Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es SparrowNotes24, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to SparrowNotes24. I'm only translating with her permission.
Dos
Dejo que Em elija dónde encontrarnos. Por supuesto, él escoge la cafetería en Blake. Debería decir algo, pero no lo hago. Es un juego que me gusta jugar. Dar vueltas alrededor del fuego, tratando de no quemarme. Soy una mierda en ello, y las cicatrices no son lindas.
Él me está esperando en una mesa escondida en un rincón así podemos hablar con libertad. Es un juego que él juega. Quitarle todas las excusas a Edward para que no evite lidiar con sus problemas. Desafortunadamente, él se ha vuelto bueno en eso.
—Y bien, ¿cómo has estado? —Él ha conseguido su gorra de padrino hoy. De hecho, es una béisbol de los Orioles, pero ya saben a lo que me refiero.
—Bien —digo, tomando el café negro que él sabe que odio, otra táctica para no evitar la charla. Lo bajo y lo aparto.
—¿En serio? ¿O bien porque explicar cualquier cosa es trabajo demasiado duro? —Él entrecierra sus ojos en mi dirección. Será una de esas conversaciones.
Tomo una de las señales universales de "no sé cómo responder a eso" y me encojo de hombros.
Em se reclina en su asiento y se cruza de brazos, ladeando su cabeza.
—Tienes que darme más que eso. —No puedes mentirle a un mentiroso.
Suspiro y froto mi rostro con una mano.
—He estado bien. Sabes cómo es esto. Algunos días son más difíciles que los otros, pero por sobre todo estoy bien. Ocupado en el trabajo, he tomado horas extra.
—Estás tapado de obituarios, ¿eh?
—Vete al diablo, Em —digo, sus palabras rasgando viejas heridas. Mi caída en desgracia no se limitaba a mi vida personal.
—No deberías estar trabajando así, E. No es saludable. Te vas a desgastar. Hablamos sobre rutinas y cómo usarlas para ayudarte cuando las cosas se ponen difíciles, pero trabajar a toda hora no es lo que quise decir. —Él está serio de nuevo, su lupa quemando un agujero en mí—. Necesitas pasatiempos también. Una manera de desahogarte. —Mi mente se dirige rápidamente hacia Linterna Roja despatarrada sobre mi cama—. ¿Sigues entrenando combate en lo de Jasper?
—No en estos momentos —digo, flexionando mi mano en respuesta. Mis puños siguen hinchados. El leve dolor la quita de mi mente y vuelvo a la cagada número 1256 en mi camino hacia la recuperación. Pie de autor: la noche en que mi hermana se hartó.
—¿Has hablado con Ally?
—Nop —digo, y él frunce el ceño.
—¿Acaso lo intentaste?
—Sí. Lo intenté, ¿pero qué puedo hacer? Ella no quiere hablar conmigo.
—¿Te sorprende? —Em solo tiene golpes bajos hoy.
La campana suena sobre la puerta, robando mi atención. No es a quién busco, pero me da la oportunidad de cambiar de tema.
—¿Cómo van tus cosas?
Él no cae en ella y vuelve buscar información sobre mí. Echo un vistazo al reloj en la pared, el tic de la segunda aguja, dándole solo cinco minutos antes que le sugiera un descanso.
El tiempo termina y no hemos llegado a ninguna parte. No sigo su juego.
—¿Quieres un cigarro?
Él es tan predecible como los días de la semana. Hace una pausa mientras se preocupa por lo que dirá su esposa. Otra pausa cuando recuerda que ella lo ha dejado y le importa una mierda. Una fracción de segundo cuando el dolor es visible en su rostro. Odio esa parte. Agradezco a mi suerte que no haya jodido a una esposa. Perder a un hijo. La cagué mucho antes de esa etapa de mi vida.
—Sí. ¿Por qué no? —dice él.
Nos apoyamos contra los ladrillos. No está lloviendo, pero hace el frío suficiente para formar una nube de humo antes que siquiera hayamos encendido.
—¿Cuándo volveremos? —Asiento hacia el edificio frente a nosotros, su interior apilado en un contenedor frente a él.
—En un par de semanas más o menos. ¿Quieres que te recoja la semana que viene, para asegurarme de que llegues bien? —Él lucha para encender el delgado fósforo que le ofrezco. Route 55. Cerveza rancia, vieja rocola, un ojo negro—. ¿Por qué demonios usas estos? Consíguete un encendedor, cielos.
Me río y acepto su oferta para llevarme. A veces mi inconsciente se mete para asegurarse de que ponga en orden mi mierda. Charlamos por un rato sobre esto y aquello. Nada serio. Capto cada movimiento en la calle. Un coche sale de un garaje. No es ella. Una mamá empujando un carrito. No es ella. Un gato tratando de atrapar su cena. Definitivamente no es ella. Si Em nota que me encuentro distraído, no dice nada.
Cuando volteamos para una segunda ronda, veo que el restaurante ni siquiera está abierto. Estoy decepcionado con alivio.
En el autobús a casa, saco mi teléfono y llamo a Ally de nuevo. Me da su buzón de voz de nuevo. Más alivio. No creo que pueda lidiar con esa conversación ahora mismo, no cuando mi mente solo está llena de malas noticias.
Es un momento de mierda para intentar ir a casa—estamos atascados en el medio de hora pico. He estado observando a los mismos coches arrastrarse y los rostros depresivos por media hora. Pienso en que debería haber caminado, cuando soy recompensado por mi pereza. A través de las ventanas sucias, noto a una morena caminando de vuelta a dónde nos venimos arrastrando.
No puedo estar seguro si es ella, pero es suficiente como para probar mis límites. El autobús se detiene junto a la acera, las puertas se abren, y tengo que apagarme—morir así no hago algo estúpido.
Piensa en el diablo y ella aparecerá.
¿A quién mierda engaño?
Soy Beelzebub.
Todo un enigma este Edward, ¿o no? ¿La irá a buscar o algo?
Gracias por leer :)
