamente que se van a ver, que veremos que explicaciones dará Eren y si Historia lo perdona ¿Quieren un spoiler? Vale, no.
Espero que no descifren quienes son los chicos que "quieren con Historia" porque si lo hacen que vergüenza JAJAJA sin embargo creo que es obvio de donde provienen xd. Y lo de el perrito de los Braus, ay no sé, esa familia me da alta vibran de que tendrían un perro así bien grandote y cariñoso :D
Mi parte favorita puede ser Floch y la moto, perdón, algo innecesario pero completamente necesario para mí xD Además que el nido de pájaros tiene que irse acercando al Erencio y se me ocurrió esa escena que al final si me dio risa y espero que ustedes también.
Como siempre, gracias por seguir esta historia :) los comentarios y el apoyo siempre me motivarán a seguir con este fic y darles una buena dosis de EreHisu. Los tkm.
Inspiración musical de nuevo álbum de Bad Bunny.
Se despide
MioSiriban
